El camino fue largo y tedioso para ambos, Shaina optó por tener nula interacción con el caballero, cosa que a Seiya no le molestó en lo absoluto, ya que él tampoco lo deseaba; los últimos sucesos habían complicado las cosas entre ambos. Se sintió como un tonto cuando recordó, aquella vez en que la amazona convalecía en su departamento y él había dudado de su amor por Saori, ahora le costaba tanto entender porque se había sentido atraído por esta mujer a su lado, pero sus pensamientos fueron interrumpidos al darse cuenta de que habían llegado a una pequeña aldea, lo que significaba ser el fin de su camino.

Al momento de llegar, ninguno de los aldeanos reparó en los caballeros, estaban ocupados en sostener una estructura en lo que parecía ser la plaza de la aldea. Shaina rompió el silencio con el único objetivo de comandar la misión –Busquemos a los líderes y presentémonos-

Seiya asintió y con la mirada empezó a buscar al que le pareciera el líder de esa gente, pero su atención se concentró en el bosque que rodeaba la aldea, donde aparecieron varias decenas de hombres para atacar a los pobladores, éstos desprevenidos y sin armas a su alcance, corrieron despavoridos y fueron pocos los hombres quienes hicieron frente al ataque con lo poco que tenían a la mano.

Seiya y Shaina voltearon a verse y entendieron que su misión iniciaba con ese combate. Ambos sabían que no podían usar su cosmos contra quienes nos fueran caballeros al igual que ellos, pero aun y con esa limitación, sus atacantes eran fáciles de vencer, solo tenían que cuidarse de no ser heridos por las espadas o lanzas que estos usaban, lo cual tampoco era problema ya que los movimientos de estos guerreros eran demasiado lentos.

En el fragor de la lucha, los atacantes intentaban echar abajo la estructura que recién se había levantado, Seiya se dio cuenta de esto y también de que un pequeño niño se había refugiado en ella, al ver que la edificación no resistiría, gritó a Shaina y le indicó al menor, por ser ella quien estaba más cerca, ésta rápidamente tomó al niño entre sus brazos y lo puso a salvo, instantes antes de que los escombros cayeran.

A la amazona se le complicó seguir en la lucha con un niño sujetó a ella, así que lo dejó a cargo del primer aldeano que vio libre de peligro y continúo luchando. Los atacantes al ver que pronto serían derrotados, decidieron huir; pero Seiya tomó a uno de ellos por el cuello impidiendo así su marcha.

Cuando fue evidente que la batalla terminó, los aldeanos empezaron a salir de sus escondites poco a poco y rodearon a los extraños. Seiya acorraló al prisionero contra una pared y le pregunto quiénes eran y quién los había enviado.

-No voy a contestar a un perro como tú, puedes matarme si quieres- Respondió el cautivo con rudeza.

-No quiero matarte, solo dime lo que quiero saber y te dejare libre- Repuso Seiya.

-Ya te lo dije, prefiero morir que decirte algo- insistió el prisionero luego de escupir a los pies del caballero.

Al escucharlo Shaina, tomó una espada abandonada del suelo y se acercó a él con voz amenazante –Te concederé tu deseo- y con fuerza empuñó el arma contra el pecho del guerrero, éste asustado por creer que su final estaba cerca gritó -¡No! ¡Detente! Somos guerreros al servicio de Glaxios-

–¿Glaxios?... ¿Glaxios de Cilicia?- pregunto sorprendida la amazona.

-Sí, el mismo- contestó el guerrero aun temblando por lo poco que faltó para que perdiera la vida.

Shaina le arrebato el prisionero a Seiya tomándole del cuello con una mano, se acercó a él ordenándole: –Dile a Glaxios, que su amiga, Shaina de Ofiuco, vino a derrotarlo- después de eso lo soltó empujándolo para que pudiera huir.

Los aldeanos al escuchar el nombre de Shaina de Ofiuco se sobresaltaron y sus ganas de agradecerles a los extraños se convirtieron en reclamos airados.

Los dos caballeros se miraban confundidos por la reacción, hasta que un aldeano que parecía ser el líder, habló dirigiéndose al Pegado –¿Ustedes dos vienen del Santuario?

-Sí- respondió Seiya- La Diosa Atenea nos envió para ayudarles-

-¿Atenea envió a esta mujer para ayudarnos?- volvió a inquirir el hombre.

Seiya desconcertado por la situación, volvió a responder –Si, Atenea nos envió. Yo soy Seiya, caballero de Pegaso y ella es..-

-Sabemos quién es ella- lo interrumpió el hombre con enojo – Sí ustedes son la respuesta a nuestra petición, díganle a Atenea que entonces no queremos su ayuda-

Shaina no entendía lo que pasaba, ¿por qué estos hombres decían conocerla? Ella estaba segura en que nunca en su vida los había visto, decidió hablar para poner las cosas en claro –Perdón, pero creo que me confunden, yo nunca he estado aquí-

-¡Mentirosa! -¡Asesina!- ¡Lárgate!- gritaron algunos de los aldeanos a escucharla hablar.

Shaina en verdad no sabía que pasaba, volteo hacia Seiya quien también la miraba incrédulo.

El aldeano que había tomado la iniciativa, temiendo que la situación se saliera de sus manos, retomó el diálogo con el caballero –No sé por qué motivo Atenea nos envía a esta asesina para ayudarnos, pero ya viste que mi pueblo no la quiere, por favor, váyanse por donde vinieron-

La amazona estaba más que exasperada con la situación y enfrentó al hombre -No sé de qué diablos hablan ¡Yo no los conozco, nunca he estado aquí!-

Seiya conociendo el temperamento de la amazona, la tomó de un brazo y la jaló hacia él, para controlarla sí fuera necesario.

El aldeano, al ver que el caballero detenía a la mujer, contestó –Es cierto, aquí nunca has estado. Pero es por tu culpa que vivimos en este valle a la sombra del tirano de Glaxios. Sin duda debes recordar cuando tú y tus hombres atacaron a unos indefensos que se apostaron a las afueras del Santuario buscando protección ¡Veníamos huyendo de la guerra! ¡Solo queríamos paz! Y tú nos atacaste sin piedad expulsándonos de allí. Esa noche, bajo tu ataque perdimos amigos, hijos, padres; destrozaste nuestro ánimo y tuvimos que regresar a este valle, ¡Porqué era mil veces mejor vivir a la sombra de un opresor, que morir siendo traicionados por el Santuario!- Las palabras del aldeano fueron acompañados por reclamos airados y algunos sollozos de los demás pobladores.

Seiya, quien aún sujetaba del brazo a la amazona, volteó hacia ella, esperando que ésta negará las acusaciones, si bien sabía que Shaina podía ser cruel y despiadada en el combate, estaba seguro que aun en sus momentos más oscuros, ella no sería capaz de atacar a gente indefensa. Pero la amazona tenía la mirada perdida ¡Por supuesto que recordaba esa noche! era de sus primeras faenas como líder de la legión sur del Santuario, el Gran Patriarca le había dado la orden y ella quiso lucirse en su encargo. Respiró profundo y no tuvo palabras para responder.

Al ver su reacción, el caballero de Pegaso, la miró decepcionado y se volvió al aldeano con un tono de súplica –Lamento mucho por lo que pasaron, estoy seguro que Atenea ignora esta historia, yo tampoco la conocía. Imagino lo difícil que debe ser para ustedes vernos aquí y escucharnos decir que venimos a ayudarles, pero así es, téngalo por seguro. Deben pensar con claridad, Glaxios ya sabe que estamos aquí y que venimos por él, por lo que buscará la manera de derrotarnos, y sí ustedes nos echan antes, serán quienes sufran la venganza de ese hombre, así que ahora más que nunca nos necesitan- Sus palabras convencieron a los pobladores, quienes reconocieron que el peligro era mayor que antes.

-No tenemos otra opción que aceptar su ayuda- admitió con pesar el aldeano dirigiéndose a Seiya -Pero con las siguientes condiciones: nadie les dará hospedaje; así que busquen la manera para que su misión termine pronto; ella no intervendrá en ningún plan y no podrá usar ni su armadura ni arma alguna mientras este aquí-

Shaina iba hablar cuando Seiya respondió por ella –Esta bien, cumpliremos sus condiciones-

Los aldeanos se retiraron poco a poco a sus casas, no sin antes lanzar insultos y miradas de odio a la amazona, esta no respondió, solo bajó la mirada y cuando por fin se quedaron solos, Seiya caminó hacía los escombros que habían quedado en la plaza y buscó el mejor lugar para pasar la noche. Shaina lo siguió en silencio, se sentó frente al caballero, sentía la necesidad de hablar, de explicarle lo que había ocurrido esa noche, pero no sabía cómo comenzar, pero al voltear hacia su compañero, era evidente que este no quería charlar, puesto que se había acomodado dándole la espalda. Cerró los ojos para tratar de descansar, sabiendo que no lo lograría, recordó las palabras de Seiya "estoy seguro que Atenea ignora esta historia" y creyó adivinar el motivo de Saori para enviarla a esa misión: ¡la Diosa sí sabía lo que había pasado y la envió para que pagara por su crimen y que mejor que Seiya de testigo!. La amazona sonrió con desdén, sabía que esta misión era un castigo disfrazado. Pero ahora había determinado que sería ella quien derrotara a Glaxios, después de todo nunca aceptó las condiciones de los aldeanos y mientras fraguaba su plan, que evidentemente no incluía al Pegaso, una mujer con un niño en brazos se les acercó diciéndoles: Yo los hospedare.

Seiya se incorporó de inmediato para verla -Tendrás problemas- le dijo.

-No le temo a los problemas, les debo la vida de mi hijo. Las noches aquí son frías y es lo menos que puedo hacer por ustedes- continúo con resolución la mujer.

Shaina miró al niño y lo reconoció.

Ambos siguieron a la mujer hasta su casa; la primera en entrar fue la anfitriona y cuando Shaina se disponía a hacerlo, la mujer se lo impidió diciéndole con rencor –¡Quítate la máscara! No quiero que mis hijos se asusten-

Shaina sin decir nada, obedeció.

La mujer les ofreció un cuarto que era utilizado como bodega y les entregó un par de mantas; el menor que horas antes había sido rescatado por Ofiuco entró corriendo directo a la amazona, pero fue atrapado por su madre quien le dijo en un tono nada amable -¡No te le acerques!-

La peliverde, estaba perdiendo la paciencia, apretaba las manos conteniendo así todo lo que en verdad quería decir, pensaba en salir y buscar a Glaxios para matarlo esa misma noche y así largarse de ese lugar.

-¿Por qué no?- Preguntó inocentemente el niño.

-Porqué es una asesina- Contestó fríamente Elisia, la anfitriona, sin dejar de ver a la amazona.

Era suficiente para Shaina, no soportaría un insulto más, así que se enfrentó a la mujer acercándose a ella; Seiya se puso alerta y se acercó también para detener a Ofiuco si fuera necesario, pero ésta solo habló: -¡Las cosas no fueron así! Yo recibí una orden del Gran Patriarca, no me justificó, pero la información que se me dio fue que ustedes eran una horda de guerreros que se habían apostado arriesgando la seguridad del Santuario. La orden fue clara y precisa, tenía que deshacerme de Ustedes esa misma noche; y sí, el ataque fue despiadado, pero cuando me di cuenta que había mujeres y niños, lo detuve; y si los obligué a que esa misma noche abandonaran el lugar dejando todas sus pertenencias, fue para salvarme a mí y a ustedes. Sí el Gran Patriarca se hubiera enterado de que los perdoné, después de haberme castigado a mí, él mismo los hubiera aniquilado- su voz mostraba tanto su enojo como su incomodidad.

-¡Mientes! –respondió Elisia indignada –Solicitamos permiso al Gran Patriarca para apostarnos allí antes de nuestra llegada y él nos juró protección.-

-¡¿Qué dices?!- Ahora fue Shaina la que mostro indignación. -¡No! nunca se me informó que Ustedes tenían permiso, fui yo la que notificó al Patriarca sobre su llegada y al preguntarle cómo quería que procediera, él me dijo que ustedes venían de destruir una aldea y por tal motivo, debía de eliminarlos. ¡Sí estuviste allí esa noche, bien sabes que detuve el ataque!- sus palabras mostraban la necesidad que tenía de que le creyeran

Elisia, confundida, volteó hacia Seiya, quien decidió intervenir –Yo no sé qué fue lo que realmente paso, pero en defensa de Shaina, puedo decir que hace poco se descubrió que el antiguo Patriarca era un traidor, así que, es muy probable que ella diga la verdad-

Estas palabras, aparte de herir a la amazona, hicieron que su desesperación creciera, al ver que ni siquiera él le creía.

-Perdí a mi esposo a manos de Glaxios. Sí ustedes dicen que acabaran con él, te daré el beneficio de la duda, solo pido que cuanto antes terminen su misión, para que se vayan- Dijo Elisia contrariada aun por las dudas y después salió de la habitación.

Los caballeros volvieron a enmudecer y escogieron el que creyeron el mejor lugar para instalarse, cuidando que la distancia entre ambos fuera la suficiente.

Ya estando ambos recostados, Seiya preguntó: -¿Es cierto lo que dijiste sobre la orden del Patriarca?- estaba seguro de que su compañera no había mentido, pero tenía la necesidad de una confirmación.

-No, no lo fue, verás, aparte de atacar a gente indefensa, me gusta mentirles en la cara- Contestó la peliverde con evidente ironía y enfado.

Y el silencio volvió a reinar.

A la mañana siguiente, un parloteo de niños pequeños despertó a la amazona, se talló los ojos para despabilarse completamente, se dio cuenta de que Seiya ya no estaba acostado y enfocó su mirada a la entrada de la bodega, donde dos menores peleaban, por ser el primero a quien el caballero del Pegaso les dejaría ponerse el casco de su armadura. El ver como el caballero jugaba con los niños, provocó que la amazona sonriera, Seiya volteo a verla, haciendo que inmediatamente Shaina cambiara la vista hacia otro lugar.

Cuando Ofiuco salió de la habitación, Elisia parecía más calmada respecto a sus huéspedes; aparte de los dos pequeños, había una hija más, que parecía tener al menos unos trece años.

El líder de la aldea llamó a la puerta, iba acompañado de algunos otros hombres, le reclamaban a la mujer, de manera violenta, el haber hospedado a Shaina; ésta les dejaba en claro que ella había salvado a su hijo y que ese era su motivo para ayudarles; Seiya tomó parte en la discusión, pidiéndoles que gastaran su tiempo y energía en planear como derrotar al enemigo, a lo que el líder le informó que habían acordado con Glaxios una reunión esa misma tarde para pactar la paz a cambio del pago de un tributo. Por lo que ya no era necesaria la intervención de los caballeros.

Seiya al escuchar eso, les convenció para que le permitieran estar presente en dicha reunión, los aldeanos de mala gana aceptaron, renovando la condición de que Shaina no estuviera presente y el caballero aceptó.

Al retirarse los aldeanos, tanto Elisia como Seiya volvieron a tomar asiento sin decir palabra alguna.

-Sabes bien que es una trampa- Dijo Shaina rompiendo el silencio –Glaxios no aceptaría hacer la paz, así como así, lo que quiere es tener a todos los aldeanos reunidos, para después con su ejército derrotarlos-

-Lo sé- contestó Seiya –Por eso yo estaré allí y lo venceré-

-¿Tú solo?- inquirió la amazona con ironía.

-Ya los escuchaste, no quieren que tu intervengas-

-Pero tú no podrás pelear con Glaxios, con su ejército y además proteger a los aldeanos. Necesitarás que yo éste ahí- La molestia de la amazona era evidente, ella estaba acostumbrada a liderar misiones, no a que la relegaran como estaba ocurriendo. –No se sí lo notaste, pero cuando fueron atacados, no vi a ningún aldeano con armas, ¡No tienen idea de cómo defenderse!-

-¡Lo sé!- interrumpió Seiya levantando la voz, la actitud de Shaina lo impacientaba –Por eso estaré allí y tú no irás conmigo; ellos apenas confían en mí y no quiero arruinar eso- se levantó de la mesa dando así por terminada la discusión, se alistó y salió de la casa para reunirse con los aldeanos en su encuentro con Glaxios.

Shaina y Elisia solo se miraron y quedaron en silencio, la primera molesta por su inacción en la misión, y la segunda, consternada por el futuro de su pueblo.

Al cabo de unas horas, ambas mujeres escucharon como el murmullo de los aldeanos se acercaba a la casa, Elisia de inmediato abrió, expectante del resultado, pero solo vio caras desencajadas. Seiya entraba junto con el líder de la aldea y tres hombres más, todos contrariados; Shaina aún se encontraba sentada en el comedor; los recién llegados se instalaron frente a ella, ésta, extrañada, preguntó: -¿Qué ocurrió?-

-Glaxios no se presentó, envió a un emisario- Respondió el caballero de Pegaso buscando la mejor manera de completar la información -Él… solo negociara contigo; te espera mañana a la orilla del lago-

Shaina abrió grande los ojos ante la noticia -¡¿Qué?!- mientras dejaba escapar una sonrisa.

-Lo que escuchas, Glaxios solo negociara contigo ¡Es evidente que los tiranos se entienden entre sí!- intervino el líder poco amable; provocando que Shaina volteara a verlo y con sarcasmo contestó –Sí, es parte de nuestra naturaleza-

Los demás hombres hablaron haciendo notar su molestia e inconformidad ante la conducta de la amazona, esta los veía divertida, pero Seiya volvió a tomar la palabra para calmar los ánimos: -Sí estamos aquí es para trazar el plan para mañana, Glaxios dejó en claro que solo hablara contigo. Así los aldeanos quieren decirte lo que están dispuestos a negociar y han traído el tributo para que tú lo entregues, yo me apostaré con algunos de ellos a los alrededores por sí las cosas se salen de control, además de eso…-

-¡No habrá nada de eso!- interrumpió Shaina con voz fuerte y se dirigió a los aldeanos -Ahora las condiciones las pondré yo: usaré mi armadura y todas las armas que quiera; no voy a escuchar ni hablar con ninguno de ustedes, por ende, ninguno de ustedes formará parte del plan. ¡Deben ser muy idiotas si creen que Glaxios los dejara en paz con el pago de un mísero tributo!

-¡No aceptaremos eso!- gritó el líder de los aldeanos.

-¡Pues no tienen otra opción!- exclamó con soberbia la amazona levantándose de su asiento y recargando sus manos en la mesa -Ustedes me necesitan para salvar su aldea y yo no los necesito para nada, así que las condiciones la pongo yo-

Seiya, conociendo el carácter de la amazona, sabía que si la discusión seguía no terminaría en nada bueno, así que intervino –¡Basta! ¡Shaina por favor! No puedes jugar con la desesperación de estos hombres, ellos solo quieren vivir en paz y tú eres quien puede lograr eso. Sé razonable por favor, acordemos todos juntos el plan de mañana y todo saldrá bien.-

-¡No! No pienso acordar nada con ellos. Por supuesto que voy a derrotar a Glaxios, de eso pueden estar seguros, la aldea estará en paz, pero no pienso discutir más- la amazona se dio la vuelta y entró a la que ahora era su habitación. Escuchó como Seiya y Elisia trataban de tranquilizar a los hombres, el caballero les prometió "hacer entrar en razón" a la amazona y los aldeanos se retiraron inconformes y temerosos.

Seiya entró a la bodega y encontró a la amazona recostada, era evidente que aún estaba molesta, pero él no dijo nada; se sentó en la que había acomodado como cama sin dejar de verla, no encontraba las palabras para convencerla de no enemistarse más con los aldeanos.

-No me mires así- Dijo la amazona –Solo quería darles una lección a esos idiotas-

-Ellos solo quieren vivir en paz-

-Lo sé, derrotaré a Glaxios y vivirán en paz; pero después de cómo me trataron ¿Qué esperabas? ¿Que fuera amable y condescendiente con ellos?-

-Esperaba que fueras empática, que no te aprovecharas de la situación para vengarte. Ellos no saben de la orden de Saga, tienen razón en temerte, en desconfiar de ti; y en lugar de decirles la verdad, te serviste de su necesitad y te reíste de ellos- Seiya hablaba con decepción y frustración, mientras en su mente comparaba a la amazona con Saori, su amada jamás sería capaz de hacer semejante cosa.

Shaina resintió esas palabras, pensó en disculparse, pero prefirió acomodarse para dormir.

El caballero de Pegado solo negó con la cabeza mientras el también se acomodaba, pero no pensaba dormir aun, una duda lo consumía y no tardo en preguntar.

-¿Conoces a Glaxios?-

-Si-

-¿De dónde? ¿Cómo?...-

-Es una larga historia-

-Quiero oírla-

-Yo no quiero contarla. Déjame dormir- Shaina dio por terminada la charla, cerró los ojos y recordó cómo fue que le arruino su futuro a aquel caballero. Sintió zozobra, ¿Qué le depararía el destino a la mañana siguiente? Jamás pensó en Glaxios después de que fuera expulsado del santuario, respiró profundo "…debe odiarme…" pensó, se acurrucó en su manta para tratar de dormir.

La mañana estaba nublada y el aire se sentía fuerte por la amenaza de la lluvia, Seiya se estiró para asegurarse de despertar completamente, volvió hacia el lugar de Shaina y descubrió que ella ya no estaba, se levantó de pronto y vistió su armadura con rapidez. Al salir de la habitación solo vio a Elisia sentada en el comedor y sin necesidad de preguntar esta le dijo: Salió temprano.

Seiya agradeció la información con un movimiento de cabeza y salió de la casa, donde el líder y algunos de los aldeanos lo esperaban, él se detuvo, al ver sus caras de preocupación, supo que Shaina ya había interactuado con ellos y solo respiro profundo.

-Nos dijo que, si íbamos al lago o si tú ibas, no solo no derrotaría a Glaxios, sino que lo ayudaría a quemar la aldea- dijo con angustia el líder.

Seiya solo negó con la cabeza -No, ella no hará nada así, solo confíen en ella… sé que es difícil…pero confíen.-

-¿Solo eso haremos? ¿Esperar a que esa asesina cumpla su palabra o nos traicione?- comento un aldeano.

-Shaina no traicionará a nadie- contestó ya un poco exasperado Seiya -Iré con ella, ustedes esperen aquí-