Acheron, Alexion, Zarek junto a Talon se aproximaron a la mansión esta vez la encontraron irónicamente cerca de donde vivía Zarek.
Acheron logró encontrarla gracias a que poseía la piedra con el alma de Nick quien con ayuda de psique la diosa del alma pudo localizarlo igual que antes con las otras piedras, ahora más preparados y sabiendo a lo que enfrentaban y el peligro que suponía, se aproximaron con cautela.
—¿Que haremos cuando entremos?—preguntó Urian.
—Primero encontrar a Nick, las piedras y a esa mujer todo en ese orden—
Zarek como siempre discrepaba.
—¿No sería mejor al revés? Primero a esa bruja que casi mata a Savitar y a Artemisa y después las piedras y por último a ese niñato—
Acheron negó con la cabeza.
—Si vamos primero a por Reyne no será una pelea precisamente corta y acabaremos heridos seguro, lo primero es Nick—
—Estoy de acuerdo con Zarek lo mejor es ocuparse de esa mujer antes de que nos mate—dijo una voz.
Acheron y los demás se volvieron y allí estaba Katra, la mujer los había seguido.
Ash miraba incrédulo a su hija—No te lo permitiré ¿sabes lo peligroso que es?—
—Lo sé y precisamente por eso necesitaréis toda la ayuda que podáis—se adelantó para entrar en la mansión.
Acheron la siguió resignado seguido de los demás que se burlaban de él. Ocultó las auras de todos y con cuidado se adentraron en la mansión, buscaron en todos lados pero no hallaron a nadie ni siquiera en la habitación acristalada y con un piano.
Miraron en todas partes pero nada ese sitio no tenía sótano donde era normal retener a un prisionero.
—¿Y si lo ha matado ya?—preguntó Zarek.
Alexion negó con la cabeza—No se desharía de una baza así, lo tendrá retenido en algún sitio—
¿Pero dónde? Acheron miraba a todos lados hasta que se fijó en un cuadro, era lúgubre de una prisión, el artista debía ser extremadamente talentoso. Había pintado cada detalle con una gran precisión cada piedra y barrote de celda era como estar allí era hermoso y deprimente ¿quién tendría un cuadro así?
Entonces notó algo en una de las células y sus ojos mercuriales se abrieron como los de un búho.
—Chicos creo que ya he encontrado a Nick está delante nuestra—
Talon lo miró confundido—¿De qué hablas?—miró en cuadro y vio lo mismo que el atlante—¡Nick!—
En el cuadro estaba pintado un prisionero en una de las celdas y era exactamente igual al cazador oscuro, el símbolo de Artemisa en su rostro y hasta la expresión afligida y furiosa del hombre.
No podía ser una coincidencia.
Todos estaban atónitos, Zarek y Urian se abrían reído de no ser por la situación ¿quien lo iba a decir? el Malachai ahora era parte del arte.
Katra miró el cuadro asombrada—Lo ocultó en un cuadro, creó este espacio dimensional y la única puerta es a través de este retrato, nadie se fijaría en él mientras buscaban las celdas en el exterior así tiene a sus prisioneros asegurados, muy listo—
A su pesar tenía que reconocer el ingenio de esa mujer, de no ser por Acheron no lo habrían encontrado jamás.
—Bien papá iremos yo y Alexion, no creo que Nick se entusiasme si te ve—
Asintieron pero antes de que Katra se acercara al cuadro Acheron la detuvo.
—Ten cuidado con Reyne puede haber más de una sorpresa que no nos esperamos, ya lo hemos comprobado—
Asintió y junto con Alexion se introdujeron en el interior del cuadro, allí estaban las celdas en una de ellas descansaba el Malachai, Nick levantó la cabeza preparándose para enfrentara Reyne pero para su sorpresa eran Katra y un desconocido.
Katra se apresuró a abrir la puerta de la celda.
—¿Que hacéis aquí?—dijo molesto—No necesito...—Se calló cuando la mujer le dio un capón.
—Deja ya tu orgullo tenemos que irnos antes de que aparezcan ella y Xundra—Katra se dio cuenta de las piernas rotas del hombre y ella junto al Alexion lo sujetaron por los hombros para llevárselo.
—No necesito ayuda y mucho menos de Acheron—
—Si claro por eso estabas en una celda con las piernas rotas está claro que no la necesitas para nada—dijo con sorna Alexion.
Nick lo fulminó con la mirada pero sabiamente decidió no decir nada, los tres se encaminaron hacía la salida y cuando por fin lo consiguieron el resto los esperaba con ansia.
—¡Menos mal!—suspiró Talon de alivio—Kyrian estaba muerto de preocupación por ti—
Nick no dijo nada ante la mención del antiguo Dark Hunter y amigo.
—Tenemos que encontrar las piedras—dijo Alexion con urgencia.
Fueron por toda la mansión pero no encontraron nada allí no había objetos personales de la diosa, nada, Katra le curó las piernas a Nick a sí no les entorpecería.
En el jardín tampoco hallaron nada pero allí encontraron la estatua de Acheron.
—Vaya es cierto lo que decían T-Rex—dijo Talon asombrado—Si que tiene una obsesión contigo, espeluznante—
Nick resopló con burla—Dudo mucho que ella sienta algo romántico por ti, de hecho si esta obsesionada es con vengarse al igual que yo. Reyne te odia incluso más que yo, pude sentir su odio y angustia—esto último lo dijo en voz baja.
Urian lo miró extrañado—Pero si es cierto ¿por que tiene una estatua suya? Mira a su alrededor le pone velas y flores eso es signo de afecto—
Katra frunció el ceño había algo en esa estatua...se aproximó y la miró atentamente y se dio cuenta de algo.
—Esta estatua no es exactamente igual a ti—
Acheron la miró curioso y se fijo en la estatua mejor y se dio cuenta de que tenía razón.
—Ya entiendo—
—¿De que habláis?—preguntó Zarek irritado, harto de tanto misterio.
Acheron señaló hacía la estatua—Esta estatua esta esculpida exactamente igual a quien se inspiró para hacerlo pero tiene cicatrices que yo nunca he tenido—
Dándose cuenta el grupo miró la estatua ahora que lo veían bien no era igual a Acheron.
—Dioses mirar esas cicatrices, son horribles—dijo Talon.
Los demás estuvieron de acuerdo las heridas que debió sufrir debieron ser terribles.
—Sea quien sea no debió tener una vida fácil—dijo Zarek mirando la estatua.
Acheron por su parte tenía una idea sobre la identidad de quien se hizo modelo para esta estatua, pero no quería creer que fuera posible.
Alzó una mano para tocar el brazo de la estatua pero antes de que pudiera tocarla siquiera el dolor apareció en su mano, se la miró y para su asombro tenía una herida que ya estaba curando en la palma de la mano.
—Yo que usted no la tocaría, a mi akra no le gusta que alguien lo toque y más si es usted—
Xundra estaba con las manos cruzadas tras la espalda y completamente derecho, iba con un traje que recordaba al de los mayordomos, negro y morado oscuro. Su rostro era sereno y no mostraba emoción pero sus ojos grises advertían que si intentaban algo los destriparía.
—Gracias Xundra ya me encargo yo de nuestros invitados—
Reyne apareció ataviada con una chaqueta oscura y una máscara sonriente, el demonio Caronte la miro en desacuerdo.
—Estaré bien puedes volver te llamaré si necesito tu ayuda—
Xundra volvió a su forma de tatuaje que era un pájaro—
Acheron miró fijamente a la diosa.
—No sé que deidad atlante eres pero si quieres ajustar cuentas aquí me tienes, pero te lo advierto no te será fácil—
Los demás se pusieron en guardia, pero para su sorpresa ella se rió.
—No lo dudo Acheron ¿pero quién dice que quiero matarte? Yo quiero que sigas sufriendo, la muerte a diferencia de la vida es menos dura—Se adelantó unos pasos sin hacer caso de los demás que sacaron sus armas Reyne solo tenía su atención en Ash—Si te mato Apollymi será libre pero no me importa, podría matar a esa vieja urraca si me lo propusiera pero no quiero que muera, al igual que tú también quiero que sufra—
Katra la miró pálida conteniendo las ganas de vomitar, Reyne o como se llamase de algún modo podía ocultar sus emociones de ella pero ahora que estaba tan cerca de Acheron había perdido algo de control y pudo sentir un torrente de ira, odio, tristeza y desesperación provenientes de ella.
—Y que mejor manera que matar a tus queridos amigos—
Antes de que ninguno se diera cuenta Reyne avanzó hacía Talon con increíble velocidad y lo decapitó.
Acheron miró con horror como el cuerpo de su amigo caía en el suelo, Zarek y los demás miraron atónitos sin creérselo.
Acheron sintió un dolor indescriptible mientras veía a su amigo muerto, Sunshine también moriría al estar conectados, miró con furia hacía la mujer que los observaba tranquilamente.
—Bien ¿quién le sigue?—
