Capítulo 6: Secreto
-Shadow, ¿Ya puedes explicarme lo que pasó? ¿Qué hace una alumna tuya en tu departamento y de paso inconsciente? -Interrogó la murciélago.
No respondió, ni él mismo sabía por qué corrió al verla caer de aquella colina, su mente estaba divagando entre las posibilidades que surgían en su mente, pero aun no encontraba una explicación lógica.
-¡Shadow, préstame atención! -Exclamó la mujer exasperada por el silencio de su compañero - ¿Estás consciente que si alguien descubre lo que haces estarás en grandes problemas? Lo peor es que me arrastrarás con esto por ayudarte – Continuó llevando su mano a su frente, masajeando su sien.
- Hmp, estoy consciente de la situación, Rouge – Shadow la miró con desdén – La vi caer desde la colina, huía de algo… O alguien, no lo sé – Susurró más para sí mismo.
La murciélago lo miró en silencio y luego volteó en dirección al balcón donde se apreciaba la vista de un pequeño bosque.
- Trataré de investigar la situación, pero deshazte de ella pronto, esto puede traerte problemas y a mi también – Sentenció seria mientras se dirigía hacia la puerta principal – Recuerda nuestro acuerdo.
Y se fue, dejándolo solo en medio de la sala, soltó un suspiro largo mientras se recostaba en el espaldar del mueble dejando su vista fija en el techo, luego de unos minutos miró su reloj, ya eran las 9:36 am, aun tenía tiempo de llegar al instituto, pero no podría dejar a la eriza sola y menos en su departamento.
- Qué dolor de culo se ha convertido esta mocosa – Pensó en sus adentros mientras que se dirigía a la habitación donde yacía la chica.
-Disculpe doctor, los sujetos 1258 y 3436 han fallecido-
-Tsk, estos mocosos son demasiado frágiles… -Masculló una voz masculina- Pero tú… Tú eres diferente, has pasado casi todas mis pruebas, eres perfecta para engendrar a mi sucesor… -Acarició el rostro de una muy pequeña eriza que yacía sentada con la mirada perdida.
Sus ojos se abrieron de golpe brincando de la cama donde estaba postrada, un sonoro grito de horror salió de entre sus cuerdas vocales.
La puerta de esa blanca habitación se abrió de golpe mostrando un erizo negro que la miraba con los ojos muy abiertos, notó que su vista se paseó por toda la habitación como cerciorándose de algo y luego dirigió su mirada a ella de manera interrogante.
Respiraba pesadamente, sus pensamientos estaban descontrolados pensando en un centenar de cosas.
¿Qué fue ese sueño?, sintió su cuerpo temblar y se abrazó a sí misma.
-Señorita Rose, ¿Está bien? -Habló con cautela mirando fijamente todas sus facciones, algo raro estaba pasando aquí.
-E-Estoy bien… -Alcanzó a decir con dificultad mientras trataba de controlar todas sus emociones.
-Caíste desde una colina, tienes un fuerte golpe en la cabeza -Explicó con suavidad, su instinto le decía que ella ocultaba algo más que cortadas en sus brazos, diagnóstico de ansiedad o depresión.
Ella volteó a verlo con cierta duda, aún le costaba ordenar su mente. Por inercia llevó su mano a su cabeza sintiendo unas vendas rodearla por debajo de sus orejas, aún se encontraba confundida.
-¿Dónde estoy? -Interrogó con duda, no conocía ese lugar, pero le parecía muy extraño estar junto a su profesor de psicología.
-Estás en mi departamento, te vi caer de la colina y te traje acá -Fijó sus ojos carmesí en ella generando otro leve temblor en sus piernas.
-Entiendo, lamento mucho la molestia -Susurró con cierta culpabilidad- Le agradezco mucho haberme ayudado, es mejor que me vaya a casa… - Lo mejor era salir de ahí, antes de...
-¿Qué le pasó, señorita Rose? –
¡Diablos! ¿Ahora cómo salía de esto?
-Yo… Yo… No recuerdo qué pasó, sólo recuerdo que estaba caminando por el parque del este… Pero ya no recuerdo cómo llegué aquí.
Él entrecerró sus ojos, si era una excusa era muy convincente, cualquiera pensaría que por el serio golpe ella había olvidado algunas cosas, pero él no era cualquier persona, él sabía que la zona donde se había malogrado no era grave ni representaba un peligro, por ahora lo dejaría pasar, tarde o temprano se enterará ser lo que pasaba.
Ella por su parte tragó grueso esperando que la dejara tranquila, no iba a mencionarle lo que vio la noche anterior, a decir verdad tenía miedo de eso y prefería olvidarlo, ella sabía que esa ciudad no era muy segura que digamos pero los asesinatos que habían no eran tan sanguinarios como el que había visto en ese momento y ahora estaba la interrogante de ese sueño que tuvo.
-Te llevaré a un hospital para que terminen de atenderte -Interrumpió sus pensamientos aún sin despegar sus ojos de ella -Por hoy considero que puedes faltar a clases -Desvió su mirada a su reloj, ella también lo hizo- Vamos, no quiero llegar tarde.
Sin más se dio la vuelta saliendo de la habitación, Amy le siguió manteniendo una distancia prudente, no dejaba de pensar en lo que había vivido últimamente, los días tranquilos habían desaparecido y últimamente se metía en más problemas de los que realmente quería, miró a su profesor que tomaba su maletín y unas llaves dirigiéndose a la puerta.
Todo el camino al hospital fue en completo silencio, cada uno en sus propios pensamientos.
-Hemos llegado, señorita Rose -Detuvo el auto frente al hospital.
Él sabe algo.
Amy abrió sus ojos de par en par y volteó a verlo y luego miró a todos lados ¿De dónde salió esa voz? Shadow no pasó desapercibida la actitud de la eriza.
-¿Señorita Rose? – La miró fijamente estudiando sus facciones.
-N-No pasa nada, muchas gracias por traerme, a-adiós -Rápidamente salió del auto y corrió dentro del edificio.
Shadow observó a donde fue y frunció el ceño arrancando el motor del vehículo.
Él también lo había escuchado.
Una pequeña conejita se sentó en su mesa suspirando suavemente al ver que el asiento que se encontraba a su lado estaba vacío. Miró entre sus cosas tomando nuevamente la enciclopedia que estaba leyendo el día anterior volviendo a la página donde lo había dejado, a decir verdad era terríblemente aburrido, pero él nuevo estudiante llamado Miles me había dado un motivo para terminarlo.
Y hablando del Rey de Roma…
-Buenos días -Saludó el zorro naranja se sentó a su lado.
-Bu-Buenos días -Le devolvió el saludo la conejita con un leve sonrojo adornando sus mejillas.
-Recuerdo que ayer me mencionaste que ya habías leído casi toda la biblioteca del Instituto -Dijo pensativo mientras miraba hacia arriba- Por lo que traje este libro que quizás pueda gustarte -Sonrió sacando entre sus cosas un grueso libro y lo dejaba frente a ella.
El corazón de Cream se aceleró y los colores volvieron a su rostro.
-Y-Yo… N-No, no era necesario… -Trató de ordenar sus palabras la coneja y él sólo rió por lo bajo mirándola con calidez.
-Está bien, no te preocupes -Sonrió aún más y se acercó a su oído- Me gusta que aún hayan personas interesadas en la lectura -Susurró.
Cream casi se desmaya en ese momento si no fuera porque el timbre que anunciaba el inicio de las clases sonó.
Se sentía nerviosa y ansiosa, no podía esperar al momento de ver a su amiga Amy para contarle sobre el chico nuevo y lo lindo que era, soltó un leve suspiro mientras jugaba con su portaminas sin siquiera reparar que el primer bloque de clases había terminado, la voz del siguiente profesor la sacó de sus pensamientos volteando a ver al frente, un par de ojos carmesí barrían el salón de clases desde su escritorio.
-Demos inicio a la clase – De manera firme se posicionó frente a todos- Hoy hablaremos sobre la historia de la psicología…
Su mente dejó de fantasear y prestó atención a la clase mientras tomaba apuntes, se abofeteó mentalmente sintiéndose mal, pues los apuntes del bloque pasado eran casi nulos, se suponía que ella era la mejor del salón, debía ser perfecta.
Amy se iba a enojar con ella por no tener apuntes de esa materia.
Sus ojos se humedecieron, su amiga que tanto la cuidaba y abría las puertas de su casa para ella se iba a decepcionar porque no pudo tomar nota de las clases, sintió una presión en el pecho, la tristeza estaba carcomiendo su cabeza mientras hacía esfuerzo por tomar lo más que pudiera de la información del actual profesor.
Dió un pequeño brinco al notar a su lado un pedazo de papel.
"¿Estás bien?"
Parpadeó un par de veces volteando a ver a su compañero que la miraba con preocupación, se sintió avergonzada ¿Tan obvia era? Sacudió levemente su cabeza hacia los lados tratando de serenarse y respondió directamente en el trozo de hoja.
"Sólo estoy preocupada por mi amiga, gracias por preocuparte"
Él lo leyó aunque no muy convencido le regaló una sonrisa reconfortante volteando a ver ahora a su profesor.
Cream se sentía en otra galaxia, se sintió feliz que alguien más se preocupara por ella, ya más tranquila y alegre decidió prestar máxima atención a la clase, ya después tomaría notas del libro sobre la materia anterior, no era muy difícil saber qué era lo que debía escribir si ya lo sabía de memoria.
Suspiró pesadamente recostándose de la puerta de su departamento, por fin había llegado a casa y poner en orden ese desastre de pensamientos que tenía, cayó al suelo sin fuerzas rememorando cada suceso desde la noche anterior, miró sus brazos cubiertos por vendas, entrecerró sus ojos, esa voz tenía razón.
Su profesor sabía... Pero, ¿Qué sabía exactamente?
Se mordió el labio pensativa, recordar a su profesor y lo apuesto que es, para ella era una clara señal de que ya se le estaba saliendo el tornillo, pero… No podía negar que era lindo, sus púas y esa expresión tan misteriosa, su voz gruesa y aterciopelada, pero lo mejor… Lo mejor eran sus ojos… Esos ojos carmesí, tembló al sólo recordarlo cómo la miraba, sentía que podía ver a través de ella, como si ella estuviese desnuda a su merced, como quién mira una presa, la verdad es que sí, se le podría comparar con todo un depredador.
Tenía miedo, sí, esa era la palabra, tenía miedo ser descubierta y más por un profesor, un hombre de renombre como él.
Sacudió su cabeza levantándose de golpe del suelo, debía andarse con cuidado de ahora en adelante, su profesor era alguien con quien mantener distancia, no debía permitir que él la tomara por sorpresa, sabía que tenía que hacer algo para desviar su atención y pasar desapercibida por él. Se encaminó a la ducha quitándose la ropa tan sucia que llevaba, a decir verdad ya hasta consideraba que tendría que lanzarla al basurero pues con la caída se había arruinado considerablemente.
Decidió tomar una ducha larga para sacarse rastros de tierra de su cuerpo y púas, talló con cuidado sus brazos, los cuales tenían marcas de su depresión y ansiedad, su profesor había curado esas heridas y estaba consciente que él no era tonto, ambos sabían que ella se los había hecho, apretó su brazo desviando la mirada hacia otro lado, tendría que dejar de hacer eso por un tiempo, sería el tiempo suficiente para que él dejara de darle importancia, o eso creía ella.
Cerró la llave de la ducha y salió envolviendo su cuerpo con una toalla. Se dirigió a su habitación tomando un vestido ligero y sus pantys para vestirse.
Bostezó mientras que miraba la cafetera trabajar y servir su café, hoy pasaría un día tranquilo en casa.
¿O no?
Él sonido de la puerta la sacó de sus pensamientos y extrañada porque Cream aún no le tocaba llegar se dirigió a abrir la puerta.
-¡Hola Ames! ¿Me extrañaste? -La voz del recién llegado se clavaron en ella como puñales, sus ojos se desorbitaron al punto de que sentía que se le iban a salir de sus cuencas.
-S-Sonic…
CONTINUARÁ…
Después de más de 10 años he retomado este fic, merezco sus mejores insultos, lo sé, no tengo perdón.
Pero he decidió volver y terminar con todo esto y así será, como mencioné este fic cambiará a M por diferentes motivos, la temática es bastante delicada por lo que espero que lo tomen de la mejor manera.
Ahora soy Hinamoriland, pueden llamarme Hina-chan o como más les guste, el siguiente capítulo espero traerlo esta misma semana, pues estoy muy ansiosa escribiendo esto y ya tengo toda la historia en la cabeza, asumo que serán uno capítulos más, trataré de que sean más largos para que puedan disfrutarlos más, pero eso sí no prometo tanto, jejeje.
Bye!
