Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es Payton79, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is Payton79, I'm just translating her amazing words.
Thank you Payton79 for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Outtakes: Bendición
EPOV
—Espero que no tengas muchas ganas de ir a la estación —dijo Charlie con una sonrisa misteriosa cuando apenas nos habíamos alejado unos cien metros de la casa.
¿De qué hablaba? Les había dicho a Bella y Sue que tenía que ir a la estación para trabajar y Bella ya me había contado que era un hábito, o tal vez una tradición, en Acción de Gracias. Lo que ninguno había anticipado era que insistiría en llevarme consigo. Desde que habíamos llegado anoche, no había pasado más de cinco minutos a solas con el hombre y no nos habíamos dicho más de diez oraciones el uno al otro. Aunque había dejado la actitud hostil hacia mí, seguía sintiéndome un poco inquieto en su presencia. Después de todo, era el padre de Bella, y de verdad quería agradarle ya que planeaba quedarme cerca de ella por mucho tiempo.
—Um, no. No en realidad —le respondí con cautela.
Sonrió un poco más misterioso mientras seguía mirando hacia adelante.
—Es algo bueno porque no es ahí a donde vamos.
¿A qué se refería? ¿Sabía lo que había entre Bella y yo? ¿Sabía lo de anoche? ¿Que me había escabullido a su habitación y había tenido sexo con ella mientras él dormía al otro lado del pasillo? Dios mío. No me iba a disparar, ¿cierto?
No dije nada. En vez de hablar, intenté componerme para no mostrarle lo nervioso que me sentía de repente.
Viajamos unos minutos más en la patrulla antes de que Charlie entrara a un pequeño estacionamiento en medio del pueblo. Al salir, empecé a mirar a mi alrededor para intentar averiguar por qué estábamos aquí.
—Ven, Edward —dijo, haciéndome un gesto con la mano para seguirlo.
Miré otra vez a mi alrededor, pero al darme cuenta de que la única salida era huir, lo cual no le causaría la mejor impresión al que esperaba fuera mi futuro suegro, me encogí de hombros y seguí al hombre.
Me sorprendí mucho cuando entramos al bar. El jefe entró directo al enorme lugar lleno de hombres de edad media, saludó al camarero y pidió dos cervezas. Luego se sentó en una mesa pequeña en la parte de atrás, de frente a una enorme televisión de plasma que transmitía ESPN.
—¿No es mejor así en vez de estar en la casa haciendo quehaceres tontos? Vengo aquí cada año, en Acción de Gracias y Navidad, básicamente siempre que hay muchas cosas que hacer en la cocina, y así las mujeres están mejor sin mí. —Se rio cuando me senté a su lado.
—Bella ya me había dicho que probablemente trabajarías esta mañana. No parecen sospechar lo que haces en realidad. —Sacudí la cabeza, riéndome un poco ante la soberbia en el rostro de Charlie.
El camarero se acercó para dejar dos botellas de cerveza en la mesa frente a nosotros.
—Aquí tiene, jefe. ¿Otra vez están muy ocupados en casa? —El hombre canoso que usaba una camisa de franela a cuadros parecía divertido por la tradición de Charlie.
—Sí, igual que cada año. Por cierto, Tom; este es Edward —me presentó Charlie, moviendo la cabeza en mi dirección.
Nos saludamos con un asentimiento silencioso.
—¿Entonces va a tener una charla privada con el futuro yerno? Qué bueno que Bella al fin tiene a alguien. Ya no los molestaré más. Disfruten del juego. —Antes de poder objetar sus palabras, Tom se retiró otra vez.
—Salud —dijo el jefe al chocar su botella con la mía antes de darle un trago grande.
Me quedé quieto, asombrado por lo que acababa de ocurrir. El que Charlie no negara las suposiciones del camarero me hizo sentir incómodo. No es que objetara en realidad su valoración de nuestra relación. Siendo honesto, yo me sentía de la misma manera. Pero el saber que Bella todavía no estaba en el mismo lugar, lo que significaba que técnicamente no éramos una pareja, hacía que la situación fuera un poco incómoda. ¿Quién era yo para Charlie? ¿Un amigo cualquiera que su hija había llevado a casa? Ya me había dicho ayer que Bella nunca había llevado a nadie a casa. Después de que ella me contara toda su historia ayer, estaba seguro de que ella nunca había conocido a nadie que quisiera presentarle a sus padres. ¿De verdad quería presentármelos a mí o solo había sentido lástima por mí al saber que no estaría con mi familia en Acción de Gracias y llevarme con ella a casa de su familia resultó inevitable?
Mis ojos se posaron en la pantalla plana mientras mis pensamientos daban vueltas. Le di un trago largo a mi cerveza y evité la mirada de Charlie. Aunque aparentaba estar viendo la televisión, podía sentir sus ojos en mí de vez en cuando.
Charlie carraspeó después de un rato de estar sentados en silencio.
—Sabes, me alegra conocer al fin a uno de los amigos de Bella. —Pausó un segundo, dándole un trago a su cerveza. Sus ojos, que habían estado en la pantalla plana, se desviaron para encontrarse con los míos—. Conozco a Alice, por supuesto. La conozco desde que tiene cinco años. Y conozco a Jasper. Él es como un hermano para Bells. Pero aparte de ellos, no conozco a nadie más.
No estaba seguro de qué era lo que él quería que dijera, así que permanecí en silencio, despegando la etiqueta de la botella que tenía en las manos. Tenía la sensación de que todavía no terminaba de hablar.
»Aparte de Alice, la única persona que ha llevado a la casa fue Jacob. —Hice una ligera mueca al escuchar su nombre, y estaba seguro de que el jefe lo había notado. Apreté los dientes, pero intenté mantener la calma. No quería que Charlie supiera que sentía cierta animosidad hacia el hijo de su mejor amigo. Mis ojos se movieron para encontrarse con los suyos y lo que encontré en ellos fue comprensión—. No sé qué pasó entré Bella y él, y puede que nunca lo descubra; pero tengo la sensación de que tú sabes mucho más que yo. Sin embargo, no soy tan despistado como mi hija cree. Sé muy bien que ella estaba enamorada de él y que él la lastimó mucho. Nunca volvió a ser la misma chica después de eso.
Los labios de Charlie formaron una línea firme mientras que su mirada se fijaba en la botella que tenía en las manos.
»Edward, los estuve observando anoche y esta mañana. Bella dice que son solo amigos, pero noto la forma en que miras a mi hija y no es para nada como un hombre mira a una amiga, incluso una tan bonita como mi hija. —Estaba conteniendo la respiración, esperando a que él me gritara, que sacara su pistola o me golpeara en la cara. Mi mirada se encontró con la suya y, para mi sorpresa, parecía estar tranquilo y sereno, para nada enojado. Exhalé lentamente el aire que empezaba a causarme dolor en los pulmones cuando el padre de Bella siguió hablando.
»No puedo recordar la última vez que vi a mi hija tan feliz y contenta como se ve cuando está contigo. No quiero que me digas algo que ella no quiera que sepa. Respeto su privacidad y la tuya. Solo hay una cosa que quiero pedirte. Cuida a mi niñita, por favor. Sé que ella confía en ti y puedo notar que la amas. Solo prométeme que serás bueno con ella.
Los ojos de Charlie, que eran tan parecidos a los de Bella, me suplicaban abiertamente. Estaba preocupado por el bienestar de su hija y su felicidad. Me conmovió su sinceridad y tuve que aclararme la garganta, que estaba contraída a causa de la emoción, antes de poder responderle.
Todo lo que pude decir fue:
—Prometo que la cuidaré. —Mi voz sonó fuerte y determinada. Intenté verter todo lo que sentía por Bella en esas cuatro palabritas. Me alegraba ver que el jefe Swan parecía satisfecho con mi reacción.
Puso una mano en mi hombro, dándome un ligero apretón.
—Gracias, hijo. Sé que eres un buen hombre.
Me sonrió y sonreí involuntariamente.
—Gracias, Charlie. —Sentí que me tensaba con la magnitud del momento. Nos miramos a los ojos durante un instante y vi que el jefe Swan también estaba consciente de ello.
Me alivió cuando intentó aligerar el ambiente.
—Ahora… —apartó su mano—… ya es suficiente de esta basura emocional. ¿No vinimos aquí para escapar de las cosas de mujeres? Tomemos otra cerveza y disfrutemos del juego. —Charlie miró hacia la barra—. Tom, dos más, por favor.
Me desplomé sobre el asiento, un poco más cómodo. Ahora al fin podía relajarme. No podía creer que Charlie me hubiera aceptado como el novio de su hija solo así. Ni siquiera me esforcé en agradarle. Él solo me dio su bendición, libre y deliberadamente. Se sentía bien saber que él aprobaba que su hija y yo estuviéramos juntos. Ahora lo único que tenía que hacer era lograr que Bella reconociera lo que sucedía entre nosotros. Sabía que no sería fácil, pero sentía que la noche anterior habíamos dado un gran paso en la dirección correcta.
