~Adrien~

Desperté un poco más animado que lo normal, pasar tiempo con Marinette anoche fue totalmente revitilizante, ella era una persona tan dulce y con un corazón muy grande, no sabía que ella pensaba así de mi padre, es cierto que desde que mamá desapareció él ha estado distinto. Pero ella definitivamente creía que todos en su interior eran buenas personas. Era una chica con muy buenos sentimientos y tan cálida. Era la bondad personificada.

Terminé de desayunar y me despedí de Nathalie, ella no iba a ir conmigo hoy en la limosina, mi padre le había encargado organizar algún evento de modas, por lo que tendría que ir yo solo esta vez.

Guardé un trozo de queso para Plagg en mi bolsillo y este mismo se metió a mi chaqueta para poder viajar a la escuela.

Hoy sería la sesión de estudio con Marinette, cuando le pregunte a mi padre si podía ir, me dijo que haga lo que sea necesario para mejor las notas en mi boleta de calificaciones, eso de parte de él... era un si.

Bajé del auto y saludé a Nino, que ya estaba esperándome en la entrada.

—Buenos días Nino — choqué los puños y este me rodeo con su brazo para entrar finalmente a clases.

Para cuando entramos a clases, Alya estaba en su asiento charlando con Marinette, quien habia llegado a tiempo por primera vez.

—¡Hola chicos! — saludó Alya agitando la mano y besando castamente a Nino en los labios antes de que se sentara.

—B-Buenos días Adrien — me saludó Marinette con una tímida sonrisa y ese sonrojo natural en sus mejillas.

—Buenos días Marinette, ¿Lista para la sesión de estudio en tu casa? — indagué una vez que asenté mi bolso en la banca.

—¡P-Por su puesto que si! — exclamó dulcemente.

Sonreí y mi mirada se posó en el pizarrón, la maestra ya habia llegado, nos saludó a todos y comenzó el típico ejercicio de decirle algo agradable a los demás. Salieron primero Mylen y Rose y esta última se desvivió en halagar a Mylén sobre su cabello, o vestuario. Típico de Rose, es alguien demasiado dulce, pero algo efusiva.

Luego salieron Kim y Max, Chloe y Sabrina, ya se imaginarán cuanto se tardo Sabrina en halagar cada aspecto de su "amiga".

Juleka e Iván salieron y regresaron de inmediato a sus asientos, ya que Juleka no era de muchas palabras e Iván no sabía como expresarlas.

Salieron Nathanaël y Alix, esta lo halago por sus dibujos y Nathanaël por su don con los deportes extremos.

Llego nuestro turno, y por último Alya y Marinette.

—Marinette, me encantan todos los diseños que haces, estoy segura de que triunfarás mucho en el mundo de la moda y también déjame felicitarte por llegar hoy a tiempo a clases — expresó con una sonrisa.

Aunque este último comentario hizo reír un poco a la clases.

—Bueno Alya, yo admiro mucho todo tu trabajo en el Ladyblog y también en lo persistente que eres como para seguir a Ladybug 10 calles para conseguir una entrevista — habló Marinette sacándole otra risa a la clase por esta última frase, y es que todos creían que Alya era capaz de irse corriendo tras Ladybug después de su ultima pelea, solo para hacerle una entrevista a la heroína.

—Bien niñas, gracias. Ahora siéntense y comencemos con un anuncio antes de iniciar la clase — ordenó amablemente la maestra.

Las chicas acataron la orden de la maestra y regresaron a sus asientos sonrientes.

—Bien chicos, antes que nada quiero anunciar que tanto su presidenta de la clase como su vice-presidenta — señaló a Alya y Marinette — ya han hablado con nosotros sobre las cosas para el baile de graduación. Marinette — se dirigió la maestra Caline hacia la dulce chica de ojos azules.

Marinette se levantó de su asiento y con la Tablet en mano al igual que Alya comenzaron a leer los preparativos.

—La señorita Mendeleiev y la señorita Bustier, me han pedido buscar todo lo referente al baile, tenemos comida, música y la mesa de bocadillos. En primer lugar, tenemos el apoyo de Nino y su padre con la música — leyó en voz alta y Nino se cruzó de brazos orgulloso.

—Lo de la comida ya esta resuelto, la mamá de Alya se ofreció a preparar los platillos — siguió leyendo mirando de reojo a su amiga — al igual que mis padres pondrán la mesa de postres.

Todo mundo empezó a vitorear en su mismo asiento al escuchar que la familia Dupain sería la encargada de llevar los postres, su gastronomía era la mejor. Y todos lo sabían, Nino incluso lloró de la emoción.

—Las decoraciones nos apoyarán Madame Anarka y también ayudará Rose.

—Será todo un honor realizar las decoraciones para el baile —chilló Rose emocionada desde su asiento, con la mano de Juleka posada en su hombro para calmarla.

—Ok — continuó Marinette algo nerviosa por la efusividad de Rose — y por último, el salón donde se realizará el baile, será en el Hotel "Le Grand París" gracias al Alcalde que nos permitió usar su hotel para celebrar nuestra graduación.

—Todo fue gracias a mi — dijo Chloe con su aire de diva, mientras que Sabrina la abanicaba con un cuaderno. Esa sin duda era Chloe.

—Excelente trabajo chicas — felicitó la maestra Caline una vez que terminaron de relatar los preparativos para el baile. La verdad, había quedado sorprendido, Marinette había logrado estudiar los ejercicios de química que le había indicado como Chat Noir, terminar su vestido y alistar las cosas para lo del baile en solo una noche, era espectacular.

«Y cierto gato, también hizo su parte»

—Y ahora que hemos dejado en claro todo lo respectivo al baile, comenzaremos con la clase... sigamos con el libro de literatura francesa página 56.

La clase continuó normalmente al igual que todas. En cada clase, no pude dejar de observar a Marinette, disimuladamente claro. Ella era alguien sorprendente, lista y era muy hermosa, apenas y me iba dando cuenta. Y también el que, no la conocía muy bien. A penas y sabía lo que le gustaba. Solo sabía que amaba la moda, el rosa, y que era muy buena en materias como la historia y la literatura, demás de que cocinaba muy bien, en parte sabía eso por la vez que salvamos a su abuelo de ser akumatizado en "Bakerix"... pero, fuera de eso, no conocía nada de ella, como sus alergias, las cosas que odiaba.

Necesitaba conocerla más. En plan de amigos clarl, para saber que otros intereses tenía... quizás con el tiempo pueda ser tan amigo de ella como lo era Alya, ese era un buen plan. A ponerlo en marcha.

~Marinette~

Estaba súper emocionada, con Alya hicimos lo que estuvo en nuestras manos para organizar y planear muy bien de lo del baile. Me tomó toda la noche, pero finalmente pude conseguir todo lo necesario. Además, la compañía que tuve fue muy grata.

Cuando sonó la última sirena, Alya y yo recogimos nuestras cosas para salir juntas de clases con los muchachos. Hoy les enseñaría Historia a mis amigos.

Entramos a la panadería mientras veíamos a mis padres colocar varios tipos de bollería en la vitrina. Cuando nos vieron, corrieron a recibirnos a todos con un gran abrazo.

—¡Oh, mi pequeña! Llegaste de la escuela y con tus amigos, bienvenida a casa — me saludó mi papá estrujándome fuertemente entre sus brazos.

—¡P-Papá! No hagas eso, me estoy quedando sin aire — comenté abanicando mis brazos — ¡Y ya no soy una niña! — le reclamé, no quería que me tratara como a una niña frente a mis amigos. Era vergonzoso.

—No importa el tiempo que pase, siempre serás mi niña — recalcó para luego soltarme y darme un toquecito en la nariz.

—¡Papá! — le recriminé con las mejillas rojas de la vergüenza. Podía escuchar la risa de mis amigos detrás de mi.

—Ay bueno, ya mi niña. Lleva a tus amigos a tu cuarto, tu madre y yo enseguida les llevaremos una botana — me informó alborotando mis cabellos.

—¡Gracias, los quiero! — grite dándoles un beso en la mejilla a cada uno y corriendo con mis amigos a mi habitación.

Cuando ya estaba a punto de abrir la puerta de mi cuarto, recordé algo.

«¡Maldición, las fotos!»

—Eh, chicos... denme un minuto para ordenar mi cuarto, tomará solo un momento. — informé, Alya se dió cuenta de ese minúsculo detalle y quiso hacer algo al respecto.

—Te ayudaré Marinette, tu cuarto quedará impecable — me guiñó un ojo. Le agradecí en silencio y entramos a mi cuarto.

—Niña, no puedo creer que olvidaras quitar las fotos de tu cuarto, si ya sabía que venía Adrien a estudiar con nosotros — regaño Alya divertida quitando algunas fotografías de mi pared.

—Lo siento ¿Si? Lo olvidé por completo con todo esto del baile y el tener que estudiar — bajé los hombros levemente cansada, mientras escondía las fotografías en mi baúl.

—¡Listo! Creo que son todas —festejo Alya escondiendo los últimos recortes en una caja.

—¡Gracias, Alya! ¡Te debo una!

Alya se rió y acomodó sus gafas.

—Puedes comenzar, con hacer que saque diez en Historia. Con eso salderemos cuentas — sugirió colocando sus manos en sus caderas.

—¡Hecho! Iré a abrirle a los chicos — declaré y la hice reír.

Una vez que les indiqué pasar, abrimos todos los cuadernos y todos nos sentamos en el escritorio para comenzar.

—Bien chicos, si quieren sacar diez, lo mejor es que empecemos repasando los apuntes de la última clase.

—Lo que diga la maestra — dijo Alya abriendo su cuaderno de apuntes, el cual estaba todo rayado con diferentes tipos de plumas de colores y con dibujos en las partes que no estaban escritas. Y el de Nino estaba en iguales condiciones.

—No me sorprende que saquen bajas calificaciones teniendo los cuadernos así — les reprendí — a penas y se entiende lo que escriben — mencioné tomando el cuaderno de Alya y tratando de leer lo que se encontraba escrito.

—Pero escuchar lo que sucedió hace ya tiempo atrás es taaaaan aburrido — repuso Nino — no sé para nos hacen estudiar algo que pasó hace tiempo, hermano, lo pasado es pasado. Y ahí se debe quedar.

Negué con la cabeza divertida al saber que mi mejor amigo pensaba eso.

—Pues si quieres ir al baile, lo mejor será que aprendas lo que sucedió hace siglos atrás —contesté dejando el cuaderno de Alya y sacando de mi mochila mi cuaderno de apuntes.

—Usaremos el mío mientras tanto.

—Marinette ¿Crees que, mi letra es lo suficientemente legible para estudiar? — pregunto Adrien enseñándome su cuaderno.

Temblorosa, lo tomé para chequearlo.

Su letra era hermosa, muy bien escrita y con una ortografía mística, casi perfecta. Además no tenía un solo rayón que manchara la hoja.

—E-Esta muy bien, podrías hacer pareja con Nino, así ambos podrán estudiar.

Oh Dios mío, ahora mismo deseaba hundir mi cabeza en lo más profundo de un lago para evitar soltar tantos disparates y tartamudeos.

Adrien dejó ver esa hermosa sonrisa que les regalaba a las cámaras y asintió para ponerse a un lado de su amigo.

Alya me picó las costillas para que la resplandeciente imagen de Adrien dedicándome esa hermosa sonrisa, se esfumaran de mi mente.

Así pues, comenzamos a estudiar y a repasar todas las clases que Miss Bustier nos había explicado en todo el año, buscando incluso más información en libros o en internet. Mis padres repetidas veces llegaban a mi cuarto con uno que otro pasa bocas y una jarra de té de parte de mi madre. También tomábamos un pequeño descanso de cinco minutos para entablar conversaciones sobre lo ocurrido en el transcurso del día, era entretenido. Quizás había perdido la oportunidad de estudiar a solas con Adrien. Pero debo admitir que pasar la tarde con mis amigos estudiando, era mejor que cualquier otra cosa.

Y debo aceptarlo. Me divertí.

Ya había pasado media hora desde que me despedí de mis amigos. Al fin había entendido mejor las clases de química gracias a Adrien y a la ayuda de Chat hace unas noches. Estaba contenta. No había nada mejor que sentir la satisfacción de haber terminado de hacer algo que tenías pendiente.

Subí a mi balcón, como pocas veces lo hacía para ver las estrellas con Tikki, y porque también, secretamente. Extrañaba la compañía de cierto gato que había estado frecuentando a mi alcoba. A veces creía que había enloquecido por ese pensamiento.

Un rostro enmascarado se reveló frente a mi de golpe causándome un sobresalto, pero a la vez una enorme felicidad. Era Chat Noir, que estaba parado frente a mi, justo detrás de las rejas donde yo estaba recargada.

—Se te esta haciendo costumbre el venir a visitarme gatito lindo — comenté — ¿No estará Ladybug celosa? — pregunté poniendo una sonrisa de medio lado.

—¡Miau! Hasta que aceptas que soy lindo Princesa — bromeó pasándose sus garras por sus cabellos dorados — es inevitable, soy irresistible y por cierto, lo de Ladybug, lo pongo en duda — sacudió su mano restándole importancia.

Se inclinó hacia mi para poder estar al otro lado, cuando de pronto, su tobillo quedó atrapado por el espacio de las rejillas de mi balcón, haciéndolo perder el equilibrio hacia delante y chocando accidentalmente sus labios con los míos.

Quedé estática. No sabía que hacer, ni que decir, debido a que sus firmes y masculinos labios estaban conectados con los míos, igual de inmóviles. Sus manos estaban sobre mis hombros igual de quietas, seguramente tratando de no caerse de la impresión, ambos estabamos paralizados, y yo... no sabía que hacer.

Su boca sabía a menta fresca y la suavidad de sus labios era arrolladora. Un toque delicado y tierno pero... de algún modo era un toque prohibido. A mi me gustaba Adrien, no Chat. Sentía que estaba traicionando al que una vez fue el motivo de todos mis suspiros y mis sueños.

Mi mente solo podía repetir una y otra vez la misma frase, la cual atormentaba mi mente sin ninguna consideración ni remordimiento. Era como si hiciera algo correcto e incorrecto a la vez.

«¿¡Que rayos pasó!?»

...

Un besito de nuestros protagonistas UwU.

A ver como les va en el siguiente capítulo en su relación...

¡Un saludo a todos!