Jardines de Luxemburgo
Kagami blandía su espada con maestría, cortando el viento con el sable que portaba y colocándose en las posturas que había ensayado durante toda la mañana. Si tenía que ser sincera con ella misma, estaba cansada, agotada y adolorida. Sus músculos rogaban por algo de descanso, pero su rostro no lo demostraba, así que sin más, siguió con su entrenamiento.
Había estado entrenando con su madre durante varias horas, sin ningún tipo de descanso, si se relajaba por lo menos un rato, su cuerpo se acostumbraría y no podría con los siguientes entrenamientos... eso era lo que su madre siempre decía. Además, luego de esto tenía las clases de esgrima en el instituto. Estaba acostumbrada a cargar con tanta presión encima.
Luego de un largo rato fingiendo luchar con algo invisible, se detuvo y fijó la mirada en su madre, su rostro estaba firme y serio, manteniendo su cuerpo en una posición erguida, sabiendo que la estaba observando, la mujer asintió satisfecha de que su entrenamiento haya sido culminado, y ahora por fin podría tomarse un pequeño descanso antes de irse al instituto.
Observó a su madre sentada en una banca escuchando como se acercaba hasta ella, sabía que no podía verla, pero si oír todos sus siguientes movimientos.
—¿Crees que estas lista para enfrentarte a mi nuevamente, Kagami? — preguntó la mujer sin siquiera mover un músculo.
La mencionada pegó un respingo y aspiró hondo antes de observar la espada que traía en sus manos y luego a su madre.
—Necesito más entrenamiento, madre. No me siento preparada para luchar contigo aún, sería fácilmente derrotada — se excusó mirando hacia abajo.
Tomoe negó con la cabeza y con ayuda de su bokken comenzó caminar hasta el auto, seguida de Kagami.
—¡Katsu, puerta! — ordenó la mujer para que al instante la puerta del coche se abriera.
—Espero que en la clase de esgrima lo des todo, y no me decepciones como lo hiciste hoy. — reprochó de manera rápida entrando al auto con Kagami.
—Perdóname madre, te aseguro que no volverá a pasar lo mismo — afirmó sentándose en el asiento con cuidado.
—Katsu, llévanos al instituto Françoise Dupont — volvió a decir la mujer al vehículo que inmediatamente cerró las puertas y se condujo automáticamente a la dirección dicha por la mujer.
—Bien — afirmó con la cabeza — ansío que lo que hayas dicho sea cierto, y no sean solo palabras vacías.
—No lo son, madre. Te lo aseguro.
—Ya veremos eso en el entrenamiento de mañana y en las clases de hoy...
Kagami hizo un ruido proveniente de su garganta para afirmar y descansó si cuerpo en el respaldo del asiento escuchando como su madre le daba órdenes a Katsu de detenerse en el instituto Françoise Dupont.
La puerta se abrió a su izquierda y tomando sus cosas de la cajuela, ingresó al instituto despidiéndose de su madre. La cual no mencionó palabra alguna. Y solo la observó marcharse dejándola con un vació en su interior.
Sin más entró al instituto observando a varios estudiantes salir por la entrada de este, ya era la hora de salida para los del Françoise Dupont, más no le dió importancia y continuó con su camino.
...
Al llegar a su casillero, Kagami abrió con cautela la puerta, encontrándose con que su candado había sido forzado.
Asustada de que se hubieran robado algo de sus objetos personales, revisó su bolso y encontró todo en orden al parecer, no había señales de que se hubieran robado nada.
Salvo tal vez...
Rebusco entre sus cosas hasta hallar su libreta personalizada y para su temor, había encontrado algo en su bolso... algo mucho peor que las cosas que se pudieron haber robado.
Sacó con cuidado su libreta hecha girones, mayormente la parte en donde tenía una foto recortada de ella con Adrien en sus respectivos uniformes de esgrima.
Cuando reparó su mirada en la rosa disecada que le había regalo Adrien tiempo atrás, su corazón se estrujó, y de su mirada rabiosa resbaló una lágrima que recorrió toda la extensión de su mejilla hasta llegar a su barbilla.
La retiró con enojo ayudada de la manga de su uniforme y se levantó abrazando los objetos destrozados, al igual que su corazón en ese momento, su mirada se perdió en un punto
Cayó una nota al piso y la esgrimista la tomó con una de sus manos temblorosas de ira y su mirada molesta leyéndola mentalmente... apretó fuertemente el papel hasta destazarlo con sus puños apretados, presa de la rabia.
Quién haya echo esto... lo iba a pagar, y muy caro.
Si eres lista, no volverás a fijar tus ojos en Adrien.
Olvidándose por completo de la clase de esgrima, la japonesa juntó sus cosas y las volvió a colocar en su casillero de manera lenta y algo decaída, estaba molesta, pero más herida de que esa persona, se hubiera atrevido a destruir la única cosa que había podido conservar de Adrien.
Caminó por los pasillos tratando de serenar su mente y cuidando de no destrozar con sus propios puños cualquier cosa que estuviera a su alcance, aún tenía pendiente una cita con esa alimaña.
No llevaba ni cinco minutos caminando cuando una chica le bloqueo el paso haciéndola abrir los ojos sorprendida por su inesperada acción.
—¡Hola! — saludó efusiva la castaña — eres Kagami Tsurugi ¿cierto? Adrien me ha hablado tanto de ti — comentó con simpatía la chica.
Kagami parpadeó confusa para mirar a la extraña chica con un deje de desconfianza. Casi nadie se le acercaba a excepción de Adrien, ni siquiera los de su grupo entablaban algún tipo de conversación con ella ¿Y esta chica se acercaba como si nada?
Eso le extrañó un poco.
—¿Tú quién eres? — inquirió la japonesa frunciendo el ceño con desconfianza. Ahora que la veía bien, esa era la misma chica que había salido en esa estúpida foto con Adrien, le dió una mala vibra a penas la vio. Y su tono de voz era tan irritante que le dió jaqueca por unos momentos.
La chica ignoró el tono molesto de la pelinegra y continuó hablando con entusiasmo, no dejándose amedrentar por la mirada glacial que le dedicaba.
—Tranquila, soy amiga de Adrien, pasamos tanto tiempo juntos — alardeó con una sonrisa que pretendía ser amigable — no me ha hablado más que maravillas sobre ti, y de lo buena que eres en esgrima.
El semblante de la japonesa se ablandó un poco al escucharla, casi podía sentir sus fuerzas flaquear ante la mención del nombre de Adrien.
—Es una lástima que no pasen tanto tiempo juntos — se lamentó la castaña — ¡Hacen una pareja hermosa! Tienen tanto en común...
Kagami no dijo nada, solo se dedicó a escucharla, la chica no le daba buena espina, pero aún así, sus palabras eran convincentes, era obvio que Adrien y ella eran el uno para el otro, lo supo desde que descubrió que estaba enamorada de él.
—Hmm...
—Apropósito, ¿No deberías estar en tu clase de esgrima con Adrien?
—¿Cómo sabes que hoy me toca esgrima? — inquirió entrecerrando los ojos de manera sospechosa.
La castaña se las arreglo para poner una sonrisa tranquilizadora.
—Ya te lo dije, Adrien y yo somos grandes amigos, así que es normal que sepa sus horarios en los cuales practica esgrima y todas sus clases extra. — explicó.
Kagami asintió no muy convencida, el echo de que esa chica supiera tanta información acerca de sus actividades, le parecía sospechoso, y le incomodaba de sobremanera.
—¿Acaso ha ocurrido algo para que abandones la clase? — preguntó de manera insistente.
Kagami frunció levemente el ceño al recordar porque había salido de ese lugar, para dar caza a la persona que había sido capaz de violar su privacidad y dañado uno de sus objetos más preciados.
—Forzaron la cerradura de mi casillero.
Lila puso una mueca de asombro abriendo ligeramente la boca.
—¡Oh por Dios! ¿Te robaron algo? — preguntó con lástima la castaña.
—No — contestó Kagami — pero quien quiera que haya sido, dejó una nota en mi casillero diciendo que no me fijara en Adrien, y dañó algo que era importante para mi. No quiero hablar más sobre eso.
Lila la miro con pena, pero en el fondo disfrutó plenamente del semblante entristecido y a la vez fúrica que se cargaba la esgrimista. Se lo tenía merecido por fijar su interés en Adrien... lo más satisfactorio fue destrozar a placer esa horrible foto que esa chica conservaba de Adrien, como también fue un deleite pulverizar con sus propias manos esa rosa disecada.
Así que se recompuso de su fingida mueca de afligida y miró a la esgrimista con comprensión tocando su hombro.
—Eso es horrible, ¿Quién pudo hacer algo así de cruel?
Kagami endureció sus facciones.
—No lo sé... pero en cuanto sepa quién es, me aseguraré de que su rostro quede irreconocible por los golpes que le voy a dar — prometió con la voz cargada de ira.
Lila sonrió para sus adentros ocultándolo con una mueca de lamento y poner en marcha la siguiente fase de su plan.
—B-Bueno, no estoy diciendo que fue ella... pero... — contuvo el aire por unos segundos — vi a Marinette salir de los vestidores de esgrima después de que terminaron las clases.
—¿Marinette?
—Esta en mi clase, es una de las pretendientes de Adrien además de Chloe Bourgeois y sus fanáticas — informó.
—¿Y que ha de ti? — inquirió la azabache con su tono frío y demandante.
Lila sonrió incómoda y habló.
—Soy solo su amiga — la calmó — él y yo, somos prácticamente inseparables.
La mente de Kagami dejó de funcionar y sus labios se apretaron en una línea fina dejando ver su claro descontento.
—Sucede que como acabo de volver de mi viaje, he estado atrasada en muchas materias, y tuve que quedarme para pedir prestado los apuntes de una compañera cuando la vi salir de los vestidores de esgrima. — relató sin trabarse — Ella es la delegada de la clase, y por eso se queda después de la escuela para hacer la limpieza del salón. O al menos eso me han contado — respondió — p-pero, estoy segura de que ella jamás haría eso a propósito — trató de "convencerla" — es una chica muy agradable y dulce, seguro tiene justificación.
Kagami no quiso escuchar más, si no que ignoró los vanos intentos de la castaña sobre que Marinette era inocente, y todo ese rollo y avanzó hasta el salón de Madame Bustier, el cual también sabía que era el salón de Adrien.
Lila sonrió satisfecha al ver a Kagami echa una furia caminar hacia el salón de la azabache. Rió un poco al saber que su plan marchaba a la perfección... pronto todo saldría a pedir de boca.
Esto era algo que no debía perderse.
Retomó su caminar hacia su patético salón de clases para ver el espectáculo que daría Kagami.
Las cosas parecían mejorar a partir de ahora.
Para ella, claro.
...
Sus pasos se intensificaron llegando sin problemas al pasillo donde estaba el salón de la profesora Bustier, estaba desolado libre de alumnos y solo escuchó un ruido proveniente de una queja, en el interior del salón.
Su ceño se arrugó más y se tomó la molestia de entrar al salón y observar con atención como la chica sostenía una caja con varias cosas que seguro habían utilizado ese día en las clases, sus movimientos torpes y caóticos casi le hicieron rodar los ojos. Esa chica era en verdad demasiado problemática y torpe. Podía notarlo en sus acciones, y el como prácticamente levantaba la caja con dificultad para tratar de dejarla en el escritorio que ocupaba la maestra
Se veía tan normal, tan despreocupada, como si no le importara la aberración que, estaba segura, había echo.
¿Como no desconfiar? No la conocía muy bien, salvo por los relatos que le contaba Adrien y el echo de que en la pista de patinaje había demostrado ser una persona completamente indecisa y destartalada. No tenía pruebas válidas, pero tampoco podía tacharlas de su lista de sospechosos.
Sea como sea. Ya nada le importaba.
Irrumpió en el salón haciendo chocar la suelas de sus zapatos con fuerza y mirando con indiferencia la casi caída de la chica hacia el suelo. Que al levantar la vista, se topó con la mirada despectiva que Kagami le dedicaba y el porte regio que siempre portaba haciéndola encogerse ante tanta seriedad.
—¿K-Kagami?
Sin que esta pudiera prevenirlo, la esgrimista levanto su puño y lo interceptó en el rostro de Marinette haciéndola trastabillar y llevarse la mano en la zona afectada sorprendida.
Su labio inferior temblaba y su mirada dulce casi se cristalizó procesando mentalmente lo que acababa de pasar.
Kagami la había golpeado.
Pero... ¿Por qué?
No tenía problemas con la esgrimista, salvo que estaban enamoradas del mismo chico, aún así, la ligera rivalidad amorosa que tenían era a distancia, ni siquiera habían tenido una conversación en si y ahora solo...
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de la chica que le había agredido.
—Eres muy valiente, o quizás muy tonta por tener las agallas de hacer lo que hiciste — habló mordazmente la esgrimista mirando con profundo odio a la chica frente a ella.
—¿D-De que hablas? — inquirió temblorosa ¿Ahora iba a hacerse la tonto? Si, claro. Eso no funcionaba con ella, iba a sacarle la verdad aunque tuviera que amenazarla con su espada.
—No te hagas la desentendida — murmuró acercándose amenazante haciéndola retroceder aún en el suelo. — sé que tu fuiste la que forzó la cerradura de mi casillero y la que me dejó aquella nota diciendo que no me acercara más a Adrien — pronunció haciendo que Mari la mirara horrorizada balbuceando cosas incomprensibles tratando de defenderse.
—Y-Yo nunca...
—¡No te atrevas a negarlo! — siseó — puede que pase desapercibido para Adrien pero para mi no — vocalizó — sé que estas enamorada de él, así como yo, pero de una vez te advierto que tus patéticas notas y tus estúpidos intentos de sabotearme, no me asustan — continuó diciendo apretando sus manos a sus costados. — iba a tener compasión por ti porque no me pareciste ni siquiera una mínima amenaza para lograr ganarme el corazón de Adrien, pero veo que no eres más que una doble cara — masticó la palabra — y si así es como quieres jugar, esta bien — aceptó — lo haremos a tu manera — masculló despectivamente saliendo del salón a zancadas ante la sorprendida mirada de la azabache.
Marinette se llevó su mano a la mejilla donde Kagami le había encestado el golpe y siseó ante el escozor que provocó al acariciarse en esa zona.
Sabía perfectamente el nombre de la persona que había provocado aquel embrollo entre ella y Kagami, pero no podía hacer nada.
Kagami estaba cien por ciento segura de que era ella la culpable de haber invadido su casillero, no podía probar lo contrario. Y aunque lograra destapar aquella mentira, la chica no cambiaría su actitud con respecto a ella.
Compartían el mismo sentimiento. Uno que era imposible de deshacer.
Así que solo le tocaba esperar, y prepararse mentalmente para lo que venía, pues esta tormenta se había desatado. Y el sol tardaría mucho... en volver a salir.
...
No me pregunten como... pero ¡Lo logré! Publicar este cap a sido uno de los mayores retos hasta ahora, no por la falta de inspiración, si no por el tiempo... no saben lo difícil que pase estos días, practicamente... súper estresada, malhumorada y cansada de todo. Pasé por muchos problemas esta y la semana anterior, pero por fortuna logré superarme... estudio a distancia, y contrario a lo que todos piensan, es realmente difícil estudiar una carrera desde una computadora, tienes que estar pendiente de los trabajos que te mandan a cada segundo, de cada minuto de cada hora del día... recién ayer terminé una tanda de deberes que Ufff, parecían interminables Xd.
Solo puedo decirles que lamento el haberme tardado tanto con este cap, trataré de tener listo los caps ya solo para publicar, aunque no prometo nada, depende del horario que esten mis actividades...
Ahora, pasaremos a los comentarios.
Comentarios.
manu: amigo... en serio trato de responder a todos tus comentarios, pero son demasiados, y la mayoría los encuentro en varias historias que ni al caso, pero lo que si te digo, que en cada uno, si, hay material para hacer nuevas historias, que estoy segura quedarían geniales pero, ¡Agh! No es que no quiera hacerlas, es por el tiempo... como podrás notar, no actualizo precisamente en una fecha exacta, si no mas bien cuando puedo, y honestamente tengo muchos, si no es por decir demasiados proyectos por terminar, y otros cuantos que tengo planeados sacarlos a la luz, aún están en borrrador... es algo abrumador trabajar bajo presión :") por eso te pido que seas paciente, los caps no salen por obra y gracia del espíritu santo, si no por el tiempo libre que mi vida me otorga, depende de mi estado de ánimo para escribir un buen cap, y también de una buena dosis de comentarios alentadores, me gusta mucho leerlos...
AquaticWhisper: Shii, la actitud de Marinette en esta historia no flaqueará... por el momento, ya que aún le faltan cosas que enfrentar. ¡Gracias por leer!
Moon-9215: Gracias por tu apoyo tú también tendrás el mío cuando más lo necesites.
Rebeca.sz: Obrigado por tudo, amigo. Seu apoio e seus comentários são suficientes para o meu humor aumentar.
laurenlmprincess: Te entiendo, Lila es insoportable ya de por si U.U y eso que aún no has visto nada falta mucho por ver de ella aún, sin mencionar que las escenas Marichat jeje 7u7.
Hkt29: Sip, Lila es cada vez más y más malvada, y lo seguirá siendo a medida que avanza nuestra historia... aún falta mucho que leer todavía. ¡Te agradezco tanto que me leas!
Sonrais777: Concuerdo con que Lila, necesita urgentemente terminar en un manicomio U.U nos salió loca la muchacha jaja... ¡Un beso grande! Y gracias por leer
MDLV1555: ¡Aquí esta el cap que tanto querías leer! disculpa la demora :"3 muchas cosas y poco tiempo. Se te agradece mucho que te tomaras la molestia de leer.
reina kagene: gracias por tu pésame, en serio... espero de verdad que te guste la historia .
TheBlacKat: Gracias por el apoyo que me brindaste a través de un escrito, me subió mucho el ánimo. Y gracias también por leer esta humilde historia.
Sou: Gracias igualmente por tu apoyo e igualmente por pasarte a leer esta historia te lo agradezco mucho.
Zara: Gracias por la comprensión, en serio. Te mando un beso grande! Y gracias por leer
andres.tenorio.arriola: ¡Gracias! Me esforzaré al máximo en la Uni y se te agradece por el apoyo y los ánimos tanto en la historia como en mi vida cotidiana.
