Capítulo 12.- Morbius.


- Buenos días, queridos espectadores. - Dijo Nadja Chamack apenas la cámara la enfocó. - Hoy es una hermosa y tranquila mañana en nuestra ciudad, pues hemos tenido un poco de paz y serenidad luego del caos desatado durante los últimos dos días gracias a la joven Mary Jane Watson, quien fuera akumatizada en la villana conocida como la Súper-Modelo; el ex-científico experto en neogenética, el Doctor Curt Connors, mejor conocido por su alter-ego de el Lagarto; y quien sea que está detrás de las identidades del aspirante a héroe, American Son, y el villano que se hizo llamar el Nuevo Duende. Ahora, las autoridades y el blog de la joven estudiante, Alya Césaire, nos traen noticias referentes a lo acontecido. Empezando por las buenas noticias, esta mañana, tras una rueda de prensa llamada por el afamado diseñador Gabriel Agreste, el dueño y creador de la marca "Gabriel" declaró que la joven Watson no será descalificada del concurso, cosa que había causado su akumatización, puesto que el joven fotógrafo del Diario El Clarín, Peter Parker, le mostró evidencias que exoneraban a la joven modelo de cualquier tipo de sabotaje a su línea de moda Verano-Otoño. Y no sólo eso, pues la joven Watson fue compensada por el mal rato de una forma que no se esperaba, pues Gabriel Agreste informó que dado su gracia para el modelaje, la señorita Watson sería la nueva modelo femenina de toda su línea de ropa juvenil. Sinceramente, desde nuestro estudio, le deseamos un futuro brillante a la señorita Mary Jane Watson, esperando que triunfe en esta oportunidad.

"En otras noticias, gracias al Ladyblog de Alya Césaire, anoche nos enteramos de que el aspirante a héroe que se hizo llamar American Son ahora forma parte del equipo de héroes que defienden nuestra amada ciudad, decisión que ocasionó descontento con gran parte de la población, pues el héroe de la armadura causó bastante daño en su primera aparición. En lo personal, pienso que es una mala decisión, pero Spider-Man ha demostrado ser de confianza, por lo que hay que darle el beneficio de la duda."

"Para finalizar, las autoridades informan que el Doctor Curt Connors, quien se encontraba bajo custodia de S.H.I.E.L.D. y las Fuerzas Especiales, ha sido sentenciado a pasar 10 años en una prisión de máxima seguridad diseñada por quien fuere el jefe y patrocinador de los experimentos de Connors, Norman Osborn. Al respecto, el señor Osborn declaró que los experimentos que Connors realizó en sí mismo y que lo convirtieron en un monstruo, fueron hechos sin consentimiento y a espaldas de todos."

En ese momento, una miniatura sobre la rueda de prensa sobre el momento donde Norman Osborn estaba hablando sobre Connors, apareció y se agrandó hasta tomar toda la pantalla.

- Hay evidencia de que Connors saboteó el sistema de seguridad en su laboratorio para que sus experimentos pasaran desapercibidos. - Dijo Norman Osborn. - Todos los integrantes de esta gran empresa nos sentimos traicionados, pues las investigaciones de Connors eran la clave para ayudar a miles de personas, pero debido al peligro latente que representan, a partir de ahora, hemos decidido ponerle fin a la investigación neogenética del Doctor Connors y enfocar nuestros recursos en un proyecto menos peligroso.

La imagen regresó a Nadja, quien soltó un suspiro y dijo:

- La población está en descontento con OsCorp y los héroes de nuestra ciudad, por lo que lo único que queda es esperar lo mejor y prepararnos para lo mejor...

- ¡Brock, deja de perder el tiempo y comienza a trabajar!

En ese momento, Eddie Brock salió de sus pensamientos bruscamente mientras alguien desconectaba la televisión que estaba viendo. Justo ahora, dentro de los laboratorios parisinos de neogenética de OsCorp, el equipo del Doctor Spencer Smythe estaba ayudando al equipo del Doctor Curt Connors a desalojar su laboratorio, puesto que como Nadja Chamack estaba informando en su noticiero, OsCorp le había retirado todos los fondos a Connors y su equipo, y le había otorgado toda la atención al proyecto de Smythe.

Y mientras el laboratorio de Connors estaba siendo desocupado, el pasante del investigador genético y amigo personal de Peter Parker, Eddie Brock, comenzó a deambular por dicho laboratorio, tratando de creer que todo eso era un sueño y que pronto despertaría.

Pero para su desgracia, todo era completamente real.

Curt Connors había sido arrestado por un gran número de cargos puestos en su contra por OsCorp y la ciudad de París, además de haber sido golpeado brutalmente por el idiota bajo la armadura de American Son; se había descubierto que Connors estaba planeando una especie de alteración genética para que todos en el mundo fueran parte lagarto, como él; y ahora todos y todo lo que anteriormente había estado trabajando con y para el Doctor Curt Connors había pasado a manos de Smythe, incluyendo al propio Brock.

Y no era que Brock detestara a Smythe... Bueno, la verdad era que sí; Smythe le parecía una persona sin escrúpulos ni moral en lo más mínimo, además de que era arrogante y se comportaba como un cretino con todos menos con su hijo, Alistair, quien era exactamente igual a él.

- ¿Qué demonios crees que estás haciendo, Brock? - Preguntó la molesta voz de Alistair Smythe. - Comienza a sacar toda la basura del idiota de Connors de aquí o considérate despedido.

- Te juro que si me vuelves a hablar así, Smythe, te partiré la cara. - Dijo Eddie. - No me importa lo que diga tu estúpido padre, no eres mi jefe, sólo el Doctor Stromm puede darme órdenes.

- Eso quisieras, Brock, ahora trabajas para mí, por lo que si te ordeno que obedezcas las órdenes de Alistair, lo harás sin replicar, a menos que quieras terminar igual que el imbécil de Connors. - Espetó Spencer Smythe.

- Pues es preferible estar desempleado que trabajar para idiotas como ustedes dos, Dr. Smythe. - Gruñó Eddie.

- Perfecto, entonces estás despedido, Brock. - Dijo Alistair mientras se cruzaba de brazos.

- Bien, de todas formas, Industrias Stark y Laboratorios Horizon tienen vacantes y una cosa que OsCorp no tiene: la total y completa ausencia de los Smythe. - Espetó Eddie mientras entregaba su gafete de autorización. - Y una cosa más...

En ese momento, Eddie le dió un puñetazo a Alistair en la cara, derribándolo fácilmente y rompiéndole la nariz.

- Te lo advertí, Smythe. - Dijo Eddie antes de dirigirse a la salida del laboratorio.

- ¡Pagarás caro tu insolencia, Brock! - Espetó Spencer mientras ayudaba a su hijo a levantarse.

- Creo que ya demostré que no les tengo miedo, ¡y nadie aquí debería! ¡Ustedes dos no son sino un par bravucones soberbios que no tienen ni una pizca de inteligencia, valentía, moral o humildad!

Con eso dicho, Edward Brock Jr. salió del laboratorio y suspiró mientras pensaba en qué demonios iba a hacer ahora que se había quedado sin empleo.

Por otro lado, Michael Morbius, el asistente de los Smythe, asomó la cabeza por detrás de una máquina, viendo a la distancia a su colega salir del laboratorio, sintiendo un dejo de tristeza pues si bien eran rivales en investigación, ellos eran amigos.

Y ahora estaba solo con los Smythe, a su total merced. Pero tenía una chispa de esperanza en su futuro, pues con algo de suerte, los avances que él había hecho con el suero lograrían que Norman Osborn, o al menos el doctor Stromm, lo promovieran a jefe de investigación, con lo cual podría defenderse de los Smythe.

Así pues, el pasante de científico salió rápidamente del antiguo laboratorio del doctor Connors y se dirigió rápidamente a su pequeña área de trabajo, con la esperanza de terminar la investigación él solo, antes que el doctor Smythe pudiera enterarse de sus planes.


(Horas más tarde)


Michael Morbius estaba en su dormitorio, revisando los informes de sus recientes avances con el proyecto de neogenética, tratando de encontrar cualquier error que hubiera pasado por alto, pues él quería evitar que un mal cálculo terminara fastidiando el proyecto como le había pasado al Doctor Curt Connors.

Tras revisar por cuarta ocasión sus anotaciones y avances, y confirmar que no había ningún desperfecto, Morbius suspiró de alivio y sonrió levemente, luego se puso de pie y caminó hacia el recombinador neogenético, el centro de toda la investigación de los Smythe.

El recombinador era una especie de láser el cual tenía la capacidad de mutar las cadenas de ADN de casi cualquier ser existente, siempre y cuando se programaran las secuencias correctas. Gracias a esa máquina, la cual había sido diseñada por Curt Connors y Spencer Smythe, Connors había sido capaz de mutar una muestra de ADN de lagarto para diseñar el suero que usó para intentar recuperar su brazo perdido, pero dado que no había sido cuidadoso con sus cálculos, el suero había terminado transformándolo en un monstruo.

Sin embargo, Michael Morbius se había asegurado de que todo estuviera en orden, que sus cálculos fueran precisos y que sus simulaciones dieran un 78% de probabilidades de éxito, por lo que su proyecto no terminaría en desastre y sin duda lo catapultaría a jefe de investigaciones.

Para desgracia de Morbius, Alistair Smythe iba caminando por el pasillo donde se encontraba el laboratorio donde trabajaban en su proyecto de neogenética, sintiéndose como el rey del mundo, dado que debido a todas las estupideces que Connors había cometido, su padre había obtenido el control de toda el área de neogenética, lo cual le daba mucho más control sobre todos los idiotas que se hacían llamar científicos para que todos ellos tuvieran una mínima pizca de utilidad en el proyecto que él y su padre habían estado desarrollando, aunque claro, todos esos idiotas no serían más que herramientas para que los Smythe llegaran más lejos, lo suficiente como para poder alejarse del control de Norman Osborn, quien sólo los estaba retrasando, y formar sus propios laboratorios.

Mientras el arrogante científico de 20 años caminaba por el laboratorio de neogenética, algo captó su atención. Algo casi innotorio.

La puerta estaba abierta.

- Unos de estos idiotas dejó la puerta abierta... - Suspiró Smythe. - Quienquiera que sea, será despedido mañana...

Al acercarse a la puerta para cerrarla, Alistair logró escuchar un leve siseo, similar al que hacía la súpercomputadora del laboratorio cuando estaba encendida, cosa que le hizo levantar una ceja y fruncir el ceño al mismo tiempo que sacaba su celular y marcaba un número rápidamente.

- Alistair, ¿qué es lo que ocurre que no puedes venir a mi oficina a decírmelo en persona? - Preguntó la voz de Spencer Smythe a través del teléfono.

- Hay alguien que está usando la súpercomputadora del laboratorio de neogenética, creí que no querrías perderte la oportunidad de deshacerte de él personalmente. - Dijo Alistair.

- Bien, voy para allá, no hagas nada drástico hasta que llegue.

- Entendido, sólo iré a ver quién será el despedido.

Alistair sonrió y entró silenciosamente al laboratorio de neogenética, dirigiéndose hasta la súpercomputadora. Una vez ahí, Alistair sonrió al ver que quien intentaba pasarse de listo, ya fuera intentando proseguir con la investigación por sí mismo o alterando el progreso, era Michael Morbius, uno de los pasantes que el Doctor Stromm había asignado al equipo de investigación de su padre, y fácilmente, el más ingenuo y cobarde de ellos.

Sin embargo, haciendo gala de su excelente visión, Alistair comenzó a estudiar los cálculos y cambios que Morbius le había hecho al experimento de neogenética, luego soltó un gritito ahogado al notar que todo era correcto, y más que eso, Morbius había hecho que la eficiencia del recombinador se disparara por las nubes y que las probabilidades de fracaso con el suero decrecieran a apenas 22%, cuando originalmente eran 47.6%.

"¡¿Cómo es esto posible?!" Pensó Alistair. "¡Los cálculos y las modificaciones que hizo son perfectos!"

- Ya estoy aquí. - Dijo Spencer Smythe a su hijo con un susurro. - ¿Quién es el que creyó que podía pasarse de listo?

- ¡Michael Morbius! - Dijo Alistair con un susurro.

- ¿Morbius? ¿Ese pelele sabe siquiera encender la súpercomputadora?

- ¡Mira sus cálculos!

Spencer Smythe hizo un gesto de duda, luego se acomodó los lentes y vió la pantalla de la súpercomputadora, después soltó un grito ahogado al ver que su hijo tenía toda la razón.

- Imposible... - Jadeó Spencer. - ¡¿Cómo lo logró?!

- No lo sé, pero si ese tarado le muestra esto al Doctor Stromm o al Doctor Osborn, él será promovido a jefe de investigación. - Dijo Alistair.

- Eso no pasará. - Declaró Spencer. - Alistair, anota todo lo que hizo ese inútil, yo me encargaré de enseñarle una lección a Morbius.

Sin perder ni un momento, Alistair sacó una libreta y comenzó a anotar todos los cálculos que Michael Morbius había hecho, mientras Spencer caminó sigilosamente hasta el recombinador neogenético, mientras Morbius seguía trabajando en el suero.

Una vez que estuvo cerca, Spencer sacó una navaja de bolsillo y comenzó a sabotear el recombinador.

Mientras tanto, Morbius sacó una muestra del suero de una centrífuga y la observó un momento para inspeccionarla.

- Perfecto, hora de probar el recombinador. - Dijo Morbius para sí mismo.

Spencer escuchó lo que Morbius había dicho y luego se alejó de su vista con rapidez y en silencio, mientras el pasante se acercaba a la máquina. Morbius encendió el recombinador y colocó una muestra del suero en un tubo de ensayo para luego ponerlo en una superficie donde pudiera ser alcanzado directamente por el disparo del recombinador.

Tras esto, el asistente de los Smythe regresó a la consola y tecleó algunos comandos, haciendo que el recombinador neogenético comenzara a cargar el disparo en la frecuencia que Morbius había encontrado para alterar y mejorar el suero.

- Muy bien... - Dijo Morbius, sintiéndose confiado de su experimento. - Aquí vamos.
Morbius se puso unos anteojos de protección y sonrió, luego presionó el comando de disparo del recombinador y esperó el resultado.

Sin embargo, éste jamás llegaría, pues en el preciso momento en el que el recombinador disparó, el aparato comenzó a chisporrotear y emanar un denso humo, lo que provocó que tanto la súpercomputadora como las consolas de control emitieran una alerta roja. Morbius, Spencer y Alistair soltaron un grito ahogado al ver lo que estaba pasando.

En ese momento, el seguro en el brazo robótico que sostenía al recombinador neogenético comenzó a fallar, provocando que el aparato empezara a vibrar de una forma violenta, seguido por varios movimientos súbitos del brazo robótico.

Las vibraciones y los movimientos del brazo hicieron que el recombinador comenzara a disparar a diestra y siniestra, haciendo que los tres científicos presentes tuvieran que dejarse caer al suelo para evitar ser alcanzados. Sin embargo, uno de los rayos alcanzó a una de las jaulas de los murciélagos de donde extraían el ADN para sus experimentos y logró derribarla, haciendo que la puerta de ésta se abriera, provocando a su vez que el murciélago dentro de ella se asustara y saliera volando.

Momentos después, el murciélago trató de ocultarse pero al no haber lugares donde hacerlo, trató de cubrirse tras Michael Morbius, espantando al científico. Morbius forcejeó ligeramente para quitarse al murciélago de encima, luego el pequeño mamífero volador lo mordió en la mano, haciendo que el pasante soltara un grito.

Sin embargo, lo peor del asunto fue que antes de poder quitarse al asustado mamífero de la mano, el rayo del recombinador golpeó a Morbius y lo hizo estrellarse contra la consola de control y causar aún más daños a las máquinas del cuarto. Mientras tanto, Spencer y Alistair Smythe se habían congelado debido a lo inesperado de los hechos que estaban ocurriendo, por lo que un rayo del recombinador averiado le dió a Alistair en el pecho y comenzó a mutar, atrayendo la atención de su padre.

- ¡Alistair! - Gritó Spencer.

En ese momento, la súpercomputadora, el recombinador, las consolas y demás aparatos estallaron, lanzando a Spencer Smythe contra la pared duramente, dejándolo completamente inconsciente.
Mientras tanto, Michael Morbius y Alistair Smythe se retorcieron en el suelo mientras gruñían y jadeaban al mismo tiempo que sus apariencias cambiaban.

La piel de ambos palideció, la de Alistair tomando un golor beige grisáceo y la de Morbius se tornó más blanquecina.

Un par de extrañas extremidades emergieron de los hombros del Smythe más joven, haciendo que su camisa y su bata se rasgaran, por lo que Alistair terminó arrancándoselas por completo, luego el científico se miró las manos y y gritó de horror al ver cómo habían cambiado.

Sin embargo, pronto Alistair fue sacado de su estado de shock al escuchar un gemido, el cual lo hizo girar para mirar a su alrededor y ver a su padre debajo de un montón de escombros. En un arranque de preocupación, Alistair se puso de pie y corrió hacia su padre, luego con fuerza sobrehumana que ni siquiera sabía que poseía, quitó los escombros de encima de Spencer y lo levantó en brazos cuidadosamente.

En ese momento, las puertas del laboratorio fueron abiertas por una patada, dejando que un grupo de trabajadores entraran a éste, todos ellos curiosos por saber qué pasaba, pero en cuanto pudieron ver el interior del laboratorio de neogenética, los trabajadores soltaron un grito ahogado al ver al recién mutado Alistair Smythe.

Alistair se congeló por un momento, luego miró a su alrededor y vio una ventana por la cual saltó, aún con su padre en brazos, luego Alistair salió corriendo hasta perderse de vista.

Mientras tanto, los aturdidos trabajadores se olvidaron momentáneamente de lo que habían visto al lograr escuchar un quejido entre el ruido de las alarmas, cosa que llamó la atención de todos, quienes empezaron a buscar con la mirada algún signo de quien fuere que estuviese atrapado.

- ¡Ahí hay alguien! - Dijo uno de los científicos.

Rápidamente, los trabajadores se aproximaron a una pequeña montaña de escombros, luego se las ingeniaron para quitar los escombros y sacar a un hombre apenas consciente del laboratorio.

Una vez que estuvieron en el pasillo, los trabajadores que sacaron al hombre del laboratorio lo colocaron en el suelo con cuidado e inmediatamente dieron un paso atrás al notar la blanquecina piel del hombre.

- ¿Pero qué demonios...? - Dijo uno de los hombres de mantenimiento.

- Hambre... - Murmuró Morbius apenas audiblemente.

- ¿Qué dijo? - Preguntó una científica.

- Yo necesito... alimento...

- Esto se está poniendo raro... - Dijo uno de los trabajadores de repente.

- Hay que llevarlo a la enfermería... - Dijo una de las personas.

- Me siento débil... - Murmuró Morbius.

Un par de trabajadores de OsCorp se agacharon para levantar cuidadosamente a Morbius, quien gimió un poco y comenzó a jadear pesadamente.

- Huelo... - Murmuró Morbius. - ¿Qué es... este aroma? ¿Qué es esta necesidad...? ¿Por qué... es tan... atrayente...?

- ¿Qué tanto está murmurando este tipo? - Preguntó uno de los científicos que estaba cargando a Morbius.

- No quiero... pero la necesito...

En ese momento, Morbius gimió y se retorció, cayendo al suelo de los brazos de los científicos de OsCorp mientras su apariencia seguía modificándose. Su nariz se acható y sus fosas nasales se ensancharon, mientras que sus orejas se agrandaron y alargaron hasta terminar en punta, después las pupilas e irises de Morbius desaparecieron y sus ojos se tornaron de color rojo sangre.

Los trabajadores dieron varios pasos hacia atrás, sintiendo cada vez más miedo por lo que estaba pasando, luego escucharon un siseo y uno de ellos fue tacleado por Morbius, llenando de terror a los presentes, y en un inesperado giro de eventos, Morbius soltó un rugido y clavó sus crecientes caninos en el cuello del científico que había derribado, para luego comenzar a succionar su sangre, mientras los científicos salían corriendo despavoridos.

Morbius succionó la sangre del pobre hombre por un par de minutos, durante los cuales el hombre se desmayó, luego el mutado lo soltó y giró la mirada, encontrándose con su reflejo sobre una ventana devolviéndole una mirada de estupefacción, pues además de tener la boca chorreando ese tibio líquido vital de color rojo, sino que su cara era completamente diferente.

Él no había sido alguien con un rostro agraciado, pero tampoco había sido feo, y tras el accidente, ahora su cara se asemejaba a la de un murciélago.

- Mi rostro... ¿Qué me sucedió...? - Dijo un confundido Morbius. - ¿Por qué...? Mis cálculos eran infalibles... ¡Esto no debía haber pasado!

En ese instante, Morbius rugió y golpeó el cristal frente a él, luego tomó una puerta cercana, la arrancó de las bisagras sin dificultad y la arrojó, luego miró sus manos y vio que sus uñas se habían convertido en una especie de garras, luego notó su macabra obra, llaciendo en el suelo apenas con vida.

Ante ese hecho, Morbius se sintió aterrorizado y asqueado por sus acciones, luego escuchó pasos dirigiéndose a él a la lejanía.

Suponiendo que era algún equipo de seguridad, Morbius salió corriendo y tras un par de minutos, su cuerpo comenzó a levitar, tomando por sorpresa al científico.

- ¿Qué...? - Dijo Morbius.

- ¡Alto ahí! - Gritó una voz autoritaria.

Morbius giró la mirada y soltó un grito ahogado al ver a un grupo de guardias de seguridad dirigiéndose hacia él a toda prisa, con armas listas para atacarlo. Siguiendo un impulso, Morbius cargó contra los guardias y los derribó, luego siguió volando hasta estrellarse contra una ventana, tras lo cual, el vampiro cayó un par de metros antes de lograr levantar el vuelo de nuevo y se dirigió a la ciudad, esperando poder esconderse en algún lugar.

Sin embargo, al poco tiempo comenzó a sentirse cansado y aletargado, por lo que tuvo que detenerse en la azotea de un edificio para intentar retomar fuerzas.

- ¿Por qué me siento tan cansado...? - Jadeó Morbius. - Tan...

- Disculpe, ¿se encuentra bien? - Preguntó la voz de una mujer.

En ese instante, Morbius volvió a captar ese atrayente aroma que había sentido justo antes de chuparle la sangre a uno de los otros científicos de OsCorp, y luego sintió una gran necesidad de alimentarse, con lo cual pudo comprender lo que había pasado.

- El recombinador debió mezclar mis genes con los de ese murciélago vampiro... - Murmuró Morbius.

- ¿Dijo algo? - Preguntó la mujer.

- Por eso siento esta necesidad...

- ¿N-necesidad...?

- Esta hambre que me quema por dentro...

- ¿Hambre?

- ¡Hambre de sangre! - Rugió Morbius mientras se abalanzaba sobre la mujer.


(Mientras tanto)


En la cima de la Torre Eiffel, Ladybug y Chat Noir se encontraban observando la ciudad, mientras esperaban a su compañero de equipo, quien supuestamente había encontrado a alguien que podría ayudarlos con el problema que tenían.

Tras un par de minutos, Spider-Man aterrizó cerca de sus compañeros y éstos caminaron hacia él, prontamente notando que otra vez estaba cargando una mochila.

- Hola, Spidey. - Dijo Ladybug.

- Tardaste mucho, cabeza de red. - Dijo Chat Noir con una sonrisa.

- Lo siento, me distraje un poco hablando con un par de amigos heróicos. - Dijo Spider-Man mientras bajaba su mochila. - Vengan aquí, necesito una muestra de su sangre.

- No la usarás para saber nuestras identidades secretas, ¿o sí? - Dijo Chat Noir.

- No, además es imposible sin saber separar muestras de ADNs mezclados. - Replicó el trepamuros mientras sacaba un par de agujas y recipientes similares a tubos de ensayo. - Y aún si supiera, necesitaría una muestra de sangre de sus kwamis para averiguar sus identidades.

- ¿Al menos sabes usar esas cosas? - Dijo Ladybug con un toque de nerviosismo. - Es que no soy muy afín a jeringas y cosas así...

- Descuida, hice y me hicieron esto tantas veces que ya podría pasar un examen práctico de enfermero.

- Espero que tengas razón...

- Siempre la tengo.

Momentos después, y luego de tener que amarrar a Ladybug a la barandilla para que no intentara escapar o atacar a Spider-Man cuando éste quería clavarle una aguja en el brazo, Spider-Man tomó las tres muestras de sangre y las guardó en su cinturón de utilidad, luego volvió a colgarse la mochila en los hombros y cubrió los desechos médicos con telaraña de sellado.

- Será mejor tirar esto en un lugar adecuado. - Dijo Spider-Man mientras se las ingeniaba para guardar la bola de telaraña en su mochila.

- ¿Estás seguro que ese tal Dr. McCoy será capaz de ayudarnos? - Preguntó Chat Noir.

- Claro, él es uno de los hombres más listos que conozco y tiene muchos recursos a su alcance. Confíen en mí, estaremos curados en menos de lo que pueden decir...

- ¡AUXILIO!

De repente, Chat Noir giró la mirada y atrajo la atención de sus compañeros mientras las orejas falsas del héroe felino se movían un poco.

- Alguien pidió ayuda. - Dijo Chat Noir.

- ¿Quién? - Preguntó Ladybug.

- Pude oír un grito no muy lejos, ¡vamos!

Con eso dicho, Chat Noir saltó de la Torre Eiffel y comenzó a girar su bastón como si fuera la hélice de un helicóptero, siendo seguido de cerca por sus compañeros, para dirigirse hacia la azotea de un edificio en particular.

El Hotel Grand Paris.

Momentos más tarde, los tres jóvenes héroes aterrizaron en la azotea del hotel, sólo para encontrarse ante una escena que los dejó sin palabras y completamente aterrados.

Mientras tanto, en cuanto oyó los tres gritos ahogados del grupo de héroes, Michael Morbius soltó a la mujer de cabello rojo que tenía en sus brazos y miró a los héroes, sintiendo tanto miedo de los héroes como éstos últimos de él.

- ¿Qué carajos eres...? - Preguntó un aterrado Chat Noir.

- Aléjense de mí... - Dijo Morbius.

- ¡¿Qué le hiciste a esa mujer?!

- No se me acerquen...

- ¿E-E-eres un... vampiro...? - Dijo una temerosa Ladybug al ver la sangre chorreando de la boca de Morbius.

- ¡DÉJENME SOLO! - Rugió Morbius.

En ese momento, Morbius se abalanzó sobre los héroes mostrando los colmillos, haciendo que Ladybug y Chat Noir esquivaran hacia un lado mientras Spider-Man saltaba sobre Morbius y lo pateaba fuertemente en la espalda. Tras estrellarse en el suelo y terminar cerca de la piscina en la azotea del hotel, Morbius rugió y se lanzó con mayor velocidad contra Ladybug, logrando atraparla y someterla contra el suelo.

- Ustedes serán mi alimento por entrometidos... - Dijo Morbius mientras se relamía los colmillos.

Ladybug sintió que el terror invadió su ser, por lo que la joven heroína comenzó a forcejear con todas sus fuerzas para librarse del agarre de Morbius, pero éste era mucho más fuerte que ella, por lo que el vampiro comenzó a acercar sus colmillos al cuello de la chica.

Sin embargo, antes que pudiera siquiera rozar la piel de Ladybug con sus colmillos, Morbius fue alejado de la chica del traje moteado por un fuerte golpe de la vara de Chat Noir.

- ¡Aléjate de ella, monstruo! - Rugió Chat Noir.

Morbius siseó y rugió, luego se abalanzó contra Chat Noir y comenzó a forcejear con él, fácilmente venciendo al joven héroe, quien soltó su vara e intentó protegerse con su brazo, cosa que Morbius aprovechó para hundir sus colmillos en el brazo de Chat Noir y comenzar a beber su sangre.

El héroe rubio soltó un grito de dolor en el momento en el que los colmillos de Morbius atravesaron su traje y se clavaron en su carne, cosa que instintivamente lo hizo intentar quitarse de encima a Morbius, pero el agarre de éste sobre él era demasiado fuerte.

Sin embargo, pocos segundos después que Morbius mordiera a Chat Noir, Spider-Man pateó con toda su fuerza en la cara a Morbius, haciendo que el vampiro soltara al héroe felino, quien cayó agotado al suelo.

- ¿Estás bien, Chat Noir? - Preguntó Spider-Man con preocupación.

- Me siento cansado... - Jadeó Chat Noir.

- ¡Pagarás por eso, monstruo! - Gritó Ladybug mientras se lanzaba contra Morbius.

- ¡Ladybug, no!

Spider-Man apuntó sus lanzarredes a Ladybug y disparó dos líneas de telaraña, mientras la chica del traje moteado corría hacia Morbius, pero antes que las líneas pudieran atraparla, Ladybug hizo un giro acrobático y tacleó a Morbius, pero al momento de caer al suelo, el vampiro giró sobre la heroína y rápidamente la mordió en el hombro, haciendo que Ladybug gritara de dolor.

Tras eso, Spider-Man usó dos líneas de telaraña como resortera para poder patear con toda su fuerza a Morbius en la espalda, haciendo que el vampiro gritara y soltara a Ladybug, quien le dio un rodillazo en el estómago y se lo quitó de encima, sintiendo bastante fatiga tras lograrlo. Pocos segundos después, Spider-Man se puso en cuclillas junto a ella y la miró con preocupación.

- ¿Crees poder llevarte a Chat Noir mientras encuentro la manera de lidiar con esta cosa? - Preguntó Spider-Man a Ladybug.

- No vamos a dejarte solo contra esa cosa, trepamuros... - Dijo Chat Noir entrecortadamente mientras tomaba su vara.

- No creo que puedas vencerlo sin ayuda... - Dijo Ladybug mientras intentaba ponerse de pie.

- Y yo no creo que ustedes sobrevivan si se quedan. - Espetó Spider-Man.

- Este sabor... es increíble... el vigor... la juventud... - Dijo Morbius. - ¡Debo tener más!

Morbius se abalanzó sobre los jóvenes, logrando empujar a Ladybug lejos de Spider-Man y derribar al héroe arácnido, pero antes que éste pudiera morder a Spider-Man, éste le cerró la boca y lo cegó con telaraña, para luego patearlo lejos de él con fuerza.

Spider-Man se puso de pie con una acrobacia y apuntó sus lanzarredes hacia Morbius, entonces Spider-Man disparó varias bolas de telaraña contra el vampiro, pero éste logró esquivarlas todas. Después, Morbius se lanzó contra Spider-Man e intentó atacarlo con sus garras, pero éste esquivó todos sus ataques y contraatacó con una fuerte patada hacia atrás al mentón, haciendo que Morbius cayera de espaldas.

- Creo que puedo con él yo solo. - Dijo Spider-Man. - No eres tan peligroso como pareces si alguien tiene mi agilidad, velocidad y mi Sentido Arácnido, ¿verdad?

Al oír el comentario de Spider-Man, Morbius sintió fuego correr por sus venas, pues desde siempre él había sido menospreciado y subestimado por todos, siempre tratado como un hombre pusilánime y cobarde.

- ¡Deja de subestimarme! - Rugió Morbius.

Con ánimos renovados, el vampiro atacó a Spider-Man, poniendo al héroe arácnido en una situación difícil, pues apenas si podía esquivar los ataques del vampiro.

Morbius intentó atacar a Spider-Man varias veces más, pero en cada intento, el chico logró esquivar y bloquear las arremetidas del vampiro. Tras un par de segundos, Spider-Man comenzó a contraatacar, tratando de golpear a Morbius, pero éste lograba bloquear sus ataques.

"¡Esto es increíble!" Pensó Morbius. "Antes no podía ni hacer rodar uno de los CPUs más pequeños de la súpercomputadora ¡y ahora estoy combatiendo a Spider-Man sin esfuerzo!"

"¡Tengo que vencerlo pero ya!" Pensó Spider-Man. "¡Antes de que...!"

En ese momento, Spider-Man lanzó un puñetazo a la cara de Morbius, pero éste logró bloquearlo con facilidad, principalmente porque el dolor regresó al cuerpo de los tres héroes adolescentes.

Spider-Man gritó y se dobló de dolor, cayendo al suelo a los pies de Morbius, quien aprovechó la oportunidad para tomar al joven héroe del cuello y estrellarlo contra el suelo, dejándolo aturdido, luego descubrió su cuello y lo mordió fuertemente, haciéndolo sangrar.

En ese momento, Ladybug soltó un grito, no tanto porque el dolor también regresó a su cuerpo, sino que también porque temía por el bienestar del trepamuros.

Así pues, la chica se las ingenió para ponerse de pie y lanzar su yoyo hacia arriba.

- ¡Amuleto Encantado! - Gritó Ladybug.

De repente, una extraña linterna cayó en las manos de Ladybug, luego ella instintivamente la encendió y la apuntó contra Morbius, notando que la luz emitida por su Amuleto Encantado tenía un tono azulado.

Mientras tanto, Morbius sintió una desagradable sensación sobre su piel, la cual lo incitó a mirar en dirección de Ladybug y soltar a Spider-Man, luego éste siseó al sentir cómo una luz muy brillante le lastimaba los ojos. Segundos después, Morbius rugió y se escabulló hacia las sombras para después salir volando y alejarse del Hotel Grand Paris.

Cuando Morbius desapareció de vista, Ladybug cayó al suelo, sintiéndose completamente agotada, pero encontró fuerzas para lanzar débilmente la linterna en su mano derecha y murmurar:

- Ladybug Milagrosa...

La tan conocida horda de mariquitas salió del Amuleto Encantado, haciendo que el dolor en el cuerpo de los héroes desapareciera de nuevo y sanó las mordeduras de Morbius.

Tras retomar el aliento, Spider-Man, Ladybug y Chat Noir lograron ponerse de pie, pero aún se sentían agotados.

- ¿Alguien más cree que deberíamos dejar de enfrentar sujetos con colmillos? - Preguntó Chat Noir.

- La mujer... aún no se ha levantado... - Dijo Ladybug.

En ese momento, Spider-Man miró a la mujer que había sido atacada por Morbius y quedó en shock al lograr identificarla gracias al tono rojizo de su cabello.

La mujer era Madeline Watson, la madre de su amiga Mary Jane.

- Mamá, ya tardaste mucho y tía Anna está comenzando a preocuparse... - Dijo una voz que Spider-Man reconoció de inmediato.

Ladybug, Chat Noir y Spider-Man se dieron la vuelta de repente y se encontraron con una sorprendida Mary Jane Watson, quien se horrorizó y soltó un grito de terror al ver no sólo las manchas de sangre en los trajes de los héroes, sino también a su madre tendida en el suelo. Con la misma velocidad aparentemente sobrehumana que había demostrado cuando se presentó en el Colegio François Dupont, Mary Jane corrió hasta su madre, se arrodilló junto a ella y suspiró de alivio al notar que seguía viva.

Después, la revisó cuidadosamente, notando las dos marcas extrañas en su cuello, mientras Chat Noir se ponía en cuclillas junto a la pelirroja.

- ¡¿Qué le pasó?! - Preguntó la aterrada pelirroja.

- Una criatura la atacó, intentamos detenerla pero sólo logramos ponernos en su misma situación. - Dijo Chat Noir mientras señalaba las marcas de sangre en su traje. - Pero no se preocupe, señorita Watson, su madre estará bien y encontraremos a ese chupasangre antes que lastime a más inocentes.

Sin dejarle tiempo a que pudiera hacer otra cosa, Mary Jane abrazó fuertemente a Chat Noir y murmuró un poco en su hombro mientras el héroe le daba unas palmaditas en la espalda.

- Todo estará bien, se lo prometo, señorita. - Dijo Chat Noir con decisión.

De repente, un pitido llamó la atención de MJ, quien miró Chat Noir y vió que estaba revisando su Miraculous con algo de sorpresa.

- Pero si ni siquiera usé mi Gataclismo... - Dijo un soprendido Chat Noir.

- Tenemos poco tiempo, tenemos que irnos. - Dijo Ladybug.

- Lo siento, señorita Watson, debemos irnos. - Dijo Chat Noir.

- Lo entiendo, yo llamaré a los paramédicos. - Asintió Mary Jane.

En ese momento, Ladybug, Spider-Man y Chat Noir saltaron de la azotea del edificio y se dirigieron a sus respectivos hogares, mientras Mary Jane rápidamente sacaba su celular para pedir ayuda para su madre.

Mientras tanto, Spider-Man llegó a su habitación, entrando por la ventana, y quitó las muestras de sangre de su cinturón de utilidad antes que su traje desapareciera, haciendo que el joven y el kwami cayeran al suelo completamente exhaustos.

Con la poca fuerza que les quedaba, Leopardon y su elegido se las arreglaron para meterse a la cama y comenzar a titiritar, sintiendo mucho cansancio y mucho frío.

- Leo... ¿puedes... tomar... las muestras... y ponerlas... en el... escáner...? - Jadeó Peter.

- No puedo... ni moverme... - Dijo el kwami.

- Descuiden, yo lo haré. - Dijo una voz femenina.

- Gracias, K.A.R.E.N...

- ¿Cómo harás eso... si no tienes... manos... o un cuerpo...? - Preguntó Leopardon.

- Con el dron que Peter construyó.

En ese momento, un zumbido fue escuchado y un pequeño dron se levantó sobre el escritorio de Peter, luego liberó una pequeña pinza y tomó una a una las muestras de sangre para colocarlas en una rara máquina, la cual se encendió y comenzó a escanear las muestras.

- ¿Podrías...? - Intentó decir Peter.

- No te preocupes, ya estoy en ello. - Dijo la voz. - Escuché tus intenciones el otro día y ya contacté al Dr. McCoy.

- Excelente... eres la mejor...

- Tú me creaste así que parte del mérito es tuyo. - Dijo la voz mientras el dron se posaba suavemente en el suelo.

Una vez que el dron se apagó, Leopardon miró a su portador.

- Que... no se te... suba... a la cabeza... niño... - Dijo Leopardon.

Tras eso, el kwami y el chico se metieron bajo las cobijas, en un intento por recuperar el calor corporal y cayeron dormidos pocos minutos después, mientras la computadora de Peter enviaba los resultados de los escaneos de las muestras al Doctor Hank McCoy, sin saber que esa noche sería sólo el principio de una serie de eventos terribles para todos los habitantes de París.