Mansión Agreste
Estaba muy nervioso.
Ciertamente, solo se había encontrado con la chica en su forma heroica las veces que ha tenido que salvarla por culpa de un Akuma. Aquella vez con Glaciator y Bakerix, fueron las únicas veces que había estado tan cerca de la chica, incluso habían mantenido pequeñas conversaciones, sin mencionar la vez que el padre de la chica fue akumatizado gracias a que él mismo la había rechazado frente a ellos. Y a pesar de que las cosas estuvieran bien entre los padres de la chica y él, no sabía como tenía cara de presentarse como un amigo de Marinette, cuando tenía ganas de intentar algo más con su hija.
Tantos pensamientos distintos a la vez lo abrumaron tanto como la luz de las cámaras en las sesiones. Gracias a Dios y estaba acostumbrado, no tenía ánimos de desmayarse ahora mismo. Menos cuando estaba por hacerle una visita a la diseñadora.
Revisó frente al espejo de su baño una y otra vez su cabello y miró la rosa en su mano. A diferencia de la rosa de aquella vez. Esta vez el chico sostenía una hermosa y fragante rosa roja. De esas que su Lady siempre rechazaba o desechaba. Le entro algo de nostalgia en ese momento, más no le dio importancia y siguió con su tarea de chequear alguna imperfección en su melena. Quería causar una buena impresión. Lo cual pensó después que era muy tonto, ya que anteriores veces se había presentado en la casa de los Dupain de forma descuidada, sin preocuparse siquiera por su apariencia. Sin embargo esta vez, sería distinta a otras.
—Bien, ¿Cómo me veo Plagg?
La criatura miró con aborrecimiento a su portador y abrazó a su queso con más insistencia antes de bostezar.
—Para mi estas igual que siempre — dijo sin el menor entusiasmo — no sé porque te esfuerzas tanto en arreglarte si al transformarte cambiará toda tu vestimenta.
El modelo hizo caso omiso a su Kwami y roció algo de agua de colonia a su cuello, torciendo los labios al creer que se había echado demasiado.
El Kwami detrás de él tosió de manera exagerada hasta producir un gemido de lamento y caer al suelo provocando un golpe seco que preocupo a su portador.
—¿Plagg? ¿Estas bien?
La criatura negra sin dejar de toser abanicó su rostro y se trepó en el trozo de queso que había caído a un lado de él, inhalando fuertemente su aroma, como si este pudiera calmar el aroma a colonia que se había echado su portador.
—¡Me ahogo! ¡Veó la luz! — dramatizó el Kwami levantando su bracito en dirección al techo — ¡Veo la danza sagrada de los quesos en el cielo! ¡¡Carmela!! ¿Eres tú?
Al darse cuanta de que solo eran simples exageraciones de su Kwami, el modelo se levanto del suelo donde había estado arrodillado y dejó su botella de agua de colonia a un lado del enorme espejo.
—No tienes remedio Plagg — continúo Adrien antes de agarrar su cepillo de dientes.
—¡El que no lo tiene eres tú! Y pensar que debo estar contigo aún cuando te echas esa asquerosidad encima — reclamó señalando la botella de perfume — sigo sin entender porque te arreglas tanto, apenas y se notará parte de tu rostro con la máscara.
—Cada detalle cuenta Plagg — enfatizó el rubio apoyando sus manos en el lavabo mirando apenas habiendo dejado el cepillo de dientes en su lugar.
—Pff, te apuesto a que esta noche no conseguirás nada salvo un buen susto por parte de la chica — se mofó Plagg soltando leves risitas que luego se transformaron en carcajadas.
A su portador no le gustó en lo más mínimo que su Kwami se riera de él, así que ordenó su transformación inmediata observando con satisfacción como el Kwami era absorbido por el anillo. Más el pequeño gato, gritó algo antes de ser succionado por completo por el Miraculous.
—¡No funcionará! — gritó Plagg antes de que el anillo se fusionará con el Kwami de la destrucción para dar paso a su transformación en súper héroe.
«Bah, el no sabe de lo que habla»
Miró la rosa en su mano y la sujetó con sus dientes para poder tomar su vara e ir directamente a la panadería de los padres de Marinette.
Casa de los Dupain Cheng
El héroe caminó la ruta frente a él hasta llegar de lleno a la entrada de la Panadería. Tembló fuertemente y pasó saliva por su garganta abriendo la puerta haciendo sonar la campanilla. Al instante que lo hizo, el padre de la chica esbozó una enorme sonrisa y se acercó a él dándole un fuerte abrazo rompe-costillas.
—¡Pero si es mi héroe favorito! ¿Has venido a visitarnos? He hecho croissants — informó el panadero con un brillo en su mirada.
El héroe trató por todos los medios de zafarse del abrazo del amigable hombre, más el aire de sus pulmones lo habían abandonado por completo, llegando solo a provocar que este hiciera sonidos ahogados con la boca.
Afortunadamente Sabine ingresó al establecimiento con varias bolsas del súper y al mirar como su marido tenía apresado al héroe de París en fraternal y descomunal abrazo. Se llevó las manos a la boca sorprendida.
Se acercó a donde estaban su marido y el héroe y con un golpecito llamó la atención de este. Y al ver a la mujer asiática cruzada de brazos hicieron soltar de inmediato al chico, pero sin perder su entusiasmo, agarró al súper héroe de los hombros y lo plantó enfrente de Sabine.
—¡Cariño! ¡Mira quien vino a visitarnos! El amigo de nuestra niña, puede cenar con nosotros ¿No? — preguntó impaciente mirando con ojos tiernos a su esposa, que parpadeo con tranquilidad dejando las bolsas en la mesa.
—Bueno, no será ningún inconveniente, siempre y cuando Chat Noir este de acuerdo — recalcó viendo el rostro de nerviosismo del héroe con tema de gato.
—Y-Yo no quiero molestar — se excusó tragando nuevamente ante los padres de Marinette, quienes lo miraban alegres y curiosos.
—¡Pero si no es molestia muchacho! Marinette llegará en un momento, hasta mientras, ven ayúdame a poner la mesa — sin esperar respuesta del héroe, el panadero tomó su brazo y casi volaron escaleras arriba a su departamento, con Sabine siguiéndole los talones a su esposo, debía llegar a tiempo antes de que a Tom se le ocurriese otra locura para el héroe de París.
Cuando terminaron de colocar la mesa, Chat Noir estaba aún más nervioso que antes si fuera posible. Había cuidado de que la rosa que había traído no se dañara o maltratara mientras realizaba los pedidos de Tom Dupain. Casi podía decir que se había relajado un poco cuando la puerta de la sala se abrió dejando mostrar a Marinette.
—¡Mamá! ¡Papá! Ya llegué — la voz de la chica había derrumbado todo el control de nervios que estaba construyendo Chat a su alrededor. Sus rodillas comenzaron a flaquear y pronto su mente quedó en blanco sujetando la rosa casi con ligeros temblores que recorrían su cuerpo.
Cuando la chica se acercó a la cocina no dudo en congelarse en su sitio abriendo la boca de manera exagerada con una mirada de incredulidad.
—¿¡Chat!?
El héroe tragó nervioso saludando tímidamente con una mano a la recién llegada y ubicándola luego detrás de su cuello con incomodidad al ver la reacción de la chica.
—Eh... ¿Sorpresa?
Tom sin notar la tensión que se había formado llegó a la mesa colocando un plato rebosante de deliciosos croissants y luego poniéndose detrás de su hija colocando su brazo en los hombros de ella para mirar al héroe.
—Mira cielo, Chat Noir vino a verte y lo invitamos a cenar — explicó animadamente — y mira... — le habló en tono bajo para que solo ella escuchara. — trajo una rosa, y es de un color diferente al de la última ve...
Un carraspeo de parte de su esposa impidió que terminara la frase, sonriendo nervioso y yendo con su esposa antes de decir algo que a ella le pareciera inapropiado. Aún no perdía las esperanzas de que su hija y Chat Noir pudieran ser pareja. ¡Quería tener nietos pronto! De preferencia pequeños niños rubios con trajecitos de gato.
—Perdón cariño, solo señalaba el lindo detalle que tuvo Chat, no quise ponerlos incómodos — el señor Dupain se salvó por los pelos de un regaño por parte de su esposa. Pero Chat al ver que todavía sostenía la rosa en su mano se acerco hasta Marinette de manera lenta y se la tendió firmemente esbozando una pequeña sonrisa.
—E-Es para ti, espero te agrade.
Marinette saliendo de su trance, tomó la rosa y la olfateo con delicadeza sintiendo como la incomodidad pronto se alejaba dándole paso a una expresión más relajante.
Pronto sonrió y miró al héroe con gratitud.
—Es preciosa Chat, muchas gracias.
El héroe se sonrojó debajo del antifaz y asintió tímidamente a la franco-china.
Sabine atrajo la atención de los dos jóvenes colocándose en medio y decirles lo siguiente.
—Todavía faltan unos minutos para que la cena este lista, porque no llevas a nuestro invitado a la sala para que jueguen unos videojuegos Marinette, estoy segura que eso les servirá para matar el tiempo.
La azabache tardó unos segundos en reaccionar, pero finalmente lo hizo y concordó con su madre, llevando a un tímido súper héroe al sofá, donde estaban frente a la televisión encendida
—¿Eres bueno en Mega Strike 3, Chat Noir? — preguntó la chica pasándole el mando para controlar a los personajes.
Chat se acomodó en el sofá y se relajó un poco ante la pregunta, esa era su oportunidad de convivir codo a codo con la chica, y claro, impresionarla con los nuevos movimientos que había aprendido practicando con Plagg en su cuarto.
—No quiero presumir, pero soy el mejor en esta clase de juegos — se mofó el héroe mirando como la chica ponía el videojuego y este se presentaba colorido mostrando el menú principal.
—Vamos a ver si lo que dices es verdad — sonrió la pelinegra ladeadamente ubicándose al lado del gatito y tomando su control remoto para presionar el botón de comenzar.
—¿Listo? — inquirió Marinette dándole una mirada competitiva.
El gatito asintió y miró fijamente la pantalla.
—¡Listo!
—Preparados...
—3...
—2...
—1...
—¡Comiencen!
En seguida Marinette presionó a diestra y siniestra todos los botones como la experta que era. Chat Noir hacía lo mismo pero un poco menos rápido, haciéndosele difícil seguirle el paso a la chica, puesto que su personaje ya estaba con un 30% menos de vidas.
—¿Qué pasa gatito? Creí que habías dicho que eras un experto — se burló la azabache.
—Te aplastaré en la siguiente ronda, princesa. — prometió el minino sonriendo confiado.
—Reto aceptado, minou — rió Marinette con un brillo cobrizo en su azulada mirada.
Los padres de Marinette se asomaron al escuchar las risas y carcajadas de ambos individuos dándose una paliza en los videojuegos. Tom sonrió soñador y observó con cariño a la pareja sentada en el sofá.
—Aún creo que harían una hermosa pareja — mencionó Tom a su esposa.
Sabine rió levemente y abrazó al corpulento hombre recargando su cabeza en su hombro y habló.
—Ya sabes que Chat Noir ama a alguien más, cariño. — le recordó — no debemos obligarlo a amar a nuestra hija. El amor es algo que va de poco a poco y florece aún en los momentos más caóticos — meditó.
Tom dejó un suave beso en la cabellera de su esposa y fijó su mirada a la sala donde se encontraban su hija y el súper héroe.
—Como siempre... tienes razón mi flor de loto. — suspiro el panadero abrazando la cintura de su esposa.
—¿Los llamamos a cenar? — preguntó curiosa Sabine mirando a su esposo, este abrió la boca para decir algo cuando las risas de ambos lo interrumpieron haciéndolo sonreír.
—Déjalos pasar la tercera ronda. — sugirió divertido.
Los dejaron continuar hasta que escucharon las quejas de Chat Noir desde la sala lamentándose de haber perdido.
—Parece que Marinette ganó.
—Digna hija de su padre — se enorgulleció Tom.
Sabine sonrió y llamó a la pareja para cenar. Marinette no dejó de restregarle en la cara a Chat Noir de camino a la cocina, que había ganado dos partidas de tres y Chat Noir solo torció los labios en un mohín y espero a que la señora Cheng colocara una deliciosa porción de Lasaña en su plato.
—Vaya, esto huele muy bien — señaló el héroe tomando el tenedor para pinchar la comida.
—¡Mamá hace la mejor lasaña del mundo! — expresó Marinette tomando también los cubiertos para comenzar a comer.
—¿Si? Pues veamos quien cocina mejor cuando prueben el postre que hice — bromeó el panadero sacando de la nevera cuatro copas que contenían un tipo de jalea espesa color marrón claro — Mousse de café y almendras caramelizadas.
Al héroe se le hizo agua la boca el ver la lasaña, los croissants en el centro y el postre recién sacado por el Sr. Dupain.
«Estoy en el paraíso»
—Adelante chicos, coman antes de que se enfríe — alentó Sabine tomando un croissant y mordiéndolo. Así es como todos terminaron de comer entablando conversaciones triviales y un ambiente acogedor del cual él carecía mucho. Siempre comía solo y las pocas veces que lograba cenar con su padre lo hacía en un frívolo e incómodo silencio. Nada que ver con la familia de Marinette.
Había llegado a esa casa con el motivo de conocer mejor a la chica que decía haber tenido sentimientos románticos por él. Más jamás tuvo tiempo de llegar a algo más con Marinette. Cosa que lo frustraba.
Cuando terminaron la cena, los padres de Marinette lo arrastraron hacia la sala nuevamente donde había estado jugando videojuegos con Marinette. Se sentaron a mirar una película y a la mitad del video Chat Noir sintió un peso extra en su hombro, volteo la cabeza solo para llevarse la sorpresa de que Marinette se había dormido.
Trató de no moverse para no incomodarla, pero en cuanto el Sr. Dupain la vio, se ofreció a cargarla para llevarla a su cuarto a dormir.
El corpulento hombre cargo a su hija sin problema alguno en sus brazos y le dió una sonrisa agradecida a Chat Noir.
—Gracias por visitarnos esta noche, Chat Noir, eres bienvenido siempre. Y ya sabes, sigue pendiente esa clase de cocina para hacer croissants — le recordó guiñándole un ojo.
Chat Noir asintió y Tom afirmo con la cabeza para subir las escaleras rumbo al cuarto de su hija.
—Creo que yo también debería irme Madame Cheng, gracias a usted y a su esposo por invitarme — informó el héroe levantándose del sofá y corriendo hacia la puerta.
—Chat Noir, espera — lo detuvo la mujer.
Chat al oír su pseudónimo se detuvo antes de girar la perilla y la observó curioso.
La mujer se acerco a él lentamente y lo miró de manera inquisitiva.
—¿Puedo saber el motivo por el que decidiste aceptar la invitación de mi esposo a cenar? — indagó capciosa.
—B-Bueno, yo...
—¿Es acaso por Marinette? — continuó preguntando.
El héroe se quedo en silencio y bajó la mirada al suelo. Había sido atrapado, no esperaba pasar una tarde con toda la familia Dupain, simplemente quería estar unos momentos en presencia de Marinette.
—La vez pasada nos dijiste a Tom y a mi que te gustaba Ladybug, acaso mi hija y tú...
—¡No! — respondió de inmediato sobresaltado. Luego se dió cuenta de que había sido demasiado brusco con su respuesta.
—Y-Yo, quiero decir, no... digo, aún tengo sentimientos por Ladybug, pero... tiene razón — aceptó — la razón por la que vine hoy era, para conocer mejor a Marinette. Sé que no soy nadie para pedirle que me de la oportunidad de conocer a su hija, de poder, esperar a que suceda a algo...? — respondió dudoso.
—¿Quieres a mi hija? — preguntó Sabine con seriedad.
—La aprecio mucho. — explicó — le tengo un enorme cariño y puedo admitir con seguridad de que si no me hubiera enamorado de Ladybug primero, ella sería la primera persona en la que pensaría al despertar cada mañana. — dijo sin titubear.
La señora Sabine se acerco más al inmóvil súper héroe y asintió.
—Esa era la respuesta que quería escuchar — sonrió —no te obligaré a que la ames. Solo quiero verla feliz, como su madre solo busco lo mejor para ella, y no quiero verla en ese semblante triste que se carga estos días. — suspiró acongojada.
—¿De que habla?
La mujer llego hasta él y tomo sus garras en sus manos.
—Solo te pido que cuides a mi niña, te lo pido como madre que soy, últimamente la he visto triste, ya no es la niña alegre y optimista que solía ser. Parece tan desolada y siempre esta aislada, ya casi no se junta con su mejor amiga, me preocupa mucho que le este pasando algo malo — las palabras de la mujer se atoraron en su garganta solo de pensar que a su niña le estuviese ocurriendo cosas malas, algo tan grave que tenga que ver con sus cambios de actitud.
Chat Noir sabía los motivos del comportamiento de su amiga. No se necesitaba ser un genio para saber que Lila estaba involucrada en todo esto. Era más claro que el agua. Sin embargo no se lo comentó a la señora Cheng por dos simples motivos, primero, porque no quería preocuparla más de lo que ya estaba y segundo, porque ciertamente eso sería un grave error que pondría en riesgo su identidad. Ya que Chat Noir no estaba involucrado en la vida de Marinette, si no Adrien, como su compañero de clases.
Solo pudo sostener su mirada con la de la preocupada mujer, una mirada de una madre desesperada por ayudar a su hija, le sonrió tranquilamente y le dijo.
—No se preocupe señora Cheng, me encargaré de que Marinette este segura y siempre sea feliz, no dejaré que pierda esa chispa que la hace tan única — prometió.
La mujer se alivió un poco al escuchar esas palabras.
—Te lo agradezco mucho Chat Noir —la mujer abrazo al héroe de manera maternal dejándolo pasmado. Hacia tanto tiempo que no había sentido el cálido abrazo de su madre. Había olvidado lo bien que se sentía un abrazo reconfortante, casi sintió como si fuera su misma madre quien lo abrazaba. El joven gato se separó del abrazo y con un asentimiento de cabeza se despidió de la madre de su compañera y salió del hogar de los Cheng a paso apresurado.
Chat Noir iba muy en serio con aquella promesa, y comenzó a cumplirla en el momento en que se acercó a Lila para evitar que perjudicara la vida de su princesa. No dejaría que nada le pasara mientras él estuviera con vida. Algo bueno había salido aquella noche.
Por lo menos, había conseguido la aprobación de su suegra.
...
¡Arrancamos con el primer cap de esta dramática historia! .
Se me hizo mucho publicar hasta el 12 de Octubre, lo que si pido por favor es que no me presionen con los caps me toma días pulirlos para que queden bien, así que espero que comprendan...
Volviendo a la historia...
¿Quién diría que la salida de Chat para ver a su princesa saliera totalmente diferente a como lo planeó? En lugar de eso tuvo una cena con los suegros, lo machacaron en videojuegos y terminó viendo una película con los Dupain.
¿Logrará Chat Noir enamorarse de la dulce chica de coletas? O ¿Solo estará destinado a ser un muy buen amigo de ella?
Y hablando de problemas y confusiones... ¿Que pasará con Kagami?
Va a ocurrir la frasesita de: ¡Que arda París! ¿?
Jaja nos leemos en el siguiente cap.
Agradecimientos a:
Karen Agreste
HKt29
Sonrais777
y
Zara
Si quieres recibir un saludo, por favor escriban un review de igual forma, gracias por apoyarme y estar al pendiente de esta historia.
¡Bye! ¡Bye!
