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Ataduras
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"Las cuerdas son la extensión de mi dominio"
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Un nuevo amanecer surgía nuevamente por los cielos, cómo todos los días, los pájaros comenzaron a entonar una bella y delicada melodía comenzando a despertar a los parisinos de su sueño y sobrevolando por los ventanales de cristal de los hogares.
Marinette descansaba pacíficamente en su lecho con una amplia sonrisa mientras abrazaba una de sus suaves almohadas y se acurrucaba más contra el enorme gato negro de peluche de su habitación.
—Chat...
La muchacha susurró entre sueños el nombre de su amado gatito mientras abrazaba con más fuerza su almohada, estaba teniendo un sueño maravilloso sobre ella y su guapo novio cómo los protagonistas.
La Kwami de la chica se había despertado hace tiempo y miraba tranquilamente a su portadora suspirando entre sueños y nombrando a Chat Noir con voz soñadora y una enorme sonrisa.
No tenía que ir al instituto hoy y sus padres habían comenzado a realizar las tareas cotidianas en su panadería hace ya varias horas. Así que dejó que su portadora durmiera un poco más esta vez. No tenía muchas oportunidades cómo esas.
La criatura carmesí oyó a alguien subir por las escaleras y no le tomó mucho tiempo esconderse entre el escritorio de la azabache. Por un orificio, pudo ver a la madre de la chica abriendo la puerta para luego gritar.
—¡Marinette! ¡Alya y Nino están aquí!
La azabache se removió haciendo una mueca y soltando un gemido en protesta.
—Mmm... ya voy — murmuró con voz somnolienta restregándose un ojo con su puño cerrado y adaptando su vista borrosa.
—¡Date prisa, cariño! Les diré que en un momento los recibirás — anunció su madre cerrando la trampilla.
—Hmm... vale... — susurró estirando sus brazos al momento que su madre se retiró.
Los ojos de Marinette recorrieron toda la habitación para buscar algo. Se desilusionó un poco saber que lo que estaba viviendo había sido sólo un dulce sueño a cerca de ella y su gatito.
Se levantó remolona de du sitio ocultando otro bostezo con sus manos y arrastró los pies hacia su lavabo para lavarse el rostro y arreglar su cabello.
«Estoy echa un desastre»
Dejó la toalla a un lado de su lava manos y comenzó a quitarse la blusa de pijama que traía puesta por su característica blusa de flores de cerezo y su pantalón rosa. Estaba por colocarse la chaqueta cuándo alguien abrió su puerta de golpe provocándole que saltara en su mismo sitio y su mano fuera a dar en su pecho para calmar su agitado corazón.
Alya era la que había entrado, gracias a Dios había convencido a la señora Cheng de entrar en la habitación de su amiga. Después de todo ambas se tenían la suficiente confianza.
—¡Alya! — la regañó una vez que cerro la puerta detrás de ella — ¡Me asustaste! ¡No vuelvas a entrar así!
—¡Olvídate de eso! ¿Te enteraste de lo de hoy? — preguntó la bloguera caminando a pasos agigantados hacia su amiga y rodeándola con un brazo.
—¿Hoy? ¿Qué tiene el día de hoy para que estés tan emocionada?
—¿No lo sabes? ¡Ay, niña! ¿Por qué siempre tengo que ser yo la que te mantenga informada de todo? — preguntó colocándose una mano en la frente de forma exagerada.
—Porque... ¿eres mi mejor amiga, tal vez? — sonrió abriendo y cerrando los ojos varias veces.
Alya asintió de acuerdo y luego mostró la pantalla de su celular revelando así el motivo de su emoción.
—¡Hoy Adrien Agreste tendrá su sesión de fotos en la pista de hielo junto a Philippe Candeloro! Para la sección de invierno — informó con entusiasmo — y con Nino decidimos que iríamos a apoyarlo y a patinar un rato para poder saludar a Adrien de cerca... de nada.
—Espera — la detuvo — ¿decidimos?
—¡También vendrás! ¡¿No es increíble?!
Marinette se quedó callada sin saber cómo reaccionar.
Se mordió el labio inferior tratando de contener el grito de desesperación que se formuló y sobó sus brazos cómo si tuviera un tic nervioso.
Esto a Alya le pareció muy extraño. Ya que su amiga no pego el grito al cielo una vez que le terminó de contar la noticia
—¿Qué pasó? ¿Pensé que te pondrías a saltar de gusto? — inquirió extrañada la de lentes. Al parecer había olvidado al misterioso enmascarado por el que había atosigado con preguntas a su amiga y se había enfocado en juntarla con Adrien a cómo de lugar.
Los ojos de Marinette se abrieron y sonrió nerviosamente tratando de no levantar sospechas. No podía culparla, Alya no sabía que había dejado esa ilusión de Adrien atrás porque ya tenía novio, además, le daría un infarto dónde supiera quién era su actual novio, ya podía imaginarla.
—Y-Yo... c-claro que si, es decir... e-estoy emocionada por ir a la pista de hielo con ustedes — comentó nerviosamente con una sonrisa tiritando de sus labios.
—Y para ver a Adrien, ¿no?
—S-Si, claro... para eso también — murmuró algo intranquila.
Alya no le dio más vueltas a la extraña actitud de su amiga. Marinette se comportaba a veces demasiado extraña, inclusive para ella, casi nunca la entendía, pero por algo era su mejor amiga para variar.
—De acuerdo, ¡Termina de arreglarte rápido! Nino y yo te esperaremos abajo para ir juntos a la pista.
Sin dejarla decir algo más, la bloguera bajó las escaleras para esperar abajo junto a su novio. Dejando a Marinette paralizada y con una gran incomodidad latente por saber que tendría que ver al chico del que antes estaba perdidamente enamorada.
¿Qué hacías en una situación así?
¿Iba y lo enfrentaba cómo una persona madura? O ¿Fingía estar enferma y evitaba la penosa situación de verse con su antiguo amor?
Sentía que la cabeza le iba a explotar de tanto pensar. Así que tomó su chaqueta y se la colocó de manera autómata para bajar las escaleras y encontrarse con sus amigos. Sólo irían a patinar y saludar a Adrien a la distancia, no podría pasar nada más incómodo, ¿cierto?
...
Al llegar lo primero que llamó su atención fue que todo estaba ambientado para una sesión de fotografía profesional. Había una gran variedad de luces y sombrillas de fotografía, no veía a Adrien por ningún lado, y eso la tranquilizó de sobremanera, no estaba lista para verlo, no aún.
El señor Philippe se acercó a ellos patinando y expresando que se sentía halagado de que visitaran su pista de patinaje, pero que en esos momentos la estaban utilizando para una sesión y qué por hoy no recibiría a nadie, Marinette miró a Alya interrogante, tratando encontrar alguna explicación.
Estaba a punto de disculparse con el hombre y arrastrar a Alya y a Nino a fuera de la pista cuándo su amiga la interrumpió con una de sus charlas.
—Lo sabemos, somos amigos de Adrien, nos dijo que podríamos estar aquí siempre y cuándo no interrumpiéramos la sesión, aquí esta un pase que nos dio para que pudiéramos entrar — indico enseñándole el pequeño cuadradito que tenía atado a su cuello.
El patinador profesional revisó lo que contenía la tarjetita y nos dió paso a que entráramos libremente a la pista, avisando que sólo teníamos cinco minutos antes de que llegara Adrien, es entonces cuándo tendríamos que abandonar la pista, así que sólo teníamos unos minutos de diversión.
Marinette se colocó los patines y los ajustó sosteniéndose con sus manos de las paredes cristal para avanzar con cuidado hacia la pista de hielo. Alya y Nino patinaban tomados de la mano haciendo piruetas y bailando cómo con ese juego de danza que probaron la vez pasada.
Sentía que Alya la había traído allí sólo para verla a ella y a Nino juntos, pero ella no era así, sólo quería ayudarla a acercarse a Adrien, sin saber que ya no necesitaba de ello. Pero, ¿cómo decirle?
Se deslizó un poco por el hielo y en un mal movimiento tropezó con sus propios patines y se impulsó para caer de bruces hacia adelante, cerró los ojos para esperar el impacto y los abrió inmediatamente cuándo percibió que este jamás llegó. Estaba siendo sostenida por unos fuertes brazos mientras levantaba la mirada para ver a su salvador.
Decir que se le paró el corazón fue poco. Todo su cuerpo tembló de pavor y su boca buscaba articular alguna palabra de agradecimiento o de cortesía.
Nada salía.
Se regañó así misma por no poder controlar esas viejas costumbres suyas de antes. Era complicado olvidarse tan de repente de quién fue tu primer amor, más no imposible.
—¿Estas bien Marinette? ¿No te pasó nada? — preguntó el zagal a su compañera.
Marinette respiró hondo y contó mentalmente los números del uno al diez hasta que su corazón acelerado poco apoco disminuía sus latidos, entrando en completa calma y aclarando su mente para responder a la pregunta del modelo.
—Estoy bien Adrien, no te preocupes — dijo la diseñadora antes de enderezar su cuerpo con ayuda del chico y deslizándose hacia la entrada de la pista para poder sostenerse.
Sabía patinar, más con lo torpe que era podía resbalarse con facilidad en cualquier momento.
Adrien caminó detrás de ella aún preocupado, pero la emoción de tener a su novia en ese momento a su lado era la mejor sensación que pudo experimentar. Era la primera vez que lo sentía de esa manera. Más todo tenía que maquillarlo con una simple careta de amabilidad y eterna amistad, porque ella no era su novia... era la novia de Chat Noir. Su otro yo.
Los pensamientos del chico surgieron de poco a poco, esperaban que Nino y Alya convencieran a Marinette de venir a la pista de hielo esa mañana antes de su sesión de fotos, más nunca creyó que la chica aceptaría venir. De haberlo sabido se hubiera arreglado un poco más para lucir presentable. Por ahora lucía cómo siempre. Tenía unos cuántos momentos antes de que su fotógrafo diera la orden de encender las cámaras y las luces junto con la prueba del vestuario.
Cuándo alcanzó a Marinette ella ya se estaba quitando los patines con un semblante que no pudo identificar.
—Marinette ¿Segura que estas bien? No te ves muy cómoda estando aquí... si quieres puedo...
—No, Adrien no es nada malo — se apresuro a contestar dejando los patines a un lado y calzándose sus zapatos. — es sólo qué... me da la impresión de que Alya sólo quería pasar un tiempo a solas con Nino — señaló con aburrimiento a la pareja aún patinando tomados de la mano ajenos a todos.
—Oh, ya veo... entonces, ¿te arrepientes de haber venido? — preguntó sentándose a su lado para hacerle compañía.
—¡No! Q-Quiero decir, claro que no — vaciló por un momento — vine aquí para apoyarte en tu sesión de fotos, e-en compañía de Alya y Nino, claro — objetó — sabemos que a veces te sientes muy sólo en tu trabajo.
Adrien apartó su mirada de la chica por un instante para fijarse en su amigo y su novia juntos, tan felices. Por un momento deseó ser él el que estuviera sosteniendo la mano de su princesa mientras reían juntos.
—Es verdad — murmuró — a veces me siento sólo, pero ya me he acostumbrado a ello — habló con tono melancólico.
—Aún así, siempre contarás con el apoyo de tus amigos, recuérdalo — alentó Marinette colocando su mano en el hombro de chico brindándole soporte.
La mano de Adrien pasó a estar en contacto con la de Marinette al tomarla y apretar más su agarre, sintiendo sus pieles y ese choque eléctrico que pudo sentir hace un mes al tocar sus pieles, sentir su calor corporal. Se soltaron cuándo llegó el fotógrafo de Adrien dando las indicaciones e interrumpiendo el momento.
—¡Señor Adrien! Estamos listos para comenzar la sesión — exclamó con autoridad caminando hacia el par de jóvenes — necesito que se cambie para poder comenzar a trabajar, ¡Maquillistas! —un par de aplausos y en seguida dos de sus asistentes tomaron al joven y lo condujeron detrás de un biombo que estaba cerca para maquillarlo y cambiar su ropa por una más adecuada para la ocasión.
Marinette se quedó sentada a la espera de Alya y Nino para presenciar la sesión de fotos.
Se sentía extrañamente tranquila. La presencia de Adrien ya no la alteraba o provocaba que soltara tonterías sin sentido, actuaba normal, cómo si nunca hubiera estado enamorada de él, y eso hizo que fuera más fácil llevar la sesión sin tener un paro cardiaco cuándo hacía esas poses increíbles y mostraba esa deslumbrante sonrisa a la cámara. Al fin podía estar serena con respecto a sus sentimientos con Adrien y cómo se iban moderando poco a poco con el tiempo.
...
Pasaron casi toda la mañana en la pista con Adrien y sus sesiones fotográficas, duraron horas, pero todo resulto bien y de alguna manera se divirtieron imitando las posas que el señor Gustave le indicaba a Adrien que hiciera, sacándole un asonrisa deslumbrante al rubio en el proceso. Y lo más importante, Adrien no se sintió sólo mientras hacía su trabajo y todos pudieron pasar un buen rato juntos.
Luego de la sesión, Adrien convenció a su fotógrafo de mostrarles a sus amigos el equipo de fotografía que se usaba. Fue una de las cosas más emocionantes de sus vidas, Alya no dejaba de grabar al hombre mientras este relataba todo sobre las cámaras y su historia.
Fue un momento agradable entre amigos, muy agotador también.
Subió las escaleras que conducían a su cama y se recostó boca arriba con los brazos extendidos.
Cerró los ojos con tranquilidad mientras su brazo rozaba el peluche gigante de gato que tenía reposado en la cabecera de la cama.
Sintió un peso extra en su cama y sin abrir los ojos sus labios formaron una sonrisa y dijo.
—Pensé que no te vería hoy, gatito...
Escuchó una leve risa y luego sintió una boca apoderarse de la suya robándole el aliento. No esperaba que llegara tan temprano.
El gato esperó a que su princesa abriera sus impresionantes ojos color azul cielo, sonriendo al visualizar el rostro de la chica resplandeciente y con una sonrisa pintada en su cara.
—¿Cómo estas? — preguntó el felino a su dama al separar sus labios de los de ella.
—Mmm... mejor de lo que se podría estar — respondió — Hoy tuve una mañana súper enérgica — comentó — ¿algo sucedió para que vinieras hoy entrada a la tarde?... Creí que vendrías de noche...
Chat se encogió de hombros recostándose a su lado.
—¿Tengo que tener alguna hora en específico para venir a visitar a la chica más hermosa de París? — ronroneó besando cerca de su oído acariciando su cintura con movimientos circulares provocándole una risita a la fémina que reposaba a su lado.
—Gatito travieso — musitó tiernamente toqueteando la punta de su nariz — no estés de fanfarrón y dime que haces aquí tan temprano. — mencionó recostando su mejilla en el tórax de su novio.
—Hmm... me atrapaste — Chat la acunó contra si y le dió suaves masajes en la espalda con sus garras — ¿Quieres saber que hago aquí? — susurró dulcificando su voz. — iremos a un lugar muy especial para cumplir nuestras fantasías — pronunció parando sus movimientos y rozando sus labios con los suyos.
—Wow, tan... ¿tan rápido? — farfulló resoplando y tirando su cabeza a un lado sentándose sobresaltada.
—¿Qué pasa? ¿No quieres hacerlo? — preguntó Chat enhestándose y posando su mano en la mejilla de la chica, dándole una mirada comprensiva.
—C-Claro que quiero — afirmó con seguridad — es que... no imaginé que te emocionaras tanto con esto — admitió avergonzada.
Chat le dedicó una sonrisa torcida y luego acaricio esa misma mejilla con sutileza y sentimiento, delineando sus labios con su pulgar.
—Lo qué más quiero en el mundo es estar contigo — declaró el pubescente — tenerte entre mis brazos mientras probamos nuestros cuerpos y unimos nuestras almas.
Marinette tragó saliva mientras el rostro de Chat se acercaba al suyo, su aliento caliente golpeando su rostro y sus ojos cerrándose poco a poco.
—¿Te gustaría ir?
—¿A dónde?
—Lo sabrás en cuánto nos vallamos — rió contra su boca.
—¿Ahora? — cuestionó asombrada rompiendo la burbuja de romanticismo por un instante y encarando a su novio.
—Si, ahora — concordó entusiasmado aferrando las manos de la chica a su pecho.
—Pero... mis padres...
—Puedes decirles que vas a estar ocupada en uno de tus diseños y necesitas suma concentración — sugirió — nunca sabrán que te has ido. Lo prometó — dijo levantando su garra derecha a modo de promesa.
La chica lo pensó por un momento y miró a los orbes verdes llenos de ilusión de su novio. Ella también estaba ansiosa, quería que esto pasara, quería yacer entre sus brazos mientras consumaban su amor y unían sus almas en una sola. Quería amarlo en su totalidad, que supiera que su alma y cuerpo le pertenecían sólo a él y a nadie más.
—Esta bien —aceptó — esperame aquí...
Se soltó suavemente del agarre de Chat para bajar las escaleras y hacer lo mismo para llegar al piso de abajo en la panadería, sus padres seguían atendiendo el negocio familiar y ella aprovechó todo el ajetreo para mencionar el trabajo de una complicada prenda en la que estaba trabajando y pedir de favor que no irrumpieran en su cuarto.
Sabía que casi nunca iban a su alcoba, y menos cuándo tenían tanto trabajo en la panadería, pero era sólo una ligera precaución en caso de que tuvieran la idea de ir a su habitación.
Una vez que tuvo la afirmación de sus padres, subió con cuidado a su habitación y la descubrió vacía, Chat de seguro estaría arriba esperándola.
Empujó la trampilla y allí lo vió, estaba recargado en el balcón mirando las calles, al voltear sonrió aliviado de que Marinette estuviera decidida a irse con él a su pequeño lugar de reencuentros, estaba ansioso por llevarla a ese lugar tan especial.
Abrazó su pequeña figura para sentirla contra él, sentir su cálido cuerpo amoldado al suyo, cuando la aparto, una ola de adrenalina recorrió su cuerpo, ambos iban a un lugar dónde podrían dar rienda suelta a su imaginación y cumplir sus más profundos deseos, tenía todo listo... sólo faltaba tener a su chica.
Marinette le devolvió la sonrisa y esta continuó cuándo Chat la cogió en voladas aferrando su cuerpo al suyo de manera protectora.
—¿Estas lista, ma chèrie?
—Vámonos. — asintió decidida.
Chat asintió y tomó su vara de la parte trasera de su traje preparado para impulsarla.
—Será un largo viaje así que... agárrate fuerte — recomendó dando un golpe en el suelo con su vara y levantándolos a ambos para dar un enorme salto por el cielo.
Chat avanzaba sobre los techos tan rápido que ni siquiera las personas notaron que llevaba a Marinette con él, sus botas caían pesadas por los techos y las edificaciones de concreto que estaba aobligado a saltar.
Pronto llegó a la entrada de un profundo y extenso bosque que quedaba situado en las inmediaciones de París, apenas 60 kilómetros al sur de la capitalfrancesa, entre Brie y el Gâtinais, el antiguobosquede Bière.
Más conocido cómo el bosque Fontainebleau.
Una vez que se dió cuenta de qué se aproximaban a su destino, Chat sonrió bajando la velocidad.
...
Sus botas aterrizaron de lleno en la tierra y los brazos de Marinette se desenroscaron del cuello de Chat al no percibir más movimiento de su parte.
Abrió poco a poco los ojos visualizando una enorme casa en medio de un frondoso bosque, el aire que respiraba era tan limpio y los árboles creaban un hermoso panorama, era una casa gigantesca, tan pintoresca pero elegante y sofisticada.
La chica escrutó el lugar con verdadera sorpresa bajándose de los brazos de Chat y caminando despacio hacia la puerta de entrada sin decir una sola palabra.
—¿La rentaste?
—Es una pequeña herencia familiar — explicó simplemente avanzando junto a ella y mirando la casa.
—¿Pequeña? E-Esto no es pequeño, ¡Es tres veces más grande que la casa de mis padres! ¿C-Cómo...?
—¿Quieres verla por dentro?
—¡Si, por supuesto! ¡Vamos! — afirmó con entusiasmo tirando del chico para entrar en la preciosa casa de campo.
Si por fuera era preciosa, por dentro era aún mejor.
Todo estaba perfectamente ordenado y limpio, las paredes tenían un hermoso color olivo y varios adornos colocados en las esquinas de cada rincón. Marinette estaba fascinada observando cada detalle de esa misteriosa cabaña alejada de la ciudad.
Sus ojos brillaron y sintió la presencia de Chat detrás de ella siguiendo cada uno de sus pasos.
—¿Te gusta? — susurró el muchacho abrazándola de su cintura y atrayéndola hacia si.
—¿¡Es una broma!? — preguntó Marinette boquiabierta recorriendo con la mirada encantada el lugar — ¡Me encanta!
Con delicadeza extrema se soltó del agarre cariñoso de su novio y avanzó hasta los pequeños y adorables cajones de madera que adornaban la estancia. Una acogedora pero extremadamente elegante estancia de la cuál nunca antes sabía de su existencia.
Todo era tan bonito.
Con su mano acarició los muebles afelpados y caminó sobre las exquisitas alfombras, e incluso ahogó un grito de emoción cuando al cruzar el extenso pasillo tuvo frente a ella una pequeña pero hermosa cocina hogareña, igual a la de sus padres, con todos sus utensilios. Esa casa era una completa maravilla.
Chat la miraba hipnotizado, adoraba ver esa chispa de alegría en los ojos de Marinette cuándo observaba algo que le gustaba. Era su mayor anhelo hacerla feliz, y lo estaba logrando poco a poco con pequeños detalles.
Esa pequeña cabaña perteneció a su madre, era uno de los tantos lugares que amaba visitar. Estaba algo alejada de la ciudad, a mitad del extenso bosque Bière, la cabaña contaba con señal telefónica e internet, tenía todas las comodidades necesarias para vivir. Pére la había comprado cómo un regalo para su madre, en su aniversario de bodas.
A Gabriel Agreste le dolía tener presente que una de las cosas que más amó su madre fuera un recordatorio de que ella ya no estaba con ellos, aún así, ordenaba a los sirvientes que cada cierto tiempo fueran a chequear que todo estuviera en orden, así que por eso siempre la casa se veía tan limpia y ordenada. Pére odiaba esa casa y no la visitaba nunca, los recuerdos de él y su esposa lo golpeaban en el rostro, recuerdos de cuándo Emilie y él eran tan felices.
La chica por otro lado parecía estar encantada con cada cosa qué encontraba en aquella casa, quizás cuando le pida matrimonio en un futuro no muy lejano, podría tomar posesión de la casa, a su padre no le importaba mucho, sólo la mantenía en pie porque fue uno de los lugares que su madre más frecuentaba en sus días libres. Este podría volverse su nuevo hogar, si Marinette así lo quería.
Cuando la inspección de la chica terminó, corrió a los brazos de Chat con esa emoción emanando de ella y embocando el aura pensativa del héroe para atraer toda su atención. Este la recibió encantado con los brazos abiertos aferrándola a su cuerpo y dándole un sonoro beso en la coronilla a su princesa.
—Esta cabaña es hermosa Chat — mencionó la fémina dejando que su novio posara sus labios por su clavícula desnuda.
—Es un lugar que perteneció a una persona muy importante para mi — susurró — quería compartirlo contigo... a la mujer que me ha robado el corazón...
—Oh, mon chatón...
Marinette comenzó a lagrimear por una milésima de segundo, para después tomar la mejilla de Chat y unir sus labios con los hambrientos del chico, dando paso a un beso desenfrenado que continuó incluso mientras caminaban en dirección a la gran cama que estaba en una de las habitaciones de la casa, guiada por Chat Noir, quien era el que conocía las zonas.
El cuarto era espacioso y estaba decorado de una manera muy elegante, casi parecía un cuarto de hotel.
Se recostaron ambos en la cama mientras sus cuerpos se unían aún con la ropa puesta, sólo acariciándose y compartiendo besos por un momento que pareció eterno. Pero así era, ellos estaban sumidos en su mundo, en donde no existía nadie más que ellos y sus palabras de amor.
—Eres hermosa — murmuró en su oído cimbrándola y tomando de nuevo esos labios color cereza que le fascinaban.
La chica se dedicó a acariciar la cabellera rubia de su gatito y devolverle con ansias los besos que le propinaba. Las cosas se pusieron más intensas cuándo Marinette decidió ubicar su pierna alrededor de la cintura del chico, incitándolo, invitándolo a que se uniera a ella.
Los besos fogosos de Chat pasaron de su cuello a su clavícula, dejando un rastro de saliva y las fuerzas de la chica flaqueando. La fémina solo podía tomar su cabeza para ahondar el beso y provocarlo más, llenándolo de vigor.
El individuo apresó las muñecas de su princesa a la cama tomando el control, acariciando con su nariz la piel de su adora novia y lamiendo el contorno de su faz, estaban teniendo un momento de intimidad, y las riendas del asunto, las tenía el felino.
Cuándo los besos comenzaron a bajar de intensidad, la pelinegra tomó la chaqueta que portaba y se la quitó ella misma, arrojándola hacia algún lugar incierto de la habitación.
Los ojos de ambos ardían en llamas, sus labios aclamaban ser unidos nuevamente con salvajería y sus cuerpos se rozaban una y otra vez tentándose, reconociéndose.
Chat acarició su melena azabache con agresividad, preso de la pasión que lo envolvía.
—Sabes delicioso — bisbiseó el minino lamiendo su labio inferior, dejándose embargar por la lujuria.
Su deseo solo creció más... las ansias de poseerla eran latentes. Todos esos días de abstinencia habían surgido efecto y ahora parecía un lobo hambriento a punto de devorar a un tierno cordero.
—C-Chat...
—Despiertas en mi cosas que nunca antes había sentido — continuó susurrando lamiendo parte de su quijada y deslizando su lengua caliente por su oído, haciéndola estremecerse y casi lloriquear por las palabras dichas en voz baja, sentía un calor acumularse en su parte baja, las mariposas en su estómago revoloteaban de manera descontrolada, su sonrojo crecía cada vez más y sus párpados se negaban a mantenerse abiertos por mucho más tiempo, sin contar que de su boca sólo soltaba palabras inentendibles y varios suspiros dedicados a su pareja.
Chat se dedicó a saborear con paciencia su clavícula y parte de su pecho, dándole extrema atención a ese par de montes que lo tenía enloquecido, eran dos hermosos senos que cabían perfectamente entre sus manos, del tamaño perfecto para él. Sus garras acariciaron con impaciencia debajo de su blusa y jugueteando con el broche del sostén, tenía unas garras muy afiladas que podrían cortar ese insignificante trozo de tela cómo si fuera papel, pero su pequeña princesa se enojaría con él si cortaba alguna de sus prendas interiores.
Así que optó por ser paciente y desabrochó el complicado y endemoniado broche, con algo de dificultad debido a que sus largas garras le dificultaban la tarea, aún así, logró dejar libres ese par de pechos que continuó masajeando aún con su blusa puesta.
—E-Eso se siente bien... — gimió Marinette entrecerrando los ojos con ese brillo en su mirada que la hacía parecer casi una diosa.
Chat sacó con cuidado su blusa junto con su brasier y se dedicó a observar el panorama que tenía enfrente con sus pupilas dilatadas y sus manos hormigueando dentro de su traje, ansiaba tocar esa piel desnuda con sus manos libres de esa prisión de látex que mantenía a raya su liberación completa, pero tenía que ser paciente. Tenía que seguir acorde al plan si quería que su fantasía se hiciera realidad.
Marinette se acostó de nuevo en la cama con Chat encima de ella saboreando su pecho, su boca hacía maravillas con la piel de su torso y su cuello, era extremadamente atento y apasionado en lo que hacía, cada roce, cada sonido emitido por su boca, cada mordisco, hacía que se sintiera en las nubes.
El ruido de la tela del pantalón de la chica siendo deslizado por sus piernas se propagó por la habitación, haciendo evidente la ausencia de este.
Ya sólo faltaba quitar su ropa interior. Así que con extrema delicadeza, el gato tomo los laterales de la fina prenda femenina y la retiró extremadamente lento, desesperándola al sentir esa mirada cargada de deseo en su zona femenina. Era imposible renegar de tal deseo.
Marinette sentía todo su cuerpo arder en llamas. Ella estaba completamente desnuda sobre esas frías y deshechas sábanas, y Chat seguía luciendo tranquilamente vestido, con un bulto entre las piernas tan notable que se le hizo casi imposible apartar la mirada de él.
—C-Chat... t-tú traje — habló entrecortadamente la chica, notando cómo su acompañante estaba vestido aún con su traje de héroe, sin intención de quitárselo aún.
El felino sonrió a la muchacha recostándose en sus codos sobre medio cuerpo de la chica, haciendo que esta tensara su estómago al tenerlo así de cerca, sobre su cuerpo desnudo.
—¿Confías en mi? — preguntó Chat esperanzado tomando el mentón de la chica con la otra mano mirándola a los ojos.
Marinette ni siquiera dudo en responder.
—Con todo mi corazón.
El muchacho sonrió con ternura mientras alargaba un brazo hacia la mesita de noche, dónde Marinette por estar tan concentrada admirando la cabaña, no había notado lo que reposaba sobre esta, eran unas cuerdas muy finas color vino, parecían hechas de un material muy resistente.
Su mirada verdosa brilló iluminando brevemente la habitación, estaba seguro de que esto lo disfrutarían al máximo. Había encargado unas cuerdas tanto resistentes cómo suaves, no quería entumecer ni dañar la delicada piel de su princesa cuando la amarrara.
Cuándo comenzó a deshacer el nudo de la cuerda para tomar el extremo y atarlo al pie de la cama, Marinette observó atentamente sus movimientos, sin decir palabra alguna, cómo toda una sumisa.
El caso es que, confiaba en que su gatito jamás la lastimaría, pero también sabía de sobra de sus artimañas de gato mañoso. Lo que tenía de romántico, lo tenía de impredecible. Sus acciones hablaban por si solas.
Ni siquiera se dió cuenta de que Chat había terminado de atar sus extremidades y ahora observaba satisfecho su trabajo desde el pie de la cama.
—C-Chat... ¿Qué vas a hacer? — preguntó tontamente tirando de una de sus manos, no se movió ni un centímetro gracias a la cuerda que la mantenía sujeta.
—Relájate... — ordenó de manera suave gateando hasta ella hasta quedar entre sus piernas — dijiste que confiabas en mi.
—L-Lo hago... — se defendió escondiendo los nervios y la vergüenza que la embargaban al estar tan expuesta y sometida de esta manera.
El gato dejó escapar una risita ronca negando con la cabeza divertido ante esta situación que hacia abochornar a su novia.
—Estas nerviosa, puedo sentirlo.
Marinette no contestó nada, simplemente apartó su mirada intimidada, sus pienas luchaban por cerrarse sabiendo que era imposible a causa del sujeto entre sus piernas.
—No tienes porque estar avergonzada... ya lo hemos hecho antes — le recordó besando su mejilla para tranquilizar a su dama. Lo que menos quería era que se sintiera incómoda con esto. Si ella no lo quería, pararía todo este teatro de inmediato y la llevaría a casa, aunque dudaba que eso pasara. Ella también deseaba esto, lo palpaba en el aire. Su desarrollado olfato podía oler ese dulce y picante aroma de su excitación emanando de su cuerpo. Otra razón por la que se le hacía agua la boca de sólo pensar en ese dulce centro esperando a ser explorado nuevamente por él.
Era desesperante.
Tener que verlo enfrente de ella completamente vestido y con su excitación presente, haciéndole rogar en silencio por su tacto, por sentir nuevamente la boca de su minino contra las diferentes partes de su cuerpo.
Parece que el felino le leyó la mente, porque él también necesitaba estar dn contacto con ella, llevaba necesitando de su contacto desde la primera vez que la hizo suya, su cuerpo la reclamaba cómo si fuera de su propiedad.
Con un tono bajo pero audible para la chica el rubio pronuncio la siguientes palabras.
—Plagg, garras dentro.
Marinette abrió los ojos sorprendida mientras veía una luz verde rodear el cuerpo del chico y luego un rayo color negro traspasar la puerta de la habitación a gran velocidad.
—¡E-Espera!
Con gran asombro la chica notó que su novio seguía portando el mismo traje de Chat Noir, con la diferencia de que ya no portaba las escleróticas color verde neón ni su cabellera alborotada que escondía sus orejas humanas. Estaba en su forma de civíl. Pero su traje era uno cómo cualquier otro, era un traje falso.
—¿Q-Qué...?
—No habrás pensado que te revelaría mi identidad ¿o si? — inquirió Chat divertido mientras se retiraba los guantes del disfraz y dejaba al descubierto sus masculinas manos.
La chica dejó de pensar en cuanto las manos calientes del chico se posaron en sus pechos desnudos. Sus manos pellizcaban sus pezones al mismo tiempo enviando una descarga eléctrica que recorrió toda su columna vertebral.
—Tenía curiosidad... — se atrevió a murmurar sin dejar de jalar sus pequeños pezones con los dedos — de saber qué tan sensibles serían tus pechos... — admitió con un tono malévolo torturando a la chica con sus toques atrevidos.
Los puños de la chica apretaron tanto la sábana tratando de contener su excitación evidente. Sus pechos eran muy sensibles, y que Chat los tocara de esa forma, era algo que ni ella misma podía soportar.
Los gemidos salieron de forma gutural a medida que Chat masajeaba sus dos montes, la escuchó gritar un par de veces cuando de manera abrupta el chico introdujo uno de sus jugosos pechos dentro de su boca, mordisqueando con ahínco el delicado pezón sujetado entre sus dientes, mostrando su actitud dominante con respecto a la intimidad.
Marinette gemía con desesperación mientras sentía la lengua del gato hacer círculos al rededor de si aureola, jugando con ella y haciendo que su palpitara necesitado.
—C-Chat... p-por favor...
—Aún no, chérie — le hizo saber Chat — esta es mi fantasía, así que yo decidiré que tan rápido debemos ir — demandó.
Su lengua se dedicó a jugar nuevamente con los pechos de la chica, era una verdadera delicia poder hacerle lo que quisiera, tenerla así de indefensa sólo para él.
Su amante seguía perdido en sus acciones, abarcando su pecho con su boca y estimulando el otro con su mano desnuda.
Un gemido estridente abandonó la garganta de la chica, mientras que el héroe alejaba sus labios de los enrojecidos pezones de la muchacha, que tenía los ojos llenos de lágrimas retenidas por el libido vivido.
—Me encantan tus pechos — añadió bajando cada vez más su cuerpo hasta la cintura de la fémina, besando cada partecita que sus ojos veían — son suaves, dulces, tienen el tamaño perfecto para mi — gimió enloquecido tirando de su pezón una vez más haciendo gritar a la chica.
Descendió de su suave pecho a su vientre plano y tonificado, ¿quién diría que una chica que se la pasa diseñando tuviera un cuerpo así de perfecto. Pasó sus manos por todo su torso, su estómago, su cadera, acariciándola cómo si fuera a desgastarla, y saboreando beso a beso su piel olor a vainilla por la crema corporal.
Fue así que el blondo adoró esa parte de su cuerpo hasta que decayó su mirada en su intimidad. Sus muslos estaban manchados de un líquido transparente, demostraba su excitación de esa manera, estaba totalmente empapada, incluso su aroma embriagador era perceptible.
Aprovechando la cercanía de su rostro contra las ingles de Marinette, el felino acaricio de manera suave el interior de sus cremosos muslos y con la nariz comenzó a olfatear ese aroma tan encantador y adictivo.
—Mía... — bisbiseó empañando el centro de la chica con su vaho caliente.
Marinette tembló cuándo el gato comenzó a explorar su centro. Era algo incómodo hasta cierto punto, pero a la vez tan excitante, su cuerpo demandaba caricias de su parte.
Los ojos azules de la muchacha se abrieron abruptamente al sentir algo caliente y húmedo acariciando esa zona tan delicada. La lengua de Chat se había introducido en ese dulce sexo invadiendo y probando cada rincón que su lengua rozaba.
Las piernas de Marinette temblaron mientras su espalda se arqueaba y soltaba un suave gemido gustosa. Chat parecía ser todo un experto, con sus dedos comenzó a abrir sus labios explorando a fondo su interior.
El muchacho colocó una mano firmemente en su espalda, acariciándola mientras bebía de ella y se deleitaba de su sabor haciéndola perder la razón.
—¡Ngh! Ah... C-Chat...
—Sabes mejor de lo que imaginé, cherié — confesó el gato abriendo más sus pliegues rosados y deleitando su vista — precioso... — murmuró encantando volviendo a su labor de lamer toda su extensión.
Las caderas de la chica se movieron sin remedio, tratando de seguir el ritmo de las penetraciones que el felino daba con su lengua.
Un gemido lleno de placer al lograr un orgasmo por parte de la chica, hizo que dl gato sonriera satisfecho lamiendo sus fluidos y conectando miradas con la fémina.
—Eres una gatita caliente...
—Sólo contigo, mi gatito — pronunció Marinette con la voz entrecortada apretando la sábana cercana a su manos para deshacer algo de su frustración al estar atada de manos y piernas y disfrutar de todos esos toques eróticos.
Sus grandes y masculinas manos tomaron el respingón trasero de la joven acercando su boca y abriéndola aún más para saborear su centro y beber directamente de la fuente ese dulce afrodisiaco.
El erotismo y la sensualidad jugaban un papel muy importante en las acciones del muchacho.
Su pene dentro de los pantalones de látex latía frecuentemente, seguía estando erecto cómo un mástil completamente caliente y deseoso de hundirse en esa mujer que estaba sólo unos centímetros de distancia.
Con su boca succionó la vagina de la hermosa joven haciéndola gemir y gritar enloquecida sintiendo su sexo inflamado y necesitado, arqueó aún más la espalda cuando sintió los dedos de Chat entrar y salir rítmicamente de ella, estaba más que segura que su vulva estaba roja de tanta fricción que hacían los dedos del gato negro al penetrar su centro.
Su cuerpo temblaba de excitación, era increíble, incluso estando atada y a pesar de que sus manos estaban un poco entumecidas le resultaba sumamente delicioso sentir el cuerpo tonificado de su novio sobre ella, adorando su cuerpo cómo si fuera lo más hermoso del mundo.
Sintió al blondo restregar su erección contra su carne húmeda e hinchada, lo sentía latir, su dura polla contra ella separada por ese traje falso de látex, quería sentir su carne caliente directamente contra ella, era insoportable. Todo lo que podía hacer era mirarlo cometer sus travesuras y ahogar gritos de excitación cuándo se corría por culpa de esos cincelados labios que bebían todo su interior sin ninguna consideración.
—Ah-Ah... C-Chat... e-estoy a punto — lloriqueó Marinette presionando las piernas aún con la cabeza de Chat entre ellas degustando su interior, estaba por correrse nuevamente, por tercera vez.
Cuando sintió cómo su estómago caliente dió un tirón y nuevamente se humedeció ahí abajo, Chat simplemente retiraba los residuos de su orgasmo y mordía levemente sus labios inferiores con picardía mirando hacia arriba las reacciones de su princesa.
La chica estaba con las mejillas enrojecidas en la misma posición en la que ese gato travieso la había atado, inflando y desinflando su pecho rítmicamente y con la frente sudorosa acompañados de el latir errático de su corazón.
Estaba sometida y acalorada luego de que ese gato lascivo la había hecho correrse por tercera vez sin descanso alguno, su cuerpo tiritaba por los espasmos que la recorrían de un momento a otro y que provocaba diversión en el felino, quién estaba de lo más tranquilo retirando la cabeza de entre sus piernas relamiendo sus labios manchados y degustando de los deliciosos residuos que quedaban en sus dedos con verdadero deleite.
Esta fantasía de tenerla subyugada a su merced y hacerle todas las cosas que no había podido hacer hace a penas un mes era extraordinario y tan incitante.
Poco a poco fue deshaciéndose de sus pantalones para liberar a su pene de la prisión de látex que estaba obligado mantener en espera para poder tomar a su princesa con más voracidad.
—Eres perfecta, Marinette — comentó bajando el apretado material de un tirón liberando su polla caliente y dura, apuntando directamente en la dirección de su húmedo centro.
«Ya no puedo más»
La chica jadeó asustada tirando su cuerpo para atrás en un aotoreflejo de sorpresa, parecía que estaban reviviendo su primera vez, después de tanto tiempo, así se sentía. Todo la sangre se acumuló en su rostro mientras tomaba bocanadas de aire para tratar de calmarse y no mirar los ojos brillantes de su amante.
—¿Recuerdas la vez que te hice mía? — continuó mientras gateaba hacia ella con su miembro al descubierto rozando sus piernas y causándole escalofríos al estar cerca de su rostro, los ojos entrecerrados de Marinette se encontraron con los suyos sin perder el contacto en ningún momento, eso hasta que Chat decidió romperlo para besar el lóbulo de su oreja, atrapándolo entre sus labios y dándole un ligero temblor a su cuerpo masculino al sentirla tan agitada y nerviosa contra él.
—Te ves igual de deliciosa que la primera vez — habló con la voz distorsionada acariciando sus caderas y soplando su oído — incluso tus expresiones han cambiado — le hizo notar al rozar con su polla la hinchada zona de la chica, haciéndole dar un respingo y un sollozo por la impaciencia acumulada, ya ni apretar las sábanas servía.
—Qué estés tan vulnerable entre mis brazos — bisbiseó soltando un gemido de placer al estar en contacto con sus partes íntimas — hace que mi interior arda en llamas cómo el mismo infierno — pronunció con la voz ronca.
—Gatito...
El héroe besó fugazmente los carmesíes de la muchacha para presionar ligeramente la punta de su hinchado miembro abriéndose paso a sus pliegues.
—¿Quieres que te tome, Marinette? — preguntó presionando más su polla contra ella, pero sin entrar completamente, torturándola.
La azabache se retorció buscando alguna manera de que ese castigo terminara y se hundiera en ella de una vez, así que asintió efusivamente mordiendo su labio inferior con los ojos llorosos.
—Contéstame, primor... ¿quieres que me hunda dentro de ti? — la presionó — si no me respondes, daré por hecho a que no quieres esto... — insistió.
El ceño de se pronuncio más en la sudada frente de la joven fulminando al gato con la mirada en tanto el gato mostraba su sonrisa socarrona y retiraba su miembro haciéndola desear.
—Si... — suplicó perdida en su delirio y agitando la cabeza hacia los lados restregando sus pies encarcelados en la sábana cómo pudo para deshacer la frustración. — te quiero...
—¿Me quieres? ¿De que manera? — continuó.
—¡Te quiero hasta el fondo! — suplicó desesperada tirando de sus manos atadas — hazme sentir en el cielo, mon chaton — murmuró de manera sumisa.
Chat reaccionó y en un instante atravesó esa barrera y perforó el interior de la joven de manera abrupta.
Cerro los ojos ante la maravillosa sensación de estar nuevamente en el interior de su hermosa princesa, apresándolo y volviéndolo loco.
Su carne lo apretó por completo, ese lugar húmedo, estrecho y caliente lo acogía tan bien. Su miembro palpitó necesitado, queriendo salir para volver a introducirse bruscamente, más este se mantuvo por unos minutos en el interior de la azabache por lo que pareció una eternidad, para luego recostarse en el torso de la joven sin salir de ella.
—Te quiero Marinette, más que a mi vida — confesó besando sus dulces labios y abrazando su pequeña cintura para tener un impulso adecuado.
—También te quiero tanto, minino — le hizo saber la joven devolviendo ferviente su beso, debido a que no podía darle ninguna otra muestra de afecto al tener las manos atadas.
—¿Estas lista?
—Más que nunca — consolidó.
—Entonces... comencemos — alegó acomodando su cuerpo y tomando el firme trasero de su chica entre sus manos— si te lastimo o te incomoda, dímelo y me detendré — garantizó de manera suave besando la lisa mejilla de su chica.
—De acuerdo — asintió la joven tensándose mientras su chico empezaba a mover sus caderas acoplándose a su interior.
—Mierda — gruñó el rubio afirmándose a su caderas y empalando su caliente vara dentro de la chica, los gimoteos y lloriqueos se transformaron en gritos poco a poco, fundiéndose como el caramelo en las brasas del ardiente fuego.
Sus cuerpo se reconocían, aumentando la velocidad y gritando sus nombres a medida que las embestidas se incrementaban y sus fluidos resbalaban por las blancas piernas de la chica.
Las manos del muchacho tomaron con violencia el trasero de la chica y lo estimularon para hacer que su amante tuviera una mejor percepción de sus caricias y sus penetraciones.
El calor de ambos cuerpo inundaba la habitación antes fría, convirtiéndola en un verdadero sauna.
—Te mueves tan delicioso, mon amour — susurró Chat percibiendo cómo las caderas de su chica hacían todo lo posible para clavar su miembro en ella por su cuenta.
—Mmm... Ah-Ah... t-tú, t-tú eres el que hace todo — suspiró — y-yo ni siquiera te puedo acariciar... o tocarte de alguna forma — gimió con las lágrimas de placer acumuladas en los ojos.
Una embestida aún más fuerte que la anterior la hizo reaccionar.
Marinette inevitablemente echó la cabeza hacia atrás y arqueó su espalda ofreciéndole ambos pechos a su gatito, quién no dudó en saborear ambos pechos mordisqueando con sus dientes y tirarlo cómo si fuera un dulce que quería devorar.
La fricción de sus cuerpos avivaba las hormonas de ambos chicos, queriendo pasar de ser tímidos e inexpertos a completamente salvajes y descontrolados.
Las paredes vaginales apretaron su pene y lo succionaron de manera intensa destrozando su autocontrol y gruñendo de forma animal para retomar un ritmo más acelerado, su pene palpitó dentro de ese apretado coño caliente,
—Ohh... Dios... Hmm... Ah...
—Tus gemidos son hermosos, ma chérie — gruñó Chat sin dejar de penetrarla un sólo segundo.
—C-Chat... Ah... n-no... ¡Ahh! N-No tan fuerte — gimoteó sintiendo sus paredes vaginales ser casi desgarradas por la fuerza descomunal que ejercía al hundir su miembro en ella, aunque no menos placentero.
—Trato de ser delicado — resopló Chat Noir calmando un poco sus embestidas —en serio que lo intento — respiró hondamente — pero, no puedo... tú haces que mis bajos instintos se revelen y me hagan perder la cabeza — suspiró.
Ella sentía que en cada embestida y cada palabra que decía su novio se humedeciera más, sus caderas se movían solas buscando seguir el ritmo de su amante mientras sus manos y tobillos estaban apresados.
El clímax llegó a su cuerpo al mismo tiempo que Chat abrazaba con fuerza su cintura y se vaciaba en su interior, llenándola de su esencia y causando que soltara un grito agudo que atravesó sus oídos.
Finalmente el blondo descansó su cabeza entre los suaves pechos de su princesa, respirando agitadamente abrazando la cintura de su adorada novia. Los ojos los mantenía cerrados mostrando su agotamiento.
Marinette tampoco estaba mejor. Con su corazón casi saliendo de su pecho y sus brazos y piernas separados de su cuerpo exponiendo por completo su desnudez. Sentir la cabeza de Chat recostada en su pecho fue reconfortante, era un sueño cumplido. Ambos saciaron su hambre del otro y se complementaron cómo la pareja primeriza que eran.
Se relajaron por unos instantes recuperando fuerzas y tomando un momento para apreciar el silencio cómodo que se percibía en la habitación.
Cuándo Chat levantó su cabeza del suave y tibio cuerpo de su princesa, se dedicó a sonreírle y a desatar sus tobillos y sus manos de la cabecera y los pies de la cama. La chica se enderezó sobándose las muñecas para deshacer su entumecimiento, pero su interior estaba completamente satisfecho.
—¿Estas bien? — preguntó Chat uniéndose junto a ella en la cama y asegurándose de que sus muñecas no estuvieran lastimadas — ¿te hice daño? — inquirió preocupado tomando sus manos y acercándolas a su rostro escudriñando en especial sus muñecas.
—Estoy bien — lo reconforto Marinette — sólo estoy un poco entumecida — confesó — estuve atada por mucho tiempo.
—Lo siento por eso — se disculpó Chat abrazando su cuerpo y cubriéndolos con una sábana blanca que estaba desparramada a un lado de ellos.
—No te preocupes — dijo Marinette dejándose envolver por sus fuertes brazos y restregando su mejilla en el cuello del muchacho — me gustó mucho, realmente lo disfruté...
Chat dejó que ella se restregara contra el cómo una gatita queriendo mimos y besó la coronilla de su cabeza arrastrándolos a ambos hacia la cama para recostar sus cuerpos desnudos, mayor parte el de la chica, pues el aún seguía vestido con la parte interior de su traje.
La chica se dejó llevar y terminó recostada en su pecho aspirando el olor a sándalo de su traje, aunque no era el verdadero, bien podría ser una muy buena copia del original, pasó una mano sobre las costuras y los detalles del traje, era impresionante, casi parecía el real.
—¿Es muy tarde?
—Yo diría que si — concordó Chat murando por la ventana — el cielo esta muy oscuro, parece que el tiempo pasó más rápido de lo esperado — comentó acariciando la columna vertebral de su gatita.
La chica rió contra él y suspiró nuevamente.
—¿Es muy tarde para pedirte que me lleves a casa? — preguntó acariciando su pecho de manera suave.
Chat resopló y apresó con más fuerza su cuerpo al suyo.
—¿Para qué quieres irte? ¿No puedes quedarte un poco más conmigo?
—Es muy tarde — reprendió dulcemente la chica — aunque estoy segura que mis padres no subirían jamás a mi habitación, no estoy muy segura de que no sospechen del silencio que hay en mi cuarto.
—¿Podrían pensar que estas dormida? — insistió sin dejar de acariciar su espalda.
—Chat... — persistió la chica en un tono regañador mirándolo de manera enojada, aunque sólo fingía estarlo, por dentro estaba súper enternecida.
—Gatito, no creo qué sea buena idea que este...
—Quédate conmigo, princesa — rogó aspirando su cabellera azabache con los ojos cerrados — te iré a dejar a casa a primera hora de la mañana... — aseguro el felino quitando unos cuantos mechones negros del rostro de su novia.
—¿Lo prometes?
—Promesa de gato — confirmó guiñándole un ojo a la muchacha.
Marinette asintió y se apresuró a recostar nuevamente su mejilla contra el pecho de su novio, dio un pequeño bostezo y tomó una pose relajada entrando a mundo de los sueños.
¡Hola a todos!
¿Qué les pareció la prinera fantasía de Chat? UwU ¿Cumplió sus expectativas?
¿Qué otras fantasías tendrán en mente nuestros protagonistas?
Sólo estando al pendiente de esta historia, lo podrán averiguar!
Comenten que les pareció esta fantasía y si seguirán comprando pañitos húmedos para las siguientes fantasías... 7u7.
Y ahora, los comentarios:
manu: Hola chico! :3 he leído tus reviews, creeme que si, y para no dejarte con la intriga cómo aquella vez responderé a tus preguntas... pues, la pareja de Gabriel y Nathalie se me hace linda, pero sigo prefiriendo el EmilieXGabriel (aún no me rindo el que despierte y vuelvan a ser una familia, aún con todos los errores que comete Gabriel) El ship de Felix y Lila, la verdad no me gusta para nada :"3 lo siento, es que Lila para mi con todo lo que hace siento que no se merece la compañía de nadie, por su actitud mezquina y malvada. Si llega a cambiar... (que lo dudo, lamentablemente) quizás me gustaría que la shipearan con alguien, pero mientras tanto, nop.
Y te agradezco de antemano que dejes reviews en mi historia de retos "Lukami", no respondí reviews en esa ocación porqie estaba de viaje y lo subi de manera rápida, no me puse a escribir respuestas, así que aquí escribo en compensación de no escribir respuesta esa vez.
Y bueno con tus consejos, créeme que en este hiatus estoy tratando de ponerlos en práctica :3 pero ya sabes, mis ships son realmente importantes para mi, así que aunque duela, yo disfruto de la serie... y reir y llorar por lo que pase en los caps también es parte de introducirse a ese mundo lleno de fantasía, espero lo entiendas :), y obvio que si hicieras una historia, te leería ;) pero ya sabes, lee muchas historias (siempre disfrutando) para conseguir inspiración y tomarlas cómo ejemplo para las tuyas, no digo que las copies, si no que veas el estilo de otras escritoras para tener el tuyo propio de escritora, no te vayas por el léxico simple, siempre busca más y trata de meterte en la piel del personaje para entenderlo más, esos son los consejos que yo te daría espero los sigas.
Sonrais777: Primero que nada... ¡Te extrañé mucho! Me alegra que todo este bien, y que hayas continuado con tus historias, gracias por siempre comentar las mías y sobre todo en mi historia de la "Semana Lukami" y sii! Si vi el video de Nath! :) estoy feliz, cómo no! Sé que no soy taaan buena escritora, pero cómo sabes, siempre trato de dar lo mejor de mi, así que espero les haya gustado a todos los que ven los videos de Nathaniel FD. Un beso y un abrazo enorme, cariño!
Angela Epifania: ¡Bienvenida! No te había leido en los comentarios, ¿espero que te haya gustado mucho la trama que lleva la historia?
Gracias a:
Karen Agreste, tsubasa23, rebeca.s.z y CherryLove.
Esto vendría siendo todo.
Yo me despido mis lectotes, un beso enorme y un abrazo caluroso
¡Bye, bye!
