La noche dio lugar a la mañana en la ciudad parisina, dando comienzo a un nuevo día de clases en el colegio Françoise Dupont.
Como todas las mañanas, Marinette se levantó justo a escasos minutos de que empezaran las clases, la profesora aún no estaba en la clase, así que suspiro de alivio mientras subía las escaleras esquivando la mirada de Alya, y sentándose en la parte de atrás. Adrien no estaría con ella lo que restaba de la semana debido a su castigo, así que se sentaría sola.
Ocultó su cabeza en sus brazos y suspiró hondamente tratando de retener lo mal que se sentía el día hoy, el perder a Alya solo significaba ser un blanco más fácil a las burlas discretas de Lila. No quería ver su cara de victoria cuándo entrara al salón cómo si nada hubiera pasado y saludara a Alya de manera amistosa, eso sería echarle más sal a la herida.
A sus oídos llegaron saludos efusivos y jadeos involuntarios acompañados de grititos femeninos que ubico en la entrada del salón. No tenía que ser adivina para saber quién había llegado.
En contra de su voluntad, levantó la cabeza y sus ojos visualizaron la desagradable escena de Lila siendo abrazada por sus amigas y efusivamente por Alya, quién le dedicó una sonrisa sincera y tomó a todas las chicas para hacerse una selfie grupal con Lila en el medio.
Ver todo eso la hizo agachar la cabeza compungida.
La chica italiana se estaba aprovechando de todos los que la rodeaban, utilizando su maravillosa hospitalidad para su propio beneficio personal, si no se enfrentaba a ella, Lila no tendría motivos para detenerse.
Sin embargo lo pensó por un instante y recordó lo que Lila les había prometido a todos el día de ayer. Aún tenía una cuartada, si Lila no traía los boletos con ella, entonces quedaría expuesta y se darían cuenta de que estuvo mintiendo todo este tiempo.
«La verdad siempre sale a luz»—pensó con alivio sintiendo ese deseo loco por desenmascarar a la castaña recorrer por sus venas.
Algo más calmada, trató de forzar una sonrisa y pensar positivamente en que hoy sería el día en el que todo se resolvería, y estaría tranquila.
—¡Lila! Buenos días, estas radiante cómo siempre — halagó Mylene.
—Te ves bien — mencionó Juleka con una leve sonrisa acariciando su flequillo.
—Pues, gracias chicas. — Lila caminó con todas arremolinadas a su alrededor observándola cómo si fuera una estrella de cine.
De la nada Rose se le plantó en frente dando saltitos y preguntando una y otra vez.
—¿Los tienes? ¿Los tienes?
Lila comprendió a lo que la chica se refería y sonrió de manera astuta mirando de reojo a Marinette, quien estaba de brazos cruzados mirándola con los ojos entrecerrados.
En un movimiento rápido, Lila metió su mano dentro de su chaqueta y sacó un montón de papelitos rectangulares color morado con negro con el nombre del cantante en color dorado y los levantó triunfante en el aire dejando impactado a todo el salón.
—Cómo os prometí, chicos.
«N-No es posible... ¿Cómo pudo ella conseguir...?»
Lila le entregó uno a Rose, quién chilló emocionada y lo mostró en el aire haciendo emocionar a todos.
—¡Un boleto para Jagged Stone!
—¡Increíble!
Así Lila empezó a repartir a cada uno los boletos. Marinette permanecía inmóvil en su asiento tratando de comprender cómo pudo Lila conseguir los boletos, era imposible que conociera a Jagged cuándo ella sabía muy bien que mentía.
No sirvió de nada qué Lila subiera y le tendiera un boleto cínicamente mirándola con diversión.
—Aquí tienes, Marinette. Sé que eres una gran fan de Jagged Stone y ahora podrás ver de cerca uno de sus conciertos.
La mandíbula de Marinette se tensó y la miró alejarse hacia sus amigas destacando a una Alya cruzada de brazos que la miraba con recelo y le decía a Lila algo en un susurro con reproche.
No sabía que fue lo que pasó. Pero esto no pintaba nada bien, Lila de seguro había hecho algo.
Miró el boleto en la mesa y lo observó con atención. Sin duda era real, tenía el nuevo diseño que ella misma le sugirió a Jagged que utilizara para personalizar sus boletos, estaba confundida y no sabía que hacer al respecto.
Su celular comenzó a vibrar dentro de su bolso y tuvo que salir de su estupor para contestar. Decidió salir fuera del salón, con todos esos gritos de alegría, no podía escuchar nada.
Cubrió su oído izquierdo con su palma y colocó el artefacto en el otro para contestar la llamada.
—¿Hola?
—Marinette, que gusto que te hayas curado del resfriado, ahora Jagged dejará de preocuparse tanto — rió Penny — como sea, quería informarte que realicé el encargo que solicitaste el día de ayer, aunque te agradecería que para la próxima me informaras antes por mensaje.
—Encargo... — murmuró para si misma sin saber de lo que hablaba — ¿De qué estas hablando, Penny? Yo no he hecho ningún encargo.
—¿Cómo? Pero... según mis registros una amiga tuya llamó en tu nombre diciendo ser tu mejor amiga, dijo que necesitabas quince entradas para el próximo concierto de Jagged, mencionó que eran para tu salón de clases.
—¡¿Q-Qué?! D-Debe haber una equivocación — tartamudeó comenzando a procesar lo que había escuchado — yo no... — pero entonces lo recordó, pero primero debía cerciorarse. —¿Sabes el nombre de la chica que te llamó? — inquirió tratando de calmar sus nervios mordisqueando sus uñas en un ataque de pánico.
La asistente revisó su libreta en sus manos a través del teléfono y dijo con rapidez el nombre de la chica por la bocina.
—Lila Rossi... — lo sabía.
Marinette comenzó a tener un mini colapso al escuchar el nombre de esa arpía. Así que eso pasó... ¡Era una atrevida! ¿Cómo pudo siquiera tener la indecencia de tomar su teléfono y engañar a la asistente de Jagged para hacer realidad una de sus estúpidas mentiras.
Eso confirmaba qué había tenido razón todo el tiempo, esas entradas las había conseguido a posta, utilizando engaños y su poder de convencimiento. No sabía si estar enfadada o indignada.
—No puede ser Marinette, lo siento mucho... si hubiera investigado más a fondo quizás esto no hubiera pasado.
—No fue tu culpa, Penny. — la tranquilizó la azabache — esta chica es una experta en las mentiras y se aprovecho de la situación — dijo Marinette soltando un largo suspiro. — ¿Estas con Jagged ahora? ¿Hay una manera de arreglar esto?
—Es imposible Marinette, ahora mismo estamos con Jagged Stone en una gira por Alemania, llegaremos a mas tardar en tres semanas, que es dónde será la fecha de su próximo concierto en París. Lamento tanto no poder ayudar.
—Ya lo hiciste Penny, al informarme me has sacado de una duda enorme que tenía. Agradezco mucho que me hayas contactado. Yo arreglaré esto, Adieu.
—Adieu, Marinette.
Colgó el teléfono respirando más profundo de lo que debería y caminó decidida hacia su salón de clases guardando su teléfono en su bolsillo trasero.
Lila estaba siendo abrazada por todos y confesando lo feliz que se sentían de tener a alguien cómo ella. No quiso escuchar más, avanzó hacia su enemiga y la encaró.
—¡Lila Rossi! Lo que hiciste no tiene nombre — masculló Marinette arrugando el ceño y señalando a la castaña.
Todos regresaron la mirada intrigados por saber a que se refería su presidenta.
—¿Uh? ¿De qué hablas Marinette? — Lila parpadeó varias veces hacia la pelinegra sobrecogiéndose para hacer parecer que estaba intimidada.
—Tomaste mi teléfono y contactaste a la asistente de Jagged para obtener los boletos, todo porque sabes que no conoces a Jagged Stone en persona. ¡Eres una farsa!
—Ma-Marinette... ¿Cómo puedes pensar eso de mi? — la miró con lágrimas en los ojos apunto de derramarse — después de qué me esforcé tanto en ser tu amiga y trataba de hacer las paces invitándote al concierto — de un momento a otro se cubrió la cara con sus manos y comenzó a sollozar fuertemente siendo consolada por Rose, Mylén y Juleka, quienes veían a Marinette con el ceño fruncido.
—¡Marinette! ¡¿Qué crees que estas haciendo?! ¿Cómo te atreves a decir esas cosas tan horribles sobre Lila? — habló Rose, dejando que Lila se arrullara contra ella.
—Eso es cruel, Marinette — dijo Juleka mirándola de mala manera apoyando a Rose.
—Después de que ella te defendió de Kagami, ¿Tienes el descaro de tratarla de esa manera?
—Nunca te creí capaz — dijo Kim contemplando la escena con enojo.
—¿Que tomó tu teléfono?, por favor... — se burló Alya cubriendo a Lila de la vista de Marinette — que yo recuerde, esa es tu especialidad ¿no? O no recuerdas que tomaste el teléfono de Adrien para borrar un vergonzoso mensaje de voz — reveló colocando sus manos en su cadera.
Marinette jadeó con horror y retrocedió colocando sus manos en su boca mirando con profundo dolor a la que antes había sido su mejor amiga.
—A-Alya... ¿cómo pudiste decir eso? — le gritó con la voz quebrada — y enfrente de todos — murmuró avergonzada sintiendo sus mejillas rojas y sus ojos húmedos.
—No digo más que la verdad — la encaró señalándola. — no te creí capaz de caer tan bajo, pero veo que por Adrien eres capaz de hacer cualquier cosa.
—E-Eso no es verdad... — su voz salió temblorosa, casi irreconocible.
—Claro que sí — gritó aún más enojada — aún recuerdo todos los absurdos planes que nos hiciste hacer a mi y a las chicas sólo para que lo invitaras a salir. Y cómo la cobarde que eres, ¡Jamás te atreviste a hacerlo! — luego en un arranque de ira, tomó el teléfono de la chica y lo tiró al suelo rompiéndolo al instante en que chocó contra éste.
La mirada de Alya era gélida, no quedaba nada de la simpática bloguera que el primer día de clases la había alentado a enfrentarse a Chloe y la inspiró a tomar su papel de súper heroína. Esta Alya, era muy diferente. Y en cuanto dijo las siguientes palabras, sintió su alma quebrarse.
—No sabes cómo me arrepiento de haber sido tu amiga.
Marinette ahogó un sollozo contra su mano mientras miraba cómo todos le dirigían miradas llenas de rencor, molestia, y la mirada satisfecha de Lila detrás de Alya, empezó a soltar pequeños hipidos acompañados de sollozos mientras corría hacia su teléfono destrozado y lo tomaba ante la dura mirada de toda la clase. Tomó su maleta con todas sus cosas y salió de la clase entre lágrimas. Ya no le importaban los gritos de la profesora que entraba a la clase, ya no le importaba el dolor de su tobillo cuándo tropezó ligeramente al bajar la escalera, ya nada le importaba.
Había perdido a sus amigos, y estaba casi segura de qué esto a penas estaba comenzando, podía sentir ese horrible presentimiento de que las cosas para ella no iban a resultarle fáciles.
Ignoró los llamados de sus padres y se encerró en su cuarto echándole el seguro a su puerta. Subió a su cama para meterse bajo las sábanas abrazando su enorme peluche de gato negro, mojando su terso pelaje con sus lágrimas, que caían cómo un torrente mientras sentía su corazón latir apresuradamente contra su pecho de manera dolorosa.
Si cerraba los ojos aún podía ver las miradas desdeñosas y las palabras hirientes de sus amigos, su celular roto permaneció en su mano todo el tiempo. A penas pudo verlo entre tantas lágrimas cubriendo sus ojos. Lo apretó contra su pecho aún sabiendo que no serviría de nada mandarlo a reparar. El golpe había sido tan fuerte que la pantalla llegó a sufrir intensos daños, lo había perdido todo en esa mañana.
Apretó más el artilugio contra su pecho y apresó un grito contra su palma. Necesitaba algo más que buena voluntad, para sobrevivir a esta pesadilla.
...
Mansión Agreste
Había perdido la cuenta de las veces que había jugado ese videojuego. Cada minuto que pasaba se sentían cómo horas. Lo único que le hacía evitar volverse loco de soledad, era Plagg. Estaba tocando en el piano una pequeña pieza musical de Mozzart, para hacer creer a Natalie que estaba practicando en el piano.
Soltó un bufido al ver a su personaje ser derrotado por duodécima vez antes de que saliera el letrero reluciente marcando un "Loser".
—Perfecto—dijo con ironía bufando.
Se levantó del sofá con desgana aventando el mando del video juego en el proceso.
Estaba aburrido. Se sentía cómo la primera vez que le rogó a su padre asistir a la escuela. Recordó todo de ese día. Su primera batalla con Ladybug, su primer choque de puños... su primera amiga.
Se golpeó fuertemente la cabeza con su mano. Si quería conquistar a Marinette, tenía que dejar de llamarla "amiga", no cuándo él tenía la esperanza de que pudieran ser algo más.
Tomó su teléfono celular y deslizó la aplicación de contactos desde su celular. Miró el número de Marinette y a su foto y por un momento se vio tentado a llamarla. Por la hora marcada, si no se equivocaba, ya deberían estar en receso, así que podría marcarle sin ningún problema a interrumpir una clase.
Su dedo se acercó para presionar en "llamar" y se detuvo de un segundo a otro sintiendo por primera vez nervios de llamar a una chica. No tenía por qué estarlo, ya la había llamado antes... pero en diferentes circunstancias. Ahora era distinto. ¿Qué excusa daría para hacer una llamada tan repentina?
Sus manos empezaron a temblar y su cuerpo se quedó rígido con la cara completamente roja.
Llegaron a su cabeza varias excusas válidas para el motivo de su llamada, y de todas surgió la de hablarle para preguntar cómo ha ido su día hasta ahora... sí, eso le daría la excusa perfecta para hablar con ella, no podía negar que también estaba preocupado por la joven, tener que soportar a alguien cómo Lila ella sola.
Sin perder tiempo, realizó la llamada empujando el teléfono a su oreja con sus dos manos, con algo de nervios abrazando su estómago cómo una serpiente enroscándose a la rama de un árbol. Cuándo el cuarto tono de voz sonó y no recibió ninguna respuesta se extrañó, así que volvió a marcar el número de la chica de ojos azules y al tener en cuenta que en su segundo intento la chica no contestaba, la angustia lo comenzó a atormentar. ¿Le había pasado algo? ¿No quería hablar con él?
Sus ojos se desorbitan de preocupación y dejó aún lado el teléfono desistiendo de intentar por tercera vez a la chica. Ella siempre respondía su teléfono al instante, si no contestaba, algo debió haber pasado.
—Déjame adivinar, ¿Tiene algo que ver con tu amiga de coletas? — preguntó Plagg dejando de tocar el instrumento y acercándose a su dueño, quien estaba tan pálido cómo la vez que lo maquillaron para una sesión.
—Le ha pasado algo, Plagg, estoy seguro — dijo en tono preocupado.
—Si tanto te preocupa y no contesta su celular, sólo te queda una opción... tienes que ir a verla en persona. La solución esta en tus narices.
—¿Salir? Estoy castigado, Plagg — le recordó el muchacho enarcando una ceja.
—Tú lo estas, pero... Chat Noir, no.
Adrien sonrió de lado felicitando la brillante idea de su perezoso Kwami y se aseguró de ponerle pestillo a su puerta y dejó con su celular una pieza de práctica con piano. Con eso bastaría para desaparecerse unas horas sin que Nathalie o su guardaespaldas sospechara.
Tomó un trozo de queso para darle una pequeña recarga de energía a su molesto Kwami y sin dudar pronunció las palabras mágicas que lo liberarían de esa lujosa prisión.
—¡Plagg, transfórmame!
Su transformación comenzó y de pronto su cuerpo se movió solo hasta llegar a la ventana, su boleto de salida. El sentimiento de libertad lo rodeo y lo impulsó a tomar su bastón y girarlo sobre su cabeza en forma de hélice, transportándolo de un lugar a otro de manera rápida. Tenía que visitar a una princesa encerrada en su torre, esperaba no tener que toparse con su suegro Akumatizado. Aunque pensándolo bien, la idea de rescatar a Marinette de las garras de un villano sonaba prometedor, sobre todo si al final de todo recibí en recompensa un beso de la princesa.
La sonrisa de idiota que se formó en su cara hubiera sido la excusa perfecta de Plagg para burlarse de él por horas.
Al observar la calle dónde estaba ubicada la casa de Marinette, no pudo evitar sentir un cosquilleo en su vientre. Pasó una mano por su cabello aplastando en el proceso a las falsas orejas gatunas, sabía que era absurdo, pero quería lucir lo más presentable posible.
Dio un enorme salto hasta caer en el balcón de la chica y notó al instante que el ambiente estaba muy sombrío y afligido, era cómo si una pesada neblina lo invadiera y lo forzara a cambiar de humor en un parpadeo.
Se frotó los brazos en un intento por calmar esa sensación de pesadez y desánimo. Tenía que ver cómo estaba su Princesa.
Tocó tres veces la trampilla esperando que la chica le abriera. Nada pasó, estaba en silencio y no se escuchaba ningún movimiento dentro de la habitación, sus orejas no percibían nada.
«¿Estará abierta?»
Su interior rogó por que la trampilla de la chica estuviera sin el seguro, o de lo contrario tendría que volver más tarde, y no creía soportar más el suspenso.
Casi gritó de felicidad cuando al intentar levantar la trampilla esta cediera con facilidad dándole entrada libre al cuarto de Marinette.
La habitación estaba en penumbras, de no ser por su visión nocturna, le habría resultado muy difícil ver aquella alcoba en esas condiciones, ingresó con cuidado de no hacer ningún ruido y cayó sobre la cama de la chica de manera suave intentando pasar desapercibido. Sus sentidos se agudizaron parando sus orejas y olfateando el aire a su alrededor cómo lo haría un felino conociendo el lugar. Olía a tristeza, el aire se sentía agrio y lo cubrió haciéndolo decaer por un minuto, pero se recompuso al ver un bulto a un lado suyo cubierto por la sábana rosa, su dulce princesa abrazaba al enorme gato de peluche tiernamente escondiendo su cara en el pelaje del muñeco de felpa, no pudo evitar envidiarlo un poco.
Se acercó minuciosamente hacia la joven durmiente y le apartó unos largos mechones color media noche y admiró cada rasgo facial de la chica. Su rostro lucía una mueca de tristeza evidente, pero aún así lejos de hacerla ver mal, lucía totalmente encantadora. Contuvo una sonrisa de ternura al verla hacer un tierno mohín con sus delicados labios y luego contraer su mandíbula, cerrando con más fuerza sus ojos, parecía estar teniendo una pesadilla.
—Marinette... —susurró levemente a la chica tratando de despertarla de su horrible sueño.
La chica abrazó al gato de peluche con más fuerza y unas pequeñas lágrimas brotaron de sus ojos cerrados haciéndolo entrar en pánico.
—Marinette —la llamó por segunda vez — ¿Princesa?
Un pequeño temblor sacudió el pequeño cuerpo de la chica haciéndola despertar de golpe abriendo sus hermosos ojos brillantes por las lágrimas, al ver una figura de negro totalmente desconocida para su escasa visión frente a ella, no pudo evitar espantarse.
La chica gritó ahogadamente y el felino adivinando sus intenciones se apresuró a cubrir la boca de la joven con ambas manos evitando que armara un escándalo.
—Shh... tranquila, soy yo — la calmó diciéndole esto en un tono bajo sin dejar de presionar sus manos enguantadas contra la boca de la chica.
Los ojos de Marinette estaban abiertos de manera desmesurada parpadeando varias veces hasta reconocer por completo el borrón negro frente a sus ojos h la voz del intruso. Suspiró aliviada por la nariz haciendo un ruido de protesta al ver su boca cubierta.
El gato despegó finalmente sus manos de su boca y la chica pudo respirar con normalidad.
—Lo siento— se disculpó el rubio rascándose detrás de la nuca ocultando sus nervios.
—Bonjour, Chat, no esperaba verte hoy, perdona — confeso distraídamente descubriéndose de la sábana y mirando a su invitado con intriga.
Podían pasar muchas cosas desapercibidas por Chat, pero el ánimo de la chica era algo que no podía pasar por alto. Sus palabras eran escuetas y para nada cálidas, y ahora que podía verla con atención, estaba mortalmente pálida, sus ojos estaban de un color rojo bastante visible y sus redondas y lisas mejillas tenían rastros de lágrimas.
Sus garras se dirigieron a la pequeña y cálida mejilla de la chica observándola con atención, parecía una muñeca de porcelana. Tan frágil y vulnerable, su cabello negro estaba desarmado de sus coletas y lucía un tanto desarreglada, sin embargo, eso no parecía importarle mucho.
—¿Qué tienes princesa? Anda, puedes decirme lo que sea — la animó — cuéntamelo todo — insistió.
La chica permanecía inmóvil en esa posición. No hablaba ni le dedicaba miradas, solo permanecía quieta sintiendo esa delicada caricia .
Sus intentos por parecer fuerte se vinieron abajo cuando el pulgar de Chat rozó levemente sus labios diciéndole con esto que tenía su apoyo. Ya no podía más sola, se sentía fatal tener que reprimir tantas emociones por tanto tiempo. Se arrojó a sus brazos y descargó todo el llanto que había desarmada en el momento en que llego de la escuela, sus lagrimas comenzaron a bajar hasta aterrizar en el látex del traje de Chat haciendo que el chico la apoyara en su pecho y la hacia sentarse en su regazo para más comodidad.
Los sollozos se incrementaron y Chat la abrazo pasando la mano por la espalda de la chica, nada le dolía más que ver a su princesa llorar, aún no sabía el motivo, pero tenía como primer sospechosa que la causa de eso había sido de cierta chica mentirosa que no sabía hablar sin decir mentiras de por medio.
Cuando el llanto de su princesa ceso y estuvo un poco más calmada, la dejó recostarse en su pecho por unos instantes sintiéndose completo al tenerla contra él, poder respirar su sutil aroma y darse la oportunidad de apoyarla incondicionalmente.
—¿Estas más calmada?
Sintió a la chica asentir contra su pecho en silencio.
—¿Te gustaría hablarme sobre ello?
La sintió asentir otra vez, pero ahora mantenía un agarre firme con su pequeña mano hacia la parte de su cascabel, indicando que le diera unos minutos para reponerse y poder hablarlo sin drenarse.
No tenía problema en esperar, lo haría una vida completa si pudiera. Estaba ahí para apoyarla. Su deseo era verla feliz, y que estuviera ahora mismo en sus brazos a causa de la tristeza lo ponía furioso.
—Es esa chica, Lila — confesó Marinette una vez que se tranquilizó lo suficiente para hablar — ella juró una vez qué me quedaría sin amigos y que haría de mi vida una miseria mientras ella estuviera en la escuela. No lo tomé muy en serio porque no creí que fuera capaz de dañar mi reputación con mentiras tan ridículas — se detuvo un momento para resoplar — pero me equivoqué... Lila es capaz de todo con tal de destruir a los que se interponen en su camino. Nunca la expuse ante todos porque un compañero me dijo que sólo intentaba llamar la atención, y que delatarla no era la manera de lograr que ella cambiara su comportamiento — suspiró pesadamente — pero... ella no parece estar dispuesta a cambiar, sus intenciones son viles y con el propósito de destruir, esa chica tiene a todos comiendo de su mano y mientras más quiera demostrar mi inocencia... más culpable voy a ser si ella sigue convenciendo a todos de que la mala soy yo y ella una víctima.
Las pupilas de Chat se contrajeron y pasó saliva fuertemente por su garganta escuchando cada palabra que era cómo un golpe a su ser. Maldición, escuchar las palabras qué el le había dicho en su identidad civil sólo confirmaba su idiotez y egoísmo. Por supuesto, el en ese momento no sufrió amenazas por parte de Lila, no pasó por distintas situaciones que lo llevaron a quedar cómo un ladrón o mentiroso, no era acechado por una mitómana que juró hacerle la vida imposible. Gruñó y quiso golpearse la cabeza. Él nunca entendió lo que Marinette estaba pasando, por esa razón tuvo la tonta idea de que Lila era inofensiva y que solo buscaba llamar la atención. Sin embargo, nunca fue consiente del peligro al que fue e puesta su princesa, ni el daño que le había causado dejarla a merced de Lila.
Distintas formas de castigarse así mismo surgieron en su mente. No la merecía, Marinette era una persona que no merecía estar con el chico que la empujó a vivir esa serie de calamidades por no hacer algo al respecto.
Sólo quedaba protegerla. Mientras él estuviera con ella, se aseguraría de qué siempre estuviera bien y no perdiera esa actitud llena de vida que se iba deteriorando poco a poco.
—Bueno, primero que nada déjame decirte que ese amiguito tuyo es un idiota —dijo haciendo que la chica le diera un ligero golpe a su pecho causándole risa. — pero... esa chica no sabe con quién se metió — demandó — eres fuerte Marinette, no conozco a otra persona más capaz de soportar esto, si tus palabras no funcionan en los demás, deja qué ella sola se desenmascare frente a todos. Recuerda siempre qué... más rápido cae el mentiros, qué el ladrón.
Marinette sonrió y sorbió su nariz limpiando sus ojos con sus manos. Chat tenía razón, puede que ya no tuviera amigos, pero ella era Ladybug, ella no era cómo el resto de la gente común. Tenía a toda una ciudad que proteger, y sólo por unos cuantos no dejaría qué la gente que ama estuviera a merced de una Marinette Akumatizada, eso ni soñarlo. Además, tenía el apoyo de Chat, Tikki y el maestro Fú, no estaba sola. Si sus amigos decidieron estar alejados de ella, pues cumpliría su deseo y se alejaría a la espera de que abrieran los ojos y se dieran cuenta de quién era Lila en realidad.
Los brazos de la chica envolvieron el cuerpo del héroe y este se dejó devolviendo ligeramente su muestra de afecto.
—¿Desde cuándo te volviste un gatito tan inteligente y sabio? — preguntó la chiva en tono de burla.
—¡Hey! Yo tengo el IQ muy elevado, respeta a los gatos y a su inteligencia, princesa — se hizo el ofendido cerrando los ojos y cruzándose de brazos.
—Permíteme dudar de tu increíble capacidad para pensar las cosas — rió encogiendo sus piernas hasta su pecho mirándolo divertida.
—¡Los gatos somos muy listos!
Marinette rodó los ojos y dejó que Chat siguiera con su discurso de cómo los gatos eran igual o más inteligentes que los perros.
Un dolor agudo en su pierna derecha al final de su tobillo la hizo sisear y llevar su mano a su zona dañada. Sentía su tobillo palpitar en su mano.
—¿Qué ocurre, princesa?
—N-Nada sólo... me duele un poco el tobillo, pero estaré bien... — le resto importancia.
—A ver, déjame revisar — intentó tomar el pie de la chica pero esta lo apartó nerviosa diciendo que no era necesario. Pero el gato insistió.
—Sólo déjame revisar.
—¡Auch! — el quejido de la chica hizo que tuviera más cuidado en tomar la extremidad. La chica se cimbró de pies a cabeza y dejó que el gato mirara su tobillo. No perdía nada.
Los ojos del gato escrutaron el pequeño pie de la chica. Se había torcido varias veces el tobillo en clase de esgrima. Sabía que hacer en este tipo de situaciones.
Sin pensarlo dos veces, bajó de la cama de la chica encendiendo de paso la pequeña lámpara que reposaba en su escritorio iluminando una pequeña porción de la habitación, era lo mínimo que necesitaba para ubicar las cosas de la chica. Sonrió cuando entre toda la tela estaba una pequeña gasa de tamaño considerable, la tomó y se dirigió de nuevo a donde su princesa lo esperaba.
La chica lo miró con una sonrisa un poco débil al mismo tiempo qué con curiosidad.
—Ven, déjame ayudarte... — tomó con cuidado el pie de la joven y lo masajeó con delicadeza ante la extraña mirada de la chica.
—Aunque no lo creas, un héroe también tiene sus caídas — bromeó continuando a la tarea de masajear el pie de la chica con cuidado de moverlo demasiado, estaba ligeramente rojo e hinchado, era solo una torcedura, pero si no la trataba a tiempo, podría convertirse en algo peor y mucho más doloroso.
—Primero consejero y ahora enfermero... ¿Cuántas habilidades tienes en tu forma civil Chat? — bromeó la chica apoyando sus brazos detrás de su espalda para sostenerse.
El felino rió de manera cómica y envolvió el tobillo de la chica con la gasa tal y cómo su profesor le había enseñado. Con eso bastaría para que la chica pudiera volver a caminar con una ligera cojera.
—¿Acaso eres una especie de maestro gurú en tu forma civil?
—Te lo dejaré a la imaginación, princesa — dijo guiñándole un ojo — ya está.
Miró su tobillo perfectamente vendado y sonrió de manera sincera. Ya no le dolía, quizá un poco, pero con descanso todo se arreglaría.
Observó a Chat mirarla con alegría y se acercó hacia él para darle un tierno beso en su mejilla poniéndolo rígido en su sitio.
—Gracias, Chat.
El felino tardó un poco en volver a la realidad y le sonrió dulcemente con un ligero sonrojo cubriendo sus mejillas.
—N-No fue nada, Princesa.
Esa fue la primera vez que pudieron conversar libremente en pleno día, riendo juntos y bromeando entre ellos.
¿Acaso Marinette podría ser lo suficientemente fuerte para enfrentarse a todos los obstáculos que se avecinaban?
¡Hola!
Quienes esperaban actualización de esta historia digan "yo".
Bueno, pues me alegra haber podido actualizar esra dramátuca historia . Espero les haya gustado el cap y creanme cuando les digo qué se vienes más sorpresas a partir de ahora. Incluyendo las de ciertos miraculous, que pasarán a manos de ¡Ay! Ya dije demasiado .
Espero leer pronto los comentarios
Y no se descuiden, que pronto habrá actualización de "Vestal" para los amantes de las épocas antiguas .
Y ahora los comentarios
laurenmlprincess: No te preocupes, cada uno recibirá lo que merece ;3
Sonrais777: Aww, ¡Gracias! Me alegra leer que todo mi esfuerzo y dedicación valgan la pena, de todas las historias que he hecho, esta es la que más drama tiene jaja, me alegra tanto que te guste
Rebeca.sz: Você adivinhou! :)
Katsa Graceling: jeje, aunque tu idea hubiese estado súper! Lila no pudo quedar cómo una mentirosa debido a que Penny esta de gira con Jagged :") ya recibirá Lila su merecido más adelante. Aún faltan muchas sorpresas para esta historia.
Karen Agreste: Siii Lila es de lo peor :v pero Marinette es más lista que eso, luchará hasta el final... esperemos que si ;)
manu: gracias por todos tu comentarios alentadores y... me alegro que estés decidiendo cambiar, pero recuerda qué no basta con decir que vas a cambiar, hay que demostrarlo :), igual gracias por apoyarme en esta y en todas mis demás historias ;) ¡Saludos!
arianne luna: Seguiré ;v
¡Nos leemos pronto!
¡Bye, bye!
