Reyne se encontraba sentada en un acantilado con las piernas balanceándolas en el vacío sin importarle que podría caerse a una gran altura, el viento soplaba con fuerza y el mar debajo suya chocaba contra las rocas.
—Curioso sitio sonde ponerse a observar el paisaje ¿acaso tienes ganas de morir?—
Reyne se volvió hacía Savitar, el Chthonian la miraba serio y con una espada en la mano.
La mujer se rió para luego levantarse y plantarse ante Savitar.
—Muy agudo Savitar ¿como me has encontrado?—
—No fue muy difícil tú al igual que yo y Acheron estamos conectados a la Fuente con lo que me lleva a una duda—Savitar dio unos pasos delante mirándola de forma amenazadora—¿Quién eres en realidad? No muchos pueden escapar a mi escrutinio o al del atlante cosa que me irrita mucho y más si nos espías—
La mujer le aplaudió—Excelente Savitar no podía esperar menos de ti no fue fácil si pero me valí de mi conexión con la fuente para digamos camuflarme y durante todo este tiempo os observé—
Savitar la miró sorprendido y a regañadientes impresionado, claro usó la propia Fuente para camuflase y aprovechando su conexión con ellos que sería para detectarla lo uso más bien al contrario. El Chthonian tenía que reconocérselo no era ninguna tonta más bien al contrario.
—Eres un peligro y no sé porque has ido detrás de nosotros pero sospecho que tiene que ver con el atlante—sacó su espada de la funda dispuesta a destruirla aunque eso supusiera un desequilibrio en el universo y las protestas de la Fuente, tenía que morir.
—Tan perspicaz como siempre Savitar lo admito es por el—
Sonrió con burla—¿Se debe a tu obsesión con él? ¿por eso tienes una estatua suya en tu jardín? Me he topado con muchas locas obsesionadas con él entre ellas Artemisa y tú eres de las importantes—
Reyne se tensó y una ira indescriptible se palpaba en el aire.
—¿Que estás diciendo?—dijo con voz fría y llena de rabia contenida—¿Yo obsesionada con él? ¿estás bromeando? Si hago todo esto es porque él es de los que quiero vengarme y no es porque este babeando por el de forma patética como Artemisa—
Savitar la miró desconcertado su odio era palpable y se veía lo mucho que despreciaba al atlante estaba claro que no sentía ninguna atracción por él y si lo más cerca de la obsesión que sentía hacía él era la venganza.
De repente notó un poder abrumador.
En la mano en guantada de Reyne estaba la sfora que brillaba, Savitar intentó impedirlo pero era tarde todo lo que contenía la sfora paso a formar parte de la mercenaria.
La fuente misma reaccionó, esta sensación solo era de una cosa.
Savitar la miró incrédulo—Eres una diosa atlante—
—Si, ahora comprenderás mis motivaciones para hacer todo esto, no es solo para hacer pagar a Apostolos sino también a la víbora de su madre Apollymi ¡por su culpa perdí a mi familia!—
Esto es malo Savitar ya sabía que sería complicado enfrentarse a esta Reyne pero además ser una diosa del panteón prácticamente extinto y que tenía una conexión con la Fuente complicaba aún más las cosas.
—Siento curiosidad ¿como es que tus poderes acabaron en una sfora y en el bastón del hijo de la Destructora?—
—Cuando los tres Destinos dictaron que Apostolos sería la muerte de los dioses atlantes, supe que esa profecía se cumpliría, da igual cuanto lo intentaran Archon o el resto de los dioses para impedirla. Sólo era cuestión de tiempo antes de que se hiciera realidad pero ellos no escuchaban, les dominó el miedo—Reyne sacudió la cabeza con pesar—Si algo he aprendido con el paso de los milenios es que tanto los dioses como los mortales no pueden ir contra una profecía pues son la voz del Destino. Pueden alterarlo un poco pero eso es todo y si intentas cambiar el destino o una profecía solo empeoras las cosas—
Savitar estaba de acuerdo, jugar con el destino o ir en contra de ella y alterarla tiene consecuencias terribles al igual que le pasó a Acheron cuando accidentalmente maldijo a Nick y hoy en día sufría todavía por ello.
—Era inútil intentar razonar con ellos, si no nos destruía Apostolos lo haría Apollymi en venganza por haber matado a su hijo—suspiró—Pero mi familia no tuvo eso en cuenta, siempre fueron un poco tontos y no vieron todas las posibilidades. Así que decidí quitarme de en medio antes de que fuéramos destruidos, me despojé de mis poderes y los coloqué en una sfora y lo puse en el bastón del hijo de Apollymi. ¿Que mejor lugar que uno a simple vista y con el enemigo?—
Savitar tenía que reconocerlo, esa mujer había hecho un buen movimiento y el poder a Acheron ocultaría el que contenía la sfora.
—Todavía tenía algunos poderes pero no los suficientes como para que me detectaran, fingí mi muerte haciéndoselo creer a todos incluyendo a Archon y los demás. Para cuando Apollymi los mató yo conseguí escapar y me he pasado los últimos milenios disfrazada y con otra identidad, conozco a Apollymi. Ella no es de las que perdonan si se enteraba de mi supervivencia iría tras de mí u otros por ser una diosa atlante—
Sacó una espada y chocó contra Savitar—Ya es hora de que tengamos una reunión familiar Apostolos y yo y resolver un asunto pendiente desde hace once mil años y esta vez no lo podrá proteger nadie ni siquiera su madre—
Acheron jadeó cuando sintió una perturbación que venía de la Fuente y se podía notar en el aire, un nuevo poder había aparecido.
Kalosis
Apollymi abrió los ojos alarmada, se precipitó a su jardín alterada. Stryker notó el cambio en la diosa y fue a buscarla seguido de Zephyra y Medea.
Sin notar la presencia de los tres Apollymi uso su estanque para buscar de donde venía esa perturbación y los cuatro vieron una imagen que se formaba presenciando el momento en que Reyne recuperaba sus poderes y revelaba todo a Savitar.
La furia de Apollymi no se hizo esperar he hizo temblar el lugar entero.
—¡ESA PERRA!—gritó—¡COMO LE HAGA ALGO A MI HIJO DESEARÁ HABER MUERTO ESE DÍA JUNTO A LOS OTROS!—
Stryker y los demás estaban atónitos ¿Reyne? Esa maldita mercenaria que era la espina en el trasero de más de uno y que quería muerta ¿era en realidad una diosa atlante?
Zephyra miraba la imagen de la mujer enmascarada.
—Así hubo una superviviente de la destrucción de panteón atlante ¿quien lo habría imaginado?—
Medea también estaba sorprendida por las revelaciones, ninguno de ellos lo sospechó ni siquiera Apollymi o el Chthonian.
—Sabía que la profecía se cumpliría y que sería el fin del panteón así que fingió su propia muerte y ocultó sus poderes ante la vista de todos—Medea tenía que admirar la astucia de la mujer.
Vieron como Savitar y ella se peleaban, si Reyne antes era una guerrera extremadamente poderosa que podría tumbar a Stryker o a Zephyra incluidos los dioses Olímpicos ahora que tenía toda su fuerza era aún peor y ponía contra las cuerdas hasta a Savitar.
Stryker sentía frustración y rabia, ahora sería mucho más difícil matarla si lo intentaba sería como ir directamente al matadero. Pero por otro lado si Reyne era una diosa atlante tan poderosa de estar a la par o incluso superar al Chthonian podría matar a Acheron, ambos podrían destruirse entre ellos dos pájaros de un tiro.
La pelea era tan violenta y los poderes de ambos oponentes eran tan potentes que alteraron la fuente sin poder permitirles ver más.
—¡¿Que ha pasado?!—Apollymi intento volver a ver la pelea pero ya no se pudo, furiosa estuvo a punto de destruir el estanque pero se contuvo. No se llevaba bien con el Chthonian pero en esta ocasión lo animaba a matar a esa perra.
Lejos de allí en la isla de Savitar los dos estaban para el desgaste, ambos con heridas diversas pero el quien estaba peor era Savitar, hacía tiempo que no peleaba en serio y con todas sus fuerzas ¿como era posible?
Habían trasladado su pelea a la isla Neratiti para no llamar la atención de los mortales, estuvieron horas peleando encarnizadamente, a los dos les pareció una eternidad, los truenos y rayos no paraban de desgarrar el cielo y la tormenta. El mar estaba picado con enormes olas que al Chthonian le habrían parecido fantásticas para surfear de no ser por la situación actual, incluso su casa y el lugar donde se reunía el Omegrion estaba devastado por la pelea.
Reyne se incorporó agotada, jadeaba profundamente intentando recobrar el aire, no paraba de sangrar y tenía el brazo derecho roto pero Savitar descubrió que la muy arpía era ambidiestra y podía manejar la espada con la misma habilidad que con la otra. Numerosas heridas y contusiones se extendían por su cuerpo, su máscara estaba agrietada y se podía apreciar como sangraba sin parar en el costado, donde el Chthonian le hizo una fea herida.
Savitar tenía una pierna rota, una fractura en el cráneo y numerosas costillas estaban hechas astillas así como varios órganos y vasos sanguíneos hechos puré.
—Lo reconozco hacía mucho que no recibía una paliza así—admitió el Chthonian, para su pesar Reyne era extremadamente fuerte y poderosa y una vez que se asentaran sus poderes aún más.
Reyne a pesar de la gravedad de sus heridas y que debían dolerle como el infierno los ignoró y se plantó ante Savitar dispuesta a seguir luchando.
Savitar tenía que reconocérselo los tenía muy bien puestos, su fuerza de voluntad no era de hierro sino de acero.
Reyne también admiraba y respetaba al Chthonian su fama le precedía pero el no impediría que continuara con sus planes, había esperado demasiado y ahora que tenía la oportunidad no la desperdiciaría.
—Lo mismo digo Chthonian hacía muchísimo tiempo que no me empleaba a fondo—cogió su espada y la levantó apuntando al cuello de Savitar—Pero esto acaba aquí—
Savitar le dedicó una sádica sonrisa—No tienes ni idea de cuánto—
Katoteros
—¿¡Que demonios está pasando!?—Sin desde hacía rato percibía algo raro, como dios conectado a la Fuente lo supo a pesar de no tener una conexión tan profunda como la de los demás.
Acheron intentaba encontrar la fuente de este nuevo poder y también pudieron notar de que había un feroz enfrentamiento pero no sabían donde o quíenes luchaban. Pero había algo familiar en esta aura...
—Savitar—¿no me digas que hizo la locura de ir solo a por ella? El Chthonian era extremadamente fuerte pero no sabían el nivel de Reyne y por lo que pudo comprobar cuando se enfrentó a ella no era para tomarla a la ligera y más si había obtenido todos sus poderes.
Los demás lo miraron alarmados.
—¿Crees que Savitar habrá ido a por ella?—Astrid estaba preocupada, no sabían quién era su enemigo o sus puntos fuertes.
Zarek maldijo y se preparó para ir a la isla, al diablo si el Chthonian lo fulminaba, a su lado Sin, Ash y Urian se pusieron a su lado rumbo a Neratiti deseando no haber llegado demasiado tarde.
Neratiti
Savitar se encontraba tendido en la arena cubierto de su sangre ya no podía ni levantar un dedo, sobre él aún de pie estaba Reyne que lo había vencido.
Savitar tenía que reírse de esta ironía vencido por una mocosa, no sabía que edad tendría pero seguro que era más joven que él.
—Bueno parece que se acabó me venciste—
Reyne se arrodilló a su lado—No tenía intención de ir a por ti en este momento pero ya que te presentaste aproveché la ocasión.
—¿Planeabas ir a por mí?—preguntó Savitar—¿Con que propósito?—
—Ya te lo dije con anterioridad—
El Chthonian la miró furioso—¡BASTA!, ¿¡DIME QUIÉN ERES!?—
Aprovechando la cercanía y con sus pocas fuerzas le arrancó parte de la máscara que ya le quedaba poco para romperse en pedazos revelando parte de su cara.
Savitar por primera vez en incontables milenios se le heló la sangre en las venas, incrédulo miraba a la mujer.
—¿Que...—
