Es mi primer fanfic de este fandom, por lo que todavía tengo complicaciones en escribir y reflejar a los personajes correctamente.
¡Espero pueda ser mínimamente convencible sus acciones y pensamientos!
(¡Y sí! Cambié el nombre de la historia y su portada la he dibujado yo)
NOTA DE LA HISTORIA: No intenten entenderlo según la cronología en la serie animada, realmente no me estoy basando en ello y puede estar en desorden ya que no lo vi en bastante tiempo.
Tirando a un lado su bastón bö y sin menor interés del desastre con el que se topó en su habitación, cayó pesadamente sobre su cama, el cansancio desgarraba sus músculos desde hace unos días y no dejaba de ser abrumado por su cabeza latiendo en ruidos sordos que sólo él percibía, en ocasiones llegando el punto de crujir los dientes por el dolor y considerar otro tipo de distracción que no sea la compañía de sus compañeros de equipo, quienes, últimamente, solo empeoraban esa posible migraña, aún sin ser intencional.
Tuvo que tener bastante control sobre sí mismo para no gritarles para que se callaran, aunque eso pudo haber empeorado su estado durante un tiempo, también hubiese sido suficiente con conseguir algo de silencio.
Pero se abstuvo, no deseaba miradas de extrañeza en ellos, no quería ser el centro de atención tan pronto; los ánimos del equipo que lideraba tambaleaban entre la alegría y la despreocupación, deseosa e ignorante de los acontecimientos de hace no mucho.
Todos querían que fuese así, él más que nadie.
Todavía recordaba la molestia, dolor y decepción en sus miradas, incluyendo la reciente y peligrosa desconfianza.
Esa todavía lo veía en ocasiones…
Se mordió el labio inferior hasta sangrar cuando una nueva oleada de dolor en su sien lo obligó a ignorar cualquier otro pensamiento que en la agonía presente.
Supuso, desde que comenzó hace unas dos semanas, que acabaría con algunas pastillas y algo de descanso como otras migrañas que tuvo, pero el creciente descanso, la fatiga aparentemente aparecida de la nada y el dolor de cabeza no dieron índice de mejora. No habían otros síntomas, nada más que ocurrentes pitidos que llenaban sus oídos al apenas despertar y desaparecer tan pronto como llegaron.
Se sentía bastante enfermo, en especial, cuando sus investigaciones tuvieron que tener una pausa poco apreciada de su parte, los papeles de los villanos y sus respectivos procesos para ser llenados se acumulaban en su escritorio que no pudo siquiera tocar sino fuese por otra punzada de dolor que lo mantenía tendido e inútil al apenas encerrarse en su cuarto.
Debía admitir que este comportamiento indeseado tampoco ayudaba para que su equipo vuelva a ser tan unido como antes.
Lo que intentó hacer y fracasó con estas dolencias que ocurrieron de la nada, aparentemente.
Por supuesto, se negó a siquiera buscar ayuda por algo tan insignificante con sus compañeros de equipo. Por las cosas ya mencionadas y por todo lo que sucedió; tener un líder enfermo solo plantearía más dudas y exclusión de su parte.
No deseaba imaginar si algo así sucediera.
Pero no lo entendía, desde muy pequeño no era enfermizo, nada que un pequeño remedio casero o pastillas ayudaran fácilmente y nunca fue un impedimento en sus patrullajes de niño, aún si lloviera torrencialmente.
Se negaba a verse débil, especialmente ahora.
Ahora que su equipo desconfía de él.
Ahora que puede demostrar seguir siendo un líder digno.
Ahora que necesita reparar sus estúpidos errores cometidos y demostrarle a Bruce que pese a todo, es MUCHO mejor que–
Un suave pero al mismo tiempo fuerte ruido de algo similar a una tela pasando por arcilla detuvo cualquier pensamiento.
Se sobresaltó, sin desearlo, pero rápidamente se recompuso quedando de pie, volteó la mirada a su solitaria y silenciosa habitación sin encontrar algo a su vista causante del ruido.
No fue que sus ojos encubiertos cayeron en el suelo, al lado de su escritorio, el viento todavía soplaba suavemente por su ventana apenas entreabierta a su lado, se acercó, ignorando el hecho del pronto silencio que lo rodeó y el dolor desvanecido. Arrodillándose en un perfecto silencio, levantó suavemente la pluma intacta en color, belleza y perfección.
Esa sensación familiar nuevamente golpeó su pecho, en aire de una premonición no acertada de reconocimiento y presente atención por ese insignificante objeto para cualquiera.
Su mente procesó que también debería ser su caso, una pluma de un búho fácilmente identificable, pero siempre dirigirle una mirada supo que lo entumecía, reconocía su estado pero no tenía la fuerza de salir de él cada vez que prestó una mirada a través de su máscara.
Frunció el ceño levemente y no tardó mucho como la última vez cuando salió por fin de su trance, con su mano que quedaba se cubrió los oídos y mostró los dientes en un gruñido más de molestia que de dolor al volver a escuchar esos parlantes que solía cargar Cyborg por las mañanas.
No era la hora indicada como él había hablado que sería para soportar tal estruendo tan tarde.
Pero agradeció internamente por salir de ese trance, tomó la pluma, ignorando los latidos de su pecho que se sintonizaban en calma plena, lo asustaba, sin embargo, nunca lo admitiría.
El momento en que descubrió sus efectos en él, lo investigó a espaldas de los demás, en busca de algún polvo o cualquier sustancia que pueda expulsar a su solo toque, tenía que estar seguro. Además de hacerse pruebas a sí mismo, tampoco dio un resultado diferente al no encontrar nada.
Supo que era cuestión de su propia investigación al momento de verla tirada en medio del ataque del gigante de cemento aquella noche, nadie más debía saberlo.
Nadie.
Tampoco es que les importe, de todas formas.
Fue una de las razones por las que no lo desechó, en todo caso, también estuvo la parte que no se atrevía a hacerlo.
No hablemos de eso.
Le construyó algo especial para esta pluma, en realidad. Una caja bien resguardada para cualquier curioso que quiera entrar en su habitación, lo que incluiría quizá, solo a Chico Bestia, desde la última vez que lo atrapó en su investigación habitación por habitación con una grabadora documentando la torre titán.
Eso fue antes del accidente, por supuesto.
Dudaba que vuelvan a entrar, o puede que con todo ello no les importe menos su privacidad como lo hacían antes. Desconfianza brotaba en todo lado.
Maldijo internamente cuando un pitido en su oído desenfocó su sentido del equilibrio, y cerró la boca de pronto al escuchar por un momento el sonido de las olas chocando con tierra firme.
Hasta volver a la normalidad en ese santiamén.
Negó con la cabeza en un pobre intento de recuperar el pensamiento inicial, hasta que volvió en sí y procedió a abrir uno de los cajones de su escritorio y buscar en el fondo del cajón.
Fue cuando se dio cuenta.
De inmediato giró a la ventana entreabierta que posaba y se extendía casi la mitad de la pared de su cuarto, con una vista panorámica de una parte de la ciudad al este y una primera vista del amanecer de la ciudad que protegía, Jump City.
Pero fue totalmente ignorado el atardecer a esa hora.
Para empezar, nunca dejó la ventana abierta.
Y la pluma que había recogido anteriormente todavía estaba dentro de la caja.
¿Cómo pudo ser tan estúpido?
Volvió el dolor de cabeza y la frustración a su rostro.
En la sala de control, los ánimos del resto de los titanes fue diferente, pese a los cambios pesados que surgieron luego del principal problema del silencio ocasional. Actualmente todos parecían conformes entre su compañía mutua.
Una mirada rápida dio lugar al par de amigos jugando videojuegos con gritos de emoción, ocasionalmente silenciados por la telépata Raven, quien decidió tener una sesión de meditación poco usual frente a tanto escándalo, cada vez que una de esas figuras pixeladas permanecía como último en pie, se encontraba en una esquina y con las piernas cruzadas en loto, poseyendo un rostro que aludía a una promesa de pesadillas si los gritos sobrepasaban su tolerancia. Por otro lado, Starfire removía con habitual emoción en un tazón lo suficientemente hondo para abarcar toda esa masa que pronto comenzaría a ebullir burbujas de un color rancio, pasando un dedo para llevarlo a la boca, la tamareana sonrió contenta e ideando planes para convencer a todo el equipo de probarlo.
La paz sería momentánea, pero los cuatro disfrutaban de la calma en ese hermoso atardecer, que, pese a la belleza que cubría de colores cálidos la sala a través de sus ventanales, había un hundimiento de un sentimiento apremiante que ninguno mencionó.
Esa inquietud de un futuro incierto fue acallado por la repentina alarma de crimen que cubrió la habitación en colores rojos.
Todos se detuvieron y fue Cyborg el primero en buscar el origen, tecleando rápidamente todos se fijaron con sorpresa el nuevo ataque de la colmena, los estudiantes del HIVE volvieron a causar caos al atacar una joyería, por supuesto, dejando a su paso desastres que no incumben en su objetivo. Todos guardaron un suspiro de cansancio.
"¿El HIVE? ¡Hombre, si los metimos en prisión hace un par de días!" se quejó el cambiaformas, sin esperar respuesta "¿Cómo salen cada vez más rápido?"
"No lo sé, BB, pero puede que sus contactos con la Academia y su poca discreción en conexiones con personas de altos estándares tenga algo que ver" se alzó de hombros Cy, con los planes para esa noche arruinados no le interesó fluir algo de sarcasmo en sus palabras.
"Pero tiene razón" Chico Bestia no alcanzó a mofarse antes de que Raven le diera una mirada y volviera al asunto "Últimamente no tenemos mucho descanso, la criminalidad en la ciudad está en aumento y no hay estabilidad en mantenerlos a raya solo con una detención".
Cyborg frunció el ceño a sus palabras, "Quizás sea así… " negó con la cabeza, tomando nota mental de hablar con él más tarde. Fue cuando se dio cuenta de su ausencia "Un momento, ¿Dónde está– ?".
"Titanes"
Ninguno pudo reprimir el mínimo sobresalto cuando de pronto voltearon al titán faltante trabajando en la computadora y sacando esquemas con rapidez innata. Acostumbrados a ver su trabajo pero no a la aproximación sin indicios de sonido o advertencia de su entrada los tomó con la guardia baja.
"En lugar de quejarse BB, te recomiendo que es mejor actuar. Para empezar, HIVE no solo fue en búsqueda de la joyería, esta vez solo es una distracción; hubo una alarma afueras de la ciudad, en un depósito de tecnología resguardada por el gobierno. Gizmo no se encuentra junto a los demás, y me parece que Billy numerous lo acompaña. El desastre y destrucción en su camino es parte de tomar el interés de la policía para resguardar a los civiles" Dio una mirada al esquema del edificio que sacó en un dispositivo de memoria portátil y se lo lanzó a Cy, quien rápidamente lo sujetó en el aire.
El silencio del equipo le permitió continuar.
"Cyborg y yo iremos al depósito, me concedieron la autorización de sus puertas y el sistema de seguridad, dispuestas en el USB. Mientras que los demás, ayuden a los oficiales de policía y eviten la mayor destrucción deteniendo a los restantes. Estoy seguro que podrán encargarse de ellos sin nuestra intervención".
Ignorando el silencio como respuesta, Robin reprimió un suspiro y se obligó a actuar, caminando a la salida sin pensar en otra palabra de ánimo, o sin energías para intentarlo siquiera, pero cuando eso no funcionó. Se volteó para ver a Cyborg, quien pareció salir de cualquier pensamiento, ahora despierto volteó y sonrió a los demás con esa confianza resaltante característica suya.
" ¡Ya escucharon! No olvides patearles el trasero BB, de mi parte por arruinar otra noche" fue correspondido con un asentimiento del más joven cuando las chicas volvieron a su movimiento, determinadas. Rápidamente acompañaron a su líder, antes de separarse en grupos y continuar con el plan.
Los dos restantes ingresaron al T-car, dirigiéndose a la dirección contraria tomada por los demás.
El silencio dentro fue esperado, aunque inquieto, una vez que Cyborg cerró las puertas y arrancó el auto. No pasó bastante tiempo hasta que el hombre mitad máquina miró de soslayo a su acompañante.
Con esas constantes miradas dadas luego de unos cinco minutos. Robin tuvo que abrir la boca, pero sin dejar de mirar por la ventana acostumbrado con un tic nervioso fuera de la vista de su compañero. Tenía cosas más importantes que pensar y, en verdad, lo estaba cansando todo.
"¿Qué deseas, Cy? Y que sea rápido, casi llegamos".
"Ambos sabemos que les costará ingresar y mantenerse en pie con la seguridad de ese lugar cuando activaron la alarma".
"Y también sabemos que no debemos permitirnos palabras innecesarias si no intervienen en la detención del crimen. Puede haber otra alerta" medio gruñó antes de cruzar los brazos.
"Escucha, Rob, sé que todavía el equipo tiene choques contigo, pero no nos lo estás haciendo fácil, hombre" giró brevemente a Robin antes de fijar su mirada al frente, dudó pero finalmente decidió soltarlo "Reprender a BB no fue muy acertado".
Robin reprimió un bufido, recordando la razón de llevarlo consigo, el apoyo que necesitaba de alguien relacionado al conocimiento de tecnología, eso es. En su opinión, pudo haberlo hecho solo si tan solo hubiese omitido este aspecto y la actitud de "hermano mayor" que no necesitaba, no ahora.
"Cy, no es el momento para esta conversación y lo sabes".
El más grande frunció el ceño, presionando un poco más el volante.
"Si, lo sé, pero no es que me des oportunidad de hablar contigo cuando te encierras en tu habitación y no permites a nadie entrar. ¡Ni siquiera has comido lo que te dejamos!" calló un momento, exhalando, su postura se suavizó y la preocupación e inseguridad subyacente se consumó en su voz "¿Realmente estás bien, Rob?".
No esperaba una respuesta, no una abierta. Pero dando una corta mirada a su lado, se dio cuenta que el nombrado no pareció escucharlo, continuaba viendo la ventana perdido en pensamientos o simplemente con el interés de ignorar sus palabras, no lo sabría, no con esa máscara que usa todo el tiempo.
Se enfureció, cuando se le vino a la cabeza esa conversación desde que todo empeoró, lo que escuchó y concibieron una opinión en resultado de su reunión de equipo sobre Robin.
Así que no dio más comentarios. Se enfocó en el camino.
No tardaron mucho en llegar.
Un edificio con poco aspecto más que uno abandonado se resguardaba a las afueras de Jump City, pequeñas comunidades que encuentras en un camino casi desértico.
Esto hizo preguntar a Cyborg si realmente había algo importante para recolectar allí, en especial, si realmente pertenecía al gobierno o no. ¿Desde cuándo algo tan importante para ellos debe ser ocultado de forma poco convincente en el ámbito legal?
"Cyborg, ¿Echaste un vistazo a los archivos?"
La voz de su líder lo llevó a abrir la compuerta de su brazo, con una mirada dentro, asintió en silencio. Pero entonces le surgió algo inquietante.
"Robin, ¿Por qué no hay un alboroto dentro?"
"Los sistemas de seguridad aíslan cualquier sonido en tanto se intervenga y haya una emergencia, para poder controlar la privacidad de este sitio incluso con un ataque como este. Por eso mismo, el esquema que te envié solo apunta los aspectos factibles para ingresar, el salir es mucho más complicado si no lo tienes a la mano"
Cyborg tomó esa información como algo fuera de lo normal, en muchos aspectos.
Robin hizo un ademán para seguirlo hasta la compuerta habilitada para ellos.
Sin encontrar a ninguna persona más alrededor, Robin le pidió ingresar al sistema descargado, haciendo caso, Cyborg encontró el desarrollo de un programa en ejecución en su sistema de datos, una IA preguntó una contraseña.
"Rob- "
"Responde, GRJ-R"
Cyborg asintió, la IA concedió el ingreso y las compuertas de lo que inicialmente parecía solo una pared oscura y desgastada se hundió y se separó. Ambos ingresaron.
Al momento de su cierre fue cuando el ruido por fin vino a sus oídos.
En medio de la oscuridad, Cyborg no presenció la mueca de disgusto del más joven, antes de avanzar con rapidez al salón donde tenía encerrado a un par de reconocieron al instante a través de un solo ventanal cual espectáculo.
"Wow… nunca creí ver esto alguna vez"
La voz de Cyborg y su amplia sonrisa atrajo la atención de los otros dos quienes voltearon de inmediato.
"¿Qué? ¡O, cerebro de pájaro y balde cubierto de maleza apestosa!".
"Bueno verte a ti también, Gizmo, en especial en estas circunstancias. ¿Qué no sabes que la curiosidad mató al gato? O, en este caso, ¿Cometer algo ilegal?..."
"Ugh, ¡No pensé que nos tendieron una trampa, caras de baba!" refunfuñó, las patas metálicas lo tenían en el aire todavía y su compañero Billy a su lado comenzó a dividirse y demostrar lo poco contentos de estar encerrados.
Ignorando los refunfuños del villano dentro de esa sala. Cyborg dio una mirada al callado líder.
"Robin, parece que todo aquí estuvo bajo control, y… ¿Por qué no hay ningún oficial de policía aquí todavía?" calló cuando visualizó el ceño fruncido y la postura rígida apenas visible, no común en él.
"¿Por qué están aquí?" respondió en cambio en dirección de ambos villanos. Cyborg no tenía un buen presentimiento.
De inmediato, la bulla se detuvo, ambos villanos dejaron su molestia atrás.
No, no era nada bueno.
"No actuaron por su cuenta. ¿Quién los contrató?"
"¿En verdad piensas eso, cerebro de pájaro?" Apareció la sonrisa de Gizmo y un botón en su muñeca, aparentemente de la nada, tensó a Cyborg "Después de todo, esta, era la verdadera distracción".
Antes de algún movimiento, Gizmo lo presionó y fue tarde cuando ambos héroes pudieron ver las bombas parpadeantes depositadas con cuidado alrededor suyo.
Un ademán de despedida burlona de Billy numerous y el humo los rodeó, salieron volando con la fuerza de la explosión.
Cyborg recobró el reinicio de las funciones de sus sistemas luego de una breve pausa cuando el análisis pudo concretar y aclarar los píxeles en su mirada. Sacudió la cabeza ante el entumecimiento antes de levantarse y restablecer el sonido.
Su audición volvió y pudo orientarse mejor.
El humo todavía los rodeaba, pero la claridad pudo llegar, dándose cuenta de la noche del exterior. La explosión voló una parte del concreto que cubría tan protectoramente esa edificación.
"¡Cyborg!" escuchó a lo lejos, volteó y se encontró con el combate de Robin contra los clones de Billy que lo rodeaban y no parecían angustiarse al ver desaparecer a los suyos entre el ataque feroz de Robin.
Apresuradamente, Robin señaló a Gizmo con algo en sus manos cortas escapando del lugar.
"Oh, no, ¡No escaparas enano!" fue su grito antes de lanzarse a perseguirlo, exprimiendo la duda de dejar atrás a su compañero. Convirtió un brazo en el cañón sónico, apuntó y disparó al pequeño hombre.
"Buen intento, ¡cabeza hueca!" gritó a lo lejos, hasta que una de sus patas metálicas cayeron al disparo de Cyborg. Soltó un grito al caer de bruces, ganándose una risa y un "Booyah" a lo lejos.
Cyborg se acercó y lo alzó a la altura de sus ojos, arrancando el pedazo de un artefacto de sus manos. Gizmo parecía bastante molesto pero no se molestó en recuperarlo.
"¿Y para qué quieres esto? " preguntó a nadie en particular luego de examinarlo por un momento.
Gizmo se mofó, respondiendo de todos modos, "¿Qué? ¿Tu cerebro de hojalata no es lo suficientemente capaz de saberlo?"
Cyborg iba a responder cuando un grito desgarrador detuvo su pelea.
Volteando por el camino por donde vino y cargando todavía a Gizmo corrió de vuelta.
Al llegar sólo encontró los escombros quedantes de la explosión y una mejor vista de su compañero de equipo atendiendo al Billy numerous, sin ninguna copia a su alrededor.
Preocupado, se acercó.
"¿Qué sucedió?"
"Yo… ya llamé a una ambulancia, su herida no es tan grave, estará bien". Respondió con voz plana y sin rodeos. Aunque no giró a verlo.
"¡Billy!, cerebro de pájaro, ¿¡Qué le hiciste!?" su furia sobrepasó más que su preocupación por su compañero inconsciente.
Cyborg se arrodilló, no tenía un análisis a fondo pero frunció el ceño al detallar el golpe, giró a un lado encontrando los trozos de roca, una cercana tenía rastros de su impacto.
Volteó a Robin cuando éste se puso de pie, ignorando la mirada de Cyborg y los insultos de Gizmo todavía sujeto.
Sacó su comunicador y llamó a los demás confirmando que tenían todo bajo control.
"La policía estará aquí dentro de poco" habló escuetamente al momento del click sonoro del cese de la llamada, a espaldas de los tres continuó "Verificaré la zona, puede que hubiese habido algún personal en esta instalación".
Cyborg no respondió, pero lo vio irse en silencio, con los ojos entrecerrados, eligió pensarlo luego desviando la mirada.
La llegada de la policía junto a una ambulancia, declararon unos detalles necesarios, Robin más que Cyborg, y el regreso en el mismo silencio sepulcral fue hasta que llegaron de vuelta a la Torre.
El ruido del motor se convirtió en el único acompañante en el viaje, por más suave que fuera, retumbó en el espacio cerrado.
Las puertas se abrieron llamando la atención del resto del equipo a su espera.
Starfire se animó y los recibió con una cálida sonrisa de orgullo al comenzar a balbucear los detalles de su equipo por separado que dirigió Raven.
Cyborg saludó gustoso cambiando el ánimo e integrándose en el ambiente de familiaridad y buena alegría al terminar el día y tener un breve descanso, con suerte, la alarma no los llamaría hasta mañana luego del desayuno.
Robin, por otro lado, sutilmente se distanció de esa bienvenida, pese a los intentos de la tamaerana captó su incomodidad y pena. Algo que no cambiaba con el pasar de los días.
Ella reconocía los choques suaves en el equipo, todavía no recuperado del todo, y le preocupaban todos. Robin apreciaba el gesto, al mismo tiempo de despreciarlo, por el hecho de mezclarlo con alguien a quien merecía lástima. Después de todo, no estaba inconsciente de las reuniones y grupos aparte que se hicieron entre ellos -las cuales respetó-, de seguro la debieron convencer de darle un espacio o estaría pegada a su puerta en todo momento.
Sin embargo, en este momento era lo de menos. Esta vez no intentaría pensar en algo para resolverlo y evitar ver esa pena y tristeza irradiando de ella, la cautelosa de Raven por encima del libro que leía o la atenta mirada con fingida sonrisa de Chico Bestia al otro lado de la habitación.
O la presencia de Cyborg a su lado.
"Bien hecho, titanes" salió más un murmullo apenas apto para el oído tecnológico de Cyborg antes de girarse y volver por donde entraron, para dirigirse a su habitación.
"Ey, Robin".
El nombrado se detuvo, cual interruptor presionado con su silueta rígida. El llamado calló las palabras de Starfire y Robin supo que tenía todos los ojos puestos en su espalda.
Respiró hondo, de forma imperceptible, absteniéndose de cerrar los puños o gruñir.
Lo que parecieron horas en su espera, solo fueron un par de segundos.
" ¿Qué tal si mañana ambos salimos de patrullaje? " la pregunta, aunque suave, sorprendió a todos.
Acostumbrado a su estilo de vida antes de conocer a los titanes, Robin siguió con patrullajes nocturnos, el entrenamiento en las mañanas y detención del crimen todo el día mantuvo agotados a los demás quienes pronto se negaron a aceptar su oferta de seguir con el trabajo y respetaron el trabajo empeñado de héroe sin descanso de su líder.
Por supuesto, no fueron horas tan largas como lo hacía en Gotham, además de las advertencias de su equipo del peligro de hacerlo y la posibilidad de algún secuestro y procedimiento de encuentro detectivesco -en palabras de Chico Bestia-, lo motivaron a hacerlo una o dos veces a la semana.
Incluso más cuando a veces se escapaba de la torre.
Pero últimamente, por el dolor, no pensó en seguir poniendo al límite su cuerpo. Entre las cosas que se obligó a detener, estaba el patrullaje.
Apenas podía permanecer quieto y con una expresión ilegible en su rostro allí mismo cuando deseaba hacer lo contrario.
Y estaba la "conversación a solas" detrás de la pregunta de Cy.
¿Qué debería decir?
¿No podía confesar que no podría, que ya no lo hacía y desembocar envano todo su esfuerzo en ocultarlo?
Pero negarse supondría mayor sospecha y en todo caso lo obligarían a hablar, con todo el equipo, eso es.
… ¿Había siquiera opción?
Se las arreglaría, pero ahora, realmente deseaba estar en su habitación.
"Como quieras" respondió, más tosco de lo deseado, pero no se detuvo a esperar otra reacción y a largos pasos pudo controlar no echarse a correr y no sonar apresurado.
Desapareciendo tras la puerta hasta llegar a cerrar la de su habitación tras suyo, no pudo evitar caer de rodillas, escuchando el crujir de sus dientes fuertemente cerrados cuando un gemido de dolor fue inútilmente sofocado. Las manos enguantadas tomaron su cabeza y cerró los ojos tras su máscara. Se encorvó, permaneciendo en un silencio solamente roto por sus ocasionales quejidos y uno que otro sollozo de un llanto que se ahogaba en su garganta.
Era demasiado, todo era demasiado.
La angustia, el dolor y la culpa se instalaron en su cabeza, sintiéndola estallar.
No lograba pensar, apenas podía, su cerebro lo castigaba con el recuerdo cual disco rayado del acontecimiento de hace unas horas.
Tembló, su cuerpo comenzó a temblar de temor resurgiendo por ese instante en que se obligó a cubrirlo y evitarlo hasta ahora.
En ese momento, se sintió tan frustrado, la pelea se extendía, Gizmo escapaba con lo que se supone que debían evitar a toda costa y sus gritos apenas alcanzaron a su compañero recuperándose tomándose su tiempo como si fuesen horas. No lo entendía, la explosión fue fuerte pero no lo lastimó lo suficiente y para un hombre mitad robot y de ese tamaño tampoco debió de quedar tan afectado.
Por un momento pensó en lo intencional del acto, pero lo descartó inmediatamente, una cosa eran los problemas individuales dentro del equipo, otra muy diferente la de dejarlo ver en el campo de batalla. Todos lo sabían y confiaba en él para saber que no lo fue.
Luego estaban las bromas de Billy numerous junto a sus clones que para empezar, nunca debieron haber sido un problema, pero el dolor en sus articulaciones, la presión que comprimía su cabeza sin piedad y con la adrenalina en marcha, sus pensamientos no se aclararon y se dejó llevar estúpidamente por esas palabras que no tenían sentido al repetirse entre sus clones. La batalla tampoco ayudaba en su presión, su cuerpo no respondía como debía pese a sus esfuerzos y comenzaba a ponerse ansioso.
Con un grito pateó con fuerza uno de los clones, como lo hizo con los demás, presumiblemente. Solo que esta vez, sintió los huesos quebrarse bajo su pie y la compresión del aliento saliendo del verdadero Billy.
Los clones restantes se distorsionaron y desaparecieron cuando el original se estrelló contra un pedazo de concreto a una muy buena distancia del impacto.
El suceso fue tan repentino que ninguno tuvo palabras en ese instante, hasta que el dolor resurgió debido al proceso lento de comprender el golpe cuando el integrante de la HIVE aulló de dolor sacando del impacto a Robin.
Inmediatamente se puso en marcha, ignorando el sentimiento de haber sido el causante, examinó la herida en modo automático. Pero el temor de anticipación surgió como un veneno echando raíces al escuchar los pasos del perdido Cyborg colina abajo; actuó por instinto, conociendo por experiencia parte del dolor que estaba sufriendo, lo noqueó.
Tuvo un momento de presentar su plan de acción y recuperar la compostura antes de la llegada de Cyborg.
Todo el tiempo, hasta la llegada a su habitación, la pregunta vagó por su mente y su sentido de detective tomó lugar con una neutralidad en el caso que lo involucraba.
¿Qué sucedió?
Y supo que sería una pregunta similar de parte de Cyborg, de parte de todos y el único quién lo sabría también estaba confundido, más que nadie.
Amargó su actitud, y la culpa lo arañó en silencio.
Pocas veces tuvo la oportunidad de demostrar sus emociones, en especial, desde que se convirtió en Robin.
Pero en esta ocasión, no temió por su vida, lo hizo por sus acciones que por un momento lo dejaron congelado, casi creyó la peor situación hasta escuchar el grito de dolor que para él, fue un alivio hasta verificar su estado.
Estaba muy mal herido.
Debió tener hemorragias internas y algunas costillas rotas, sin contar del maltrato que debió sufrir su espalda al momento del impacto.
Con suerte, estaría exagerando en su rápido análisis y esta noche y el resto de los días, el estudiante del HIVE estaría como siempre y nada cambiaría…
No dudaba que si eso pasaba tendría un cambio de comportamiento, lo primero que haría sería decirlo a todo el mundo sobre la extrañeza con el Chico Maravilla y su intento de dañarlo con gravedad, lo cual, llegaría a oídos de los titanes de una manera u otra.
Mierda.
No obstante…
El dolor disminuyó ligeramente, y exhaló un suspiro con apenas aliento contenido, el sabor metálico en su paladar indicó la herida abierta en su labio inferior. Pero apenas le importó.
Sus pensamientos dejaron la brumosidad y se aclararon. Por primera vez en semanas, el punzante dolor cayó en uno apenas incómodo.
Sus músculos todavía tiraban por algo de descanso que no pensó en más por satisfacer.
Se levantó tambaleante con las piernas temblorosas con el repentino peso que ahora era consciente. La debilidad lo tomó de repente, exhausto, y contento de que el dolor se desvaneciera, casi se arrastró por su cama. Ignorando esa lucha interna con lo que sucedería o lo que sucedió esa noche.
Solo tenía en mente el descanso.
Hasta que la puerta de su habitación fue tocada por su llamado.
Movió la cabeza, saliendo del ensueño. Frunció el ceño ligeramente ante esa pérdida de control sobre sí.
"¿Robin? Soy yo, Raven" la escuchó claramente decir, entrecerró los ojos ligeramente al escuchar su voz un poco más alta de lo usual. Supuso que para alguien como ella los murmullos y la voz neutral la seguirían en cualquier momento. También le preocupó que sea precisamente ella quien llamó a su puerta.
Sin otra que arrastrar los pies y tomar fuerzas de reserva con todas las noches en vela que prontamente cayeron sobre su cuerpo; recuperó la postura erguida y desvaneció toda debilidad por un momento de autocontrol.
La puerta se deslizó, dejando a ambos frente.
La mujer de postura reservada tenía bajada la capucha y los ojos en blanco, ningún índice de su cuerpo respondía alguna señal de emoción. Lo mismo correspondía a Robin.
"¿Sí, Raven? "
Ella entornó los ojos, luego de dudar un poco prosiguió "... Siempre me sorprendió el control que tienes sobre tus emociones, Robin" el nombrado no pudo evitar tensarse un poco, creyendo saber la razón de su llegada.
Raven también lo notó.
"Pero, no podía continuar fingiendo que nada sucede cuando eras tú el que sentía dolor y angustia".
"¿Quieres ir al punto?" interrumpió "Todo lo que suceda dentro de mi habitación no debería incumbirte, Raven, lo sabes, en especial con lo que sucede ahora no quiero que alguien quiera buscar respuestas a la fuerza".
Ella negó con la cabeza, ignorando la respuesta la defensiva de su compañero "No fue intención mía invadir la privacidad de nadie, pero bien conoces de mi poder y la meditación que me ayuda a sobrellevar las emociones, poder percibir el de los demás no es algo que controle y ciertamente es muy difícil en tu caso" continuó antes de que Robin atacara nuevamente "Sin embargo, no estoy aquí para preguntar la razón. Sólo deseaba advertirte que si esto continúa tendré que decírselo a los demás. De una forma u otra somos un equipo, no importa si deseas alejarnos, no lo haremos". Y con ello como última palabra, Raven dio media vuelta y se perdió en la oscuridad del corredor.
Robin permaneció quieto, con las manos presionadas en puños.
Seguro, estaba en problemas.
Cerró la puerta y reflexionó durante un tiempo que perdió el recuento de minutos.
Chasqueó los labios, no era momento para añadir más cuestiones de su problema con su equipo, estaba harto de querer romperse la cabeza en arreglarlo, pero parecía ser él quien se alejaba y los intentos pobres de los demás sólo lo molestaban por otros contratiempos que pueden ser más de lo que dejan ver.
Involucrando su cuerpo enfermo, retrasando cualquier avance y menos ahora podría ser de ayuda a los titanes si sigue empeorando.
Solo seguían como equipo funcional ante la vista del exterior debido a su costumbre que adquirieron con la responsabilidad de salvar a los demás que imponer los personales. Y puede que eso incluso cambie con el tiempo.
Pero, por ahora, estaba recuperado, hasta cierto punto, el dolor se fue inexplicablemente y no perderá el tiempo en esas preocupaciones que, si bien necesita tener un plan para lidiarlos, primero necesitaba saber qué diablos pasó hace unas horas, la razón de su pérdida de control y de ese cansancio. Descubrir ese origen y ver si había una relación o no y no podrá solucionar nada si él no tenía esas respuestas.
La fatiga en su cuerpo comenzaba a abrumar su cabeza nuevamente, maldijo tener que descansar ahora con la mente sin dolor, pero sentía perder el conocimiento en cualquier momento.
Que mejor sea en su cama.
Por un momento, sus ojos enmascarados giraron al cajón donde ocultó ambas plumas.
Todavía quedaba eso pendiente.
Los ojos dorados cubiertos por la capucha con detalles del mismo color observaban atentamente al muchacho ingenuo de su presencia desenvolviéndose en su habitación, movió la cabeza a un lado, cuál animal curioso o interesado, a través de ambos lentes, una muy leve aparición de regocijo en sus ojos continuaría por un tiempo.
Con el tiempo que pasó observándolo por órdenes y su gustosa disposición, supo que el momento se acercaba. Un poco más y el Hijo Gris por fin podrá volver y servir a quienes pertenece.
Con la habilidad de su ser, la silueta desapareció cuál búho en noche de cacería.
No pensé continuarlo realmente, al menos no tan pronto. Sin embargo, al releer mis notas le vi el potencial, eso sí, publicaré más historias involucrando la Corte de lo Búhos y los Teen Titans próximamente, mejor desarrollados que este, posiblemente.
¡Los reviews me motivan a escribir! Así le veo el interés para continuar ;D
Cualquier observación o comentario constructivo tanto de la trama o incluso ideas que desearían que considere añadir, pueden hacerlo, ya que solo tengo una parte general preparada.
