~Adrien~
Una vez que me libré de todas mis actividades, le pedí a Nathalie que nadie me molestara porque estaría descansando en mi cuarto. Cosa que ella aceptó.
Restregué mi cara con mis manos y alboroté mi cabello una vez que estuve de espaldas contra la cama.
Estaba agotado.
Y Plagg volando por toda la habitación con un trozo de oloroso queso no ayudaba mucho a que me relajara. De hecho ocurría el efecto contrario. Ahora estaba más estresado que antes.
—Plagg, estoy realmente muy cansado ¿No puedes devorar tu queso en otro lado? — pregunté una vez que llego a un lado de mi cama flotando descuidadamente.
Sin hacerme caso, mi molesto Kwami se trago el pedazo de queso que tenía en las manos, sin ninguna consideración.
«Eso es claramente un rotundo no»
Giré los ojos y me senté en la cama, con mi Kwami tragando queso frente a mi, no era precisamente lo que quería presenciar, mucho menos cuando estaba a nada de dormir.
—Rayos — maldije en voz baja tratando de pensar en como descansar tranquilamente sin cierta molestia voladora acechándome. Pareciera que esperaba el momento justo en el que yo cerraba los ojos para hacer ese molesto ruido de él masticando.
«No tiene caso, mientras Plagg este presente no podré cerrar un ojo»
Así que para mala suerte de él, me habían entrado unas tremendas ganas de ir de paseo.
—De acuerdo Plagg, si no me dejas dormir, entonces iremos a dar una vuelta por la ciudad ¿Que te parece? — pregunté maliciosamente observando su cara de terror.
—¡No, no Adrien! Esta bien, te dejaré dormir, pero no digas tu transformac...
Sin dejarlo si quiera terminar la frase, inicie mi transformación para poder recorrer la ciudad en mi forma heroica. Sabía exactamente a cual lugar ir, era como si una fuerza me halara hacia aquel lugar. No entendía por qué, pero no me negaría a ir.
Aterricé en la barandilla como la última vez y me di cuenta que Marinette aún seguía despierta. La luz de su cuarto estaba encendida y su maquina de coser estaba en uso, causando algo de ruido.
Mis ojos se abrieron de manera desorbitada al presenciar el atuendo que Marinette llevaba puesto.
«¿No pudo cubrirse un poco más?»
El atuendo ya era de por si, muy revelador, no dejando nada a la imaginación. Era una sencilla blusa de tirantes en cuello V que hacia resaltar sus pechos, y un delicado short color fucsia que se amoldaba perfectamente a sus anchas caderas y cubría parte de su estrecha cintura.
«Esta... muy bien desarrollada»
Tragué saliva fuertemente sin a apartar la mirada de su cuerpo, hasta que por fin pude hacerlo debido a un debate en mi cabeza.
Si no le fuera fiel por completo a My Lady, no habría dudado ni un segundo en ir tras Marinette, era una chica de buenos sentimientos y además muy bonita.
Dejé mi mente en blanco al dejarme caer por la trampilla asustando en el acto a Marinette, quien dejo de coser e inmediatamente miró hacia la cama, donde ahora estaba yo recostado.
—Buenas noches Princesa — la saludé mientras me acomodaba en su cama de manera que mis brazos sostenían mi cabeza y cruzaba mis piernas estirándome.
—¡Hey! Baja de mi cama ahora mismo gato callejero — reclamó riendo — puedes dejarla infestada de pulgas — exclamó.
—Solo si me logras sacar de aquí, ma bella — canturreé mirando como la chica se ponía roja de indignación y subía sin pensárselo dos veces.
—Gato pulgoso — másculló trepando las escaleras para llegar a su cama.
—Oh-Oh, empieza la Gatastrofe — bromeé en cuanto ella tomó una de las almohadas y comenzó a golpearme con ella sin contemplación alguna, mientras yo hacía un escudo con mis brazos defendiéndome del feroz ataque.
—Baja de mi cama ahora gatito, y tal vez considere no rociarte agua — amenazo divertida al ver que no hacía un solo movimiento por defenderme. Así que para sorpresa de ella, tomé un cojín y lo lancé de lleno en su cara provocando que ella ahogara una exclamación.
—No lo hiciste... — jadeo con sorpresa apuntándome con su dedo índice.
—Ja. Si, lo hice Princesa, eso fue en venganza por decir que tengo pulgas, para tu información — admití — mi pelaje es totalmente libre de esos chinches, es más es Purrrfecto — dije descaradamente observando divertido como agarraba ahora dos almohadas, una en cada mano y luego se derribó sobre mi y comenzó a golpearme con las almohadas riendo a carcajadas. Yo me defendía como podía sujetándola de los brazos para evitar que lanzara más ataques, o devolviéndole uno que otro golpe con el cojín que tenía a la mano.
La pelea duró varios minutos, ni siquiera me di cuenta de como llegamos a esto, Marinette se cansó y jadeando de cansancio me observo con una sutil sonrisa en su dulce rostro. La pelea de almohadas había quedado en el olvido, no fui consiente en la posición en la que nos encontrábamos. Ella encima de mi, tratando de recuperar el aliento al igual que yo y su cuerpo estaba totalmente relajado encima de mi, con su rostro muy cerca del mío, nuestras narices incluso llegaron a rozarse. No sé porqué lo hice. Pero rodee con mis brazos su delgada cintura acercándola más a mi, eliminando cualquier espacio entre nosotros.
No hice ningún otro movimiento, solo me quede expectante detallando sus facciones y perdiéndome por completo en aquellos hermosos ojos del color del mar profundo. Casi era como estar ahogándome en sus gemas azuladas, algo que solo me había pasado con Ladybug cada vez que la veía a los ojos.
La respiración de ambos fue rápida y Marinette llego incluso a acariciar mi rostro por encima de la máscara. Dejándome sin aliento al presenciar como sus labios se acercaban más a los míos... pero, nada llego a pasar. Y nunca llegué a saber el porque, eso me desilusionó.
Marinette se levantó algo nerviosa y se apartó de mi totalmente sonrojada.
—Supongo que ganaste — murmuró aclarando su garganta camuflando los nervios y tratando de esconder el claro sonrojo que se había formado en sus mejillas.
Era algo tierno que ella hacía cuando se avergonzaba, algo que la mayoría de veces sucedía con Adrien Agreste, pero que estuviera sonrojada por mi causa, me provocaba una gran satisfacción, como si me gustara que ella se intimidara con mi presencia. Con la de Chat Noir.
Carraspeé nerviosamente apartando mi cuerpo apenas unos centímetros del de ella que volteo su cabeza algo avergonzada.
—Pues si, supongo...
Un incómodo silencio flotaba alrededor de nosotros, no se me ocurría ninguna palabra para iniciar una conversación coherente y olvidar la escena anterior.
—Entonces... ¿A que se debe el que ataques a este pobre e inocente gatito a punta de almohadazos Princesa? — bromeé colocando una sonrisa confiada en mi rostro.
Ella dejo de sentirse tan incomoda después de escuchar mi pregunta y soltó una risa fresca que hizo que cada fibra de mi cuerpo vibrara ante tan agradable sonido, era fresca como la brisa marina y tan hipnotizante como una nota musical.
«Tan dulce como ella misma»
Disipé mi mente al ver el rumbo por el que se dirigían mis pensamientos. No sabía que ocurría esa noche.
—Eso es una lección para que aprendas a respetar las cosas de una dama Chat, y también tómalo como una ligera venganza por asustarme — reprochó amistosamente. Sabía que estaba bromeando.
—¿Moi? — me apunté a mi mismo inocentemente — no es mi culpa que usted sea tan asustadiza My Princess, debería tener a alguien quien la proteja y la cuide en estas frías noches oscuras. Me ofrezco como voluntario — sonreí guiñándole un ojo a la dulce pelinegra.
~Marinette~
—Sigue soñando gatito — respondí
rápidamente dándole un golpecito en la frente alejándolo de mi — el echo de que sea asustadiza, no significa que necesite tener a alguien detrás de mi todo el tiempo. Yo puedo cuidarme, solita — dije muy segura cruzando mis brazos.
—¡Wow! tenemos a toda una princesa guerrera aquí, señores — parloteo como si le hablara a todo un público.
—¡Lo digo en serio! No necesito a una niñera.
—Una niñera quizás no, pero que dices de un guapo y sexy gato de negra armadura — disuadió entrecerrando los ojos mirando en mi dirección.
—Hmm... no lo sé, primero tendría que pasar una prueba muy difícil para ver si es merecedor de ser mi cuidador — debatí a modo de broma.
—No se diga más... ¿My Princess? Dígame que hacer — dijo haciendo una corta reverencia.
—Muy bien gatito, tu primera tarea será sostener los hilos y agujas para ayudarme en el traje que estoy trabajando — ordené.
—¡Miau! ¿Es otro de tus miauravillosos diseños princesa? — preguntó haciendo de por medio una broma de gatos.
Reí un poco y asentí divertida.
—Digamos que algo así, pues... mi cumpleaños será en 3 semanas ¿Sabes?
—¡No me digas! Felicidades princesa — felicitó haciendo una reverencia y besando mi mano — de seguro no esperabas a que uno de los héroes de París, te felicitara por adelantado ¿No? — inquirió guiñando un ojo.
Rolé los ojos y quite delicadamente mi mano.
—Bueno — proseguí — pues, mis padres han estado hablando conmigo sobre, hacer mi cumpleaños en el Hotel "Le Grand París" ¿Lo conoces? — pregunté.
—Purrr su puesto, hogar de la chica cuya función es provocar Akumas para Hawk Moth, continúa...
—Como decía, ellos pues... no son muy buenos guardando secretos así que, cuando pregunté si harían algo para mi cumpleaños número diecisiete a papá se le fue un poco la lengua y me soltó lo que tenían planificado para ese día.
—Vaya manera de enterarse — bromeó.
—Lo sé — reí — pero, eso ya no importa, lo habría descubierto de todos modos, soy alguien demasiado curiosa — admití guiñándole un ojo traviesamente.
—¡Miau! Una faceta que desconocía de mi princesa — habló con fingido tono de sorpresa acercándose a mi.
—Bueno, ya no hablemos de eso gatito, para mi cumpleaños aún queda mucho y tengo que terminar el vestido en el que he estado trabajando.
—¿Tu vestido de graduación?
—Nop, es un vestido para mi fiesta, lo llevo diseñando desde hace dos semanas, siempre hago uno para mi cumpleaños, pero esta vez será un poco diferente a los anteriores. Ya casi esta terminado, solo me faltan unos retoques — caminé hacia el y le coloqué en las manos la vaporosa y pomposa tela para luego tomar un par de agujas y remendar una que otra parte del vestido.
—Pues, es un vestido verdaderamente bonito Princesa — halagó Chat — ¿Tu fiesta tiene algún tema? — preguntó cuando le indiqué que levantara un poco el vestido del suelo.
—La verdad si — hablé con dificultad al tener dos agujas sostenidas con mi boca — será un baile de máscaras — expliqué — mamá pensó que sería divertido tener una fiesta donde al mismo tiempo honremos a los héroes de París, así que todos los invitados llevarán puestas máscaras de los héroes de París — expliqué, Alya había demostrado ser muy útil en momentos difíciles, por eso había conservado el miraculous del zorro, no obstante, el maestro estaba en total desacuerdo con otorgarle los miraculous a Chloe y Nino de manera permanente, pues sería algo demasiado obvio al momento de combatir. Además de muy arriesgado.
—Oh, pero que halagador Princesa, de seguro a My lady y a los demás les honrará saber que harán una fiesta en honor a nosotros... quisiera verte con la máscara de mi compañera — dijo de pronto acercándose un poco a mi rostro — será interesante.
Lo alejé de mi rostro con un simple empujoncito de su nariz y contesté.
—Pues te quedarás con la intriga gatito, porque yo seré la única que no llevará puesta la máscara de un súper héroe — me recargué en mi mesa — mi máscara va a juego con el vestido que estoy haciendo, fue idea de mamá. Claro que, la máscara la haré yo misma — admití orgullosa.
—Vaya, que lástima, quería verte en serio con la máscara de Ladybug — se quejó haciendo un adorable mohín — igual creo que te verás preciosa Marinette — sonrió.
—Gracias Chat — le dije enternecida para acariciar un poco su cabeza.
—¿Ya esta terminado? — preguntó Chat sosteniendo el vestido en el aire.
—¡Ya casi! Solo le falta... — hice un gesto pensativo y luego tomé un poco de brillantina blanca, espolvoreándola alrededor del vestido como si fuera polvillo de hada, casi como magia.
—Wow, no me canso de decir que eres súper talentosa Marinette — murmuró viendo el resultado final de mi vestido.
—No es para tanto minou, es solo un vestido simple, nada se compara con los diseños de Gabriel Agreste — mencioné con admiración hacia aquel hombre, que había sido el que me enseñó por medio de sus libros, el mundo de la moda. Al igual en como sus diseños, fueron el bálsamo para crear los suyos propios.
—¿Gabriel Agreste? ¿El frívolo y escalofriante diseñador de modas?
—¡Chat! — Lo regañé por como habló del Señor Agreste, y el se encogió de hombros indiferente para dejar el vestido puesto en el maniquí y sentarse a un lado mío.
—No deberías decir esas cosas del Señor Agreste —le reprendí — es cierto que es algo, serio y quizás algo cortante pero el es tan humano como cualquiera de nosotros, además, cualquiera cambia al perder lo que más quiere.
—No entiendo princesa.
—Solo digo que, Gabriel Agreste es tan solo una persona solitaria que actúa de manera cortante para evitar ser lastimado e intimidado por otros, eso pasa desde que desapareció su esposa — me atreví a decir.
—¿Y que hay de su hijo? Por lo que sé su hijo él solo es otro de sus títeres de los que maneja a su antojo — masculló — que hay de bueno en no dejarlo salir de casa y obligarlo a hacer todas esas actividades innecesarias.
—Chat — jadeé sorprendida al escucharlo — nunca digas eso, Gabriel ama a su hijo, de eso estoy segura, solo trata de protegerlo, piénsalo un momento, si tu perdieras a tu esposa y lo único que tuvieras de ella es tu hijo, ¿No harías todo lo que estuviera en tu poder para protegerlo?
Chat se quedó en silencio con una expresión absorta.
—La gente no es del todo mala Chat, hay persona que se ven malas por fuera, pero su corazón es muy cálido. Mira a Chloe. — mencioné recordando como ella, ha cambiado mucho desde que su madre regresó de New York, y de como logró convertirse en una heroina temporal gracias a que demostró amabilidad y arrepentimiento por todos sus actos. Seguía siendo la misma chica manipuladora y gritona. Pero definitivamente había cambiado mucho.
—¿La presumida hija del Alcalde que ha causado el mayor número de akumatizados en París? — inquirió con sarcasmo.
—La misma — asentí — mi maestra un día me dijo que hay personas peores en el mundo que Chloe Bourgeois, y que si le damos un buen ejemplo sobre lo que es el amor, quizás cambie para bien — dije nostálgica al recordar las palabras dichas por mi maestra.
—Eso es, un pensamiento muy bonito Princesa, es como tú — admitió tiernamente.
Mis mejillas se calentaron y lleve mis manos a mi rostro para cubrirme con ellas.
—Gracias Chat...
—Al contrario, gracias a ti, me enseñaste a ver que no todas las personas son tan malas, que solo son algo... incomprendidas.
—No hay de que Chat, también te agradezco por ayudarme con mi vestido — agradecí jugueteando con mis manos. — supongo que ya te tienes que ir...
—En efecto Princesa pero, me gustó charlar contigo... quizás podamos hablar otro día madmoiselle — besó mi mano y subió a la trampilla del techo agitando su mano enguantada a modo de despedida.
Le devolví el gesto y en cuanto se fue, guardé mis cosas de costura y apagué la luz de mi cuarto dejándolo en penumbras.
Gateé por mi cama y me cubrí con la suave colcha que portaba, estaba súper cansada, y mañana tendría la sesión de estudio con Adrien... y mis amigos.
Di un enorme bostezo y cerré los ojos, hablar con Chat sobre varias cosas fue totalmente agotador, era una gran persona y una excelente compañía, incluso llegué a pensar por un momento que... de no ser por que mi corazón le pertenecía por completo a Adrien, quizás Chat lo hubiera cautivado.
Con ese pensamiento abandone el mundo real para sumirme en el mundo de los sueños.
...
Pequeña escena Marichat, para vuestros hermosos ojitos.
