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La bomba

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"Tú y yo tenemos orgamos pendientes"

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—¿Por qué no puedo llevarte esta vez? — preguntó el joven con traje de gato haciendo un mojín cruzado de brazos.

Marinette rodó los ojos ante la actitud berrinchuda de su gatito. A veces podría resultar muy infantil.

—Porque me estoy arriesgando mucho al dejar que me saques a escondidas de mi habitación — respondió — sé que mis padres jamás entran a mi cuarto, pero tampoco estaría mal poder hacerles saber a mis padres que salí de casa...

—¿De tarde? ¿Por la noche? ¿Qué excusa vas a dar? — inquirió cruzándose de brazos esperando una buena explicación de su parte.

—Les diré que tengo que hacer un trabajo en equipo con Alya, siempre hago trabajos con ella, así que no sospecharán nada, además... si llegan a llamar, ella me cubrirá. — expresó con tranquilidad.

—¿Le contaste a tu mejor amiga sobre mi? — preguntó con horror sintiendo su rostro palidecer.

Marinette rió y lo sacó de su espanto.

—Claro que no, tonto — dijo agitando su mano en el aire — Alya sabe que estoy saliendo con un chico, pero desconoce su identidad. No tiene ni idea de que realmente eres tú. — confesó para su alivio.

Chat soltó un suspiró descruzándose los brazos y aceptando rendido la oferta de la pelinegra.

—Supongo que por esta vez te dejaré llegar allá sola — aceptó.

—Todo estará bien, gatito — lo tranquilizó la chica tomando su brazo y arrimándose a él — recuerda qué esto es cosa de los dos — susurró — quiero cooperar en algo, trasladarme desde mi casa a nuestro punto de encuentro, no es la gran cosa.

El minino asintió dándole la razón.

—¿Conoces la dirección exacta?

—Esperaba que tú me la dieras — rió nerviosamente — me llevabas siempre con los ojos cerrados, ¿recuerdas? — le recordó.

Chat se dió un golpe en la frente captando su error.

—Tienes razón, lo siento... no sé que me pasa últimamente — se lamentó, luego visualizó unos papeles regados junto a un plumón color rosa y anotó con rapidez las indicaciones para su linda novia dejándo la pluma sobre la nota encima de su escritorio — listo — sonrió satisfecho — te veo en la noche, amor — se despidió rápidamente atrayendo a la chica hacia él.

—Hasta la noche gatito — respondió la chica el devolviendo el reconfortante abrazo de su minino.

Con un último beso, ambos se despidieron prometiendo ir a la hora acordada a su lugar de reencuentro, esperando ansiosamente para cumplir otra de sus fantasías.

Marinette quedó plantada delante del barandal con el corazón latiendo a mil por hora mirando en la dirección por la que su gatito de había ido. Cada día que pasaba a su lado era más mágico que el anterior, tampoco podía olvidar que cómo Ladybug, Chat ya no tenía más detalles románticos y significativos hacia ella, seguía siendo el mismo bromista de siempre, pero las bromas que los incluían a ambos se habían evaporado en un instante. Al igual que los besos en la mano, y los apodos que había inventado, era... cómo si fueran compañeros de equipo, pero nada más.

Sonrió con amargura recargando sus codos en el metal del barandal.

Se lo merecía.

Chat había estado detrás de ella por tanto tiempo. Prácticamente, desde el primer día, y ahora todos sus cumplidos, sus chistes, sus bromas y sus miradas enamoradas iban dedicadas a su identidad civil.

Si no hubiera estado tantos años enamorada de Adrien, quizás se hubiera dado tiempo de conocer más a Chat Noir, cómo lo hacía ahora... pero, ya no podía volver el tiempo atrás, ni tampoco deshacer los sentimientos que tenía por el chico del que antes estaba remotamente enamorada.

Ahora ambos eran felices, Adrien de seguro conseguiría salir con alguien mejor, cómo Kagami. Y ella seguiría sosteniendo su relación con Chat Noir hasta que ambos revelaran sus identidades.

Esperaba que ese día estuviera muy lejos aún, pues revelar sus identidades vendría con el peso de explicar muchas cosas, empezando por cómo había sido capaz de aceptar salir con él, siendo ella quién lo había rechazado más veces de las que podía contar.

Estaba en un gran dilema, y todo gracia a qué no podía dejar de sentirse mal por ciertas cosas que habían sucedido en el pasado.

Abrió la trampilla de su habitación y se dejó caer en la cama cómo las veces anteriores, abrazando una pequeña almohada en forma de cojín mientras que Tikki llegaba hacia ella flotando, observando el aura melancólica de su portadora.

—¿Marinette?

—Tikki... — susurró débilmente — lamento haberte echo esconder otra vez.

—No te preocupes, sé que ahora que Chat es tu novio debo tener más precaución.

Marinette sonrió a su pequeña amiga, ella era tan comprensible, siendo tan fiel hacia ella y apoyándola en cualquier decisión que tomara.

—¿Te gusta mucho, no? — preguntó la Kwami refiriéndose a Chat.

—Lo amo — susurró.

—No es la primera vez que pasa algo cómo esto — informo la criatura rojiza sentándose en la almohada junto a su portadora.

—¿De qué hablas?

—De tus encuentros con Chat — explicó — hubo muchas portadoras que se enamoraron de la identidad heroica del portador del miraculous de la destrucción.

—¿En serio? — hasta ahora Marinette no era consiente que no fue la única poseedora de los aretes de Ladybug. — ¿quienes eran ellas?

—La lista es larga — enunció la Kwami — pero la historia que más recuerdo con cariño es la historia de "Tao y Xia"

—¿Tao y Xia?

—Ellos fueron los portadores anteriores de las joyas mágicas de la creación y la destrucción — dijo con su voz animada de siempre — recuerdo muy bien qué mi antigua portadora fue una importante emperatriz de china, ella pasó a gobernar a los dieciocho años después de qué su papá muriera... pero para poder conservar el trono, tenía que contraer nupcias, sólo así ella podría continuar gobernando... más ella estaba perdidamente enamorada de Hēi māo, el portador del miraculous del gato.

Marinette prestó a tención a cada palabra de su Kwami.

—¿También luchaban contra el Hawk Moth de ese tiempo? — preguntó intrigada.

—No, en ese tiempo el miraculous de la mariposa seguía protegido en el templo, lo de Tao y Xia sucedió muuucho tiempo atrás... ambos trataban de proteger a toda costa el trono de China de los bandidos conocidos cómo "Jack Langs" nadie sabía que la misma emperatriz era realmente quién protegía su reino.

—Así que Xia protegía su propio reino con ayuda de Hēi māo... ¿Cómo fue que lograron enamorarse si no se conocían en su identidad civil? Y... ¿cómo es que Hēi māo conocía tan bien a la emperatriz?

—Es mucho más sencillo de lo que crees — rió la Kwami — ambos en realidad si se conocían, y pasaban todo el día juntos sin saberlo.

—Pero... ¿Cómo...?

—Los dos se reunían cada noche sin falta, sin conocer la identidad del otro. Se hicieron promesas; y siempre se decían lo mucho que se amaban a pesar de que Xia no conocía realmente a la persona tras la máscara. Cuándo todo ese terrorismo producido por "Jack Langs" terminara, juraron que se casarían y se contarían la verdad con total libertad.

Tikki lo recordaba perfectamente, los días que su portadora suspiraba por el gato y las veces en las que se reunían para conversar.

—¿Ambos sostenían una relación tal cómo Chat y yo? — preguntó la azabache enderezándose y mirando a su Kwami con interés.

—Si — asintió Tikki — pero Xia tenía un fiel sirviente a su disposición, qué en secreto estaba enamorado de ella, pero Xia sólo tenía ojos para Hēi māo en ese entonces — continuó relatando.

Flash back...

El antiguo portador del anillo de la destrucción tenía el cabello tan negro cómo el carbón, usaba una máscara negra sobre sus ojos con la forma de un pañuelo y un sombrero negro con dos puntas con forma de orejas. Su atuendo era una túnica y pantalones negros que le llegan a las rodillas, con armadura ploma en sobre su hombro y brazo derecho. Vestía algunas telas negras en sus piernas, de los zapatos a las rodillas y una larga cinta color negro, como la cola de un gato que se desprendía de su espalda.

Su compañera por el contrario tenía el cabello azul oscuro largo, atado en un moño color rojo. Su máscara consistía en un pañuelo rojo largo con puntos negros y dos pequeños agujeros para los ojos, vestía una túnica roja con puntos negros y mangas cortas color gris, sus pantalones eran color rojos con puntos negros que le llegan abajo de las rodillas, también usaba dos muñequeras color negro en cada mano, completando su atuendo.

La primera noche para Tao había sido agotadora, los bandidos qué perseguían eran peligrosos, y muy escurridizos. No debía bajar la guardia en ningún momento, debía proteger el palacio de la emperatriz. La chica de la que se había enamorado a primera vista, fue un flechazo casi instantáneo, su padre había decidido que ahora que cumplía la mayoría de edad, debía trabajar con el en el castillo, sirviendo fielmente a la emperatriz Xia Li, la legítima heredera al trono, después de que el honorable emperador Wang Li falleciera poco después del cumpleaños de la princesa, un suceso devastador.

Sus pasos eran precisos mientras merodeaba por los tejados, haciéndole honor a su afamado nombre y a su disfraz.

Arriesgaría su propia vida por ver a la mujer que amaba a salvo.

Sin darse cuenta, sus pies lo llevaron directamente hacia los aposentos de la emperatriz, la ventana estaba abierta de par en par dejando ver la luz de las linternas colgadas dentro de la alcoba, iluminando claramente el lujoso cuarto, era bastante amplio, perfecto para la comodidad que se merecía la gobernante más joven de china.

Sus ojos color marrón se desplazaron por la cálida habitación a lo lejos, admirando la figura que caminaba de un lado a otro con exasperación, sin esperar que una segunda persona estuviera observándola.

Los labios del hombre tiraron hacia arriba formulando una sonrisa de diversión mientras apresuraba sus pasos hacia la alcoba de la chica.

Aligeró el paso escondiéndose en un tejado de los guardias nocturnos que resguardaban los aposentos de la mujer, los guardias pasaban de un extremo al otro con unas afiladas lanzas siendo sostenidas por sus brazos. Supuestamente, la mayor seguridad en el palacio.

Bufó con diversión ante la ironía, si eso era seguridad no quería saber cómo era la inseguridad.

Siempre se escapaba de sus tareas con discreción para trepar por los techos para ver a la princesa, desde que entro a trabajar al palacio, esa era su actividad favorita, tan solo contemplarla a lo lejos, al menos quería poder apreciar su belleza a la distancia.

Recargó su brazo en la parte alta del tejado para poder verla, y al mismo tiempo hallar una forma de acercarse más sin que esos guardias se dieran cuenta. Conocía los tejados cómo la palma de su mano, y podía ser muy habilidoso escalando o deslizándose por los techos, pero... con los guardias sería un problema.

Meditó por un momento y luego sonrió con satisfacción al tener una idea. Se alejó lo suficiente del lugar dónde estaba y observó a su derecha una enorme estatua de piedra qué bien podría competir con su altura. Según lo que le había dicho Plagg, el podía usar su poder especial más de una vez debido a que ya era un adulto, así que no se destransformaría.

Se acercó a la estatua y en un pequeño pero audible susurro, invocó su poder.

—¡Dà zāibiàn! — dijo tocando la enorme escultura de piedra destruyéndola en miles de pedazos, llamando la atención de los guardias.

Rió suavemente para tomar su vara y desplazarse nuevamente hacia el techo, escuchando los pasos apresurados de los guardias hacia aquí.

De acuerdo, eso había sido muy inmaduro de su parte. Pero ya no había obstáculos en su camino.

Con una sonrisa ladina volvió a su punto mirador para ver a la hermosa doncella observando la hermosa noche desde su ventana. Con sus refinadas orejas pudo escuchar el suspiro de melancolía y tristeza que lo dejaron mudo.

Ella había estado en ese estado de intranquilidad cada noche desde que su padre murió, no podía verla por las noches, pero si podía oírla suspirar o sollozar, haciendo que su corazón se rompiera al escuchar los quejidos. Quería tanto poder consolarla, siempre se lo planteaba, pero desistía casi al instante. Después de todo, ella era la emperatriz, dueña de toda China, y el un simple sirviente... ¿Qué podría ofrecerle un simple criado a una chica cómo Xia? Una chica hermosa, distinguida, noble.

Suspiró resignado.

Sólo podía anhelar una vida a su lado a través de sueños...

Su espalda y sus pies lo ayudaron a la tarea de ver un poco más de cerca a la belleza de cabello media noche que miraba taciturnamente el despejado cielo con algunas estrellas pintadas, brillando con luz propia.

Su sonrisa enamoradiza creció más mientras se inclinaba un poco más hacia adelante, la fricción de sus botas hizo que perdiera por un segundo el equilibrio cayendo de bruces hacia adelante y deslizándose por el tejado inclinado boca abajo mientras gritaba y aterrizaba de lleno en la habitación de la chica de cabello oscuro, quién grito fuertemente de la sorpresa ante la intromisión del felino.

Estaba perdido...

Los gritos de la chica alertaron a los guardias qué vigilaban el palacio, llevándolos a gritar con preocupación fuera de la habitación.

—¡Majestad! ¿Se encuentra usted bien?

La mujer actuó rápido y le indicó al chico con un gesto que guardara silencio mientras gritaba una respuesta para el soldado.

—Estoy bien, no se preocupen, fue sólo un... gato que pasaba por los tejados, me asustó — dijo al guardia desde arriba — continúen vigilando el palacio de intrusos.

—Cómo ordene, majestad.

Sin más la joven se dio vuelta para encarar a su felino invitado, estando más sorprendida qué molesta. ¿Acaso, su compañero sabía que ella era Piáo chóng?, ¡No! Era imposible que Hēi māo supiera su identidad, había sido cuidadosa al entrar y salir del palacio, además... él lucía igual de confundido y hasta algo avergonzado de estar ahí, todo era completamente extraño.

—Lamento tanto mi entrada, majestad — agachó la cabeza dándole una respetuosa reverencia a la hermosa chica, quién lo veía completamente sorprendida.

—Por favor, no lo hagas... no hagas reverencia — ordenó afablemente estirando sus brazos hacia él — por lo que sé eres una figura igual de importante Hēi māo, así que no hay necesidad de tanta formalidad.

—Con el debido respeto, majestad. Usted sigue siendo la emperatriz, y por lo tanto, la trato con la formalidad que usted se merece — argumentó reverenciándola aún más.

Xia abrió su boca para decir algo, pero solo salían balbuceos y palabras incoherentes, no sabía cómo lidiar con alguien tan terco, se suponía que ella era la emperatriz, cualquier orden que saliera de su boca, los demás la cumplirían. Por supuesto no usaba su título para sus caprichos innecesarios, Bàba le había enseñado que cada criado y soldado del palacio debía ser tratado con respeto. La gente te trata cómo tu los trates.

Suspiró fuertemente para evitar que su lengua se enredara al hablar.

—Bien — bufó — pues, de ahora en adelante... te ordeno que dejes de tratarme cómo si fuera la emperatriz, sólo seré Xia, ¿De acuerdo?

—Pero... no sería correcto...

La mujer le sonrió con travesura.

—Pero deseo que me llames así... — rebatió.

El apuesto joven levantó levemente la cabeza observando esos hermosos ojos castaño claro, haciendo sonrojar a la emperatriz, ya que esa mirada profunda la estaba poniendo nerviosa, a su corta edad había tenido que hacerse cargo sola del trono, muchas responsabilidades, no es que hubiera convivido con muchos hombres además de su padre y los criados.

Ambos se perdieron en sus miradas, diciéndose más de mil cosas sin decir palabra alguna, ambos sabían que sentían una fuerte atracción el uno por el otro.

A partir de ese momento, fue imposible para ambos dejar de verse cada noche. Disfrutando de la compañía mutua, conociéndose más, alimentando su amor con cada noche que pasaba, fuera de esa fantasía, eran una joven emperatriz y un humilde servidor, pero por las noches ambos eran solamente dos jóvenes enamorados que luchaban por mantener su amor a flote, pase lo que pase.

Fin del Flash back...

—¿Qué pasó luego? — la historia había captado por completo su interés.

—Ellos siguieron con sus encuentros... fueron muy cuidadosos y discretos, nadie sabía que ambos se veían de vez en cuándo... era su secreto. — recordó — Pero, todo se vino abajo cuándo una noche, uno de los integrantes de la banda que aterrorizaba China, los descubrió... y se vieron obligados a dejar de verse por unas cuantas noches. — confesó tristemente — Cuándo ambos llegaron para luchar contra ellos, uno de los bandidos, había descubierto la identidad Piáo chóng y reveló su nombre civíl frente a todos sus compañeros bandidos... incluyendo a Hēi māo.

Marinette jadeó de horror al escucharla. Por alguna razón no pudo evitar ponerse en el lugar de Xia, si alguien revelara su identidad frente a Chat, ella...

Sacudió la cabeza de tan sólo pensarlo.

—¿Cuál fue la reacción de Hēi māo?

—Primero se sorprendió, era una reacción que ya se veía venir, pero luego se abalanzó hacia el hombre que la descubrió para evitar que alguien más se enterara, la pelea duró mas tiempo de lo esperado... pues con la identidad de "Piáo chóng" expuesta, Māo no podía concentrarse, no sabiendo que la chica que siempre ha amado era en realidad su compañera.

—¡Espera! ¿Siempre? Entonces Hēi māo era en realidad...

Tikki asintió firmemente.

—Así es... él era Tao, el sirviente leal de Xia... era en realidad Hēi māo, y era quién la visitaba todas las noches, por eso siempre se le hizo fácil evitar a los guardias y conocía la ubicación exacta de su alcoba...

—¡Eso es increíble! — dijo la chica abrazando con fuerza su almohadón color rosa — conociéndose sin saberlo, debió ser toda una odisea procesarlo.

—No tienes ni idea — rodó los ojos su Kwami.

—Y qué pasó con... bueno, tú sabes... ¿Cómo quedó su relación ante esa revelación?

—No fue fácil, pero juntos superaron cada obstáculo y lograron derrotar finalmente a "Jack Langs". La paz a China regresó... y junto con eso el anunció del compromiso de Xīa con Tao... fue una ceremonia muy hermosa — mencionó Tikki — después de tantas cosas, ambos lograron estar finalmente juntos.

Marinette suspiró fuertemente tirándose de espaldas mirando hacia el techo.

La historia de Tao y Xia le hacían tener esperanza... esperanza de qué quién sea qué este detrás de la máscara, la amara en sus dos formas, y qué si algún día lograba decirle quién era, ambos estén lo suficientemente enamorados cómo para perdonarse sus meteduras de pata, y todos los errores qué cometieron en el pasado.

Acarició la almohada con arrobo y miró a su compañera de reojo, mirándola con comprensión y dulzura.

—¿Crees que Chat y yo podamos estar juntos alguna vez? Cuándo derrotemos a Hawk Moth... me refiero...

—Chat te ama mucho Marinette — la tranquilizó la Kwami sabiendo lo que pensaba su portadora — estoy segura de qué el entenderá el por qué decidiste darle una oportunidad cómo Chat Noir, al igual que él te dará explicaciones de su identidad civil.

—Eso quiero creer, Tikki — suspiró la chica — tener una doble vida es tan complicado. — expresó preocupada.

—Todas las Ladybug's anteriores pensaban lo mismo... y cada una tenía su propia manera de ver las cosas, de entre todas... tú eres la más creativa que he tenido — dijo con voz entusiasta.

Marinette le dio a su Kwami una pequeña caricia en la cabecita manteniendo su sonrisa.

—Gracias, Tikki — agradeció a su Kwami.

Luego de escuchar aquella historia, la chica permaneció pensativa. Ella y Chat eran tan similares, recordaba vagamente cómo se presentó ante ella, con esa pose impresionante de choco encantador y galante, al principio no le dio la mayor importancia, pues su corazón permaneció fiel hacia Adrien y además, Chat era muy presumido en ese tiempo.

«Bueno, no es cómo que haya cambiado mucho de todas formas»

Se rió por su propio pensamiento.

De todas formas, era genial. Podían pasar horas y horas conversando, se sentía tan cómoda a su lado.

Respiró profundamente contra la almohada. Pronto tendría que ir con Chat a la cabaña del bosque. Le había costado un montón convencerlo de qué en esta ocasión no la llevara con él.

Sin darse cuenta, el sol estaba empezando a ocultarse, tendría el tiempo suficiente para escapar de la habitación e ir hacia el lugar de reencuentro.

Tenía qué volver a repetir una de las tantas travesuras qué hizo cuando era un poco más joven.

Las almohadas debajo de las cobijas.

Sus padres no sospecharían de su ausencia, ambos sabían que tenía el sueño pesado. Así que en caso de qué alguno de los dos decida subir a revisar su cuarto, pensarían que estaba profundamente dormida.

«Bien»

Esto no estaba ni de cerca a lo que le había dicho a Chat Noir, pero... tenía que hacerlo, era demasiado lógico que sus padres no la dejarían salir tan tarde de casa, estaban ocupados, pero no eran tontos, podrían sospechar algo, y no quería deberle explicaciones a Alya, quería que esta noche fuera tan perfecta cómo las anteriores.

Tendría que usar su comodín esta noche.

...

—¡Marinette! — reprochó la Kwami traspasando la escotilla, sabía lo que tenía planeado hacer su portadora.

La chica salió lentamente hacia su balcón inhalando profundamente el aire fresco de la brisa nocturna, estaba lista.

Al ver a su Kwami tan preocupada, trato de tranquilizarla.

—Sólo será por esta vez Tikki — guiñó el ojo a su kwami — llegaré allá más rápido si llego cómo Ladybug. Además, tendré cuidado. — prometió.

—¡Pero Chat podría reconocerte!

—No lo hará, Tikki — aseguró decidida. — vamos, ayúdame sólo por esta vez — suplicó.

Su Kwami suspiró pero asintió.

La chica sonrió felizmente y mirando firmemente al cielo nocturno pronunció las palabras para su transformación.

—¡Tikki, transfórmame!

La conocida luz rosácea la cubrió de inmediato y su traje apareció entallado a su cuerpo, ahora era la misteriosa y asombrosa Ladybug.

Tomó el yo-yo de su cadera y lo lanzó por los aires para columpiarse por los edificios hasta el bosque de Biére. Sólo tenía que llegar a la entrada y se encargaría de esperar a Chat.

Pasó por varias casas y edificios, enredando su arma para impulsarse y correr sobre los tejados, disfrutaba tanto de la brisa golpeando su rostro y de observar las luces de la ciudad mientras saltaba y esquivaba los postes, creo que esa era la parte que más amaba de ser Ladybug.

Tardó mucho, pero finalmente llegó a la entrada del bosque, aún estaba algo iluminado, así que podía ver con claridad.

—¡Tikki, fuera motas! — exclamó deshaciendo su transformación y escondiendo a su pequeña amiga dentro de su chaqueta.

Pasaron alrededor de unos minutos de caminar hasta que sintió cómo unos fuertes brazos se enroscaban a su cintura, asustándola un poco.

—Llegaste — murmuró en su oído la persona detrás de ella golpeando con su aliento caliente su mejilla.

—Así es, llegué gatito — se dio la vuelta para envolver al felino en sus brazos.

El héroe la apresó con fuerza para luego besar su cabeza y recostar su mejilla en ella.

—¿Tuviste problemas para llegar aquí? — preguntó con evidente preocupación.

—Negativo. — respondió acariciando su cara contra el cuello del chico — ¿Lo ves? Te dije que todo saldría bien — lo calmó respirando su colonia varonil.

—Nunca dejas de sorprenderme, princesa. — dijo Chat con diversión — ¿Creyeron en serio qué tenías un trabajo en equipo con tu amiga? ¿Eres así de escurridiza siempre, ma bella?

—Aprendí del mejor — dijo la chica esbozando una sonrisa traviesa.

Chat le sonrió de vuelta y enlazó sus dedos para caminar hacia la cabaña de su madre. Quería que ella conociera el camino a partir de ahora, siempre había querido caminar con ella.

Al momento de entrar, miles de recuerdos nostálgicos lo abrumaron a la vez que sonreía con ternura y hacía pasar a su novia, todos sus encuentros en esa cabaña habían resultado maravillosos, sin mencionar que no compartiría ese lugar con nadie más que no fuera su dulce princesa.

—Ven aquí... — dijo el zagal apartándose de la puerta para dejar entrar a la chica.

—Conociéndote ya tienes todo listo, ¿No es verdad gatito?

—Me encanta que me conozcas tan bien — ronroneó tirando de la mano de la fémina para arrastrarla en dirección a la cama.

Lo observó moverse por la habitación hasta llegar a la mesita de noche a un lado de la cama, dónde reposaba un temporizador.

—¿Para qué es eso? — preguntó con curiosidad mientras se recostaba en la cama.

—Es para ajustar la hora — respondió.

Marinette puso los ojos en blanco ante esa respuesta.

—Ya sé para qué sirve, me refería a... ¿Por qué esta aquí?

Chat lo colocó en un tiempo de 90 minutos y volvió a poner el temporizador en el buro, completamente satisfecho al ver la hora marcada.

—¿Qué planeas, gato travieso?

Soltó una risa corta antes de acercarse a la cama y rozar su nariz con la de la chica en un gesto tierno.

—¿Tanta desconfianza me tienes, princesa?

—Perdona que no me fíe mucho de ti, gatito. — dijo arrastrando las letras en un tono incitador. — pero me has dado muchas razones para creer que planeas algo malévolo — lo enfrento con una sonrisa ladeada no muy propia de ella.

—Eres una cosita extremadamente adorable — murmuró mordiendo su labio inferior mientras la tumbaba en la cama para que quedara debajo de él, sin llegar a ser demasiado brusco. Esa chica era lo mejor que le había pasado, y el estar de esta manera con ella era tan malditamente placentero.

—Estoy a punto de cumplir otra de mis tan ansiadas fantasías contigo, ma princesse, eres tan... fantástica. — dijo respirando fuertemente contra su cuello.

—Eso dices ahora — habló con voz tranquilizadora dejando que su gatito acariciara su cuello y su clavícula regalándole dulces besos — pero algún día te cansarás de mi y... me abandonarás. — trató de bromear con dicha frase, pero no pudo evitar que saliera un tanto afligida, el simple hecho de creer que Chat la dejaría alguna vez la mataba por dentro.

Intentó por todos los medios retener el sollozo mordiendo su labio inferior y torciendo un poco los labios al sentir otro beso muy cerca de sus senos, este no era el momento para pensar en ello.

Pero para su sorpresa, Chat se detuvo. Su rostro estaba hundido en su pecho mientras seguía respirando con dificultad, se movía poco, de echo, ni se movía. Sólo permanecía quieto respirando sobre ella. Al rededor de unos minutos, la mano de Marinette se posó en la espalda del chico y en un movimiento brusco y sorpresivo, el héroe quedó a centímetros de su rostro con una mirada intensa y le sonrió tan encantador como siempre.

—Dices muchas cosas absurdas — terminó diciendo para atacar sus labios con un hambre intensa que la descolocó.

Sus labios humedecidos hicieron contacto y se acoplaron a la perfección en esa húmeda cavidad saboreando su entorno, con delicadeza bordeó con su lengua la boca de la joven para ahondar el beso y enredando su lengua a la de la chica creando un sonido morboso e íntimo.

Los labios de ella eran tan suaves, tan dulces y se movía con suavidad contra los suyos queriendo tomar las riendas, disfrutando de cada pequeño toque.

La chica entreabrió sus labios para dejar que él tomara las riendas de la situación esta vez, haciéndola olvidarse de todos y continuando aquella dulce acción que los conectaba aún más.

Los dedos de la fémina se enredaron en su melena dorada tocando aquellas orejas falsas que tanto le gustaban, y su cola falsa en forma de cinturón se movía inquieta tocando sus piernas y acariciándolas, las manos varoniles la apresaron de una forma tan candente, sus dedos se fueron cerrando levemente sobre los mechones rubios hasta formar un puño, temblando ligeramente mientras sentía la lengua del gato recorrer la piel de su cuello, dando ligeros mordiscos y succionando la delgada piel con verdadero deleite.

Su respiración pesaba y los dientes apresando su piel, quemaron sus sentidos.

Los dedos de la joven continuaron acariciando el cuero cabelludo del apuesto joven felino y apretó los mechones fuertemente para acallar un gemido al sentir la mordida del felino en su cuello.

—Gatito malo — regañó entre suspiros — me costará trabajo esconder esa marca ahora — le hizo saber.

El joven la miró sin sentir una pizca de culpa y luego pasó su lengua por la marca rojiza.

—Y por qué no la dejas estar — agregó con una sonrisa vivaracha — siempre puedes presumirle a tu amiga que tu novio sabe complacerte — y para añadir su punto sopló justamente sobre su oído causando que se estremeciera.

—Cómo se nota que no conoces a Alya — emitió un quejido cuando arremetió con su cuello otra vez — es capaz de sacarme hasta las posiciones en las que lo hacemos — chilló ajustándose a la cama.

Escuchó una risita ronca por parte de él y luego el susurro para deshacer su transformación, que emitió una cegadora luz verde neón, afectándole la vista por unos instantes.

Sentía los temblores de su cuerpo, también como todo a su alrededor parecía no existir. Y el intenso calor, ese calor abrasador que parecía que incineraba su ropa, la estaba consumiendo.

Sus mejillas ardían mientras los labios de Chat tomaban nuevamente los suyos, despacio, suave, sin prisa. Sólo eran ellos compartiendo un beso nada casto que incitaba a hacer varias cosas.

—Aún no sé para qué colocaste el temporizador — habló entre besos. Pasando sus brazos alrededor del cuello de Chat.

Este se alzó de hombros mientras los arrastraba a ambos aún más al centro de la cama, hasta quedar un poco más abajo de la cabecera.

—Sólo digamos qué... es parte de nuestra próxima fantasía... esta es muy interesante... — admitió volviendo a la tarea de darle amor a su chica.

—¿Desde cuándo un "temporizador" y la palabra "interesante" van en la misma frase?

—No es el artefacto en sí, si no lo que nos ayudará a hacer...

Se puso a cuatro sobre la chica con sus piernas a cada lado de sus caderas y sus manos a cada lado de la cabeza femenina.

—¿Qué puede ser tan interesante cómo para que hayas decidido ponerlo en practica? — suspiró.

—Una pequeña investigación en internet me hizo hallar algo interesante... — comentó con malicia — nada que no pueda con una... bomba de tiempo — bisbiseó soplando su oreja para darle otro estremecimiento.

El cerebro de Marinette de pronto encajó las piezas.

—E-Entonces... el temporizador es...

—Así es... durante ese período de tiempo, puedo hacerte de todo — rió suavemente encantado con la idea — todo, meno estar dentro de ti — informó con un beso cerca de su oído, la parte más sensible de su cuerpo — lo bueno se hace esperar, princesa.

Marinette se abandonó a sus sentidos creyendo que aquello no era muy diferente a las otras veces que lo habían hecho, pues sólo se trataba de esperar... ¿cuánto? Ya ni siquiera recordaba cuánto tiempo lo puso antes de...

Abrió los ojos con espanto.

«Maldición»

El rubio descendió lentamente su rostro hasta el de la fémina, dónde sus labios se volvieron a rozar, causando temblores y corrientes eléctricas que viajaban por toda la longitud de su cuerpo.

Comenzó a repartir besos desde su mejilla hasta su cuello, ocasionando un audible jadeo qué era difícil de ocultar.

Los dulces besos pasaron a convertirse en mordidas, las cuales se mezclaron con las exquisitas succiones a lo largo de su cuello y muy cerca de su pecho... aún traían la ropa puesta pero... ¡Dios! Ese gato realmente sabía dónde tocar para hacerla sentir bien.

Sus manos acariciaban su cuerpo con deseo, su cuerpo tonificado se posaba levemente sobre el suyo dejando que la fricción entre nosotros aumentase, y el sonido de nuestras respiraciones se acelerase.

Parecía increíble, pero no habían pasado mas que veinte minutos. Veinte minutos de abrazos, besos, caricias y leves mordidas que la llevaban al limbo. Ambos rodaban por la extensa cama tratando de llevar el control de las acciones del otro, ahondando los besos y acariciando atrevidamente sus cuerpos con las odiosas ropas y el traje falso, ambas cosas terminarían en el suelo en cuestión de segundos a más tardar.

Pero Chat quería disfrutarlo... sabía que tenía sólo 90 minutos para hacer con esa mujer lo que le placiera, parecía mucho tiempo, pero en realidad era cómo una bomba de tiempo para él, lo era, sin embargo, es más excitante si tenía límite de tiempo para entrar a esa pequeña y estrecha cavidad en la que había explorado varias veces.

Empezó a retirar primero su chaqueta, delicadamente en un movimiento suave y delicado dejándola sólo con su blusa blanca de flores. Adorable.

Introdujo sus manos con los guantes de garras falsas, pero igualmente filosas como las de su traje original dentro de la blusa de la colegiala para tocar su espalda, retirar poco a poco su sostén y tirarlo a un lado de ellos para luego acariciarla por encima de la blusa sus dos pechos desnudos.

La respiración de la chica se volvió agitada, su boca no paraba de producir jadeos y gemidos y sus manos se enredaban en la desordenada cabellera dorada de su gatito. Sintiendo la suavidad de sus rizos y reteniendo un quejido cuando sus manos se detuvieron abruptamente y le retiraron la blusa en su lugar.

Los ojos del felino brillaron al encontrarse con esos perfectos y cremosos montes con la aureola de un rosa pálido que siempre lo llamaban a saborear.

Tanteó con sus dedos la suave anatomía de la joven, disfrutando de oírla suspirar y decir su nombre heroico entre gemidos al experimentar el suave masaje de sus manos tocando sus delicados y jugosos senos. Jugó un poco con sus pezones, apretándolos entre sus dedos cubiertos de garras y apresándolos entre sus dedos índice y medio para estimularla y hacer que perdiera la razón por completo.

Las mejillas del héroe se encendieron a la vez que se quitaba sus guantes y la tocaba con mayor ardor, pellizcando los frágiles pezones y verla retorciéndose mientras sacaba su lengua y lamía toda la extensión de su seno derecho, prestándole mucha atención a su aureola color rosa que se deshacía en su boca al saborearlo, todo eso combinado con el calor de la situación y sus succiones desesperadas, hacían que la azabache rogara por piedad al joven que realizaba esas acciones.

—C-Chat...

El joven reaccionó depositando un suave beso entre sus senos y trazó con su lengua un nuevo camino por su estómago.

Los labios de la chica se abrieron para soltar un nuevo gemido y Chat gruñó capturando sus labios nuevamente en un abrazador beso, donde demostraba todo el deseo en que sentía por ella.

Con su mano libre tocó detrás de su espalda y la acarició con plenitud provocando pequeños cortos eléctricos que viajaron desde su columna hasta sus pies.

—¡Ah! — gritó cuando su boca apresó su seno izquierdo con más ahínco, haciendo que tirara la cabeza hacia atrás.

—Eres demasiado fácil de complacer —le dijo con voz ronca, ella simplemente se mordió el labio inferior excitada por su mirada que destilaba peligro y lujuria.

—Hmm... Ahh... n-no tan fuerte — pidió en un jadeo disfrazado de susurro al sentir sus pezones ser mordisqueados por su amante. Siendo ella quién posara las manos en sus cabeza y enredara sus piernas alrededor de su cadera, chocando sus intimidades con la ropa puesta.

Los ojos de Marinette se cerraron con fuerza mientras qué sentía algo burbujeante en su estómago, que estaba a punto de explotar. Algo caliente se acogía dentro de su ser viajando hasta su centro, cuándo menos se lo esperó, sintió algo cálido y húmedo viajar por entre sus piernas, las cuales apretaron aún más la cadera de Chat en un vano intento por dejar de hacer que su interior palpitara dolorosamente.

Chat se apartó de ella relamiendo sus labios, mientras veía aquellos pechos brillantes por su saliva un poco rojos e inflamados por las succiones y las mordidas, sin mencionar lo duros que estaban a la vista.

El rostro de la mujer lucía tan relajado, sus facciones lucían adorables y sus mejillas estaban por completo rojas, sus dulces labios estaban entreabiertos, tratando de recuperar el aire que perdió al hiperventilar.

De un momento a otro los bazos femeninos se enroscaron en su cuello para mantenerlo más cerca.

La mano del chico serpenteó desde su cintura hasta llegar a su cadera. Con sus dedos comenzó a desabotonar poco a poco los pantalones rosados de la chica junto con su ropa interior... cómo pudo la chica miró hacia el temporizados por mera curiosidad, indicando que llevaban ya 30 minutos. Si se lo preguntaban, ya no podía más con la necesidad de tener a su gatito dentro de ella. Se sentía incompleta sin él, quería que la hiciera sentir bien... cómo las otras veces.

Su respiración se atascó en la garganta cuándo sus manos se introdujeron dentro de sus bragas, explorando su centro y llevándola a gritar de sorpresa cuando sintió sus dos dedos introducirse dentro de ella con brusquedad.

—¡Dios! N-No pares... p-por favor — suplicó.

El joven continuó con su acción y con su otra mano terminó de quitar los pantalones dejando a la vista sus largas y blancas piernas temblorosas. Con su mano tomo la pierna izquierda de la hermosa chica y la hizo flexionarla, dejándo todo su centro expuesto a los ojos hambrientos del gato.

—Oh, créeme princesa, no pararé — confesó continuando a la tarea de estimular su centro, sus dedos los rodeaba una fina capa viscosa que le hacían más fácil su trabajo, su interior apresaba exquisitamente sus dedos, cómo si quisiera succionarlos.

Marinette estaba completamente fuera de sí, él estaba buscando la manera de hacerla rendirse por completo, estaba buscando provocarle un segundo orgasmo sin el menor esfuerzo.

Por cómo palpitaba su interior, estaba completamente segura de que se vendría nuevamente en cualquier momento.

Su vagina envolvió a los dedos que entraban y salían cada vez más rápido de su ser, acompasado con sus gemidos y sus gritos de gozo.

Dejó escapar un sonoro gemido al sentir que habían llegado a donde ambos querían, los dedos en su interior se curvearon en forma de gancho queriendo llegar hasta lo más profundo de su interior

El rubio se apegó más a ella sintiendo como sus dedos eran bañados por una espesa sustancia que mojaba toda su mano, pegó su frente a la suya tratando de regular su respiración y tirando su vaho contra los hermosos labios entreabiertos de su novia.

—¿Cómo te sientes? — preguntó sin sacar sus dedos de su interior.

—M-Me incomoda un poco — murmuró apenas audible entreabriendo sus ojos y conectándolos a los suyos — t-también siento que me arde un poco... n-no es nada, ya pasará... — aclaró rápidamente.

Chat asintió y sacó rápidamente sus dedos de ella, sentía las piernas de la chica temblaban y cómo aquel fluido recorría sus muslos y parte de su mano, llevó el líquido a sus labios para degustar cada partícula de su chica.

La joven recostada en la cama luchaba por recuperar nuevamente el control de su cuerpo, sintiendo cómo su orgasmo recorría sus piernas causándole leves cosquillas

Con la debilidad aún presente en su cuerpo, mas manos ansiosas de la joven recorrieron con lentitud sus brazo, sus hombros y su pecho acariciando esos músculos que se marcaban tanto en aquel oscuro traje.

Bajó con cuidado la cremallera en forma de cascabel y dejó al descubierto sus fuertes músculos, atrajo al felino hacia ella para dejar que sus labios se tocaran una vez mas mientras sus manos se posaban en su espalda y acariciaban su nuca.

Sus delicadas manos fueron ascendiendo lentamente por estos, acariciando sus hombros, su fuerte cuello, sus clavículas, descendiendo así a su fornido pecho, sintiendo su corazón palpitar con fuerza.

Escuchar su corazón era lo que más le gustaba. Ese órgano que latía con fuerza y que demostraba que estaba vivo.

—Te amo — susurró.

La fémina sonrió para poder abrazarse a su cuello y que sus finos dedos acariciasen aquellas finas hebras dorada.

—Ya no puedo más, Marinette — respiró hondo tratando de pensar en cosas feas para no arrancarse los pantalones y penetrarla de una sola dura estocada.

—Debes resistir, gatito —insistió la chica — solo faltan 10 minutos. — lo alentó, aunque ella tampoco podía resistir más.

Era increíble, parecía que habían estado acariciándose durante cortos minutos, y el temporizador estaba a nada de sonar, desatando así sus más íntimos deseos.

La tibia lengua de la chica hizo un recorrido desde el centro del pecho masculino hasta llegar a la punta de su oreja, mordisqueándola y tocando con sus manos sus pectorales.

Los brazos de ambos recorrieron el cuerpo del otro, saciando su curiosidad y entrelazando sus piernas con cuidado quedando enredados.

Eso no les impidió seguir con sus caricias y continuar besando los labios del otro, ambos tenían muy claro lo que querían.

Cuando la alarma del temporizador sonó, Chat pudo decir con seguridad en su mente que nunca había escuchado un sonido tan dulce.

Tomándola de las caderas y poniendo la punta de su miembro en la entrada femenina, finalmente entró de manera lenta en ella.

Las paredes de Marinette lo acogieron con ansias, envolviéndolo con fuerza y succionándolo para no dejarlo ir.

«Me esta envolviendo con fuerza»

Las embestidas eran lentas, pero el ritmo no tardo en acelerarse. Gimiendo y sintiéndose en la gloria, como las paredes internas lo apretaban y se amoldaban alrededor de su sexo.

—¡Mierda! — gruñó casi de manera salvaje distorsionando su voz — si sigues apretándome de esa forma, yo...

Su autocontrol terminó echo pedazos junto con su cordura y la embistió ahora con fuerza agarrándose de su cintura para tomar impulso.

Golpeó furiosamente el interior de la azabache haciéndola gritar y sostenerse de sus hombros con fuerza.

—¡Ah! ¡C-Chat! M-Más... — pidió entre gemidos sujetándose como pudo al grande cuerpo del chico.

Los dulces gemidos de su princesa lo llevaron a tomar sus delicados muslos para embestir con mas intensidad su centro, los sonidos acuosos que provocaron al chocar los hicieron gemir con descontrol.

—N-No puedo aguantarlo más... me corro... — ancló las caderas de su chica para depositar toda su semilla dentro de ella.

Le dio una última succión a su botón color rosa antes de soltarlo y apoyar su frente entre el valle de sus senos entre leves jadeos, dejándose acariciar por la chica que amaba.

Las respiraciones de ambos eran entrecortadas y a penas podían moverse, sus músculos estaban agarrotados y sus cuerpos tenían una ligera capa de sudor que perlaba su piel.

Las penumbras de la habitación y el cansancio les impidieron soltar más que simples balbuceos y palabras incompletas.

De todas maneras, ellos ya habían esperado mucho por cumplir esa alocada fantasía, fue una tortura. Pero ambos lograron llevar sus expectativas más allá de lo simple y lo normal.


¡Hola a todos!

¿Qué tal el capítulo de hoy? ¿Valió la pena la espera?

Si es así, no olviden comentar y dar su opinión acerca del cap, cómo podrán ver... la pareja mencionada fueron los antiguos portadores de miraculous de la destrucción y la creación. Los portadores de origen chino, no me sé sus nombres, así que los inventé... espero les haya gustado ese pequeño detalle que incluí .

Ahora a continuación... ya qué no tengo otra cosa mejor que hacer debido a esta cuarentena, había pensado hacer un pequeño directo en Instagram . La verdad es que sería mi primer directo en la vida jamás he hecho uno y pues... he visto que muchas escritoras lo hacen en Wattpad así que, ¿Por qué yo no? Jeje... si están interesados en unirse, síganme en Instagram... estoy como angiejimenez0980.

Los esperaré en la mañana para hablar si quieren sobre mis historias, si hay algo que quieran saber de ellas, para hablar sobre los Collabs que tengo con Dreamy, o si quieren para distraernos un poco. ¡Venga chicos! Los estaré aguardando... espero y no me dejen hablando solita :"v. Claro que tampoco es una obligación unirse pero... me encantaría hablar con mis lectores sobre algo .

¡Un beso enorme!

¡Los quiero a todos! Y nos vemos mañana en el directo para que me conozcan .

¡Bye, bye!