Hoy es el día
Pensó Adrien mientras caminaba rumbo a sus clases de esgrima. Hoy podría decirle a Kagami la verdad, y aunque estaba seguro de que la chica no estaría para nada contenta, por lo menos se liberaría de un enorme peso de encima al decirle la verdad sobre sus sentimientos.
No debía seguir ignorando este asunto.
Solo debía ser honesto, como siempre. Y todo saldría bien. Solo esperaba no perder la amistad de la chica.
Con su mano cubierta por el traje de esgrima, empujó la puerta para salir de los vestidores y unirse a la clase en la cancha, donde muchos estaban calentando.
Nada lo preparó para lo que vio.
Escuchó claramente el sonido chirriante de las espadas chocando bruscamente en un combate improvisado que estaba abarcando la atención de todos sus compañeros de esgrima.
Kagami se lanzó hacia su oponente con fiereza y sin dificultades le quito la espada al novato y amenazó con su espada al tembloroso chico que levantó las manos con miedo ante su atacante, el rubio corrió en dirección hacia el par y se interpuso entre el tembloroso chico y Kagami, evitando así otra masacre.
—Kagami, ya basta. Ganaste, no hace falta que te sobrepases así — dijo con seriedad extendiendo sus brazos.
La japonesa torció la boca debajo de su máscara de esgrima y la levanto para dejar ver un rostro serio y malhumorado que sorprendió a Adrien, pero aún así no bajó la guardia.
—Solo trataba de hacerle entender lo que pasa si te distraes solo unos segundos — contestó indiferente jugando con su espada en sus manos.
—Pero así no es la manera — masculló Adrien tratando de que solo ella escuchara — estas asustando a los nuevos.
Kagami observo a su alrededor y vio que, en efecto, muchos estaban aterrorizados, algunos más alejados y otros trataban de no chocarse con sus ojos.
La esgrimista gruñó molesta y con frustración arrojó la espada y caminó a zancadas a los vestidores para poder quitar su frustración con algo.
Adrien suspiró y disculpándose rápidamente con el chico y corrió rumbo a los vestidores también para hablar con su amiga, no sabía porque estaba actuando tan agresiva, pero algo debía estar muy mal como para que ella sola espantase a todo el equipo de esgrima.
Tomó aire y seguidamente ingresó a los vestidores encontrándola sentada en la banca apretando los puños molesta y mascullando algo que no entendió.
Definitivamente estaba molesta por algo.
¿Sería su madre otra vez?
Probablemente. Con todo lo que ha aprendido de su nueva amiga, no le extrañaría que fueran problemas con Madame Tsurugi.
Carraspeó por lo bajo y se acercó hacia ella sentándose a su lado.
—Hey, Kagami ¿Quieres hablar sobre lo que pasó afuera?
—Preferiría no volverlo a mencionar — debatió.
Adrien se negó a creer que Kagami estaba tranquila y continuó preguntando.
—Sé que algo te esta molestando, no sueles actuar de esa manera por nada, ¿Quieres decirme que fue?
Kagami perduró unos momentos en silencio antes de hablar.
—Hurgaron mi casillero hoy — anunció apesadumbradamente.
Adrien ablandó un poco su semblante y se compadeció de su amiga tocando uno de sus hombros. Sabía cuanto odiaba Kagami que se metieran con sus cosas, y el que hayan violado su privacidad de esa forma lo molestaba a él también, al fin y al cabo era su amiga.
—¿Te han robado algo? O acaso...
—Solo destruyeron algo que era importante para mi — susurró. — pero logré dar con él y le di su merecido, más una advertencia — murmuró recordando ese momento.
Adrien se quedó pensativo y con una sonrisa expreso una solución para la chica, tal vez Marinette podría ayudarle hablando con el director para que expulse a esa persona por dañar los objetos personales de Kagami, ella siempre se quedaba después de la escuela para ayudar limpiando el salón. Era perfecto.
—Oye, tal vez Marinette podría ayudarte con eso, ella siempre ayuda a todos y odia las injusticias. Te aseguro que ella podrá ayudarte a resolver este asunto.
Kagami se cimbró de pies a cabeza al escuchar el nombre de su rival. Se levantó de la banca e hizo lo posible por no soltar improperios en contra de esa doble cara. Así que solo pudo pronunciar las siguientes palabras.
—Deberías mantenerte alejado de ella Adrien.
—¿Eh?
El tono despectivo que utilizó para referirse a su compañera lo confundió, a la vez que lo intrigó un poco.
¿Por qué se refería a Marinette de esa forma?
—¿Por qué dices eso? Marinette es una gran chica — sin darse cuenta, la atención de Kagami estaba por completo puesta en sus palabras y sus gestos. Ni él mismo se daba cuenta de que pronunciaba el nombre de Marinette con un atisbo de ternura y sus ojos brillaron y se dilataron como los de un verdadero gato.
Kagami apretó los labios no dejándo ver su molestia.
—Pues creo que deberías conocer mejor a tus amistades, Adrien — pronunció con fluidez — algunas pueden ser engañosas.
Sin más que decir, se despidió secamente del modelo y se dirigió de nuevo a la clase de esgrima, dejando a Adrien confundido y algo frustrado.
Había perdido otra oportunidad para decirle sobre sus verdaderos sentimientos. Plagg estaría furioso con él por haber desaprovechado otra ocasión para decirle. Pero tampoco quería ser tan insensible, su plan era confesárselo hoy, pero el que Kagami haya pasado por una mala experiencia como lo es que dañen un objeto personal, era algo delicado, y no quería abrumarla más con su rechazo.
Se agarró el cabello con fuerza y soltó un enorme suspiro antes de salir de los vestidores a su clase, averiguaría más tarde como decírselo sin que esta misma lo corte en pedacitos con su espada.
...
Subió las escaleras tan rápido como pudo y cerró la puerta de su cuarto sin muchos ánimos. Hoy no tenía humor para nada, no después de lo que pasó en la escuela. Ni siquiera estar en su jardín secreto de inspiración sirvió para subirle los ánimos, ya eran las siete en punto cuando logró llegar a su casa.
Había sido prácticamente un milagro llegar a su cuarto sin dejar de cubrir su mejilla de la vista de sus padres. A simple vista no se notaba demasiado, pero una vez que le veían bien el rostro podían notar con exactitud el color amoratado que se estaba formando.
—¡Auch! — se quejó Marinette una vez que pasó sus dedos rozando el moratón en su mejilla, demasiado cerca de su ojo.
—¿Te sigue doliendo Marinette? — preguntó su Kwami angustiada volando a un lado de su mejilla.
—¡Ay! Todavía duele un poco Tikki, pero estoy bien, no te preocupes — le dio una sonrisa tranquilizadora.
—¿Por qué Kagami tendría motivos para golpearte?
—No tengo idea de por qué Kagami esta tan enfadada, pero sé que todo esto fue obra de Lila, no encuentro otra explicación por la cual Kagami me atacaría. Digo, sé que no nos llevamos muy bien... y que prácticamente somos rivales por el amor de Adrien, pero esto — dijo señaló el golpe.
—Estoy segura de que Kagami hizo esto a posta de Lila, ella ha estado muy alejada de ti y no te ha estado amenazando todo como la última vez, quizás este era su plan... — comentó la Kwami.
—Aunque le diga a Kagami que no he hecho nada de lo que ella piensa, no me creería... esta totalmente segura de que fui yo y sin una evidencia concreta no podré probar mi inocencia de lo que me culpan, Lila lo tenía planeado todo y funcionó, Kagami ahora esta dispuesta a todo con tal de destruirme — dijo Marinette mirando al espejo aquel golpe en su mejilla, aún le dolía un poco — no sé que hacer Tikki.
La Kwami roja observó a su portadora y sintió una gran inquietud apresarla por completo. No le gustaba la situación por la que pasaba su portadora, ella era una persona muy amable y fuerte, sabía que saldría adelante sin importar que... pero aún así le preocupaba.
—Marinette...
Un sonido en la trampilla del techo hizo callar a la Kwami y hacer que rápidamente se escondiera. Sabía perfectamente que era lo que producía ese sonido.
Marinette, también sabiendo quien era el que estaba tras la trampilla, con rapidez extrema y algo de pánico, se quitó las ligas que sostenían su cabello y lo dejó caer libre sobre sus hombros cubriendo el moretón. Si algo no quería, era preocupar a Chat sobre un simple malentendido con Kagami. No quería involucrarlo en algo que podía solucionar ella misma.
—¡Un momento, Chat! — gritó para que el minino la oyera y se acomodó mejor el cabello para no hacer notar mucho el golpe en su mejilla. Casi parecía haber copiado el look de Juleka debido a que su cabello estaba casi cubriendo la mitad de su ojo.
Cuando notó que en efecto, el mechón de cabello cubría bastante bien el golpe, subió las escaleras de su cama para abrirle a su travieso compañero.
—Hola, prrrincesa... ¿Me extrañaste? — saludó el felino entrando sin dificultad al cuarto de la chica y cayendo en su cama.
—En tus sueños, gatito — rodó los ojos sentandose en la cama frente a él.
El héroe fingió una mueca de espanto e indignación y al hacerlo se fijó en el cambio de la azabache.
—¡Vaya! Te soltaste el cabello... — murmuró sorprendido.
—¿Te sorprende? — preguntó la chica divertida por la expresión del felino.
—Estas muy bella — susurró casi sin aliento.
Marinette casi se atraganto con el aire que respiraba y volteó la mirada algo tímida. No esperaba que las palabras de ese gato hicieran efecto en ella.
—N-No digas bobadas gato tonto —exclamó la azabache algo sonrojada, le molestaba el echo de que sus cumplidos estaban provocando ciertas reacciones en ella.
—Tu siempre luces deslumbrante, princesa — continuó alabándola tomando sus nudillos y besándolos encantado — no veo por qué no puedo hacerte un pequeño comentario sobre lo bella que luces hoy.
Marinette desvió el rostro al mismo tiempo que con el flequillo escondía aún más su ojo izquierdo, esto hizo que el felino notara lo tensa que estaba por la cercanía de sus rostros.
—Lo único que me molesta de que tengas tu cabello suelto, es que cubras ese hermoso color azul de tus ojos — confesó el felino inquietando aún más a la diseñadora.
Esta se hizo para atrás de manera instantánea al ver que su compañero intentaba correr esos mechones de su rostro.
—¿Sucede algo, Marinette?
—N-No sucede nada Chat, es solo que... acabo de llegar de fuera y... s-supongo que solo estoy algo cansada, es todo...
—Si tu lo dices, princesa... al menos, ¿voltearás a verme?
«Mierda»
Los nervios asaltaron el cuerpo de la azabache y poco a poco el felino tomo la barbilla de la chica en un acto sorpresa haciendo que Marinette soltara un chillido ahogado y Chat retuviera todo el aire al ver el moratón que manchaba la lisa y perfecta piel de su princesa.
Una ira descontrolada creció en las venas de Chat poco a poco haciendo que este resoplara profundo para calmarse y que sus dientes se apretasen en su boca más de lo normal.
—¿Quién te hizo esto?
Su voz dejo de ser carismática y dulce, ahora era ronca y profunda, causando pavor en la azabache, aunque sabía que Chat jamás la dañaría.
—C-Chat Noir... n-no es nada yo...
—Marinette, ¿Quién te hizo esto? — repitió Chat más serio que de costumbre pasando sus garras cuidadosamente por la zona afectada, sin llegar a rozar por completo su delicada piel.
—¡S-Solo me di un golpe con la puerta! — se excusó rápidamente — y-ya me conoces lo torpe que soy — murmuró a penas.
—¡Eso no es cierto! — exclamó Chat molesto — de lo contrario no hubieras estado intentando ocultarlo de mi desde que llegue — masculló frustrado.
Marinette no supo si darse un golpe por estúpida o rezar porque la tierra se abriera y se la tragara por completo, cualquier cosa era mejor que hablar de su situación con Chat.
—Chat, en serio no es algo serio, solo fue cosa de nada...
—Si no importa tanto como dices entonces puedes decirme quien fue — insistió — al fin y al cabo, es cosa de nada ¿verdad? — repitió lo mismo algo molesto.
Al verlo en esa actitud, Marinette creyó que pronto se desarmaría en lágrimas, alarmando al felino que suavizó su expresión de inmediato y trató de calmarse para no cometer otra estupidez.
—Marinette... lo siento yo... no debí haberte hablado así, esta bien si no quieres contarme lo que pasó porque te incomoda — murmuró capturándola en un abrazo que ella correspondió de inmediato. — es solo que me preocupo por ti, eres muy importante para mi, princesa...
—Oh... Chat, gracias — susurró Marinette enternecida hundiendo más su cara en el pecho de su compañero, queriendo perderse entre sus brazos un poco más, y no pensar en nada.
El héroe la empujo más contra su pecho con la mirada puesta en la pared y el ceño arrugado. Marinette no quería hablar sobre la persona que la había golpeado, por si, estaba seguro de que eso no fue un accidente. En sus antiguas clases de Karate había aprendido a identificar todo tipo de golpes, y este fue intencional, no fue un simple choque accidental.
De pronto, a su cabeza llegó las palabras de Kagami y el tono despectivo con el que las dijo.
—Solo destruyeron algo que era importante para mi — susurró. — pero logré dar con él y le di su merecido, más una advertencia...
No podía creerlo de su amiga. Estaba consiente de que entre ella y Marinette había una especie de riña que impedía que se llevasen del todo bien, sin embargo nunca entendió el por qué.
Quería repetirse en su mente que todo era un malentendido, y que solo estaba saltándose a conclusiones precipitadas, pero las palabras duras de Kagami no salían de su cabeza, y tener a Marinette sollozando en su pecho no ayudaba mucho a calmarlo.
Tendría que hablar seriamente con Kagami, sea lo que sea que haya pasado, tenía que arreglarlo, y pronto, porque no pensaba dejar que Marinette sufriera las consecuencias. Y aunque tuviese que perder una de las pocas amistades que tenía, enfrentaría a Kagami y le haría hacer entender que lo que hizo, no tenía perdón, salvo que le ofreciera una sincera disculpa a su amiga.
Acurrucó mejor a la chica en sus brazos, y le susurró que se tranquilizara, que la iba a proteger de todo y de todos. Se lo había prometido a ella, a su madre, y así mismo.
Nunca dejaría, que le pasase nada.
Hola a todos!
Ha llegado por fin este cap, si sé que demoré mucho, pero ya esta aquí .
Espero les guste y me dejen su delicioso review.
Saben que los amo :) ahorita estoy en una reunión así que por eso no puedo hablarles mucho, solo les diré que con mi amiga en Wattpad, estamos participando en un concuro y estamos con el tiempo :"v tenemos pocos días para entregarlo pero sé que lo lograremos... deséennos mucha suerte, para que si nos va bien, la podamos subir también por acá.
Un beso!
¡Bye, bye!
