Adrien Agreste subió las escaleras de a poco a poco con una palpable tensión, hablar con la italiana sería una tarea complicada, pues la chica era tan mentirosa y chantajista que no dudaría en inventar algo para que estén en su contra. Tal y como había echo con los de su clase, que estaban totalmente fascinados con cada palabra que salía de la boca de Lila. Sin embargo, este asunto sería más fácil de llevar que el hablar con Kagami.
Abrió la puerta de su salón escrutando los asientos, poca gente había llegado, estaba Nathaniel dibujando en el último puesto, Iván más adelante yacía dormido, Chloe retocando su maquillaje con Sabrina abanicándola con una revista de modas y a Lila en el último asiento de la izquierda rodeada por Max, Kim, Mylen y Alix, quienes estaban encantados con la nueva historia falsa que esta misma había inventado.
—Y cuando Clara Nigthingle me pidió que fuera Ladybug para su video musical, no lo podía creer, al principio fue todo un sueño — se expresó juntando sus manos — pero desafortunadamente tuve que negarme — se lamentó la castaña falsamente acongojada.
—¿Por qué Lila? — pregunto Mylén al ver a su compañera triste.
—Porque como mejor amiga de Ladybug, no me pareció correcto tomar su rol, aunque fuera solo para un video — explicó — por eso realizó las audiciones para buscar a una nueva Ladybug, habría sido emocionante participar, pero mi amistad con Ladybug vale mucho más que salir por un rato en televisión — terminó diciendo con modestia fingida.
Los chicos a su alrededor soltaron una exclamación de ternura al escuchar tal acción, pues les parecía totalmente increíble que ella hubiera rechazado hacer el video musical con Clara solo para conservar su amistad con Ladybug, lo cual era totalmente falso.
Evitó rodar los ojos ante las exclamaciones de asombro y los ánimos dirigidos hacia la castaña para que no se sintiera triste por hacerla recordar ese mal momento, totalmente ajenos a la expresión de la castaña, quien solo tenía una sonrisa genuina falsa, como todo lo que decía.
Con decisión subió las escaleras y quedó a un lado del asiento como los que la rodeaban y llamó su atención con un carraspeo.
—Lila... ¿Podemos hablar? — cuestionó con su tono cordial y amable, pero no pudo evitar sentir algo nauseas el hablar directamente con la chica que se la tenía jurada a Marinette por no creer en sus mentiras.
—¡Claro Adrien! — sintió Lila con una sonrisa amigable y dirigiéndose a su improvisado público. — chicos, denme un minuto, cuando regrese les contaré a detalle la historia de como salvé al gatito de Jagged Stone como llegué a ser modelo en Italia.
Los rostros de los demás se iluminaron emocionados al escuchar que sabrían más acerca de la vida de su asombrosa compañera, con una última sonrisa Lila bajó las escaleras con su rostro en alto siguiendo a Adrien fuera del salón, debía apresurarse antes de que dieran comienzo a las clases, la profesora llegaría en unos minutos.
—De que querías hablar conmigo Adrien — habló con un tono amistoso y una afable sonrisa en su moreno rostro.
El rubio cerro los ojos antes de hablar.
—Lila, primero que nada te diré que no me gustan las mentiras — aclaró Adrien mirándola con un semblante serio.
—¿De que hablas Adrien? — preguntó inocentemente poniendo su mejor cara de samaritana.
—Lila ya tuvimos este problema con Ladybug... ¿Cuando te detendrás? — cuestionó exasperado — te quedarás sola si sigues mintiéndonos a todos — terminó diciendo.
Lila borró su sonrisa y en su lugar frunció el ceño claramente enojada, mirando al modelo con apatía.
—Si no quieres ser mi amigo, vale. Pero no cambiaré porque tu me lo digas — expresó molesta agitando su largo cabello castaño — además, no hago nada malo, simplemente le digo a la gente lo que quiere oír, y ellos como los tontos que son se terminan creyendo todo lo que digo — sonrió burlona cruzándose de brazos.
Adrien se enojó ante ese comentario.
—Pronto se descubrirá la verdad Lila, y llegará el momento en el que todos irán contra ti, y esta vez no estaré para ayudarte — informo Adrien ajustando la correa de su bolso.
Antes de que Lila dijera algo más el rubio la interrumpió levantando la mano para que se callara.
—Quiero advertirte de algo más... — dijo confrontando a la castaña.
Lila optó por hacer silencio y miró ceñuda como Adrien tomaba la palabra.
—No quiero que te metas con mis amigos, menos con Kagami, quien fue akumatizada ayer por tu culpa — la riñó.
Lila se hizo la ofendida.
—¿Fue mi culpa que ella se enojara tanto por una simple fotografía?
—¡Lila! — bufó el rubio.
—Esta bien, esta bien — lo aceptó — pero fue una simple fotografía entre amigos — hizo un puchero — no sabia que ella estaba enamorada de ti — fingió inocencia y luego observo lo incómodo que se ponía Adrien ante la mención del enamoramiento de Kagami hacia él y abrió la boca simulando estar sorprendida — no me digas que tu no lo estas de ella — dijo mirando su semblante circunspecto.
—Oww, se va a desilusionar mucho cuando sepa que tú no la amas — dijo con fingida compasión haciendo un puchero, lo que enfadó más al modelo.
—Eso no te incumbe — espetó duramente.
—Como sea, ya no recae en mi si vuelve a ser akumatizada porque la rechaces, ya viste como se puso con una simple fotografía — dijo con malicia.
Adrien gruñó, pues sabía que de algún modo tenía razón, saliendo de clases hablaría con Kagami y... llegaría el momento en que... ¡No! Sacudió la cabeza tirando esos pensamientos a la basura, no seria akumatizada otra vez, menos por su culpa, solo tendría que buscar las palabras exactas para que duela menos al rechazarla, sabía de sobra que Kagami podría ser muy testaruda por fuera, pero era tan frágil en el interior como cualquier chica.
—No saques conclusiones precipitadas Lila — volvió a recriminarle ya fastidiado.
—Como sea — Lila tiró su cabello castaño hacia atrás cayendo en su espalda dispuesta a ingresar a clases.
—Una cosa más...
La castaña lo miro con reverendo fastidio rodando los ojos y mastico la pregunta.
—¿Qué? — masculló con el enojo cruzando su cara.
—No quiero que amenaces a Marinette de nuevo, es más... no quiero ni que te acerques a ella — le advirtió duramente.
—¡Tú no puedes impedírmelo! — gritó escandalizada — esa mosca muerta debería aprender cual es su lugar — murmuró con rabia.
—Pues si no lo haces me veré obligado a contar toda la verdad, tu decides Lila. A diferencia de ti, yo tengo las pruebas suficientes para comprobar que todo lo que dices sobre tus viajes y que conoces a personas famosas, no son más que falsedades y relatos inventados tuyos. — amenazó el oji-verde mirándola seriamente, en señal de que no era para nada una broma.
La italiana apretó los labios molesta y bajó la mirada derrotada. El parecía estar hablando muy en serio, no podía arriesgarse a que la descubriera delante de todos, o su vida estaría arruinada.
—Me mantendré alejada de ella... por ahora — masculló sin verlo.
Adrien asintió satisfecho y cruzó a un lado de la italiana, que seguía bajando la mirada con cólera, su plan con Adrien se había desmoronado, y ni siquiera podía desquitarse con la odiosa de Marinette porque Adrien estaba tras ella como perro guardián, ¡Ja! Claro, seria una tonta si no lo habría notado, estaba más que claro, Adrien ahora estaba interesado en la niñata sosa esa, eso arruinaba por completo sus planes.
Apretó los puños furiosa.
—No diré nada que te perjudique Lila — prometió Adrien — soy de palabra, sin embargo, la verdad tarde o temprano sale a luz, así que te recomiendo que comiences a sincerarte con todos — dicho esto, se alejó de la chica entrando a clases al mismo tiempo que la señorita Bustier abría la puerta.
Lila mientras tanto pensaba en un nuevo plan que la sacaría de esos apuros, Adrien dijo que no podía acercarse a Marinette ni a Kagami.
Una sonrisa cruzo su cara.
Pero... nunca dijo algo de que Kagami no se acercara a Marinette.
—¿Lila? — la llamó Caline abriendo la puerta mirando preocupada a la castaña. — las clases están por empezar ¿que haces afuera?
Disfrazó su perversa sonrisa por una inocente y miró a la maestra con ojos lastimeros.
—Lo lamento tanto profesora, no pretendía molestarla, es solo que... — se agarró la cabeza como si estuviera lamentándose — estar al fondo de la clase hace que mi tinnitus quiera regresar, quise salir a tomar aire fresco para aliviar un poco los zumbidos — dijo mientras señalaba su oído derecho.
La maestra la miro con compasión y camino hacia ella colocando una mano en su hombro.
—Oh lo lamento, ya veremos si podemos cambiarte otra vez de asiento, ¿Te sientes mejor como para regresar a clases? — preguntó de manera amistosa junto a una sonrisa.
Lila sonrió y asintió.
—Si, creo que ya estoy bien. Gracias madmoiselle Bustier — agradeció mientras corría hacia el salón dejando a la mujer atrás.
Finalmente, la castaña se ubicó en la ultima fila y fijó su mirada en Adrien, este ni siquiera la miró, por ahora no representaba un peligro, pues sabía que el chico cumpliría su palabra y no la delataría, pero aún quería quitar a Marinette y a esa tal Kagami del camino.
Sería más difícil con respecto a Marinette, puesto que Adrien estaba interesado en ella, y esa tal Kagami era su amiga. Pronto haría que esas dos no fueran más que eternas rivales, solo tenía que formar un pequeño rumor con respecto a ambas, y el resto se resolvía solo. Si no podía tocar a ninguna de las dos para deshacerse de ellas. Pues ellas harían su trabajo destruyéndose la una a la otra.
Que fácil seria deshacerse de las dos chicas que le importaban a Adrien. Y lo mejor es que no tendría que mover un solo dedo, salvo para crear el problema. El solo pensarlo le resultaba tan satisfactorio.
Había terminado la última jornada escolar, eso significaba, para los demás alumnos que podían retirarse a sus casas. Pero no para Adrien, para él eso solo significaba una cosa.
"Esgrima"
Recogió su bolso y lo colgó en su hombro desviando su camino hacia la cancha, muchos de sus compañeros ya se encontraban ahí, así que les dió un rápido saludo a todos y entró a los vestidores a cambiarse.
—Regreso en un minuto chicos —les dijo a sus compañeros para entrar a los vestidores. Se puso su traje de esgrima y dejó su ropa en su bolso.
Plagg salió del bolso del chico y flotó hasta su rostro sin siquiera asegurarse de que no había nadie.
—Chico, no soy un experto, solo soy el Kwami más importante de todos — se mofó la criatura flotando frente a su cara — pero hasta yo estoy consiente de que si no hablas con esa chica pronto, te vas a meter en un buen lío, y esa es mi especialidad — regañó mientras se rascaba una de sus orejas con su manita.
— Y ¿Desde cuando te interesa lo que haga o deje de hacer? — preguntó Adrien arqueando una ceja dorada mientras miraba a su Kwami bostezar.
—¡Desde que no dejas de involucrarme en los embrollos en los que te metes! — protestó — estoy cansado de todas las tonterías que haces, ya es hora de que madures un poco — le riñó con el ceño fruncido.
—Mira quien lo dice — ironizó Adrien — el que es capaz de pelearse con una rata por un trozo de queso — finalizó.
—¡Quiso llevarse a Carmela! — gritó el Kwami negro con horror posando sus manitas en su cara al recordar la escena en donde su queso era "secuestrado" — tuve que usar la artillería pesada — puntualizó.
—Llorando no conseguiste que el ratón te devolviera tu preciado queso — le recordó con aburrimiento colocándose el casco como era debido, y acordándose de como su Kwami le había llorado como por dos horas que le comprara un nuevo Cammembert, porque su último trozo, se lo había llevado la rata.
Fue toda una locura.
Sin embargo, el Kwami de la destrucción solo ignoró el comentario de su portador y se metió en la bolsa mascullando que su dueño era un aburrido insensible, cómplice de un secuestrador de quesos.
—Calma Plagg, te llevaré a comer tu queso una vez termine mi práctica. — dijo el modelo a través del casco para que su Kwami se tranquilizara un poco.
Sin obtener una respuesta de su parte, se encogió de hombros y tomó el florete para ir con los demás.
Estando ya en la cancha, volteó a todos lados tratando de encontrarse con la de ascendencia japonesa, visualizándola en un rincón de la cancha practicando unos movimientos de esgrima bastante buenos, al menos así fue hasta que un carraspeo de monsieur Armand llamó su atención. Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y pusieron extrema atención a su maestro formando una pequeña fila.
El hombre pasó seriamente delante de sus alumnos moviendo su mostacho y asintiendo con aprobación al comprobar que todos estaban en su respectivo orden.
De la mano que tenía colocada atrás, sacó su preciado florete y miró a sus estudiantes con seriedad. Todos sabían lo que esa mirada significaba.
—¡Les garçons Posiciones!
Al instante todos levantaron sus armas y colocaron su pie derecho atrás.
—¡Engarde!
Esta vez levantaron sus armas poniéndose enfrente de sus compañeros de batalla.
—¡Comiencen!
El ataque comenzó de frente entre los estudiantes, defendiéndose con ataques feroces de sus compañeros, sin embargo, dos estudiantes destacaban de entre los demás. Kagami y Adrien competían con fiereza por el puesto del mejor lugar. A los ojos del profesor Armand, su batalla era todo un espectáculo, después de todo, ellos eran sus alumnos favoritos.
Cuando ambos chocaron el sable provocando un sonido metálico que sonó por toda la cancha, hicieron reverencia y levantaron las caretas para darse la mano amistosamente, habían quedado empate.
—Nada mal — indicó Kagami mirando seriamente a su compañero — has mejorado mucho Adrien. — admitió la japonesa junto con una leve sonrisa.
Adrien igualmente sonrió y devolvió el halago a su compañera.
—Me alegra estar a tu altura Kagami, eso me honra.
La japonesa amplió su sonrisa ocultando nuevamente su rostro que ahora abarcaba un suave rubor.
Los demás imitaron a sus prodigiosos compañeros y estrecharon sus manos dando la batalla por finalizada, esperando la orden del profesor para retirarse a los vestidores. Cuando este concedió el permiso, los estudiantes se despidieron de su profesor y corrieron a los vestidores en busca de agua y cambiarse con sus respectivas prendas.
Kagami y Adrien fueron los únicos que quedaron en la cancha, Adrien miró como Kagami se retiraba la careta por completa manteniéndolo consigo debajo de su brazo. Caminaron hasta llegar a una banca cercana, donde se sentaron y Adrien comenzó a hablar.
—Kagami yo... tengo que hablar contigo sobre un tema que... — el sonido de un celular interrumpió la conversación dicha por Adrien. Kagami levantó su mano indicándole a Adrien que atendería el teléfono y contestó la llamada con esa voz vacía y carente de todo sentimiento alegre.
—¿Hola? Si, ya terminó — hizo saber a la voz a través del teléfono — muy bien, llegaré enseguida. Adiós — la esgrimista soltó un enorme suspiro al colgar la llamada. Levantándose de donde estaba sentada y tomando su bolsa sin siquiera ir a los vestidores para cambiarse su uniforme de esgrima.
—Tendremos que hablar luego Adrien, mamá solicita mi presencia en este momento. Adieu.
Sin decir nada más la japonesa se retiró dejando a Adrien con la palabra en la boca maldiciéndose a si mismo por no tener el coraje suficiente para hablar con su compañera. Sentía un mal sabor de boca tener que rechazar a una de sus pocas amigas. Pero tenía que hacerlo, no quería que hubiera ningún malentendido, tampoco quería que se enterara por parte de Lila, aunque le había dado su palabra de no meterse con sus amigas, no se fiaba mucho de ella, siempre tenía alguna treta bajo la manga.
Decaído de no lograr su cometido, Adrien se levantó y tomó igualmente su bolso yéndose a los vestidores. Sus compañeros ya estaban totalmente vestidos y salían portando sus bolsos o mochilas, quedando solo él dentro del cuarto, aprovechando que nadie estaba ahí más que él, dejó salir a su Kwami.
Al salir del bolso del chico este sacudió su cuerpo como si se hubiera mojado. Y miró seriamente a su portador, como regañándolo sin palabras, a lo que este se encogió de hombros viéndolo inocentemente.
—Oye, lo intenté ¿Vale? No es mi culpa que interrumpieran — se defendió el modelo.
—Aún así pudiste decírselo sin problema, no entiendo por qué los humanos se complican tanto.
—No es como si pudiera decírselo así de fácil Plagg, es un tema muy delicado, no quiero herirla, es una de las pocas amigas que tengo — explico dejando su bolso en la banquilla. — lo que puedo hacer ahora, es ganar puntos con Marinette, veo a Kagami tres días a la semana en esgrima, lograremos tocar el tema muy pronto, ya lo verás — lo tranquilizó — hasta mientras, podría ir a visitar a Marinette como Chat Noir, sería un buen comienzo.
La criatura al oír esto siseó, pues no le gustaba para nada que su portador ignorara que tenía asuntos con la chica esgrima por resolver, comenzando por decirle la verdad con sus sentimientos.
—Estas haciendo las cosas mal chico — reprendió el Kwami con un claro ceño fruncido — primero debes hablar con Kagami respecto al tema y luego dar un primer paso con Marinette, pero allá tu si te quieres hacer un lío — se mofó la criatura cruzándose de brazos y alzando su pequeña barbilla ignorando a su portador.
Adrien se desprendió de su traje de esgrima y se vistió rápidamente con su ropa habitual y miró a su Kwami expectante.
—Sabes, es extraño que hables con tanta sabiduría, seguro que el estar todo el tiempo aspirando el hedor de esos quesos finalmente hizo algún efecto en ti — expresó el modelo creyendo que su Kwami probablemente estuviera delirando o algo parecido, de otro modo, no le veía lógica a que estuviera presionándolo para que haga lo correcto. Normalmente, era muy despreocupado.
—¡Pero que dices mocoso! ¡Mi adorado queso no tiene nada que ver! Yo puedo ser sabio cuando me entre en gana — refutó molesto cruzando los brazos tras su cabeza flotando.
El rubio totalmente ajeno a las quejas de su Kwami, continuó con su tarea de vestirse.
—Listo — dijo Adrien terminando de amarrar sus zapatos y tomando su bolsa — andando Plagg, hay que ir a casa. Mañana tenemos que hacerle una visita especial a alguien. — expresó con una sonrisa, terminaría sus respectivas tareas para poder visitar pronto a su bella amiga. Mañana no tenía esgrima, y tampoco alguna sesión de fotografías, así que tendría algo de tiempo libre en el cual sacaría provecho, quería conocer más a su compañera de clases, darle una oportunidad, dado que cuando su padre fue Akumatizado, esta había rebelado que tenía sentimientos románticos hacia él. Se sintió profundamente halagado, pero en ese momento no le dió tanta importancia debido a su ciego amor por Ladybug.
Pero ahora, se daría una oportunidad para conocer más a aquella chica que soñaba con ser diseñadora de modas. La protegería de Lila y de cualquier otra amenaza dirigida hacia ella.
Exhaló un suspiró y camino hasta su chofer para llevarlo a casa. Ya tenía un plan en mente. Y uno de ellos era conquistar a Marinette en sus dos facetas.
...
Aquí el prólogo, el comienzo de esta historia \-/
He decidido subir de una vez el prólogo debido a que La historia en si comienza desde el capítulo uno, además de que ya lo tenía escrito.
Regalenme un review para que continúe please! Y gracias a todos los que comentaron en la Sipnopsis.
¡Un beso a todos!
