"Ibrahim", susurró Janine, temblando y arrodillándose ante él, "ella... es mi hija Rose. Tiene 3 años. Su cumpleaños es en equinoccio, en marzo. La... ¡La Bruja me ordenó abortarla!. A dónde iba, lograba ocultarla. Pero ya no puedo más. Ahora... recibí la orden de volver a La Corte... ¡Nos matará si lo descubre!" y se echó a llorar.

"Muéstranos a tu hija, Isha", exigió uno de los hombres, pero Ibrahim le dio una mirada de advertencia, "Geveret". Murmuró.

Janine descubrió a Rose -sin levantarse del suelo- quién miró a su alrededor con curiosidad. Su colorido -asombrosamente parecido a Ibrahim- hizo hasta a los más endurecidos sonreír y murmurar entre sí. También la forma de mirar, el color de sus ojos...

"¿Qué decide el Clan Otomano?", intervino La Valide Kadim, "yo digo que es mi Torum. Pero es sólo mi palabra". ¡Y valía! era La Viuda del difunto Pashá.

"Es la hija de mi hermano Ibrahim y es mi palabra", dijo la joven. La Bayan Mazur.

"Aye", fueron diciendo, uno a uno.

Rose era -en palabras sencillas- una versión en miniatura de las mujeres del Clan. Y era La Kizim del Pashá. Oculta porque una mujer -sin derecho alguno- dio la orden de matarla.

Rose comenzó a moverse, inquieta. Como a muchos niños, la ponía incómoda el estar en ambientes con personas desconocidas.

Janine la acunó, para calmarla.

"¿Amorcito?, mi vida... ellos te cuidarán ahora... yo... debo viajar un poco, ¿sí?", le dijo Janine. "Siempre iré a verte y a jugar contigo... lo sabes, ¿cierto?".

"¿Buja mala no quee mi tu?", balbuceó Rose, confortándola con su manitas.

"Sí. Por la bruja mala que no nos quiere. Pero ellos van a cuidarte. Y habrá otros niños y niñas y juegos, ¿sí?" y miró a Ibrahim, quién asintió y se levantó.

"Ven, Janine. Hay algo que hacer por nuestra Kizim", la ayudó a levantarse, "¿madre?, Janine es mi Kadin. Por favor, prepárenla. Llamen al Registrante".

Las mujeres llevaron un poco aparte a Janine y le pusieron un vaporoso velo -que llegaba al suelo- para prepararla para sus Himeneos con Ibrahim.

Rose la miraba con un gran gesto de sorpresa en su carita infantil.

"¿Momma pincesa?", preguntó a las mujeres, que rieron suavemente.

"Si, amorcito. Se casará con un Príncipe. Será una Princesa".

"¿Pincesa mi?".

"Sí, amorcito. Serás una Princesita desde ese momento... y para siempre".

"¿Tiada? ¿codona?" e hizo el gesto sobre su cabeza.

Las esposas de Príncipes llevaban una tiara bajo el velo nupcial, ¿cierto? ¿Y su madre, por qué no? ¡así nunca sería una Princesa! Y debía hacerlo entender. Era una experta a sus 3 añitos.

Ambas mujeres se echaron a reír, junto a las otras, que murmuraban entre ellas.

Uno de los hombres se levantó y salió, junto a otro.

Al poco rato, volvió con sendas cajas de terciopelo. Y las abrió ante ellas.

"Escojan. Es nuestro regalo a la Kadim y a la Kizim" y les mostró las más hermosas tiaras, incrustadas en piedras preciosas.

"¡Eta, ETA!" saltó Rose, señalando un cintillo como con hojas. Su tía la tomó -ante la anuencia de los hombres- y se la acomodó. Rose parecía... un hermoso rosal florecido.

"¡Ah!, buena elección. Esta tiara fue fotografiada en La Princesa Ana del Reino Unido cuando era joven. Quien la fabricó, la... incrustó con pedrería... No es del gusto de muchas mujeres, porque -es verdad- es para pequeñas Princesitas como tú lo eres".

"¡Toy Pincesa!" y Rose comenzó a dar vueltas y a saltar, causando el alborozo de todos los asistentes.

"En cuanto a la joven Kadim... ¿qué mejor que la tiara perteneciente a otra Princesa?, ésta fue obsequiada a la antecesora de la actual Princesa Real Británica, su tía abuela, La Princesa María... Su familia la vendió años después. Lástima, pues es hermosa y una reliquia". Y tomó una hermosa tiara, que puso sobre la cabeza -de apretados rizos rojos- de Janine Hathaway.

Janine fue llevada hasta Ibrahim y dejada a su lado. Él tomó su mano y las de ambos fueron atadas con una cuerda multicolor, para su ceremonia.

"Ibrahim, di tus votos", dijo el Oficiante, mientras el Registrante tomaba nota.

"Yo soy Ibrahim Mazur. Y yo te recibo. Yo te envuelvo en mi abrazo protector. Eres mi Kadin y te ofrezco mi nombre, Janine Mazur". Formal. Pero ella se había ido, sin confiar en él.

"Janine, dí tus votos".

"Yo soy Janine... Hathaway", la madre de Ibrahim le iba susurrando las palabras. "Yo... me otorgo. Yo te envuelvo en mi abrazo amoroso, mi bienamado. Soy ahora tu Kadin y acepto tu nombre y soy Janine Mazur". Sabía que debió hablar con él. Pero tenía miedo... y sólo 17 años.


"Antaño fui deseado por una Reina", comenzó Ibrahim, en las celebraciones de sus bodas, "pero era la llave plateada a la cerradura de oro que era mi corazón... yo no sabía que la llave dorada me había sido arrebatada. La creí perdida un día. Y he aquí que fue encontrada... Ser el Principe de esa Reina no se compara a ser el Bienamado de mi Kadin", y todos levantaron sus copas, por eso.

A su lado, su Kizim seguía saltando y parloteando, feliz. Con su tiara bañada en hojas de oro y recamada en piedras preciosas.


Las tiaras en cuestión puedes buscarlas en Pinterest.

La historia de la llave plateada está tomada de un cuento folklórico chileno.