Rin se sorprendió ante aquello. Pero se sorprendió más porque ese beso no resultaba desagradable en lo absoluto. Ella se estremeció de placer con aquel contacto, su boca se movió al compás de la de aquel hombre. El deslizo sus manos por su espalda y la presiono contra sí. Ella entrelazo sus manos al rededor de su cabello. Estaba comenzando a quedarse sin aliento, cada vez sentía más calor, si continuaba el beso terminaría haciendo aquello que se prometió no hacer jamás.
Rin corto el beso y lo empujó con todas sus fuerzas. El se tambaleó un poco en su intento de separarse de ella. Por Dios sus ojos eran los de un felino, incluso en la oscuridad podía percibir su brillo. Eso la hipnotizaba.
—Buenas noches, querida— se limito a responder.
Se quedó paralizada en aquel pasillo, los ojos de Kamui jamás habían demostrado ese tipo de brillo. Se llevó una mano temblorosa al pecho. Acaba de besar a otro hombre y lo había disfrutado.
—Señora, ¿Se encuentra bien? —Kaede apareció a su lado.
—Si, es solo que no recuerdo el camino hacia mi habitación — trato de sonar calmada.
—Oh, sigame. Esta casa puede resultar muy grande algunas veces.
Rin estuvo de acuerdo y dejó que la mujer la guiará, una vez dentro esta se despidió, no sin antes ofrecerle sus servicios si ella necesitaba alguna cosa. Ella le dio las gracias antes de ver la puerta cerrarse.
Se llevó los dedos a los labios y se dejó caer en la cama sentada. Tenía los labios hinchados, en sus manos aún podía sentir lo sedoso de su cabello, cuando él recogió a Kaito ella había deseado tocarlo y en la primera oportunidad lo había hecho. Se reprendió a sí misma por haberse dejado llevar por aquel impulso. Su corazón aún estaba inquieto, sentía como quemaban las partes donde él la había tocado. De pronto la idea de acostarse con el no le era del todo desagradable.
¿Qué estaba pensando?, tenía que sacar esa idea de su cabeza. Mientras fuese posible, o sea, que Sesshomaru no le exigiera cumplir con ese tipo de pago, no iba a acostarse con él. No sería el último recuerdo que Kamui pensó de ella. Hace mucho ella había decidido que su vida era una prueba para él, su cuerpo solo le pertenecía a él. Sólo Kamui. Si alguna vez el decidía observarla se daría cuenta de que ella lo amaba.
—Por favor, que en ese momento Kamui estuviera mirando hacia otro lado—pidió, susurrando.
Si el veía ese beso, como iba a explicarle después que había sentido algo por otro hombre. Cuando por fin se reencontrarsen en el paraíso. Como se supone que le diría que había sentido placer por un beso del hombre que unas horas atrás la había tratado tratado como una prostituta.
Ella no pudo evitar llorar al sentirse una traidora, algo dentro de ella sabia que Kamui ya lo había visto todo. Sentía su mirada recriminatoria sobre ella. Casi podía escuchar sus palabras, recriminadola por haber estado a punto de utilizar su cuerpo por dinero. El le reclamaria por haberse dejado llevar en ese beso.
—Perdóname — suplico luego de mirar su teléfono y ver que no podría ser capaz de escuchar ninguna melodía de piano. Todo lo que ella podía imaginar era a Sesshomaru tocando en el salón de música.
¿Quién era la mujer para la que Sesshomaru había compuesto esa canción? ¿Habría sido capaz de escucharla?
En el pasado ella le había pedido a Kamui que escribiera una canción para ella. El tema había quedado en el aire. Días después ella vio lo que parecía ser una partitura nueva. El había desviado su atención de las hojas dándole un beso, cuando terminó con ella las hojas habían desaparecido. Ella jamás tuvo el privilegio de escuchar aquella canción, ni siquiera estaba segura de que Kamui hubiese estado componiendo algo para ella.
Rin escucho un mensaje llegar a su celular.
Tía Betty:
"Cariño, tu madre esta vuelta loca. El viejo Seishiro la llamo para decirle que no te presentaste al hotel"
Ese tipo... Ella debió imaginarse que no se quedaría tranquilo.
"¿Qué dice mamá?, dile que la subasta está cancelada. No importa lo que él opine"
La respuesta llegó de inmediato.
"Está muy alterada, dice que has desaprovechado un excelente partido."
Rin sabía que las palabras de su madre iban más allá de eso.
"¿Lo sabe mi padre?"
"No, Alex se lo llevó desde la mañana"
"Bien, eso es lo que importa. Ya me las arreglaré yo mañana con mi madre"
"Ten cuidado. Tengo el presentimiento de que Juliette esta tramando algo más" advirtió su tía.
"¿Haz escuchado algo?"
"Dijo que había hecho algo para arreglarlo"
Que había hecho que... Eso no tenía buena pinta. Su madre arreglando las cosas era terrible. Uno de sus arreglos terminó con Kamui odiandola y ella sin poder nada de él.
"Seré cuidadosa. Pero, no creo que Sesshomaru se deje intimidar por Seishiro. Creo que no se llevan bien"
"¿Qué te hace pensar eso, el viejo tiene el control completo de los bancos de Inglaterra"
"Algo en su mirada cuando hablamos de su tío me dio a entender que no se agradan" mintió, no quería decirle a la tía Betty que él le había dicho que se acostaría con ella solo para fastidiar a su tío.
"¿Qué tal es Sesshomaru?"
"Parece un buen hombre, dijo que revisaria los estados de cuenta de la empresa. Si le convencía nos daría el plazo"
"Estoy segura de que se convencerá, tu eres excelente con tu trabajo"
"Gracias tía." en el fondo ella también esperaba eso.
Sesshomaru llegó a su oficina una hora antes de lo común. Necesitaba averiguar todo sobre Whitehall Inc antes de llegar a Londres. Descargo el estado de cuenta de todos los miembros de la familia, después de unas llamadas también se hizo con los Estados de cuenta de la empresa en otros bancos. Varias cosas llamaron su atención, sin embargo no las reviso. Ya tendría tiempo para eso en el avión. Por ahora necesitaba más información, toda la que pudiese conseguir. Esa noche se le había metido una idea en la cabeza y haría todo lo posible por cumplirla. Rin, lloraría lágrimas de sangre por haberse burlado de él. Su secretaria apareció con un par de carpetas.
—Sr. Su vuelo es en dos horas—le recordo la mujer. —El chófer está listo para cuando usted ordene.
—Saldré de inmediato. Dígale a Jaken que pase buscando a la señorita Whitehall.
—Señorita, disculpe. El vuelo es en dos horas. El Sr Jaken está abajo esperándola.
¿Qué? Maldición se había quedado dormida. No era algo de extrañar en su reloj eran las cuatro de la madrugada. Sumado a eso había pasado la noche en vela.
—Me cambiaré en un par de minutos —dijo saltando de la cama.
Kaede le paso unos jeans con una blusa manga larga de escote en v.
—Me supuse que quería algo cómodo para el viaje.
—Muchas gracias.
Rin se cambio a la velocidad de un rayo. Recogió las pocas cosas que había traído y salió corriendo.
Sesshomaru la estaba esperando en el aeropuerto. Rin tuvo que parar para respirar, llevaba un traje negro hecho a la media. Fue consciente de que ella no era la única mujer que lo observaba, de hecho varias mujeres lo miraban sin ninguna discreción.
—Llegas tarde —le reprocho.
—Lo siento, el cambio de horario. Para mi son las cuatro y media.
—Subamos—dijo él en tono calmado.
Rin esperaba una descarga por parte del hombre, sin embargo este se limito a guiarla hacia la zona de embarque.
—¿Comiste? —pregunto él.
—Si, Kaede me sirvió algo para llevar. Comí en el auto.
El no respondió. ¿Por qué era tan amable de repente ?
Abordaron el avión en silencio, a Rin no debió sorprenderle que abordarán en primera clase, ni mucho menos que tuvieran una cabina solo para ellos. Las aerolíneas Japonesas si que sabían hacer su trabajo. La estancia permitía la entrada de al menos cuatro pasajeros. Los asientos se hubicaban de frente. Dos a cada lado.
Sesshomaru se acomodo de inmediato, ella tomó el asiento frente a él. El avión despegó a la hora pautada.
El accionó un botón e inmediatamente después una azafata entró en la cabina, frente a ella se desplegó una mesa y la mujer comenzó a servir un exquisito menú mediterráneo acompañado de su mejor cosecha de vino.
—Buen provecho —dijo Sesshomaru—. Coma, no quiero que piensen que le hice pasar hambre.
Ella le hizo caso en silencio, él al parecer tenía muy buen apetito. Al terminar volvió a accionar el mismo botón y la azafata llegó.
—¿Por qué es tan amable de repente? —preguntó cautelosa después de que la azafata recogiese la comida dejándolos solo la botella de vino con las dos copas.
—Anoche comprobé que es más receptiva de esta forma.
El rostro de Rin adquirió una tonalidad rojiza, debió saber que ese era su motivo.
—No esperará que me acueste con usted en este momento.
—Quiero que te quede claro algo, Rin— dijo volviéndola a llamar por su nombre. saboreando el liquido color vino declaró —. Me perteneces desde el momento en el que irrumpiste en mi salón de música. Puedo cogerte en el momento que más me parezca, de la forma que quiera y cuantas veces se me de la gana. ¿Entendiste?
Ella se quedó sin palabras ante su crudeza. Algo en él quería que ella sintiese miedo, ¿Por qué?. La comida y su forma protectora era como realmente era. ¿Por qué Sesshomaru insistía en qué ella le tuviese miedo?. La forma de averiguarlo quizás era ofrecerce a él en ese momento. Sin embargo ella no era tan valiente para eso, además de que se había prometido a sí misma no volver a caer ante la lujuria.
Decidió asentir. Y dejar el tema por la paz. Ya llegaría el momento en el que ella descubriera que era lo que él ocultaba y porque se empeñaba en hacer que ella le temiese. Se dejó llevar por sus pensamientos y antes de darse cuenta, se había quedado dormida. El cansancio hizo mella en ella. Las horas que llevaba sin dormir serían cobradas en ese instante.
Sesshomaru vio como ella se quedaba dormida, su rostro sereno, nunca antes había tenido la oportunidad de verla dormir. Sus piernas estaban enrolladas en el asiento, su pecho subía y bajaba en un lento compás. Sus labios entreabiertos. En el pasado ella siempre había estado despierta rondando a su alrededor. Inclusive en sus momentos de descanso ella nunca dejó de observarlo con aquellos ojos de chocolate.
¿Por qué me hiciste creer que me amabas?, se preguntó mientras la observaba. Pareces un ángel, es una lástima que yo si te conozca. Voy a hacerte pasar por la misma desesperación por la que yo pasé. Vas a pagar caro lo que hiciste con tu padre.
Si esa noche ella no lo hubiera llamado, no. Si ella no le hubiera hecho creer que lo amaba el jamás habría ido a verla. Él nunca habria puesto en peligro a su familia si creyera lo contrario. Y lo que pasó después de ir a verla definívamente, jamás habria pasado.
Eso era lo que Rin y su familia iban a pagar.
En ese entonces, Inuyasha lo había convencido de dejar las cosas así. Incluso después de saber lo que Robert Whitehall había hecho con sus reputaciones en el Instituto, de haber sido realmente los hermanos Sumergí, jamás hubieran podido entrar en ninguna universidad de prestigio, sus vidas habrían estado marcadas por crimenes no cometidos. Todo porque querían alejarlo de ellos.
Ahora, tentadoramente el destino los había puesto en sus manos y no había nada en el mundo que lo detuviera de lo que estaba a punto de hacer. Rin, iba a sentir la misma desesperación que el sintió cuando regreso al hotel esa noche. Iba a llorar la misma cantidad de lágrimas que él. Sus noches se convertirían en tormentas como la suyas.
Disfruta querida, estas serán las últimas veces que descanses en paz.
Hola..
No se si ya lo he dicho antes pero esta historia la relacioné con Moonlight Sonata, que es la canción favorita de Rin que le tocaba Sesshomaru cuando jóvenes. La primera parte de la sonata es el Adagio, ya hay un capitulo con ese nombre. Esta segunda parte será el Allegretto que comienza a partir de este capítulo, a las que les guste la idea pueden buscar la canción, es el Allegretto de Moonlight Sonata.
Gracias a las que me han dejado su comentario :)
