Se sentaron en un local de té y la mujer pidió una selección de cosas, ofreciendo a Pavel y a Ibrahim, que pidieron café turco.
"Tu Roza correrá peligro. No del tipo que llevó a su madre a ocultártela. Debes recordar siempre, Zmey que tus ojos miraban demasiado al águila... y no viste al sol, que se elevaba y ponía por tí. Habrá altibajos. Obvio. Se sabrá su filiación. Deberás ser fuerte, por ellas. Porque -aunque su vida cambió del cielo a la tierra- no el destino para el que nació. Pero estará muchísimo mejor preparada para él... No todos nacemos con un destino encauzado, sólo directrices escritas en el cielo... pero ella..."
"¿Qué destino habría tenido?". Temió lo peor.
"Esa Rose, la de tu prometida... no tu Roza, ¿ok?, iría a una Academia a los 4 años. Crecería allí -abandonada y aislada-, porque su madre sería asignada a otro royal, no al que tiene ahora... crecería creyendo que los morois importan más que ella misma. Sería esclavizado su cuerpo y mente hasta la insanidad... ¡Oh!, saldría adelante. Pero antes... La verías morir".
"¡Morir!", se angustió. Pero controló su voz. Debía oír. Todo.
"Una loca la asesinaría por celos... Tu Roza -esa Rose también, pero menos- tiene los huesos duros. La bala rebotaría... apenas. Una esquirla le perforaría el corazón. Pero sí moriría... por ese nefasto Servicio Eterno y con apenas 18 años... ¿A quién le habría importado?, ¿quién la habría recordado por lo que era, algún día?".
"¡A mí!, ¿dices... que yo la vería morir?".
"Apenas la habrías conocido... ¡Oh, tú sabrías de esa Rose!, pero nunca la buscarías. Ese sería tu acuerdo con esa otra Janine. Esa tu forma de protegerlas. Al contrario de ésta Roza, que te fue ocultada...Ese fue el camino que no fue... porque La Bruja -misma- no siguió mis consejos", sonrió, siniestra.
"Qué... fue lo que le dijiste, Señora Yeva", murmuró, muy peligrosamente.
"Que moriría a causa del bebé que esperaba tu amante", sonrió.
"Le ordenó abortarla!"
"Escúchame bien. Nunca dije que ese bebé la mataría. Tampoco dije el nombre de tu amante, ¿cierto?. Ese es el camino que ella vio ante sí. Y sí. En ese destino si la matarían. ¿La loca de la que te hablé antes?, la mataría y culparía al bebé de tu amante... Lo tomó literal. Y dio una orden ilegal, Zmey. ¿En qué lugar se ordena a una empleada a abortar?".
"Ninguno", corroboró Ibrahim.
"Y tu Janine supo reaccionar a tiempo... La dio a luz. La ocultó de ella... Te la reveló a tí. ¡Te la encomendó!, ¿recuerdas?... ¿y sabes por qué decirle a la Bruja fue la mejor opción?, piénsalo".
"Porque... Janine jamás lo haría... porque era... lo único que le quedaba de mí. ¿Qué... pasaría en ese otro mundo... paralelo?"
"Esa Rose vendría a Rusia con el corazón roto -y así la encontrarías, por primera vez en tu vida- 18 años y ya vacía... Muy poco después... ella... moriría... ¿podrías tolerarlo, Zmey?".
"¿Pero Por qué?, ¿tú la llamaste,acaso?, ¿por qué no mantener el secreto?".
"Vino a Rusia, siguiendo a su sobrino. Oculta. A escondidas de todos. Supe de inmediato quién era. Y vi la bifurcación de caminos al verla a ella. Debía... hacer que tomara el camino correcto. Ella temía -como Yocasta- al destino. Y actuó en concordancia. Era más importante su minúscula vida que la vida de un bebé por nacer. Y nunca -insisto- nombré a Janine o a Roza. Pero su paranoia hizo el resto... y ahora... no podrá tocarla... Nunca realmente pudo. Tu hija siempre te encontraba", sonrió. "Sólo... moví las aguas un poco. Lo turbio dio paso a la claridad. Y tú... vas a desposarla ahora".
Baia era un poblado casi oculto en la lejana Siberia. Originalmente una comunidad dhampir, ahora habían humanos... y morois en ella. Yeva -su matriarca- tenía todo organizado.
La ceremonia sería en su patio, pues Ibrahim era Musulmán y Janine, de La Iglesia de Escocia... y Roza... era ella misma. Pero El Pastor Ortodoxo hizo una bendición según El Rito Ruso y después, pasaron al banquete de bodas.
Janine era una aparición en un vestido blanco -como El Hada Titania, seguramente- y Roza, se veía adorable en su personificación de Niña de las flores, junto a la niña Vika, nieta menor de Yeva.
Además de ellos -y de toda la familia Belikova- Yeva había invitado, obviamente, a los guardianes de Ibrahim y a un joven moroi, amigo de su nieto Dimitri, que se llamaba Iván Zeklos.
Pero no era un Lord, como tal. Su madre era una Lady Zeklos, sí. Pero el padre los abandonó y Elena su propio padre la echó de la casa... con 17 años, apenas.
Por datos de bien intencionados, llegó a Baia casi con lo puesto y allí fue acogida y trabajaba con Olena en el mismo lugar.
Por alguna razón Yeva quería a ambos morois en la fiesta.
El Agente de la Oficina de Registros -única de Baia- acudió en pago a un favor personal de Yeva.
Registró el matrimonio y -a pedido de ella- a Roza.
Claro, era legal gracias a su padre, pero nunca estaba demás estarlo de nuevo.
Entonces asomó El Convidado de Piedra. Lord Randall Ivashov. El sobrino de La Reina... y padre de los hijos 4 hijos de Olena.
Quién -en la visión de Yeva- inclinaría la balanza de los futuros eventos. Él -obviamente- supo del fallido intento de matrimonio de su tía con Ibrahim Mazur. ¿Cierto?
"¿Una fiesta y no fui invitado?", y se sentó entre los incómodos invitados. Hizo un barrido rápido con la vista. Las Belikova. Dos morois. Guardianes... y ¿él?. "¿Qué haces aquí, Mazur?", bufó.
"Sí. No fuiste invitado, evidentemente. Yo, sí, por otra parte".
"¿A título de qué?".
"Una boda. La mía, en caso de que te lo preguntes. La Señora Yeva fue muy amable de recibirnos para organizarla".
"¿Boda?", volvió a pasar la mirada por todos. Las Belikova -contó- esos dos morois que no conocía. Esos otros dos que tenían pinta de guardianes... una mujer dhampir -pelirroja y vestida de blanco- una preciosa niñita dhampir con un vestidito dorado. Ibrahim no era un pervertido -eso lo sabían todos- así que... un momento, ¿una dhampir... pelirroja y vestida de blanco?. "¿Quién eres, preciosa?",dijo, tentativamente. Pero quién le respondió fue la niñita.
"Roza".
"¿Quién?, ¿Roza cuánto?", preguntó estúpidamente.
"Mi nombre es Mazur. Roza Mazur", explicó la niña, demasiado pacientemente. Evidentemente, ese moroi tenía... la inteligencia de una puerta giratoria.
"¿Roza... Mazur?", y volvió a mirar a la dhampir pelirroja vestida de blanco. ¿Pelirroja?, como la guardiana pelirroja que debía... "¡tú debías abortarla!", le gritó. "¡Y te casaste con ella, Mazur!".
"Hace muchísimo tiempo atrás", respondió, afable, "pero nunca está demás renovarse... ¿cierto que mis bellezas están rutilantes?, todas las presentes y muchachos, también. Claro". Risitas.
"¿Tía Tatiana... no lo sabe?".
"¿Para qué?. Nadie ha hecho algo malo. ¿Cierto?, no nos fugamos. Sólo es íntimo. Ergo. ¡No fuiste invitado!, chopchop. Randy". Y movió las manos haciendo un gesto de ¡chú!.
"Desobedeciste una orden directa de La Reina"
"Mi Reina se llama Elizabeth, Señor Ivashkov", dijo Janine, levantándose, furiosa. "Soy escocesa. Súbdito británico. Y -aunque los escoceses añoramos nuestra independencia desde los tiempos desde el rey James , ¡sigo siendo británica!", le gritó.
"Debes irte, Randall", susurró Olena, nerviosa, "no... no eres más bienvenido aquí. Ni nunca más".
"Sí. Tú no eres de nuestra sangre", dijo Yeva. "La Kadin Consort Mazur lo es. Ella es sangre del Rey Robert The Bruce y, por tanto, nuestra. Debes irte ya. No eres bienvenido en mi casa. Moroi", oh ho.
Esa forma de decirlo, era negar su alianza con ellos. Era renegar del "Ellos vienen primero" tan arraigado por milenios.
"Tía Tatiana sabrá de esto", amenazó. "¡La hará ejecutar, por traición!".
"Iremos a la Corte de Justicia Federal de Pensilvania si lo intenta", dijo Ibrahim, "Humana. Randi. Pensilvania es un Estado de América. Las sentencias de muerte se apelan. ¿Lo sabías?".
"¡No te atreverías!".
"¿Sabes que sería mejor?, llevar el caso ante su Propia Reina, Elizabeth Windsor", completó Ibrahim, haciéndolo palidecer. "Cuando los Hannover llegaron al trono, los morois fueron abandonando las cortes europeas, porque ellos eran menos tolerantes a... cosas como nosotros. Se firmó un acuerdo con La Reina Anna y dejamos de ser visibles para ellos. No más brujos o magos o videntes para ellos. ¿Cómo reaccionaría si supiera que aquellos que juraron no hacerse visibles al resto... van a ajusticiar a una súbdito británica... por no abortar a su hija?".
"¿Qué es abortar?", Oh Oh. Roza. ¡Eso no era bueno!.
"Causar la muerte antes de nacer, Kizim", dijo Ibrahim, sencillamente, mirando peligrosamente a Randi, que palideció.
"Eso quería la bruja, ¿cierto?".
"Su tía. Sí".
"Oh. ¡Eso no pasará!" y lo que pasó, ocurrió a la velocidad del rayo.
La pequeña Roza tomó un cuchillo de mesa y lo lanzó a Randi... clavándose a centímetros de sus ojos. Su mirada de satisfacción lo decía todo.
"Falló por centímetros". murmuró Karolina a su hermana Sonja.
"Nop. No lo hice. No soy una asesina como esa bruja. Es sólo... cómo Baba dice a veces... Una. Advertencia... ¿te comieron la lengua los ratones? ¿o prefieres que la arranque y la sirva yo?, a los ratones, claro... Las serpientes se los comen... a los ratones. También a las lenguas". Ni que decir. Randi... huyó. ¡Dejando un reguero de orina a su paso!. "¡Guácala, moroi sucio y desconsiderado!, ¿más pastel, por favor, Señora Yeva?, ¡está yamy yamy!".
