Capítulo 69 - El Santuario de Gryffindor
Mientras que Harry se preguntaba que podían hacer para atravesar el gran portón, Hermione se acercó a él y comenzó a inspeccionar la entrada. No estaba del todo seguro, pero tenía la impresión de que entre los dibujos de fuego se ocultaba un mensaje.
Hermione debía pensar lo mismo, porque después de diez minutos y tras lanzar el encantamiento "Revelio" citó lo siguiente: "Tras estas puertas, un gran desafío encontrarás…y tanto tu linaje como tu herencia tendrás que probar".
- ¿Ese es el mensaje oculto? - le preguntó Harry.
- Eso creo, - dijo ella, revisando cuidadosamente el portón con su varita. - pero me temo que no va a ser de mucha ayuda para pasar por aquí...-
- Quizás es un aviso de lo que podemos encontrar una vez entremos. - sugirió Chloe.
- Eso si alguna vez conseguimos entrar. - añadió Ron. - Esto...Harry, ¿porque te sangra la mano? -
- ¿Eh? -
No se había dado cuenta hasta que se lo dijo, pero al mirar por un momento su mano derecha se dio cuenta de que tenía un pequeño corte en su palma. Esto le llevó a pensar tanto en como habían encontrado la entrada como en el mensaje que había encontrado Hermione. ¿Tenía que probar su linaje?
Era evidente lo que había que hacer. Harry se acercó al portón con su mano ensangrentada y le dio un toque, dejando una pequeña mancha de sangre en él. Tan pronto como retiró su mano del portón la entrada empezó a temblar, dando paso al ruidoso sonido de lo que parecía ser unos engranajes. Por momentos parecía que el suelo iba a derrumbarse, lo que llevó al grupo a arrimarse al portón. Poco a poco las puertas comenzaron a abrirse, revelando de esta manera lo que ocultaba.
- Por el arbolito de Merlín...- susurró Chloe.
- Esto es de locos...- dijo Ron, un poco mareado.
Lo que Harry estaba viendo era un lugar muy parecido a lo que pudo ver ocasionalmente en fotos de algunas revistas de construcciones emblemáticas, recordándole más al Vaticano muggle por dentro. Pudo ver que la mayor parte de la construcción estaba bañada en oro, tanto por sus bellos pilares como de las pequeñas cascadas de lava que decoraban los alrededores de la enorme plaza que se encontraba más hacia adentro, acompañando así a las lámparas con velas que había en el techo (al observarlo, Harry pensó por un momento que se encontraban en el Gran Comedor, pero no era así. Mostraba un cielo cubierto por nubes negras y la luz de sol era rojiza).
- ¿A cuántos trabajadores habrá traído Gryffindor para construir este sitio? - se preguntaba Ron, con cara de asombro.
- Deben de haber sido muchos, - dijo Hermione, apoyándose en uno de los pilares. - lo que no me explico es cómo puede ser que nadie se percatara de la construcción de todos estos escenarios (¡Ni una sola alusión en "Hogwarts, una historia"!), solo...miren. -
Por su tamaño era prácticamente una plaza, estaba sucia y con algunos destrozos. Daba la sensación de que había sido el escenario de una batalla ya que no parecía obra del pasar de los años. ¿Qué había pasado?
- ¿Será ese el Santuario? - preguntó Chloe, señalando una majestuosa construcción tras unas verjas y una puerta dorada custodiándola.
- Parece que sí, - observó Harry. - solo esperemos que no se trate de otro escenario más. -
- ¿Dónde está ese amante de los retos? - preguntó Ron a Harry, dándole una palmada en la espalda.
Harry rodó los ojos y dijo: - Oh, venga vamos. -
Empezaron a bajar por las escaleras que daban con la plaza tras los pilares, con las varitas en alto para estar preparados en caso de encontrarse con más criaturas peligrosas. A medida que se acercaban, Harry pudo ver que en los pilares no solo había dibujos, también cortes, como si algo muy afilado los hubiera dejado.
- ¿Es posible que alguien más haya estado aquí antes que nosotros? - pensó Harry, mientras alcanzaba la plaza. - De ser así, ¿cómo lo habrá hecho para entrar? - .
- ¡Harry! - escuchó gritar a Hermione.
- ¿Pero qué? - volviéndose hacia atrás, Harry fue a comprobar que estaba pasando.
De ninguna manera se esperaba que sucediera. Por alguna extraña razón sus amigos se habían quedado atrás, sin poder alcanzar la plaza y permaneciendo en las escaleras.
Al intentar acercarse a Hermione no pudo hacerlo, ya que sufrió un duro golpe en su brazo cuando intentaba llegar hasta ella y los demás. Cuando se recuperó un poco se puso en pie con dificultad, solo para darse cuenta de que una extraña barrera invisible se había interpuesto entre ellos. ¿De dónde había salido?
- ¿¡Estás bien!? - le pregunto Hermione, apoyando las manos en la barrera.
Harry asintió, pero estaba demasiado preocupado como para pensar en el golpe.
- ¿¡Quien ha invocado esta cosa!? - inquirió Ron, tocando la barrera.
- Intentemos destruir la barrera por ambos frentes. - sugirió Harry, intentando calmarse y pensando todo lo rápido que podía. Sus amigos asintieron y retrocedieron un poco mientras preparaban sus varitas. - ¿Estáis listos? Uno...dos...¡TRES! -
- ¡BOMBARDA! -
El encantamiento explosivo combinado había hecho hasta temblar unos cuantos pilares, pero no había servido de mucho contra la barrera, pues seguía intacta.
- Finite Incantatem...- dijo Hermione, intentado deshacer la barrera. Lamentablemente tampoco había funcionado. - Cielos...-
- Rayos...- masculló Chloe. - ¡Quizás deberíamos intentar dar un rodeo! -
- ¿De qué sirve? - preguntó Ron, dándole un puntapié a la barrera y doliéndose un poco por ello. - No es como si exista algún tramo sin cubrir… -
- Puede que no, - dijo Hermione, haciendo un claro esfuerzo por mantener la calma. - pero es posible que la barrera tenga algún punto menos resistente por donde podamos atacar. Hay que intentarlo...-
- La barrera no cesará ante nada, a menos que demuestres tu valía...y el linaje del que vienes...-
Harry se quedó de piedra. ¿De quién era esa voz tan grave? Volviéndose pudo ver algo con lo que no contaba. En medio de la plaza había aparecido alguien que iba vestido igual que la estatua que habían encontrado en el pedestal. Estaba de rodillas, con las manos apoyadas en una gran espada plateada. El ser portaba una armadura de oro, con capucha negra, hombreras de cabeza de León, una media capa que partía del cinto hasta los tobillos...pero por lo que más destacaba era por el hecho de que no había ningún rostro bajo la capucha. Era como si solo fuera la armadura, y su portador una especie de fantasma invisible.
- El gran servidor de mi amo os ha estado observado...- dijo la voz muy grave. - Ha visto como habéis luchado valientemente contra los protectores del Santuario, como a pesar de todos los obstáculos habéis seguido juntos hacia delante...claramente, parece que estamos ante el heredero elegido y su compañía, pero...¿realmente eres tú? ¿O solo otro astuto intruso que se ha ido abriendo camino hasta aquí? ¿Como sé que esa sangre te pertenece? -
- ¿Quién eres? - inquirió Harry. - ¿Dijo otro? ¿Alguien más ha estado aquí? -
- Soy el protector de los secretos de Godric Gryffindor, - respondió la armadura. - Custeo…el guardián de su Santuario. Ustedes han intentado destruir su legado...-
Harry pensó a que se refería, pero entonces Hermione le dio la respuesta.
- ¡La sala de antes! - dijo. - ¡Harry, destruimos esa sala para escapar de los cangrejos de fuego! -
- Has lastimado a esas bellas criaturas en vez de empatizar con ellas...- dijo Custeo. - lo mismo hiciste con las Salamandras...-
- Suena como Hagrid…- pensó Harry, haciendo una mueca.
- ¡Eh! - se quejó Ron. - Querían freírnos, ¿qué esperabas que hiciéramos? -
- El heredero de Gryffindor debe ser capaz de tranquilizar a las criaturas y que estas obedezcan su voluntad. - explicó Custeo. - Sin embargo, este muchacho se ha abierto paso por mera fuerza bruta y poco ingenio...-
- ¿¡Que quieres decir con eso!? - inquirió Chloe con irritación.
- ¡Traducir el pedestal no fue fácil! - protestó Hermione. - Ha tenido su parte de ingenio, ahora, levanta esta barrera y déjanos seguir. -
- Si quieres seguir tendrás que vencerme en combate, - dijo Custeo. - si quieres seguir tendrás que demostrar hasta dónde llega tu valor, si quieres seguir tendrás que imponerte como el heredero que supuestamente eres...-
- Creo que lo entiendo…- dijo Harry, pensando que estaba por luchar contra la armadura.
- Eeeeh... - farfullo Ron. - esto no tiene buena pinta...-
De la entrada empezaron a aparecer unas criaturas muy parecidas a las ratas, excepto por su brillante piel la cual parecía hecha de la propia lava (literalmente). Estas se estaban acercando peligrosamente a Hermione, Ron y Chloe.
- ¡Utilizad Glacius! - exclamó Hermione, haciendo lo propio con la primera criatura que se le acercaba. - ¡No hay que dejar que nos toquen! -
- ¿¡Que son estas ratas!? - inquirió Chloe, congelando rápidamente a tres.
- ¡Son Igmus! - respondió Hermione rápidamente. - ¡Tócalo y te freira el brazo! -
- ¡Gla-glacius! - gimoteó Ron, deshaciéndose de varios Igmus por poco una vez los destrozó con un potente encantamiento explosivo. - ¡Harry, no sé si lo consigas, pero...dale una buena paliza a ese charlatán sin cabeza! -
Custeo ni se inmutó del comentario. Harry apretó los puños e inició atacando con un potente encantamiento Depulso para mandar a volar a la armadura. Sin embargo, esta no se movió ni un milímetro. Intentó atacar con varios maleficios rechazo y encantamientos aturdidores, pero no sirvió de nada. La armadura seguía intacta y sin moverse.
- ¡Imposible! - pensó Harry, asustándose. - ¿Como es que no le hace nada? -
- Si ya has terminado, - dijo Custeo, poniéndose en pie y alzando su espada, blandiéndola en forma de cruz. - entonces es mi turno...-
La armadura empuñó su espada y fue directo hacia Harry, alzando su arma para atacarlo. Harry saltó hacia un lado para esquivar el ataque e intentar atacarle con un encantamiento de chispas rojas y rayos (Vermillion Duo), pero no había servido para nada. Custeo siguió intentando darle con la espada y Harry tuvo que ser rápido para esquivar los intentos de terminar hecho pedazos.
- ¡Diffindo! - exclamó el muchacho, tratando de cortar la espada de la armadura, pero esta se defendió magistralmente.
- Tu magia no es competente contra el poder de mi amo. - dijo Custeo, alzando la espada para atacarle de nuevo.
- ¡INCENDIO! -
Sin mucho margen para esquivar el ataque, Harry utilizó tanto su mano libre como su varita para atacar con una llamarada. Por fin había conseguido hacer retroceder a Custeo, aunque no demasiado. Este se estaba defendiendo del ataque con su espada, y poco a poco se estaba aproximando a Harry. El muchacho, continuando con su ataque, comenzaba a desesperarse al ver que sus amigos estaban en problemas, ya no solo por los Igmus, también por algunas salamandras de fuego que aparecieron por la entrada.
- ¿¡No habíamos acabado con esos bichos!? - se quejó Ron nuevamente, tras eliminar a cuatro Igmus a los que había congelado.
- ¡No me esperaba menos estando aquí! - exclamó Chloe, tras saltar y rodar por el suelo para esquivar a tres Igmus que intentaron explotar cerca de ella. Maniobró rápidamente y congeló a otros tres más. - ¡Rayos, estas cosas se inmolan solas! ¡Vamos Ronald, deja de quejarte y haz algo! -
Ron sacó a unas cuantas remolachas con bigotes para estorbar a las criaturas que intentaban atacarles, congeló a dos salamandras y las hizo explotar con bombarda.
- ¡No, por supuesto para ti no estoy haciendo nada, más allá de mantener mi culo a salvo! -
- ¿¡Os queréis centrar de una vez!? - protestó Hermione, manteniendo inmovilizados hasta seis Igmus y haciendo que estos se estrellaran con un grupo de Salamandras. - ¡Tú puedes Harry! -
No pudo pensar más en ello porque Custeo le había alcanzado. De alguna manera que Harry no entendía y con una gran fuerza rompió el hechizo y le dio una patada para tirarlo al suelo. El golpe lo dejó doliéndose en el suelo, al mismo tiempo que se daba cuenta que su varita había salido rechazada por el golpe y no tenía el margen suficiente para esquivar otro ataque.
- Si esto es lo mejor que el heredero y elegido de mi señor puede hacer, - habló Custeo, alzando la espada para rematarlo. - mucho me temo que escogió mal...-
- ¡HARRY! - escuchó gritar a Hermione.
De ninguna manera podía darse por vencido, mucho menos después de todo por lo que habían pasado para alcanzar el Santuario. Harry gritó "¡CUSTO GLADIPEDIUM!" Y la espada apareció en su mano ensangrentada. Con ella pudo defenderse adecuadamente ante el ataque de la armadura, aunque fue difícil por la fuerza del ataque.
- Has invocado la espada...- susurró Custeo. - ¡Imposible! ¿¡Qué clase de truco oscuro has hecho, malhechor!? -
- No es ningún truco...- mascullo Harry, haciendo fuerza para obligar a la armadura a retroceder. - De ninguna manera me rendiré, no sin antes ponerlos a salvo...-
Harry consiguió hacer retroceder a la armadura. A continuación, se puso de pie de inmediato y le lanzó una potente ráfaga de fuego para empujar lo con fuerza hasta un pilar. Podía sentirlo, la furia estaba dándole el impulso que necesitaba.
- Puede que tengas la espada...- dijo Custeo, reincorporándose con facilidad. - pero, ¿sabes cómo usarla? -
- Ponme a prueba...- le retó Harry.
- Suenas como él…- susurró la armadura, alzando su espada. - Que así sea pues...-
Las dos espadas chocaron entre ellas y comenzó el duelo. Harry tenía claro que si quería tener opciones de ganar necesitaba desarmar a su oponente. El problema era que este claramente dominaba la espada mejor que él. Esto pudo notarlo con mayor claridad cuando estuvo cerca de atinar un golpe en lo que sería sus costillas, y no tuvo ningún problema en protegerse.
Custeo empujó a Harry con un puñetazo y por poco consigue acertarle un espadazo. Le había hecho un pequeño corte en el hombro, por suerte el muchacho consiguió reaccionar a tiempo y cubrirse.
- Maldita sea...- pensó, sin preocuparse mucho por el hombro y limpiándose rápidamente la sangre que tenía en la boca. - esta cosa es un buen espadachín, si no hago algo pronto...quizás...-
A Harry se le ocurrió la idea de distraer a la armadura. Era cierto que su magia no era lo bastante poderosa como para generar un verdadero daño contra esta, ¿pero una distracción?
Teniendo claro su siguiente movimiento, Harry rodó por el suelo, yendo directamente a por su varita. Una vez consiguió hacerse con ella, lanzó el encantamiento Fumos para cubrir parte del escenario con humo, y así ocultarse. Entonces, sabiendo dónde se había posicionado previamente su oponente, Harry guardó su varita, agarró con fuerza su espada y se preparó para darle a la armadura un espadazo con todas sus fuerzas.
¡ZAS!
Claramente la espada había golpeado algo (o a alguien). No fue hasta cuando se dispersó el humo que Harry se dio cuenta. La armadura había detenido su ataque sin problemas y de una patada le mandó a volar, haciendo que se le cayeran los lingotes de oro de los bolsillos con botones de su pantalón.
- Tu magia es tan débil que eres incapaz de superarme...- dijo Custeo, mientras Harry se dolía del golpe en el suelo. - parece que no lo has entendido, solo tu habilidad con la espada podía derrotarme, por desgracia para ti…tu habilidad es nefasta...-
- ¿Que mi habilidad con la espada es nefasta? - pensó Harry, sintiéndose más enfadado de dolorido.
A continuación, inspiró hondo (por mucho que el aire estuviera caliente) y apoyándose con sus puños se puso rápidamente de pie. No había nada que hacer, su oponente era superior a él como espadachín. Mirando rápidamente hacia la entrada, sus amigos seguían enfrentando valientemente a las criaturas que no paraban de llegar, a quienes se les había sumado los cangrejos de fuego. Tenía que hacer algo pronto o de lo contrario correrían mucho más peligro.
Entonces Harry echó un vistazo a donde estaban los lingotes, recordando que uno de ellos aún no lo había usado. Se trataba del lingote que le había entregado Sirius. Sin pensarlo mucho más tiempo, y aprovechando que estaba sangrando, Harry fue rápidamente a por los lingotes, tocando los dos y esperando a que ocurriera un milagro que pudiera ayudarle.
Pudo ver como sus manos brillaron una vez más, pero ignoraba lo que había conseguido, al menos, hasta que en su mente apareció un pequeño muñeco de madera con un palo. Este le enseñó una serie de movimientos que no había visto nunca. Harry estaba sorprendido, pero no tuvo mucho tiempo para maravillarse con su descubrimiento. La armadura atacó nuevamente, pero Harry, llamando a la espada para que acudiera a su mano, bloqueó magistralmente su ataque.
- Imposible...- susurró Custeo.
- No para mí...- respondió Harry con dureza.
Y así empezó el "baile", donde ambos buscaron el punto débil del otro con la intención de ganar el duelo. Para Harry era mucho más fácil que antes manejar la espada, al punto que para él era como jugar con una raqueta de tenis o su propia varita.
No importaba por dónde viniera el ataque, Harry conseguía cubrirse con más efectividad y dar ataques más precisos tanto con la espada como cubriendo uno de sus puños con fuego. Bloqueó dos espadazos en diagonal y otros cuatro en horizontal, y justo cuando iba a atacar verticalmente, la espada de Gryffindor se iluminó con una luz dorada, y al acertarle un golpe con la culata de la espada a su pecho, Harry le da otro más con el que manda a volar la espada de su rival, para luego girar y mirando hacia atrás acertarle con la punta en todo el abdomen.
¿Lo había conseguido? No estaba seguro. Le había hecho un daño mortal a Custeo (o a quien fuera que estuviera dentro, si es que había alguien). Miró una vez hacia la entrada, solo para ver como las criaturas de fuego comenzaron a retirarse. Era como si hubieran entrado en pánico, lo que dejaba a sus amigos a salvo. Harry pensó que quizás lo había logrado.
- A este tipo de habilidad me refería...- susurró Custeo, abriendo sus brazos de par en par y mirando hacia el techo. - Comprenderás con el tiempo que por el camino encontrarás algo más que magos y brujas tenebrosas con los que lidiar. E incluso seres a los que es muy difícil vencer con magia...El sendero se abre ante ti y tus seguidores. Oh...heredero de mi señor...aquel que se opondrá a la oscuridad que se avecina finalmente ha llegado...-
- ¿Oscuridad que se avecina? - pregunto Harry, mientras sus amigos se acercaban poco a poco hacia él. - ¿Que oscuridad? No entiendo, ¿te refieres...te refieres a Voldemort? -
No hubo respuesta, más allá de ver cómo la armadura se convertía en una estatua luminosa para luego explotar, creado una Honda expansiva que tumbó a todos. Harry estaba dolorido, pero feliz de ver que sus amigos (aún con todo y heridas) estaban bien y corrían para reunirse con él
- ¿Estáis bien? - preguntó él, ignorando el dolor que sentía por los golpes recibidos.
Tan pronto como se reunieron, se tomaron un respiro. Habían resistido una nueva avalancha de criaturas cuya intención no era otras más que acabar con ellos. Esto le llevaba a pensar a Harry que más que una prueba, daba la sensación de que Gryffindor no quería que nadie se acercara a su Santuario.
- Lo siento, - pensó Harry, mientras abrazaba a Hermione. - pero necesito respuestas. -
- ¿Estas bien? - le pregunto ella. Él asintió, sonriendo. - Has estado increíble. -
- Ustedes también, - repuso Harry. - por un momento pensé que esto iba a terminar aquí. -
- Gracias por el voto de confianza… - gaznó Ron, rodando los ojos.
- Se han ido, - jadeó Chloe, apoyando sus manos en sus rodillas. - ha faltado poco para ser incinerados por esas cosas. -
Harry asintió mientras se volvía para observar la antigua verja que contenía toda una construcción dentro. Dicha construcción estaba compuesta por un techo sostenido por enormes pilares blancos decorados con preciosas rocas que parecían rubíes. Estos guardaban en su interior lo que sin duda debía ser el Santuario.
Harry empezó a acercarse cuando las puertas de la verja comenzaron a abrirse, permitiéndoles pasar. Con precaución, los cuatro entraron y comenzaron a subir las escaleras con las varitas (en el caso de Harry la espada) en alto.
A medida que se acercaban a la puerta (no era tan grande como las que habían atravesado con anterioridad) comenzaban a avistar a dos estatuas. Estas vestían idénticas a la armadura que Harry había enfrentado (solo que las dos parecían hechas de roca). Por precaución, Hermione les pidió que se mantuvieran en alerta por si de repente estas cobraban vida y atacaban.
Para su suerte, esto no llegó a pasar. Alcanzaron sin problemas la puerta, el único inconveniente lo encontraron justo allí. La entrada estaba abierta, pero había algo que no gustaba a Harry y lo dejó de piedra. Era él mismo, pero con la túnica de Slytherin y una sonrisa malvada. ¿Acaso era otro boggart?
Tenía que tratarse de eso, ya que sus amigos también se habían detenido con caras de terror e incomodidad. Probablemente a Ron se le había presentado una enorme araña, a Hermione (quizás) la profesora McGonagall comentándole que había suspendido su cuarto año...¿y Chloe?
Ella era la única de los cuatro la cual Harry no conocía su miedo. Sin embargo, algo ocurrió mientras la observaba. No solo estaba aterrorizada, sino que también temblaba. Había comenzado a negar con la cabeza, a llorar y a murmurar "No estoy haciendo nada malo, ¿porque ya no me quieres?"
- ¿Chloe? - dijo Hermione, al darse cuenta de que su amiga estaba pasándolo mal.
- No es verdad, - dijo ella, tratando de no quebrarse más emocionalmente. - yo sí que valgo para muchas cosas...yo...-
En cuanto dijo aquello retrocedió un poco y se tapó los oídos, rompiendo en llanto. Era como si alguien le estuviera gritando y diciendo cosas horribles. Incluso Ron se había olvidado un momento de su miedo para ir con ella y preguntar que le pasaba.
Harry, no soportando más ver a su amiga llorando y sufriendo, se acercó hacia su otro yo y grito: - ¡Riddíkulus! -
No ocurrió exactamente lo que pensaba que ocurriría, pues esperaba que su boggart se convirtiera nuevamente en un espantapájaros. En vez de eso, como si se tratara de un montón de humo, su yo maligno se había esfumado, despejando la entrada y revelando lo que había dentro.
- Mira, ¿lo ves? - le dijo Ron a Chloe, tratando de tranquilizar la. - Se ha ido, seguro que era un maldito boggart. -
- ¿Que es un boggart? - pregunto ella, con la voz ronca y sentada en el suelo.
- Una criatura que adopta la forma de aquello que más temes. - explicó Hermione. - ¿Que era? ¿Porque...? -
Chloe negó con la cabeza, pero tras unos segundos donde Hermione le había ofrecido un pañuelo con dibujos de gatitos, respiró profundamente y habló.
- Era él...me estaba gritando...me estaba repudiado yo...nunca lo vi tan enfadado...-
- ¿Chloe? -
- Me quería fuera de casa, me dijo que me olvidara de la herencia (en realidad me da igual, pero...), pero de ahí a que yo soy un...un...-
- ¿Que te dijo el boggart? - le preguntó Harry, haciendo desaparecer la espada y pensando en que o quien podía ser.
- Dijo que yo era un error...algo que ni debería existir...- gimió, mientras se abrazaba las rodillas y agachaba la cabeza. - él no me quiere...parece que nunca...-
- Era él, ¿verdad? - inquirió Harry, intentado contener la ira que sentía. - Era Malfoy...-
Chloe no dijo nada, sin embargo, para Harry era más que suficiente. No necesitaba nada más para entender que el miedo de su amiga era su propio padre. Lo que sin duda le intrigaba, y cada vez con más fuerza, era saber qué ocurriría en su casa durante las vacaciones que estaban por venir.
¿Y la señora Malfoy? ¿No se daba cuenta de lo mal que lo estaba pasando su hija? Sintió un repentino deseo de tener en frente a Malfoy para desatar toda su furia contra él de nuevo.
- No tienes por qué estar con él, ¿sabes? - dijo Ron de repente.
- ¿Eh? - Chloe alzó la mirada. Aún con lo la oscuridad, se podía ver su cara enrojecida.
- Si quisieras...podrías venir a mi casa este verano. -
- ¿Yo? ¿A tu casa? -
- Vale, no es una super mansión como lo que tenéis vosotros, pero es muy espaciosa, siempre tenemos actividades para hacer, hasta hay un campo de Quidditch para practicar y...-
- Me gustaría...-
- ¿Que? -
- Pero...no se si mi padre...-
- ¿Qué más da? - intervino Hermione. - Habla con tu madre, de seguro que a ella no le importara que pases las vacaciones en casa de tus amigos. -
Chloe la miro un momento, antes de sonreír y decir: - Eso estaría bien, cualquier lugar es mejor lejos de...-
- De ese idiota, - añadió Ron, ayudándola a ponerse en pie. - lo sé...-
Esperaron un poco en la entrada, para darle tiempo a Chloe para que se recuperara del susto antes de continuar.
Una vez dentro de lo que sin duda debía ser el Santuario encontraron una sala de paredes de mármol pulido, oro y plata; estatuas adornadas con rubíes y partes de armaduras. En las paredes había algunas armas medievales colgadas como decorado, pero lo que indudablemente les llamó la atención fue ver lo que flotaba encima de lo que parecía un enorme recipiente de oro, con muchos rubíes en su interior, y flotando en el aire descansaba la Espada de Godric Gryffindor.
- De modo que es aquí donde siempre permanece cuando nadie la llama...- pensó Harry, mientras miraba como Hermione le daba un golpe en la mano a Ron cuando este intentaba hacerse con unos cuantos rubíes.
- Este sitio es una pasada...¡Ay! - gimoteó Ron, después de tocar una alabarda medieval y hacerse un pequeño corte en el dedo. - Esta cosa está muy afilada, ¡con la de años que debe tener! -
- Creo que esto lo vi cuando pasaba por estudios muggles, - comentó Chloe, cuando inspeccionaba una ballesta plateada con bordeados dorados. - Quizás sí...- ella apretó el gatillo y una flecha salió disparada.
La Flecha impactó en diferentes objetos decorativos, como jarrones, escudos e incluso cuadros cuyas pinturas no tenían vida (lo cual sorprendió a Harry), antes de que Harry se cubriera con el encantamiento escudo y detuviera la flecha.
- Lo siento…- dijo Chloe, con cara de susto.
- ¡NO...TOQUEIS...NADA! - exclamó Hermione con dificultad, alzando el puño y haciendo que Ron y Chloe se escogieran, disculpándose ambos con Harry.
- Sed más cuidadosos la próxima vez. - dijo él, sin darle mucha importancia. Con todo lo que había removido la flecha, se había revelado una extraña caja rectangular en una pared. - ¿Qué es eso? -
Se acercó para inspeccionarla más de cerca. La caja no solo estaba hecha de oro y tenía algunos dibujos de leones en un estilo parecido a los egipcios, también contenía unas polvorientas ranuras. Encendiendo su varita con Lumos y observando las ranuras con detenimiento, le pareció curioso que el tamaño de estas fuese idéntico al de los lingotes que portaba. ¿Habían sido creados en esa caja?
- Te has dado cuenta, ¿verdad? - le preguntó Hermione. Harry asintió. - El único problema que veo es que hay siete ranuras, y solo tenemos dos lingotes. -
- Cierto, - asintió él. - aunque no sé qué más uso les puedo dar. Las he tocado con mi sangre y he obtenido cuanto creo que me podían ofrecer...Al menos hay que intentarlo...-
Harry cogió los lingotes que portaba y cuidadosamente los colocó en dos ranuras. Esperó pacientemente a que sucediera algo, a que hablara alguien y le diera respuestas, pero no pasó nada, al menos...hasta que sintió un fuerte golpe en el pecho.
Una potente luz amarilla impactó en él, rechazándolo hacia atrás, y mientras miraba la cara horrorizada de Hermione; a Ron y Chloe acudiendo en su ayuda, su visión se tornó blanca, como si perdiera el conocimiento.
Cuando se puso en pie, parecía que hubiera sido transportado a otro lugar, lejos de sus amigos. Algo que le llamó la atención era que no llevaba su ropa de antes. Tenía puesta una armadura muy parecida a la que había enterrado, pero esta era de oro, rubíes y tela escarlata.
- ¿Pero qué…? - pensó, mirando sus guantes y la armadura que portaba, antes de buscar entre la extraña neblina a sus amigos. - ¿¡Hermione!? ¿¡Ron!? ¿¡Chloe!? -
- Dudo que puedas encontrar a esas personas en este lugar...- dijo una misteriosa voz desde la lejanía.
Intentando ver de dónde provenía la voz, Harry blandió su varita, la alzó y dijo "¡Finite!", sin embargo y para su asombro, la neblina no se había dispersado. Negando con la cabeza, avanzó por el extraño lugar al que había ido a parar. Por un momento, y mientras intentaba deshacer la neblina como podía, Harry pensó que quizás aquella luz amarilla lo había matado. ¿A caso se encontraba en el famoso limbo? ¿O quizás ya estaba dónde iban a parar los muertos? En ese momento, más que nunca, deseaba que no fuera cierto, que su búsqueda de respuestas no terminara así.
- De seguro que tienes muchas preguntas, - dijo la voz, apartándolo de sus pensamientos. - cuya falta de respuestas incrementa gradualmente tu ira...-
- Me irrita, - admitió Harry, alzando la varita y esperando encontrar el origen de aquella voz. - pero ni de lejos es lo que más me molesta. De todos modos, ¿con quién estoy hablando? -
- ¿Con quién? - preguntó la voz. - Curioso, justo iba a preguntarte lo mismo...-
- Pero si me has dicho que...-
- ¿Que importa ya quién sea? ¿Qué tan valiosa información puedes obtener sabiendo quién soy? La respuesta no te guiaría a nada relevante, más allá de alimentar tu curiosidad, joven...-
Harry sacudió la cabeza. Era casi como hablara con su reflejo en un espejo parlante cuando hablaban de su pelo. - ¿Conoces a Gryffindor? - preguntó a la voz, esperanzado.
- Desde luego, - respondió esta. - después de todo, estás ni más ni menos que en su Santuario. -
- ¿Esto es el Santuario? -
- No, - dijo la voz con contundencia. - esta neblina que te rodea, este entorno inhóspito alejado de la mano del creador no es más que parte de tu mente, de corazón...de tu alma corrompida...-
- ¿Alma corrompida? - repitió Harry, haciendo una mueca mientras tocaba su pecho. - ¿Qué quieres decir con eso? Oh, quizás estás hablando de la magia oscura. Bueno, esto es por culpa de Volde...-
- Es algo más que corrupción y tinieblas lo que yace en tu interior. - repuso la voz. - Quien te haya hecho esto ha mancillado el buen uso de la magia con fines terribles y egoístas. Está corrupción podría parecerte beneficiosa en caso de saber darle uso, pero lo cierto es que no hace más que restringirte…-
- ¿A qué te refieres? -
- Puedo sentirlo…posees un potencial como nunca antes he visto…tal y como ella predijo…-
- ¿Ella? ¿De quién estás hablando? -
- Sin embargo, está corrupción no será fácil de arrebatar. - siguió la voz. - El camino que te espera hasta la culminación de tu destino no ha hecho más que empezar. A medida que avances y superes las pruebas que se interpondrán en tu camino, más fuerte y capaz serás de enfrentar a aquel destinado a culminar el plan de su antepasado. Si, entiendo lo que quieres saber, ¿Cuál fue el objetivo que te marcó Gryffindor? ¿Una continuación más de la lucha contra los ideales de Slytherin? Llegará el día en que lo sepas, lo cual solo sucederá cuando encuentres los Siete Sellos del Conocimiento. -
- ¿Sellos del Conocimiento? -
- Los obsequios a los que llamas lingotes de oro son Sellos del Conocimiento. - explicó la voz brevemente. - Fabricados en las profundidades del Santuario y hechizados por Gryffindor. Estos Sellos son clave para que el gran protector del castillo y fiel servidor del fundador, Equonovi, recupere todo su poder...-
- ¿Equonovi? -
- Hace mucho tiempo, poco después de una gran batalla en el año 1041, Gryffindor tomó medidas más drásticas para proteger el castillo y sus terrenos de invasores de gran talento y poder mágico, así como de terribles criaturas. Entendió que con meros hechizos de protección no bastaría, dado el peligro al que antiguamente estaba sometido el castillo. Así pues, y con la ayuda de un gran número de elfos domésticos, inició en secreto la construcción del Santuario y su protector. -
- Si recupero los sellos y devuelvo sus poderes a Equonovi, - dijo Harry, imaginando la clase de defensa que tenían en aquella época. - ¿sabré finalmente que es lo que planea hacer Voldemort? -
- ¿Voldemort? Alguna vez escuché ese nombre...más propio de alguien que presume de su habilidad para escapar de la muerte...más propio de alguien que no distingue a un amigo de un enemigo...más propio de alguien tan egoísta que no le importa sacrificar cuanto sea necesario con tal de realizar sus fines...más propio de alguien que piensa llegar mucho más lejos de lo que su antepasado llegó...-
- Suena como a él...- asintió Harry.
- La hora en la que conozcas tu verdadero destino aún no ha llegado, pero sí que puedo advertirte de lo que puede pasar en poco tiempo...Es cuestión de tiempo en que el Heredero de Slytherin vuelva a alzarse de nuevo, más pronto que tarde, con viejos y nuevos seguidores a su servicio. -
A Harry no le gustó escuchar esa noticia. Él ya se hacía la idea de que algún día Voldemort iba a regresar, pero de ninguna manera se imaginaba que tan pronto. - Tendré que prepararme bien entonces...- pensó, apretando sus puños.
- Habrá quien luche, - prosiguió la voz. - habrá quien caiga en el intento...pero también habrá quien se una a ti en su contra. Estas personas necesitarán a un líder que los guíe, que les proteja y les dé esperanza...-
- ¿Ese no sería Dumbledore? - preguntó Harry, pensando en el talento que tenía su director para el combate mágico, y en su reputación como héroe de su mundo. - Ahora que lo pienso, ¿el sabrá sobre Dumbledore? -
- Si no me equivoco con la época en la que estamos, el cometido de ese mago tan poderoso se culminó hace mucho tiempo, pero es innegable que puede ser de mucha ayuda para el éxito de tu misión…Si algo estoy convencido es que él quiere lo mejor para el mundo y las personas que habitan en el…aunque sus métodos y su manera de actuar no siempre sean las más correctas. -
Harry sacudió la cabeza, pues no esperaba que esa voz supiera de él. - No lo entiendo, ¿¡que eres!? - inquirió. - ¿¡Como sabes quién es Dumbledore!? -
En ese momento, la neblina empezó a moveré a una gran velocidad, creando un remolino que mantenía a Harry encerrado. Entonces, ante él, apareció la figura de una persona, con, pero al estar completamente hecho de luz dorada no sabía quién era. Por su silueta parecía un hombre que portaba su misma armadura.
- Hace mucho tiempo que lo sé, - dijo la voz, la cual provenía de la persona cubierta de luz. - ¿el cómo? Reúne más Sellos del Conocimiento y quizás te lo diga...algún día...-
- Pero que...- Harry tuvo que hacer un esfuerzo por permanecer en el suelo.
- Tus amigos deben de estar preguntando por ti...vuelve con ellos y prepárate. - la figura luminosa comenzó a desvanecerse - La lucha está por comenzar...si no lo detienen...-
- ¿¡Cuando va a empezar!? - exclamó Harry. - ¿¡Que es lo que va a pasar!? -
- Más pronto que tarde…empezará…-
Capítulo 70 - El Protector de Hogwarts, Equonovi
Fue como si le hubiera engullido un enorme desagüe, el cual lo había enterrado en la oscuridad. Harry cerró los ojos, esperando que se detuviera, y de ser posible que al abrir los ojos estuviera de vuelta al lado de sus amigos, aún con todo y la advertencia de aquella voz, cuyo dueño o procedencia desconocía.
Seguía sin sentir dolor alguno, al menos durante unos minutos más, hasta que empezó a recordar que tenía un corte en la mano sin sanear y varios moratones por la paliza sufrida ante el guardián del Santuario. Fue entonces cuando desde la lejanía empezaba a escuchar unas voces.
- ¡Miren! ¡Se está moviendo! -
- ¿Harry? Harry, ¿estás bien? Por favor, di algo, despierta. -
- ¿Y si probamos con esto? -
- ¡Ronald! ¡No le tires agua! ¿¡Quieres que se ahogue!? -
- ¡Pero no despierta! ¡Y aún no hemos dado con una salida! ¿¡Que quieres!? ¿¡Acercarte a él y probar de reanimarlo con tu aliento!? ¡Harás que se mate! -
- ¿¡Que dijiste!? ¡Idiota! ¡Cabeza de Doxy! ¡Troll! -
- ¡Cállense! ¡No estáis ayudando, y no Ronald, no tiene sentido que le eches agua! ¡Quería empapar esta toalla y no hay manera! ¡Se evapora! -
Reconoció la voz mandona de Hermione, a Ron y Chloe discutiendo. ¿Pero dónde estaban? Hizo un esfuerzo por levantarse, pero no podía. Sentía un fuerte dolor en el abdomen y era difícil moverse.
- ¿Y si intentas darle una rana de chocolate? Eso siempre le anima. -
- ¿No crees que se fundirá si lo sacamos? Hemos caído en las profundidades de este sitio, estamos rodeados de lava y fuego y...oh, desde luego fue una estupidez pensar que podíamos reanimarlo con agua. -
- Os lo dije. Bueno, intentaré darle un poco de poción herbovitalizante. Solo espero que se la pueda beber ahora que parece que está recuperando el conocimiento. -
Al poco tiempo sintió el taco de una botella con una sustancia caliente queriendo entrar. Al reconocer su sabor supo que definitivamente se trataba de poción herbovitalizante. Entonces y paulatinamente fue recuperando la visión, como si despertara de un largo sueño.
- ¡Está abriendo los ojos! - escucho a Chloe.
- Te has vuelto a lucir, Hermione. - dijo Ron a su lado.
- Harry, ¿estás bien? - le pregunto Hermione, con un frasco de pociones en una mano y la otra en su mejilla. - ¿Que ha pasado? Pensábamos...-
- Ha...había un...ser. - dijo Harry con dificultad. - parecía un fantasma, pero brillaba, como las hadas en la oscuridad...Los lingotes son en realidad Sellos del Conocimiento, hay siete en total...estos servirán...para reactivar a Equonovi y tener más respuestas. -
- ¿Quién es Equonovi? -
- Una especie de protector del castillo...- explicó Harry brevemente. - Este solo recuperará todo su poder si consigo reunir los cinco Sellos del Conocimiento restantes...-
- ¿Quién te ha dicho todo esto? -
- La voz de aquella figura luminosa, yo…-
- ¿Hemos venido hasta aquí solo para toparnos con otro Dumbledore? - se quejó Ron, haciendo mohín. - Fenomenal...-
- ¡No tiene gracia, Ronald! - le reprochó Chloe, dándole un golpe en el hombro. - Casi nos matamos al bajar aquí, y todo para...-
- Solo me ha advertido de una cosa...- dijo Harry de repente.
- ¿Que? - preguntó Hermione.
- Voldemort no tardará mucho en volver, - respondió Harry. Sus amigos se habían quedado atónitos. - más pronto que tarde, con nuevos y viejos seguidores...la única cuestión que nos queda saber es cuándo...-
- ¿Quieres decir...que de verdad va a volver? - preguntó Ron, tragando saliva.
- Eso ha dado a entender, - asintió Harry, haciendo un esfuerzo por levantarse. - en su día Dumbledore me lo advirtió, y luego descubrimos que para sobrevivir creó... -
Entonces se calló, recordando que Dumbledore le había pedido no hablar con nadie sobre los horrocruxes.
Saber más de los horribles actos de Voldemort no parecía lo más saludable para hablar en un lugar como en el que estaban. Sus amigos se quedaron expectantes, a la espera de una respuesta contundente, pero Harry decidió reservarse por el momento.
- ¿Qué Harry? - preguntó Chloe, bastante intrigada.
Harry agachado la cabeza y dijo: - En algún momento os lo explicaré...no es un buen tema para tratar aquí. Solo os puedo decir que ese fue el método por el que Voldemort consiguió sobrevivir la noche que me atacó. Por eso, por más que ya no tenga cuerpo, es capaz de vagar por el mundo como un repugnante espectro...-
- ¿Habéis dado con la manera en que lo hizo? - pregunto Hermione, tan atónita como los demás.
- Si, pero no aquí. - repuso Harry. - Os prometo que más adelante lo sabréis. Tenemos que encontrar una salida para volver al Castillo. -
- ¿Es en serio? - bufó Ron. - Y encima críticas a Dumbledore por dejarte con dudas, madre mía...-
- Lo siento, - se disculpó Harry, riendo un poco. - más adelante saciare tus dudas. Por el momento busquemos la salida. -
- ¿Alguien ha preguntado por la salida? -
Los cuatro se volvieron hacia una pared oscura, justo al frente del recipiente donde flotaba la espada. Allí Harry había insertado los lingotes en las ranuras, pero la oscuridad que antes cubría la pared había dado paso a siete antorchas que se encendieron cerca del techo, revelando tras las ranuras a una estatua con cabeza de León gigante. Estaba hecha de oro, al igual que casi todo lo que rodeaba la enorme sala. Sus ojos eran dos enormes rubíes y tenía la mandíbula abierta, dejando apreciar sus afilados dientes que parecían hechos de metal.
- ¿Has hablado? - pregunto Harry, mirando a la estatua con asombro.
- Por supuesto mi señor, - respondió la estatua, sin mover la mandíbula y haciendo brillar los rubíes que tenía por ojos cada vez que hablaba. - le agradezco que haya conseguido ponerme en marcha de nuevo. Hacia tanto que estaba dormido...-
- Tu eres Equonovi, ¿verdad? -
- Oh si, gran servidor y protector del castillo Hogwarts al completo servicio de Godric Gryffindor. - dijo Equonovi. - Cuando mi señor retiró todos los Sellos del Conocimiento entré en el sueño eterno, esperando ansiosamente a que alguien encontrara como mínimo uno de los Sellos y así poder estar despierto nuevamente... -
- Tu creador me dejó una tarea que realizar. - dijo Harry. - No estoy seguro aún de que se trata más allá de pararle los pies a Voldemort, pero...-
- El momento aún no ha llegado, - intervino Equonovi. - todo debe marchar según lo que se predijo hace años, solo así se podrá frustrar los planes de Slytherin. -
- Oh no...- bufó Hermione. - ¿Estás diciendo que todo lo que está pasando es por una profecía? -
- Puedo entender que dudes de Trelawney, - dijo Chloe. - pero yo de ti no pondría en duda a las videntes del pasado. Ellas eran muy poderosas y cuando predecían algo se cumplía sin miramientos. -
Hermione se cruzó de brazos, poniendo mala cara. Después de su experiencia en Adivinación no estaba dispuesta a aceptar nada que tuviera que ver con la asignatura.
- Entre tanto, no estaría mal poder recuperar todos los Sellos, - dijo Equonovi. - me imagino que mi señor ya se habrá encargado de esparcirlo vaya usted a saber dónde…Eso me permitiría volver a proteger el castillo de futuras amenazas invasoras. Mi señor Godric pasó décadas construyendo este lugar en secreto, para asegurarse de que ni siquiera Slytherin supiera de él...-
- ¿Así que el viejo Gryffindor fue cuidadoso a la hora de construir este lugar? Hm...- dijo Ron, mirando con el ceño fruncido a la estatua.
- Es muy raro que nadie se haya dado cuenta de lo que Gryffindor estaba haciendo. - coincidió Chloe.
- Quizás haya ocultado la construcción con varios encantamientos para evitar ser vistos u oídos. - dijo Hermione, pensando abiertamente. - De solo imaginarlo...podría decir lo mismo de Slytherin si no fuera porque la historia de su Cámara aparece en los textos sobre la escuela. -
- Esa Cámara oculta una terrible criatura, - dijo Equonovi de repente. - cuya mirada es capaz de terminar con la vida de sus víctimas...-
- El Basilisco, - asintió Harry. - lo sabemos Equonovi, lo derrotamos el año pasado cuando entramos en la Cámara para rescatar a una amiga. -
- Tu lo venciste Harry. - dijo Ron enfurruñado.
- Podría haber muerto de no ser por Hermione, y por Fawkes...-
- Harry...-
- Impresionante...- le alabó Equonovi. - Sin duda posees el valiente espíritu de mi creador. Eres aquel a quien tanto esperaba para llevar a cabo la difícil tarea de detener al heredero de Slytherin...-
- ¿Detenerlo de qué? - preguntó Harry, casándose de tanto secretismo. - La voz que me hablaba cuando estaba aturdido tampoco me dijo gran cosa. ¿¡Que es lo que planea Voldemort!? -
- Harry, - le avisó Hermione. - no te alteres, necesitamos salir de…-
- ¡Eso me dijo la voz de aquel ser luminoso que mencioné! - explicó Harry, enfadándose. - ¡Me dijo que Voldemort no tardaría en volver, que reuniría a nuevos y viejos aliados! ¡Maldita sea! ¡Estoy harto de quedarme sin respuestas y...! -
- Sus acciones podrían cambiar el mundo tal y como lo conocemos, - le interrumpió Equonovi. - si lleva a cabo ese plan...-
- ¿¡QUE PLAN!? - rugió Harry. - ¿¡Me estás diciendo que conoces sus planes!? ¿¡Que mi destino es detenerlo!? ¿¡Y SABIENDO ESO NO ME EXPLICAS EN QUÉ CONSISTE SU MALDITO PLAN!? -
- No conservo todos mis recuerdos, joven heredero...- dijo la estatua. - es posible que si encuentra más Sellos del Conocimiento sea capaz de recordar más detalles, e incluso...saber con exactitud los planes de Slytherin para su heredero. Todo cuanto sé es eso...si lleva a cabo dicho plan, cambiará al mundo...-
- ¿De qué manera? - pregunto Ron, con claro signo de temor en su rostro.
- Aún no sé si sea para bien o para mal. - dijo Equonovi. - Pero algo tengo seguro, será a un alto precio...muy alto precio...-
Harry intentó calmarse, y gracias a que tenía cerca a Hermione pudo hacerlo. Estaba claro que Equonovi no podía ayudarles demasiado sin el resto de Sellos. La pregunta que se estaba haciendo era en donde podía encontrar los demás. Los dos primeros habían sido fruto de la casualidad, sin tan siquiera esperarlo. ¿Que había detrás de todo esto? ¿A caso Gryffindor había marcado unas pautas para hallar los Sellos?
- Esto no está ayudando...- pensó Harry, sacudiendo la cabeza. - Mira, creo que lo entiendo. - dijo, resignado. - Te falta más Sellos y por tanto no podrás darme respuestas más contundentes hasta encontrar el resto. -
- Solo le puedo pedir que confíe en la guía de mi señor Gryffindor, - dijo Equonovi. - él ha puesto todas sus esperanzas en usted, creyó hasta el final en que debía ser usted quien completara la tarea...puede que no le puedo aportar mucho en cuanto a información pero sí que le puedo ofrecer aquí un lugar donde prepararse para lo que está por venir y...una salida. -
- ¿Dónde está la salida? -
De repente, los ojos de Equonovi brillaron intensamente, para luego ver cómo se abría una puerta en la pared derecha de su estatua, revelando así una curiosa pared con un portal tallado en piedra.
- El Santuario reconoce su sangre, - dijo Equonovi. - la sangre de nuestro creador...solo debe tocar este portal con su mano, y así...podrá volver a las cercanías del castillo...-
Harry asintió, acercándose al portal y tocando con una mano. De repente, debajo del portal aparecieron unas líneas luminosas (como si viera llover al revés porque partían del suelo), estas formaron una especie de puerta, la cual se iluminó intensamente, abriendo paso a un aire más fresco. Podía ver a través de él la cueva de los gorros rojos.
- A partir de hoy, si desea volver al Santuario, no tiene más que tocar el símbolo de fuego que se ha revelado en la cueva. Este lugar reconoce al heredero de su creador, puede venir cuando lo desee. -
- ¡Mejor que no perdamos el tiempo! - dijo Ron, preocupándose. - ¡A saber qué hora será! -
- Muy bien, - sonrió Chloe, dándole un empujó para que pasara por el portal mágico, haciendo que se cayera al suelo una vez pasó al otro lado. - ¿Y ahora qué? -
- ¡OYE! - se quejó Ron. - ¿¡Quieres que me vean los gorros y vayan a por mí!? -
- Solo dinos si ves algo. - dijo Chloe, riendo un poco.
- La salida, sí. - dijo Ron, poniendo mala cara. - Está de noche, será mejor que volvamos al castillo cuanto antes. -
- Vale. - sonrió Chloe, entrando en el portal y reuniéndose con él.
- Vamos Harry. - dijo Hermione, haciendo lo mismo.
Harry se volvió hacia Equonovi y dijo: - Estaré de vuelta, espero que para entonces tenga algún Sello más. -
- Gracias mi señor, - dijo la estatua. - y siento no poder serle de más ayuda en este momento, pero el Santuario está a su disposición. Puede ser un buen lugar para la preparación en el combate mágico. -
- Lo tendré en mente. - dijo Harry, antes de salir por el portal.
Era un completo alivio volver a respirar aire fresco. Harry se volvió hacia la pared por donde habían salido. El portal se había cerrado, pero en su lugar había quedado un curioso dibujo de fuego a la antigua. Parecía muy antiguo, como dibujado hace miles de años atrás. Esperaba poder volver en algún momento para conocer qué tipo de preparación podía tener en el Santuario, pero sabía que no era el momento. Estaba muy oscuro y sus amigos ya estaban saliendo por la cueva para subir al bote que habían dejado aparcado cerca de la entrada unas horas antes (muchas horas antes por lo que podía ver).
Subieron y remaron según les fue indicado Chloe. A Harry le parecía que ella sabía tanto de barcos como un oficial de la marina, por sus instrucciones y porque hablaba en voz baja sobre querer ponerle una vela al bote, además de explicar cómo se tenía que hacer los nudos (aunque primero necesitaban soportes). Los cuatro estaban con heridas y moratones, por lo que Hermione sugirió ir con Madame Pomfrey para curarse antes de volver a los dormitorios. Harry solo deseaba que ella no estuviera de mal humor si la despertaban en mitad de la noche porque necesitaban atención médica.
Ya en el muelle, fueron rápidamente escaleras arriba. No tenían idea de que hora era y para colmo, Harry se había dejado el Mapa del Merodeador en su baúl. Era el momento de improvisar para alcanzar el primer piso, donde estaba la enfermería. Tuvieron suerte porque al ser final de curso solo había dos prefectos patrullando. Ron los pudo distraer fácilmente activando un Globo Luminoso no explosivo que estaba escondido dentro de un jarrón cerca de las escaleras del vestíbulo.
- Fred y George son los números uno en escaquearse, - dijo Ron, riéndose al ver cómo el globo luminoso se pegaba en la cara de uno de los prefectos, mientras el otro intentaba quitárselo. - han dejado algunas trampas repartidas por el castillo, pueden ser de utilidad si alguien necesita una distracción para escapar. -
- Recuérdame que les invite a una cerveza de mantequilla el curso que viene. - se rió Chloe.
Harry sonrió, pero Hermione no parecía muy contenta. Era evidente que no le gustaba ese tipo de trucos contra prefectos. Alcanzaron el primer piso, y antes de que Ron activara otra trampa que había debajo de un expositor ella decidió distraer a los prefectos de otra manera. Lanzó un hechizo en voz baja, el cual impactó en una figura de bola de cristal hecha de piedra. Esta saltó de su expositor, rodó por el suelo y se estrelló en uno de los pilares iluminados con fuego. Aprovechando que los prefectos fueron a apagar el fuego de inmediato, Hermione les indicó que se movieran para entrar en la enfermería.
- Eso ha sido tener una suerte increíble. - dijo Chloe con asombro.
- No lo es, - dijo Hermione, cerrando la puerta. - lo tenía todo bien calculado. No hace falta ir por ahí molestando a los Prefectos con bromas...-
- Iba a poner en marcha unas bengalas del Doctor Filibuster. - se quejó Ron. - Aguafiestas...-
No pasó mucho tiempo hasta que se presentó ante ellos Madame Pomfrey, despotricando un poco por tener alumnos heridos a las doce de la noche con el año escolar finalizado. Tal y como esperaban, ella tenía mejores cosas que hacer que escuchar de sus aventuras buscando el Santuario. Cada quien ocupó una cama y, envuelto con varios vendajes con díctamo y tomando pociones herbovitalizante se pusieron a dormir.
En sueños, Harry deseaba no encontrarse con más sorpresas, más allá de lo encontrado durante su aventura en búsqueda del Santuario. Sin embargo, ocurrió lo que más temía. Por supuesto le parecía extraño que su encuentro con los Dementores no tuviera secuelas, al menos hasta que volvió a sus sueños, donde la voz del joven Tom Ryddle volvía a atormentarle.
- Te lo volveré a repetir...- dijo él. - yo no tuve nada que ver con lo que le pasó a la chica. Fue culpa de Hagrid, él dejó suelta a esa criatura que... -
- Una simple araña no puede matar a alguien de la manera en que lo ha hecho. - dijo la voz grave de una chica. - ¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo, Ryddle? Sé muy bien lo que eres, y lo que aspiras a ser...-
Ryddle se río. - ¿Crees en esa vieja leyenda…aún? - preguntó. - Que encantadora, ¿sabes? No me importa que estés en Gryffindor, sigo pensando que eres demasiado inteligente (y para que nos vamos a engañar, atractiva) como para estar con esos perdedores carentes de cerebro. -
- Te expondré, - dijo la chica con enfado. - algún día el mundo conocerá lo que eres en realidad. -
- ¿Y...qué eres tú? - rebatió Ryddle. - Vas por ahí fanfarroneando de tu posible linaje, cuando no he visto en ningún momento a tu hermano presumir de ello...-
- El prefiere vivir en la ignorancia y centrarse en ser un gran pocionero... - dijo la chica. - pero yo...no lo haré. No voy a omitir lo que estoy viendo. No sé con exactitud lo que tienes planeado, pero algún día...-
- Solo te diré una cosa...- la voz de Ryddle pasó a ser un susurro. - Tu búsqueda te puede llevar a la perdición. Ten cuidado con lo que deseas...tsk, tsk...es una pena, enserio me habría gustado tener una cita contigo, pelirroja. -
- Grrrr...sigue así y me aseguraré de que no llegues a séptimo curso...- le advirtió la chica en tono amenazante.
Luego se escuchó la carcajada de Ryddle, como si le pareciera gracioso todo lo que habían hablado. A Harry le producía náuseas el imaginarse a Voldemort intentando seducir a una chica, no obstante escucharle a ella le dejaba dudas. ¿De qué linaje estaban hablando? ¿Había descubierto esa chica sus planes? Por lo que había escuchado se trataba de alguien que pertenecía a Gryffindor en la época de estudiante de Ryddle.
Al cabo de un rato no escuchó nada más, dando por sentado de que podía dormir tranquilamente lo que quedaba de noche.
…..
Se encontraban en unas viejas instalaciones cercanas a la Central Eléctrica de Barking. El diluvio de la tormenta tenía a ambos cubiertos de agua y frío, la lucha había sido intensa, y Mérula no estaba segura de por cuanto tiempo más sería capaz de mantenerse al mismo nivel que su rival. El hombre con máscara de serpiente no parecía ceder lo más mínimo, por lo general eso la motivaba a continuar el duelo, sin embargo, su duelo no era como los que tuvo en años anteriores cuando solo lidiaba con magos tenebroso "poco cualificados" para serlo.
Si tan solo no reconociera la particular manera de luchar de él probablemente no se sentiría reacia a dar el máximo de sus capacidades, pues sabía que podía dar más.
Su corazón deseaba que no fuera cierto, era preferible seguir creyendo que aquel chico con el que luchó hasta al final contra la Organización "R" estaba muerto, en lugar de convertirse en el fiel sirviente de Voldemort. Sin embargo, todo cuanto veía en esa figura le recordaba a él.
- ¿¡Que es lo que quieres de Potter!? - inquirió ella, sin dejar de apuntar con su varita a su rival.
- ¿Yo de él? - habló el enmascarado, con una voz profunda que sonaba más propio a una armadura andante. - Personalmente nada…ahora bien, todos afirman que en su día (siendo a penas un bebé) consiguió derrotar al heredero de Slytherin…Sin embargo, puedo sentir su esencia, tras una larga búsqueda sé dónde puedo encontrarlo. Lo estuve pensando, ¿y si le ofrezco como muestra de mi lealtad servirle en bandeja de plata al destructor de su cuerpo? -
- ¿Querías entregárselo para eso? - preguntó Mérula con enfado, mientras ambos daban vueltas al edificio, a distancia y sin dejar de mirarse. - Eres un miserable…-
- Hubiera sido la muestra perfecta de mi deseo a servirle. - afirmó el enmascarado. – Es una lástima, no obstante, eso no impedirá que él esté de vuelta. El heredero se alzará nuevamente, y yo estaré a su lado para ver su destino culminado... -
Era como escuchar a alguien elogiando a un dios con voz monótona y sin sentimientos de por medio. Para Mérula era odioso oírle hablar con tanta devoción sobre Voldemort.
- Me da asco oírte hablar así. - escupió ella.
- Me imagino que a mi señor le pasará lo mismo, con aquellos miembros de su casa cuya lealtad no es correspondida. -
- Por su culpa tenemos esta...mi*rd* de fama. -
- Los que le siguieron obtuvieron eterna gloria...-
Mérula apretó los puños, recordando a sus padres, los cuales estaban encerrados. - No me jod*s, - gruñó. - se murieron, le traicionaron, huyeron o se están pudriendo en una celda de Azkaban...-
- Seguirle es un privilegio...no, debe ser un privilegio. Pues con su guía llegaremos al nuevo mundo...-
Ya había escuchado suficiente. Independientemente de que el individuo fuera él o no algo estaba claro: Por sí mismo no tenía capacidad de reacción con esa maldita mascara cubriendo su estúpida cara.
Necesitaba reducirle para intentar quitársela, algo que para nada era fácil pues hace años no lo logró contra Sokolov.
- Ni tú te crees lo que estás diciendo. -
- La voluntad de mi señor debe cumplirse, a cualquier precio…si para volver con él debo pagar con tu vida…así será…-
Mérula reanudó su ataque contra el enmascarado tan pronto como su maleficio rechazo impactó de lleno en él. Por supuesto, su hechizo solo provocó que impactara en la pared más cercana, para luego ser atacada por varias rocas puntiagudas lanzadas a gran velocidad por su oponente.
Los hechizos fueron cada vez más feroces, al punto de que el techo del edificio donde se encontraban luchando empezaba a temblar por los destrozos que estaban provocando. Hasta que no detuvieron momentáneamente el duelo Mérula no se había percatado de cuan deteriorado estaba la estructura donde se encontraban.
No había tiempo para relajarse, el enmascarado volvió a atacar, y tan pronto como hizo explotar la escalera que daba con el techo el edificio empezó a tambalearse con tanta brusquedad que empezaba a caerse a pedazos.
Mérula saltó de un trozo de estructura a otra todo lo rápido que pudo, mientras se defendía como podía de los hechizos del enmascarado, pero desafortunadamente uno de los hechizos que iban a gran potencia le dio en la pierna derecha, derribándola. Por supuesto, ese golpe no iba a impedir que ella continuara, porque en un descuido suyo, Mérula consiguió rechazarlo hasta hacerle impactar con un tanque de gas. Rápidamente, Mérula lanzó un potente "Incendio" para hacerle volar por los aires junto al tanque. Por desgracia el enmascarado fue lo suficientemente rápido como para no ser engullido totalmente por la llamarada que se había formado.
- Ahora verás…- masculló Mérula.
Tenía en su mano un frasco con un gas especial para debilitar a su oponente. Esperó pacientemente al momento más idóneo para lanzar el frasco. Aprovechando un nuevo ataque de él, ella lo esquivó rápidamente, haciendo un destello muy breve de "Lumos" para despistarle y lanzar el frasco. Este explotó en su máscara, provocándole asfixia.
- No me gusta recurrir a ese frasco asqueroso, - admitió ella, propinándole un puntapié en el estómago, lo que le hizo saltar despedido hacia atrás. - pero me repugna más la devoción que sientes hacia ese canalla. Descuida, le enviaré lo que quede de ti en una maldita caja con tu mascara hecha pedazos de recuerdo…-
Tuvo que reaccionar rápidamente, porque el enmascarado había alzado su varita nuevamente. De repente, cerca de su costado zurdo sintió como si unas cuchillas la hubieran atacado, haciendo que comenzara a perder sangre de su brazo. Ella conocía bien esa maldición, pues en alguna ocasión la había visto en acción por parte de Snape.
El problema era que ella desconocía el contrahechizo. Sintió que la sangre salía rápidamente, por lo que optó por conjurar unas vendas en su herida y utilizó un poco el encantamiento congelador para intentar ralentizar la perdida de líquido, sintiendo un dolor terrible. Acto seguido y aprovechando que el enmascarado se había quedado pasmado, aprovechó para responder con el mismo hechizo que él había ejecutado.
Pudo ver como había provocado un contundente corte en su abdomen. Él también intentó vendarse, lo que confirmaba con más claridad de quien se trataba, pues él tampoco conocía el contrahechizo. Era uno de los inventos de Severus Snape, su antiguo profesor, jefe de casa y en gran parte, mentor.
Deseaba por una vez tenerlo cerca para pedirle que detuviera el sangrado, pero no podía llamarlo, menos desde donde estaban y menos en la situación que se encontraban. Él parecía listo para atacar de nuevo, por lo que Mérula se preparó como pudo para seguir con el combate mágico. Sin embargo, no ocurrió lo que esperaba.
El enmascarado no lanzó hechizo alguno, solo se quedó apuntando con su varita hacia ella.
- Mer…-
- ¿Eh? - Mérula recordó que solo había una persona que le llamaba así. - ¿Cómo es que…? ¡No! ¡E-ESPERA! -
Era demasiado tarde. El enmascarado retrocedió hacia la barandilla y se dejó caer por el edificio. Mérula corrió hacia él, con la repentina intención de atraparle al vuelo, pero no pudo hacer nada. Cuando alzó la vista hacia abajo él ya no estaba. Podía sentir el dolor de su herida, pero también el de su corazón. ¿Cómo habían llegado a esta situación?
- ¿Por qué haces esto? - era todo lo que podía preguntarse, mientras todo se tornaba oscuro una vez más.
- ¿Hacer el que? - dijo una voz que vagamente reconocía. - Hay que ver, no has parado de murmurar en sueños desde que te acostamos aquí. Profesor, ¿seguro que ha podido curarla? -
- ¿Estas poniendo en tela de juicio mis habilidades, Karasu? -
- ¡No! ¿Cómo cree? Es solo…-
¿Estaba soñando? Haciendo un esfuerzo, Mérula abrió los ojos, viendo borrosamente dos caras mirándola. Poco a poco la imagen se iba aclarando, revelando donde se encontraba. En el techo colgaba una lampara apagada con forma de…¿una bomba fétida? Frunció el ceño ante lo absurdo que lucía. La ventana de su izquierda estaba abierta, dejando paso a la luz del día. Las paredes estaban pintadas de azul marino con bordes de color bronce, con estanterías repletas de juguetes y artículos de broma. Entonces fue cuando vio a dos personas paradas al pie de la cama donde estaba acostada. Una era Tulip Karasu, una vieja amiga con la que tuvo sus más y sus menos durante su etapa en Hogwarts como estudiante. El otro, con pelo grasiento y nariz ganchuda, no podía ser otro que Snape.
- ¿Tulip? ¿Snape? ¿Qué está pasando? ¿Dónde…? -
- ¡Bienvenida a mi habitación! - dijo Tulip muy contenta. Mérula rodó los ojos, recordando lo mucho que le gustaba los artículos de broma. - Denis te encontró cerca de la puerta trastera de la tienda, - explicó. Entonces vio a su rana posada en su hombro derecho. - yo estaba por tirar la basura cuando lo vi brincar cerca de ti. No podía creerlo, ¡estabas herida de gravedad! -
- Ese imbécil…- gruñó Mérula, sintiendo aliviada al ver que la herida de su brazo había desaparecido. - Ya podrías enseñarme el contrahechizo de tu creación, Snape. -
- Se supone que solo tú y Anderson (a parte de mí, por supuesto) conocen ese conjuro…- dijo Snape, con el rostro serio (como casi siempre). - ¿Debo suponer que el que se oculta tras la máscara es él? -
- ¡Pero…no puede ser! - gritó Mérula, dando un puñetazo a la cama. - ¿¡Porque se puso esa cosa sabiendo lo que hace!? ¡Yo lo vi Snape, vi como actuaba Sokolov! Parecía otro y…-
- Quizás puedas contarnos que fue lo que ocurrió en esa bóveda…- susurró Snape.
Mérula gruñó. No quería hablar de lo que pasó aquel día, ni de como John se llevó a Silvain Sokolov a través del portal que daba con una ubicación que hasta ella desconocía.
- Sokolov alcanzó la máscara de Serpiente antes que nosotros, - dijo finalmente. - cuando se la puso desprendió una extraña energía (del tipo de magia más oscura), y cuando quisimos quitárselo no hubo manera. Abrió una puerta mágica para iniciar la búsqueda de Voldemort (Tulip se asustó al escuchar aquel nombre), allí no había más que una tormenta espantosa...Sabíamos que había que pararle antes de que escapara o de lo contrario ayudaría a Voldemort a volver a la vida (o eso dijo él) por lo que le hicimos frente. Conseguimos estar parejos durante un prolongado tiempo, el combate provocaba destrozos importantes en la bóveda, pero teníamos que pararle. Cada vez fue más difícil, se había vuelto muy poderoso, imparable...La lucha se extendió más, él había derribado a John y estaba por darme el golpe final...entonces fue cuando...cuando...-
- Mérula...- Tulip parecía querer ser simpática con ella, pero de ninguna manera se iba a dejar derrotar por sus sentimientos.
- John se levantó como si nada…le embistió, - siguió Mérula, con la voz quebrada. - y ambos cayeron por el portal...Ante semejante poder, en ese lugar...¿Como iba a sobrevivir a eso? Yo creía que había muerto, que se había marchado por ese portal para no volver...y ahora...ahora es él quien lleva esa maldita máscara, es él quien estará a sus órdenes...-
- ¿A caso...estas diciendo? -
- Definitivamente John es quien lleva esa máscara...- repuso Mérula, llevándose las manos a la cara. - no cabe ninguna duda, sobre todo tras nuestro último encuentro...quiero decir, lo tenía todo. Su manera de luchar, sus habilidades y hasta conocía el mismo hechizo que aprendimos de Snape. -
- Ustedes se adueñaron indebidamente de mi libro, - dijo Snape, pero sin enfadarse. - no es mi culpa que hayáis optado por dar uso a lo que contenía. -
- ¡Fue él quien le dio uso! - dijo Mérula, enfadándose. - Solo quería derribarle para tratar de sacarle la máscara...¡y que me explique cómo es que la lleva puesta! ¡Esa cosa debería ser destruida! -
- Aun así, - dijo Tulip en voz baja. - ¿crees que él sea capaz de traer de vuelta a "Quien tu sabes"? -
- No lo sé, - dijo Mérula, mirando a Tulip como hacía años que no la miraba, como si ella nunca la hubiera engañado. De alguna manera ya hasta había olvidado que alguna vez ella le había traicionado cuando buscaban las bóvedas. - se le escuchaba tan seguro…El quería secuestrar a Potter, y llevárselo a él. -
- ¿¡Secuestrar a Harry!? - chillo Tulip, aterrada.
- Cálmate Karasu, - dijo Snape. - hablaré con el profesor Dumbledore para extremar las medidas y mantener al señor Potter a salvo. No esperaba que llegáramos a esta…situación. -
- Me dijo que pretendía llevárselo a Voldemort, - dijo Mérula con enfado. - como obsequio para demostrarle su lealtad. No estoy segura de si intentará ir a por él nuevamente, ya que dio a entender que tiene otras "prioridades" ahora…-
- ¿Desistió de su intención de secuestrarle? - preguntó Snape, algo sorprendido. - No esperaba que cambiara de idea tan pronto…aún así, no podemos descartar un nuevo intento de secuestro durante el siguiente curso…y conociendo de antemano el historial de Potter…-
Mérula intentó levantarse, pero aún le dolía la pierna, por lo que simplemente se sentó en la cama.
- No puedo creer que John haya…- dijo Tulip con tristeza. - Ahora entiendo porque no te vimos en la graduación. Desapareciste sin más, y no supimos nada de ti hasta que empezaste a salir en algunas paginas del "El Profeta". Le caes mal al ministerio y los aurores…-
- Mira como me alegro…- gaznó Mérula, pero su satisfacción no duró mucho. A pesar de la insistencia de Tulip porque se quedará en la cama, se puso en pie. No podía quedarse tranquila sabiendo que John tenía puesta la máscara. - Tengo que encontrar a John, tengo que intentar razonar con él y convencerle de que luche contra esa máscara. Yo sé que puede hacerlo, puede quitarse esa cosa y destruirla para siempre...-
Tulip frunció el ceño. - Si quieres buscarle, adelante, puedes hacerlo. - dijo. - Una vez te hayas recuperado del todo...-
- Tulip, - gruñó Mérula. - no tengo tiempo para esto. -
- Claro que sí, - le encaró ella. - tu pierna aún no está del todo bien y has perdido mucha sangre. ¡Ya está bien de esconderse de los demás! ¡No hemos hablado en tres años! -
- Estaba ocupada con...-
- Cazando magos tenebrosos, si, no te molestes en explicarme eso. "El Profeta" te ha estado dedicando algunas líneas de vez en cuando. -
- Diario estúpido...-
- Si van a ponerse a charlar...- les interrumpió Snape. - volveré al castillo. Tenemos que iniciar los preparativos para el siguiente curso y requiere de prolongadas reuniones e incontable papeleo...-
- No hace falta que te excuses Snape, - bufó Mérula. - cuando quieras puedes volver a distraerte con tus creaciones. ¿Alguna vez piensas enseñarme el contrahechizo de esta maldita cosa? - le preguntó, señalando el brazo donde antes tenía un corte.
- Quizás, - susurró Snape, ya en la puerta de la habitación. - cuando cuides mejor esa bocaza que tienes...- añadió, cerrando la puerta.
- ¡Haz hecho enfadar al profesor Snape! - dijo Tulip. - Y pensar que para él siempre has sido de sus alumnas favoritas. -
- ¿Cuándo has visto a Snape "No enfadado"? - le preguntó Mérula, dejando escapar un suspiro de frustración. - Bueno, ya que tanto insistes me quedaré un poco más... -
- Me alegro, - sonrió Tulip. - así quizás puedas contarme que ha sido de ti estos años...más allá de lo que nos pueda contar "El Profeta". -
Habían pasado unos años desde que ambas estaban estudiando en Hogwarts, y sin embargo, a Mérula le seguía pareciendo extraña su relación con Tulip. Se hicieron buenas amigas en su primer año, luego se distanciaron (descubriendo eventualmente que le había engañado durante su búsqueda de las bóvedas) y luego, con el pasar de los años volvieron a hablarse. Quizás, parte de culpa sea de John por entrometerse.
Tulip se sentó a un costado de la cama y Mérula se puso a hablar sobre los últimos años. Tras la graduación se marchó de la escuela para desatar su ira contra los que quedaban de la Organización "R". No tenía ganas de arrodillarse ante los incompetentes del Ministerio para obtener trabajo, por lo que decidió ir por su cuenta a cazar magos tenebrosos, convirtiéndose así en una caza recompensas. De esta manera podía humillar a los aurores ineptos.
- Me encanta cuando me miran con frustración tras entregarles al mago tenebroso y darme la recompensa. - pensó, sonriendo levemente.
Entonces Tulip le preguntó a Mérula sobre lo que había pasado con su sueño de ser cantante. Lo cierto era que, tras la pérdida de John, no tenía su cabeza centrada en unirse al mundo de la música para empezar con otro álbum hacer su primera gira a nivel nacional, como tenía pensado tiempo atrás, pero...
- En mis ratos libres me puse a escribir canciones...-
- ¿¡De verdad!? - inquirió Tulip, emocionada cual niña fan de algún cantante famoso. - ¿¡Eso significa que vas a volver a la música!? Di que sí por favor, tienes un talento increíble…-
- No lo sé...- susurró Mérula, haciendo un esfuerzo por no llorar de frustración. - me gusta, siempre me ha gustado, pero...sin él...-
- No está muerto Mérula, - repuso Tulip, cogiendo sus manos. - si alguien puede traerlo de vuelta eres tú, ¡la bruja más poderosa de Hogwarts! -
- Hm...- Mérula no pudo evitar sonreír ante tal reconocimiento. - Gracias...-
- Cuando quieras. - sonrió Tulip.
Nota del Autor: Madre mía, otra vez me he tardado, mis disculpas por el retraso (mucho trabajo y esas cosas). En la siguiente actualización por fin veremos el final del año 3 y el inicio del 4. Estoy cada vez mas emocionado por lo que está por venir. Espero que os apiadéis de mí y seáis pacientes, intentaré no tardar demasiado con la siguiente. ¡Nos vemos!
