Colegio Françoise Dupont

La campana para entrar a clases sonó y todos los estudiantes se apresuraron a guardar sus pertenencias para entrar corriendo a sus respectivos salones. Entre ellos resaltaba una pelinegra que tenía los hombros gachos y su mirada reflejaba preocupación. No podía creer lo que había pasado momentos atrás en el despacho del director, sentía que cada vez quedaba menos aire en sus pulmones de tanto suspirar.

—¿Marinette? ¿Te encuentras bien? — preguntó la kwami roja con preocupación sacando su cabecita de la bolsa de la diseñadora.

La chica asintió cabizbaja acariciando con su dedo índice la cabecita de la criatura sin dejar de caminar hacia su salón de clases.

—Estoy bien Tikki, ocúltate — le advirtió antes de seguir adelante, escuchando murmullos al subir las escaleras y cerca de los pasillos, todos hablando de lo mismo al parecer.

Oí que la expulsaron — susurró una chica de cabellera castaña a su amiga de cabello corto color ébano, ambas con la misma expresión de sorpresa por la charla mencionada.

Yo escuché que fue porque atacó a una alumna de otro salón.

¡Pero mira que es demasiado abusiva! No necesitamos a otra Chloe Bourgeois en la escuela — criticó otra alumna uniendose a la conversación.

Marinette quería hacerse de oídos sordos, pero no podía evitar sentir nauseas en su interior al escuchar las cosas que decías sobre la japonesa. Cosas que no eran ciertas y que la dejaban cómo a una chica vulgar con dinero.

Los rumores habían comenzado a propagarse cómo el fuego, dañando la reputación de Kagami y manchando aún más el apellido de su familia con respecto al escándalo que armó la italiana para deshacerse de una de las pretendientes de Adrien.

Mordió con fuerza su labio inferior al notar cómo la bilis se le atoraba en su garganta produciendo un sabor amargo aprovechando para acelerar el paso hasta llegar al salón. Pero no contó con que en el salón, se hablaría de lo mismo. Sólo que sus compañeros se ocupaban más de mimar a Lila, qué de maldecir a Kagami.

La castaña ni siquiera sentía algo de culpa por lo que había hecho. Es más, en su mente se recocijaba de lo fácil y divertido que había sido dejar en ridiculo a esa insulsa de Kagami, su interior festejaba su más reciente victoria, haber logrado dejar a esa chica sin palabras hasta estar casi al borde de las lágrimas.

Mejor.

Tenía que dejarle en claro con quién estaba tratando.

—Muchas gracias, Sabrina. Que linda eres — agradeció la castaña sosteniendo el smootie de frutas que la chica le había traído.

—No hay problema, para lo que necesites Lila — agregó la pelirroja de lentes esbozandole una sonrisa — espero que esto ayude también en la curación de tu garganta, he leído que beber cosas frías acelera la recuperación.

—¡Eres todo un encanto! Gracias. — hizo un ademán de sonrisa y sorbió la fría bebida para luego mirar a su lado, dónde identificó a su compañero al cuál en su mente apodaba cómo el lunático de las computadoras.

—Oye, Max... sé que es una osadía de mi parte pedirtelo pero... ¿podrías ayudarme con mi tarea de física para la clase de Madame Mendeleiev? Es por mi esguince... — habló sosteniendo su muñeca "lastimada" dejando el batido sobre la mesa — se estaba sanando — murmuró haciendo una mueca de dolor al sobajear el area supuestamente agraviada — pero con lo de la pelea se me ha inflamado un poco la muñeca y tengo que mantener reposo, por lo que se me hace imposible sostener el lápiz... ¿Te molestería si...?

—Cuenta conmigo para eso, Lila — asintió Max tomando el libro de la italiana y colocándose sus gafas perfectamente.

—¡Mil gracias, Max! ¡Eres el mejor amigo que he tenido!

El chico sonrió y partió a su asiento para resolver los ejercicios de su compañera.

Lila en el fondo sonreía maravillada. Los tontos de sus compañeros no hacían otra cosa más que consentirla y agobiarla de atenciones gracias a ese absurdo y conveniente invento de la pelea. Por supuesto que le dolían los golpes y los cortes que ella mismo se hizo, fue lo más extremo que había ido para culpar a alguien, pero no había marcha atrás.

Las cosas no podían resultarle mejor.

A veces se tenían que hacer pequeños sacrificios para conseguir lo que quieres. Y ella, no estaba dispuesta a no ser la chica con más atencion en la escuela, y si para eso debía fingir estar herida, lo mantendría hasta que se le ocurriera otra cosa mejor que inventar.

Quedar cómo una heroína fue sólo una probada de lo ventajoso que le resultaría todo, comenzando por utilizar a sus descerebrados compañeros para realizar cosas tan simples cómo pasarle un lapiz.

Parecía una reina sentada en su trono mientras veía cómo sus insignificantes lacayos cumplían sin rechistar sus ordenes con sólo poner una mirada lastimera y fingir un gemido de dolor tocando sus heridas.

Para este punto. Cabe decir que ella estaba dispuesta a todo, para cumplir sus objetivos, y si habían obstáculos... ella los hacía a un lado cómo si fuera una inútil e insignificante lata vacía. Eso ya quedó demostrado con la frígida de Kagami.

Saboreó su triunfo una vez más dándo otro sorbo de su batido a esperar a que ese nerd terminara su tarea de física.

Las cosas no podrían resultarle mejor.

Marinette realizó todo acoplo de su autocontrol para no explotar cómo un volcán a punto de erupción.

Decidida, dejó la mochila en el asiento que compartía con Alya y aprovechando que Madame Bustier no llegaba al salón aún, subió las escaleras hasta dónde estaba sentada Lila, el mismo lugar que permanecía vacío a su lado derecho, ya qué Nathaniel le había pedido un permiso especial a la profesora para faltar ese día a clases para trabajr en un comic junto con Marc, a petición del profesor de arte.

—Lila, ¿puedo hablar de contigo? Sólo tomará un segundo — pidió la diseñadora sospechosamente amigable. Más su interior ardía de furia, tener que usar ese tono con quién sabía de sobra, era la peor persona con la que había convivido.

—Por supuesto, Marinette — aceptó la castaña — sólo espera un minuto, las heridas aún me duelen un poco y me cuesta mucho caminar.

La chica frente a ella evitó rodar los ojos esperando a que Lila continuara inutilmente con su actuación de chica lastimada y la siguiera fuera del salón.

Una vez fuera, se alejaron lo suficiente. Marinette paro en seco haciendo que la castaña también se detuviera detrás suyo aún con su falsa careta de amabilidad.

—¿Que era lo qué querías decirme, Mari? — pregunto dulcemente llamandola por su apodo, aquello le dio un estremecimiento de asco. Nunca antes su apodo le había sonado tan mal.

—Deja de fingir conmigo Lila — ordenó tajante observandola con indiferencia — Lo que le hiciste a Kagami fue despreciable.— habló entre dientes luchando por no lanzarsele encima — Ella no te hizo nada, ¿Por qué la inculpaste de algo que tú misma te provocaste? ¿Es que no tienes ni un poco de respeto por ti misma? — le preguntó desconcertada.

Lila sonrió descaradamente ondeando su largo cabello castaño sin quejarse del escozor que provocó al hacer ese movimiento brusco.

—A veces hay que pasar a cubrir ciertos detalles para poder darle más realismo a la situación, además... deberías estar agradecida conmigo — dijo cinicamente — he logrado quitar de tu camino a una de las pretendientes más cercanas a Adrien, ahora ya no será un estorbo en tu camino para ganarte el corazón de Adrien.

—¡¿Cómo puedes decir eso?! — repitió incrédula — Kagami es amiga de Adrien y ella esta luchando limpiamente por obtener el corazón de Adrien, ella no necesita recurrir a las bajezas que tú haces para obtener lo que quiere.

Lila resopló fastiadiada por la actitud de Marinette, en verdad que era una idiota.

Defendiendo a una de sus rivales... ¿quién hacía eso?

—Estas desperdiciando una oportunidad de oro, Marinette —habló la mitómana caminando a su alrededor cómo un buitre hambriento — eres demasiado buena y pátetica — continuó su discurso — mira que rechazar las oportunidades que la vida te pone enfrente, realmente eres una altruista sin remedio.

—¿Y qué si lo soy? — le advirtió siguiendola con la mirada — yo estoy dispuesta a respetar la decisión de Adrien, quiero su felicidad ante todo, así no sea conmigo — respondió con honestidad sin dejar notar el dolor en su mirada.

—Así que... ¿estas dispuesta a sufrir en lugar de hacer hasta lo imposible por conseguir su amor? — inquirió Lila de manera incrédula — de veras que me decepcionas Marinette, tal vez Kagami tenga razón y realmente no eres competencia para ninguna.

Marinette sintió cómo si la hubiesen abofeteado.

—Acabas de aceptar que tuviste que ver en algo para que Kagami estuviera tan molesta conmigo. — dijo con el ceño fruncido — tú fuiste quién nos arrastro a Kagami y a mi a esta riña sin sentido por otra de tus mentiras.

Lila se rió encantada.

—Tendrás que probarlo antes — habló socarronamente cruzandose de brazos — porque en lo que a mi respecta, sólo soy una víctima de todo este asunto, una pobre chica a la que golpearon sin compación y remordimiento. ¿Qué harás para desmentirlo?

Marinette sólo pudo apretar los labios sin saber qué más decir. Estaba entre la espada y la pared.

—¿Lo ves? No tienes nada — le restregó — mi consejo para ti es que mantengas la boca cerrada, que se te da mejor — dijo de manera burlesca — hagamos, cómo que todo esto nunca pasó, después de todo... ambas salimos ganando, tenemos terreno libre para estar cerca de Adrien y planear nuestro siguiente movimiento.

—No estoy dispuesta a dejar que dañes a otros, Lila — advirtió la chica sin dejar esa firmeza que la caracterizaba para referise a cosas serias — ahora es mi turno de darte un consejo... — dijo acercandose hasta ella lo suficiente cómo para que ella escuchara — nunca subestimes lo que puedo llegar a hacer por quienes me importan.

Las miradas que se dedicaban estaban cargadas de muchas promesas, entre ellas, resaltando la de Marinette. Sus iris azules luchaban con los verdes olivo de Lila, su amenaza era clara. Iba a luchar hasta el final contra ella, hasta destapar cada una de las mentiras que hirieron a otros.

Lila estaba perdiendo su seguridad de un momento a otro, su cuerpo tembló por esa mirada azul tan penetrante, sus ojos burlescos y antes seguros, habían desaparecido junto a su confianza.

Esa mirada, tan fría y glacial que parecía estarla congelando en vida, le resultaba molestamente familiar, cómo si ya hubiera tenido la desdicha de presenciarla.

Ese porte seguro y esa confianza en si misma que demostraba frente a ella.

Le recordaba mucho a...

Ladybug.

—¿Niñas? — escucharon la voz de su maestra rompiendo por completo la rivalidad entre miradas, sin levantar sospechas de nada de lo que había pasado frente a su profesora —¿Qué hacen afuera? La clase esta a punto de dar inicio... ¿Hay algún problema?

Lila se adelantó a responder antes de que Marinette siquiera pudiera decir algo.

—Todo en órden, profesora — respondió dulcemente Lila — Marinette sólo quería cerciorarse de que estuviera bien, ya sabe que Marinette siempre es muy amable.

—Me alegra que se esten apoyabdo mutuamente — suspiró aliviada la dulce profesora — sobre todo ante la situación tan difícil por la que ambas acaban de pasar — terminó diciendo en un tono deprimente, no le gusto nada tener que enterarse por sus alumnos que habían expulsado a una estudiante por practicar agresión física a dos de sus alumnas.

—Desde luego que si — dijo Lila abrazndose así misma fingiendo ser considerada — somos compañeras, y estamos para apoyarnos.

La maestra asintió dándole la razón a su alumna.

—Seguro que si — enunció rodeando los hombros de ambas adolescentes — vamos, quiero verlas avanzando a clase, tomaremos la segunda hora para tener una pequeña charla reconfortante para hablar sobre la violencia y sobrellevar mejor el tema.

—Me parece una excelente idea, profesora — comentó Lila aplaudiendo suavemente — así nuestros compañeros sabrán que hacer en estos casos.

La maestra sonrió ante el entusiasmo de su alumna y volteó a ver la que por años ha sido su alumna favorita.

—Esta bien... supongo — respondio en un tono no tan animado que la maestra pasó por alto.

—Bien, vamos.

Así las tres se encaminaron al salón, dónde ya todos se encontraban en su respectivos asientos, pero sin dejar de charlar sobre lo sucedido al momento de entrar al instituto. Ese seguía siendo el principal tema de conversación para muchos.

...

Al mismo tiempo, Adrien llegó a clases a penas y notando el aire extraño de sus compañeros, ain embargo lo pasó por alto y saludó a Nino como de costumbre, más este no le eevolvió el saludo, dejándolo un poco desconcertado.

—Nino... — llamó Adrien — ¿Qué pasó? ¿Sucedió algo?

—Lo siento, viejo. Sucedió algo horrible hoy en la mañana y... no puedo terminar de asimilarlo — admitió el moreno dejando ver su cara angustiante, todo lo contrario a la cara relajada y cool que siempre le mostraba a su amigo.

—¿Qué ocurrió?

—Pues verás...

Justo en ese momento la profesora entro al salón acallando suavemente los susurros y comentarios de sus estudiantes. Detrás de ella venían Marinette y Lila, una tenía una expresión muy diferente a la otra, temía que hubiera pasado algo malo nuevamente por culpa de Lila, ya bastante tenía que ver con lo del golpe de Marinette.

La jornada colectiva inció como de costumbre. Todos atendían las indicaciones de la maestra y hablaban si era necesario, de no ser por que tenía en su mente la duda de lo que Nino iba a decirle, hubiera jurado que todo estaba normal.

Siempre tenía que ser el último en enterarse de las cosas que pasaban, y eso le molestaba.

Suspiró mientras qué Madame Bustier le indicaba que leyera el parrafo tres de la página 65.

Se levantó de su asiento y comenzó a leer en voz alta.

Las horas pasaron tan rápido que apenas podía creerlo, cuando quiso darse cuenta, ya estaban en la hora del receso, y el tema de la mañana no se hizo mención en lo absoluto, así que aún no sabía cual era aquel dilema, pero sabía que no era nada bueno.

Nadie quiso darle explicaciones sobre lo ocurrido y Nino se había adelantado con Alya a la cafetería. Así que se rindió y comenzó a dirigirse a la cancha, donde miro a alguno de sus compañeros del club de esgrima practicar. Se extrañó de no ver a Kagami entre ellos

Kagami jamás faltaba a las clases de esgrima, salvo que estuviera realmente enferma o su madre se lo ordenara, así que algo estaba ciertamente mal y a pesar de que tenía muchas cosas que aclarar con ella, no podía evitar estar preocupado por saber que le habría pasado a su compañera.

—Hola chicos — saludó cortesmente interrumpiendo la practica de sus compañeros por breves segundos, quienes detuvieron su práctica para verlo.

—Lo siento — se disculpó rapidamente apresurandose a hablar — sólo quería preguntar a cerca de Kagami, ¿La han visto? — inquirió — ella nunca se pierde las prácticas.

El chico intercambio miradas con su otro compañero algo incómodo.

—¿No te enteraste?

—¿De qué? — respondió confundido y algo alarmado de que fuera algo malo con respecto a Kagami.

—De la expulsión de Kagami Tsurugi.

Los ojos del rubio se abrieron enormemente ante esa revelación.

—¿E-Expulsada? ¿Kagami fue expulsada? — preguntó el rubio con sorpresa.

Su compañero asintió.

—Por lo que escuché el director le prohibió asistir también a los entrenamientos de esgrima. Por ese motivo no la ves ni la verás en el entrenamiento de hoy.

Adrien había entrado en shock, pero de igual manera siguió a la tarea de interrogar a ambos chicos para conseguir información.

—¿Saben el motivo de su expulsión?

—Se rumoréa que atacó a dos de las alumnas del salón a cargo de Madame Bustier, pero... eso es todo lo que sé, a penas nos enteramos hace poco.

—Entiendo — respondió el rubio con dificultad — gracias por la información. — agradeció.

Sin más se alejó de ahí con la sangre helada recorriendo sus venas y siguiendo sus pasos para buscar a la única persona de la que estaba seguro, tenía que ver en esto.

...

Lila se paseaba felizmente por los pasillos, todos estaban ocupados en sus asuntoss, algjnos hablando pestes sobre la chica que había sido expulsada por atacar a dos alumnas, todos esos insultos hacia la japonesa eran cómo música para sus oídos.

Lo único que tenía que hacer era seguir con este papel hasta que se le ocurriera algo mejor para hacer caer a Marinette sin que Adrien se diera cuenta, ya casi podía saborear su victoria.

—¡Lila!

La castaña volteó su rostro sólo para ver a Adrien acercarse a ella dando fuertes zancadas acercandose hacia ella. Lucía molesto.

Por un momento sus instintos le gritaron que debía temer por su vida al notar esos ojos verdes posarse con rabia en ella, pero su sonrisa no abandonó su cara, al contrario, se ensanchó más sabiendo perfectamente cómo manejar la situación.

—¿Qué necesitas Adrien?

De un momento a otro el rubio la tomó fuertemente del brazo haciéndola quejarse.

—¡Ay! ¿Qué te pasa? — le reprochó deshaciéndose de su agarre con brusquedad — Estoy herida, ¿qué no ves?

Adrien sólo frunció el ceño molesto y respiró hondo para calmarse por dentro, debía pensar con la cabeza fría.

—Rompiste tu palabra — replicó furioso — te metiste con alguien importante para mi.

Lila fingió estar ofendida y se defendió cómo pudo de aquella acusación.

—No me he acercado ni perjudicado a la mosca muerta de Marinette en ningún momento — se justificó rápidamente notando cómo el ceño de Adrien se fruncía aún más por la forma en cómo llamó a Marinette.

—No estoy hablando de Marinette — respondió con molestia — si fuera ella no estuvieramos teniendo esta conversación, estarías en el despacho del director excusandote por todas las mentiras que has dicho — dijo con dureza.

—Entonces no sé de qué me estas hablando... — mintió tratando de zafarse de la situación cómo siempre.

—¿Te suena el tema de Kagami? — ironizó — me enteré de que la expulsaron y quiero que me des una explicación de eso...

—¿Por qué habría de dartela? Yo no hice nada más qué decirle la verdad al director sobre esa tal Kagami...

—¿La verdad? — Adrien casi quiso reír — tu no conoces el significado de esa palabra...

Lila a penas podía creer su mala suerte, primero había tenido que soportar a esa patética panadera reprochar su arduo trabajo culpando a esa esgrimista estúpida y ahora tenía que presenciar en vivo y en directo a Adrien Agreste reclamandole sobre lo mismo. ¿Qué pasaba hoy? ¿Acaso era el día de los inculpados?

Sin embargo Lila no cambió su sonrisa socarrona.

—Querido... parece qué no sabes la clase de amistades que tienes... — respondió Lila mirando atentamente sus largas y cuidadas uñas. — así cómo tampoco sabes lo que me hizo tu querida amiguita a mi y a Marinette — habló con enigma — yo fui quién salvo a Marinette de esa salvaje, ¿y así es cómo me agradeces?

—Sé que Kagami no pudo haber hecho algo tan bajo cómo atacarte a ti o a Marinette... todo esto es otra de tus mentiras — la enfrentó.

—Las pruebas están en mis heridas — dijo mostrandole sus brazos llenos de moretones y rasguños superficiales — ¿qué más pruebas quieres de qué lo que te estoy diciendo es la verdad?

—No voy a creerte, Lila — la cortó el rubio — llegaré hasta el fondo de esto.

—Si no quieres creerme, no te culpo — ironizó rodando los ojos, luego sus ojos brillaron de manera malévola — pero... apuesto a que si fuera tu adorada Marinette quién te lo dijera... cambiarías de parecer...

Adrien la miró con desprecio tragandose sus palabras.

—¿Por qué no se lo preguntas? Después de todo ella no te mentiría jamás... ¿verdad? — bisbiseó con una sonrisa de sorna dándole la espalda y caminando a paso seguro, dejando atrás a Adrien que estana consternado y a la vez confuso.

¿Sería que Lila por primera vez dijo la verdad y ese golpe que tiene Marinette... fue causado por Kagami?

Sinceramente, esperaba qué esto fuera sólo uno de los trucos de Lila para poder romper definitivamente su amistad con Kagami.

...

Mansión Tsurugi

El salón de entrenamientos era un autentico desastre. La furia de su interior abrasaba su cuerpo por dentro cómo si fueran las llamas de un dragón. Rasgó con fuerza la pared de tela hasta crear un profundo agujero con su Katana.

Atravesó de una estocada el muñeco que usaba para practicar su combate cuerpo a cuerpo y lo destrozo con ira, hasta dejar sólo los retazos y el relleno del muñeco.

El sudor recorrió su frente pegando su corto cabello a su cráneo y cuello, su veatimenta lucía tan grande para su pequeño cuerpo y su rostro estaba desfigurado en una mueca de ira y dolor.

—Me has decepcionado profundamente Kagami.

Otro golpe surgió hasta casi agrietar la pared.

—Has avergonzado a esta prestigiada familia.

La espada cortó el viento haciendo un sonido sordo.

—A partir de ahora estudiarás en casa, tal y cómo debio ser desde el principio... contrataré profesores particulares y tú no sladrás de aquí a menos que sea para un evento social... por supuesto a partir de ahora yo seré la única que te asesorará en tus clases de esgrima.

Un movimiento rápido con su espada y terminó destruyéndo las demás utensilios de entrenamiento.

—Me avergüenzo de tener una hija cómo tú... creí que mi manera de criar había sido la correcta.

Cayó de rodillas tirando la espada a un lado y apretó sus dientes recordando una y otra vez las palabras que su madre le había dicho.

Ella no había hecho nada de lo que esa tipa le dijo al director.

Sólo fueron palabras dichas por una experta mentirosa. Al ver a la "supuesta" amiga de Adrien en el despacho del director tontamente pensó que la castaña había acusado a Marinette con el director por esculcar en su taquilla y destruir sus objetos personales.

Nunca se imaginó lo que esa chica se traía entre manos.

Marinette y esa chica le habían tendido una trampa.

Se habían aprovechado de que ella había cometido la estupidez de dejar salir sus impulsos, dejándola cómo una agresora.

Ni siquiera había podido contar su versión de los hechos, Marinette y esa chica castaña eran unas viles mentirosas. Se las haría pagar muy caro.

Una lágrima surcó su rostro sabiendo tristemente que debido al castigo de su madre no podría ver más a Adrien. Estaba completamente sola, tal y cómo al principio.

Otra lágrima resbaló por su mejilla haciéndola desaparecer con la manga de su kimono de entrenamiento.

Decaída, tomó de vuelta su Katana.y se preparó para un segundo enfrentamiento para el segundo muñeco que yacía al otro lado de la habitación. Era bastante grande, demasiado para una sola persona.

Sin compasión, de un solo golpe hizo desaparecer la cabeza del muñeco, imaginandose que era una de las cabezas de sus enemigas, se sintió mucho mejor después de descargar toda su ira en entrenamientos, pero el disgusto aún permanecía en ella.

Suspiró dándose por vencida con el entrenamiento sin notar la mariposa que sobrevolaba su casa hasta llegar a ella, su espada no llegó a blandirse ya que el insecto de color morado se introdujo en el arma que utilizaba para practicar, escuchando una voz hablarle en su cabeza al instante.

—Belie... soy Hawk Moth — dijo la voz dentro de su cabeza — te ofrezco el poder de desmentir a cualquiera que se atraviese en tu camino para hallar la justicia que buscas... si ha cambio tú me ayudas.

—No lo creo — musitó.

El hombre pouso una mirada confusa antes de escucharla hablar otra vez.

—No caeré otra vez en este error de dejarme manipular por alguien otra vez, y menos con un cobarde cómo tú que no se atreve a dar la cara para luchar — reprochó duramente — así que lo siento y gracias por la oferta, pero este caso lo resolveré por mi cuenta a partir de ahora.

Hawk Moth gruñó de rabia sintiendo cómo el Akuma se desprendía del objeto en el que se había posado y liberaba del trance a su víctima.

Golpeó con su bastón furioso y la ventana por la cual liberaba a los Akumas se fue cerrando poco a poco dejándolo en completa obscuridad.

Tenía que ser paciente, las cosas llegarían a su debido tiempo, mejor no apresurarlas... esa chica sólo era una de las tantas víctimas que tenía en mente, pronto llegaría a encontrar un Akuma tan poderoso, que dejaria en vergüenza a todos los demás.

Ese pensaiento suyo tranquilizó au cabeza y sirvió para distraerse un poco de la furia provocada por esa muchacha.

Todos en algún momento, sentían dolor, tristeza o furia.

Sería tan fácil aprovecharse de esos sentimientos.

Será para la próxima.

...

¡Hello, bichitos!

¿Cómo han pasado esta cuarentena? ¿Sin problemas? ¿Todo bien? Pues... lo único bueno que se saca de esto, es que estando encerrado a uno le dan unas ganas inmensas de escribir... me pasé toda una noche escribiendo el capítulo de principio a fin... ¡Toda una noche! Normalmente me toma días hacer sólo un cap... jeje, me alegra haberlo terminado así sabrán que esta historia continúa y que yo estoy más viva que nunca...

Cosas que notamos en este cap...

Nuestra mitómana sigue dándoles dolores de cabeza a nuestros queridos protas ...

Los compañeros de clases de Marinette cada vez tratan mejor a Lila olvidándose poco a poco de Marinette :"(

Kagami acaba de rechazar la oportunidad de vengarse con ayuda de Hawk Moth por orgullo.

Adrien salió en su defensa para apoyar a Kagami, aún cuándo sabe que ella probablemente fue la que golpeó a Marinette.

¿Qué creen que pase en el siguiente cap?

¿Les gustó cómo quedó el cap?

Si es así, déjenme un comentario para continuar y cuéntenme... ¿cómo han pasado y qué han hecho todo estos días encerrados en su casa? ¿Ver videos? ¿Escribir? ¿Leer? ¿Netflix? ¿Chatear? ¿Rolear? ¿Viendo memes del Coronavirus?

Yo ninguna de las anteriores porque no he tenido internet desde que comenzó el anuncio para quedarse en casa jaja... ya se han de imaginar cómo he pasado estos días sin internet :"v no muy lindo, créanme... ahoritas tengo, pero porque nos dio el vecino Xd.

En fin... ¡Nos leemos pronto en otra historia!

¡Un beso enorme! ¡Los amo!

¡Bye, bye!