Capítulo Treinta y uno

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Una palabra que para la mayoría ahí no significó nada más que confusión, se instaló con el peso de mil preguntas e inquietudes en las mentes de todos.

El inspector Lvellie estaba con los puños apretados y con el ceño profundamente fruncido. El joven de cabellos rubios a su lado se encontraba con la mirada fija en su superior, pendiente de sus reacciones y lo que estaba por decir. Mientras que el mayor, sentía su interior retorcerse de disgusto. Esa palabra. No muchos sabían de lo que había pasado en el Vaticano gracias a un integrante de ese grupo. Y hoy en día, eran menos los que quisieran hablar al respecto.

Fue hace demasiado tiempo. Y a pesar de que cuando escuchó lo que aquella bruja le había dicho al general tuvo una ligera sospecha, algo en su interior, se negaba a admitir que ese tormento del que pocos sabían todavía estaba sobre esta tierra.

Por otro lado, la expresión de Bookman se volvió complicada, y de manera inconsciente mantuvo sus manos apretadas en puños, con las mismas complicaciones en su interior debido a las memorias que persistían gracias a esa palabra.

Fidelium.

No estaba confirmado, pero mientras persistiera la sospecha de que Allen Walker pertenecía a esas personas, el malestar no haría más que crecer.

Al ver las expresiones complicadas de esos dos hombres, el director no pudo más con su incertidumbre y se atrevió a preguntar.

—General Cross, ¿a qué se refiere con que ahora entiende el miedo de esa mujer?

El hombre se mantenía con los ojos cerrados, relajando un poco su garganta después de haber hablado tanto. Cuando los volvió a abrir, en su mirada había algo que solo podía interpretarse como un intento de ocultar su frustración. Pero antes de que pudiera hablar, fue interrumpido por el inspector.

—Todo esto debe ser discutido en una reunión formal, director Komui. — habló con autoridad. —Si es cierto lo que el general dice, y se comprueba que Allen Walker forma parte de esa organización; este es un asunto más serio de lo que parece.

—Un momento, inspector. Si la situación es tan peligrosa como afirma, considero necesario que los exorcistas sean informados al respecto.

Komui reaccionó demasiado tarde, y se arrepintió de haber dicho algo como eso cuando vio la expresión del inspector.

—Bien puede que esté en lo cierto, director. Pero no todos los exorcistas están presentes. Y tengo bastante curiosidad por saber en dónde se encuentran los demás, si tengo entendido que deberían estar con Cross.

Antes de que Komui pudiera responder, Cross volvió hablar.

—Los envié a que realizaran un asunto importante para mí. Se encuentran en la península Islámica en estos momentos.

Convenientemente, cambió la verdadera ubicación de los jóvenes que habían sido enviados por él a cuidar de ese "asunto importante".

—Y se puede saber, ¿qué clase de asunto es ese, general Cross Marian?

—No se preocupe, es algo que puede ayudarnos a enfrentarnos a estos personajes.

Claramente no iba a revelar que eso que había afirmado era una vil mentira. Cross incluso creía, que aquello que se encontraba siendo protegido, tal vez también corría peligro después de tener una noción de quiénes eran los Fidelium. Pero esa mentira pareció tranquilizar al inspector, por lo que no volvió a preguntar.

Lvellie asintió con contemplación y una vaga esperanza de que eso fuera cierto. Aunque se encargaría de averiguar si lo que decía Marian era verdad.

Bookman ni siquiera se molestó en mostrar una expresión que delatara al general y a Komui. El director, a diferencia del general, sí se encontraba bastante nervioso. Él prefería mantenerse al margen para evitar sospechas.

—Bien, ya que hemos establecido eso, de cualquier manera, considero que esto debe ser discutido en una reunión formal. Espero su presencia en el lugar, general Cross Marian. —luego se volvió hacia el más anciano en el lugar. —Por otro lado, Bookman, comprendo a la perfección su intervención en esta guerra, pero apreciaría bastante su participación, para que pueda darnos alguna información que nos ayude a lidiar con esta situación.

—Si así lo cree conveniente, ahí estaré.

El inspector no dijo nada más, y se marchó en compañía del joven silencioso que se mantuvo detrás de él en todo momento. Tras su partida, involuntariamente todos -excepto Kanda-, soltaron un suspiro cansado. El chino por su cuenta se acercó a la cama que ocupaba Cross y le sirvió un vaso de agua.

—General.

Cross solo asintió y se encargó de beber gustosamente. Aunque en el fondo, hubiese preferido que fuera vino lo que había en el vaso.

Pese a la relativa tranquilidad que reinó luego de la partida del hombre, Kanda sintió la necesidad de aclarar algo que le dejó inquieto.

—General Cross. — llamó, obteniendo la atención del pelirrojo. — ¿Sabe qué pasó con la anciana?

A diferencia de su maestro, no había preocupación en su voz, solamente quería hacerse una idea de lo que eran capaces de hacer esas personas.

—Según lo que sé, es muy probable que ya esté muerta.

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XXX

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Se podía sentir la tención por cada rincón de esa sala. Los encargados de cada rama por fin habían llegado. Y en esta ocasión, también estaban presentes los generales que no participaron en el incidente de Japón.

Bak Chan quiso hablar con el director; para hacerse una idea más amplia de lo acontecido luego de que la chica inglesa se fue junto al general Tiedoll y sus compañeros exorcistas. Según lo poco que sabía, las cosas estaban críticas. Y por lo que tenía entendido, era por causa de ella. Incluso después de leer el reporte, le costaba asimilar y entender lo que estaba escrito en esos papeles, y por eso quería hablar con Komui urgentemente.

Era inquietante para todos, que Cross se viera tan golpeado y cansado. Pese a eso, conservaba su actitud relajada y altanera tan característica de él. Sentado cerca de Bookman era lo más desconcertante del asunto. Pero nadie se atrevió a decir nada mientras esperaban la llegada del inspector Lvellie.

Cuando llegó, lo hizo en compañía de aquel joven que parecía ser su secretario con pinta de guardaespaldas. Al ubicarse en los lugares asignados, ni siquiera saludó antes de empezar a hablar.

—Supervisores de las diferentes ramas de la Orden. Es imperativo que en esta reunión todos nos volvamos conscientes, de que a lo que nos estamos enfrentando, probablemente no sea solo al Conde del Milenio.

» Después de la última batalla y de leer el reporte, tenemos entendido que sus fuerzas se han visto reducidas considerablemente. Luego de esta reunión, nos apresuraremos en encontrar la manera de mover la planta de Akumas para poder investigarla, obtener información y de ser posible, destruirla según las órdenes del Papa.

No se veía plenamente conforme con lo que estaba diciendo, pero esta vez las órdenes venían de la autoridad máxima, y debía apegarse a ellas. Observó como todos de inmediato tomaban notas y discutían en voz baja por sus palabras.

—En estos momentos, varios de los científicos, junto a unidades especiales del Vaticano y algunos buscadores, se encuentran en el lugar para asegurarse de que el área se mantenga tal y como quedó después de que los generales Froi Tiedoll y Cross Marian dejaran el lugar. Al terminar esta reunión, los generales que se encuentren en mejores condiciones, junto a los exorcistas que no estén tan heridos se dirigirán allá. Para que, en caso de que aparezcan Akumas o los Noé a recuperar la planta, asegurarse de que nada obstruya el trabajo de los científicos y evitar que regrese a manos del Conde Milenario.

» Por otro lado, también se ha ordenado investigar el cráter que se creó después de la desaparición de la exorcista Allen Walker. Sospechosa de pertenecer a la organización que se hace llamar a sí misma Fidelium.

La inquietud debido a lo que representó esa palabra fue clara en todos los presentes.

Si bien la mayoría no tenía mayor noción de lo que representaba; y era la primera vez en sus vidas que escuchaban algo al respecto, después de leer el reporte y ver la expresión del inspector, tenían entendido que eso no era algo para tomárselo a la ligera.

—General Cross Marian. De sus explicaciones, hay muchas cosas que aún necesitan ser aclaradas. Así que, por favor proceda. —luego se dirigió a Bookman. — Bookman, después hablará usted. —el anciano solamente asintió. —Después les informaré lo que la iglesia sabe sobre esa organización. Para estos momentos, el Papa ha sido informado de la situación, y tengo órdenes de ponerlos al tanto. No hace falta recordarles que todo lo dicho en esta reunión será redactado en acta, y dispondrán de dicha información; sin embargo, se les suplica la mayor discreción posible.

Luego le dio un asentimiento a Cross con el cual le cedía la palabra. En cuanto a Cross, no se encontraba particularmente entusiasmado de hablar al respecto.

—El principio de las investigaciones, se encuentra narrado en los reportes que cada uno tiene, así que no perderé tiempo en repetir lo que ya tienen escrito…

Como ya se ha explicado, "Fidelium" en realidad traducido significa literalmente "fiel". Pero es en parte una palabra compuesta, que específicamente puede significar a su vez "Verdadero Creyente". La información sobre esas personas era sumamente escasa y averiguar de dónde venían, definitivamente se veía imposible.

Curiosamente, lo que Cross encontró; luego de enterarse de que la anciana que le había dado el nombre había caído en manos de esas personas, era que no se relacionaban con la sociedad como tal. Pero siempre estaban presentes cuando se tenía noción de que, en alguna parte del mundo, había disturbios por personas de las cuales se decía hacían uso de cualquier clase de magia; por desapariciones de personas; o algún fenómeno natural que no se puede explicar. Asimismo, en donde sea que se presentaran casos anormales de rumores de índole sobrenatural.

La verdad era que la mayoría de las veces, aparecían en lugares con rumores similares a cuando se hacía mención de la Inocencia. Sin embargo, poco después de presentarse los rumores, si alguien sabía que la presencia de un Fidelium fue requerida, al poco tiempo estos cesaban y con el tiempo eran olvidados por completo.

A la escasez de información debido a que eso se daba en lugares remotos, había que sumarle el hecho de que la mayoría de los rumores, eran conocidos solo entre los descendientes de los habitantes más antiguos de esas pocas ubicaciones; quienes ya estaban entrados en años también.

Es decir, la información no era muy certera y la fuente muy poco confiable.

Cross no se sintió conforme con lo encontrado con sus informantes habituales tampoco, y le tocó averiguar con gente que decía tener contacto con alguien que tuviera alguna clase de habilidad especial. Ciertamente se encontró con algunos que eran meros charlatanes. Pero aquellos que sí podían comprobar sus habilidades, de inmediato rehuían del tema y se mantenían en constante movimiento para no ser encontrados.

Después de esa anciana que desapareció, el general se encontró con un hombre que sí se veía dispuesto a hablar al respecto. Aunque francamente, a pesar de sus habilidades, cuando lo encontró se hallaba al borde del colapso y estaba bastante herido. Afirmaba estar huyendo de un hombre de cabello blanco y ojos grises.

—Unos ojos grises, tan grises que bien podrían ser blancos. Tiene una marca extraña en el lado derecho de su cara. Sé que era un Fidelium. Ya me habían advertido sobre él. Pero me confié demasiado porque se dice que su tiempo sobre la tierra está por terminar y está cansado. Eso definitivamente no parece ser real cuando pelea con tanta fuerza.

» Éramos diez los que peleamos contra él. Ninguna de nuestras habilidades tuvo efecto en su contra. Cuatro de mis hermanos murieron para lograr que escapáramos. Los que quedamos decidimos que nos separaríamos; para que al menos uno de nosotros continúe con el legado que queremos tener. Pero ese hombre… es… él tiene, c-cuenta con…

No le pudo decir nada más, porque en el momento en el que quiso seguir hablando, se vio preso de una falta de oxígeno extraña y dejó de respirar justo frente a Cross.

Cuando lo observó más de cerca, no era que haya dejado de respirar; sino que su respiración, se vio considerablemente reducida al punto que no le permitía hablar más. Se dio cuenta de que su piel parecía haberse vuelto de piedra, y al tocarlo hizo una expresión de dolor, pero no pudo seguir hablando. Buscó la manera de ayudarlo de alguna forma, o ver la manera de contrarrestar eso. Pero su error fue haberlo dejado solo para buscar una solución. Cuando regresó, lo único que encontró fue un rastro de tierra en el lugar donde había estado acostado.

Buscó a los hombres que decía eran los hermanos de esa primera víctima. Logró encontrar a dos, pero, circunstancias similares se presentaron cuando estos quisieron decir más de la cuenta. A pesar de que procuró no cometer el mismo error de dejarlos solos, eso no fue impedimento para que al menor descuido estos desaparecieran como lo hizo el primero. Y francamente no lograba explicarse cómo pasó tal cosa frente a sus narices.

Cuando encontró al octavo, procuró ser más precavido. Se mantuvo en vela por dos noches, y a la tercera fue cuando pasó lo inevitable. Y es debido a lo que pasó esa noche, que Cross estaba seguro de que Allen Walker es integrante de los Fidelium.

—¿A qué se debe esa seguridad, general? —le preguntó Komui, sin ser consciente de que estaba por partir la pluma que tenía en su mano.

—A que esa noche, por fin pude ver cómo era que desaparecían esos hombres. — hizo una pausa, recordando lo ocurrido.

Una vez lo instaló en un lugar que Cross creyó seguro, le dijo que no se apresurara a contarle los hechos, porque ya había sido testigo de lo que pasaba si intentaba hablar. El hombre estuvo de acuerdo y guardó silencio. A cambio, pidió que le contara cómo habían muerto sus hermanos. Cross le dijo que no sabía si realmente habían muerto, porque no pudo encontrar rastros de ellos una vez desaparecieron. Éste respondió que no era necesario que siguiera averiguando, el sentía que ya no estaban con vida.

Dejaron el tema por la paz, y el hombre hizo una especie de ritual en memoria de los fallecidos. Pero a la tercera noche, fue cuando aparecieron unas sombras similares a las que se manifestaron en Japón. Hicieron un desastre, pero no le pusieron atención al general, y se llevaron al hombre después de destruir la cabaña en donde se encontraban.

Intentó perseguirlos, pero incluso con la ayuda de su Inocencia no pudo alcanzarlos. Y lo único que pudo distinguir a la lejanía entre las sombras que se llevaban al hombre, era la figura de un hombre alto cubierto con una túnica blanca que lo miraba fijamente. Solo fue capaz de distinguir los ojos grises y una mueca parecida a una sonrisa altanera, que parecía burlarse de él antes de alejarse sin dejar rastro.

—Para ese entonces, ya tenía mis sospechas de que Allen pertenecía a esas personas. Pero después de la muerte de… esa buscadora, cuando se manifestaron esas sombras, no tuve más dudas al respecto. Aunque en esta ocasión, como pueden ver, no salí ileso del asunto.

Todos los presentes analizaban sus palabras a detalle. Aunque la mayoría seguía sin entender; después de leer sus reportes, por qué la muerte de una buscadora había causado que todo eso pasara. Y con esa duda no estaba dispuesto a quedarse el inspector Lvellie. Y según sabía, sólo había una persona que podía aclarar esa cuestión.

—Director Komui, hay algo que no entiendo, y supongo que la mayoría aquí sigue con esa intriga. Así que… ¿podría aclararnos qué relación había entre esa buscadora y Allen Walker, como para que su muerte le afectara de esa manera?

Komui se puso nervioso con la pregunta, al igual que Bak, Bookman y Tiedoll. Debido a que eran los únicos plenamente conocedores de lo que había entre ellas dos. Y la penetrante mirada del inspector y todos los presentes, no le dejó otra alternativa más que responder con la verdad.

—Ellas dos… mantenían una relación sentimental. —tragó. Con esa información las reacciones de asombro, y una que otra de disgusto, se hicieron presentes.

Tomando en cuenta ese dato, era razonable que la reacción de la exorcista no era para menos. Lvellie alzó una ceja, tomando nota para analizar el dato con más cuidado después, pero no dijo nada al respecto y volvió a dirigirse a Cross.

—Dice que logró encontrar a ocho. ¿Qué pasa con los que faltan, general Cross Marian?

—No los pude seguir buscando porque tuve que ir hacia Japón. Aunque a estas alturas, dudo mucho que los pueda encontrar.

Ante esa respuesta, por supuesto que Lvellie no se encontraba conforme. Por lo que se encargaría de buscar a esas personas por su cuenta. Lo que sea que supieran, si podía averiguarlo, valdría la pena el esfuerzo. Pero vería sobre eso más tarde y de manera discreta. Pensando en eso, volteó a ver a Bookman.

—Bookman, si fuera tan amable.

Durante todo el relato del general, el anciano se mantuvo con los ojos cerrados. Escuchando atentamente lo que estaba diciendo, para analizar si lo que él y Marian sabían coincidía o no. Muy en el fondo de su mente y corazón; antes de escuchar el relato de Cross, esperaba que no lo hiciera.

Ahora ya no tenía dudas al respecto. Y a pesar de sus sospechas, le resultaba difícil digerir que todo el tiempo estuvo muy cerca de una persona integrante de esa organización, y eso no le gustaba en lo más mínimo.

Con resignación en su interior, alzó la voz cuando le cedieron la palabra.

—La información que yo tengo, siendo honesto con usted, inspector Lvellie, no creo que sea de su agrado y de mucha ayuda. Pero ya que el general afirma que no tiene dudas al respecto; no tengo más opción que coincidir en que, efectivamente, Allen Walker es un miembro de los Fidelium. En especial después de ver lo que pasó en Japón…

A lo largo de los años; si bien los Bookman se encargaron de registrar aquello que para el resto del mundo era desconocido, eso era más bien algo superficial si se tomaba en cuenta todo lo que se habían perdido en la historia. Concretamente, ellos se encargaban de registrar la verdad tras esas guerras que solo contaban los vencedores. Aquellos detalles que quedaban fuera por conveniencia de los que quedaban en el poder. Esas cosas que nadie contaba y que, lamentablemente, quedarían en el olvido de no ser por el Clan Bookman.

Pese a todo su esfuerzo, siempre hubo un… "algo" de la historia que nunca pudieron registrar. Pero no porque no quisiesen, sino porque no se les permitía. Y aquella oposición, siempre vino y estuvo en manos de un clan del cual no se sabe su origen, para quién trabajan, el motivo de su oposición, y por supuesto, no se tiene noción de dónde obtienen semejante poder abrumador.

Los Fidelium.

Los Bookman supieron de la existencia de la organización desde el primer registro que insinuaba cosas sobrenaturales, pero nunca había nada concreto y solo existía el vago rumor del nombre gracias a alguien que habló por casualidad.

Y a diferencia de ellos, nunca contaron con el poder, o tan siquiera la fuerza que les ayudara a enfrentarlos o les diera alguna clase de ventaja. La mayoría de los conocimientos más relevantes del clan eran médicos; que les permitían entrar en los lugares necesarios para encontrar cierta información. Ellos solo se encargaban de documentar la historia que esas personas no les impedían registrar, y nada más.

Pero, siempre que se enteraban de algún incidente sobrenatural o paranormal, no podían hacer mayor cosa que resignarse a que no tendrían información real de lo que pasó en el lugar. Y siempre se debía a ellos.

De las veces en que los registros permitieron tener alguna información sobre esas personas, no en todas las oportunidades se manifestaban esas sombras alrededor de ellos. Pero siempre que lo hacían, daba la impresión de que salían del interior de sus cuerpos. Y no fue precisamente gracias a eso que se les identificó dentro del Clan en un principio. Pero era lo único que lo podía dar por hecho. Y es por eso mismo, que Bookman terminó de confirmar que Allen Walker era un miembro de ellos luego de la muerte de Emilia Galmar.

Ya que su sospecha principal la tuvo cuando sacó la planta de Akumas del Arca. Pues el único registro que existía de un evento similar tenía por protagonista a un integrante de los Fidelium.

El registro estaba ubicado a inicios del siglo XVI. El Bookman de ese tiempo pudo registrar el acontecimiento por pura suerte.

Los colonos de la España de ese tiempo, estaban por terminar de someter a las culturas Occidentales en sus tierras. Y poco antes de que se pudiera tomar una de las ciudadelas que contenía la mayor cantidad de pirámides importantes, apareció una mujer que se encargó de hacer desaparecer la ciudad entera recitando versos en latín. Lengua que los conquistadores reconocieron por ser la que usaban los sacerdotes durante sus oraciones.

Quedó claro que era una de ellos. Puesto que fue el primer y único registro oficial que los involucraba. Ya que con anterioridad; en situaciones en las que se perdieron la oportunidad de documentar algo, el rumor entre la gente común que siempre quedaba tras ellos era este:

Una persona bastante bella recitando versos para hacer cosas extraordinarias.

Luego de eso, la mujer desapareció sin dejar rastro y el poseedor de las memorias de ese entonces no pudo obtener información alguna de ella. Ni siquiera su apariencia quedó clara en el registro. Pero fue debido a ese registro que los Bookman entraron en la mira de esas personas.

Por qué no los atacaron antes no se supo hasta muchos años después.

El actual Bookman, una vez pudo ver a uno de ellos. Y era un hombre que, en esa ocasión, se presentó frente a su predecesor completamente cubierto por una túnica que impedía ver su apariencia. Incluso su rostro estaba cubierto. Pero el ahora anciano, nunca olvidaría lo difícil que fue escapar de él.

Buscaban información sobre la desaparición de algunas personas luego de una guerra cerca de África.

La guerra en sí no fue muy relevante; lo era más bien la causa de ésta. Pues se decía que la provocó un hombre que prometía territorios, riquezas y vencer a los enemigos de quien le buscara a cambio de sacrificios humanos. Los que estuvieron del lado del hombre fueron engañados y quienes se les enfrentaron también. Todo parecía tener el fin de recolectar vidas humanas.

El rumor se extendió al punto de decir que quien le diera suficientes vidas al causante de esa guerra tendría el mundo en sus manos. Sin embargo, los Bookman se enteraron de ello muy tarde y fue cuando se encontraron con el hombre que se presentó así mismo de una manera bastante peculiar; interponiéndose en su camino y diciendo:

—Así que de nuevo los del clan Bookman buscan lo que no les concierne. Como cuando vieron a mi maestra aquella vez... No debieron meterse en donde no se les llama, sobre todo cuando no soy tan respetuoso como el resto de los Fidelium.

Estuvo por perder la vida y por poco no logra salvar la de su predecesor, si no fuera porque, en ese momento, apareció un hombre que le dijo que se detuviera.

Pero a diferencia del primero, no ocultaba su apariencia y ese rostro tan… particularmente agraciado, no desaparecería de sus recuerdos jamás. Y, aunque de mala gana, el hombre se detuvo; no sin la advertencia de que no volvieran a inmiscuirse en sus asuntos.

Pero antes de marcharse, la persona que le frenó le habló en una lengua antigua, que por supuesto no lograron entender. Luego de una corta discusión, quien los había atacado se dirigió a ellos de nuevo.

—Mi… Me han recordado, que aún no es tiempo de que ustedes y nosotros crucemos caminos para finiquitar lo que ha pasado hoy. Pero la siguiente generación tendrá esa tarea en sus manos. Mi tiempo sobre esta tierra será corto, así que prepárense.

Dicho eso, se fue junto a esa otra persona.

Honestamente, Bookman creía que en esa ocasión sus palabras fueron muy ambiguas a propósito. Pues en aquel entonces, la persona que los atacó dijo que su tiempo sería corto, pero no se sabía a ciencia cierta qué tan corto sería; si la siguiente generación ya había aparecido; cuántas personas tendría la siguiente generación o quién de ellos tendría la tarea en sus manos.

Por desgracia o coincidencia, no fue la única vez que interactuó con esas personas. Ya que un tiempo después, él y su actual sucesor pudieron volver a encontrarse con aquel hombre que detuvo a su atacante tantos años atrás. Y lo desconcertante del caso es que, durante ese encuentro, Bookman no lo reconoció por su apariencia, sino por su voz.

Terminaban de hacer un registro junto a su aprendiz, cuando se detuvieron a ayudar un poco en un refugio que había quedado después de la guerra que habían registrado. Gracias a que Bookman poseía conocimientos de acupuntura y algunas habilidades útiles; y con el fin de que su sucesor aprendiera un poco más, se ofrecieron a curar heridos y fueron bien recibidos por las personas que se encontraban a cargo del lugar.

Entre ellos, había un hombre que se le acercó junto a un niño que, al igual que su atacante de tantos años atrás, se encontraba completamente cubierto de pies a cabeza por túnicas blancas que impedían que se pudiera ver su apariencia.

—Si abandonas aquello que consideras tu misión en la vida, bien podrías dedicarte a algo que pueda ser de ayuda para los demás. — Fueron las palabras con las que la persona hizo notar su presencia.

Bookman ciertamente nunca olvidaría esa voz y a la persona a la que pertenecía. Ya que fue la misma voz que llamó a quien estuvo a punto de matar a su predecesor y a él mismo.

Lo curioso del caso es que, en esa oportunidad, el hombre se encontraba con un velo cubriendo la mitad superior de su cara y solo era visible su sonrisa. Pero Bookman sabía que era él. De inmediato se puso en alerta y le ordenó a su aprendiz retroceder. Entonces el hombre le dijo que se encontraba supervisando a alguien y que, en realidad; incluso si tuviera la disposición para, no era su deber dañarlo ni finiquitar los asuntos pendientes entre ellos.

Dicho eso, se dedicó a mantenerse cerca de la persona que lo acompañaba y se mantuvo lejos de ellos. Debido a la curiosidad, Bookman quiso saber el porqué de sus palabras. Y cuando encontró la oportunidad de preguntar, de repente el niño que le acompañaba le dijo que si bien en ese momento; al estar en un lugar con gente herida se consideraba un terreno neutral, no tentara a su suerte y que mejor se mantuviera lejos de ellos. Porque si bien quien le acompañaba no tenía la potestad para actuar en su contra, él sí.

Aquello no era alentador. Tampoco parecía tener sentido. Pero por lo visto, ese niño pertenecía a aquellos de los que debía mantenerse mucho más lejos.

Prefirió no hacer nada imprudente y no interactuar mucho con esas personas e irse lo más rápido posible.

—Como se habrán dado cuenta, no tengo mayor información que la que tiene el general Cross. Sé que es de armas tomar y honestamente, tampoco creo que pueda ser de ayuda si es que también están en contra de la Orden Oscura en estos momentos.

Esta vez el silencio en esa sala se sentía aplastante.

Bak no podía terminar de asimilar todo lo que implicaba lo que estaba escrito en los reportes y lo que acababa de escuchar. Le costaba mucho creer, que aquella chica que llegó inconsciente a la rama China en la Inocencia del general Tiedoll; aquella que le hizo varias bromas y que defendió a su novia de Fou fuera tan peligrosa. En especial al recordar la amabilidad de esa buscadora; su sencillez, su valentía y la dulzura que se sentía al interactuar con ella.

Pero, tomando en cuenta la fuerza con la que esa chica de apariencia tan frágil se había enfrentado a Fou, había que cuestionarse si en realidad no las había subestimado. Pero ahora Emilia estaba muerta y Allen desaparecida. A pesar de haber leído el reporte; y el que no se sabía qué haría el vaticano con ella si es que aparecía, Bak, Komui y Tiedoll eran los únicos en esa sala que no creían que la inglesa le fuera hacer daño a la Orden.

Después de unos minutos, el inspector Lvellie, que se había mantenido en silencio y con los ojos cerrados durante el relato, los abrió por fin, y en su mirada se reflejaba que era el principal oponente a la idea de que Allen no era una amenaza para la Orden. Después de un suspiro, miró a Bookman y le habló.

—Gracias por la información, Bookman. — recibió un asentimiento como respuesta, después se dirigió a todos los presentes. —Con todo lo que hemos escuchado sobre estas personas; tal y como lo dije al inicio, tienen que estar al corriente de lo que pasó con el Vaticano y esa organización hace algún tiempo.

» Director Komui, cuando sea prudente y después de informar al Papa de lo hablado aquí, se les informará a los exorcistas sobre esto, y se les serán entregadas las instrucciones de lo que se debe hacer en caso de que Allen Walker vuelva a aparecer, y se confirme que es un peligro para la Orden y para esta guerra.

Komui asintió. Pero en su interior, no estaba nada conforme con el tono que utilizó el inspector con las últimas palabras de esa instrucción.

Luego de un poco de silencio, y después de cerciorarse de tener la atención de todos los presentes, el inspector volvió a hablar, esta vez dirigiéndose al joven que estaba sentado a la par de él en completo silencio.

—Supervisor Howard Link, por favor relate los hechos de los que se tiene registro en la iglesia respecto a los Fidelium.

Con una postura recta y después de asentir hacia su superior, el llamado Howard se puso de pie y empezó a hablar con voz solemne, pero a la vez como si estuviera leyendo el rosario en lugar de narrar hechos. Pese al tono y el que su voz se escuchara aburrida, tenía la total atención de cada persona en ese lugar.

—De acuerdo con la orden Papal mil trescientos cuarenta y cinco, a partir de este momento, comienzo con la narración del registro novecientos quince de los archivos secretos del Vaticano, los cuales tuvieron lugar en el año de mil seiscientos treinta al cuarenta.

Después de esas palabras dio una breve mirada a su superior, quien asintió hacia él. Con eso volvió a dirigirse a todos los presentes.

—Lo que estoy por decirles a continuación, si bien aparecerá en el acta como una parte de la reunión, no se especificará de lo que se habló. Por lo tanto, lo que están por escuchar, deben mantenerlo en absoluto secreto y la divulgación de la información será tomada como traición y se procederá a realizar la ejecución de esa persona.

Con esas palabras, incluso el general Cross pareció contener la respiración por un momento. Y al ver que todo había quedado claro, Howard Link inició con la narración de los acontecimientos.

Y todo había comenzado, con la llegada de un peregrino bastante peculiar al Vaticano.

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Regresé con las manos llenas y eso es gracias a que por fin tengo terminado el capítulo 32 y está casi terminado el 33.

Wuuuuuuuuuuuuuuu

Les saludo desde la galaxia de mi mente. Jajajajaja Sé que dije que iba a tardar más, pero no les puedo dejar en suspenso cuando la cosa aquí se está poniendo buena xD

Personas, cómo pueden ver aquí también tenemos algunas revelaciones y eventos cuya explicación general será dada más adelante. Probablemente ya les tengo cansados con esto, pero suplico paciencia y ánimo. Valdrá la pena y al final todo tendrá sentido.

Y pues...

Sigo medio triste por la muerte de Emilia. No sé si la llegaron a apreciar un poco, pero yo le tomé cariño waaaaa. No es que no lo estuviera insinuando y sí, el propósito en los capítulos anteriores era dar a entender que se iba a morir. Y bueno, de ser posible me gustaría que me dijeran qué les pareció su muerte, lo que implicó y sus teorías sobre Allen y el lugar al que la llevó.

Jejeje digo, si quieren.

Bueno, pues en el capítulo anterior espero haberles sorprendido con el nombre que le dio sentido a esta historia. Y creo que se entiende por qué era de los que más esperaba traerles.

Aclaro que algunos de los acontecimientos narrados aquí, en lo que respecta a fechas, pueeeeees... no estoy muy segura si encajan, pero si no le encuentran sentido o sienten que las fechas no cuadran, pues... no pregunten, solo gócenlo. XD porque la verdad, estoy poniendo fechas muy generales para que los cálculos de más delante tengan cierto orden. Pero en fin, eso no es tan importante. XD espero. De cualquier forma, si tienen dudas, trataré de aclararlas sin dar mucho spoiler.

Por otro lado, tengo una inquietud y de ser posible, me gustaría la opinión sincera de quién quiera hacerlo. Ustedes qué piensan, ¿los acontecimientos de la historia están apresurados? ¿todo pasa muy rápido y sin mucha explicación?

Yo siento que no, pero es que a mí me gusta cómo están quedando las cosas. Jejeje

En fin, en los próximos caps veremos más conspiraciones y faltan como cinco para que reaparezca Allen. Jejeje. Y creo que van a sufrir un poco con eso. Pos es entendible que no va a regresar en el mejor estado que digamos.

En fin, espero que esto les esté gustando, como siempre mil gracias por leer y por la paciencia. Cualquier duda, reclamo o insulto es bien recibido jajajaja.

Sin más que decir, gracias por leer.

By. KNM