Abordaron el jet, dos días después.

El privado de Ibrahim. Directo con la paranoica Tatiana Ivashkov. Pero con muchas escalas, obviamente.


"Su... Majestad... el Señor Mazur está aquí. Dice que... usted la llamó", el guardián de la puerta asomó y así se lo dijo a La Reina.

"Que... pase.. y con todos los que vienen con él. Sí. Mejor todos que ninguno".

Ibrahim entró, con sus guardianes, con Janine y Roza de la mano, entre ambos.

"Tatiana... tanto tiempo... Los años no te tratan mal, por lo que veo".

Cortés. Pero no demasiado. Tenía una esposa joven y hermosa que complacer.

"Demasiados, me temo... ¿quiénes vienen... contigo?", apretó los dientes tras su sonrisa.

"Mis muchachos, Sergei y Pavel. Ya los conoces, creo. Mi Kadin -La Kadin Consort Mazur-" remarcó con su tono demasiado afable "y nuestra Kizim. Roza Mazur. Saluda a La Reina Tatiana, amorcito".

"Nop. Esta Bruja Rubia y mala nos quiere muertas. ¿Bueno?, que lo intente", dijo, desafiante. Para alguien tan joven, era muy decidida. Y su voz no tenía esa gracia infantil de la niñas pequeñas. "¿Qué quiere conmigo, de todas maneras?". Masculló.

"¿Ya vas a una Academia, niña?".

"¿Eres Tonta, tú, o sólo lo aparentas?. Las militares sólo reciben niños graduados de secundaria".

"Moroi. Me refiero a una Academia moroi".

"Ésas que son como guetos?, nop. Gracias pero nop. De nada". Y bostezó en su propia cara.

"Necesitas conocer tus orígenes, niña".


"Veamos... Erase una vez... ¡un planeta triste y oscuro! y la luz al nacer descubrió un bonito mundo de color... un león, un dragón, una flor y una mariposa y blabla. ¡Luego Cayó un meteorito!" y se dio la maña de actuarlo, como en StarWars, "se murieron los dinosaurios y ud los usa de combustible", movió sus deditos como si fuera sólo culpa de Tatiana. "Luego los monitos de Darwin bajaron de los árboles del Conocimiento del Bien y del Mal y todo eso y descubrieron el fuego y las semillas y todo. Nacieron los Reinos y en uno llamado Escocia nació un Rey que se llamó Robert , ¿sí, me sigue?. Bueno, él conoció a una moroi - aún no sé de que árbol de cayeron, o no se arrimaron a ninguno y por eso deben ser cobijados- y tuvieron una bebé. Ella la llamó Elizabetta Hathaway FitzRoy... porque ella se llamaba Elizabeth Hathaway. Ese Rey Robert -humano-" le susurró "es el ancestro del Rey James -que fundió Inglaterra con Escocia- que es ancestro de La Reina Victoria, el ancestro de La Reina Elizabeth... Elizabetta fue madre de 8 niños dhampirs, todos Hathaway... Mi mamá es Janine Hathaway, desciende de ese Rey. También había una vez un Sultán en Otomania llamado Suleimán y uno de sus Pachá era un moroi, Mustafá Mazur era su nombre. Mi Baba es Pashá y desciende de ese moroi otomano. Se casó con mi Anne y nací yo, por abajo. Soy mamífero", le susurró, causando que se horrorizara y Abe sonriera. " Ud es moroi, ¿sí? de un árbol completamente desconocido. Bebe sangre y duerme boca abajo o en ataúdes y huye del sol. Y le dicen Reina... ¡Y se lo cree!. Pero no es Amídala. No la votó todo su pueblo, ¿cierto?, sólo un grupo de debiluchos como usted lo es. ¿Estamos?, supongo que su papi y mami eran moroi, pero a veces... bueno, sospecho que moroi y sirena producen a uno de agua; ¿y moroi y unicornio?, ¿a un centauro?" y se rascó la cabeza. "lo que sí creo es que moroi y pegaso producen uno de aire, moroi y dragón uno de fuego y moroi y... hombres lobo" y sacó la lengua a su padre, que se rió "a los de tierra".

"Máster Tony Szelsky, Su Majestad", anunció el guardián de la puerta.

Ah. El otro elemento disidente. Claro. Que entró con las manos en los bolsillos y silbando. Parpadeó al ver al grupo y sonrió a Janine.

"¡Hola Janie!, ¿qué tal tus vacaciones?"

"Interrumpidas", masculló, "Amorcito. Él es mi cargo. Tony. Ella es nuestra hija, Roza. Y mi esposo, Ibrahim Mazur".

"¿Y los guapotes de atrás?, ¡qué lindo papel tapiz!".

"Mis guardianes, Pavel y Sergei", los señaló Abe y Tony les dedicó -a cada uno- una sonrisa gigante.

"¿Tendrán vacaciones pronto?, requiero... guardaespaldas de vez en cuando... Janie es preciosa, pero es una niña... ¡Y me gustan los niñitos como ellos!". Se giró a Roza y le dio una gigantesca sonrisa ganadora de princesitas... y principitos. "Soy Tony, tu mami habla mucho de tí".

"¿El moroi al que ella le hace moroi sitting?", él asintió, "ah, el moroi bueno. Ella dice que lo eres".

"¿Qué hace cuándo su guardiana está de vacaciones, Máster Szelsky", le dijo La Reina, atrayendo su atención.

Le molestaba no ser centro de mesa, evidentemente.

"Tony, por favor. Mi mamá era sólo una niñita que le creyó al viejo. Heme aquí. Retomando su pregunta, las vacaciones de Janie coinciden con mis invitaciones a navegar. Obviamente. Lo que ella haga en su tiempo libre... es su asunto".

"¿Has visto sirenas?", dijo Roza, interesada y acercándose.

"No. Lo siento... ¿pudiste ver a tu monstruo?".

"Con ella acabas de hablar... ¡ah!, el del Lago. Nop. Lamentablemente. Intenté tentarlo... pero... supongo que hay monstruos peores... capaz y sea sólo un humilde Lapras de muy bajo PC y por eso no emerge".

"¿En serio no capturaste ninguno junto al Lago?" y sacó su celular, mirando fijo la pantalla, "¡mira, un Diglett!", ah, pero sin PC", suspiró.

"¿Puntos de Castillo?, dijo, maliciosa, "Al menos sirven de caramelos, anda, ¿vas a capturarla?... " Allí, frente a La Reina misma, que no entendía nada.

"¿Qué es un Diglett?", cayó en el juego.

"Pobrecita... es que no sale mucho...", le explicó a todos en un susurro muy audible, "ah, claro, no hay un solo gimnasio o parada cerca.. en morois a la redonda", se encogió de hombros Roza.

"Es un juego virtual, Tatiana", explicó Abe, sonriendo, "Nuestra Roza lo juega por todo el mundo".

"¿Y no te gustaría ir a una Academia, con niños reales, niña?", insinuó La Reina.

"¿St. Basil, Con Vika?", se interesó y la miró.

"St. Vladimir. Acá, más cerca, en Montana".

"¿Hay una de esas en una montaña?", dijo, desinteresada. ¡Oh!, sabía de ella -y todas- pero no se lo dejaría saber... nunca.

"Montana", le dijo lentamente.

"Lo mismo", dijo Roza. " Una cueva de murciélagos fotofóbicos en alguna montaña. Nop. Gracias. Nop. De nada", y siguió viendo el juego de Tony.

Ocasionalmente, mostrando el suyo. ¡Incluso intercambiaron códigos y todo!.

"Montana es...".

"Un Estado. Lo sé. No me fue mal en Geografía. Cálculo no era tan fácil, pero les agarré la trampita. ¿Ciencias? bueno, no explica a los morois, suena a una falla genética, pero se corrige al ser Dhampir. Por eso mi Baba toma sus buenas dosis cuando puede", risitas. "¿usted... no tiene uno?". "En fin, no sabía que en su Montaña filmaron Batman, ¡con la cantidad de murciélagos en esa cueva que pudieron servir de extras!".

"En una de esas entrenaron a tu madre", le recordó La Reina.

"Para morir. Lo sé. Por gente como usted, Señora Tatiana. ¿Señorita Tatiana?", la miró críticamente y le tomó ambas manos. "Sip. Señorita. No hay anillo. Lástima. Fue bonita alguna vez. Fue joven alguna vez. Debería haberse buscado un marido o marida que le quitara esa cara de amargura que tiene pegada", se volvió a sus padres, fingiendo un feroz bostezo, "¿nos vamos?, me está dando sueño... aún me quedan vacaciones y... verdad, ¿buscaremos otra Escuela?", susurró. "Nop, no su Montaña murciélago, no insistir. Gracias", dejó a La Reina con las palabras en la boca. "No aguanto el horario nocturno de ustedes. ¿Salen a volar, acaso?, ¿a morder a las vacas?, ¿qué hacen, aparte de mostrarse los dientes entre ustedes?".

Entonces sonó una alarma, que puso a los guardianes en alerta.

Entraron guardianes a tropel y sin palabras, se llevaron a La Reina a un lugar seguro.

"Hubo un ataque strigoi en las cercanías. Murieron dos Ozera, casi mataron a un niño y a su tía. La Corte entró en aislamiento hasta que el nido sea exterminado. Deben ir a la zona de seguridad más cercana" -explicó el guardián a Janine "lleva a tu moroi a salvo", le ordenó, sin respeto a nada.

"Tony, vas con Ibrahim, Roza y los muchachos", le dijo Janine a Tony, quien asintió. "Toma de la mano a Roza y muchachos, tomen a Ibrahim y llévenlos al lugar más cercano. Iré a ver si puedo ayudar a Arthur en alguna cosa, ¿sí?. Ya vuelvo".

"¿Anne?". Roza temblaba

"Sí, amorcito. Volveré. Obviamente. Ahora vé y cuida a Baba y a Tony por mí".

"¿Hay cupo para otro más?, el niño Ozera está acá, solo. Su tía está en la enfermería". Dijo uno de los guardianes a Janine.

"¿Es el niñito que perdió sus papis en manos de monstruos?. Traiganlo. Yo lo cuido", dijo Roza y Janine sonrió, haciendo un gesto al otro guardián, que salió y volvió con un niño de pelo oscuro y ojos azules, cubierto de sangre seca y temblando. Roza fue hacia él. "Soy Roza, ¿tú?".

"Cris", susurró, casi llorando.

"Vamos Cris", lo tironeó, "vamos a un lugar seguro, ¿sí?, dónde quiera que sea eso", murmuró.


"Janine... amor... recuerda a las Minas de Moria, cuándo nos busques".

"¡Es demasiado peligroso, Ibrahim!". Se asustó.

"Te espero en el hangar, entonces", le dijo, "no demores. Llevaré a los niños a refugio seguro. Volando no podrán tocarnos por un rato".

"Allí estaré" y Janine salió con los guardianes.