La Reina estaba boquiabierta.

Y dijo la cosa más estúpida del último tiempo.

"Entonces, ¿no serás guardiana, nunca, RoseMarie?, así te llamó tu madre, ¿cierto?, ¿RoseMarie Hathaway?"

"Sí. Cuándo tú le ordenaste abortarme. Cuándo debió ocultarme de tus garras... ¡Cuándo tú me quisiste muerta, Tatiana!", le gritó. "Y sí, soy Roza Hathaway Mazur, ¡Muy a tu pesar y a Tu dolor, bruja!... ¿y sabes qué más? ¡Por tus insultos, mis reglas van a cambiar y así!" clickeó sus dedos "El Baba de mi Baba -el otro Pashá, el que ya murió- le dejó a mi BabaAnne un fideicomiso -que será mío-... ¿sabes que contiene, lo supones, acaso?, ¡la deuda que ustedes tienen con ellos! y si algo me pasa -ahora o en años adelante- ¡será cobrado de inmediato! ¡Y serás tú la que vivirá en un basurero o bajo un puente, bruja!".


Eso sí fue la gota que rebalsó el vaso.

Esa no era una amenaza.

¡La ya mítica deuda, tan alta que sólo se podían pagar los intereses, año a año!. ¿Era en serio?.

"Pero soy la buena, en todo caso, Tatiana", dijo Roza, acercándose, la estaca de Croft peligrosamente en sus manos, "Sí. Sabes que es mucha esa deuda, ¿cierto?, pero soy la buena" repitió "Cada año en que yo aguante en esa cueva de vampiros chupasangre que tú llamas Academia, será un año en que me pagarás a Mí esos intereses... y vas a calcular el valor real de tu baticueva de Montana... ¿sabes porqué?, porque me la venderás cuando sea grande, a cambio de esos intereses. Irás traspasándolos a mí... año a año... Y, cuándo sea mía, esos intereses que tú deberás seguir pagando, pagarán su funcionamiento... para siempre... ¿Estamos?, así iré, sí, ¡a proteger mi inversión!".

Ibrahim no cabía en sí de orgullo. ¡Su Kizim, su hija, estaba creciendo!, y cerrando un negocio ¡sin invertir nada!.

Porque el fideicomiso era de Meryem Mazur y como beneficiaria -sólo a su muerte, por testamento- estaba Roza.

Así que los intereses se pagarían realmente a Meryem y luego a Roza...

Pero La Reina No Lo Sabía.

Y traspasaría -año a año- su más consentida Academia a una niñita... ¡dhampir!

"Pondremos exigencias de ingreso, obvio", decía Roza y le puso atención, "¡nada de morois ricos y taimados por simplemente ser morois y ricos y taimados!, cambiaremos el horario, habrá nuevas clases, ¡nada de estupideces inútiles! y los morois aprenderán que es tener magia y a pelear por sus vidas, a ver si aprenden a no ser cobardes y debiluchos".

"¡Yo quiero ir!", saltó Cris, sólo oyendo sólo lo último, "¿dónde es?".

"La nueva St. Vladimir... También le cambiaremos el nombre. Ese lo diré más adelante".

"Pero... ya vamos allí...", dudó Lissa, "¡no soy una moroi rica y taimada!", y se echó a llorar. ¡Allá vamos de nuevo! "¡seré buena, estudiaré más, no me echen!".

"Eres como una princesa de cuentos", le dijo André -el hermano de Lissa- a Roza.

"¿Una Princesa como el abuelo?", Y Lissa se secó las lágrimas, más interesada ahora. Y menos triste.

"¿Tu abuelo es una Princesa?", y Roza miró al Príncipe Dragomir, críticamente, "¿eres gay como Tony?".

"¡No, es Príncipe!", explicó Lissa, "Es bisnieto del Rey Rogelio Dragomir, que ¡reinó antes de La Reina Emérita Ekaterina!"

"¿Emérita, como Amídala?, que fue electa y después pasó a Senadora".

"¿Quién es esa Amídala?, ¿de qué Casa Real es?", dudó Lissa, mirando alrededor... sobre todo a Tony, que se reía casi de guata, en el suelo.

"¿Star Wars, alguno?", Roza miró a su alrededor, desesperanzada. "¡Trogloditas, medievales!, seguro Tatiana pretende enviarme una rueca para matarme a mis 15 años!, pero igual, se cobrará la deuda" y la miró.

"La Capitana Petrova, Majestad", asomó un guardián.

Entró una mujer negra como el ébano, alta y con un corte al rape. De unos 35 años.

Roza la miró, obnubilada. Boquiabierta.

Okoye!", gritó Roza, acercándose a ella y mirándola de todos los ángulos, "¿vienes de Wakanda?, ¿me llevarás contigo?".

"Es... no, Capitana, preséntese a la Bayan Mazur", dijo La Reina.

"Alberta Petrova, Capitana de los Guardianes de la Academia St. Vladimir", dijo, sencillamente.

"Oh... ¿grado?", la interrogó Roza.

"BM3".

"¿Edad?".

"40 años".

"Anne, quiero verlas... frente a frente. Sí. Si es tan buena como tú... veré si me quedo en esa baticueva más de un año... sino... veremos", miró a La Reina, "3 intentos... estacas reales. Mi mamá es BM1. Deberías ser mejor que ella, ¿cierto, Okoye?".

"Como puedes suponer, ella es Roza; la hija del Pachá Mazur y su Kadin, la Guardiana BM1 Janine Hathaway... La quiero en St. Vladimir... pero... ya derrotó a Croft. Limpiamente".

"¿Es en serio?", y le dio una sonrisa de 1000W, "¿e irás a St. Vladimir?".

"Derrota mi Anne y lo consideraré más... seriamente. Después de todo, mi Academia... será mía al final, ¿cierto, Tatiana?. Mis reglas, mis condiciones... Pero... tu deuda. Tatiana".

"3, entonces", dijo La Reina. "Estacas reales. La Capitana. Y la Guardiana Hathaway".

"Mazur. Es mi Kadin. Es la Guardiana Mazur", le recordó Abe.


Frente a frente. Con estacas reales. Dos mujeres de alto rango.

Fuertes. Decididas. Y lo mejor, era que Janine sí quería a Roza en St. Vladimir. Pero en sus términos.

Sería dueña de una Academia... a sus 18 años. Sabía que a Meryem no le importaba el fideicomiso -tenía suficiente con los 15 años de beneficios- y en su testamento lo había dividido entre sus nietos.

Sí, los intereses serían para Roza, pero no a sus 18 años ni completos.

Pero La Reina... nunca lo sabría, claro.

Lissa miraba con ojos como platos, casi en punta de pies, siguiendo los rápidos movimientos de ambas guerreras. Boquiabierta. Babeando -literalmente-.

"¿Ella es tu mami?", susurró a una orgullosa y ufana Roza, que seguía con atención la pelea.

"¡Una a Cero!, punto a la Guardiana Mazur", dijo Pavel, que llevaba el conteo.

Uno a Cero. Faltaban dos, ¡qué emoción!.


La Reina nunca había visto luchar a dos guardianes. Y no pudo evitar seguir con mucha atención el proceso. No podía evitar mostrar interés. Los ojos brillantes. Las manos apretadas.

"Uno a Uno!, punto para Okoye de St. Vladimir", dijo Sergei, sonriendo.

"Tu Okoye me está calentando", le susurró Tony a Roza, "es increíble, ¿no?, mi padre siempre quiso que me casara... podría con ella, ¿cierto?, imagina a los niños. Ojos azules y esa piel de ébano... ¡wow!".

"Punto para la Capitana!, Dos a Uno, ¡triunfo para la Capitana de St. Vladimir!", confirmó Pavel.

"Cásate conmigo", se abalanzó Tony sobre ella, sudorosa y brillante como una estatua de mármol, "¡tendremos hijos tan hermosos como tú lo eres!; y yo, obvio... ¡avísenle a mi padre que quiero casarme hoy, ya mismo con ella!". ¡Y la besó, ante todos!.

"¿Qué es una Okoye?", finalmente pió Lissa, más confusa aún. ¿Por qué llamó así a La Capitana?.

"Okoye. Una guerrera de Wakanda... ¿qué no viste Black Panther o siquiera Avengers?, ¿no?, ¿qué fue lo último que viste en el cine?, espera, ¿sabes lo que es el cine, al menos?".

"St. Vladimir, entonces", dijo La Reina.

"¿A cambio de que... Tatiana?".

"Claro, como olvidarlo... Cada año que permanezcas, los intereses de la deuda con Los Mazur... pagarán un porcentaje de la Academia de St. Vladimir", la Capitana se volvió, asombrada. ¿Esa niña sería la dueña de la Academia, algún día?.

"Yo hablaré con mi madre, para gestionar los documentos de traspaso... Obviamente", se apresuró Ibrahim, "será todo legal, lógicamente".

De pronto, Roza sonrió. Maliciosa. Y sus ojos brillaron. Y sip, ¡se llenaron de lagrimones con una facilidad... asombrosa!.

"Es que... ¡aún es poco!" gimió "¡quiero que de verdad me quieran allá!" gimió "¡no sólo por mi dinero!"

"Lo que quieras", susurró La Reina, suspirando... ¿Qué más podía reclamar, ahora? ¡Oh, cuidado con lo que pides, Tatiana!

"Quiero... que al moroi de mi Anne se lo reconozca por lo que es. Un Lord Szelsky. A. Pleno. Derecho. Y para siempre".

"Hecho"

"No he terminado. La Capitana se casará con él... máximo a finales de este ciclo y será llamada... Lady Consorte Szelsky, como todas las esposas de..."

"¿Qué?" dijeron todos a coro. La Capitana, sobre todo.

"Los hijos -si los tienen- tendrán todo el derecho de su padre. Y ninguno perderá su posición en la herencia del Principado. Serán nietos del Viejo Príncipe, después de todo".

"¡QUE¡ gritó La Reina. ¡ESO no podía estar pasando! "¿Y acaso no quieres un Principado para tí, acaso?, André está disponible", dijo, sarcástica.

"¿Él?, no me gustan los morois, flacuchos, debiluchos y descoloridos. Y eso me recuerda... a Iván Zeklos también deben darle su derecho. Su mami es Zeklos y el imbécil del padre la abandonó a los 17 años con Iván... ¿sí? ... ¿estamos? sí... o no, Tatiana... es así de simple"


Okoye. De Black Panther y los Vengadores, en caso de que no reconocieran el nombre. Y, bueno, La eterna Alicia en el País de las Maravillas.