Mansión Agreste
No pudo dormir aquella noche, eran las tres de la madrugada y no había logrado pegar ojo desde que salió de la habitación de Marinette procurando que estuviese dormida.
Llegó furioso a su cuarto cómo nunca.
Habían lastimado a su princesa, y había sido quién menos lo esperaba.
Kagami... la chica a la que le había brindado amistad y a la que tontamente decidió invitar a salir para olvidarse de Ladybug, por alguna razón desconocida había golpeado a Marinette. Reconocía que no se llevaban muy bien, pero... ¿llegar a los golpes?
Bufó acariciando sus cabellos dorados con agresividad para despejar su cabeza. No entendía nada. Y tampoco lo haría si se quedaba de brazos cruzados a la espera de que algo suceda.
Su amiga le debía muchas explicaciones, entre ellas la razón del por qué había herido a Marinette. Conocía a Kagami, y sabía que ella no le habría hecho daño a Marinette sin razón alguna, algo tuvo que haber pasado entre ellas dos para que Kagami reaccionara de esa manera.
—Grr... me esta empezando a doler la cabeza. — suspiró frustrado
—Ya somos dos. — dijo Plagg de la nada haciéndolo saltar.
—¡Plagg! ¿No estabas dormido?
El Kwami llego bostezando con una manita restregando su ojo y un pedazo de Camembert en la otra pata y tenía en su cabeza un calcetín de Adrien a modo de gorro de dormir, se veía molesto.
—Se supone que así era... pero te mueves tanto que comenzaste a exasperarme... ¡Estaba teniendo el mejor sueño del mundo! — fantaseo por unos segundos, luego recordó que estaba delante de la persona que había osado levantarlo — pero por desgracia, mi sueño se vio interrumpido por ti, ¿que haces despierto a esta hora? ¿tienes idea de lo tarde que es? — preguntó desganado y estirándose en otro bostezo — ¿no tienes que hacer un millar de cosas en la mañana cómo siempre? — se limito a preguntar mientras seguía estirándose
—Estoy pensando...
Plagg lo miró por un largo rato y le siseó.
—¡Pues bien podrías esperarte hasta mañana! Fue un día duro para mi... usaste el miraculous por mucho tiempo para ver a tu noviecita — farfulló — ¡¿Sabes que un ser tan magnífico cómo yo necesita de un buen descanso?! — lo riñó.
Adrien se encogió de hombros apenado y se limitó a decir.
—Lo siento, Plagg. Un asunto tan serio cómo este me esta impidiendo dormir — coloco su mano en el puente de su nariz antes de enfrentarse otra vez al Kwami — estoy preocupado por Marinette y Kagami. Ambas son mis amigas, y no me guitaría que hubiese discordia entre ellas.
—Pues si tanto te preocupa has algo al respecto — dictó la solución — si te importa tanto la situación con Kagami, habla con ella con respecto tus sentimientos y de paso sacarle la verdad sobre lo que le hizo a Marinette, cómo mínimo te devana los intestinos con su espada — comento el Kwami flotando nuevamente a su contenedor.
Adrien lo miró irse, pero contrario a todo lo demás, lo hizo angustiarse aún más de lo esperado. Casi quiso darse contra la pared al ver otro problema en el que no había pensado por estar al pendiente de Marinette. Era, su relación con la esgrimista.
«Mierda, estoy tan jodido»
¿Cómo enfrentar a Kagami para que confiese lo de Marinette, si ni siquiera había podido hablar con respecto a sus sentimientos?
Lo había liado todo en un segundo.
Parecía que mientras más cerca estaba de librarse de un problema, otro aparecía, y no querían detenerse hasta ahogarlo en un mar de incertidumbre.
«Si tan solo estuvieses aquí, Maman»
Recostó su espalda en el mullido y amplió colchó de du habitación y lo meditó por un largo rato. Al parecer estaba realmente cansado de pensar en lo mismo, porque al momento de cerrar los ojos quedo profundamente dormido, tendría que improvisar y esperar a que todo se solucionara de golpe la mañana siguiente, aunque aún temía que las cosas no salieran cómo el esperaba.
...
Habitación de Marinette.
La mañana comenzó a asomar en la bella ciudad de París. La vida rutinaria de las personas que comenzaban esa fresca mañana dio inicio y la luz cálida del sol iluminó el perfil de la joven durmiente sobre las sábanas rosas de su habitación.
El día empezaba desde cero, y una vez que la azabache se removió en su cama al escuchar la alarma, esta hizo un gesto molesto y entreabriendo los ojos apago ese molesto sonido que importunaba su sueño.
La Kwami ya había despertado y se frotaba los ojos para despejar el sueño, miro a su portadora y la llamó suavemente para lograr despertarla, no lo conseguía. Como siempre.
—¡Marinette! ¡La alarma lleva sonando cinco minutos! ¡Vas a llegar tarde otra vez! — alertó la Kwami roja tirando de los cabellos negros de su portadora que se derramaban como tinta por las almohadas.
Marinette dejó entrever sus ojos color cielo y miró somnolienta a su Kwami, luego termino abriendo los ojos de golpe y se enderezó con una mirada aterrada.
—Ay no, ¡¿Qué hora es?!
—¡Son ocho y media! — contesto Tikki — Vístete rápido, guardaré tus libros.
—Gracias, Tikki.
Comenzó a desprenderse de su ropa de dormir con prisa y se tropezó con la escalera buscando su camiseta y su chaqueta. Se calzó sus zapatillas rápidamente y corrió al espejo para por lo menos pasarse el cepillo por el cabello. Ahí fue cuando notó su problema.
El golpe abarcaba toda la mejilla hasta casi la extensión de ojo, tenía que cubrirlo con maquillaje, así no preocuparía a sus padres ni a Alya, además no le daría el gusto a Lila de verla llegar con la prueba de que lo que sea que le había dicho a Kagami, habían surgido efecto.
Pasó suavemente el pequeño trozo de esponja y de manera rápida cubrió la zona dañada, casi no se veía nada, sí que dejó las cosas en su lugar y decidió dejar su cabello suelto por hoy. Si lo del maquillaje no funcionaba, al menos su cabello lograría cubrir el moratón.
Tomó su mochila y esperó a que Tikki se escondiera en su bolso para bajar a la cocina, dónde su madre preparaba el desayuno tranquila tarareando una canción de su idioma natal.
Bajó con cuidado esperando que ella no notara su presencia , pero falló rotundamente cuándo al intentar tomar una manzana del frutero se le resbalara la mano y terminara por desperdigar todas las frutas por el mesón.
La señora Cheng se giró al escuchar ese alboroto y se topó con su hija plasmada con una cara entre vergüenza y frustración.
Le dió la cálida sonrisa que portaba siempre y se acercó a saludarla.
—Buenos días, cielo. Hoy te levántate algo temprano, ¿debería preocuparme? — inquirió divertida al ver la cara de su hija mortificada.
—¡Mamá!
—Era broma cariño — rió la mujer — me alegra que estés tomando una actitud madura digna de tu edad. Estas empezando a crecer y a ser independiente. Estoy tan orgullosa de ti — se acerco a su hija y la envolvió en abrazo que ella no pudo rechazar, aunque si tembló un poco al tener a su madre tan cerca. Si la miraba detenidamente lograría detectar el golpe en su mejilla, y no quería involucrar a su madre en este asunto. Era cosa de resolverlo ella misma, sin ayuda de sus padres o de Chat Noir.
—M-Mamá, se me hará tarde para el Instituto; debo correr. — menciono Marinette para lograr que su madre la soltara y la dejara partir a su escuela.
La señora Cheng la soltó y dijo en el tono animado de siempre.
—Ten buena suerte cariño, ya verás que este día será mejor que el anterior — alentó.
Marinette asintió y besó la mejilla de su madre agarrando la fruta rojiza y colocándola en su bolso.
Salió disparada del lugar y con una sensación de alivio recorriéndole el estómago. Había logrado evadir las preguntas y la preocupación de su madre.
Pero esto debía solucionarlo pronto, porque estaba asegura de que no podría ocultarle más cosas a su madre de las que ya lo hacía, cómo el secreto de su doble vida.
Llegó justo antes de qué cerraran las puertas, lo que más le sorprendió ver fue que al llegar, todos sus compañeros estaban amontonados alrededor de una banca en la cancha, la curiosidad pudo más que ella y se acerco para ver qué es lo que tenía a todos tan entretenidos.
No se sorprendió de ver a Lila sentada recibiendo atención cómo siempre, de lo que se sorprendió fue ver como sus compañeros se aglomeraban y la llenaban de todo tipo de preguntas a cerca de si estaba bien y necesitaba atención médica. ¿Por qué Lila necesitaría tención médica? ¿Acaso había inventado que tenía algún otro tipo de enfermedad que nadie nunca había escuchado?
Nada de eso.
La pelinegra vio con sorpresa como Lila portaba dos moratones color negruzco en el rostro, y varios magullones en sus brazos que eran escondidos parcialmente por su chaqueta, se veía maltratada y demacrada. Definitivamente no espero encontrarse con semejante escena.
—Alya — la llamó Marinette — ¿qué pasó?
Alya torno una mirada triste y le contó lo que temía.
—Lila sufrió un accidente ayer después de clases — informó — la han golpeado, y no nos quiere decir quién fue el que lo hizo, sospechamos que fue alguno de lo que se quedan después de clases para algún club, pero no estamos muy seguros.
Marinette la miró estupefacta.
Tenía miedo de cómo Lila se las apañaba para poder generar lástima a las personas por cualquier motivo, y que la gente le creyera sin más, aún más le sorprendían los golpes que tenía por el rostro y sus brazos, ella debió habérselos hecho sólo para dar más credibilidad a la nueva historia que de seguro había inventado.
¡Su poder de convencimiento era perfecto!
De la nada, Marinette vió con sorpresa cómo Lila se levantaba dificultosamente y se dirigía hacia ella con un gesto de preocupación que la confundió.
—¡Marinette! ¡Que bueno que estás bien! — tomó sus manos lanzándole una mirada lastimera.
¿Qué rayos estaba pasando?
—¿Por qué no lo estaría? — pregunto extrañada y algo nerviosa de qué toda la atención se enfocara en ellas.
—Pues por lo qué pasó ayer después de clases, me preocupo que pudiera pasarte lo mismo que a mi. — se lamentó.
—¿De qué hablas?
Alya al ver la situación interrumpió a Lila para dirigirse a Marinette.
—Espera, espera, entonces... ¿también te atacaron, Mari? — pregunto Alya exaltada yendo a socorrer a su amiga al igual que todos sus compañeros.
—¿C-Cómo? ¡No! Nadie me atacó, sólo me quedé después de clases cómo siempre a ordenar el salón, e-es mi trabajo cómo delegada...
—Pero no les contaste del golpe que te dio... — de pronto Lila calló.
Al igual que todos sus compañeros, que estaban expectantes ante la respuesta de Lila, ¿Quién las había atacado?
—¿Quién fue Lila? Vamos, puedes decirnos... — insistió Alya colocando su mano en el hombro de la italiana a modo de apoyo.
—N-No, nada, no es nada...
—Venga, Lila, tendrás que revelarnos el nombre de la persona que las atacó a ti y Marinette — dijo esta vez Nino apoyando a su novia.
Lila comenzó a tiritar en su mismo sitio fingiendo temor y soltando pequeños chillidos de miedo al "volver" a recordar lo que paso.
—S-Si Marinette esta de acuerdo en qué lo diga, lo haré.
—P-Pero esto es... — comenzó a decir Marinette — y-yo, yo... no tengo idea de quién haya sido, e-es más, yo ni siquiera estoy herida, así que no puedo decir con exactitud quién fue la que atacó a Lila, yo ya me había ido cuándo de seguro pasó lo del ataque.
No pudo decir nada más porque Alya se acerco extremadamente cerca de su rostro y observó con asombro la piel de su cara.
—Espera un momento... esto es, ¿maquillaje? — Alya surcó el rostro de la azabache y sus dedos se deslizaron por su mejilla retirando el maquillaje que cubría el golpe que tenía marcado en el rostro.
Todos jadearon de horror ante esa revelación.
—Entonces es cierto — exclamó Mylén aterrorizada — han golpeado a Marinette y Lila — afirmó con seguridad.
—Si lo llego a ver le destrozaré los huesos uno por uno — prometió Kim chocando la palma de su mano contra su puño.
—Le aplastaré la cabeza cuándo lo vea — le siguió Iván.
—C-Chicos, basta... — trato de calmar Marinette , no le gustaba en lo que se estaba metiendo. — esto fue un simple golpe con la puerta, nadie me ha atacado, e-en serio.
—¡Marinette! ¡Esto es serio! — exclamó Alya alterada — deja de hacerte la valiente y dinos a hora mismo quién les hizo esto para confesárselo al director, él sabrá sobrellevar la situación mejor que nosotros.
—P-Pero... pero es que nadie.
—Fue la chica que siempre esta con Adrien en la clase de esgrima. — reveló al fin Lila. Todos se pusieron pálidos al ver a quién se referían.
—Kagami.
—No puede ser — mencionó Nino — tendré que hablar con Adrien seriamente sobre esa chica, parecía agradable cuando la conocí — terminó diciendo en un tono alicaído.
—Después de todo es cómo Chloe, se cree mejor que los demás sólo porque su familia es rica, y no contenta con eso ataca a una chica tan increíble cómo Lila por celos.
—También lo ha hecho a posta — dijo Rose con seguridad — cómo esta enamorada de Adrien y Marinette también lo está, de seguro quiso espantarla para que se alejara de él.
—Tiene sentido — habló Juleka por primera vez apoyando a su amiga.
—De seguro en su país todo lo arreglan a golpes — argumentó Alix — pues bien, quiero ver qué intente meterse conmigo.
—Todos cálmense — gritó Alya — le diremos todo esto al director, él decidirá que hacer ante esta situación.
—¿Pero y si Kagami intenta usar las influencias de su familia para zafarse?
—Esta vez no podrá hacer nada mientras tengamos a Marinette cómo testigo — tranquilizó Alya — además, ella también fue golpeada, no negará nada ante esto.
—¡A-Alya! — reclamó Marinette.
—Chica, no tienes por qué angustiarte, le diremos al director sobre esto, todos estamos contigo y con Lila. Haremos justicia para las dos.
Todos condujeron con cuidado a Lila hacia la enfermería antes de ir a la oficina del director a confesar todo.
Marinette estaba que sudaba frío. Su intento de hablar las cosas con Kagami de manera civilizada se habían ido al traste, y no contaba con que Lila montara semejante teatro para inculpar a Kagami de haberlas atacado a ambas.
«¿Y ahora que hago?» — pensó con preocupación.
...
Oficina del director Damocles
El despacho estaba extrañamente frío, y al cerrar la puerta en dónde todos los compañeros de Marinette esperaban, el director se sentó en su silla observando el panorama menos agradable. Una joven amoreteada y con los brazos llenos de zarpazos y a su otra alumna con un enorme moratón color verdoso que estaba muy cerca de su ojo.
Al ver a Madame Tsurugi en la silla sentada frente a él, tembló por el aura tan glacial y extrañamente calmada que portaba.
—Bueno Madame, cómo ya debe estar enterada, la he convocado aquí por lo que según menciona la señorita Rossi, ha sido un acto perteneciente de su hija.
La mujer escucho atentamente sin decir una palabra, mientras qué Kagami mantenía su cara circunspecta en todo momento, aunque eso no procuraba que no sintiera preocupación por el asunto.
—Entonces, ¿Qué fue exactamente lo que pasó? Escucharemos su versión señorita Rossi, luego decidiremos que hacer ante semejante abuso, comience... — indicó el director dándole la palabra a Lila.
—B-Bien yo... yo solo... me perdí intentando encontrar la enfermería luego de terminar de anotar los apuntes que me prestaron mis compañeros, ya que recientemente acabo de tener una cirugía de garganta, y quería algo para disminuir el dolor...
El director Damocles asintió y le hizo una señal para proseguir.
—En eso, vi a Marinette salir del salón de clases luego de terminar de limpiar, y vi claramente cómo Kagami llegaba y la golpeaba en la cara. No sé que fue lo que le dijo porque estaba muy lejos para escuchar, p-pero, no me podía quedar de brazos cruzados luego de lo que le hizo a Marinette, así que la enfrenté y le dije que no estaba bien lo que había hecho — continuo hipeando — y luego fue... y luego fue cuándo...
—¡Señor Director! ¡Eso es completamente...!
—Guarde silencio Madmoiselle Tsurugi — advirtió el hombre — debería permanecer callada cuándo otros hablan para dar su testimonio, ¿es qué acaso no le enseñaron modales?
Kagami apretó los labios desistiendo de hablar y dejando que Lila terminara de contar su "versión" de los hechos. De reojo miró a su madre a su lado, tenía sus dos manos sujetadas a su bokken, y lo sujetaba con tal fuerza, que temía que se rompiera.
—Fue cuando me atacó de manera descontrolada — continuó diciendo la castaña entre lágrimas — no sé que clase de problemas tenía con Marinette, pero... no estuve de acuerdo con la violencia ejercida, así que quise defender el nombre de mi compañera y terminé siendo humillada y...
La castaña se soltó en llanto poniendo rígidos a todos los presentes, incluidos el señor Damocles. Quien carraspeó y se dirigió con una mirada glaciar hacia la japonesa, que miraba todo con indiferencia.
—Ya veo... señorita Dupain, ¿es cierto eso?
La postura de Marinette cambio por una completamente rígida, y no pudo hacer reaccionar los músculos de su boca para hablar, por más que intentara, permanecía callada en su sitio, hasta que sintió la mano de Lila apretando su hombro.
—Marinette, sé que estás asustada, pero no debes temer — insistió Lila — el director se encargará de todo.
—Así es señorita Cheng, le recomiendo que colabore con esto y nos diga si Madmoiselle Tsurugi la agredió cómo dice la señorita Rossi... si ese es el caso, se ordenará la expulsión inmediatamente. — indicó el Señor Damocles.
Marinette no sabía que decir, tenía las miradas de todos encima de ella, incluso tenía a Madame Tsurugi con su rostro estoico a la espera de una respuesta, y Kagami que no despegaba su mirada castaña de su falda. Luchaba contra el odio y el rencor que se había formado en su pecho por ese par de víboras que la acusaron aprovechándose de que estaba enojada con Marinette por la pérdida de sus cosas.
No podía mentir diciendo que no la había golpeado, porque Kagami en verdad lo había hecho, pero por razones diferentes a lo que todos pensaban... ni ella misma tenía idea, pero sabía que Lila tenía mucho que ver en este asunto.
Tampoco podía decir abiertamente que la atacó, eso causaría que la japonesa tuviese más motivos para odiarla. Además, las actuaciones de Lila perjudicaron aún más a Kagami al inventarse que la había atacado. De seguro lo ideo todo para inculpar a Kagami y deshacerse de ella de una vez por todas.
—Y-Yo...
La sala quedo en absoluto silencio hasta que se escuchó el ruido de algo golpeando contra el suelo.
El bokken de la señora Tsurugi había sido lo que llamo la atención de todos los presentes, y su cara lo decía todo, no estaba nada contenta con la situación.
—Esto esta tardando demasiado, tendré que resolverlo yo misma — habló la madre de Kagami sujetando firmemente su bokken.
—Kagami — llamó fríamente a su primogénita.
La japonesa se sobrecogió y con el miso tono franco de siempre respondió.
—¿Si, madre?
—En vista de que esta... jovencita, no quiere decir su testimonio... quiero que me lo respondas tú... ¿agrediste a esta muchacha cómo dice el director? Quiero la verdad en este instante, ya has avergonzado bastante nuestro apellido con esta simple convocación.
El corazón de la joven Tsurugi latió furiosamente en su pecho y apretó los bordes de su falda con la mirada baja y los ojos lagrimosos. Era la primera vez que se sentía tan mentalmente frustrada y con un gran deseo de llorar frente a tantas personas observándola.
Aún así, su voz logró formular una respuesta a su progenitora.
—Si... yo lo hice.
Su madre no dijo palabra alguna, pero por dentro Kagami sabía que estaba profundamente decepcionada y asqueada de su propia hija.
El director por otro lado, al escuchar la confesión de su alumna, carraspeó y tomo la palabras antes de que se hundieras en ese abrumador silencio.
—Madame Tsurugi, comprenderá que lo que hizo su hija mancha el nombre de nuestra institución, y siendo este el caso... lamentablemente sólo me queda decir que su hija, queda definitivamente expulsada de este instituto.
Madame Tsurugi frunció el un poco más el seño de lo que ya lo tenía, pero asintió. No estaba para armar ninguna escena en ese momento.
—Desde luego señor Director, lamento mucho el comportamiento agresivo de mi hija. — se disculpó agriamente — con su permiso, yo me retiro. Kagami... vamos.
Con pasos firmes la fría mujer se retiró con ayuda de su bokken y detrás de ella Kagami la seguía con el rostro serio y y los hombros gachos. No sin antes dedicarles a Marinette y Lila una mirada envenenada que hizo que la azabache temblara y la castaña sonriera.
Su plan, había funcionado. Y ahora solo tenía que deshacerse de la estúpida de Marinette con un plan tan maestro qué Adrien no notara que fuera ella la que lo había provocado.
Se limpió falsamente una lágrima y le agradeció al director para salir a donde sus compañeros la esperaban y dejar que la abrazaran y consolaran.
Marinette por el contrario estaba mortificada. Lila había logrado que con unas cuántas lágrimas y con una actuación digna de una actriz de Hollywood, expulsaran a Kagami, una chica con una alta influencia social en un parpadeo. Además de que Kagami en este momento debía odiarla a muerte por creer que esto fue algo en lo que ella tuvo que ver.
Estaba asustada, y esta vez tendría que cuidarse las espaldas si no quería que Lila la apuñalase cuándo menos se lo esperaba.
Debía hallar una solución pronto, estaba perdiendo la esperanzas de qué cada día fuera mejor que el anterior. Al contrario, cada día sentía que una de sus pesadillas, se hacía realidad.
¡Volví!
Esta historia no podía quedarse atrás, sé que estoy algo tardona, pero no dejen de leerme :"v me hace feliz leer sus comentarios y opinando sobre lo que pasará en los siguientes caps :3
Y bueno, bueno... ¿Qué tenemos aquí?
Al parecer Lila, tenía todo cuidadosamente planeado para deshacerse de Kagami, ¿es una bruja, verdad? Xd además de que implico a Marinette en su actuación, y ahora Kagami cree que todo fue un plan para deshacerse de ella...
¿Cómo tomara Adrien la noticia de la expulsión de Kagami?
¿Lila pondrá en marcha su siguiente estrategia?
¿Qué pasará con Kagami ahora que no estudia en la escuela Françoise Dupoint?
Todo esto y más en "Two Sides Of Me"
¡Bye, bye!
