El 1ro de septiembre, marcaría el día de ingreso a la Academia St. Vladimir, para Roza.

Ella llegaría -con su familia- el 31, pues el 1ro partían a media tarde y Roza quería recorrer el lugar primero.

Algunas familias habían comenzado a llegar en la mañana, sobre todo, cuando sus hijos cambiaban de nivel y -por ende-, de alojamientos.

El pabellón de niñas dhampirs recibía a las de la Escuela Elemental -muy pocas- e Intermedia -un poco más. Roza tendría su propia habitación en el segundo nivel. A las niñas de la Escuela Elemental las dejaban en el primer piso y juntas de a varias. Eran muy pequeñas.

"¿Son niñitas o pollitas?", Roza miraba a las pequeñas niñas ir juntas de un lugar a otro, sin dejar de piar, excitadas.

"Hay tan poquitas en la Elemental", le explicaba La Capitana, "que es mejor ponerlas juntas. 10 en la Elemental y 40 más en la Intermedia. Aún así, nos queda espacio aquí, para el doble, al menos. Y triple, si las ponemos juntas... Los muchachos, al revés, son siempre más. ¡Han habido clases que hemos tenido que poner a 3 juntos!".

"¿Y en serio vienen a crecer para morir, Bertie?", dudó Rose. "Al menos no iré a dormir con esas morois tontas y debiluchas, a una de esas... casi la tosté y eso que la puse al sol por un minuto o dos... o varios", se encogió de hombros.


Pero Lissa guadaba emocionantes recuerdos de Roza y de su encuentro. ¡Y le contó a todas sus amiguitas sobre ella!.

"¡Conocí a una niña dhampir en la Corte y es super cool!", les decía, "su papá moroi la adora ¡y es muy rico!. ¡y su mamá es una ultrapoderosa Guardiana!. La Reina la quiere en St. Vladimir... a la niña, obvio".

"Hablas como si hubieras conocido a una Princesa", dijo Natalie Dashkov, despectivamente. ¡Ella sería una Princesa algún día!.

"¡Oh!, Creció como una". Explicó a las otras niñas, que no lo podían entender.

"Aquí aprenderá su lugar", dijo con desprecio otra niña, muy antipática. "Será Guardiana".

"¿Tuya?, ni lo sueñes", llegaba Roza, "Hola. Soy LA Bayan Mazur" las que recordaban sus clases de Historia moroi, palidecieron. "Roza Hathaway Mazur es mi nombre. ¿me presentas a tus amigas, Lissa Dragomir?".

"Eh... Natalie Dashkov... hija del Príncipe Dashkov. Camille Conta. Renee Szelsky. Abby Badica". Se las mostró, una a una.

"¿Eres pariente de Tony?", le preguntó a Renee. Ella negó.

"¿Quién es Tony?". Dudó.

"Lord Tony, el hijo de tu Príncipe y moroi de mi mami", tuvo que explicar. La niña frunció el ceño, pero no recordaba a ningún hijo del Príncipe. No lo conocía. ¿Ella si?, ¡capaz que fuera una Princesa de verdad!.

Las observó a todas. La tal Natalie destilaba arrogancia. Papi con dinero y posición, seguramente. Las otras no se veían pesadas o insoportables.

"¿Es verdad que estuviste en la Corte?", se interesó la sobre excitada Abby Badica.

"Una estupidez, pero sí. Debimos dejar Rusia para venir acá".

"¿Y viste a La Reina?", se interesó Renee.

"¿Cuál?, en Europa hay varias. Inglaterra, Holanda, Bélgica, España... En Mónaco es Princesa. en Luxemburgo, Gran Duquesa".

"La... moroi", se rascó la cabeza Camille. ¿En serio habían tantas?.

"Ah, Tatiana. Una bruja pesada. Sí. Una pérdida de espacio, a mi entender". Todas la miraron, asombradas y asustadas. "Bueno, niñitas, nos veremos en clases o eso creo. Mis padres me esperan en el penthouse. Estaré allí con ellos hasta que se vayan... tal vez nunca... ¡qué se yo!" y se fue.

Dejándolas frías y estáticas, como estatuas de sal.