Souvenir
Abro los ojos lentamente, el cansancio me ha vencido de manera contundente, aunque gracias a ello me siento bastante descansada; sin embargo, he tenido un sueño demasiado… candente por decirlo de alguna manera. Cierro mis ojos, mis manos masajean mis pechos y revivo la sensación de unos labios recorriendo y devorando mi cuello, mientras unas manos masculinas se pasean sin pudor por todo mi cuerpo; lentamente deslizo una de mis manos hasta llegar a mi entrepierna evocando el recuerdo de "ese alguien" de mis sueños que despertó el fuego en mi interior… estoy a punto de llegar al clímax cuando una voz varonil resuena en mi cabeza y me saca de mi ensueño: ─te amo, eres mía. ─ ¿Será posible que todo esto que recuerdo no haya sido un sueño? ─Imposible ─es mi respuesta contundente.
Un poco insatisfecha abandono la cama y me dirijo al cuarto de baño, mientras el agua moja mi cuerpo y yo enjuago mi cabello, vuelvo a sentir el calor de esas manos sobre mí piel y un estremecimiento recorre mi cuerpo acompañado de un gemido lastimero. Cierro la llave y de un manotazo hago a un lado la cortina─ ¡¿Qué demonios me pasa?! No puedo estar así solo por un sueño. Tomo el aceite que me coloco cada mañana; «que por cierto no recuerdo cómo es que llego a mi vida pero lo agradezco» me lo esparzo de manera rápida y me visto de igual manera, no pienso darle oportunidad a que mi libido se haga presente nuevamente.
Tomo mis llaves y mi abrigo que aún cuelga del perchero y salgo rumbo a la cafetería de siempre, olvide mi bufanda por salir apresurada y ahora siento un leve dolor en la garganta, espero no resfriarme no es un buen momento para faltar al trabajo; me apresuro a llegar al local para tomar mi primer café de la mañana «el primero de muchos» junto con un pastelillo de chocolate que es mi favorito; al entrar lo primero que hago es buscar la mesa de siempre, esa que queda justo enfrente del mostrador y que da una vista perfecta de la puerta, pero que queda alejada para evitar las corrientes que se cuelan por ahí.
Me acerco a la barra para hacer mi pedido y un estruendo llama mi atención, el desastre se ha producido en la puerta, alguien que entraba demasiado a prisa ha chocado con el mesero que llevaba una charola llena de vasos y copas, me acerco para percatarme de que nadie este herido, ─observo como el mesero se levanta y empieza a recoger los vidrios, por lo visto él se encuentra bien; dirijo mi mirada a la persona que se encuentra sentada aún en el piso y tocándose la cabeza, de improviso levanta su cabeza y sus ojos ambarinos se pierden en los míos, sus labios se mueven pero no emiten ningún sonido, le veo palidecer y me inclino hasta quedar a su altura…
o
Maldigo a la gente que se atraviesa en mi camino, intento hacer que mis piernas den pasos más largos, pero mi mente está demasiado cansada para dar siquiera esa simple orden. No he podido dormir un segundo desde que deje el departamento de Candy; he pasado toda la noche evocando el sabor de cada parte de su cuerpo que probé con mis labios, sintiendo aún bajo mis manos esa piel sedosa, cuando cierro mis ojos, su boca aparece en mi mente abriéndose para invitarme a deleitar el paraíso que se esconde en esa cavidad ─He estado así toda la noche y gran parte de la madrugada, aferrándome a una almohada soñando que eres tú ─y casi al amanecer mi cuerpo ha cedido al cansancio y ahora debo correr para verte en el café, solo espero que estés ahí, no soportaría un día entero sin verte.
Apenas llego a la puerta y entro sin miramientos ─gran error, el universo no está conmigo esta mañana ¿Será acaso el precio a pagar por lo que le hice a mi bella Candy?
En ese justo momento pasaba frente a la puerta un mesero con una gran charola llena de vasos y copas, debido a la velocidad que llevaba no alcance a frenar y me estampe de lleno con él haciendo que lo que llevaba en las manos, volara por los aires y se estrellara contra el piso ocasionando una lluvia de cristales, «varios de los cuales me golpearon en la cabeza», mientras la sobo me dispongo a ponerme de pie, levanto mi rostro y quedo paralizado: frente a mi están esos ojos verde esmeralda que me vuelven loco y que me miran inquisitivamente ─intento decir hola y esbozar una sonrisa, pero mi cerebro ha elegido este momento para huir a donde quiera que se haya ido ¡Cobarde! ─Los recuerdos de la pasada noche aparecen en mi mente de improviso y palidezco ante su cercanía, te inclinas ante mí y puedo ver que tus labios se mueven,
─Señor, ¿Se siente bien?... ¿Señor, puede oírme?
─ ¿Señor? ¿Qué edad crees que tengo? ─Por fin mi voz se hace presente y me siento extraño de poder hablar con ella…
─ ¿Cómo? Ah eso, bueno es solo una formalidad que tengo con cualquiera de mis pacientes, veo que puede oírme, ─ ¿Se siente bien? Parece ser que algunas astillas de cristal le hirieron en el cuero cabelludo, va a tener que acompañarme al hospital para hacerle la curación correspondiente.
─Mmm ok, te acompañare pero con una condición, por favor llámame Neal y háblame de tu, ─le digo intentando hacer que sonría… y lo logró.
─Está bien… Neal, por Dios apenas te conozco y ya veo que serás un paciente difícil ─digo entre risas y él me regala una hermosa sonrisa sesgada. ─me distraigo observándolo, pelo castaño chocolate, ojos ambarinos expresivos pero algo enigmáticos, de tez morena y porte atlético, y su voz es tan hipnótica, que me parece recordarla de algún lado, me parece…
─Y… ¿Mi heroína tiene un nombre con el que pueda llamarla? ¿O acaso es secreto? ─menciono al intentar levantarme lentamente, mientras ella me sostiene del brazo.
─Por supuesto que es secreto, ¿De qué otra forma me libraría de los villanos que intentan descubrir quién soy para destruirme? Pero como tú no eres un villano sino alguien que necesita mi ayuda, te diré mi sobrenombre ultra secreto: ─puedes llamarme Candy─, digo en un susurro a la vez que me sonrojo, «no puedo creer que este flirteando con un desconocido» ─uno muy atractivo digo a mi favor ¡Maldito sueño!
─Agradezco tu confianza Candy «si supiera lo que he hecho ni siquiera me dirigiría la palabra» ─,pero aparto ese pensamiento rápidamente de mi cabeza, ─bien, soy todo tuyo «y ni te imaginas cuanto» llévame a donde debas para salvar mi vida ─digo en tono dramático y poniendo mi mano sobre mi cara.
─Oh vamos antes de que mueras en medio de mi cafetería favorita, no permitiré que arruines el paraíso de los amantes del café. ─Ambos reímos.
El camino hacia el hospital lo recorrí envuelto en una burbuja, abrazado al lado de ella «como soporte por mis heridas», ella reía y yo sonreía. Cuando llegamos al hospital me dio de alta y se ocupo de curar cada herida que tenía en mi cabeza, fue tan tierna; en cada toque podía percibir una entrega total por parte de ella y una preocupación real cada que retiraba alguna astilla y aplicaba algún desinfectante. Salí del hospital sin querer irme, y a la vez queriendo irme muy lejos. Esa pequeña cercanía con ella, ese pequeño incidente, me hizo dar cuenta que lo que yo hacía no era correcto.
Descubrí también que ella me importaba mucho más de lo que creía y que no era simplemente decir que la amaba, era que en verdad sentía algo profundo por ella.
Completamente confundido me dirigí a casa «a la mía» necesitaba buscar el apoyo de alguien que me conociese y a quien no tuviera temor de contarle lo que había estado haciendo, que no me juzgara y que me aconsejara, decidí entonces que era hora de visitar a mi hermana Elisa.
─ ¿Qué has hecho que? ¿Acaso te volviste loco o eres imbécil? Eso que hiciste es un crimen, es de lo más bajo, irrumpir en la intimidad de alguien solo porque te gusta no tiene ni justificación, ni perdón.
─No me gusta ¡La amo! Tú no lo entiendes así que no puedes juzgarme,
─Da lo mismo si dices amarla porque lo que hiciste claramente demuestra que no es amor lo que sientes por ella, ¡Es obsesión! Es imperdonable y cuando ella se entere, porque en algún momento se va a enterar, te va a odiar, te acusará de allanamiento de morada y no podrás hacer nada para evitarlo.
─ ¡Nunca lo sabrá! ¿Me escuchas? Porque eres la única a la que le he confiado esto y tu no serias capaz de traicionarme, ─Elisa, te juro que cuando lo hice no pensé en las consecuencias que esto podría ocasionar y es verdad que todo comenzó como una obsesión pero…
─ ¿Pero qué? Neal necesito saber todo, todo, así que no omitas ningún detalle por más insignificante que te parezca.
─Sabes, al principio, cuando la conocí, ella entraba a su departamento, no se fijo en mí pues por su profesión siempre anda apresurada y es algo despistada ─digo entre risas ─esa fue la primera vez que no pude dormir por pensar en ella, y te juro que no sé porque, es hermosa claro pero jamás me había sentido así con nadie más. Desde ese día me propuse averiguar todo cuanto pudiera de ella, desde donde trabaja hasta el más ínfimo de sus secretos y me fue aún más fácil cuando conseguí su llave de un nuevo empleado del edificio; de esa manera entraba y revisaba sus cosas, incluso varias veces permanecí bajo su cama esperando el momento en que se durmiera para abandonar su departamento. Pero esta última vez algo fue diferente…
─ ¿Diferente? ¿A qué te refieres específicamente?
─Es que yo… yo, estuve a punto de hacerla mía estando ella inconsciente…
De improviso sentí mi mejilla arder, ─no tuve tiempo de reaccionar cuando una mano se estampo de nueva cuenta en mi rostro, volví mi cara enfurecida hacia mi hermana, pero al mirar sus ojos mi alma se despedazo ─dolor, desilusión, rabia y algo más que no tuve el valor de descifrar ─y en ese momento, supe que había tocado fondo.
─Elisa…
─No Neal, sabes que te amo y por Dios que daría mi vida por ti, pero esto que hiciste no tiene nombre, tú no eres así hermano, por favor no te conviertas en un monstruo que destruye a las personas que dice amar.
─Lo sé ─me acerco a ella y la abrazó ─por eso he venido a ti, se que eres la única que puede entenderme y aconsejarme, dime ¿Qué debo hacer? ¿Cómo soluciono esto? Elisa en verdad no quiero perderla, se que la amo con todo mi ser, ya no es una obsesión, quiero compartir con ella mi mundo y no ser solo un espectador en su vida, quiero ser parte de ella pero con su consentimiento.
Elisa se separa de mí, me observa mientras analiza mis palabras, después de un momento me mira y sonríe, vuelve a abrazarme.
─Creo que el amor llego a tu vida de manera algo extraña hermanito, aún así eso no es justificativo para tus acciones, ─habla con ella Neal y se honesto, tal vez no sea fácil pero es lo mejor, no es bueno empezar algo con un secreto como este.
─Pero ¡Me odiara! Después de esto no tendré oportunidad con ella
─Y si esa es su decisión deberás respetarla, y trabajar para que ella conozca al verdadero Neal Leagan.
─No lo sé Elisa, no creo que pueda hacerlo…
─Podrás y lo harás, compórtate como el hombre que sé que eres Neal. ─se acerca y me da un beso en la frente, ─nos quedamos un largo rato abrazados. Después de eso cambiamos de tema y tomamos el té.
Continuará…
