Capítulo 8.- El Arenero.
Era una mañana tranquila en París. O al menos, eso parecía.
Tras la aparición en público del Duende Verde y el Doctor Octopus, la gente en París había cambiado bastante, y eso se ponía en evidencia por los comentarios de molestia de muchos de los seguidores del Ladyblog de Alya.
Muchos se quejaban del descuido de Spider-Man, Ladybug y Chat Noir, ya que Electro, Descarga, Rhino y el Buitre habían causado bastantes destrozos a la ciudad, sobre todo el último, ya que gracias a él, el Arco del Triunfo había sido destruido.
Otros más simplemente se guiaban por las calumnias que J. Jonah Jameson escribía sobre Spider-Man y decían que el trepamuros había corrompido a sus amados héroes.
Y una mínima parte estaban bastante molestos porque según ellos, la presencia de Spider-Man y Iron Man en París era símbolo del imperialismo americano que buscaba a arrebatarles el control de su nación.
Y mientras Peter Parker estaba acostumbrado a eso, Adrien Agreste y Marinette Dupain-Cheng seguían sin estar acostumbrados a que la gente les reprochara sus errores o sus fallos, al menos no en sus alter-egos.
Pero esta vez, ellos no se sentían tan agobiados por ese hecho, gracias principalmente a que habían pasado por algo similar durante el enfrentamiento con Electro, que podían mantener sus mentes ocupadas en la escuela, el concurso y a uno que otro villano que Hawk Moth o el Duende Verde enviaban a intentar robarles sus Miraculous. Pero desde el enfrentamiento con el Buitre y la oportuna llegada de Iron Man, parecía que Octavius, el Duende y Hawk Moth estaban siendo mucho más cautelosos, y ahora menos que nunca, se mostraban en público. Por otra parte, la tensión entre el grupo de héroes era bastante palpable, sobre todo entre Ladybug y Spider-Man, pues Ladybug trataba de hacer que Spider-Man confesara todo lo que había pasado con Gwen Stacy y varias otras cosas, mientras que el trepamuros estaba completamente enfocado a detener los planes del Doctor Octopus, el Duende Verde y Hawk Moth a como diera lugar.
Y entre todo eso, Chat Noir trataba de ser la voz de la razón entre los dos, intentando ser imparcial con ambos y queriendo hacer que Spider-Man y Ladybug dejaran de atacarse mutuamente.
En fin, volviendo a la mañana en cuestión, todo estaba tranquilo y normal, hasta que un fuerte estallido provino desde el exterior de un banco, lo cual activó la alarma e hizo que los ciudadanos de París corrieran por sus vidas, como ya estaban tan acostumbrados a hacerlo.
De entre los escombros de la entrada del banco, una figura que usaba un traje amarillo y café con un diseño de red en las partes amarillas, y que tenía una especie de guanteletes de metal, caminó dentro del edificio con una sonrisa de satisfacción debajo de su máscara.
Inmediatamente después, los guardias del banco intentaron reducir al hombre de la máscara, pero éste último simplemente rió entre dientes y apuntó sus brazos contra los guardias, soltando una poderosa ráfaga de impacto que mandó a los guardias a volar varios metros hacia atrás. Luego, el ladrón caminó lentamente hasta un mostrador y cargó uno de sus guanteletes de nuevo, el cual usó para darle un puñetazo al cristal antibalas que separaba al villano del cajero, destruyéndolo con una facilidad alarmante. Tras esto, el villano extendió su brazo y tomó al cajero por la camisa y lo levantó.
- Muy bien, francesitos, mi nombre no es de su incumbencia, pero si necesitan llamarme de una forma, pueden decirme Shocker. - Dijo el hombre con el extraño traje. - Dicho eso, quiero que me entreguen todo el dinero, que nadie se atreva a intentar llamar a la policía y yo les prometo que ninguno saldrá herido, y créanme, con mis guanteletes de impacto, no quieren salir heridos.
Luego de eso, Shocker soltó al aterrado cajero y le lanzó un par de bolsas de lona, las cuales comenzaron a ser llenadas rápidamente por el cajero. Shocker sonrió bajo su máscara y esperó pacientemente a que el cajero terminara de llenar las bolsas, pero justo antes de eso, un zumbido de estática se escuchó en su oído, seguido por una voz con acento germánico.
- Cuidado a tus seis, Ladybug y Spider-Man van llegando a la escena. - Dijo la voz con acento germánico.
Shocker sonrió aún más ampliamente mientras los dos superhéroes de trajes rojos aterrizaban en las ruinas de a entrada, luego el villano giró rápidamente y disparó dos ráfagas de impacto hacia la entrada del banco, fallando sus blancos por poco.
- Muy bien, cabeza de piña, sólo lo diré una vez. - Dijo Spider-Man con un tono inusualmente serio. - ¿Dónde están Octopus y Verdi, y qué demonios están tramando?
- ¡Spider-Man, este no es momento para tu búsqueda inútil! - Espetó Ladybug.
- ¡Pues discúlpame por preocuparme porque dos de los maníacos más peligrosos del mundo están sueltos allá afuera, planeando quién sabe qué para destruirnos y dominar el mundo!
- ¡Te dije cuando enfrentamos a Batroc que dejaras eso de lado! ¡Ya nos encargaremos del Duende Verde y el Doctor Octopus cuando llegue el momento!
- Oh, claro, olvidé que eras mi jefa y puedes darme órdenes.
- ¡Cierren sus malditas bocas ya, mocosos fastidiosos! - Rugió Shocker mientras disparaba una ráfaga contra Ladybug.
Ladybug soltó un gritito ahogado y notó que debido a su cercanía con Shocker, ella no podría esquivar el ataque a tiempo. Sin embargo, apenas unos segundos antes que la ráfaga impactara contra Ladybug, Chat Noir la empujó fuera del camino y recibió el ataque en su lugar.
Tanto Spider-Man como Ladybug soltaron un fuerte grito ahogado al ver al héroe gatuno recibir la ráfaga de impacto y estrellarse duramente contra la pared, luego ambos miraron con furia a Shocker, quien soltó una carcajada de satisfacción al ver a Chat Noir tendido en el suelo.
Sin embargo, el gusto le duró poco, pues no mucho después, el trepamuros y la chica del traje moteado le dieron una poderosa patada justo al mentón, mientras se columpiaban con una línea de telaraña y su yoyo mágico, respectivamente. El ataque noqueó a Shocker casi de inmediato y lo hizo estrellarse contra el mostrador del banco, donde los trabajadores veían con temor la escena ante ellos. Después, el yoyo de Ladybug y una hebra de telaraña de Spider-Man le arrancaron los guanteletes a Shocker, junto con parte de su traje, y una vez que los tuvieron en sus manos, los jóvenes héroes procedieron a partir los guanteletes a la mitad. Y al notar por tercera vez consecutiva, la ausencia de un akuma o un duendecillo, Ladybug suspiró de nuevo.
- Otro villano que Octavius envía... - Soltó Ladybug. - Contando al Buitre, el Escarabajo, Grizzly, Batroc y la Coneja Blanca, ya son seis.
- Cierto, pareciera que Verdi y Octi hacen audiciones para ver quién entra a su equipo de amigos... - Dijo un adolorido Chat Noir mientras intentaba levantarse. - Digo, con esos seis, Electro y Rhino, ya son ocho villanos.
En ese momento, Spider-Man y Ladybug corrieron a ayudar a su compañero caído, pero en cuanto se dieron cuenta de la presencia del otro, se miraron con cara de pocos amigos.
- ¡Mira lo que hiciste! - Espetó Ladybug.
- ¡¿Lo que yo hice?! ¡Yo no fui quien se quedó como imbécil mirando mientras Shocker nos atacaba! - Replicó Spider-Man.
Nuevamente, una riña de gritos comenzó entre los dos héroes de traje rojo, cosa la cual irritó a Chat Noir hasta el punto en el que ya no lo pudo soportar, dos semanas de la misma rutina, con los dos peleando y él teniendo que salvarlos, recibiendo ataques en su lugar, habían sido demasiado para él. Así pues, el héroe de tema de gato gruñó y frunció el ceño.
- ¡Ya cállense, los dos! - Gritó Chat Noir. - ¡Ambos son tan culpables de que yo haya salido herido en todos los combates de estas últimas dos semanas! ¡Tienen suerte que su estúpido pleito no haya cobrado la vida de algún civil!
Spider-Man y Ladybug soltaron un gritito ahogado al escuchar la declaración de Chat Noir, mientras éste último se reprendía mentalmente por ser tan duro con sus palabras. Luego, el héroe gatuno suspiró y miró a sus dos compañeros.
- Miren, sé que últimamente no se llevan bien, pero se los pido, no sólo como su compañero sino como su amigo, traten de que su riña no interfiera con nuestras actividades, tenemos mucha suerte que el único que ha salido herido en estas dos semanas haya sido yo. - Dijo Chat Noir. - Ladybug, tú no lo sabes, pero Spider-Man tiene sus razones para guardarse secretos, no deberías reprochárselo o podrías arrepentirte cuando conozcas el porqué.
- Espera, ¿cómo sabes...? - Intentó preguntar Spider-Man.
- Aún no lo sé, sólo digamos que cierta mujer de edad avanzada me dijo que fuera un poco más tolerante hacia tu manía de guardar secretos. Ahora, en cuanto a tí, no deberías ser tan impertinente ni grosero con Ladybug.
Spider-Man hizo un gesto de vergüenza, luego miró a Ladybug, quien tenía una expresión similar en el rostro.
- Miren, a mí no me gusta ocultarles cosas, es sólo que... - Dijo Spider-Man antes de suspirar profundamente. - ... Aún duele, ¿saben? Lo de la chica Stacy pasó hace poco menos de tres meses y aún no lo supero...
- Aún así, debiste confiar en nosotros y decirnos al menos sobre eso. - Dijo Ladybug.
- Intenta ser la causa de la muerte de una chica o chico inocente y luego hacer lo que dices...
- Hablar puede ayudarte...
- Eso mismo dijeron Madame Web, el Capitán América y Iron Man, y todos se equivocan. Créanme, entre menos sepan de mí y mi pasado, será mejor para todos.
- ¿Sí te das cuenta que algo como eso probablemente salió en el periódico de ese gritón de bigote, y que bien podríamos aprender una versión prejuiciosa hacia tí, cierto?
Spider-Man suspiró en exasperación en ese momento, luego giró hacia un reloj en una pared, vió la hora, se volvió de nuevo hacia Ladybug y dijo:
- Bien, ¿quieren saber sobre mi pasado? Perfecto, se los diré todo, pero no aquí ni ahora, tengo asuntos importantes que resolver. - Dijo Spider-Man. - Los veo ya saben dónde, a media noche.
Con eso dicho, Spider-Man salió del banco y se alejó, columpiándose en sus telarañas.
Minutos más tarde, Peter aterrizó justo a un lado de la ventana de su cuarto y se introdujo rápidamente a éste último, para luego deshacer su transformación y dirigirse hacia su escritorio para tomar su cámara fotográfica, la cual había recuperado luego que Marinette y él prácticamente le rogaran que se la devolviera. Y si bien la tía May lo hizo, no dejó pasar la oportunidad de hacerle pasar un momento incómodo a los adolescentes, preguntándoles si estaban saliendo.
En fin, por el momento, Peter simplemente soltó un suspiro y encendió su cámara para revisar algunas de las fotos que había tomado en las últimas dos semanas, mientras una cierta criaturita de color rojo y azul se acercaba flotando hacia el joven de cabello castaño.
- Peter, ¿estás bien? - Preguntó Leopardon.
- Bastante, ¿por qué preguntas? - Dijo Peter sin darle importancia.
- Bueno, es sólo que no creo que estés muy bien que digamos, tú y Ladybug siguen peleando.
- Cierto, pero eso es porque ella últimamente encuentra la manera de fastidiarme, y tú has visto lo que ha pasado en estas últimas dos semanas, lo que ella ha provocado...
- Peter, sé honesto, ambos son culpables de todo lo que ha pasado últimamente.
- Lo sé... - Suspiró Peter. - Y es por eso que quiero ponerle fin, si decirle sobre Gwen a Ladybug y Chat Noir hará que todo vuelva a la normalidad, entonces eso haré.
- No creo que debas, no pienso que estés en condiciones para compartir algo tan íntimo ni tan doloroso para tí como lo fue la pelea en el puente de Queensboro.
- Tal vez no, pero tú, el Cap, Iron Man, Madame Web y el tío Ben me han dicho muchas veces que debo pensar en el bien común antes que en el mío.
- Niño, de verdad me sorprendes a veces. - Dijo Leopardon con un tono de asombro. - Ciertamente no estuve equivocado en lo más mínimo cuando le dije a Madame Web y al Doctor Strange que tú serías no sólo el más listo de mis Spider-Men, sino el más fuerte y noble.
Ante las palabras del kwami araña, Peter sólo pudo atinar a soltar otro suspiro.
- Te equivocas, Leo, no hago esto porque sea fuerte o noble, sólo quiero que Ladybug deje de fastidiarme y que pueda concentrarse en ayudarme a detener al Duende Verde, el Doc Ock y a Hawk Moth. - Dijo Peter.
- Yo opino que no es eso, al menos no del todo, créeme, he visto a muchos en situaciones similares a la tuya, sé de lo que hablo.
- Como sea, creo que se me está haciendo tarde para encontrarme con los chicos en el parque, otra vez, sólo espero que Marinette no se impaciente conmigo.
Ante la mención de la chica que secretamente era Ladybug, Leopardon sonrió ampliamente y soltó una risilla entre dientes, la cual llamó la atención del portador de la Responsabilidad.
- ¿De qué te ríes? - Preguntó Peter.
- Oh, nada, es sólo que es bueno verte tan preocupado porque tu novia no se enfade contigo por tus tardanzas. - Rió Leopardon entre dientes.
- Marinette no es mi novia, ya se los dije a tí, tía May, Harry, Alya, Nino y la mitad de la escuela... - Dijo Peter antes de suspirar una vez más. - Y no creo que vuelva a tener una novia, no después de lo que le hice a Gwen...
- Peter, eso no fue tu culpa...
- La autopsia dice lo contrario...
- El resultado fue inconcluyente, no se puede saber qué la mató primero, si fue el veneno del Duende o el latigazo del intento por salvarla.
- Hasta que se sepa, yo seguiré culpándome... - Suspiró Peter antes de levantarse. - En fin, tenemos que irnos, pequeña plaga voladora, Marinette y los demás ya deben de estar esperando.
Peter abrió uno de sus cajones y sacó una de las múltiples barras de chocolate que tenía en él, luego la desenvolvió, partió un buen trozo y se lo dió a su kwami.
- Más te vale no ensuciar mi sudadera, tía May me regañó el otro día porque dejé una enorme mancha de chocolate que ensució el resto de la ropa. - Dijo Peter mientras volvía a envolver el resto del chocolate.
- No me molestes, chico, son gajes del oficio. - Dijo Leopardon mientras roía el pedazo de chocolate en sus patitas.
Peter rodó los ojos, luego Leopardon voló dentro de la sudadera del joven de Queens y ambos partieron en dirección al parque, a la zona donde estaba la estatua de Ladybug y Chat Noir.
Una vez que Peter arrivó al lugar, él vio que Alya y Nino ya lo estaban esperando, la primera recargada en la base de la estatua y el segundo sentado sobre una banca cercana, pero Marinette no se encontraba por ningún lugar.
- Vaya que tardas, Peter, en serio, tú y Marinette son como dos gotas de agua. - Dijo Alya con una sonrisa.
- Bueno, es bien sabido que las grandes mentes piensan y actúan igual. - Rió Peter.
- ¿Y qué excusa darás esta vez, eh? - Preguntó Nino mientras jugueteaba con su celular. - ¿El perro se comió tu tarea? ¿Jameson no te pagó otra vez? ¿Estabas en una cita con Marinette y ambos llegarán a tiempos diferentes para despistar?
- ¿Cuántas veces debo decirlo? Marinette y yo no estamos saliendo.
- Tal vez no, pero es divertido verlos sonrojarse y molestarse cada vez que lo mencionamos. - Rió Alya.
- Jajaja, qué graciosa. - Dijo Marinette sarcásticamente.
- Hablando de la reina de Roma. - Dijo la joven reportera mientras se volvía para saludar a su mejor amiga. - Tú sabes que me río contigo, no de tí.
- Bien, ya estamos todos aquí, ¿por qué nos llamaron aquí? - Preguntó Nino mientras se ponía de pie.
Ante la pregunta de Nino, Peter y Marinette voltearon a verse mutuamente, luego asintieron y soltaron un suspiro mientras Peter sacaba su cámara de su bolsillo.
- Necesitamos su opinión sobre las fotografías que Peter ha estado tomando en estas últimas dos semanas. - Dijo Marinette mientras Peter le daba su cámara a Alya.
- La fecha límite del concurso es este fin de semana y queríamos una opinión semi-imparcial sobre cuál foto deberíamos enviar para que Marinette tenga más oportunidades de ganar. - Dijo Peter.
- Muy bien, veamos qué tienes... - Dijo Alya mientras comenzaba a pasar por las fotografías de la cámara. - ¡Wow, estas fotos de Spider-Man son increíbles! ¿Cómo logras tomarlas?
- Alya, concéntrate. - Dijo Marinette.
- Está bien, está bien... Pero ¿podrías darme algunas fotografías del trepamuros? Quiero iniciar una sección de él para contraatacar al sitio del Clarín.
- Alya, luego piensas en tu Spiderblog, de veras necesito tu ayuda aquí.
- Ya hay un Spiderblog, pero no es muy bueno, lo hizo un tipo que se hace llamar CaptainSpider1. - Dijo Alya mientras comenzaba a revisar las fotos que no eran de Spider-Man. - Bueno, a juzgar por lo que veo aquí, van a tener que probar que Peter no es un fotógrafo profesional.
- Es cierto, todas se ven increíbles. - Agregó Nino. - Yo creo que tienen el concurso seguro en la bolsa con cualquiera de éstas, sobre todo con la del día lluvioso.
- Alto, ¿hay una foto del día lluvioso? - Preguntó Marinette.
Alya intentó mostrarle la foto a Marinette, pero la chica de cabello negro azulado le arrebató la cámara con rapidez y la miró.
La foto era bastante simple, pero a la vez bastante llamativa. En la imagen, Marinette, Alya, Nino, Harry y Peter estaban riendo y corriendo en la lluvia a refugiarse, con el cabello y la ropa completamente empapada, y gracias a la luna y las farolas de las calles, se creaba un magnífico efecto de luz, en el cual los jóvenes parecían resplandecer.
Al ver la foto, Marinette se sintió muy sorprendida, ella ni siquiera sabía que la imagen existía, pero estaba completamente asombrada.
- ¿Cómo la tomaste? - Preguntó Marinette mientras se volvía hacia Peter.
- No tengo idea... Creí que todas las fotos de ese día habían sido un completo desastre. - Dijo Peter. - Pero creo que dejé la cámara en un lugar y sin querer la dejé programada, porque recuerdo que corrimos en cuanto comenzó a llover y tomé la cámara en el camino.
- Pues entonces eres el tipo más suertudo del mundo, a menos que no le quites la cámara a Marinette, porque ella podría borrarla por error. - Dijo Alya con una risilla.
Rápidamente, Marinette recordó el pequeño incidente con el video de Ladybug, lo cual la hizo soltar un pequeño grito ahogado e inmediatamente después, la chica infortunada le devolvió la cámara a Peter, quien sólo rió entre dientes.
- Tranquila, yo conozco bien la mala suerte. - Dijo Peter con un tono divertido. - A mí me ha pasado lo mismo, por eso siempre hago dos copias de toda mi información, sólo en caso que la pierda, la borre o la destruyan.
- Eres muy listo, Peter. - Dijo Marinette con una sonrisa.
- Nah, sólo conozco las desventajas de ser un tanto descuidado, por eso siempre me preparo para cualquier eventualidad. - Respondió Peter con una sonrisa.
Mientras Peter y Marinette hablaban amenamente, Alya estaba revisando una notificación de su Ladyblog, la cual la había llevado a meterse en una encarnizada discusión con uno de sus seguidores que se había vuelto en contra de los héroes que la joven reportera apreciaba.
- ¡Ugh! ¡Esta tipa es completamente irracional! - Gruñó Alya. - ¡¿Cómo se atreve a decir que Ladybug es descuidada cuando lo salvó al menos cinco veces?!
- Tranquilízate, Alya, no es para tanto. - Dijo Marinette sin darle importancia.
- ¿Que no es para tanto? Esta chica es una cretina. ¿Cómo se atreve a decir esas cosas de Ladybug, Chat Noir y Spider-Man, después de que ellos han arriesgado sus vidas tantas veces por todos nosotros?
- Bienvenida a la infamia de Spider-Man, Alya. - Dijo Peter mientras suspiraba. - Es una lástima que la mala suerte del trepamuros se le haya contagiado a Ladybug y Chat Noir.
- Esto no es su culpa. - Dijo Alya. - No lo conozco tan bien ni tan personalmente como tú, pero sé que él no tiene la culpa de lo que dice la gente ahora.
- Vaya, es la primera vez que escucho a alguien más que a mí mismo, o a Flash Thompson, defendiendo a Spider-Man.
- Bueno, el cabeza de red se lo merece, él es un auténtico héroe. - Dijo Nino.
- Por cierto, ¿quién es Flash Thompson? - Preguntó Alya.
- Un bravucón de la preparatoria Midtown, él adora a Spider-Man. En fin, creo que deberíamos ir a enviar la fotografía para el concurso...
- ¿Para qué se molestan? Marinette no tiene oportunidad contra moi, tú sólo facilitas que ella ni siquiera pueda participar. - Dijo una cierta rubia malosa.
- Tienes razón, Chloé. - Dijo una cierta lacaya de suéter púrpura.
- Pero claro que tengo razón.
Ante la inesperada presencia de Chloé Bourgeois y Sabrina Raincomprix, los chicos no pudieron evitar soltar un suspiro de exasperación, en especial el fotógrafo y la diseñadora.
- Cállate, Chloé, y déjanos en paz. - Espetaron el fotógrafo y la diseñadora.
- Como quieran, lo único que sé es que ustedes son tal para cual, un par de torpes fracasados.
Con eso dicho, Chloé y Sabrina se retiraron del parque, mientras la rubia se pavoneaba como si fuera la dueña del lugar. Por otro lado, Marinette y Peter fulminaron a Chloé con la mirada mientras ésta se alejaba.
- Se acabó. - Declaró Peter mientras volvía a centrarse en las fotos de su cámara. - Hay que derrotarla a como dé lugar, Marinette.
- Estoy de acuerdo. - Dijo Marinette. - Pero, ¿cómo lo haremos? Aún no tenemos la foto.
- La foto de la lluvia tiene el triunfo asegurado, o por lo menos nos asegura que Chloé perderá.
- Concuerdo, vámonos, tenemos que asegurarnos que esa rubia oxigenada tenga su merecido.
Con eso dicho, la chica parisina y el chico neoyorkino se alejaron mientras sonreían con un dejo de malicia, al mismo tiempo que Alya y Nino los miraban alejarse con una expresión de sorpresa y un toque de miedo.
- Ok, estoy oficialmente asustada. - Dijo Alya. - Nino, recuérdame jamás hacer enojar a esos dos.
- Lo mismo digo... - Soltó Nino.
(Mientras tanto)
En el cuarto oculto de la Mansión Osborn, el dueño de la propiedad y un hombre que tenía brazos mecánicos se hallaban mirando por la ventana, mientras ésta comenzaba a volverse opaca lentamente, dejando la habitación gradualmente a oscuras. Y mientras Otto Octavius se veía complacido, Norman Osborn estaba bastante furioso.
- ¡Estás fallando, Octavius! - Gritó Norman Osborn mientras su kwami estaba sentado sobre su hombro.
- Ten paciencia, Osborn, creí que aún con tu limitada mente, serías capaz de ver que sólo estoy probando a esas tres molestias. - Dijo Octavius sin darle importancia.
- Sinceramente me sorprende que intentes engañar a Normie, después de todo, los tres sabemos que la Coneja Blanca, Escarabajo, Shocker y los demás son tus mejores hombres. - Dijo Coffee.
- Te equivocas, criatura de mente inferior. - Dijo Octavius, haciendo que Coffee le lanzara una mirada de molestia. - Aún tengo varios otros hombres que son los que verdaderamente podrían llegar a formar parte de los Seis Siniestros.
- ¿En serio?
- Pues más te vale que así sea, Octavius, en especial teniendo en cuenta que Stark sigue en París.
- No te preocupes por Stark, estoy seguro que mi verdadero candidato será más que capaz de lidiar con un pobre diablo como Iron Man.
Norman suspiró pesadamente y salió de su guarida, siendo seguido por su kwami, quien flotaba a pocos centímetros de su cabeza.
- Siento que estás pensativo de nuevo. - Dijo Coffee de repente.
- Así es, Coffee... - Dijo Norman con una mano sobre su barbilla. - Octavius está planeando algo, de lo contrario no estaría probando mi paciencia. Sé que planea destruirme, y no se necesita ser un genio como yo como para darse cuenta que probablemente quiera usar a los Seis Siniestros en mi contra.
- Lo mismo pienso yo, te dije que no te aliaras con él.
- Por favor, Coffee, sobreestimas a ese idiota. Sin embargo, no voy a tomar ningún riesgo, por lo que tengo que encontrar a otro candidato yo mismo, y ya que a Sytsevitch lo deportaron a Rusia, creo que tendré que pelear junto a Octavius, sólo para asegurarme que él no intente traicionarme antes que deje de serme útil.
- Sinceramente, Normie, eres el más maquiavélico de todos mis elegidos, y probablemente también el más listo, feo e ingenuo.
- Y tú eres la criatura más molesta que jamás he conocido... Además de Octavius.
- Gracias, me enorgullezco de ello.
Norman rodó los ojos ante la declaración de su kwami, mientras Coffee sólo rió entre dientes.
(Más tarde)
Horas después de haber enviado la fotografía para el concurso, Peter Parker estaba de nuevo usando su heroico traje rojo y azul, mientras se columpiaba hacia la Torre Eiffel, sintiendo que una parte de tu mente le ordenaba que no fuera ahí conforme se acercaba al icónico monumento de la ciudad de París.
"No es una buena idea, Parker, es una completa estupidez, y creo que sabemos perfectamente cuando algo es una estupidez, somos expertos en cometerlas, después de todo." Dijo la parte de su mente que le ordenaba no ir a la Torre Eiffel.
"Es lo mejor, ya no puedo seguir arriesgando a civiles ni mucho menos a Chat Noir. Tengo que arreglar las cosas con Ladybug, ya no debemos seguir peleando, en especial cuando tenemos que detener al equipo que Octopus y el Duende están reuniendo." Dijo la parte de su mente que le incitaba a seguir adelante.
- Debo actuar como un Vengador lo haría, y eso significa que tengo que hacer que nuestro equipo trabaje bien. - Spider-Man dijo para sí mismo.
En ese momento, Spider-Man aterrizó en la Torre Eiffel, en el punto donde él había hablado con Ladybug y Chat Noir en sus primeros días en París.
Pocos segundos después, Ladybug y Chat Noir aterrizaron frente a él, la primera con una expresión de pocos amigos, y el segundo con una expresión de duda.
- Bien, ya estamos aquí, empieza a hablar. - Espetó Ladybug.
- Buenas noches a tí también... - Dijo Spider-Man molesto.
- Cálmense los dos, lo que menos necesitamos ahora es una más de sus peleas. - Dijo Chat Noir.
- Bien, ahora, ¿qué quieren saber primero? ¿Lo más traumático de mi pasado o empiezo por orden cronológico?
- Sólo comienza a hablar. - Dijo Ladybug.
- Bien...
Spider-Man respiró profundamente, retuvo el aire por unos segundos y luego exhaló, preparándose mentalmente para lo que iba a decir, sin embargo, Chat Noir se puso entre él y Ladybug.
- Alto. - Dijo Chat Noir.
- ¿Qué estás haciendo, Chat Noir? - Preguntó Ladybug.
- Mira, mi Lady, sé que él nos ha ocultado cosas, que no nos ha hablado sobre lo que planea hacer y que ha mostrado ser bastante reservado, pero creo firmemente que él tiene todo el derecho a guardar sus secretos, así como nosotros guardamos los propios.
- Pero, Chat...
- No hay peros, Spider-Man es nuestro amigo, no deberíamos forzarlo a hablar sobre cosas personales si no quiere hacerlo. Ya nos lo dirá cuando llegue el momento, pero por ahora, les sugiero que encuentren otra forma de lidiar con sus problemas.
Spider-Man miró atónito a su compañero de equipo, luego giró su mirada de vuelta hacia Ladybug y notó que miraba al héroe gatuno con incredulidad.
Pero en ese momento, justo antes que alguien pudiera decir algo más, un fuerte estruendo se escuchó no muy lejos de ahí, y a la lejanía, se podía ver una monstruosa masa estaba tomando una forma humanoide y comenzando a causar destrozos.
Ante la situación, los tres jóvenes héroes no dudaron ni un segundo y se lanzaron a la acción, llegando al techo de la École Militaire en poco tiempo, y para su suerte, aún no habían atraído su atención.
- ¡¿Qué demonios es eso?! - Preguntó Chat Noir.
- ¡Parece ser una criatura de arena! - Dijo Spider-Man.
- ¡¿Cómo la detenemos?! - Preguntó Ladybug.
- ¡No pueden! - Rió la monstruosa criatura mientras dirigía su atención hacia los héroes. - ¡Entréguenme sus Miraculous ahora o sentirán la ira del Arenero!
- ¡Para ser tan atemorizante, tu nombre es ridículo! - Rió Chat Noir.
El Arenero rugió ante la burla del héroe de negro, luego levantó su masivo puño y trató de aplastar a los héroes con él, pero éstos pudieron esquivarlo con facilidad.
Lo malo fue que el villano había logrado destrozar gran parte de la École Militaire con una facilidad alarmante.
Ante las acciones del Arenero, Ladybug soltó un grito ahogado, luego fulminó con la mirada al villano y apretó los dientes mientras empezaba a girar su yoyo mágico rápidamente.
Inmediatamente después de eso, la chica de cabello negro azulado lanzó su yoyo contra el Arenero, teniendo nulo efecto en él.
Tras eso, el Arenero rió y lanzó un torrente de arena contra Ladybug, quien fue salvada justo a tiempo por Chat Noir, mientras Spider-Man usaba una de sus telarañas para propulsarse contra el villano frente a ellos.
Sin embargo, al ser una movida predecible y que jamás funcionaría con un oponente del tamaño del Arenero, éste último atrapó en su puño al héroe de Nueva York y comenzó a aplastarlo. Pero gracias a una maniobra rápida de Chat Noir, quien golpeó el brazo de la monstruosa criatura, haciendo que su mano se desmoronara.
Luego de eso, Chat Noir y Spider-Man cayeron frente al Arenero y tuvieron que saltar en direcciones opuestas para esquivar el otro puño del villano.
El suelo se estremeció violentamente cuando el puño del Arenero impactó contra el suelo, activando las alarmas de todos los autos cercanos, logrando romper varias ventanas y derrumbando estructuras frágiles.
Por otro lado, los héroes se pusieron de pie frente a la criatura, sobre los restos de la École Militaire, mientras miraban con terror y nerviosismo a su más reciente contrincante. Ellos encontraban en un aprieto enorme. El Arenero era por mucho, el villano más fuerte y más grande que habían enfrentado, además de que parecía que era otro villano que no estaba akumatizado o malignizado, por lo que no tenían ni idea de cómo iban a derrotarlo.
- Esta cosa es gigantesca, ¿cómo se supone que la derrotaremos? - Preguntó Chat Noir.
- No lo sé, sólo podríamos vencerlo si los Vengadores vinieran a ayudarnos, pero eso queda descartado porque cuando ellos lleguen, ya sería tarde. - Dijo Spider-Man.
- Por ende, nuestra única esperanza sería el Amuleto Encantado de Ladybug.
La heroína aludida simplemente asintió, luego intentó levantar su brazo para lanzar su yoyo, pero un pequeño destello la distrajo un momento.
Un destello que terminó estrellándose contra un costado de la cabeza del Arenero.
Pocos segundos después de eso, una fuerte explosión se vio justo en el lugar donde el destello se había estrellado, y la fuerza de la explosión hizo que el Arenero rugiera mientras gran parte de él colapsaba. Ante la escena frente a ellos, los tres soltaron un grito ahogado, luego giraron la mirada hacia un costado y vieron a una reluciente figura roja y dorada, flotando a varios metros sobre el suelo, mirando fijamente al Arenero.
- ¡Iron Man! - Dijo Chat Noir con júbilo.
- ¡Prepárense a pelear! ¡Esto todavía no acaba! - Gritó Iron Man mientras preparaba el arsenal de su traje.
- ¡Ladybug, tu Amuleto Encantado! ¡Úsalo ahora! - Dijo Spider-Man.
Ladybug volvió a girar la mirada hacia Spider-Man, luego volvió a asentir y lanzó su yoyo hacia arriba, al mismo tiempo que Iron Man y el Arenero comenzaban a pelear.
- ¡Amuleto Encantado! - Gritó Ladybug.
Pocos instantes después, un extraño paquete cayó en las manos de Ladybug. Un paquete que contenía una especie de cartuchos de color rojo con puntos negros.
- ¿Qué se supone que es esto? - Preguntó Ladybug.
- Son cartuchos de fluido de telaraña. - Dijo Spider-Man mientras le tomaba un cartucho de su cinturón para mostrárselo a sus compañeros. - Mira, son idénticos, sólo que esos son rojos con motas negras.
- ¿Y qué debemos hacer con ellos? - Preguntó Chat Noir.
- Dame uno y déjame probarlo para ver qué tiene de especial. - Indicó Spider-Man mientras retiraba uno de los cartuchos de sus lanzarredes.
Ladybug abrió el paquete rápidamente y le entregó uno de los ocho cartuchos dentro de éste a Spider-Man, luego el héroe de Queens lo insertó en su lanzarredes y disparó una, notando que era exactamente igual a su telaraña común. La telaraña se pegó a un poste y los héroes la vieron con decepción.
- Parece que esta vez el Amuleto Encantado nos dio algo completamente inútil. - Soltó Chat Noir.
- No. No puede ser, el Amuleto Encantado nos ha dado objetos extraños y que pueden parecer que no tienen utilidad alguna, pero siempre nos ha ayudado. - Dijo Ladybug.
- ¿Entonces qué tiene de especial esa telaraña...? - Intentó preguntar Spider-Man.
En ese momento, la telaraña que Spider-Man había disparado comenzó a derretir el poste de metal y lo hizo doblarse, dejando atónitos a los héroes.
- Telaraña ácida... - Dijo Spider-Man con una sonrisa. - Claro, eso debería debilitar la cohesión entre las partículas del Arenero, así como destruir bastantes de ellas y ayudarnos a reducir su tamaño. Y si lo combinamos con el Gataclismo de Chat Noir, podríamos vencerlo.
- ¿Podrías decir todo eso pero esta vez en español? - Preguntó Ladybug.
- Con la telaraña debilitaremos al Arenero y reduciremos su tamaño, y tú le darás el golpe de gracia, Chat Noir.
- Eso sí lo entendí. - Dijo Chat Noir con una sonrisa.
- Tengo una idea, pero tengo que ir a mi casa por los lanzarredes de repuesto que armé. Ustedes y Iron Man distraigan a esa cosa, yo volveré pronto.
En ese momento, Spider-Man se quitó los lanzarredes y se los dio a Ladybug, quien lo miró con incredulidad.
- Cambia el cartucho del lanzarredes izquierdo, ponlos sobre tus muñecas y úsalos para debilitar al Arenero, con tu experiencia usando tu yoyo, no deberías tener muchos problemas. - Indicó Spider-Man. - Y hablando de tu yoyo, necesito que me lo prestes.
- ¿Por qué? - Preguntó Ladybug.
- Necesito algo para columpiarme, sin mis lanzarredes no puedo moverme rápidamente, le pediría su vara a Chat Noir pero sinceramente no sé cómo usarla, y de ese modo no te quedarás indefensa.
Ladybug hizo un gesto de duda, sin embargo ella tomó su arma y se la entregó a Spider-Man.
- Más te vale que lo recupere sin daño alguno. - Dijo Ladybug con un tono amenazador.
- Lo mismo va para mis lanzarredes. - Espetó Spider-Man mientras tomaba el yoyo de Ladybug. - Tengo repuestos, pero mi kwami me mataría si le hago algo a esos.
En ese momento, Spider-Man lanzó el yoyo de Ladybug hacia la azotea de un edificio y dio un ligero tirón a la cuerda, la cual comenzó a retraerse y jalar al héroe estadounidense con él, mientras Ladybug y Chat Noir se volvían para ayudar a Iron Man a pelear contra el Arenero.
Por otro lado, Spider-Man, si bien no era muy diferente de columpiarse con sus telarañas, estaba teniendo algunas dificultades para usar correctamente el yoyo de Ladybug, pues tenía que quedarse suspendido en el aire un par de segundos para retraer el yoyo y volver a lanzarlo, en lugar de simplemente soltar la cuerda y disparar otra, y porque ya estaba muy acostumbrado a alternar sus lanzarredes mientras se columpiaba.
Sin embargo, el joven Parker se las arregló para llegar a la ventana de su habitación y entrar rápidamente en ella, sin llamar la atención de vecinos o de su tía May.
Una vez dentro de su cuarto, Spider-Man colgó el yoyo de Ladybug en su cinturón de utilidad y se dirigió a su escritorio para rebuscar dentro de los cajones, tratando de hallar los lanzarredes que él mismo había armado. Pero tras buscar en todos los cajones del escritorio, él seguía sin encontrarlos y eso lo estaba poniendo cada vez más nervioso.
- ¡¿Dónde rayos están?! ¡¿Dónde los guardé?! - Se reprendió Spider-Man en voz alta. - ¡Siempre hago lo mismo! ¡¿Por qué aún no aprendo a ser ordenado con mis cosas, como Leo con su cajón de chocolate?!
El héroe adolescente se movió rápidamente a su armario y comenzó a rebuscar en él, lanzando cosas por doquier, incluyendo la armadura que Iron Man le había dado hacía menos de una semana.
Tras un par de minutos más, Spider-Man soltó una carcajada de victoria al encontrar una caja de zapatos en el fondo de su desordenado armario, la cual tomó rápidamente y abrió para encontrar sus armas de repuesto, junto a algunos cartuchos de fluido de telaraña vacíos y varias hojas de cuaderno que detallaban la esquemática de los lanzarredes y la fórmula del fluido de telaraña sintético.
Sin perder más tiempo, Spider-Man se puso los dispositivos en forma de brazaletes y revisó sus cartuchos, notando que si bien estaban casi vacíos, tenía suficiente fluido para regresar a los restos de la École Militaire. Así pues, el chico del colorido traje rojo y azul saltó por la ventana de su habitación y disparó un hilo de telaraña para columpiarse de regreso a la batalla.
Entre tanto, si bien ahora podían mantener al Arenero a raya, gracias a las ventajas de la telaraña ácida y el traje de Iron Man, éste último, Ladybug y Chat Noir simplemente no podían derrotar a la monstruosa criatura, pues ésta se regeneraba tan rápido como la dañaban.
Y si bien la chica parisina reconocía que en serio eran muy útiles y que eran más fáciles y rápidos de usar que su yoyo, Ladybug estaba algo incómoda usando los lanzarredes de Spider-Man, pues no estaba acostumbrada a la rapidez con la que tenía que columpiarse ni a alternar brazos entre cada balanceo.
"Tengo que reconocérselo al trepamuros, él hace que usar estas cosas se vea fácil." Pensó Ladybug mientras seguía disparando telarañas contra el Arenero.
Por otra parte, Iron Man estaba comenzando a impacientarse, pues nada de lo que hacía parecía realmente dañar al Arenero, y además de todo, estaba el hecho que su protegido estaba metido quién sabe dónde.
- ¡¿Dónde diablos se metió el chico, J.A.R.V.I.S?! - Le espetó Tony a la IA de su traje.
- Acorde al GPS instalado en su credencial de los Vengadores, está en el apartamento que está rentando para Peter y May Parker. - Respondió la IA.
- ¡¿QUÉ?!
- ¡Tranquilízate, Iron Man! - Gritó Chat Noir. - ¡Spider-Man y mi Lady tienen un plan!
- ¡Así es! ¡Sólo espero que él vuelva antes que el Arenero nos mate! - Ladybug agregó mientras trataba de disparar una red a su oponente.
- Señor, la señal de la identificación de Spider-Man se está moviendo, está volviendo hacia aquí. - Reportó J.A.R.V.I.S.
- ¡Ya era hora! - Espetó Iron Man.
- Cuidado al frente, señor. - Dijo J.A.R.V.I.S.
En ese momento, el puño del Arenero impactó contra el Vengador Blindado, haciéndolo estrellarse contra el suelo y dañando su armadura gravemente.
Después, el villano levantó su gigantesco puño y lo transformó en un mazo para aplastar a Iron Man mientras J.A.R.V.I.S. intentaba reiniciar la armadura.
- ¡Termina el reinicio ya, J.A.R.V.I.S! - Gritó Iron Man en desesperación.
- Hago todo lo que puedo, señor. - Respondió J.A.R.V.I.S.
- ¡Muere, hombre de lata! - Rugió el Arenero.
- ¡Spider-Man al rescate! - Gritó Spider-Man mientras jalaba a Iron Man fuera del peligro con una hebra de telaraña.
El mazo del Arenero se estrelló contra el suelo, haciendo temblar el suelo y logrando resquebrajarlo, al mismo tiempo que soltaba una carcajada de victoria, al creer haber aplastado al Vengador Blindado.
Sin embargo, pocos segundos después, el Arenero recibió un rayo repulsor directo al rostro, el cual lo hizo trastabillar un poco, para luego hacerlo mirar en la dirección en la cual había sido disparado el rayo repulsor.
Mientras su cara se regeneraba, el Arenero soltó un gritito ahogado, seguido por un gesto de furia y frustración, el cual no era para menos, pues frente a él seguían las cuatro pestes que había tratado de eliminar desde hacía algún tiempo, todas ellas mirándolo con una expresión desafiante mientras se ponían en posición de combate.
Y mientras el Arenero se giraba para atacar a los héroes, Iron Man giró su mirada hacia los tres jóvenes en el suelo junto a él.
- Muy bien, Spider-Man, supongo que te debo las gracias por salvarme, pero en serio espero que tengas un asombroso plan para sacarnos de ésta o te arrepentirás por largarte mientras estábamos combatiendo a esa cosa. - Espetó Iron Man.
- Tranquilo, Iron Man, tengo todo planeado. - Dijo Spider-Man mientras le regresaba su yoyo a Ladybug. - Tu yoyo, sin rasguño alguno, ahora dame un par de cartuchos de fluido para telaraña, y dale uno de los lanzarredes a Chat Noir.
Ladybug tomó su yoyo y le dio un par de cartuchos a Spider-Man, quien rápidamente procedió a retirar sus cartuchos vacíos para reemplazarlos con la telaraña ácida, mientras Chat Noir tomaba el lanzarredes de la muñeca derecha de Ladybug y reemplazaba el cartucho de fluido de telaraña normal con uno de telaraña ácida.
Justo antes que el Arenero lanzara otro torrente de arena contra los héroes, éstos saltaron fuera del peligro, después Chat Noir y Iron Man se lanzaron al ataque contra el villano mientras Ladybug y Spider-Man apuntaban los lanzarredes en sus muñecas al villano frente a ellos.
Chat Noir lanzó su vara, la cual fue seguida por una lluvia de micro-misiles y bolas de telaraña ácida. El Arenero fue detenido en seco por los ataques de los héroes, luego comenzó a rugir y gruñir de dolor mientras los misiles detonaban y mientras la telaraña comenzaba a disolver algunos de los gránulos del cuerpo del Arenero.
Mientras tanto, Alya había estado filmando con gran emoción la pelea de los héroes que ella admiraba, mientras se preguntaba internamente dónde estaba Peter, ya que la chica no podía verlo por ningún lado. Aunque claro, eso era apenas una pequeña pregunta que estaba en la parte de atrás de su mente, pues ella estaba impactada y asombrada por la pelea que estaba presenciando, pues ver a Chat Noir, Spider-Man y Ladybug era increíble, verlos hacer equipo con un héroe de la talla de Iron Man, era épico para ella.
- ¡Hola, seguidores! - Dijo Alya mientras seguía filmando la pelea. - Es media noche, ¡pero saben que no por eso me detendré de traerles todas las noticias de nuestros amados héroes! Como tal, y si es que no se han enterado o si apenas acaban de sintonizar esta transmisión del Ladyblog, en estos momentos, nuestros héroes están enfrentando a otro villano, el cual se hace llamar el Arenero, ¡pero eso no es lo más increíble porque Ladybug, Chat Noir y Spider-Man están haciendo equipo con nada más y nada menos que el Invencible Iron Man! Y aunque los cuatro héroes están teniendo algo de problemas para vencer al Arenero, ¡pueden estar seguros que ellos lo van a...!
- ¡Agáchate, niña! - Espetó Iron Man.
En ese momento, Alya se tiró al suelo, justo antes que un auto que el Arenero había lanzado con un puñetazo, pudiera darle a ella. El auto terminó estrellándose contra el suelo, no muy lejos de ella, luego Alya soltó un fuerte grito ahogado mientras era levantada del suelo por los hombros.
- ¡Auxilio, Ladybug! - Gritó Alya.
- ¡Tranquilízate o te caerás! - Espetó Iron Man. - ¡Sólo te estoy llevando a un lugar seguro!
- ¡Iron Man, a tus seis! - Gritó Spider-Man.
Iron Man giró su cabeza y soltó un grito ahogado al ver un torrente de arena acercándose a él. El ataque del Arenero golpeó a Iron Man y dañó sus propulsores, por lo que el Vengador Blindado comenzó a caer al suelo. En un súbito intento por proteger a la niña que aún estaba cargando, la armadura se abrió rápidamente, revelando estar operando sin piloto, y se ensambló alrededor del cuerpo de la adolescente, justo antes que el traje de Iron Man terminara estrellándose contra el suelo.
Alya soltó un quejido de dolor cuando la armadura se estrelló contra el suelo, sintió que la cabeza le dio vueltas y que su cuerpo estaba vibrando violentamente, pocos segundos después, la chica se recuperó del impacto, luego soltó un gritito ahogado al notar que estaba dentro de la armadura de Iron Man, luego intentó salir de ella para seguir grabando, pero el traje mecánico estaba completamente bloqueado, por lo que ahora sólo podía ver a través de las rendijas que eran los ojos de la armadura.
Mientras tanto, el Arenero soltó una carcajada de victoria al ver la armadura maltrecha del Vengador Blindado en el suelo, creyendo que él había vencido al verdadero Tony Stark, mientras Ladybug, Spider-Man y Chat Noir se quedaron atónitos, pues no les importaba el hecho que Iron Man no estuviera realmente con ellos, sino que ellos sí habían notado la presencia de Alya y que el traje se había ensamblado alrededor de ella poco antes del impacto, y les preocupaba que Alya estuviera malherida por la caída.
Así pues, Ladybug actuó instintivamente y olvidó completamente el plan para ir a socorrer a su amiga.
- ¡Alya! - Gritó Ladybug mientras corría hacia la armadura derribada.
- ¡Ladybug, espera! - Espetó Spider-Man.
El trepamuros levantó su brazo y apuntó su lanzarredes a la heroína del traje moteado, pero de inmediato se detuvo pues recordó que estaba usando la telaraña ácida.
Por su parte, Chat Noir había comenzado a correr tras Ladybug en un intento por detenerla, pero era demasiado tarde.
Pocos metros antes de llegar a la armadura maltrecha, Ladybug extendió su brazo y apuntó el lanzarredes en su muñeca hacia el traje, pero justo antes de disparar, ella sintió una enorme cantidad de dolor proviniendo de todo su cuerpo, al mismo tiempo que sentía que sus pies dejaban de tocar el suelo y ella era lanzada violentamente en el aire. Pocos momentos después, Ladybug volvió a sentir un intenso dolor el cual fue rápidamente cedió y fue reemplazado por una sensación que le hizo perder el conocimiento y dejó su mente totalmente en negro.
Por otro lado, Spider-Man y Chat Noir no pudieron hacer otra cosa que ver con horror cómo el Arenero le daba un poderoso puñetazo a Ladybug y la mandaba a estrellarse violentamente de cara contra una pared, haciéndola parecer como una muñeca de trapo.
Ante la escena, la mente de Chat Noir se bloqueó un segundo, luego él sintió que la rabia invadía su ser, acompañada por una sensación que lo incitaba a vengar a su amada, a asesinar al pobre idiota que se había atrevido a lastimarla de esa manera.
En ese segundo, los ojos de Chat Noir comenzaron a emanar una especie de energía oscura al mismo tiempo que apretaba sus puños y sus dientes, los cuales se volvieron más afilados de lo usual.
- Gataclismo... - Gruñó Chat Noir mientras una energía negra cubría su puño derecho.
Al escuchar el sombrío tono del gruñido de Chat Noir, el sentido arácnido de Spider-Man se activó y lo hizo voltear a ver al héroe gatuno, quien se había lanzado contra el Arenero, fulminándolo con la misma mirada asesina que él mismo usaba contra el Duende Verde.
Chat Noir rugió y corrió hacia el Arenero con su mano lista para usar su Gataclismo contra el villano, mientras Spider-Man sólo pudo intentar detener a su compañero de equipo manualmente, pero nuevamente reaccionó demasiado tarde y Chat Noir se le escapó por muy poco, lo cual hizo que el trepamuros tomara la decisión de quitar uno de los cartuchos de telaraña ácida de sus lanzarredes para detener a Chat Noir de cometer una estupidez.
Mientras tanto, el Arenero rió y lanzó un puñetazo contra Chat Noir, pero éste lo esquivó con una facilidad alarmante y siguió su camino. Después, el villano lanzó más y más ataques, acompañados por varias telarañas que Spider-Man le disparó en un desesperado intento por detenerlo, pero Chat Noir esquivó todo con la misma facilidad que el primer golpe del Arenero y cuando estuvo lo suficientemente cerca, él extendió su vara y la usó como garrocha para propulsarse hacia el rostro de su enemigo mientras alistaba su mano para darle un puñetazo al Arenero.
Un golpe que probablemente mataría al villano, y aunque muy en el fondo lo sabía, la rabia que le provocaba saber que el Arenero había herido gravemente a Ladybug lo había cegado.
El Arenero y Spider-Man sólo atinaron a soltar un grito ahogado, justo antes que la mano de Chat Noir formara un puño y atravesara la cabeza del Arenero, usando su Gataclismo en él.
Chat Noir cayó al suelo con un movimiento acrobático, luego volteó hacia atrás y sonrió con malicia al ver que su Gataclismo poco a poco iba consumiendo el cuerpo del Arenero.
El Arenero soltó un aullido de dolor mientras su cuerpo se iba volviendo negruzco y comenzaba a desmoronarse poco a poco, mientras Chat Noir olvidaba su ira asesina e iba a revisar a Ladybug.
Por otro lado, Spider-Man sólo se quedó con la boca abierta y completamente atónito. Él simplemente no podía creer lo que Chat Noir había hecho y, dentro de su mente, no pudo evitar imaginarse un escenario invertido, donde él hubiera matado al Duende Verde frente a Ladybug y Chat Noir. Spider-Man quizo decirle algo a su compañero, pero las palabras se le quedaron atoradas en el nudo en su garganta, por lo cual simplemente suspiró pesadamente y se dirigió rápidamente a revisar que Alya estuviera bien y sacarla de la armadura de Iron Man.
Mientras tanto, Chat Noir se encontraba revisando el estado de su compañera, notando que tenía un golpe en la cabeza y que un hilillo de sangre le salía por la nariz, cosa que hizo que se preocupara enormemente y que el brillo asesino y el aura oscura que emitían, desaparecieran de golpe. Casi de inmediato, él le tomó el pulso a Ladybug y se aseguró que aún siguiera respirando, y si bien su pulso era bajo y sus respiraciones apenas se notaban, el sentir ambos hizo que Chat Noir suspirara de alivio. Sin embargo, sus ojos volvieron a emitir un aura oscura mientras el héroe gatuno se giraba hacia quien había atraído los problemas que habían causado que Ladybug resultara tan herida, el héroe del traje rojo y azul, quien ahora se encontraba desmantelando el traje de Iron Man para sacar a Alya de su interior y verificar que ella estuviera bien.
Usando sus habilidades para adherir sus manos a prácticamente cualquier superficie, Spider-Man comenzó a arrancar las piezas del traje, teniendo mucho cuidado tanto de no dañar a Alya como de no dejar inservible el traje, así por lo menos Iron Man no se enfadaría tanto con él por destrozar su armadura.
- ¿Sabe algo, señorita Césaire? - Preguntó Spider-Man luego de arrancar la máscara del traje. - Realmente le agradezco el que quiera limpiar mi reputación de las cosas que dicen Parker y Jameson sobre mí, pero no debería correr directo a la línea de fuego por ello, no es seguro para alguien sin súperpoderes.
- Deberías preocuparte más por Ladybug, ella recibió un peor golpe que yo. - Dijo Alya mientras salía de la armadura de Iron Man.
- Ella estará bien, ella es fuerte, se pondrá... ¡ugh! - Intentó decir Spider-Man mientras su sentido arácnido se activaba.
Justo antes que el trepamuros pudiera reaccionar, éste fue derribado por una figura de color negro, quien estaba gruñendo y rugiendo. La figura y el cabeza de red rodaron en el suelo unos segundos, luego Spider-Man se las arregló para inmovilizar a su atacante en el suelo, luego soltó un gritito ahogado al darse cuenta que dicho atacante era Chat Noir.
- ¡¿Qué estás haciendo, Chat Noir?! - Dijo Alya mientras corría hacia los dos superhéroes.
- ¡Todo esto es por su jodida culpa! - Dijo Chat Noir mientras forcejeaba para intentar librarse del agarre de Spider-Man.
- ¡Esto no es mi culpa! - Espetó Spider-Man. - ¡Sabes que esto es parte de la vida de un superhéroe!
- ¡Por tu puta culpa el maldito Duende Verde está tras nosotros!
- ¡Él hubiera venido tras ustedes de cualquier modo! ¡Aún sin que yo le hubiera dicho cualquier cosa sobre los Miraculous!
- ¡Basta! - Gritó Alya. - ¡Los dos están del mismo lado, no deben pelear entre ustedes!
Spider-Man y Chat Noir se fulminaron mutuamente con la mirada, luego el trepamuros se puso de pie y suspiró pesadamente, haciendo que Chat Noir se pusiera de pie, aún fulminándolo con la mirada.
- Lo siento. - Dijo Spider-Man. - Creo que indirectamente esto es mi culpa, pero pelear entre nosotros sólo hará que nos maten a los tres. Podemos ayudar a Ladybug y podemos derrotar tanto al Duende como a Hawk Moth, pero tenemos que concentrarnos, tú mismo dijiste que lo que menos necesitábamos era un pleito entre nosotros.
- ¿Qué ironía, no? Usas mis palabras en mi contra... - Suspiró Chat Noir sarcásticamente.
- Lo sé, pero recuerda, estamos juntos en esto.
- ¿Y qué haremos cuando lleguemos a ellos? Porque obviamente tú quieres asesinar al Duende Verde...
- ¿Tal como tú lo hiciste con el Arenero?
- No intentes volver esto en mi contra.
- Um, ¿chicos? - Dijo Alya mientras apuntaba hacia un lugar. - Lamento interrumpir su charla, pero creo que esto aún no acaba...
Spider-Man y Chat Noir miraron en la dirección que indicaba Alya y soltaron un gritito ahogado al ver que un pequeño torrente de arena estaba saliendo de una grieta en el suelo y poco a poco iba formando una pila que lentamente fue tomando una figura humanoide, la cual fue puliendo detalles gradualmente hasta convertirse en un hombre de cabello castaño, camiseta verde y pantalones color caqui, el cual estaba fulminando con la mirada a los héroes.
- Oh, genial... - Dijeron ambos héroes.
- Señorita Césaire, váyase de aquí, busque refugio. Chat Noir, llévate a Ladybug a que reciba atención médica, yo me encargo del Arenero... - Dijo Spider-Man.
- Ni lo sueñes, él es mío... - Gruñó Chat Noir mientras sus ojos volvían a tener un brillo asesino.
- Chat Noir, contrólate, la ira, ¿recuerdas? No dejes que te controle.
- Ya es tarde...
Con eso dicho, y mientras Alya corría a un lugar seguro, Chat Noir se abalanzó contra el Arenero mientras rugía, pero antes que el héroe del traje negro pudiera atacar siquiera al villano de la camiseta verde, el Arenero gruñó e hizo crecer su puño para darle un fuerte golpe a Chat Noir y alejarlo de él.
Al ver a su compañero ser arrojado violentamente lejos del villano, Spider-Man usó el lanzarredes que tenía el cartucho de telaraña normal para crear una red entre él y un poste para atrapar al héroe de tema de gato y evitar que se lastimara más.
Después, el Vecino Amistoso de Nueva York le dirigió una mirada de enfado al Arenero y se lanzó al ataque, disparando varias bolas de telaraña ácida contra el villano.
Las bolas de telaraña crearon agujeros en el cuerpo del Arenero y lo hicieron gruñir de frustración, luego Spider-Man corrió hacia él e intentó golpearlo pero como era de esperar, el cuerpo del Arenero era casi completamente inmune al daño físico, por lo que los ataques de Spider-Man apenas si lo hacían moverse y deshacían partes de su cuerpo.
Por otro lado, el Arenero rugió e hizo crecer sus dos puños mientras los levantaba, en un intento de aplastar al héroe arácnido con ellos, pero Spider-Man reaccionó a tiempo gracias a su sentido arácnido y le dió una patada baja a sus piernas, deshaciendo ambas y derribando al villano.
Sin embargo, el resto del cuerpo del Arenero se regeneró rápidamente y le lanzó un poderoso puñetazo a Spider-Man, el cual hizo que el trepamuros terminara estrellándose de cara contra un muro.
Tras esto, Spider-Man terminó bastante aturdido, su cabeza daba vueltas, su visión estaba borrosa y su sentido del oído apenas le permitía entender y escuchar lo que ocurría a su alrededor.
El héroe de Queens arrastró su cuerpo lo más que pudo, luego intentó levantar la cabeza pero ya casi no le quedaban fuerzas por lo que el trepamuros simplemente optó por girar en el suelo, quedando con la vista fija en el cielo de medianoche mientras jadeaba pesadamente en un intento por recuperar el oxígeno que el ataque del Arenero le había sacado de los pulmones.
Pocos segundos después, Spider-Man fue recuperando sus sentidos poco a poco, lo que le permitió darse cuenta que Chat Noir ahora parecía estar en una batalla encarnizada con el Arenero, tras lo cual Spider-Man suspiró y miró a los lados, tratando de encontrar la manera de acabar el combate de una vez por todas.
Y justo a unos cuantos metros de él, Spider-Man vio un hidrante, sobre el cual mantuvo su atención por un par de minutos, hasta que su cerebro pudo funcionar de nuevo como debía y le hizo darse cuenta de que tenía la forma de detener al Arenero de una vez por todas justo frente a sus ojos.
Sacando fuerzas de flaqueza únicamente por su fuerza de voluntad, Spider-Man se puso de pie y miró al Arenero, quien seguía peleando con un Chat Noir que poco hacía por esconder su deseo de asesinar a quien había herido gravemente a la chica que amaba. Ante la escena, Spider-Man frunció el ceño de nuevo y apuntó sus lanzarredes a ambos combatientes para luego disparar varias bolas de telaraña normal y ácida contra los pies de Chat Noir y el cuerpo del Arenero, respectivamente.
En cuanto la telaraña del héroe neoyorkino pegó a Chat Noir al piso e hizo retroceder al Arenero, tanto el héroe parisino como el villano fulminaron con la mirada a un Spider-Man quien sonreía con malicia.
- Sabes, Arenero, aparte de que tu nombre es ridículo en todo sentido, tus poderes son bastante tontos, aunque puede que sea más bien que tú seas el tonto. - Soltó Spider-Man burlonamente. - Después de todo, si fueras listo, o al menos creativo, ya nos habrías vencido desde hace tiempo.
- ¡Cállate! ¡Subestimas mis poderes, sobre todo teniendo en cuenta que acabé con la insecta y el supuestamente invencible Iron Man! - Rugió el Arenero.
- Si fueras listo sabrías que acabaste con un cascarón vacío y que Ladybug sólo está inconsciente, pero estamos hablando de tí, después de todo...
El Arenero rugió de frustración e ira, luego se transformó en un torrente de arena y se abalanzó contra Spider-Man, quien simplemente rió y saltó hacia un lado, cayendo sobre el hidrante.
El Arenero se reformó de nuevo y miró al héroe arácnido, quien simplemente rió entre dientes y le hizo un ademán de despedida.
- Adiós, amigo. - Dijo Spider-Man.
Con eso dicho, Spider-Man pateó una de las tomas de agua, rompiéndola y haciendo que un potente chorro de agua golpeara al Arenero directamente.
De inmediato, el Arenero comenzó a ser desintegrado poco a poco por la presión del agua, haciendo que el villano soltara un alarido mientras sus partículas eran llevadas al drenaje por el agua.
Una vez que el Arenero fue completamente desintegrado, Spider-Man miró a su cinturón de utilidad y sacó un cartucho de color negro de uno de los compartimentos, luego lo insertó dentro de uno de sus lanzarredes y comenzó a tapar el hidrante con una telaraña increíblemente espesa, la cual se endureció rápidamente, sellando completamente el agujero en el hidrante.
- Qué bueno que inventé la telaraña de sellado. - Soltó Spider-Man. - Esto debería durar algunas horas.
Después de eso, Spider-Man suspiró de alivio y giró la mirada hacia Chat Noir, quien nuevamente estaba corriendo para revisar a Ladybug de nuevo, cosa que él mismo hizo también.
Luego de confirmar que Ladybug seguía respirando, Chat Noir la tomó en brazos e intentó irse, pero un extraño sonido lo detuvo en seco.
El héroe felino y el héroe arácnido se dieron la vuelta para ver qué causaba el extraño ruido que estaban escuchando y soltaron un gritito ahogado al ver a Wong saliendo de un portal, mirándolos con una expresión seria pero calmada.
- Opino que sería desacertado llevar a Ladybug a un hospital común, especialmente si quieren mantener su identidad secreta. - Dijo Wong. - Además, mi Maestro desea verlos. Por favor, síganme.
Wong chasqueó sus dedos y los restos de la armadura de Iron Man comenzaron a flotar detrás de él, después, Spider-Man le hizo un ademán a Chat Noir para que siguiera a Wong, cosa que el héroe del traje negro hizo muy a regañadientes, siendo seguido por Spider-Man, mientras Alya los veía desaparecer a la distancia.
(Horas más tarde)
Ladybug se sentía fatal.
Su cuerpo dolía, su cabeza daba vueltas y sus párpados se sentían pesados, además que no podía recordar lo que había pasado.
Lo último en su memoria era que ella, Chat Noir y Spider-Man estaban enfrentando al Arenero, después vio que Iron Man intentó salvar a Alya pero fue derribado, luego vio que Tony Stark no estaba realmente con ellos y que su mejor amiga había sido protegida por el traje de Iron Man, tras eso ella había intentado ir a socorrerla pero de repente todo se volvió negro.
Y ahora su cuerpo le dolía como nunca antes, por lo que pudo intuir que lo que le había pasado era que en su intento por ayudar a su amiga, el Arenero la había atacado y la había dejado inconsciente.
Marinette intentó levantarse para saber qué había pasado después del muy probable ataque del Arenero y dónde estaba, pero una mano la hizo recostarse de nuevo con delicadeza.
- No deberías moverte aún, jovencita, aún estás muy herida. - Dijo una voz calmada y desconocida.
Ladybug se sintió confundida por el tono en el que la voz le hablaba, casi como si fuera una especie de figura paterna. Así pues, la chica del traje moteado abrió lentamente los ojos, agradeciendo que la habitación donde ahora se encontraba estaba tenuemente iluminada por velas, en lugar de alguna luz intensa como la de los hospitales.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, Marinette notó que nuevamente estaba en el cuarto donde Wong la había sanado tras la primera pelea con Electro, sólo que en lugar de ver al calvo hombre de apariencia asiática, ella vio a un hombre de barba y cabello negros con algunas canas en las sienes, que vestía un traje azul con detalles de color rojo y dorado, una capa roja y un collar dorado con una especie de ojo, el cual refulgía con una intensa luz verde, y quien estaba flotando varios centímetros sobre el suelo con las piernas cruzadas mientras leía un libro tranquilamente.
- Ciertamente parece que subestimé lo resistente que eres, Ladybug. - Dijo el hombre de la barba mientras ponía sus pies sobre el suelo. - Y supongo que debería presentarme. Soy el Doctor Stephen Strange, el Hechicero Supremo de este universo.
- ¿Strange...? - Murmuró Ladybug. - ¿Usted es...?
- Sí, el guía de Spider-Man, además de Madame Web, claro está.
Strange caminó hacia Ladybug y puso una mano sobre su frente, luego cerró los ojos y suspiró profundamente mientras Marinette sentía una cálida energía recorrer todo su ser, al mismo tiempo que ésta hacía que el dolor disminuyera considerablemente.
- Bien, eso debería ayudarte a calmar el dolor y sanarte gradualmente. - Dijo el Doctor Strange. - Para pasado mañana por la mañana, deberías estar perfectamente bien.
- Gracias... - Dijo Marinette.
- No tienes porqué agradecer, jovencita, mi trabajo es procurar que los portadores y sus Miraculous estén a salvo. Ahora, por favor, sígueme.
Ladybug se puso de pie, sintiendo una ligera punzada de dolor cada vez que movía su cuerpo, pero ella simplemente las ignoró y miró al Doctor Strange mientras éste regresaba el libro que estaba leyendo a su estante con un hechizo.
Pocos momentos después, Strange comenzó a guiar a la heroína de la buena suerte a través de los pasillos del Sancto Sanctorum, llevándola hasta una especie de salón con varios objetos cubiertos por cúpulas de cristal y con una placa de latón frente a éstos, la cual describía qué eran, o al menos eso creía, ya que estaban escritas en un lenguaje extraño que ella no sabía siquiera que existía.
Una vez ahí, el Doctor Strange hizo un extraño movimiento de manos y conjuró un par de sillones de aspecto elegante y una una mesita de café muy austera justo en el centro de la habitación.
- Por favor, toma asiento. - Dijo el Doctor Strange cortésmente. - ¿Deseas una taza de té? Te prometo que no es nada como los brebajes que prepara Wong para sanarlos, al contrario, es delicioso y ayudará a que te calmes un poco para que esta charla sea algo más amena.
- S-sí, claro... - Respondió Ladybug con algo de confusión. - Pero, ¿por qué quiere hablar conmigo?
- Bueno, como ya lo dije, es mi deber asegurarme que los portadores y sus Miraculous estén a salvo, después de todo, el Hechicero Supremo fue quien creó dichos artefactos. - Dijo el Hechicero Supremo mientras usaba un hechizo para servirle una taza de té a Ladybug.
- ¿El Hechicero Supremo?
- Así es, pero no fui yo, claro está. No, ese título me pertenece desde hace casi cinco años, los Miraculous llevan existiendo varios milenios.
- Eso...
- Dejemos eso para otra ocasión cuando nuestra situación sea menos precaria. - Dijo Strange. - Por ahora debo hablarte sobre el futuro, claro que sin revelar todo.
- ¿Por qué?
- Porque es de vital importancia que enfrenten esto, para que puedan crecer como héroes.
- No lo entiendo...
- Ya lo entenderás, no te preocupes por eso. - Bueno... ¿qué es lo que tiene que decirme, Doctor?
- Primero, quisiera que dejaras de ser tan insistente con el joven Spider-Man, él ha pasado por mucho dolor y es por eso que es tan reservado, porque no quiere que más gente se involucre emocionalmente con él y termine saliendo lastimada. De hecho, él y Chat Noir tuvieron una discusión debido a tu lesión por culpa del Arenero, y aunque él lo negaba, yo pude ver que internamente se culpaba por eso.
- Vaya... - Soltó Ladybug algo confundida. - Yo... creo que no pensé que Spidey pudiera tener una razón así...
- Su actitud burlona e infantil durante los combates deja mucho que desear, pero sólo es una fachada para que los criminales no vean lo asustado o lo nervioso que está. Y como sucede contigo y con Chat Noir, el Miraculous le otorga algo más de confianza en sí mismo.
- ¿Entonces Spider-Man es como yo?
- En cierto modo, tanto tú como él son muy tímidos sin la máscara, saben que deben cumplir con su deber como héroes sin importar lo que pueda pasarles y, sin afán de reprenderte por ello puesto que incluso yo mismo lo hice en más de una ocasión, han abusado de sus poderes.
Ante el comentario, Ladybug no pudo evitar sonrojarse un poco y bajar la mirada a la taza de té en sus manos, en señal de vergüenza al recordar las veces en las que había usado sus habilidades con fines que no tenían nada que ver con salvar a los indefensos, y no pudo evitar preguntarse qué había hecho Spider-Man para abusar de sus poderes.
Luego, la heroína del traje de motas tomó un sorbo del té y se sorprendió al descubrir que de verdad tenía un buen sabor.
- Pero volviendo al punto, tras lo que pasó, es probable que Spider-Man trate de alejarte de él y que Chat Noir lo apoye en eso. - Dijo el Doctor Strange. - Y es tu deber evitar dejarlos solos. No me malentiendas, ambos son buenos héroes y saben defenderse, pero te necesitan tanto como tú a ellos.
- Somos un equipo... - Murmuró Ladybug por lo bajo.
- Exacto. Ahora bien, como segundo punto, tengo que decirte que cosas extremadamente malas están a punto de sucederles, cosas que harán que pierdan la esperanza de poder derrotar a sus enemigos y traer paz al mundo. Tu tarea es nunca dejarte vencer por esa desesperanza y ser la luz en la oscuridad para tus amigos.
- Entiendo...
- Y sobre todo, Marinette, pase lo que pase, no dejes que nada te separe de tus amigos, tanto los civiles como los superhéroes.
- Eso intenta... - Intentó decir Ladybug antes de notar que Strange la había llamado por su nombre civil. - Un segundo... ¿por qué me llamó Marinette?
- No necesitas fingir conmigo, niña. Madame Web y el Maestro Fu me revelaron tu secreto hace poco, pero no te preocupes, no le diré tu secreto a nadie.
- Bueno... Nada de lo que dice es muy alentador...
- No lo es, pero por lo menos ahora no estarás completamente ignorante de lo que viene. Eso te ayudará a prepararte mentalmente, pero te pido que no le digas nada a Chat Noir ni a Spider-Man, ellos no deben saber nada de lo que te he revelado.
- ¿Por qué?
- Porque intentarán evitar que todo esto pase, interferir con la línea temporal puede causar problemas mucho mayores a los que ya estaban destinados a ocurrir.
- Ya veo.
- Bueno, si no tienes más dudas, sugiero que vayas a tu hogar, debes descansar.
- Sólo espero que mis padres no noten todo el tiempo que estuve fuera...
- No te preocupes por eso, usé un hechizo de desplazamiento de tiempo, así que dentro del Sancto Sanctorum han pasado horas, pero fuera de él han pasado sólo unos cuantos minutos. - Dijo el Doctor Strange. - Fue algo difícil y peligroso, pero creo que lo hice bien, la tela del espacio-tiempo aún no se ha desgarrado.
- ¿Cómo puede lograr algo así?
- Gracias a esto. - Dijo Strange mientras señalaba a su collar. - Se llama Ojo de Agamotto y aumenta mis poderes místicos a un nivel en el que puedo alterar la realidad misma a mi alrededor.
- Wow... debe ser muy poderoso...
- Créeme, no soy el único que puede lograr eso, aunque sí son muy pocos.
- ¡¿En serio?!
- En serio. Ahora, sígueme, te llevaré a tu hogar.
Ladybug asintió y se bebió el resto de su té de un trago, luego se levantó y el Doctor Strange hizo un par de ademanes con sus manos, las cuales proyectaron un par de sellos mágicos de color dorado y crearon un portal, el cual sorpresivamente dejaba ver la ciudad de París desde el balcón de su habitación.
- En serio... la magia es increíble... - Soltó Ladybug.
- Tal vez cuando haya algo más de tiempo, te podré mostrar cosas incluso más increíbles. - Dijo Strange. - Ahora, ven, es hora de que vuelvas a tu hogar.
- Gracias por todo otra vez, Doctor Strange.
- Como dije, es mi deber asegurar que los portadores estén a salvo.
Ladybug le hizo una ligera caravana al Doctor Strange y éste último le respondió el gesto con una sonrisa, luego Ladybug atravesó el portal y éste se cerró. Tras eso, Marinette deshizo su transformación y de repente sintió una dolorosa punzada recorrer cada centímetro de su cuerpo, al mismo tiempo que una vocecita chillona soltaba un fuerte grito de dolor.
O al menos fue tan fuerte como la vocecita de Tikki le permitía.
- Creo... que eso fue... muy mala idea... - Jadeó Marinette.
- Concuerdo... - Dijo Tikki. - Entremos... deberíamos descansar...
Marinette sólo atinó a asentir, luego la chica y la kwami entraron a la habitación de Marinette y se dirigieron casi de inmediato a la cama de la joven.
En cuanto Marinette cayó sobre su cama, la pelinegra soltó un sonoro suspiro y se puso en una posición cómoda para dormir, sin siquiera haberse cambiado la ropa.
Por otro lado, Tikki se metió al cajón que Marinette había preparado para ella como habitación y se recostó en el pequeño cojín que tenía por cama, luego miró a su elegida mientras ésta se dejaba caer en los brazos de Morfeo y analizó las palabras del Doctor Strange.
"Sea lo que sea que venga, espero que Strange, Web y el Maestro tengan razón... Espero que los chicos estén listos para enfrentar su destino." Pensó Tikki.
Ya sé que ha pasado bastante tiempo desde que subí un capítulo de este fanfic, pero creo que ya se dieron cuenta que esto es bastante largo, más adelante también subiré varios otros capítulos para ponerme al día con mi esquema de subir un capítulo por mes. Más eso sólo fue el principio de mis contratiempos, ya que mi trabajo fue muy demandante, empecé a retomar mis estudios de educación media superior, pero entre todo eso ocurrió una tragedia y fue que mi memoria USB se dañó y perdí gran parte del avance que había hecho durante junio, julio y la mitad de agosto, así que además de traerles todo esto, para compensar por todo el tiempo sin saber de mí les aviso que habrá un especial de Halloween de tres partes, las cuales serán publicadas el 5, 15 y 31 de octubre, el inicio de un fanfic de Star vs las Fuerzas del Mal ligado a éste que también será publicado el 5 de octubre, y por último les traigo información sobre los kwamis que aparecerán a lo largo de esta historia, para ser específico, sus nombres y especies.
Por ahora, me despido y espero poder seguir mis planes malévolos, pero no creo poder del todo. En fin, me muero por oír sus opiniones y teorías acerca de quiénes tendrán los kwamis y cómo aparecerán, así que por favor, los invito a dejar un review con ellas (por cierto, éstos no son todos, tengo más kwamis planeados pero esos seguirán siendo una sorpresa).
Tikki - Catarina/Mariquita
Plagg - Gato
Wayzz - Tortuga
Trixx - Zorro
Pollen - Abeja
Nooroo - Mariposa
Duusu - Pavo real
Luppin - Lobo
Praan - Mantis religiosa
Leopardon - Araña
Coffee - Duende
Ivoire - Gata
Tepiton - Chapulín
Betrug - Chacal
Lihle - Tigre
Ludico - Ardilla
Vinnum - Serpiente
Stiing - Escorpión
Shou-Lao - Dragón
Caedes - Muerte
