Fear

[Aspros x Thanatos]

Llegó a la dirección indicada, y al bajar de su auto se quedó ahí de pie frente a las rejas, hasta que decidió entrar, recordando a cada paso lo que vivieron hace sólo dos días atrás.

Había sonreído por inercia, con ese encanto particular en él, —. Desprende de tu cuerpo esas prendas mortales. —se las quitó, aún sin comprender el verdadero significado de aquellas palabras.

Regálame el aroma de esta nueva reencarnación.

Demasiado apuesto, demasiado cortés, demasiado gentil; ya deducía que algo malo debía haber con él.

Acaríciame mi rey, recuerda este rostro que alguna vez terminó por arruinarlo todo, por confiar en... perdóname, ¡te lo suplico!, ¡te imploro!

Las sensaciones que aquel tipo le causaban a su cuerpo eran tan intensas que ignoró completamente sus palabras.

Ahora bebe mi sangre y recuérdame amor mío, recuérdame y ámame de nuevo.

Rió mostrando toda su dentadura, creyendo muy erróneamente, que eso que había dicho había sido una simple broma.

No lo fue. —Maldición, morirás desangrado. —Dijo al ver con horror la cortada en su pecho. Brotaba sangre, pero esta tenía un color extraño. —Negra y brillante.

No me recuerdas—afirmó levantándose—, si no me recuerdas no debo hacerte esto, no cuando aún no eres tú.

Thanatos rió incrédulo. — ¿Yo no…soy yo? —Dijo irónico señalando su pecho, recogiendo sus cosas—, fue una invitación cordial Aspros, aunque admito también que, muy extraña.

Por favor, toma esto—Aspros le ofreció una pequeña caja de madera con detalles de oro puro—, ábrelo cuando sepas cómo hacerlo, y contáctame enseguida.

—Una llave antigua, eso es todo lo que recordé.

—Entonces abriste el cofre.

Miró el techo resoplando. —No puedo ser quien dices, se supone que los vampiros…no pueden morir.

—Y aún después de siglos sigues siendo el mismo. Yo siempre te amé mi príncipe, eso nunca debiste dudarlo—pausó—, pero sí, podemos morir si encontramos la forma.

Thanatos seguía mirándolo incrédulo, acostándose en la cama de la mansión en la que se encontraban. —Perdóname, pero debes abandonar esta inmunda y seca vida que tortura tu belleza inmortal, la vida que alguna vez te abandonó para entregarte a mí.

—Yo no me considero parte de la vida, es como si estuviera siempre perdido.

—…muerto. —Completó Aspros amargo.

— ¿Qué fue lo que me pasó en ese entonces?

Una lágrima resbaló por su mejilla. —Te quitaste la vida, me dejaste porque me amabas demasiado. —Thanatos pegó sus frentes, segundos después se preguntó por qué lo hizo. —Pero de eso me di cuenta muy tarde, porque la envidia y la traición suelen jugar mejor. Pero ya no importa porque ese traidor ha perecido.

—Agh…—Una mordida certera a su cuello, un dolor insoportable. Estar en los brazos de su amado fue el único consuelo. — ¿Qué me has…? —Aspros lo besó interrumpiendo sus palabras abruptamente. Sintió tanta nostalgia, tantas emociones viendo convertirse a la reencarnación de su antiguo amor, en lo que ambos eran. Los ojos de Thanatos se oscurecieron por un momento, y luego despertó.

—Recuerda amor mío, recuerda para estar juntos de nuevo.