Este capítulo contiene escenas explícitas, no suelo advertir a mis lectores, solo suelto la bomba Xd, peeeero igual, si son menores de edad, alejense por favor...

Comenzamos!


Adrien

—¿Qué dices, princesa? — pregunté una vez que sostuve su pequeña y frágil mano enguantada cerca de mi corazón. Quería que lo sintiera latir, que sepa que estaba acelerado por su presencia.

—Y-Yo... — la duda la embargó por supuesto. Así que solo traté de tranquilizarme mientras me convencía a mi mismo de que esto resultaría, Marinette sería mía esa noche, solo era cuestión de tiempo para convencer a mi dulce princesa.

—Acaso, ¿No tienes curiosidad? — mi voz salió ronca y lúgubre, dejándome llevar por las sensaciones que ella me causaba al tenerla tan cerca de mi.

—¿¡E-Eh!? — sus mejillas adquirieron esa hermosa tonalidad roja mientras hablaba y sostenía su mano con firmeza, sintiendo el calor traspasando mi piel.

—¿No te gustaría saber como es pasar la noche con este gato? — mi lado juguetón estaba presente en ese instante, queriendo poner nerviosa a la joven frente a mi.

Cada vez que me acercaba, Marinette retrocedía un paso, y no pude evitar que me invadiera una gran satisfacción, el verla actuar tan indefensa, huyendo de mi, como si fuera una tierna ratoncita que tenía que salvar su vida del gato hambriento. En este caso, era yo.

Tenía hambre, si, hambre de ella. Una necesidad casi enfermiza de poseer y saborear cada parte de su cuerpo, de profanar sus labios y de dejar mi marca por toda su piel satinada.

La sangre corrió pesada por mis venas cuando por fin la acorralé en la pared y me acerqué a su cuello para aspirar su perfume. Olía tan malditamente bien.

Grave a fuego en mi memoria ese aroma tan dulce, sintiendo a la chica temblorosa debajo de mis brazos.

—¿Qué dices Marinette? — tomé sus manos y retiré su guante con mis dientes, de manera lenta sin dejar de observar su perturbada mirada llena de curiosidad y miedo, ella era tan tierna, lucía tan indefensa, que simplemente no podía parar de imaginármela gimiendo mi nombre debajo de mi. — ¿Serás mía?

La escuche pasar saliva pesadamente y el temblor de su mano siendo sostenida por la mía aumentó.

Dudó por unos instantes, no sabía cuales eran sus pensamientos, pero estaba más que seguro que el negarse, no estaba en sus planes.

Su mirada pasó nerviosa de mis labios hasta mis ojos, que ardían de deseo nada más de pensar que ella me pertenecería al fin.

—Si algo te incomoda... puedes decírmelo, me detendré de inmediato — murmuré cerca de su oreja para morderla con delicadeza y dejar un rastro de caliente saliva por toda la extensión de su cuello. La máscara rosa que portaba, yacía descuidadamente en el suelo y prontamente me apresuré a rodear su delgada cintura con mis brazos, sintiéndola todavía tensa e incómoda, pero no reacia a mis atenciones, lo que me dió más motivo para continuar, esta vez sin ningún remordimiento.

Comencé por llenar de besos su rostro, sus mejillas, sus párpados, su cabello, y la blanca clavícula que su vestido dejaba a la vista. Su piel era tan suave y delicada que era difícil pensar que no estuviera hecha de seda. Era tan grato tenerla de esta manera, apresada contra mi, sucumbiendo a mis caricias y escuchando los murmullos sobre lo hermosa que me parecía y las ansias que tenía por quitarle ese precioso vestido.

Mis manos recorrieron su cintura de arriba a abajo y acariciaron su espalda acercándola si fue posible, aún más a mi cuerpo, la erección ya marcaba mis pantalones, cosa que ella noto de inmediato al apegarla a mi cuerpo y poniéndose rígida al instante y escondiendo su rostro en mi pecho avergonzada.

«Adorable»

—Tranquila, princesa — traté de calmarla — no haré nada que tu no quieras...

En parte eso era cierto.

Aunque moría de ganas por hacerla mía, tampoco iba a actuar en contra de su voluntad, si ella no estaba preparada, no quería obligarla a hacer algo con lo que no se sintiera cómoda. Así que si tenía que marcharme con una erección bien marcada en los pantalones, lo haría, nada que no se pueda arreglar con una ducha fría.

—N-No, yo... q-quiero hacerlo — pronuncio con voz suave hundiendo más su rostro a mu pecho.

—¿Estas segura? — no hice que se notara la emoción en mi voz, sin embargo quería cerciorarme de que mi princesa me había dado la completa autorización de hacerle maravillas a su cuerpo. Ansiaba poder probar cada pedazo de su piel y explorar cada rincón.

Ella sin separar su rostro de mi pecho asintió, y luego se armó de valor para presionar sus labios con los míos, moviéndolos con lentitud y dulzura infinita, calmando un poco sus nervios y encendiendo más mis ganas por poseerla.

La cogí en voladas con algo de dificultad debido al pomposo vestido que portaba, y con cuidado la fui recostando en la gigantesca cama del hotel. Las sábanas estaban frías, y acariciaban nuestra piel con delicadeza, acogiéndonos a ambos, aún estando sumidos en ese mar de besos que nos adormecía a tal punto de creer que éramos los únicos que habitaban en ese mundo. Una atmosfera mágica que nos envolvió mientras eso gráciles brazos se enroscaban en mi cuello con cuidado, dejando caer todo mi peso sobre ella.

Con ayuda de mis brazos, me separé de ella un poco para observar su exquisito rostro en las penumbras de la habitación, a penas y podía notarse su expresión debido a la oscuridad, pero aún así conservaba la dulzura y la timidez que denotaba en ese momento.

—Relájate — siseé en su oído con la respiración acelerada y las ansias recorriendo mi cuerpo.

El cuerpo de Marinette se acopló al mío y casi instantáneamente, comencé a pasar la lengua por su cuello, ella olía espectacular, un ligero aroma a violetas inundó mis fosas nasales acompañado de un sabor exquisito en mi paladar, quise ir más allá... y para eso, mordí levemente su cuello, haciéndole un pequeño cardenal a esa piel de alabastro.

Seguí con mi tarea de adorar la piel de su cuello con besos y de quitarle el vestido. El corsé era algo muy difícil de quitar, tenía algunos nudos muy complicados y con la desesperación apoderándose de mi, solo logre hacer que los nudos se volvieran aún más toscos, no quería cortar los hilos con mis garras porque Marinette me mataría, trabajó mucho en este vestido, y como su asistente temporal, pude notar el empeño y las arduas horas de trabajo que le costaron fabricarlo.

«Maldición»

Los nudos no cedían, y yo estaba al borde de la desesperación al dejarme vencer por unos simples hilos.

Solté un improperio en voz baja y me separé un poco para mirar a Marinette, lucía divertida por esta situación..

—¿Problemas, gatito?

Bufé sin poder evitarlo.

—No te burles — reclamé — esos condenados nudos son prácticamente imposibles de desatar — repliqué sonrojado, aunque la máscara no lo hizo notar.

Desde luego, la risa de Marinette no se hizo esperar, y con lentitud se enderezó quedando sentada en la cama conmigo delante de ella, aún sin poder creer que unos nudos hayan podido conmigo.

—Eres un gatito bobo — rió llevando sus manos a su espalda para comenzar a desatar ella misma los "complicados" enredos, aflojando por completo la parte delantera de su vestido, la cual sostuvo con sus manos, sin atreverse a dejarla caer.

Con un arrebato de ternura, me acerqué y luego de dejar un casto beso en sus labios, sujeté la mano que apresaba la parte delantera de su vestido haciendo que ella lo soltase.

Ambos cerramos los ojos para comenzar otro beso lento y lleno de sentimientos. Bajé un tirante y luego el otro, recostándola de nuevo en la mullida cama y soltando un gemido por tan dulce encuentro.

Cuando retiré la parte de arriba de su bello vestido, tanteé con mis garras esa zona, descubriendo la falta de sostén.

«Oh princesa, solo me das más motivos para volverme loco»

Sonreí con socarronería quitando por completo la parte superior de su lindo vestido y dejando sus preciosos pechos a mi merced.

Los suspiros entrecortados de mi preciosa musa se escuchaban cada vez más y más, acerqué mis labios al hermoso botón color rosa que estaba endurecido por las atenciones recibidas, lo introduje en mi boca de manera sorpresiva, tanto que mi princesa soltó un quejido de asombro y seguido de esto su rostro se coloreó de rojo y desvió su atención a una lámpara que reposaba en un velador de la cama.

Sonreí aún con su pequeño pezón dentro de mi boca, que tratara de ocultar su vergüenza me parecía de lo más tierno.

Era casi como una niña.

Succioné con más fuerza su pecho haciendo que para ella sea casi inevitable gemir y dándome más motivos para hacerla mía, aumenté las succiones a un ritmo más desesperado, casi enloquecedor.

—Ahh... C-Chat... g-gatito...

Mis dientes rozaron con insistencia el endurecido trozo de carne y me separé lentamente dejando un abrillantado hilo de saliva conectado a su pezón.

Enseguida mi boca tomó su otro pecho otorgándole los mismos mimos, y masajeando el otro con mi mano derecha, eran increíblemente suaves y deliciosos. Me perdí en sus pechos durante varios minutos escuchando sus agradables jadeos y los tirones que le proporcionaba a mi melena revuelta.

Acaricié con mis manos la cintura inquieta, sintiendo con adoración como mis manos tocaban sus suaves curvas. Esta mujer era la combinación perfecta de la inocencia y lujuria combinados.

Era perfecta.

Y había tardado tanto en darme cuenta.

Cuando separe mi boca de su pecho terminando de degustarlo, conecté sus labios a los míos sintiendo las manos de mi princesa en mi cuello y en mi espalda, acariciando algo cohibida la parte trasera de mi nuca. Podía sentir sus nervios, su inexperiencia y sus acciones algo temerosas.

—Estas temblando mucho — murmuré roncamente mordiendo su oreja — ¿Acaso estas asustada, ma bella? — jugueteé para disipar el aire de temor y nervios que azoraban a mi princesa. Quería que estuviera cómoda conmigo, que ambos lo estuviéramos. No quería estropearlo ni dejarlo a medias.

—¡T-Tonto! P-Pues claro que estoy asustada — admitió en un chillido agudo — e-es la primera vez que hago algo como esto no sé... no sé que hacer — murmuró inquieta.

Con tranquilidad me estiré un poco y tomé posesión de esos labios color carmín que me enloquecían haciéndola callar. Un vez que cortamos el beso me arrimé a su frente suspirando

—Esta también es mi primera vez, así que, aprendamos juntos ¿vale?

Recibí un asentimiento leve de parte de ella y continué en la labor de saborear su piel, había saboreado desde su rostro hasta su torso, y quería que ella también participara en aquella cesión de caricias ardientes, quería que también me tocara. Así que con cuidado de no parecer brusco, sostuve sus manos entre las mías y la miré con una chispa de deseo mancillando mis ojos.

—C-Chat... ¿Q-Qué haces? — preguntó confundida viendo sus manos entrelazadas con las mías. Sonreí y las llevé a mi pecho para que las dejara allí, aún sobre la ropa del disfraz que portaba.

—Tócame ma douce.

—¿Ehh? P-Pero... ¿c-cómo se supone que debo hacerlo? — inquirió sonrojada.

Guíe una de sus manos más cerca de mi tórax y la incité que acariciara esa parte de mi cuerpo por encima de la tela que marcaba mis músculos.

Ella comprendió y con timidez acarició primero suave y tranquilamente mi abdomen y luego mis pectorales, eso conllevó a que yo soltase un suspiro pesado con el que entrecerré los ojos colocando mis brazos a cada lado de su cabeza para que continuase. Quería ver su cara sonrosada e inocente ser corrompida poco a poco por el deseo.

—Ahh... lo haces excelente, ma belle — suspiré enronquecido — no te detengas.

Mordí mi labio inferior cuando noté que sus manos se dirigían al sur, estaba asustada, pero de igual forma en un acto de valentía, rozó con la palma de su mano mi protuberancia ya despierta. Había estado conteniéndome desde hace mucho, y ahora podía decir abiertamente que esta noche mi princesa me pertenecería por completo.

—Eres tan traviesa mi pequeña princesa — me jacte sonriendo de lado al verla acariciar con verdadero interés esa zona.

—¿T-Te incomoda? — preguntó.

—Todo lo contrario — renegué besando la palma de su otra mano — si quieres puedes seguir curioseando, soy todo tuyo esta noche princesa. — arrastré las palabras.

Los preciosos ojos de Marinette se dilataron y sus blanquecinas mejillas se colorearon de un intenso color rojo, se había puesto aún más tímida que antes, y eso provocó que su agarre se intensificara haciéndome soltar un ronco y profundo gemido.

—¡Agh!

—¡L-Lo siento! ¿E-Estas bien?

Esa pregunta cargada de inocencia hizo que mis ojos ardieran en llamas pasionales, el hilo que sostenía mi cordura se cortó y me abalance hacia ella para quitarle el resto del vestido junto con sus lindas braguitas de encaje color rosa. Los dejé en el suelo y la volví a recostar en la cama.

—C-Chat... Ahh... e-estas siendo muy rudo — articuló luego de que me tuviera unos segundos sobre ella devorando su dulce y frágil cuerpo, sus senos rebotaban ligeramente rozando mi pecho aun cubierto por la ligera camisa negra de tela. Aun no me había deshecho de mi ropa, así que comencé a retirarla poco a poco comenzando con la parte de arriba.

Me deshice de la camiseta y el chaleco sin importarme ya donde hubiesen caído, estaba eufórico.

—Ahora estaremos en las mismas condiciones my princess — sonreí macabramente gateando un poco más hacia ella, apresando con mi cadera y la cama su intimidad.

—Estas haciendo que pierda la cordura Marinette — le hice saber susurrándole al oído.

Chaton — acunó mi cara con sus manos, tenía esa mirada tan encantadora y cristalina. Sus ojos azules me tenían cautivo con su maravilloso color y la manera en como brillaban aun con todo en penumbras.

Empujé algunos restos de su cabello fuera de su rostro y los apresé una última vez antes de bajar la cremallera de mis pantalones.

Casi con la misma velocidad me deshice de mi ropa interior y ambos quedamos completamente desnudos sobre la cama, a excepción de mi cara, que aún seguía con la máscara puesta, para proteger mi identidad.

—¿Estas lista? — siseé en su oído tocando con la punta humedecida sus labios íntimos. Listo para entrar en su dulce centro.

Ella asintió cerrando fuertemente los ojos y desplazando sus brazos desde mi cuello hasta mis hombros, clavando sus uñas en estos por los nervios.

Apreté mi mandíbula y dándole un último beso a esos labios enloquecedores, ingresé en su cálido interior ahogando un gemido y sintiendo mis hombros ser rasguñados por unas delicadas manos.

Marinette

—¡Dios! — mi voz salió en forma de chillido — ¡Es más grande de lo que imaginaba! — me quejé al tenerlo dentro de mi.

—Me halagas, princess — el simple tono ronco de su voz, fue lo que hizo que me estremeciera. — esta bien que lo sientas, todo esto te pertenece — indicó tomándome de la cintura y hundiéndose un poco más a mi centro.

Un quejido salió de mis labios y me aferré a su cuerpo para apaciguar ese sentimiento pesado pero agradable que se instalaba en mi estómago.

Chat rió de manera divertida al percatarse de que su comentario me hizo sonrojar a horrores, esperaba de todo menos que me hablara sucio, eso no era parte de su personalidad, él era juguetón, algo pervertido, y podía ser romántico cuando se lo proponía. Pero ahora... parecía haber pasado de dulce y apasionado a salvaje y descontrolado. Personalmente, no me molestaba, pero era algo nuevo y no sabía como reaccionar.

Parecía que estaba tratando de devorarme y unirse desesperadamente a mi al mismo tiempo.

De vez en cuando lo escuchaba murmurar palabras dulces al oído o solo se dedicaba a mordisquear mi lóbulo, no podía decir que me desagradaba, porque estaría mintiendo.

Pero, todo esto estaba haciendo estragos en mi cuerpo, me sentía la mujer más afortunada del planeta, pero al mismo tiempo me entristecía el echo de no ser lo suficientemente buena para Chat, como no lo fui con Adrien. Mi corazón hace mucho que dejó de latir por el que al principio creía que era mi príncipe azul, y ahora latía desesperado por un gatito mimado, con el cual estaba compartiendo mi primera vez.

Sentí un jaloneo en mi cabello haciendo tirar mi cabeza hacia atrás y luego un repentino dolor agudo en mi cuello, me había mordido nuevamente, pero esta vez con un poco más de agresividad.

—A-Auch... C-Chat... ¿Qué?

—Lo siento tanto, ma belle — pronunció con un falsó remordimiento — pero si no te marco, nadie sabrá que me perteneces. — explicó como si fuera lo más obvio.

—Ahh... ¡Ngh!...

Otro gemido brotó de mis labios y solo me aferré más con mis piernas a sus caderas, el ritmo era lento y acompasado, siguiendo el sonido de nuestra respiración, sentía el sudor recorriendo mi frente, nunca había estado tan cansada y al mismo tiempo tan satisfecha.

La forma en como acariciaba mi cuerpo, los chirridos de la cama y el sonido de las sábanas correrse por cada brusco movimiento, todo parecía como un sueño, estaba tan encimada pensando en como esto se sentía tan genial, que no me di cuenta de como Chat tomó mis piernas apresadas en su cintura, y las cargó en sus hombros, poniendo una sonrisa maliciosa.

Estaba temblando, casi no me quedaban fuerzas para levantarme, pero ni siquiera hizo falta moverme, él lo hizo todo, comenzando por sacar su miembro y levantar mis piernas para tener un mejor ángulo.

—C-Chat... — rogué desesperada.

—Necesito más de ti princesa — argumentó roncamente deslizando su mano desnuda por su miembro, se notaba rígido y resbalaba fácilmente por los líquidos que lo empapaban.

Volvió a colocar la punta de su hinchado miembro en mi carne sensible y este ingresó con facilidad, al principio.

Mi garganta se había encargado de apresar ese sonido de delirio y placer que se atravesaba en mi tráquea.

Esa embestida que dió cuando lo hundió por completo de nuevo fue celestial. Derribó todas las paredes de inseguridades y dió paso a los grititos y gemidos que escapaban de mi, ya era imposible poder ocultarlos. Además, con el escándalo de la fiesta abajo, de seguro no se escucharía nada.

Sentí un gran alivio el no tener que ocultar más mi propio placer, así que pude gritar y vocalizar mis gemidos con altivez y sin recato, haciéndole saber que me gustaba lo que me hacía.

—Ahh... m-más, p-por favor... m-más duro — gemí en voz alta sintiendo como este reía y disfrutaba de clavarse más fuerte en mi interior, disfrutando tanto como yo de tener nuestras intimidades unidas y ese sonido chocante y morboso que producíamos al restregarnos.

«Esto es el cielo»

Adrien

—¿Que tan duro? — pregunté hundiéndome en su estrecha cavidad con ella rasguñando mis muñecas, las que estaban apresando sus piernas que se mantenían en alto. — ¿Así? — empujé con más fuerza.

— ¡Más!— insistió con un hilo de voz retorciéndose en la cama con las sábanas ya deshechas — te necesito más adentro... — me suplicó con las mejillas rojas y su negro cabellos desparramado por la almohada que sostenía su cabeza.

Acaté la orden sin pensarlo dos veces, riendo en voz baja al escuchar los soniditos que producían su boca al embestir fuertemente contra ella, tratando de ahogar chillidos y gritos de éxtasis a la vez que mi cadera no paraba de moverse sincronizadamente con la suya, era delicioso sentir la estrechez y calidez de su intimidad envolviendo mi miembro con locura, casi podía sentir que traspasaba su cérvix, algo que podía haber logrado de no ser porque ella logró zafarse de mis brazos y envolvió los suyos propios a mi cuello, fundiéndonos en un beso tan dulce, que me hizo desearla aún más de lo que ya lo hacía.

—Mi dulce — murmuré jadeante separando nuestros labios y besando dulcemente su mejilla — mi princesa... te amo tanto.

La chica debajo de mi gimió de manera deliciosa arañando mis hombros y parte de mi clavícula.

«Vaya... eres toda una fierecilla»

El que estuviera reteniendo mi cadera con sus piernas e impulsándose hacia arriba buscando seguirme el ritmo se sentía fantástico. Chupé con intensidad uno de sus tiernos pezones, mordisqueándolo y succionándolo hasta dejarlo tan rojo como una apetitosa fresa. Abarqué su otro seno con mi mano y con la otra acaricié la extensión de su cintura y cadera. Su piel era tan suave.

Me dedique a dejar pequeños cardenales por toda su piel, su cuello, su clavícula, su cintura, su estómago. Quería hacerle entender que ella me pertenecía. Me encargué de dejarle en claro que a partir de ahora ella y yo compartíamos más que un sentimiento de amor. A partir de ahora, ella era mía. Y me encargaría de hacérselo saber cada vez que fuera necesario.

Arremetí contra ella dulcemente escondiendo mi rostro en la curvatura de su cuello, aspirando su fragancia y dejando que ella se abrazara a mi cabeza.

—Ohh Chat, e-esto s-se siente tan bien — pronunció con voz modulada.

—Esta a punto de ponerse mejor ma douce.

Enseguida la tomé de los muslos, abriéndolos un poco más y penetrando salvajemente su dulce interior, llevándome cada parte de ella con cada arremetida.

Estuve a punto de enloquecer cuando mi miembro empezó a vibrar aún dentro de su apresado y cálido interior. Era exquisito.

—Ahh... C-Chat... n-no te detengas... — pronunció entrecortadamente.

—Ahh... Hmp... ¡Chat!

—M-Marinette...

Todo lo que pasaba por mi mente se borró, quedándome completamente en blanco, sentía como las paredes vaginales se contraían aun más ahogando mi miembro, y como algo salía de este llenando por completo el interior de mi doncella.

Me dejé caer a su lado completamente exhausto, tuve que hacer uso de toda mi fuerza para poder girarme y quedar de lado frente a Marinette, estaba igual de agotada que yo, y eso se podía apreciar en su rostro empapado de sudor y sus mejillas enrojecidas. Su boca estaba entre abierta tratando de conseguir algo de aire.

Se giro también hacia mi dibujando una linda sonrisa cuando nuestros ojos hicieron contacto.

—Eso fue increíble — respondió jadeante extendiendo una mano en mi dirección.

Mi pecho se inflo de orgullo al escucharla decir que le había gustado todo lo que habíamos hecho, me bastaba con saber que ella estaba satisfecha, y que yo había sido el primero que tuvo la fortuna de tenerla.

—Es algo que solo me atrevería a hacer contigo Marinette — musité tiernamente arrastrándola hacia mi pecho y dejando un beso en su coronilla.

—¿Eso que quiere decir? — preguntó curiosamente deslizando la yema de sus finos dedos sobre mi pecho desnudo, su voz se notaba cansada y adormilada, habíamos perdido mucha energía en este... ritual. Sin embargo, una pregunta aún me carcomía la mente. Y era que, después de esto... ¿Qué se supone que éramos?

Marinette y yo habíamos acordado ser solo amigos, debido a que ambos aún teníamos sentimientos por otras personas y también por lo riesgoso que sería el andar con un súper héroe.

Bufé por lo bajo sin despegarme de ella y su agradable calor.

Tenía que decírselo, lo haría tarde o temprano puesto que mis sentimientos ya estaban completamente claros. Así que, era el momento perfecto.

Aclaré mi garganta reseca y acaricié su hombro con mi pulgar buscando distractoramente un punto donde poner mi atención.

—Marinette — la llamé.

—¿Hmm?

La apreté aún más contra mi y sentí el alocado latido de mi corazón en mis orejas, mi boca se secó y unos ligeros pero agradables escalofríos me recorrieron por completo. Aun así, me armé de valor para que mis labios pudieran pronunciar la tan anhelada pregunta.

—¿Quisieras ser mi novia?


¡Holis, holis! Perdón!!! No me maten! De veritas que estuve muy ocupada :"v, hoy terminé de dar los exámenes presenciales pero aún tengo tarea para el 30 de Noviembre, aún así este cap ya lo tenia listo, pero le faltaban detalles :3 y con tantas distracciones me fue imposible concentrarme plenamente en esto, igual forma logré terminarlo así que agradezco la paciencia que tuvieron durante esta laaaarga espera, unos reviews sobre que les pareció este cap, me vendrían de maravilla ;)

Y antes de despedirme, les quería dar a conocer, que con una amiga he creado una nueva cuenta en Fanfictionet llamada "TheCrystalOfDreams" donde estamos subiendo la primera historia que hicimos juntas en Wattpad (y esperamos que todas las demás en un futuro no muy lejano), tenemos también esta cuenta en el fabuloso Watty, pero queríamos saber como sería su reacción con tal historia aquí en Fanfiction, la historia se llama "Entre la espada y el Corazón" una bella historia Adrienette que contiene de todo un poquis , no les spoileo mucho para no arruinarles la sorpresa, pero créanme, vale la pena... si se dieran una oportunidad de leerla, sabrán a lo que me refiero. A mi mejor amiga la encuentran como "TheDreamLadybug" en Wattpad (Tiene un montón de historias FABULOSAS) si tienen Wattpad, síganla, les prometo que no se arrepentirán, ella es fantástica.

Y supongo, que los leo en los comentarios que me dejen en esta historia, y en la que tengo con mi amiga esperamos de todo corazón que les guste, y si es así, prepárense porque tenemos muuuuuchos proyectos loquísimos que sacaremos a la luz, pronto.

Un beso a todos mis bichitos lectores!

¡Bye, bye!