•••••
Chocolate y Helado
•••••
"Erotismo con sabor a helado"
•••
Después de una agotadora jornada escolar. La joven dejó su mochila en la silla para abrirla y sacar su tableta electrónica. Los bocetos que había hecho para el próximo álbum de "Kitty Section" se veían geniales. Pero aún debía terminar algunos de sus diseños, pues estaba muy atrasada con alguna de sus creaciones.
Cuando recostó su cuerpo en la cama sus músculos le jugaron una mala pasada y la llevaron a gemir de dolor por unos momentos, recordando la noche pasada y el cómo ella y Chat terminaron agotados después de retomar ese ritual de amor tan agotador. Sentía que sus huesos se debilitaban a cada movimiento de camino al instituto. Menos mal que las clases estuvieron regulares, a excepción de que estuvo cabeceando para no quedarse dormida las primeras horas y que le dolía un poco el sentarse, estaba todo perfecto.
Bufó al recordar los problemas que pasó por ese gato mañoso.
Suspiró profundamente ahora estando un poco más relajada, en la comodidad de su cama mientras diseñaba algunos bocetos tomando cómo inspiración a una de las estación. Aunque se le hacía súper complicado elegir una estación en específico para dibujar, todas eran sus favoritas, no se decidía por ninguna.
Mordió su pluma levemente trazando otra línea al instante y observando satisfecha su trabajo.
Alejó un poco la pantalla de su posición y guardó el boceto en su galería.
En seguida buscó entre sus otras aplicaciones los libros del instituto para poder realizar sus trabajos por adelantado, habían enviado mucha tarea, y conociendo cómo era, si dejaba todo para el último, se acostaría tarde, y no podría levantarse al día siguiente aunque le cayera una casa encima. Y mira que estaba trabajando con lo de no llegar tarde.
—¿Marinette? ¿Qué estas haciendo? — preguntó una vocecita chillona acercándose cómo un borrón rojo.
—Tengo que terminar la tarea de Historia y Literatura si quiero estar en remota paz esta noche — murmuró cansada dando un pequeño bostezo mientras hundía su cabeza en la almohada y continuaba escribiendo las respuestas a las preguntas planteadas, parte de la tarea, era realizar un cuestionario que los ayudaría a estudiar para los últimos exámenes.
—Tuviste un día muy duro hoy, ¿no es cierto? — se rió la Kwami volando cerca del rostro de su portadora, se notaba que no había dormido casi nada la noche anterior.
—Ni lo menciones, Tikki — masculló con voz cansadora — no sé cómo pude soportar tantas horas de clase sin quedarme dormida.
—Alya fue de mucha ayuda — dijo la Kwami rememorando en su mente la escena de la bloguera peñizcandole el brazo a su portadora para evitar que cerrara los ojos.
La azabache hizo un puchero al recordarlo mientras se sobaba su brazo.
—Si, aunque pudo ser un poco menos grosera con su modo de despertarme — se dijo así misma sin dejar de acariciar su brazo dañado — aún me duele un poco el cuerpo — se quejó echando la cabeza hacia atrás.
—¿Efectos secundarios de la noche anterior?
Las mejillas de la diseñadora se encendieron y emitió un resoplido murmurando algo inentendible.
—De todas formas — continuó hablando — no estoy segura de que pueda permanecer otro rato frente a la tableta, las palabras se están volviendo borrosas.
—¡Ánimo Marinette, tú puedes hacerlo! Ya casi terminas — exclamó de manera tierna volando al rededor de su portadora mientras la animaba.
—Ya casi... — murmuró escribiendo rápidamente las respuestas en los espacios en blanco y eligiéndolas opciones que creía correctas — ya casi... — se susurró así misma conteniendo un gemido de emoción al ver que sólo faltaban dos preguntas.
Las contestó de manera rápida y cuando quiso darse cuenta, había logrado realizar todas y cada una de las preguntas. Las chequeó de manera apresurada buscando alguna respuesta incongruente para corregirla. Afortunadamente no había ningún fallo. Todas las respuestas eran correctas, así que guardó la tarea en la carpeta dónde archivaba sus deberes y finalmente pudo respirar tranquila.
—¡Wuju! ¡Terminé! — exclamó entre risas levantando sus brazos hacia el techo en señal de victoria.
—¡Me alegro mucho por ti Marinette! — sonrió la Kwami rojiza levantando sus pequeños bracitos — sabía que podías hacerlo. Derrotas villanos casi todos los días junto a Chat Noir, hacer las tareas escolares debería ser pan comido para ti.
—Tienes razón, Tikki — concordó dejando a un lado su tableta electrónica una vez que guardó la tarea.
Sus ojos se entrecerraron por unos momentos a la par de un bostezo. Estaba realmente exhausta. Sólo había dormido unas pocas horas y se estaba recuperando de las secuelas de ayer en la noche.
«Sólo cerraré los ojos por un segundo»
—Prrrincesa...
«Esto tiene que ser una broma»
Abrió los ojos mirando por el rabillo del ojo cómo su novio entraba por la escotilla y se acomodaba perfectamente a un lado de ella cómo ya era costumbre. Ni siquiera se sorprendió por el repentino cambio de estar acompañada por su dulce gatito al instante que iba a cerrar los ojos.
—Bonjour, Silly Kitty — saludó Marinette levantando su torso con ayuda de sus manos para rodear el cuello del felino y tomar sus labios con los suyos.
«Ya ni porque enfadarse»
Pensó siguiendo el beso con parsimonia acariciando la mata rubia revuelta de su gatito. A pesar de que la noche anterior había sido maravillosa, las consecuencias que padeció en la mañana fueron un problema para la azabache, pero todo se solucionaba al pensar en los besos y las caricias compartidas.
Detuvieron el beso y en seguida Chat tomó la palabra alejando su boca a sólo unos milímetros de la suya.
—Hoy, este caballero de reluciente látex, va a raptar a la princesa de su torre — susurró sugerente pasando su nariz por el terso cuello de su chica.
—Mmm... ¿vamos a la cabaña? — suspiró la chica levantando la barbilla para darle más acceso a su cuello.
—Así es... tengo en mente algo muy especial para el día de hoy — murmuró contra su piel levantando su cuerpo para rodear a la chica en un abrazo y continuar con su sesión de besos.
—¿Qué tienes planeado ahora, gatito travieso? — preguntó curiosa cortando el beso.
—No arruines la sorpresa, preciosa — comentó el gato con una enorme sonrisa mientras la cargaba en sus brazos sin dificultad — no será divertido si te lo cuento...
Marinette no insistió más y cómo anteriormente lo había hecho, enroscó sus delgados brazos al fuerte cuello del hombre enmascarado.
No saber lo que le deparaba al llegar a la cabaña le daba un toque de emoción y travesura que la hacía sentir ansiosa, hasta su cansancio se había evaporado. Sólo podía sentir su cora7zón rebotar en su pecho mientras asentaba su mejilla al pecho de Chat cada vez que este se impulsaba para saltar, estar en sus brazos se había convertido en su actividad favorita, era tan distinto saltar por los tejados cómo Ladybug qué ser cargada por su compañero.
Un suspiro escapó de sus rosáceos labios cuando Chat dio un enorme salto por los cielos con ayuda de su bastón e impactaron contra el suelo de manera abrupta.
...
—Hemos llegado — anunció Chat en el oído de la chica al aterrizar.
En esta ocasión, en lugar de toparse con la parte de afuera de la cabaña, ambos se encontraban directamente dentro de esta, siendo envueltos por el silencio que se propagaba por la sala.
La chica ya había abandonado los brazos de su amado gatito y cómo la vez anterior divisó las cosas que se encontraban dentro de el con detenimiento, su observación se vio interrumpida por un carraspeo de Chat.
Giró el rostro y lo observó despeinar ya de por si su alborotada cabellera para hablar.
—Princesa... no me gustaría dejarte sola pero, tengo qué salir a conseguir algo para... tú ya sabes — le guiñó un ojo insinuante — ¿crees que puedas esperar aquí mientras estoy fuera?
—¿Esperar aquí? ¿Cuánto tiempo te tomará volver? — preguntó con algo de inconformidad mancillando sus ojos.
—Tal vez una o dos horas, tardaré un poco — admitió un poco incómodo rascando la parte trasera de su cabeza con nerviosismo — pero trataré de volver lo antes posible, no te preocupes, princess — prometió tomando sus manos y besando cada una con delicadeza para alivio de esta.
—¿Y qué haré mientras tanto? — cuestionó retirando sus manos de las del gato y ladeando la cabeza con curiosidad.
—Podrías comenzar por explorar mejor la cabaña — sugirió caminando en reversa — el día de ayer no pudiste mirarla por completo así que... es tu oportunidad. Siéntete cómo si esta fuera tu casa, tienes total libertad para hacer lo que quieras — sonrió llegando hacia la entrada — volveré pronto, mon amour.
El felino besó la frente de la chica y partió hacia afuera con rapidez.
En cuanto el minino salió de la cabaña, la chica quedó paralizada sentada en el borde de la cama sin saber que hacer primero.
Sus orbes celestes se dedicaron a recorrer cada centímetro de la habitación buscando algún entretenimiento. Se levantó de la cama explorando más a fondo los rincones de la hogareña cabaña.
Su curiosidad desmedida la llevo hacia un rincón de la sala, dónde había un pequeño pero hermoso anaquel color negro con varios libros apilados en perfecto orden. En serio esta cabaña tenía de todo.
Con emoción comenzó a ojear cada uno de estos, leer siempre la ayudaba a distraerse en grande, sin embargo eran tantos libros que no supo cuál era el más entretenido. Su indecisión la llevó a estar largos minutos pensativa observando cada escrito en la pequeña biblioteca, eso hasta que por fin vislumbró uno que logró llamar su atención por completo. Era de un hermoso color blanco y tenía grabadas en letras rojas la palabra "Sky", era hermoso.
Sin embargo, la portada no lo era todo. Su contenido se leía muy interesante, su sonrisa se amplió más a la vez que corría hacia el sofá individual y daba inicio a su lectura. Nada era más emocionante que entrar a un nuevo mundo dónde las palabras afloraban en tu mente para quedarse y echar a volar la imaginación.
...
Llevaba cerca de dos horas y media enfrascada en la emocionante lectura, ya iba más de la mitad del libro y cada vez estaba más emocionada por saber que pasaría a continuación con los personajes, que se habían vuelto sus favoritos.
Le preocupaba un poco la tardía inexplicable y repentina de Chat, pero supuso que había tenido algún entretiempo.
— ¿Helado? — preguntó la chica extrañada mientras dejaba a un lado el libro que estaba leyendo.
El zagal sonrió con autosuficiencia mientras se acercaba lo suficiente a la cama, sosteniendo la bolsa que contenía el postre frío.
— Haremos cosas mucho más interesantes con él — explicó sin borrar la sonrisa satisfecha que se cargaba al ver su cara de confusión.
— ¿No es para comerlo?
Fingió pensárselo un momento y luego contestó.
— Hmm... en parte lo es — admitió — aunque... nosotros lo comeremos de una manera más... placentera.
—¿A-A qué te refieres?
—Solo espera y verás.
El tono incitante con el que lo había dicho, la hizo darse cuenta de que lo del helado, era otra de sus fantasías.
Tembló ante la idea de lo que haría Chat con el postre frío, de sólo pensarlo, su cuerpo comenzó a sacudirse en respuesta.
La sostuvo de la mano en un acto delicado ayudándola a levantarse del sillón y guiándola a la cama, dónde la hizo sentarse y contemplar con curiosidad al chico.
Los nervios la atenazaron sin saber que hacer para dejar de lado ese incómodo silencio, que a la vez resultaba tan excitante.
—¿Q-Qué hay que hacer?
Chat sonrió felinamente respondiendo.
—Me alegra tanto que preguntaras, ma princess — relamió sus labios antes de continuar.
Pasaron varios segundos en silencio hasta que el héroe con traje de gato volvió a hablar.
—Quítate la ropa — ordenó sin una pizca de vergüenza en sus palabras, al contrario de la chica que lo miró con los ojos abiertos de par en par.
—¿Q-Qué?
—Que te quites la ropa, princesa — repitió con calma el felino acercándose a su chica — no sientas vergüenza — la alentó de manera suave — ya te he visto antes sin ropa .
—P-Pero...
—Te prometo que te va a gustar — prometió besando sus manos para tranquilizarla — si quieres esperaré afuera — sugirió — aprovecharé para cambiarme de traje y te sentirás más cómoda, ¿estas de acuerdo?
La joven asintió con los ojos cerrados y las mejillas rojas de la vergüenza.
—Bien. Sólo quítate la ropa y... recuéstate en la cama — habló con naturalidad.
Sintió cómo Chat colocaba un húmedo beso en su mejilla antes de retirarse cómo lo prometió. Dejándola sola en ese gran cuarto a la espera de quitarse la ropa.
Cuando estuvo segura de que el chico había quedado fuera de la habitación, comenzó a desprenderse de sus prendas poco a poco. Deslizando su pantalón rosa por sus piernas y retirando su chaqueta y su blusa, quedando sólo en la fina ropa interior que portaba.
Menos mal que Chat estaba fuera, de lo contrario su cara podría haberse freído de la vergüenza al estar medio desnuda frente a la mirada verdosa y penetrante de Chat. Su cuerpo comenzó a tiritar de sólo imaginar el estar frente al chico en esa situación, siendo presente de su escases de ropa y con una actitud tan infantil en su opinión.
Cuándo estuvo lo más calmada posible, desabrochó su brasier y lo dejó caer con cuidado. Lo mismo pasó con sus bragas, las cuales retiró de poco a poco y resbalaron al suelo quedando completamente desnuda.
Respirando agitada y con las manos echas un puño contra su pecho, avanzó hacia la cama perfectamente tendida y se recostó doblegando un poco las piernas. Aún se sentía un poco avergonzada al saber que la vería sin ropa, aun no se acostumbraba a esto.
La puerta se empezó a abrir sobresaltándola. Una cabellera rubia asomó mientras la puerta se abría cada vez más, aumentando sus ansias y sintiendo un leve aire frío recorrer su cuerpo, a pesar de que ese cuarto no poseía ventana alguna.
—Pero bueno... que minina tan obediente — susurró caminando elegantemente al pie de la cama. — me encanta verte así... — comentó con la pupilas dilatadas al observarla en aquella cama, totalmente expuesta, lista para él.
—Espera... — dijo mostrando en sus manos el pote de helado que había traído.
—Mejor comerlo antes de que se derrita, ¿no? — sonrió enseñando su brillante dentadura a la nerviosa chica, que tragó fuertemente antes de asentir con timidez y un rubor leve plasmado en sus mejillas.
Mientras Marinette en su mente estaba extrañada.
¿Esa era su fantasía? ¿Comer helado junto con ella desnuda?
Sabía que Chat tenía ideas alocadas, pero esto era...
Sus pensamientos se detuvieron abruptamente cuando sintió algo frío asentarse contra su pecho. Regresó su mirada al lugar dónde sentía esa extraña sensación, encontrándose con que la mayor parte de su pecho estaba cubierta por helado de chocolate, mandando descargas eléctricas a su cuerpo.
Chat, sin que ella se diera cuenta, había empezado a untar un poco del delicioso postre frío por toda la extensión de su pecho, dejando en cubierto la mayor parte de sus sonrosados pezones y su inmaculada piel blanca.
—Comerlo así es un poco más satisfactorio, ¿no lo crees, mon amour?
La joven ni siquiera podía contestar. Estaba concentrada en soportar las altas temperaturas que estaban colocadas en su pecho, haciéndola tiritar y balbucear incoherencias que se le hicieron de lo más divertido.
—Eres un encanto... — susurró empezando a acercarse lo suficiente para lamer el dulce sabor a chocolate que reposaba en el pecho de su amada, el pecho de la chica subía y bajaba con rapidez respirando entrecortadamente y cerrando los ojos con los brazos pegados a la cama sujetando la sábana.
Con cada lamida, el héroe hacía que la chica soltara un pequeño jadeo haciendo brillar sus ojos con un toque de travesura.
Se concentró de lleno solamente en retirar el dulce que permanecía en su piel. Retirando con la lengua las pequeñas gotas de chocolate que resbalaban por su curvatura, y mordisqueando suavemente el pezón duro y enrojecido por el frío. Continuó saboreando cada parte de su pecho hasta quedar en medio de estos.
Se levantó levemente quedando encima de ella con los brazos a su costado y mirándola de manera depredadora.
—Sabes deliciosa, princesa — bisbiseó relamiendo un poco sus labios para retirar un poco del rastro dulce.
La chica luchó contra su vergüenza para no mirarlo, pero le resultó imposible. Genuinamente abrió los ojos con un ligero rastro de miedo.
Su mirada quedó atrapada contra esas hermosas esmeraldas, sintiendo su rostro calentarse al ver esa sonrisa lasciva y sus hermosos rasgos ocultos tras la máscara.
—Eres una chica curiosa — comentó estirando su mano hasta su seno derecho — eso me gusta... — con un movimiento rápido, tenía el pezón de la chica atrapado entre sus dedos haciéndola gemir y apretar los labios al darse cuenta de su abrupta reacción.
—Ahh... — la respiración se aceleró y su pulso cardiaco comenzó a elevarse. Los dedos de Chat Noir retorcieron su sonrosada aureola haciéndola chillar tanto de dolor cómo de sorpresa.
—Ahh.. Ah-Ah... C-Chat, e-esto es... ¡Auch! ¡Eso duele gato tonto! — gritó la diseñadora que se mantenía boca arriba aferrada a las sábanas blancas de la cama.
El individuo rió contra el oído de la pelinegra y aumentó la intensidad de sus caricias al apretar fuertemente su pezón con su pulgar y su dedo índice, solo para escuchar otra queja y luego un nuevo gemido removiéndose inquieta.
—Pero se siente bien ¿Verdad? — argumentó dejando su pezón para meter su pecho en su boca abarcándolo por completo y succionando con ansias su aureola, dándole otro espasmo a su cuerpo.
La belleza de ojos azules suspiró fuertemente cerrando sus ojos y frunciendo un poco el ceño sujetándose a la cabellera rubia del héroe, tenía que sostener algo para poder ofuscar sus ansias y sus choques eléctricos.
Mientras tanto, el chico continuaba con sus succiones haciendo que la chica apretara fuertemente de su cabellera, haciendo notar que le gustaba esas sensaciones.
No se contuvo, su lengua continuó saboreando sus pechos y amasándolos con sus manos aún con los guantes. Tenía que quitarse ese traje pronto. Quería sentir su piel contra la suya esta vez en todo el acto, casi podía imaginarlo
Su interior se contrajo al percibir un bulto rozándose contra su estómago, luego una mano masculina se deslizó de su pecho hasta su centro, haciendo que los labios de la chica se abrieran en protesta soltando un quejido.
Teniendo cuidado con sus garras, el felino tuvo extrema delicadeza en separar sus labios íntimos, sintiendo su centro húmedo y resbaladizo y tibio. La fricción de sus guantes de látex contra su intimidad causó un ligero espasmo en el menudo cuerpo de la chica.
—Aún hay muchas cosas que quiero hacerte, ma petit — le gruñó, haciéndola estremecerse.
Sus dedos continuaron con ese excitante vaivén haciendo tensar su estómago, y torturando su centro.
Retiró los dedos de su cálido interior haciéndole abrir sus preciosos ojos azules y formar un pequeño y adorable puchero.
Su estómago fue bañado nuevamente por ese espeso líquido frío, el helado se derretía poco a poco en su piel antes de que el gato pudiera retirar todos los restos del chocolate con su lengua, siendo una tortura sentir el frío del helado seguido de su cálida lengua pasando una y otra vez por su piel.
Sus piernas se juntaron tratando de calmar su intimidad, que palpitaba ansiosa y demandante.
La suave lengua de su gatito continuó retirando el chocolate de su cuerpo, mordiendo su cintura con suavidad y dejando marcas visibles. Su cuerpo estaba siendo devorado por Chat, todas las sensaciones se intensificaban cada vez más.
—Tus gemidos son hermosos — le dedico una sonrisa — quiero escuchar más de ellos...
La húmeda lengua se introdujo en su ombligo, dándole una sacudida a su cuerpo. Sus suaves acciones hicieron que sus pequeñas manos se posaran en la cabeza del rubio para que continuara.
Los labios masculinos besaron con delicadeza su estómago, expresando lo mucho que la amaba.
—Tienes una piel tan suave — murmuró retirando con la punta de su lengua un pequeño rastro de chocolate que se desviaba hacia sus caderas.
Su calor corporal aumento al sentirlo tan cerca de sus piernas, próximo a su intimidad.
—Tranquila... — masculló pasando dos de sus dedos por abdomen, recorriendo un camino hacia abajo.
Su miembro palpitaba deseoso dentro de sus pantalones, con toda su sangre caliente acumulándose en ese punto sensible, rogando por tener un mínimo contacto.
Y eso sería precisamente lo que haría.
Con lentitud tortuosa, tomó el cierre en forma de cascabel, bajándolo de poco a poco para dejar entrever su macizo pecho bronceado, cada músculo lucía apetecible a los ojos de la joven, sintiendo la necesidad de mordisquear cada cuadradito que dejaba al descubierto.
Rápidamente se deshizo de los guates mordisqueando el borde y jalándolo hacia arriba con los dientes, dejando su mano al descubierto.
Sus pantalones aún los traía puestos, pero con una gran erección marcada que hizo que la chica se sonrojara hasta las orejas cuándo la tomó de los tobillos para jalarla hacia él, chocando sus intimidades provocando un jadeo.
La protuberancia era acogida perfectamente por su intimidad, manchando el látex de sus fluidos. Lo sentía tan cerca, casi conectándose.
El felino apegó sus cuerpos aun más casi perdiéndose en un mar de brazos y piernas. La chica por primera vez en toda esa sesión de pasión, tomó el rostro de su pareja y unió sus labios probando en sus labios el dulce sabor a chocolate que permanecía en su paladar, ahogando un gemido cuando sus lenguas se tocaron y se enredaron saboreándose.
La chica acarició la ancha espalda de su novio con sus manos, trazando pequeñas figuras imaginarias y enredando sus dedos en su melena dorada. Sintiendo la suavidad y la calidez de su cuerpo pegada al de ella.
Rompieron el beso de manera abrupta con un pequeño hilo de saliva uniéndolos, mirándose a los ojos con amor y lujuria combinados en perfecta sincronía. Sus labios se posaron nuevamente contra los suyos en un beso casto continuando su recorrido por su hombro, su otra mano bajó de manera inesperada para bajar sus apretados pantalones color negro, su erección salió disparada clavándose en la intimidad de su chica, rozándose y haciendo la tortura más grande para ambos. Aún no era tiempo.
Las grandes y ahora desnudas manos del chico tocaron directamente la piel de su hermosa doncella, viajando desde su cintura, rozando su cadera hasta pasar por los muslos delgados, suaves y firmes que lo incitaban a morderlos como si fueran dos deliciosos y esponjosos panecillos.
Se arrodilló frente a ella admirando su entrada, deleitándose con su hermoso color rosa y relamiendo sus labios al imaginarse saboreando cada centímetro de ese lugar tan precioso.
Bajó la cabeza y rozó con la punta de su lengua el sexo femenino, recibiendo un gemido agudo que destilaba vergüenza y excitación.
Comenzó a penetrar su jugoso centro con su cálida lengua, mandando oleadas de excitación a su pequeño cuerpo. La chica presa de la lujuria, abrió aún más sus piernas inconscientemente tratando de que cumplir vagamente lo que su cuerpo le pedía.
Sus manos se sostuvieron de los muslos de la fémina, continuando con su invasión y ayudándose de sus dientes para provocar que la azabache gritara.
Sus lamidas se volvieron lentas y despiadadas, succionando con fuerza sus jugos y abriendo su boca cómo si besara apasionadamente su centro.
Todo esto provocó que la chica se perdiera en una neblina de lujuria vociferando el nombre de su amado mientras se corría en sus labios y su cuerpo se inundaba de espasmos, produciendo la risa del chico.
—Desde luego, el helado es delicioso — dilucidó el individuo relamiendo sus labios, mirando intensamente a la chica — pero... nada se compara con tu sabor, princesa.
Se arrastró hacia arriba hasta quedar con ambos pechos pegados.
Su cuello y su clavícula fueron saboreados una vez más por la lengua del héroe, mientras con uno de sus dedos volvía a estimular el mismo centro de placer de su adorada novia, volviéndola loca y provocando que se arquease hacia él.
—Chat... — suspiró la azabache haciendo sonreír al aludido — t-te necesito... —expulsando un gemido.
El felino la escuchó suspirar de manera deliciosa, sacudiendo sus instintos.
—Lo sé, princesa — comentó besando su ombligo y arrastrando su lengua por su abdomen antes de levantarse para dedicarle una sonrisa fiera.
Sus dedos se movieron más rápido estimulando su sexo y oyéndola lloriquear al sentir su zona invadida por sus dedos.
Cuando vio cómo se retorcía en la cama apretando las sábanas y emitiendo un sonoro gemido que se propagó por toda la habitación, fue cuando llegó a su límite. Se había corrido, otra vez.
Sacó sus dedos de su interior y limpió sus fluidos con la lengua, deleitándose con el sabor de su excitación y ronroneando cuándo el cuerpo de su princesa quedo lánguido sobre la cama, totalmente vulnerable.
Se acomodó entre sus muslos y frotó su sexo contra su entrada, humedeciéndolo por completo con sus jugos, volviendo su entrada más resbaladiza y mojada.
—C-Chat… p-por favor… —La voz entrecortada le arrancó otra sonrisa. Se inclinó hacia ella y tensando los músculos, la penetró de golpe. Ambos gritaron de pura satisfacción e inmediatamente el héroe comenzó a embestirla de forma rápida y fuerte, empujando cada vez más hondo a medida que sus instintos lo dominaban.
Las embestidas eran rudas, sin tregua, demostrando así cuanto la deseaba y lo mucho que adoraba poseer su cuerpo.
La mente de la chica estaba en blanco solo por un segundo al sentir como su miembro se hinchaba aún dentro de ella, las gotas de sudor resbalaban por su frente hasta su cuello, provocando que la fricción en sus cuerpos se hiciera más húmeda.
Las respiraciones de ambos eran cada vez más agitadas, cada beso más desesperado que el anterior, cada caricia más efusiva. Volvieron a sentir el calor abrasador adueñándose de cada uno de sus sentidos, agudizándolos.
Cerró los ojos y abrazó con las piernas la cintura de su novio.
—Ah-Ah... m-más rápido... p-por favor — un gruñido escapó de los labios masculinos mientras hacía lo que su novia le pedía. Aumentó el ritmo de las embestidas, pasando a ser salvajes y rudas. La necesidad de hacerla suya nublaba todos sus sentidos dándole paso a un deseo peligroso que corría por sus venas oscureciendo sus ojos, volviéndoles un verde más intenso.
Chat sintió como las paredes del sexo de la azabache se contraían, atrapando su miembro mientras ella temblaba y gritaba su nombre haciendo eco por toda la habitación.
Él chico cerró los ojos, notando en cada fibra de su ser el orgasmo femenino. Su sexo vibró y con un rugido de lo más animal, se dejó ir en el interior cálido y húmedo. Notando cómo la estrechez se hacía más notable y abrazaba su pene haciéndolo vaciarse en ella sin remedio.
Gimió de satisfacción mientras se derramaba en su interior, para luego caer pesadamente sobre la chica. Los dos luchaban por respirar, porque a sus pulmones les llegara el aire que habían perdido al unirse.
Con una amplia sonrisa de satisfacción, el gato se recostó entre los pechos de la chica, siendo recibido por ella cómo un autentico gato mimado exigiendo caricias, ambos estaban demasiado agotados, pero satisfechos.
— Marinette… — susurró volviendo su sonrisa más ancha.
La chica rió suavemente notando los labios de su pareja hacerle cosquillas en la base del cuello con su nariz. Los fuertes brazos de su gatito le rodearon su cintura para besar el pequeño espacio entre su pecho.
—Te quiero, princesa... — susurró con voz cansada pegando su frente a su plano estómago.
La chica se dedicó a despeinar y enredar sus dedos en sus húmedos cabellos dorados, sonriendo cuando pudo sentir una vibra que provenía de su garganta. Lo estaba haciendo de nuevo.
—Yo también te quiero, mi gatito mimado — confesó la joven besando sobre la cabeza, en medio de las orejas falsas de gato. El que se las hubiera dejado puestas se le hizo un detalle de lo más adorable, pues en serio lucía cómo un gatito cansado.
—No hay nada en este mundo que ame más que a ti — murmuró con su rostro pegado a su estómago, restregándose de vez en cuando para que no dejara de acariciarlo.
Marinette sonrió y una risita corta escapó de sus labios.
—¿Ah si? ¿Y qué hay de los croissants? — bromeó acariciando la espalda del chico de manera suave.
El felino abrió un ojo observándola reír y una sonrisa brotó también de sus masculinos labios siguiéndole el juego.
—Oh, bueno. Eres lo que más amo... por debajo de los croissants — confesó en un tono juguetón recibiendo un pequeño golpe en el hombro por parte de la chica.
—Venga, que era broma, princesa — rió Chat apresando aún más la delgada cintura.
—Más te vale, gato tonto, no quiero ser la segunda opción de nadie — le regañó a modo de juego — menos de un trozo de pan — refunfuñó.
Chat dejó su lugar y se estiró hacia la boca de la chica para plantar un pequeño beso que la hizo cerrar los ojos, dejándose llevar por el momento.
—Nunca serás una segunda opción para mi — dijo despegando sus labios de los de la chica, pegando su frente a la suya, cómo toda una pareja de enamorados jurándose amor.
—Me encantó comer helado sobre ti — dijo cambiando de tema súper rápido haciendo ruborizar a la chica — creo que podríamos probar con otra clase de cosas — sugirió de manera sagaz haciendo que la chica se sobresaltara.
—¡Ni hablar! — renegó la chica — siento mi cuerpo pegajoso, es desagradable — murmuró la chica con una mueca en su rostro, divirtiendo al joven.
—Eso tiene solución, princesa — murmuró —¿quieres que tomemos un baño?
—¿Podríamos? — preguntó con ilusión en su voz dejándose llevar por los fuertes brazos de su novio.
—Por supuesto, chérie — asintió levantándose de la cama con la chica en brazos — podemos ir ahora mismo, si lo deseas — murmuró contra su oído abrazando su ligero cuerpo contra él.
—Nada me gustaría más — susurró dulcemente aferrándose a su cuello.
El chico sonrió contento llevándolos a ambos a la hermosa ducha ubicada a un lado de la habitación. De tamaño prometedor, con una gran tina. Perfecta para dos personas, dónde ambos pasarían un buen rato limpiando sus cuerpos y sucumbiendo al deseo de unirse nuevamente bajo las aguas tibias y sus cuerpos cubiertos de ligera y suave espuma.
¡Hola, hola!
¿Cómo estáis mis lectores?
¿Habéis disfrutado del capítulo?
Y ahora, sé qué esta pregunta no es muy común, pero sé que la mayoría de mis historias contienen lemon, y debido a los comentarios que ponen, me imagino que la gran parte seréis mayores de edad o al menos muy maduros como para leer este tipo de escenas 7u7... así qué, decidme... ¿qué edad tenéis? Me encantaría saber que edad tienen las maravillosas personas que me leen .
Mi intención no es incomodarlos o algo por el estilo, pero si por alguna razón personal no quieren contestar, no están obligados ;)
Os mando un beso enorme!
Y ahora...
Comentarios:
Butercup77: ¡Mi querida Butercup! Que bueno que te has unido a los comentarios! ¡Es todo un honor tenerte por aquí! Y me alegra que te este gustando la trama de esta humilde historia, espero te haya gustado mucho este capítulo.
morales13roxy: Hola cariño! Gracias por dejar un comentario en mi humilde historia, sé que probablemente no será la mejor que has leído pero me satisface leer que te entretiene y te agrada, mil gracias por eso!
Sonrais777: ¡Hola, querida! ¡Feliz Cumpleaños atrasado! Jejeje, no tenía ni idea de que era tú cumpleaños :3 así que... ¡Felicidades! Una vez más, gracias por los comentarios que dejas, y mucho amor para ti, gatita UwU!
Karen Agreste: Continúa la oferta de pañitos, querida! UwU... ¡No dejen de comprar! aprovechen que se agotan y luego no van a tener con que limpiarse las hemorragias nasales 7u7... ¡Muak! Un beso gigante, hermosa!
Y por último...
manu: Ok, amigo. Vamos por el primer punto. De las decenas y centenares de comentarios que me has enviado (diciéndome prácticamente lo mismo) mencionaste que el Adrienette y el Marichat están muy utilizados. En parte es cierto... pero ponte a pensar por un segundo por qué son los más utilizados...? Si están atentos a la serie, os habéis dado cuenta de que en esta tercera temporada prácticamente empezaron las confusiones con los personajes principales, y nos han agobiado con escenas Lukanette o Adrigami... en casi todos los capítulos, apenas hemos tenido escenas del cuadrado amoroso... no tengo nada en contra de los otros Ships que han formado los fans... el Adrigami, el Liladrien, el Lukanette, etc. Pero, ¿Te das cuenta de qué no todas las escritoras podemos ver las cosas cómo tu las ves? Si a ti te parece que deberían haber más historias de esos ships, esta bien. Pero no sugieras a otras escritoras escribirlas... deja que ellas escriban lo que quieran, te había dicho anteriormente que me incomoda la presión con respecto a escribir historias de otros ships... ahora piensa en las otras escritoras a las que les has exigido lo mismo...? A todas, 'repito' nos encanta recibir comentarios de los capítulos que creamos, ¿a qué escritora no le agrada? Todas procuramos ser lo más amable posible con nuestros lectores, después de todo les debemos mucho a ellos porque así es como nuestras historias son reconocidas y apreciadas. ¿Pero cómo te sentirías tú, si haciendo historias de todos los ships que dices, venga y te dice que esos ships ya están muy usados y que escribas más Adrienette o Marichat?
El escribir no es cosa de poner palabras por poner... es representar nuestros sentimientos, buscar inspiración y expresarlo a través de las letras... es muy fácil sugerirle a una escritora escribir algo, pero no sabes el lío que es tan sólo relatar un capítulo, se requiere de paciencia, tiempo y mucha dedicación... y hasta ahora no he visto un sólo comentario tuyo, halagando o comentándole a una escritora lo mucho que te gusto su capítulo... sólo sugerencias e ideas para historias que bien podrías escribirlas tú mismo, ya me cansé de repetir lo mismo... veo que nada hará que cambies de opinión con respecto a los comentarios. Todo esto lo digo porque veo potencial en ti. Pero lo estas utilizando mal. En vez de sugerir ideas para capítulos, crea tus propias versiones o pide ayuda para hacerlo, no busques incomodar a más escritoras, te lo digo con todo el respeto que un lector merece.
