Burning Stardust
By: HybridVirus

Disclaimer: One Punch Man y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Lightning Quasar y no hay ninguna ganancia con esto, más que darle amor a mi personaje favorito; solo soy una fan que escribe para fans.

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Capítulo VII

El eco de sus pasos resuena contra el abrumador silencio, que se yergue sobre la desierta zona, al mismo tiempo que sus pies continúan moviéndose sin el menor indicio de duda. La mirada de Haruka se dirige una vez más, hacia la vaya de metal que se aleja con cada uno de sus pasos. Después de ocho días naturales sin conseguir una fotografía, el jefe no puede culparla por desviarse de sus órdenes originales.

Mientras lo que se encuentre en esa parte de la zona abandonada, sea un monstruo lo suficientemente aterrador. Haruka sabe que podrá salirse con la suya, y así mantener su paga asegurada. Después de todo esa es la razón por la que el jefe, la arroja hacia los riesgos tan descaradamente. Porque es la única que siempre se las ingenia para salir ilesa… y porque aún debe una parte de esa jodida cámara.

–Más vale que esto no sea una broma de mal gusto…

Sisea la reportera mientras la insistente vibración de las notificaciones, continúa repicando en su teléfono. Informándole que aún hay alguien intentado conseguir ayuda, pero es extraño que alguien solicite auxilio desde esta parte de ciudad Z. Aunque tampoco es la primera vez, que se adentra en este lugar para intentar conseguir fotografías.

Incluso había venido hace tiempo atrás, cuando Spring Mustachio había dado aviso sobre un Kaijin, que había sido incapaz de detener y cuya fuerza sobrepasaba por mucho la suya. Lamentablemente lo único que Haruka había encontrado, eran los restos de algún tipo de algas en el suelo. Aunque si recordaba el escabroso llanto de algo, lamentando la pérdida de todo su cabello.

–Yo misma les tirare los dientes, en caso de que esto sea una tontería.

El cazador de héroes no iría a ningún lado, eso era bastante obvio al haber ya al menos 16 héroes hospitalizados. Intentaría atraparlo después, principalmente cuando no estuviera frustrada, por solamente encontrar a Kousagi-chan en su camino. Ese niño tenía problemas, mira que rondar de noche en un lugar tan peligroso con esa pinta que llevaba… aunque ¿Quizás eso era parte de su plan?

Quizás Kousagi estaba intentando aparentar ser un héroe, para atrapar el mismo al cazador de héroes… Una discreta risa escapa de los labios de Haruka, al intentar pensar en qué clase de héroe, podría ser alguien que llevaba un peinado que le recordaba a las orejas de un conejo. Bueno… recordaba a alguien vestido de piña en el rango B. Por lo que es consciente de que, en el mundo de la asociación de héroes, absolutamente todo es posible.

–Veamos…

Susurra la joven al mismo tiempo que toma el móvil de su bolsillo, la pantalla se enciende dejándole ver la alerta, que aún sigue activa marcada con un punto rojo unos metros más adelante. 'Por favor, necesitamos un héroe. Hay un Kaijin en el parque.' Sus ojos memorizan el tramo del mapa, intentando encontrar la mejor ruta para tomar las fotografías que necesita.

El resto de los héroes de la zona, se encuentran realmente lejos de la ubicación. Al menos eso supone Haruka hasta que su dedo se desliza contra la pantalla, para actualizar los datos de la misma. Los orbes grises se abren desmesuradamente, al ver la información que se expande ahora en el mapa. Hay dos héroes cerca de la zona. Uno de ellos es Demon Cyborg y el otro es Capped Baldy.

–¡Genial, las fotos de un clase S pondrán feliz al jefe!

Las manos de Haruka llevan el teléfono a sus labios, para besar la pantalla y agradecer su suerte al cielo. Con esas fotos podrá salir finalmente de la deuda de esa condenada cámara, por la que se vio atrapada en ser la fotógrafa de todos los sucesos peligrosos, que todos sus compañeros se rehúsan en aceptar. Una sonrisa radiante se apodera de sus facciones, al mismo tiempo que se asegura de darse una palmadita mental en la espalda.

El hecho de haber arriesgado su pellejo por Demon Cyborg, le parece un precio digno a pagar ahora que tendrá la posibilidad de finalmente recuperar, una parte de su alma de las pequeñas y maléficas garras de su despiadado jefe. Solo necesita unas cuantas fotos del monstruo, y del preciado héroe metálico que todos aman.

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Los pasos de Haruka la hacen detenerse detrás de un árbol, mientras su espalda se presiona contra el grueso tronco. Su teléfono se encuentra en silencio, pero aún puede sentir el insistente zumbido de la alerta, que indica que alguien sigue esperando por ayuda. Los ojos de la joven se deslizan por el escabroso lugar, mientras el siseo de los columpios siendo mecidos por la brisa, le arranca un repentino escalofrío.

Los dedos de la pelicastaña se aferran a su teléfono, para alzar el artefacto y poder ver a que distancia se encuentra el par de héroes, que deber prepararse para fotografiar. Una parte de ella se siente un tanto… insegura porque después de toda esa situación en las afueras del refugio de la asociación, no se ha dignado a intentar ponerse en contacto con Demon Cyborg. A pesar de los intentos del androide por entablar alguna especie de contacto.

–¿Qué pasa… porque no se mueven?

Susurra la chica mientras que sus ojos se encuentran fijos, sobre la posición que ambos hombres aún mantienen en el mapa. Ninguno de los dos se ha movido siquiera un milímetro, casi como… si ninguno de los dos estuviera consciente de la alerta. Pero eso es imposible, porque la única otra razón para que ambos héroes estén aquí, a esta hora tan elevada de la noche seria porque…

Los ojos de Haruka se entrecierran en un claro gesto de duda, porque no hay forma alguna en la que Demon Cyborg, uno de los pilares de la asociación de héroes y uno de los miembros de la clase S, viva en la zona fantasma de ciudad Z. ¿Verdad? Los dedos de la siniestra de la fotógrafa, se presionan contra el puente de su nariz intentando preguntarse, cómo es que es tan fácil enterarse de semejantes chismes, en especial cuando no tiene el menor deseo de hacerlo.

–Esto tiene que ser un mal chiste…

Los ojos de Haruka se deslizan sobre la oscuridad del parque, los faroles en los alrededores se encuentran rotos en su mayoría. Únicamente uno de ellos tiene luz, pero no hay forma en que esa sola lámpara pueda brindarle la suficiente guía, para caminar entre esta densa oscuridad. El silencio en el lugar no presagia nada bueno, no hay forma en la que un monstruo pueda permanecer en silencio por tanto tiempo.

Además ¿Dónde están las personas que han pedido ayuda? Algo está muy mal con esta situación. Las manos de Haruka guardan el móvil en su bolsillo, preparándose para salir de inmediato del lugar. Esta parte de la ciudad es peligrosa, no solo por los monstruos que aparecen en esta zona. Si no también por todas esas personas, que no traman absolutamente nada bueno.

"Es momento de salir de aquí, algo está realmente mal."

Apenas han transcurrido unos segundos, cuando las manos de la joven se presionan contra el tronco del árbol, preparándose para impulsarse e iniciar con su grácil escape. Cuando puede apreciar el susurro, que el viento arrastra hacia sus oídos. La piel de Haruka se eriza por completo, mientras se arroja de lleno hacia uno de los costados del árbol.

El siseo del metal cortando el aire, junto al gruñido de alguien quejándose por tener que liberar, lo que supone es un arma del tronco tras el que se ocultaba. La llevan a apresurarse para incorporarse, el susurro de diversos pasos resuena como un eco a su alrededor. Dejándole saber que quien acaba de atacarla, no se encuentra solo entre las sombras.

–Qué curioso… ponemos una trampa para un héroe, y conseguimos que caiga uno de esos indiscretos mirones.

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El rugir de la sangre corriendo por su torrente sanguíneo, resuena en el insistente palpitar de sus tímpanos. La silueta del sujeto frente a ella, la hace dar unos cuantos pasos hacia atrás. La luz del poste que se encuentra ahora sobre su persona, le permite ver el resplandor del cuchillo en la mano de su atacante.

El metal se encuentra opaco y repleto de óxido, probablemente el mismo no tenga el suficiente filo. Pero… sin duda alguna aún existe la posibilidad de ser utilizado como un arma. El eco de un movimiento a su costado, hace que se mueva intentando mantener la distancia, entre su cuerpo y las personas que se mantienen en las sombras.

–¿Creíste que encontrarías una noticia, hmm chiisana gaijin?

Los ojos de Haruka se entrecierran al escuchar esa palabra, la misma por la que ha sido marcada durante toda su vida ¿Cuantas veces ha tenido que lidiar con esta jodida situación? Sus manos se aprietan en un puño, al mismo tiempo que su ceño se frunce. Sus dientes crujen mientras imita el movimiento del hombre, asegurándose de mantener una prudente distancia entre sus cuerpos.

No le puede permitir acercarse, hasta que esté segura de que puede desarmarlo. El verdadero problema es el no saber, que la espera entre la penumbra que se encuentran a su alrededor.

–Haremos esto sencillo para ti chiisana, entrega todo lo que tengas de valor y te dejaremos largarte.

Cualquier duda en su cabeza se disipa, al escuchar las palabras que escapan de los labios del individuo. El mismo acaba de confirmar lo que ya sabe, no están solos y parece que tiene todas las de perder. "No les entregues nada" El cosquilleo en sus dedos, la obliga a respirar profundamente. Recaer en una nueva deuda con su jefe, es algo completamente inaceptable a sus ojos.

No hay forma en la que se permita salir de aquí, sin la cámara y los teléfonos que lleva consigo. Uno de ellos no le pertenece por completo, a pesar de que sea para su uso personal. El objeto forma parte de su viejo trabajo y no puede permitirse perderlo, no cuando de hacerlo puede meterse en un verdadero problema.

–¿Qué sucede… si me rehúso?

La cacofonía de las risas que provienen de la oscuridad, cumplen con su deber dejándole saber que enserio está rodeada. No hay oportunidad de escapar de esto, solo puede pelear para ver un día más llegar a su vida. Es vergonzoso pensar que estos individuos, ni siquiera se sienten con el descaro de usar su nombre. Es casi como si ella no fuera, nada más que un simple chiste para ellos.

Pero estas son personas normales, personas con algún tipo de arma blanca en sus manos. No poseen el aura asesina de ese monstruo, que casi le arranca la vida por su necesidad de proteger a otros. Si ha sobrevivido al rey del mar profundo, está segura de que puede enfrentar a un grupo de malvivientes, y salir victoriosa sin el menor problema.

–Espere jefe… ¿Qué no es esa?

El eco de su puño golpeándose contra la palma de su mano, mientras que sus pies se separan a la altura de sus hombros. La hace sentir esa adrenalina que reconoce, la misma que la ha llevado por este camino de altibajos que ha vivido a lo largo de su vida. La emoción que se dispara por su corazón, la transporta por un segundo a ese viejo recuerdo de su primera pelea en la escuela. No una hecha por una necesidad de agresión, si no por el simple deseo de defenderse.

Quizás esto es lo que necesita… quizás solamente tiene que recuperar la confianza en sí misma, y qué mejor forma de hacerlo ¿Qué partiendo algunos huesos de un grupo de pandilleros? Quizás es momento de dejar de mentirse a sí misma, lo que siente en su interior… no es miedo a no poder vencer a un kaijin. Es el miedo de convertirse finalmente en el monstro, que la gente la ha acusado de ser por tanto tiempo.

Continuara…

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Hybrid-Virus

Yo! Buen día lectores. Tenemos otra actualización disponible, como se nota que he tenido tiempo libre… o estoy dejando que se me amontone el trabajo. Pero eso es irrelevante por el momento, gócenlo mientras dure que ya saben que luego me tomo mis descansos de meses. ;D

Como Haruka debe equipo profesional, siempre se ve obligada a tomar los trabajos peligrosos. Esto porque así es como va mitigando la deuda de los mismos, por eso es que menciona haber estado en la zona abandonada de ciudad z con anterioridad.

Haruka se encarga de ver por los verdaderos riesgos, no por hacer entrevistas a los héroes de clase C o B. Ese trabajo suelen pelearlo el resto de sus compañeros, pero si hay algo en alguna ciudad donde se presentara un héroe de clase S, es ella quien tiene que aceptar el trabajo a regaña dientes.

En vista de esto Haruka siempre termina encontrándose historias sobre otros héroes, desde los chismes más absurdos a los más indiscretos. Pero como no se encarga de escribir sobre esas cosas, los deja pasar para el momento en el que cree que le puedan ser útiles.

Hay un momento en el que Haruka es llamada chiisana gaijin, que vendría a ser algo como pequeña extranjera. La palabra Gaijin puede ser usada en un contexto tanto ofensivo, como sin esa intención. Sin embargo, los japoneses siempre hacen un énfasis, en el hecho de hacer notorias las diferencias entre ellos y los extranjeros.

Algo que mucha gente menciona es una causa de bulling en las escuelas, y que también se extiende a la vida en general para los extranjeros.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

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