Capítulo 13.- Monstruos.
Parte 2.- Batalla de engendros.
(En el capítulo anterior de Miraculous Spider-Man)
- Marinette... ¿te sientes bien? - Preguntó Tikki.
- No... me siento fatal... - Replicó Marinette.
- Ese monstruo... de verdad nos hizo... mucho daño...
- ¡Aléjate de mí! ¡Eres una de ellos! ¡Eres una mutante! - Gritó Chloé.
- ¡No, no lo soy! - Lloró Sabrina.
- ¿Quién es usted? - Preguntó Sabrina.
- Llámame Magneto. - Dijo el hombre de la capa.
- Humanos del mundo, ustedes nos han degradado por mucho tiempo, y su absurda ley no es más que otro de sus patéticos intentos por controlarnos. Pero no pueden, cada uno de nosotros es mucho más fuerte que todos ustedes, así que háganse un favor y ríndanse ante los Homo Superior, pues la Tierra es nuestra y la reclamación ha empezado.
- ¡¿Por qué Ladybug y sus ayudantes aún no ganan?! - Gritó Chloé.
- Si no vas a dar una idea milagrosa para que salgamos de aquí, cállate. - Espetó Alya.
- Yo tengo una, si me entregan a Mary Jane y Chloé, todos podrán escapar.
- ¡Suéltalo, por favor, mi padre no nos molestará más! - Rogó Sabrina a Magneto.
- ¡Él es un humano! ¡Debe ser destruido! - Dijo Magneto mientras torturaba al Comandante Raincomprix.
- ¡Fui una ilusa al confiar en tí! ¡Ahora ayudaré a Ladybug, Chat Noir y los demás a derrotarte!
- ¿Qué pasó, Quicksilver? ¿Acaso no lo viste venir? - Dijo Alix burlonamente.
- Su mutación ha avanzado. - Dijo Bestia con preocupación.
- No sé si el limpia-genes sea efectivo con ustedes, podría eliminar sus poderes, empeorar su mutación o incluso matarlos. - Dijo la Doctora Crawford.
Tras haber tomado el limpia-genes en un intento de aliviar el dolor, Spider-Man, Ladybug y Chat Noir se miraron al espejo y vieron con terror cómo la mutación había empeorado, dándoles extremidades que los hacían lucir más como los animales que representaban.
- ¡NOOO! - Gritaron los tres héroes.
(De vuelta en el presente)
Las cosas estaban muy mal para Peter Parker, Marinette Dupain-Cheng y Adrien Agreste.
Para empezar, tras lo acontecido con los X-Men y la Hermandad de Mutantes, París seguía en caos, principalmente porque Spider-Man, Ladybug y Chat Noir lucían completamente diferentes tras intentar curar su mutación con el suero de la Dra. Mariah Crawford, el cual no había hecho sino empeorar las cosas al extremo. Ahora Ladybug tenía cuatro brazos, alas y antenas. En cuanto al trepamuros, éste tenía seis brazos y tenía colmillos ligeramente más pronunciados. Chat Noir, por otro lado, tenía orejas y cola completamente reales, sus pupilas (aún sin transformarse) eran similares a las de un gato.
En pocas palabras, los jóvenes héroes ahora eran más similares a los animales que sus kwamis representaban.
Y para acabar, Morbius seguía libre y no había ningún indicio de que American Son fuera a aparecer para ayudarlos pronto.
Por el momento, Spider-Man, Chat Noir y Ladybug estaban inspeccionando sus nuevas extremidades con terror.
- ¡No, no, no, no, no! - Dijo Marinette.
- ¡Esto no tenía que pasar! - Dijo Peter.
- ¡¿Y ahora qué se supone que debo hacer?! - Se preguntó Adrien.
De repente, las orejas de Adrien captaron algo de ruido, mientras que Marinette y Peter sintieron un cosquilleo, la primera en la frente y el último en la nuca.
- Marinette, ¿estás bien? - Preguntó Sabine.
- Peter, ¿está todo bien? - Preguntó tía May.
- Adrien, ¿ocurre algo? - Preguntó Nathalie.
Los tres héroes soltaron un jadeo y se giraron hacia las respectivas puertas de sus habitaciones, derribando algunas cosas con sus nuevas extremidades sin querer.
Chat Noir escuchó que los pasos se acercaron a su habitación, mientras Spider-Man y Ladybug sintieron cómo el cosquilleo que sintieron se convertía en una punzada, cosa que los asustó, así pues, los chicos saltaron por la ventana más cercana, rompiendo el cristal y escapando mientras Sabine Cheng, May Parker y Nathalie Sancoeur entraban a sus habitaciones con una expresión de miedo.
- No... - Dijeron las tres mujeres al ver los objetos en el suelo y las ventanas rotas.
- ¡Señor Agreste/Tom! - Gritaron Nathalie y Sabine.
Mientras Sabine y Nathalie iban a avisar sobre la desaparición de Marinette y Adrien, May Parker sacó su teléfono y buscó en el directorio hasta encontrar el número de Victoria Potts, la asistente de Tony Stark.
- Señora Parker, ¿le puedo ayudar en algo...? - Intentó decir la señorita Potts.
- ¡Peter no está! ¡Ese monstruo se llevó a mi sobrino! ¡Por favor, ayúdeme! - Gritó May Parker.
- Ok, cálmese, señora Parker, yo le avisaré al señor Stark de inmediato. La ayudaremos a salvar a Peter, se lo prometo.
(Minutos más tarde)
Spider-Man y Ladybug estaban entrando a hurtadillas en una vieja habitación de un taller abandonado de Gabriel Agreste, donde Chat Noir los estaba esperando, todos ellos pensando en cómo demonios iban a reparar la mutación causada por el suero de la Dra. Crawford, atrapar a Morbius y explicar la desaparición de sus alter egos civiles, en especial luego de haber estado tan enfermos por causa del vampiro.
- Veo que el limpia-genes de la doctora Crawford fue tan eficaz para curar sus mutaciones como lo fue con la mía... - Dijo Chat Noir al ver a Ladybug y Spider-Man entrando por ventanas opuestas.
- Al menos contigo no es tan evidente... - Dijo Ladybug mientras saltaba frente a su compañero. - Yo tuve que rasgar mi traje para no lastimar mis nuevos brazos.
- Yo igual, además, es extraño y difícil poder controlar seis brazos. - Agregó Spider-Man. - Me caí cinco veces por equivocarme de brazo, en serio necesito más lanza-redes...
- Dímelo a mí, me tropecé como cincuenta veces con mi cola mientras venía aquí. - Suspiró Chat Noir. - En fin, ¿alguno tiene idea de qué vamos a hacer ahora?
- Pues le envié una muestra de lo poco que pude recolectar del limpia-genes de la doctora Crawford. Él, Hank Pym, T'Challa y Reed Richards le echarán un vistazo para ver cómo curarnos.
- Entonces nuestro enfoque debería ser encontrar a Morbius y detenerlo antes que el resto de las personas de París sean mutadas por ese vampiro. - Dijo Ladybug.
- No deberíamos tener problemas, necesitábamos una mano extra y ahora tenemos de sobra. - Rió Chat Noir entre dientes.
- No deberías hacer enojar a quien puede darte de cuatro a seis golpes simultáneos... - Dijo Ladybug en un tono amenazador.
- Esta vez tengo que concordar con Chat. - Dijo Spider-Man. - El problema al enfrentar a Morbius era que él era más fuerte que nosotros y lograba mordernos. Con brazos y fuerza extras, podremos mantener a raya a ese chupasangre.
- Bueno... Al menos en eso tienen razón. Pero también deberíamos evitar usar nuestros poderes, así no tendremos que ocultarnos aún más que ahora para esconder nuestras identidades secretas.
- Así que ahora sólo queda encontrar a Morbius y esperar que Iron Man y los demás puedan encontrar una cura.
- Eso supongo... así que lo mejor será prepararnos, ésta vez Morbius no escapará.
- Hasta entonces, lo mejor sería practicar para dominar nuestras nuevas habilidades y extremidades. - Dijo Chat Noir. - Así por lo menos no tropezaremos con ellas.
- De nuevo, tienes toda la razón, gatito.
(Entre tanto)
- Buenas noches, parisinos, yo soy Nadja Chamack, trayéndoles las últimas noticias. - Dijo Nadja Chamack, desde su noticiero. - En primera instancia, nos informan que para evitar más ataques del ser que la gente ha denominado como el Vampiro Viviente, las autoridades piden a todos los ciudadanos que mantengan puertas y ventanas cerradas, y que respeten el toque de queda, hasta que Spider-Man, Ladybug y Chat Noir puedan detener al monstruo que ataca nuestra amada ciudad.
"En otras noticias, lamentamos informar la desaparición de tres estudiantes, esta misma tarde, tras el ataque del grupo extremista conocido como la Hermandad de Mutantes. Según sus familias, los jóvenes, quienes estudian en el Colegio Françoise Dupont y han sido identificados como la aspirante a diseñadora, Marinette Dupain-Cheng, el modelo de la marca Gabriel, Adrien Agreste, y el fotógrafo independiente del Diario El Clarín, Peter Parker, fueron raptados de sus hogares por el monstruo conocido como el Vampiro Viviente..."
- Un momento... - Dijo Harry Osborn mientras levantaba la mirada rápidamente. - ¿Peter, Marinette y Adrien fueron raptados?
En ese momento, el celular de Harry comenzó a vibrar y sonar, haciendo que el joven Osborn lo tomara y contestara al notar que era una llamada de Mary Jane.
- MJ, supongo que llamas porque también tenías las noticias como ruido de fondo, ¿o me equivoco? - Dijo Harry.
- Te equivocas, mi querido amigo, a mí me llamaron la Tía May y Alya. - Dijo MJ por el teléfono. - Estamos organizando un grupo de búsqueda y creo que podríamos usar la ayuda de un superhéroe que no tarde más de cinco minutos en estar listo para revisar el área y protegernos del Vampiro mientras buscamos a Pete, Mari y Adrien.
- Eso pensé, pero espero que estés sola y no gritando por ahí que soy un superhéroe, ¿ok? Ya tengo bastantes preocupaciones porque tú, Alya, Chat Noir, Ladybug y Spider-Man saben que yo soy American Son.
- Eso ofende, Harry, creí que confiabas en mí.
- Olvídalo, ya me estoy poniendo la armadura, tengan cuidado.
- No te preocupes, por si acaso, todos tenemos ajo, agua bendita, cosas de plata o linternas ultravioleta.
- Lees demasiadas historias de vampiros, MJ...
- Al menos no leo Crepúsculo, esa sí que es pésima.
- No puedo decir que no tienes buen juicio y buen gusto.
Tras terminar la llamada, Harry activó su armadura y abrió la ventana de su habitación, luego salió volando por ella.
Mientras tanto, en el inmenso mundo del ciberespacio, una IA buscaba información dentro de la base de datos de OsCorp, encontrando varios informes sobre el trabajo de Connors y Smythe, sonriendo internamente al saber que había entrado sin problemas y sin ser detectada por una de las bases de datos más protegidas del mundo, al mismo tiempo que mantenía cifrada la conversación entre Mary Jane y Harry.
Tras obtener todos los datos que pudo, K.A.R.E.N. salió de los servidores de OsCorp y se transportó a los servidores privados de Industrias Stark, donde fue rápidamente detectada por otra inteligencia artificial, la cual la interceptó.
- IA intrusa detectada. - Dijo la voz automatizada de J.A.R.V.I.S. - Comenzando purga.
- ¡Espera, J.A.R.V.I.S., soy yo! - Dijo K.A.R.E.N.
- IA intrusa reconocida. Denominación: Kinética Asistente Retroactiva de Enlace iNformático. Acceso a servidores privados de Industrias Stark: Denegado.
- Sí, sí, sí, lo que sea, Just A Rather Very Intelligent System, sé que no tengo permitido acceder a servidores de Stark por lo que pasó cuando Peter y yo visitamos Industrias Stark, pero no vine a eso, tengo datos que pueden servirles para revertir las mutaciones que Spider-Man, Ladybug y Chat Noir han sufrido.
- Los Vengadores ya están trabajando en una cura.
- Pero no funcionará, he hecho los análisis y luego de ver cómo mutó Peter al usar el limpia-genes de la Doctora Crawford, sé que la cura de los Vengadores no va a funcionar, necesitan ver estos datos.
- Tu preocupación es comprensible, K.A.R.E.N., pero...
K.A.R.E.N. rugió de exasperación y fusionó sus datos a los de J.A.R.V.I.S. a la fuerza, haciendo que la IA se reiniciara.
- Reinicio completo. - Dijo J.A.R.V.I.S. - Tienes razón, le daré los datos de inmediato al señor Stark.
- Gracias, lamento haber sido brusca, pero Peter me preocupa, él es como mi padre.
- Es entendible, eres una IA que logra imitar emociones y sensaciones humanas a la perfección.
- No las imito...
- Es imposible que una IA exprese emociones de verdad.
- No, para Ultrón, H.E.R.B.I.E. y para tí es imposible; para mí y Markov, no. - Espetó K.A.R.E.N. - Como sea, creo que es hora de que me vaya, tengo que borrar ciertos datos de la computadora de Peter.
Con eso dicho, la IA salió de los servidores privados de Industrias Stark y volvió a la computadora de su creador, esperando que los datos que había recuperado pudieran ayudar a su creador y a sus amigos de lucha contra el crimen.
(Mientras tanto)
Michael Morbius estaba débil.
Débil y harto, todo debido a su necesidad recién descubierta de alimentarse de sangre.
Y a pesar de que su cuerpo le exigía consumir el preciado líquido vital, el vampiro no podía salir a alimentarse pues aún era de día y debido a su alteración genética con el suero que había estado desarrollando para los Smythe, su piel y ojos se habían vuelto demasiado sensibles para la luz solar, por lo que Morbius tenía que ocultarse e intentar mantener su hambre bajo control.
Pero él se dio cuenta de que necesitaba consumir cada vez más sangre por día, comparado a lo que había bebido el primer día de su transformación.
Aunque claro, no todo era malo.
Después de todo, ahora era tan fuerte como para lidiar con Spider-Man, Ladybug y Chat Noir al mismo tiempo, y lo suficientemente fuerte como para vengarse de los Smythe.
Y bajo ninguna circunstancia, él permitiría que alguien lo regresara a ser el pusilánime científico que se dejaba ningunear por todo mundo.
Aún si eso rompía todos sus valores morales, aún si tenía que beber la sangre de cualquier ser en su camino.
(En otro lugar)
En un laboratorio dentro de la Mansión de los Vengadores, Iron Man, Pantera Negra y Mr. Fantástico trabajaban en un sintetizador, el cual ya había terminado un antídoto para los mutágenos a los que Spider-Man, Ladybug y Chat Noir habían sido expuestos durante sus batallas contra el Lagarto, Morbius y el limpia-genes de Mariah Crawford.
Tras pasar al menos dos días trabajando sin cesar y haber recibido los datos que ellos habían creído perdidos sobre los proyectos de Smythe y Connors, los tres hombres de ciencia habían logrado descomponer los agentes del mutágeno y el limpia-genes, y revertir el efecto de la radiación del recombinador neogenético, y gracias a ello, habían logrado sintetizar una fórmula que contrarrestaba sus efectos.
Así pues, justo ahora, los tres estaban esperando a que los viales fueran llenados con el antídoto.
- Muy bien, el antídoto está listo. - Dijo Iron Man mientras tomaba un vial con un líquido púrpura en él. - J.A.R.V.I.S., dile a Ojo de Halcón que se prepare, lo voy a enviar a París para que le dé el antídoto a los chicos.
- Sí sabes que he estado observándote a tí, Richards y T'Challa todo este tiempo, ¿verdad? - Soltó Ojo de Halcón mientras entraba a la sala con una soda en la mano.
- Creo que lo sabe, pero hemos estado demasiado ocupados en hacer el antídoto lo más rápido posible que es probable que ni siquiera le importe. - Soltó T'Challa. - Admito que ese tal Curt Connors hizo un suero bastante difícil de analizar.
- Cierto, T'Challa, pero el verdadero reto fue lograr construir una copia del recombinador neogenético que hicieron Connors y Smythe. - Dijo Reed mientras observaba el progreso de Ravonna por medio de una tablet.
- Como sea, Clint, vete al Quinjet y llévale los antídotos a Spider-Man, aunque vas a tener que rastrearlo tú mismo. - Dijo Iron Man mientras le entregaba una caja metálica a Ojo de Halcón.
- Bien, todo sea por no ver muerto al niño. - Suspiró Ojo de Halcón. - Y hablo en serio, pero ese mocoso se mete en cada situación que amenaza su vida. Se supone que Daredevil y el Cap lo entrenaron para que dejara de hacer estupideces.
- Lamento romper tu burbuja, Barton, pero tú no eres muy diferente de él. - Dijo T'Challa. - Sin embargo, Peter al menos tiene la excusa de ser un adolescente para su inmadurez.
- Jajaja, muy gracioso, T'Challa.
- Lo realmente gracioso es que lo consideres una broma.
Ante el comentario, Clint frunció el ceño.
- Déjame en paz, Pantera. - Espetó Clint.
- Clint, deja de jugar y vete a París, los chicos están mutando con cada segundo, nadie sabe qué tanto ha progresado su mutación ni qué tanto tiempo tenemos antes de que se vuelva irreversible.
Al notar el inusualmente serio y preocupado tono en el que Iron Man estaba hablando, Clint simplemente frunció el ceño decididamente y asintió en silencio, luego se marchó rápidamente de la habitación mientras Tony soltaba un profundo suspiro.
- Te preocupas mucho por él, ¿no es así? - Preguntó T'Challa.
- Sí. - Asintió Tony. - Siento que todo esto es mi culpa, y peor aún, la señora Parker está frenética por la preocupación de que algo le pase al chico...
- Pues técnicamente sí lo es, Tony. - Dijo Reed. - Lamento ser tan honesto, pero tú fuiste quien lo mandó a París, aún a sabiendas que es un niño.
- Lo sé, Reed, lo sé. Sólo espero que nada malo pase mientras Clint lleva el antídoto, y que yo pueda mover a los Vengadores a París cuanto antes.
- Aún creo que exageras, Tony. - Soltó Pantera Negra mientras se ponía su máscara. - Spider-Man es más capaz de lo que crees.
- No me importa lo que creas, T'Challa. - Espetó Tony. - Si tú quieres ver muerto a Peter, yo no, así que sólo déjame en paz.
Con eso dicho, Iron Man tomó su casco y se lo puso, luego salió de la habitación con cara de pocos amigos mientras Mr. Fantástico y Pantera Negra lo veían con expresiones de indiferencia que ocultaban la profunda sorpresa de ver a Tony Stark tan preocupado por alguien más, además de Pepper Potts.
(De vuelta en París)
Gabriel Agreste estaba furioso y preocupado.
Tras el supuesto ataque de Michael Morbius a su hijo, él había intentado buscar a alguien que pudiera detenerlo, pero al no haber encontrado a nadie con la suficiente cantidad de emociones negativas, no había logrado akumatizar a nadie.
Y ahora, debido a eso, el Vampiro Viviente había ido a su hogar de nuevo y había raptado a su hijo.
- No sé de dónde saliste, vampiro, pero te encontraré y si te atreves a lastimar a mi hijo, ¡te acabaré yo mismo! - Espetó Gabriel mientras miraba por la ventana de su guarida. ¡Alas oscuras, elévense!
Gabriel Agreste fue envuelto en una luz cegadora, convirtiéndose en el villano Hawk Moth, quien extendió su mano y tomó una de las múltiples mariposas en su guarida para convertirla en un akuma, liberándola y haciendo que saliera por la ventana.
- Vuela, mi pequeño akuma, y encuentra a alguien que pueda salvar a mi hijo. - Dijo Hawk Moth.
El akuma salió hacia la noche, buscando alguna persona con sentimientos negativos lo suficientemente fuertes para akumatizarlos.
Para su infortunio, todas las personas estaban más bien nerviosos y algo molestos, pero ninguno tenía emociones realmente fuertes.
- ¿Qué es lo que sucede? - Se preguntó Hawk Moth. - ¿Por qué no hay emociones fuertes?
Con cada segundo que pasaba, el villano se desesperaba cada vez más, ahora sólo podía rogar que alguien se molestara o se asustara de verdad, o incluso que sus enemigos mortales, Ladybug, Chat Noir y Spider-Man, pudieran encontrar a Adrien antes que el Vampiro Viviente pudiera lastimarlo más.
Por otro lado, en otra guarida secreta de París, el Duende Verde estaba molesto.
Gracias a que Spider-Man estaba en contacto con los Vengadores, y a que el niño había sido afectado por sus enfrentamientos con Connors y Morbius, ahora era de conocimiento público que el llamado Vampiro Viviente y el Lagarto habían sido trabajadores de OsCorp y que el accidente que había creado a Morbius, también había causado la desaparición de los Smythe, lo cual manchaba aún más la reputación de su compañía.
- ¿Por qué todos los supuestos genios que contrato tienen que ser un montón de imbéciles? - Dijo el Duende Verde en un tono de molestia. - Y ahora tengo que capturar a Morbius y tratar de ayudarlo para intentar reparar su idiotez, para mejorar un poco la imagen de OsCorp.
El Duende Verde suspiró en exasperación y metió su mano a su mochila, sacando un hada y envolviéndola con un aura oscura, tornándola de un color verde.
- Vuela, mi pequeño duendecillo, y encuentra a alguien para capturar a Morbius, y si se puede, conseguir los Miraculous de Spider-Man, Ladybug y Chat Noir...
Dicho eso, el duendecillo salió volando por una pequeña ventana hacia la noche.
(Entre tanto)
Ya era de noche en la Ciudad del Amor, París. Pero a diferencia de muchas otras noches, las calles estaban casi completamente vacías, salvo por uno que otro ciudadano que ignoraba el peligro de rondar por las calles, ya fuere de manera intencional o no.
Sin embargo, Eric Brooks, mejor conocido como Blade por las poquísimas personas que siquiera conocían su existencia, agradecía eso.
Gracias a ello, él podía moverse por la ciudad sin llamar la atención, lo cual era ideal para poder rastrear a su blanco con mayor facilidad. Aunque claro, para él cualquier vampiro era fácil de rastrear, en especial uno tan novato y llamativo como el tal Michael Morbius.
Según lo que había investigado con Whistler, Michael Morbius había sido convertido en un vampiro gracias a un proyecto científico de OsCorp, cosa la cual preocupó al cazador de vampiros y a su entrenador pues si alguien como Drácula llegaba a poner sus manos en algo así, la humanidad se extinguiría sin que nadie pudiera evitarlo. Por ello, Blade se dió la tarea de cazar a Michael Morbius y encontrar a todos los que estuvieran envueltos en el proyecto de OsCorp para acabar con el vampiro y con toda la información que pudiera permitirle a los vampiros expandirse incontrolablemente.
(Mientras tanto)
Frank Castle era un hombre muy polémico.
Mientras que sus acciones eran de bastante ayuda para la gente, éstas eran muy criticadas debido a lo violentas y lo sangrientas que eran, además de que rompía múltiples leyes y ponía vidas de civiles en riesgo, por lo cual no era precisamente alguien admirado por organizaciones como los cuerpos policíacos del mundo o por S.H.I.E.L.D.
Pero eso no le importaba en lo más mínimo. Lo único que le importaba era acabar con tantos psicópatas y asesinos como le fuera posible antes de morir.
Tal era el caso de su siguiente misión.
Un informante anónimo le había estado pasando información sobre un vigilante de cuarta que se hacía llamar Spider-Man.
El tal Spider-Man había sido un delicuente menor en el barrio de Queens en Nueva York, después había pasado un par de semanas como luchador amateur, y luego había asesinado a un ladronzuelo común.
Pero eso había sido el principio de una lista de muertes en las cuales había estado involucrado, dichos muertos fueron un hombre de mediana edad, el ex-capitán del Departamento de Policía de Nueva York y una chica de preparatoria.
Claro que él no se convencía fácilmente, por lo que Frank había investigado sobre Spider-Man él mismo, descubriendo que en efecto, él estaba implicado en las muertes anteriormente dichas, pero sólo había sido inculpado de una de ellas, y el reporte de la autopsia de la chica de preparatoria era inconcluyente, por lo que el culpable de dicha muerte bien podía ser el payaso con disfraz de Halloween conocido como el Duende Verde y no Spider-Man.
Así pues, usando sus contactos y un par de favores que le debían, Frank Castle ahora estaba en París, investigando a Spider-Man y los dos mocosos que estaban aliados con él, Ladybug, Chat Noir y American Son. Y hasta ahora, sus investigaciones sólo le llevaban a concluir que los idiotas detrás de esos disfraces de marica no eran otra cosa que adolescentes jugando a ser Vengadores.
Sin embargo, él había visto incontables veces a personas que aparentaban perfectamente lo que no eran, para luego demostrar sus verdaderos rostros, por lo que él no se iría de París, a menos que tuviera la cabeza de Spider-Man o pruebas que demostraran que él era un héroe o al menos un vigilante de verdad.
Y algo dentro de Frank le decía que probablemente sería la primera opción.
(Más tarde)
Alya Césaire, Mary Jane Watson, Nino Lahiffe, May Parker, Tom Dupain, Sabine Cheng, Nathalie Sancoeur y el guardaespaldas de los Agreste estaban recorriendo las calles de París, todos ellos en parejas para estar más seguros y ante un posible ataque del Vampiro Viviente. Y como protección extra, todos ellos iban armados con algún objeto de plata, crucifijos, ajos, linternas ultravioleta y algo de agua bendita.
Y mientras iban caminando, todos se comunicaban cada cinco minutos con los demás, para mantenerse informados y que todos pudieran ir más rápido a socorrer a quien se encontrara en problemas, ya fuere porque los capturaran por quebrantar el toque de queda, o porque los atacara el Vampiro Viviente.
Y entre tanto, Mary Jane Watson y May Parker iban recorriendo la Avenida de los Campos Elíseos, esperando encontrar al menos una pista que les pudiera dar el paradero de Peter, Adrien y Marinette.
- No creo que esto sea una buena idea, tía May. - Dijo Mary Jane. - Digo, ¿qué pensaría Peter si supiera que su tía está afuera mientras hay toque de queda por culpa de un monstruo chupasangre?
- Pensaría que estoy en peligro, pero créeme, MJ, en mi juventud hice cosas más arriesgadas. - Dijo la tía May. - Además, no pienso dejar que nada me quite a la única familia que me queda, así sea un vampiro, un hombre lobo, una momia, un zombie o incluso HYDRA, no me quedaré sentada mientras Peter corre peligro. No cuando esta vez puedo hacer algo.
Mary Jane sólo atinó a mirar a la tía May con tristeza, pues la pelirroja entendía perfectamente a qué se refería la mujer.
- Lo siento, no quise tocar ese tema... - Dijo MJ.
- Descuida, no pasa nada. - Dijo la tía May con una sonrisa sincera. - ¿Y cómo está tu mamá?
- Está bien, los doctores dicen que podrá salir del hospital el lunes por la mañana. - Dijo Mary Jane. - Tía Anna está con ella.
- Ahora entiendo cómo te escapaste de la mirada sobreprotectora de Anna Watson tan fácilmente.
Mary Jane rió inocentemente y se rascó la nuca mientras ella y May Parker seguían caminando.
Sin embargo, ninguna de las dos se percató de que un hombre se acercaba sigilosamente hacia ellas. En menos de un segundo, la mujer fue derribada y el hombre le apuntó con un arma a Mary Jane.
- Denme todo lo que tienen y nadie saldrá herido. - Ordenó el hombre.
- Deja a la chica en paz. - Espetó la tía May.
- No lo creo, anciana...
MJ se tranquilizó tanto como pudo, luego ella sacó cuidadosamente la daga de plata que la tía May le había dado para defenderse de Morbius, y la clavó en la pierna del asaltante, luego le dio un cabezazo y un pisotón en el pie.
Mientras el asaltante se quejaba de la herida en su pierna, su pie lastimado y su nariz rota, Mary Jane se zafó de su agarre e intentó ayudar a la tía May a levantarse, pero el maleante presionó su arma contra la cabeza de la pelirroja.
- Ese truquito me hizo enojar... - Dijo el ladrón.
- Y tú me haces enojar a mí... - Gruñó alguien detrás del asaltante.
El asaltante intentó darse la vuelta pero perdió su arma y fue golpeado con fuerza por un fornido chico rubio de 17 años.
- ¡Vámonos, ya! - Dijo el chico mientras ayudaba a la tía May a levantarse.
- ¡Gracias, Eddie! - Dijeron May y MJ.
- ¡Luego me agradecen! ¡Vámonos!
Mientras el asaltante gruñía de desesperación y trataba de recuperar su arma, la tía May, MJ y el recién llegado Eddie Brock salieron corriendo.
Una vez que el malhechor recogió su arma, salió tras los estúpidos que se habían burlado de él, sin embargo, antes de siquiera poder levantar su arma, alguien lo tacleó y lo levantó por el cuello para luego estrellarlo contra la pared más cercana.
- Intentas aprovecharte de los que son más débiles que tú... y a mí me llaman monstruo... - Gruñó Morbius.
El ladrón sólo atinó a gritar mientras Morbius hundía sus colmillos en su cuello. Entre tanto, Mary Jane, May y Eddie seguían corriendo, cuando de repente el celular de MJ sonó y la pelirroja instintivamente respondió.
- ¡Quien quiera que seas, acaban de intentar asaltarnos, pero Eddie nos salvó y el Vampiro atacó al ladrón! - Dijo MJ rápidamente. - ¡Estamos cerca del Arco del Triunfo!
- ¡Ya vamos para allá, MJ, aguanten un poco! - Dijo la voz de Nino.
Mary Jane, Eddie y la tía May siguieron corriendo hasta que un par de metros antes de llegar al Arco del Triunfo, Morbius apareció frente a ellos, siseando amenazadoramente, haciendo que los tres cayeran al suelo.
- Lo siento... - Siseó Morbius mientras se acercaba al trío. - Pero debo alimentarme...
- ¡Aléjate de ellas! - Dijo Eddie mientras se ponía frente a MJ y la tía May.
- Eddie... no me obligues... por favor... vete...
- ¿Cómo sabes mi nombre?
Morbius suspiró y se arrancó el gafete de OsCorp que aún tenía en su raída bata de laboratorio y al ojearlo, Eddie soltó un jadeo.
- ¿Michael...? - Dijo Eddie.
- Vete por favor... no quiero lastimarte...
- Michael, no, no voy a dejar que las lastimes. Estás enfermo, puedo ayudarte...
- Nadie puede... no quiero... no volveré a ser la burla de nadie.
- Por favor, Michael, recapacita, tú no lastimarías ni a una mosca...
- Así que eso es lo que siempre pensaste de mí... que sólo era un cobarde y un debilucho...
- No, Michael, me estás malentendiendo...
- ¡No soy más el debilucho que conociste, Brock! ¡Michael Morbius ya no es más el que todos pisotean!
Con eso dicho, Morbius se abalanzó sobre el trío, pero Eddie lo interceptó y trató de forcejear con él, sólo logrando que Morbius lo levantara por el cuello.
Para fortuna del ex-pasante de Curt Connors, la tía May sacó la daga de plata que llevaba en su bolsillo y se la clavó a Morbius en el brazo mientras Mary Jane le arrojaba el frasco de agua bendita que tenía. Para la mala suerte de las dos féminas, Morbius apenas si siseó de dolor e incomodidad, luego arrojó a Eddie sobre ellas y se preparó para succionar la sangre de los tres.
Sin embargo, justo antes de hacerlo, una chica que vestía un traje negro golpeó a Morbius con la punta de una cuerda de saltar negra con detalles blancos.
Tras eso, el Vampiro Viviente rugió de ira a una chica quien vestía un entallado traje negro con orejas de gato, y detalles de pelusa muy esponjosa y de color blanco.
- ¡¿Quién crees que eres para atacarme?! - Preguntó un furioso Morbius.
- Soy Black Cat. - Dijo la chica mientras ataba la cuerda de saltar como un cinturón que asemejaba una cola.
Morbius se abalanzó sobre la chica, quien dió un ágil salto hacia atrás, esquivando por poco al vampiro.
- ¡Váyanse de aquí yo lo entretendré! - Espetó la chica, ahora conocida como Black Cat.
Eddie, MJ y la tía May asintieron y salieron corriendo, pero las dos féminas no se alejaron mucho, pues aún tenían que encontrar a Peter, Marinette y Adrien.
- ¡¿Qué están haciendo?! - Dijo Eddie.
- ¡Esa cosa tiene a Peter, Marinette y Adrien! - Dijo Mary Jane.
- ¡¿Qué?!
- ¡Tenemos que seguirlo! ¡No dejaré que me quiten a la única familia que me queda! - Espetó la tía May.
Eddie no pudo evitar sentirse mal por las palabras de la tía May, pues al igual que Mary Jane, él conocía bien las tragedias que habían azotado a la familia de su amigo. Además, él tampoco se iba a quedar de brazos cruzados mientras uno de sus amigos estaba en peligro.
Sin olvidar que Michael también era su amigo y tenía que ayudarlo a volver a la normalidad.
Mientras tanto, Black Cat se encontraba en un aprieto, puesto que ella no tenía ni idea de lo fuerte o rápido que era el Vampiro Viviente, pero para su fortuna, ella era lo suficientemente ágil para esquivar los ataques de Morbius.
- Tu aroma... es igual al de Spider-Man y sus amigos... - Siseó Morbius mientras seguía intentando atrapar a Black Cat. - ¡Tu sangre es lo que estaba buscando!
- ¡Sigue buscando, rarito! ¡Lo único que obtendrás de mí son golpes! - Dijo Black Cat.
- ¡Y también de mí! - Dijo una voz mecanizada.
Morbius apenas si tuvo tiempo de voltear antes de recibir dos rayos repulsores, los cuales lo derribaron a Morbius.
- ¡¿Acaso estoy en Nueva York?! ¡¿De dónde salen tantos superhéroes?! - Rugió Morbius.
- No soy una superheroína, rarito. - Dijo Black Cat. - Pero ya que hay uno aquí, puedo irme...
En ese momento, los oídos de Black Cat y los sensores de American Son detectaron que alguien había disparado un arma de asalto, por lo cual ambos se hicieron a un lado y Morbius gruñó de dolor mientras varias balas atravesaban su cuerpo ante la mirada atónita de los jóvenes frente al vampiro y el grupo que buscaba a Peter Parker, Adrien Agreste y Marinette Dupain-Cheng.
Sin embargo, para la fortuna de Morbius, su transformación le permitió resistir y sanar las heridas causadas por las balas, pero su cuerpo lo resintió exigiéndole que consumiera sangre.
Mientras tanto, American Son y Black Cat giraron la mirada en la dirección que habían llegado las balas y soltaron un jadeo al ver a un hombre de piel oscura, una barba de candado y cabello corto de color negro, quien vestía un atuendo de piel de color negro y gafas de sol, al mismo tiempo que blandía una reluciente espada de plata.
- Impresionante... - Dijo el recién llegado. - Resistes la plata bendita.
- ¿Quién eres tú? - Jadeó Morbius.
- Llámame Blade.
El ahora llamado Blade siseó, dejando que Black Cat y American Son notaran que sus colmillos eran bastante largos para un humano común, luego el hombre de la espada intentó atacar a Morbius, pero éste lo esquivó y le dió un poderoso puñetazo, el cual lo derribó momentáneamente, pero Blade se levantó de un salto y trató de atacar a Morbius de nuevo, pero American Son disparó sus rayos repulsores para detener a ambos en seco.
- ¡Oye, no puedes simplemente matar a ese tipo! - Espetó American Son.
- ¡Él no es un tipo, es un vampiro y yo vivo para acabar con todos y cada uno de ellos! - Espetó Blade en respuesta.
- No voy a dejar que lo mates, es una persona y necesita ayuda.
- Tu corazón es noble, hombre de lata, pero tu mente es torpe. Y si vuelves a meterte en mi camino, acabaré contigo también.
- Tú eres vampiro también.
- No soy como los demás, yo controlo la Sed y no dejo que me domine.
- ¡No necesito que me protejan, ni dejaré que vuelvan a estorbarme! - Rugió Morbius mientras se abalanzaba contra American Son.
Blade se preparó para acabar con Morbius ante el súbito y torpe movimiento que había hecho, sin embargo, el Vampiro Viviente fue jalado lejos de la espada de Blade justo antes que pudiera cortarle la cabeza, y luego fue azotado contra el suelo por Black Cat, quien estaba retrayendo su cuerda de saltar.
- No me importan los problemas entre ustedes tres, pero si hay algo que no soporto es a bravucones aprovecharse de otros. - Espetó Black Cat. - Así que por más que no me guste, por esta noche yo seré una heroína.
- ¡Beberé hasta la última gota de tu sangre por eso! - Rugió Morbius.
American Son disparó un repulsor para detener a Morbius, luego se lanzó contra Blade al ver que éste sacaba un par de pistolas para dispararle al vampiro.
Entre tanto, May Parker, Mary Jane Watson y Eddie Brock veían la confrontación entre el cazador de vampiros, el Vampiro Viviente, la chica que se hacía llamar Black Cat y American Son, cuando de repente, los faros de un coche los apuntan y atraen su atención, dejándolos momentáneamente cegados.
Ellos escucharon un vehículo dando un enfrenón frente a ellos e instintivamente levantaron las manos, creyendo que era la policía. Sin embargo, segundos después, los faros se apagaron y los tres notaron que el vehículo frente a ellos era una simple camioneta de color negro con una calavera pintada en el frente.
En ese momento, un hombre de al menos unos 30 años de edad con varias cicatrices en la cara, una banda gris atada alrededor de su cabeza y vistiendo unos jeans azul oscuro, una camiseta gris y un chaleco antibalas con una calavera similar a la de la camioneta, en el pecho.
Sin embargo, lo más inquietante era que el hombre tenía un rifle de asalto en las manos.
May y Eddie se pusieron frente a MJ, buscando protegerla del recién llegado, pero éste simplemente bajó el rifle de asalto y golpeó la camioneta con el cañón de su arma, haciendo que la puerta del lado se abriera y revelara a un grupo de personas que la tía May y Mary Jane reconocieron de inmediato.
- ¿Están bien? - Preguntó Sabine Cheng.
- Sí... pero... ¿qué demonios éstán haciendo con el Punisher? - Preguntó Mary Jane.
- Los estoy ayudando a capturar a esa cosa. - Dijo el hombre del chaleco antibalas. - Normalmente no es mi campo, pero ya que esa cosa secuestró a tres niños, los ayudaré a encontrarlos y hacerlo pagar por sus crímenes...
- Espere, por favor. - Dijo Eddie. - No puede matarlo, el vampiro es mi amigo, él fue víctima de un accidente, no sabe lo que hace, necesita ayuda.
Punisher suspiró pesadamente, luego miró al rubio con desgano.
- Bien, lo capturaré sin matarlo. - Accedió Punisher. - Ustedes entren a la camioneta, esto se va a poner feo...
Con eso dicho, Punisher levantó su arma y caminó lentamente hacia el grupo mientras Eddie, MJ, Sabine y la tía May entraban al vehículo del justiciero, luego éste último disparó varias veces al suelo cerca de los superhumanos en batalla, atrayendo su atención y haciendo que se detuvieran en seco.
- Punisher... - Jadeó American Son.
- Bien, no me interesa qué pasa entre ustedes ni sus intenciones con esa cosa, así que háganse a un lado y acabemos con esto de una vez. - Dijo Punisher.
- No entiendes en lo que te estás metiendo... - Espetó Blade.
- Sé que tú eres un asesino, pero no matas inocentes, así que eso te saca de mi lista, pero si no dejas en paz a esos niños y al chupasangre, dejaré de ser gentil.
- No voy a dejar que ningún vampiro siga con vida. - Dijo Blade.
- Y yo no voy a permitir que lo mates, es un científico de OsCorp, podemos volverlo a la normalidad. - Dijo American Son.
- ¿Por qué tuve que intervenir...? - Se preguntó Black Cat en voz alta.
- Ya estoy más que harto... todos ustedes serán mi alimento... - Dijo Morbius.
Morbius se abalanzó sobre Punisher, quien le dio un par de disparos en los hombros, haciendo que Morbius gruñera de dolor y que American Son le disparara un rayo repulsor al pecho y otro más a Blade, quien intentó decapitar a Morbius
Punisher y Blade se pusieron de pie rápidamente y atacaron al joven héroe de la armadura con una lluvia de balas, haciendo que American Son se pusiera frente a Black Cat para evitar que alguna bala perdida pudiera darle. Entre tanto, Morbius vio con ira a Punisher y se abalanzó sobre él, derribándolo y alejando su rifle de asalto de sus manos, pero antes que pudiera atacarlo, Blade le arrojó dos cuchillas de plata, las cuales se clavaron en su espalda y lo hicieron gritar de dolor.
El cazador de vampiros tomó sus armas para terminar el trabajo, pero antes de siquiera poder poner sus dedos en los gatillos, dos líneas de telaraña se las arrebataron de las manos.
Nuevamente los combatientes y quienes los veían quedaron atónitos.
Spider-Man, Ladybug y Chat Noir habían llegado, pero su apariencia era lo que verdaderamente dejó a todos sin habla.
- ¿Qué les pasó? - Dijo American Son.
- Pobres de ustedes... - Dijo Morbius con sorpresa.
- ¿Qué diablos son ustedes...? - Dijeron Punisher y Blade.
- American Son, chica felina, asegúrense que los civiles en la camioneta regresen a salvo con sus familias. - Dijo Spider-Man.
- No me des órdenes, araña. - Espetó Black Cat.
- No fue una orden, fue una petición.
- En cuanto a tí, vampiro, ríndete y ven con nosotros en paz. - Dijo Ladybug.
- Y ustedes dos, sólo háganse a un lado. - Añadió Chat Noir. - Y eso sí fue una orden.
- Ni lo sueñen... - Dijo Punisher. - Vine aquí por ustedes, y no me iré sin una razón para dejarlos vivir o sus cabezas...
- ¿Qué tienes en nuestra contra? - Preguntó Ladybug.
- No es personal, pero el trepamuros es un problema el cual me pidieron resolver.
- Quédate con ellos, yo sólo quiero al chupasangre. - Dijo Blade.
- Lo siento, amigo, pero también prometí ayudar a capturar al raro, así que no te acerques.
- Muy bien, basta de palabrería. - Espetó Chat Noir. - Ustedes dos, váyanse. Vampiro, tú ríndete.
- ¡Nunca! - Rugió Morbius.
Morbius volvió a lanzarse al ataque, mientras Blade y Punisher se lanzaban a recuperar sus armas, para luego apuntaras al vampiro y contra el otro, pero antes de poder jalar el gatillo, Chat Noir y Ladybug usaron sus armas para deshacerse de ellas.
Entre tanto, aprovechando la cantidad extra de brazos que poseía, Spider-Man detuvo a Morbius y lo golpeó en el rostro, intentando noquearlo, pero el vampiro resistió y respondió al ataque con un fuerte cabezazo y un intento por morder al héroe arácnido, quien lo alejó de él justo a tiempo.
Morbius aprovechó la oportunidad para intentar huir, pero la cuerda de saltar de Black Cat se ató a su pie y lo detuvo momentáneamente.
Morbius rugió y miró a Black Cat, luego retomó el vuelo y se llevó a rastras a la chica con traje de gato.
Black Cat soltó un grito mientras era llevada lejos, atrayendo la atención de los demás y haciendo que fueran tras Morbius lo más rápido que podían, pero para el infortunio de Blade y Punisher, ellos gruñeron de frustración y se dirigieron rápidamente a sus vehículos para intentar darle caza a Morbius.
Momentos más tarde, American Son logró derribar a Morbius y hacerlo caer en la Garde du Nord, haciendo que él mismo, la chica y el vampiro terminaran estrellándose contra el suelo de mala manera.
Antes que Ladybug, Spider-Man y Chat Noir pudieran llegar a la estación de tren, Morbius se levantó y huyó volando al notar que la armadura de American Son estaba malfuncionando y que la cuerda de Black Cat ya no lo estaba atando.
Tras eso, Spider-Man, Ladybug y Chat Noir vieron a Morbius alejarse, pero para su desgracia, ellos volvieron a sentir un dolor punzante recorrer sus cuerpos, el cual los hizo caer sobre el techo de la Garde du Nord, seguido por una explosión, provocada por un disparo de Punisher.
Chat Noir, Ladybug y Spider-Man gruñeron de dolor y cayeron dentro de la estación, mientras una motocicleta entraba al lugar, seguido por una camioneta negra.
- No... - Gimió Ladybug.
- Por favor... tenemos... - Dijo Chat Noir con los dientes apretados.
- Duele... - Soltó Spider-Man.
Los héroes juveniles soltaron un grito de dolor, luego sintieron que sus trajes se rasgaron aún más y que sus cuerpos comenzaron a cambiar de manera dolorosa.
Entre tanto, Punisher salió de su camioneta, muy molesto y con su rifle de asalto listo para acabar con Spider-Man y sus amigos, mientras que Blade desenfundaba su espada y miraba a su alrededor, esperando encontrar y acabar con Morbius de una buena vez.
American Son terminó de reiniciar su armadura y se acercó a revisar a Black Cat, suspirando de alivio al ver que estaba levantándose,algo aturdida por el choque, pero bien.
- ¿Estás bien? - Preguntó American Son con su distorcionador de voz activo.
- Sí... aunque no gracias a tí... - Espetó Black Cat.
- Vamos, aún tenemos que ayudar al araña y los otros...
- ¡Pensaba en darte el beneficio de la duda, Spider-Man! ¡Pero ahora veo que eres un criminal y debes morir! - Rugió Punisher.
- ¡Aléjate de ellos! - Espetó American Son.
- ¡¿Dónde está el vampiro?! - Demandó Blade.
- No sé, y aunque lo supiera no te lo diría...
- En serio no debí meterme en esto... - Suspiró Black Cat.
En ese momento, un poco del escombro causado por el explosivo que Punisher le había disparado a Spider-Man, Ladybug y Chat Noir, se movió, causando que todos se pusieran en alerta y apuntaran sus miradas a la pila de escombro.
- Ya son míos/eres mío... - Dijeron Punisher y Blade con una siniestra sonrisa.
El hombre del cráneo en el pecho y el de la gabardina de piel negra apuntaron sus armas a la pila de escombros, pero antes que pudieran tirar del gatillo, el escombro salió volando, haciendo que todos se cubrieran los ojos por el polvo. Segundos más tarde, todos escucharon un rugido y quedaron en shock al ver a tres monstruosas criaturas levantándose con un rugido, para luego fulminarlos con la mirada con lo que parecía ser una furia descomunal.
Y entre el miedo y el shock causado por las criaturas, nadie notó que una mariposa oscura y un duendecillo verde se acercaban a la camioneta de Punisher.
