Los chicos se aglomeraron con emoción alrededor de la castaña en la primera fila a penas anunciada la campana del receso para escuchar otra de sus fantásticas historias. Mientras que ella estaba encantada de recibir la atención que obviamente merecía. Sonreía enormemente mientras deleitando los oídos curiosos de sus compañeros con sus falsas anécdotas, pero en su interior se carcajeaba de ver las caras sorprendidas de los crédulos chicos de su salón al terminar de inventar otra historia.

—¡Wow, Lila! ¿En serio Jagged te dio esto? — dijo Mylén sosteniendo con cuidado entre sus manos un collar con un pequeño colmillo atado cómo adorno.

—Por supuesto que si — afirmó Lila sosteniendo el collar cerca de su pecho — Jagged lo mandó a hacer exclusivamente para mi — rió levemente atrayendo el collar cerca de su rostro — cómo pueden ver, esta hecho con uno de los colmillos de Fang, su cocodrilo mascota. Me lo dio antes de partir a su última gira para que lo recuerde — agregó escuchando un nuevo jadeo de asombro para luego pedirle ver el collar más de cerca.

En efecto solo era un patético cacharro de plástico atado a una cuerda que había conseguido a muy buen precio en una tienda cercana, con las palabras correctas y una actuación de primera, esa baratija en sus manos podría convertirse en la envidia de muchos.

—¡Es sorprendente! Quisiera tener uno igual, a puesto a que lo debes cuidar mucho — dijo Rose con un dulce tono tomando en sus manos el agraciado collar.

—Claro que lo cuido mucho, es mi amuleto de la buena suerte, no lo había traído antes porque no quería quitarme el collar que me había dado mi abuela — dijo bajando un poco la mirada — pero cómo lo mandé a arreglar esta mañana, me pareció una buena oportunidad para usar el de Jagged, ¿no les parece lindo?

En seguida se escucharon afirmaciones y halagos dirigidos hacia ella y al collar que estaba atado a su cuello, no pudo hacer más que cerrar los ojos y dejar que las palabras de asombro y admiración llegaran a sus oídos.

Hasta que una fantástica idea surgió de su cabeza al ver a Marinette entrar al salón con unos ánimos que bien podrían estar a la par con los de un zombie. Y cómo no Adrien no estaba presente ese día en clases, decidió que era hora de actuar.

—¡Tengo una idea! — exclamó Lila con falsa emoción — ¿Qué les parece si les consigo a todos, entradas para el próximo concierto de Jagged Stone?

Una fuerte exclamación de júbilo se escuchó por toda la clase. Todos admiraban al cantante, y el hecho de poder ir a uno de sus conciertos era simplemente una ocasión para celebrar.

—¿Harías eso por nosotros, Lila? — preguntó Kim tratando de no hacer notar mucho lo emocionado que estaba por la noticia.

Lila rió cómo si le hubiesen contado el mejor chiste de su vida y sonrió con seguridad.

—Creéme, Kim. Si yo se lo pido, tendremos boletos en primera fila, bastante cerca del escenario — terminó diciendo guiñando un ojo.

Los tontos de sus compañeros empezaron a brincar y a reír emocionados a la vez que la adoraban cómo si fuera una diosa en un pedestal.

—¡Eres una pasada! — gritó Nino sin dejar de sonreír al igual que los demás.

—Nos alegra tanto tenerte cómo compañera, Lila. ¡Eres la onda!

La castaña aceptó maravillada los cumplidos y por unos instantes se sintió en la cima, hasta qué..

—Pff, ridículo... ¿Cómo si a alguien le importara un estúpido concierto? ¡Ridículo! — se escuchó decir a alguien justo al lado derecho del salón, y no necesitaban voltear para saber quién era.

—¿Acaso no quieres ir, Chloe? — preguntó Lila inocentemente en dirección a la rubia, que estaba sentada siendo abanicada con una revista por Sabrina, quién había escuchado toda la conversación chillando emocionada sin que Chloe lo notara.

—Por si no lo sabes, querida. Jagged Stone se hospeda en el hotel de mi papi — presumió asegurándose de dejar en claro su poder de abeja reina — no necesito ir a uno de esos alocados y bulliciosos conciertos, lo veo todos los días. ¡Y él me conoce! — dijo con seguridad mostrando una sonrisa orgullosa de victoria.

De la nada Lila comenzó a reír.

—¡Oh, es cierto! Y seguro te recordará cómo la chica que fingió ser Ladybug para acaparar la mitad de su entrevista por un jueguito infantil en televisión nacional — se burló disfrutando de cómo las mejillas de la chica se ponían rojas de la vergüenza y la furia y se marchaba fuera del salón dándole un azote a su mesa con sus palmas, escuchando las risas de sus compañeros detrás.

—¡Ridículo! ¡Absolutamente ridículo! — vociferó mientras salía seguida de Sabrina, quién llevaba la revista en sus manos con una mirada temerosa.

—No le hagas caso a Chloe, ella siempre es muy presumida, que sus palabras no te intimiden — le aconsejó Alya rodando los ojos después de la partida de la rubia. A nadie le sorprendió mucho el comportamiento de Chloe.

Marinette trataba por todos los medios de no hacerse notar entre todo el escandalo que se armaba por otra de las historias de Lila. Prefería estar así, después de todo, hoy no se sentía con ánimos para seguirle la corriente a todos, para nada en realidad.

Así que abrió su cuaderno de diseños sin escuchar la sarta de mentiras que salían de la boca de la castaña, eso fue hasta que alguien se sentó a su lado de manera brusca haciendo que casi rompiera su lápiz por el susto.

—¡Hey, chica! ¿No es genial que Lila nos consiguiera boletos para el próximo concierto de Jagged Stone? ¡Y en primera fila! ¿Te lo imaginas? — preguntó con incredulidad saltando en su mismo asiento conteniendo su emoción — también prometió conseguirme una entrevista con él, luego del concierto — continuó hablando emociona mientras zarandeaba a su amiga ligeramente de los hombros.

La diseñadora arqueó una ceja y miró a Lila de manera sospechosa, ¿cómo le haría para conseguir los boletos si ni siquiera lo conocía? ¿Acaso no veía que sus mentiras se verían expuestas?

Algo estaba sospechosamente mal, y no le gustaba para nada.

Se soltó bruscamente del agarre de Alya y salió disparada del salón con su cuaderno de bocetos en mano, ignorando los gritos de Alya, quien la siguió hasta afuera del salón tratando de detenerla sin tener éxito y dejándola con la palabra en la boca.

—¡Hey! ¡Marinette!

Pero ya era tarde, la chica simplemente desapareció de su vista.

—¡Alya! ¿Esta todo bien? — preguntó Lila acercándose a la castaña, quién lucía confundida por la extraña actitud de su mejor amiga.

—Pues, eso me gustaría saber — comenzó a decir la morena — No sé que le pasa a esa niña — dijo Alya empujando sus gafas por el puente de su nariz — ha estado muy rara, y ni hablar de cuándo le menciono las entrevistas que he conseguido para mi blog, es cómo si le hubiera dicho que un meteorito esta a punto de caer a la tierra.

Lila aprovechó la consternación de la morena para encandilar sus oídos con sus palabras, ella era tan crédula que si le dijera que era amiga de un elfo de chocolate mágico ella le creería sin dudarlo, nunca revisaba fuentes confiables o se molestaba en investigar, simplemente era tan tonta. Cómo reportera era un fracaso total. Ella aprovecharía este descuido al máximo.

—Sabes, no me gustaría meterme en tu amistad con Mari — mencionó la castaña acercándose a ella — pero, tengo que darte mi observación. Las mejores amigas no actúan así — dijo completamente segura tomando de los hombros a la bloguera en un gesto reconfortante — una verdadera amiga estaría feliz de que hubieras conseguido una entrevista con Jagged Stone, es material exclusivo para tu blog — mencionó con voz tenue y muy suave —es algo importante para ti, ¿verdad?

—Mi blogg es todo lo que tengo — asintió con seguridad — es la mitad de mi vida — concordó.

—¿Lo ves?, entonces... ¿No debería Marinette alegrarse por que algo tan importante cómo esto, te este sucediendo?

—Si... — dijo Alya un poco insegura. Cayendo cada vez más por las palabras de la Rossi.

—Tú siempre trabajas tan duro para tu blogg, reúnes información sobre los Akumas y estas en escena todo el tiempo, te expones al peligro. Tú lo haces todo sola... — continuó — ¿Cuando fue la última vez que Marinette estuvo allí para ayudarte?

—Y-Yo... yo... supongo qué... ella nunca me ha ayudado cuándo se trata de mi blogg — habló un poco triste bajando la cabeza.

—No quiero que te sientas mal, Alya. Eres una de mis más cercanas amigas desde que estoy en este instituto. Cómo amiga debería ser sincera contigo y decirte qué deberías hablar con Marinette acerca de tus pasatiempos.

—Yo... creo que tienes razón.

—Por supuesto que la tengo — dijo Lila con una sonrisa — sólo quiero que dos amigas que se llevan tan bien, se lleven aún mejor. Marinette no parece ser una persona muy ocupada, debería usar ese tiempo de sobra para pasarlo con su mejor amiga... ¿no crees? — sonrió dulcemente.

Inesperadamente la bloguera la abrazo y Lila le devolvió el abrazo frunciendo el ceño hastiada sin que ella se diera cuenta. Odiaba establecer tanto contacto físico con una persona, a menos que esta fuera por supuesto Adrien, así no se quejaría tanto.

—Gracias, Lila. En serio eres una persona súper genial, no solo viajas por el mundo con personas importantes, si no que eres excelente dando consejos — admitió felizmente.

Lila sonrió con fingida modestia y contestó.

—Oh, basta Alya. Harás que me sonroje — habló apenada — yo sé que no soy una chica tan especial, a puesto a que hay muchas chicas en la escuela con una vida más interesante que la mía.

—Es broma, ¿no? — jadeó la morena deteniendo su paso — no creo que haya conocido a alguien con una vida más asombrosa que la tuya — chilló Alya — ni siquiera Chloe, y todas sus artimañas logran competir con tu extraordinaria vida, eres mucho mejor que ella.

—Te lo agradezco tanto — sonrió tomando parte de su cabello castaño para acariciarlo.

—Bueno, si me disculpas. Tengo que encontrar a Marinette, me va a tener que escuchar quiera o no. — determinó con decisión corriendo en dirección contraria a la de Lila, que terminó sonriendo satisfecha por lo que había logrado.

—Por supuesto.

Sus piernas se movían solas, no tenía claro hacia dónde corría, solo sabía que tenía que alejarse de ahí, no tenía ganas de lidiar con una Alya que alababa a Lila cada vez que tenía la oportunidad, o escuchar cómo la castaña ofrecía cosas que no podría cumplir y sus amigos terminaran con las ilusiones hechas pedazos.

¡Por todos los miraculous!

De solo pensar en Lila hizo que le doliera la cabeza. Ni siquiera podía hablar del asunto con Adrien, su padre al enterarse de qué había engañado a su guardaespaldas para llegar más tarde a casa, lo había castigado impidiéndole venir a clases durante una semana entera. El asunto la estaba desesperando, necesitaba a alguien que supiera la verdad tanto cómo ella, para lidiar con ese problema juntos.

Acarició los brazos sobre su chaqueta y se sentó en la banca que estaba frente a la cancha para relajarse un poco.

Se sentía cada vez mas apartada de sus amigos, las personas con quienes había compartido un vínculo muy especial ahora estaban en las redes de una experta mentirosa.

Si les contara la verdad. ¿Le creerían?

Pasó largos segundos pensándolo hasta que de manera abrupta alguien tocó su hombro haciéndola saltar de su asiento ahogando un grito en su garganta.

Era Alya.

—Tranquila, chica. Estas muy alterada, parece que viste un fantasma. ¿Te ocurre algo? — preguntó a la vez que se sentaba al lado suyo.

—No es nada sólo... n-no nada — habló por primera vez en toda la mañana, su estaba ronca y sus ojos estaban algo rojos debido a que había estado malgastando su tiempo llorando toda la noche. Pero eso Alya no lo sabía.

—¿Acaso sucedió algo con tus padres? De otra forma no veo por qué estarías tan rara...

—No sucedió nada, Alya — la cortó sonando un poco brusca — y por si no lo notaste, quisiera estar sola — bisbiseó en un tono alicaído soltándose de su toque suavemente y retomando su caminata para alejarse.

Alya se cruzó de brazos tomando una posición enfadada y con el ceño ligeramente fruncido dejando ver que estaba molesta.

—Oh, ya veo... sabes, no parecías muy emocionada cuando te comenté lo de mi blogg, ahora que lo pienso... nunca te entusiasmas mucho.

Marinette detuvo su caminata para mirarla con exasperación. No tenía ánimos para discutir con ella.

—Alya, por favor, ahora no...

—¡Ah, no! Ahora me vas a escuchar. ¡Siempre buscas tontas excusas para no ayudarme con el blogg! Me gustaría que por una vez en tu vida te comportaras como mi mejor amiga y me ayudaras con la página del Ladyblog.

—¿Estas diciéndome que crees que porque no meto las narices en el blogg cómo tu, soy una mala amiga? — preguntó Marinette con sorpresa sin poder creer lo que escuchaba.

—Sólo digo que podrías poner un poco mas de interés — bramó Alya — ¡Tú sabes que mi blogg es lo más importante que tengo! ¡Llevo años trabajando en él!

—¡Y yo lo sé, Alya! Pero no por ser tu mejor amiga significa que voy a estar todo el tiempo buscando información para tu blogg, me preocupo por ti, es peligroso que te expongas a los ataques de Akumas.

—¡Tú sabes por qué lo hago! ¡Descubrir la identidad de Ladybug ha sido una de las principales razones por las que cree el blog!

—¡Quizás deberías dejar de obsesionarte con la idea de descubrir la identidad de Ladybug! ¿No has pensado que quizás ella tiene una vida también, cómo todos? ¿Pondrás su vida en riesgo sólo para publicarlo en tu blogg? ¡Déjala en paz Alya!

Para este punto, algunos estudiantes qué salían con sus compañeros a disfrutar su descanso, miraban con curiosidad alas dos amigas gritarse.

—¡Es increíble que pienses eso de mi y de mi blogg! Además, ¡¿Quién te crees para decirme a mi lo que tengo que hacer?!

—Tu mejor amiga — gritó con seguridad frunciendo el ceño cada vez más.

—¡Pues tal vez eso se acabe hoy! No te has comportado exactamente como una amiga, y no necesito a mi lado a alguien que critique lo que hago o no en mi blogg, tengo a Lila y con eso me basta y sobra. ¡Ella si es una buena amiga y me ha ayudado más con mi blogg de lo qué tú nunca lo harás!

—¡Pues te felicito! Finalmente encontraste a alguien que valorará tu amistad más que yo. — expresó enojada.

—Puedes estar segura de eso.

—¡Bien! — sin más se dio la vuelta bruscamente y comenzó a caminar alejándose de su ahora examiga.

—¡Y no quiero hablarte nunca más! ¡¿Me oíste?! — vociferó Alya colocando sus manos cerca de su boca para formar una especie de bocina.

—Creo que finalmente estamos de acuerdo en algo entonces — murmuró Marinette caminando a paso apresurado, sintiendo dos gruesas lágrimas bajar por sus mejillas al escucharla decir esas palabras hirientes.

Al igual que los estudiantes, alguien más observaba de lejos maravillada lo que había logrado, y no podía si no sonreír satisfecha.

Había logrado separar una amistad de tres años en un chasquido de dedos, separarla de sus demás amigos, sería pan comido.

Agitó su espeso cabello castaño tras su espalda y se retiró triunfadora. Ahora seguía la siguiente fase del plan.

...

Mansión Agreste

Adrien caminaba de un lado a otro por su habitación sin poder dejar de pensar en lo que sucedió en la mansión Tsurugi, había querido decirle a Kagami sobre sus verdaderos sentimientos durante tanto tiempo, pero no así. Había resultado ser un día horrible, todo había salido mal.

Después de su confesión había quedado paralizado al igual que ella, sin poder aceptar que lo haya dicho de golpe y sin dudas, para Kagami también fue una sorpresa, y no una muy agradable.

Flash back...

—¡Es imposible! No puede gustarte alguien tan insegura de si misma. ¡Es completamente irracional! — añadió golpeando su katana contra el suelo. — Tú yo fuimos hechos el uno para el otro Adrien, ¡Tú lo sabes! — habló en un tono desesperado e incrédulo.

Adrien suspiró enormemente cerrando los ojos antes de contestarlo.

—Te equivocas, Kagami. Yo jamás te di motivos para que pensaras de ese modo, me comporté respetuoso y te ofrecí mi amistad porque sabía que tu vida era igual de deprimente que la mía, incluso traté de que hicieras nuevas amistades.

—No necesito que tú escojas a mis amistades — dijo en un tono molesto.

—Nunca fue mi intención lastimarte, Kagami — se lamentó el modelo mirando hacia el suelo. — te aprecio mucho cómo amiga.

—Me niego a ser tu amiga cuándo podemos estar destinados a ser algo más. Yo nunca me rindo Adrien — masculló — tú eres el único al que quiero a mi lado, lucharé por ti.

—Es que no tiene caso, Kagami, porque Marinette ya se ha ganado un lugar en mi corazón, y batallaré para que me acepte.

Escuchó a Kagami soltar una maldición y luego lo miró con sus intensos ojos cafés, escudriñándolo con ira.

—Eres demasiado perfecto para ella, alguien tan simple jamás estará a tu altura.

—No soy perfecto, Kagami, y nunca lo he sido. — aclaró con firmeza, ese tema sacaba un lado de él que no conocía — te enamoraste de una ilusión, este no soy yo... es una imagen falsa que mi padre creó, mi verdadero yo es completamente distinto. Te enamoraste de alguien falso, lo lamento. Parece... que no me conocías tanto cómo decías.

Las facciones de Kagami se endurecieron y sus dientes rechinaron conteniéndose de partir algo con su espada.

—En efecto, no lo hice — susurró presionando su katana contra el suelo, no quería escuchar más. — quiero que te retires de mi casa Agreste, no tienes nada que hacer aquí — farfulló.

—Kagami... — quería arreglarlo, quiso acercarse un poco para tratar de razonar con ella, pero la chica lo detuvo colocando su katana de madera contra su pecho con una expresión furiosa y herida.

—¡He dicho largo!

Sin más remedio, el modelo se retiró del lugar sin decir más, estaba seguro que hasta ahí había llegado su amistad con Kagami, la chica ahora no quería verlo ni en pintura y ahora ella lo odiaba, pero tampoco podía permitir que se ilusionara con él, y más cuando ya había hecho su elección.

Fin del Flash back...

Sabía que estaba en terreno peligroso. No estaba seguro de decirle aún sus sentimientos Marinette, era una chica increíble, y amaba todo de ella. Pero, quería que supiera lo mucho que le gustaba, que le llamó la atención su personalidad dulce y creativa.

Cuidarla de Lila era sólo una de las tantas cosas que estaba dispuesto a hacer por ella.

«¿Y cómo voy a poder hacerlo estando castigado?»— pensó dolido.

Ahora sí que la había hecho buena.

No pudo hallar una mejor excusa para su padre cuando llegó más tarde de lo habitual a casa, no sirvió de nada decirle que estaba ocupado para un proyecto, de todos modos lo castigó.

Y Marinette estaba en la escuela con Lila detrás de ella... no podía permitir que le hiciera nada. No sabía que hacer.

Sus manos alborotaron su cabellera dorada y suspiró exasperado por no poder hacer algo útil estando encerrado en su habitación.

Miró por su ventana la ciudad y deseo con todo el corazón que Marinette estuviera bien sin su vigilancia, y que Lila cumpliera con su palabra de no molestarla.

Era todo lo que le quedaba.

...

Colegio Françoise Dupont

Faltaba poco para que acabase el receso, así que debía actuar rápido.

Los chicos habían salido del salón para ocupar el resto de su descanso en jugar o salir a recorrer la escuela, los pasillos o almorzar en la cafetería. Tiempo suficiente para realizar la siguiente fase de su plan.

Vigiló que nadie estuviera cerca y se dirigió hacia el último asiento, el que ahora pertenecía a Marinette.

Su mochila estaba en el suelo apoyada en la banca. La levantó y rebuscó en su interior tratando de encontrar el celular de la chica, rogando porque este no tuviera contraseña. Aunque Marinette era muy predecible, no sería difícil tratar de adivinarla.

¡Bingo!

Cuando tuvo el artilugio en sus manos rió encantada. La muy tonta había dejado su teléfono desbloqueado, lo había usado recientemente para mensajearse con Adrien, así supo que el muchacho estaba cumpliendo un castigo por parte de su padre y por eso no había llegado a clases, ni en otros cuatro días más, incluyendo el sábado y el domingo. Lo que significaba mas terreno para ganarse poco a poco aún mas el afecto de los chicos de su clase, y finalmente dejarla sola, cómo estaba destinada a pasar el resto de sus días.

«Maldita mosca muerta»

Sus dientes crujieron al leer el último mensaje. El cual mencionaba cuanto iba a extrañar Adrien a la pesada de Marinette.

Salió con rapidez de los mensajes y buscó a los contactos. Sus ojos brillaron de manera demoniaca al encontrar lo que buscaba con tanta desesperación.

«Quién lo hubiera pensado, es cierto»—pensó con malicia observando el número de Jagged Stone y la asistente de Jagged entre los contactos.

Presionó el botó de marcar al de la asistente de Jagged y se preparó para lo que sería la mejor actuación de su vida.

¿Hola, madmoiselle Marinette? — habló la voz a través del celular.

Esa era su señal.

—¿H-Hola?, en realidad... no soy Marinette, mi nombre es Lila Rossi, soy una gran amiga de Marinette.

¿Y en que te puedo ayudar?

Sonrió con audacia antes de contestar.

—Verá, lo que ocurre es que Marinette me pidió hablar con usted sobre un encargo, la pobre esta con un resfriado terrible y no puede ni hablar — habló fingiendo sentir lástima.

Entiendo, ¿y el encargo sería...?

—Boletos para el próximo concierto de Jagged Stone —pidió de inmediato — ella quiere sorprender a nuestro salón, y cómo me contó que conoce a Jagged, pensó que le podría hacer el favor de conseguirle entradas para su concierto... ¿no es eso dulce?

Si eso es cierto, ¿Por qué Marinette no contactó directamente con el Sr. Stone? Ella sabe qué cualquier petición puede ser realizada por medio de un mensaje privado. Su atención será inmediata.

Lila de pronto comenzó a sudar.

—Eh... lo que ocurre es qué... la pobre ha estado repleta de trabajo y no ha podido ponerse en contacto con Jagged, así que me pidió hacerle este favor, soy una persona de confianza para ella.

Se escuchó un suspiro por parte de la asistente.

De acuerdo — aceptó con rendición — ¿Cuantas entradas?

Lila sonrió, su táctica había funcionado... una vez más.

—Quince entradas, por supuesto todas en primera fila, no querrá que la diseñadora de la portada de su álbum se pierda un concierto de su cliente verdad.

Cuente con ello señorita... Rossi — dijo con inseguridad la asistente de Jagged — pasaré a dejar las entradas esta tarde en casa de Marinette, así que si podría darme...

¡Diablos, no!

—No, no... eh, digo... envíemelas directamente a mi residencia. Es la Plaza de los Vosgos, en el barrio Le Marais... la esperaré afuera para recoger las entradas y yo personalmente se las entregaré a Marinette.

Oh, esta bien... — escuchó cómo la asistente anotaba algo con su plumón — tendrá las entradas mañana en la mañana.

La sonrisa de Lila se amplió.

—Perfecto.

Después de confirmar todo con la asistente, colgó satisfecha. Eliminó la última llamada que tenía registrada y dejó con cuidado la mochila en la misma posición en la que la había dejado.

Bajó las escaleras con cuidado y se alivio al no ver a nadie merodeando por ahí, cerró los ojos satisfecha para salir del salón cuando de repente al abrir de nuevo los ojos, unos iris color azul intenso la interceptaron haciendo que soltara un gritito y pusiera su mano en su pecho por el susto.

—M-Marinette...

La peliazul la miró con desconfianza mientras se cruzaba de brazos mostrando seguridad.

—¿Qué estas haciendo aquí?

Lila se recompuso y la miró inocentemente balanceando su cuerpo con sus brazos detrás de ella en una postura relajada.

—¿No puedo acaso venir a mi salón a pasar el rato? ¿Tanto desconfías de mi? — preguntó haciendo un mohín.

El claro descontento en la cara de Marinette le hizo saber de sobra que no.

Lila rodó los ojos dejando su actuación amable.

—Ya qué... ¿Cómo te fue con Alya? ¿Eh? Hasta acá se escucharon sus gritos ¿Acaso pasó algo que deba saber? — le restregó conteniendo sus ganas de reír.

—Tú le dijiste algo, ¿no es verdad?

—No sé — se encogió de hombros — talvez en verdad Alya sólo se dio cuenta del fiasco que es tenerte como amiga — dijo con burla — Oh, me corrijo, ex-amiga.

—El que me hayas quitado a Alya no garantiza tu victoria Lila — advirtió Marinette descruzándose de brazos para señalarla — acaso olvidaste lo que les prometiste a los chicos, a menos qué tengas una buena excusa que explique la ausencia de los "boletos" para el concierto de Jagged Stone, dudo que puedas arreglártelas para inventar otra mentira que te zafe de ese lío.

Lila rió colocando un mechón de cabello castaño detrás de su oreja.

—Aún no has aprendido nada Marinette — dijo negando con la cabeza acercándose a ella de manera felina — yo siempre, tengo un truco bajo la manga — susurro al oído de esta alejándose para disfrutar de sus últimos minutos de descanso.

Marinette la vio marcharse con clara preocupación, no sabía que tramaba y eso la preocupaba un poco. Tendría que estar alerta a cualquiera de sus movimientos, con Adrien fuera por el resto de la semana, y su mejor amiga aliada con esa mentirosa... tendría que apañárselas sola.


¡Hello!

¿Cómo están bichitos?

¿Extrañaron la actualización de esta historia? UwU

Jeje, bueno, cómo pudieron ver, en este capítulo se rompieron dos amistades... Lila poco a poco esta cumpliendo secretamente su objetivo de separar a los amigos de Marinette de ella, comenzando con su fiel amiga Alya... y ahora, con Adrien castigado, no podrá cuidar de Marinette, así que...

¿Afectará esto en la actitud positiva de Marinette? O ¿Permanecerá fuerte ante todo?

¡Estoy ansiosa porque descubran las sorpresas que depara este fic!

Trato de ser lo más original posible y ofrecerles algo que no hayan leído aún espero lo este logrando...

Bueno, eso sería todo un gusto poder traerles otro cap, un besito y un abrazo caluroso... mis fieles lectores.

¡Bye, bye! .