De aclaraciones y decisiones


Nos quedamos en que la peli escarlata había escuchado una conversación "por error", dicha conversación traía un tema a ella que había sospechado y también presentía sucedía desde que se reencontró con el peli azul.

La verdad pienso que da igual o más bien no importa en lo absoluto lo que Jellal haya hecho en el pasado no tan distante con su socia, total que era una persona libre y sin ataduras de ningún tipo o al menos Erza deducía eso.

La conflictuada diseñadora de modas simplemente se quedó estática no sabiendo cómo proceder o exactamente que hacer, aunque unas nada gentiles manos que la movían de los hombros la hicieron volver a la realidad.

– ¡Hey! – Exclamó en un susurro – ¿Estás bien? – Preguntó cuando vio los ojos de su amiga enfocarse en ella

– No – Decidió ser sincera – Pero no quiero hablar aquí ¿Te parece si vamos a tu casa? – Aún parecía un poco ida

– Claro – Asintió

Erza estaba confundida, no porque la conflictúe exactamente lo que había escuchado, pues la verdad no era nada relevante el que Jellal tenga un pasado, claramente todos tenían uno, de hecho lo que no dejaba de girar en su cabeza era porque él no le había contado nada de lo que había sucedido con alguien tan cercana a él.

– Siento que he sido muy paciente porque llegamos a mi casa hace como veinte minutos y tú aún sigues con esa expresión en la cara sin decir ni una sola palabra – Se quejó la albina cruzándose de brazos

– Ultear y Jellal tuvieron algo, no sé qué exactamente… – Soltó dudosa viendo a su amiga

– ¿Por qué lo dices? – Frunció el ceño

– Porque escuché a Ultear diciendo que se alejaría de Jellal porque él está conmigo – Contestó en un suspiro

– Eso no prueba nada – Negó la albina rápidamente creyendo que su amiga se había montado una historia en la cabeza – Tal vez a ella le gusta él o haya empezado a sentir celos por ti, pero…

– Escuché claramente cuando Meredy y Ultear decían que ella no podía simplemente dejar sus sentimientos de lado y que ahora que Jellal estaba conmigo, Ultear ya se había quedado sin alguien con quien acostarse – Se cruzó de brazos con seriedad viendo a su amiga

– Igual no te afecta lo que haya pasado entre ellos, total que no escuchaste que haya sucedido algo cuando empezó contigo ¿O sí? – Alzó una ceja inquisitiva

– No – Confirmó lo que ella decía – Pero igualmente Jellal no me contó nada y me molesta que no lo haya hecho – Fue sincera

– Seguro fue algo sin importancia, tal vez algo de una vez que a Ultear la confundió o la dejó pensando otra cosa, no lo sé, pero creo que deberías respetar el que no te lo haya contado, aunque… – Rio levemente viendo la expresión de su amiga – Pareciera que quieres ir a buscarlo y sacarle la historia completa, también pareciera que quieres sacarle los ojos a Ultear – Se burló

– No tanto así – Negó – Yo siempre supe que ella no era exactamente la mejor amiga y ya, pero… tampoco creía que él también estuviera interesado, es decir… si pasó, fue algo de ambos

– Entonces lo mejor que puedes hacer es hablar con él si tanto te molesta, tal vez no de frente decirle: Oye, estaba de chismosa escuchando una conversación y supe que Ultear y tú se acostaron ¿Es cierto? – La peli escarlata rodó los ojos sabiendo que su amiga en parte quería hacerla sentir mejor con sus bromas – Si no algo más sutil, tal vez solo por preguntar si estuvo con alguien más que no haya sido la mamá de Wendy

– Creo que lo haré – Asintió convencida

– Pero si lo vas a hablar hazlo de frente, no esperes a que él te pregunte porque te ves molesta – Decía con burla viendo como su amiga tenía una expresión enojada en el rostro

La peli escarlata no sabía que pensar o cómo traer el tema, pues tampoco quería quedar como alguien que escuchaba algo de su interés y se quedaba ahí para saber que decían.

¿Qué hará Erza con lo que sabe?

Habían quedado que se verían esa noche como todos los días en la casa del peli azul, la pequeña Wendy ya se había quedado dormida y ambos estaban en la sala como se les había hecho costumbre, claro que al día siguiente era la boda, así que por alguna razón necesitaban más del otro, pero a la vez estar juntos estaba siendo diferente a los demás días.

Aunque Jellal no sabía realmente el motivo…

Erza veía las manos de él reposar en su abdomen mientras ambos estaban recostados en el sofá viendo televisión, ella no encontraba el momento exacto de decirle lo que había escuchado ni cómo traerlo a la conversación, también lo veía algo agotado, después de todo el hacerse cargo de un negocio propio y una niña no era para nada fácil, y él lo hacía sin queja alguna.

Ella se volteó en sus brazos viéndolo fijamente, detalló su rostro y puso una mano en su mejilla sonriendo instantáneamente.

– ¿No quisieras descansar? – Preguntó ella con preocupación de que últimamente se acostaba a dormir tarde a causa suya

– Estoy bien así – Aceptó abrazándola más hacia su cuerpo y bajando el rostro hacia el de ella, depositándole un suave beso en la mejilla – ¿Tú si quisieras descansar?

– No – Contestó bajo sintiendo el aliento de él en su rostro – Pero sí quisiera decirte algo – Sintió que era mejor hablar que quedarse lo que pensaba para ella

– ¿De qué? – Preguntó con genuina curiosidad no imaginando que podría decirle

– Bueno yo… – Se detuvo rápidamente pensando que no era la mejor manera de empezar a decirlo, debía ser más sutil – Pienso que ambos tuvimos un pasado – Intentaba buscar las palabras exactas – Y yo sé que así fue, pero… yo… yo quisiera, no sé si tú tal vez, si creas conveniente hablarlo – Soltó nerviosa jugando con sus manos y sintiendo un sonrojo en el rostro

El peli azul la veía expectante, hasta que él se dio cuenta de a donde iba la conversación – Si te refieres a que Sting y tú se trataron como pareja en algún punto, la verdad no es que me importe – Se sonrojó levemente viendo a otro lado

Y no, Jellal no era tan perceptivo como creía.

La peli escarlata se sorprendió por lo que dijo y era verdad que jamás habían hablado de eso, pero no creía que él presentía algo así sobre su antigua relación y no le dé importancia, tal vez ella estaba exagerando lo que sabía entonces.

– Yo jamás, yo nunca tuve intimidad con Sting – Confesó viéndolo

– Bueno… con cualquier otro, la verdad no importa, el pasado es pasado y…

– Yo nunca estuve con nadie más que no hayas sido tú – Alzó la vista y al decir en voz alta lo que tanto había pensado estos últimos días, sintió que por fin se dio cuenta por que le daba tanta relevancia al tema de él y Ultear

Jellal se quedó atónito, él estaba seguro que hombres no le habían faltado a la peli escarlata y menos que Sting sea el único que haya querido casarse con ella en todos estos años, pero pensar que nunca había estado con alguien más que no sea él, le era casi que imposible.

– Bu-bueno, yo.. – Intentaba hablar el peli azul – Yo… la única relación formal que tuve fue con Midori – Decía lo obvio aunque la verdad no sabía que responder a lo que anteriormente escuchó

– ¿Sólo ella? – Insistió ensimismada sin darse cuenta que había dejado al peli azul sin palabras

– Bueno si hablamos de sexo, pues también estuve con… – Se interrumpió a sí mismo dándose cuenta de lo que estaba a punto de decir, no podía confesar que había estado con su mejor amiga, con la mujer que veía todos los días, no creía que era una buena idea, porque la verdad eran amigos, solo se querían de esa manera

– ¿Ultear? – Emitió ella sabiendo porque él no decía lo que pensaba, de hecho ella sabía todos y cada uno de los pensamientos que le surgieron al evitar decir el nombre de su mejor amiga

Jellal abrió los ojos con sorpresa, no podía disimular más, así que lo mejor era decir la verdad – Sí, ella – Aceptó – Pero no era nada serio, tampoco algo que pase con regularidad, te juro que somos amigos y ya – Decía sincero

Y ahí se sumó el nombre de la peli escarlata a la lista de personas a las que les daba pena Ultear, porque en verdad el peli azul la veía solo como su amiga, nunca se había dado cuenta de sus sentimientos y al parecer tampoco lo haría, mucho menos ahora.

– Te creo – Suspiró Erza

– ¿Cómo supiste que hablaba de ella? – Preguntó algo extrañado por cómo inició la conversación

– Yo… – Decía sin saber exactamente que decir, no quería mentir ni ocultar, pero a la vez no sentía que tenía derecho alguno de decirle a él los sentimientos que tenía Ultear y menos si ella no quería ni mencionarlo, pues sabía que Jellal intentaría hablar con ella y no querría lastimarla – Escuché una conversación que no me correspondía – Confesó parte de lo que había pasado

El peli azul suspiró asintiendo, teniendo el presentimiento de que habían escuchado la misma conversación.

Porque sí, justo cuando él entraba del restaurante hacia la cocina después de dejar a Wendy en la casa de su abuelo, escuchó claramente lo que decían Ultear y Meredy, pero supo que él no era quien para aclararle a su mejor amiga nada, porque ella misma sabía lo que sentía por ella y le alegraba de que no hallan dudas de su amistad, pero él no podía corresponderle de otra manera, se sintió realmente mal por no poder hablar de esto con ella, pero era lo mejor y la decisión de Ultear.

Así que sí… ambos guardarían por su parte el secreto de la pelinegra, porque siempre hay cosas que son mejor no decirse, tal vez tampoco saberse.

– Me encanta estar a tu lado – Confesó el peli azul con una sonrisa acariciando su nariz con la de ella

– A mi igual – Sonrió inevitablemente cerrando los ojos empezando a besarlo con una sonrisa

Las manos de él acariciaron su costados con cuidado mientras se sentaba en el sofá y ella se ponía a horcajadas encima de él jugando con esa lengua que la volvía loca, las manos de ella pasaron a estar en su abdomen, podía sentir cada músculo por más que lo tocaba encima de la ropa, Jellal bajó ambas manos a sus muslos apretándolos para atraerla más hacia él, bajó los labios por su fino cuello escuchando los suspiros de placer que Erza emitía.

– ¿Quieres que vayamos arriba? – Preguntó la peli escarlata antes de ceder más

– Vamos – Sonrió el peli azul tomándola entre sus brazos, Erza sin darse cuenta estaba siendo llevada por en esos fuertes músculos escaleras arriba

Ella solo alcanzó a rodearlo por el cuello con un leve sonrojo, sabía que no se equivocaba con Jellal, no había error alguno en querer un futuro con él y esperaba que justamente el peli azul no esté cometiendo un error con ella.

Al llegar a la habitación, Jellal se aproximó a la cama aún con la peli escarlata en brazos, la recostó y se puso a su lado, sonrió inevitablemente viendo como la camiseta que él le había prestado estaba más arriba de sus muslos por el movimiento, ella se sonrojó por su mirada y después sintió los labios de él encima de los suyos besándola con cuidado acariciando su mejilla levemente mientras con el brazo derecho la acercaba a él.

– Tengo que decirte algo – Emitió el peli azul alejándose del rostro de Erza

Ella se puso un poco nerviosa por el tono en el que lo usó – Dime

– Hoy hablé con Wendy – Hablaba relajadamente viendo como la peli escarlata acomodaba su mejilla en la palma de él, Erza abrió la boca para decir algo aunque no sabía que – Le dije que tú y yo estábamos juntos, la verdad fue porque empezó a preguntar acerca de nosotros, no tuve más opción que decirle la verdad, aunque también creo que era necesario – Explicó

– Y… ¿Qué dijo? – Preguntó nerviosa – ¿Cómo lo tomó? ¿Ella está contenta o no con lo nuestro? – Decía rápido

Jellal rio levemente – Le agradó verme feliz, y también dijo que tú eres muy buena con ella, que le gustaba hacer sus tareas contigo, que juegas con ella, está feliz contigo

Erza no sabía porque sintió una gran paz en su interior, era consciente de que lo que piense Wendy era lo principal para su relación con Jellal, que él jamás pondría a nadie por encima de su pequeña.

– Me alegra que Wendy lo haya tomado tan bien – Sonrió la peli escarlata bostezando al terminar esa frase

Jellal supo que todos estos días habían sido pesados para ella – A mi igual – Le dio la razón – Ya es muy tarde, así que mejor ya hay que dormir

– Me parece bien – Asintió acurrucándose cerca de él sintiendo como el peli azul tomaba las mantas para cubrirla mejor

– Descansa Erza – Sonrió viéndola a los ojos – Te amo

Los somnolientos ojos de la peli escarlata se abrieron grandemente al escuchar la tan ansiada frase, un sentimiento que ella no quería expresar hasta que Jellal haya resuelto el decirle a Wendy de su relación, así que por fin podía exteriorizarlo.

– También te amo – Decía con las mejillas sonrojadas, le dejó un rápido beso y se acercó más a él – Duerme bien

Ambos cerraron sus ojos para entregarse al sueño, aunque el día siguiente no era algo que ninguno de los dos quería que llegara, menos ahora que sentían que estaban más juntos que antes.

A las horas la peli escarlata sintió una mano en su hombro, la verdad no podía dormir tan bien dado el cercano día de la boda, así que ese suave toque la despertó de inmediato, al abrir los ojos se sentó levemente notando a Wendy al lado de la cama, abrazada a su dragón de peluche.

– ¿Qué pasó, Wen? – Preguntó Erza con preocupación

– Desperté y ya no pude dormir de nuevo – Contestó la pequeña con una débil voz

– Yo tampoco puedo dormir – Suspiró acariciando su mejilla

– ¿Me puedo quedar aquí? – Cuestionó inclinando la cabeza a la izquierda

– Claro que sí – Sonrió – Ven aquí – La cargó hacia la cama poniéndola en medio de Jellal y ella

Wendy se sentía feliz por como Erza la trataba, le gustaba que la lleve a dormir y la arrope o a veces le cuente un cuento o como ahora que no podía dormir y ella se quedaba despierta hasta que pueda conciliar el sueño.

– ¿Puedo hacerte una pregunta? – Emitió la pequeña con curiosidad, la peli escarlata le había dicho que deje el trato formal con ella

– Claro

– ¿Vas a mudarte aquí con nosotros?

Erza se sonrojó inmediatamente no sabiendo que responder o porque a Wendy se le ocurriría algo así, aunque ella prácticamente estaba ahí todos los días.

– No lo sé – Contestó sincera – Eso sería algo que tendría que definir con tu papá, pero por ahora no lo creo

– A mi me gustaría que te quedes – Asintió convencida – Así podrías desayunar con nosotros y me ayudarías a elegir mi ropa para la escuela o para cualquier día, también podríamos ir de compras como lo hicimos la otra vez, sería bonito tenerte todos los días, porque papá sonríe mucho cuando está contigo – Hablaba cada vez más bajo mientras los ojos se le cerraban hasta que se quedó dormida

La peli escarlata se encontraba en una encrucijada, pues al menos sabía que no sería así pronto, más ahora que la boda era algo real, un acontecimiento que pasaría al día siguiente de hecho, suspiró viendo a la pequeña que ya estaba dormida – A mi igual me gustaría quedarme, Wen – Soltó bajo con gran sinceridad intentando cerrar los ojos y conseguir un poco de sueño

No entendía cómo había llegado ahí, estaba en frente del espejo con ese vestido blanco que le había llevado años diseñar, no exactamente para esta boda, pero sí para su boda, no recordaba ni el momento en el que se despertó, ni cuando le pusieron el maquillaje o la peinaron, sentía que había estado en trance mientras todo pasaba rápidamente, por fin estaba sola en la habitación para que la novia se arregle, se sentía tan ajena a la situación, no quería ni salir del cuarto, pero sentía que ya iba siendo tiempo de presentarse ante sus invitados, pues dadas las creencias de Sting, ella no entraría en la clásica caminata nupcial hacia el altar, de hecho todos ya estaban afuera, el novio incluido, solo esperarían al juez.

Escuchó tres golpes educados en la puerta, eso la hizo salir de sus pensamientos rápidamente, seguro sería su madre o Mirajane quienes ya venían por ella.

– Pasa – Volteó en dirección a la entrada

La puerta se abrió dejando ver a Sting con una gran caja en manos – Que bueno que aún no hayas salido – Decía con alivio

– ¿Por qué? ¿Qué es eso? – Preguntó sin entender

– Este es tu vestido – Soltó el rubio con naturalidad cerrando detrás de él y poniendo la caja en la mesa de centro

– ¿Qué? – Decía aún confundida

Sting abrió la caja sacando la preciosa tela – A mí me encantó desde que lo vi por el catálogo, no creí que llegaría tan rápido, pero está aquí justo a tiempo – Se lo mostró, Erza no reaccionaba a lo que él decía – ¿Qué sucede? ¿No te gusta? – Decía preocupado

– No es eso – Negó rápido la peli escarlata acercándose a él – Está precioso, me encanta el diseño a parte, sé que es de los más exclusivos… es solo que… – Alzó la mirada hacia él – ¿Por qué me das otro vestido?

El rubio dejó el vestido en la caja y vio a Erza – Sé que tu ilusión del vestido que tienes ahora no es la de usarlo en nuestra boda – Sonrió levemente – Y estoy tan agradecido contigo que no quiero quitarte la oportunidad de que lo luzcas en tu verdadera boda con la persona en quien pensaste mientras hacías cada trazo de tu diseño, así que acepta el vestido que te traigo, por favor – Rogó con la mirada

La peli escarlata sonrió grandemente sintiendo como sus ojos lagrimeaban un poco, saltó hacia Sting para abrazarlo con todas sus fuerzas – Eres el mejor, estoy segura de que todo se arreglará antes de lo que piensas y saldremos de esto rápido

– Gracias por todo Erza – Sonrió correspondiendo a ese abrazo tan reconfortante, él también había tenido días muy pesados – Bien – Se alejó un poco de ella – Te dejo cambiarte, ven rápido que todos te esperan

– De acuerdo – Asintió viendo al rubio salir del lugar

La peli escarlata respiró profundamente recordando lo difícil que fue salir de la casa de Jellal en la mañana, si hubiera sido por ella se hubiera quedado en esa cama con esas dos personas que la hacían tan feliz, hubiera elegido desayunar los tres juntos y después ayudar a seleccionar la ropa de la pequeña para ese día, tal vez haber ido a pasear a algún lugar muy alejado, disfrutar el atardecer recostada en el hombro del peli azul, pero esas eran ensoñaciones, lo que le tocaba ahora era quitarse ese vestido y aceptar el regalo que Sting le hacía.

Después del cambio volvió a verse al espejo, le encantaba el diseño, y así como la boda, sabía que ese vestido era falso, ese era un gran consuelo para ella, pues jamás se habría casado con Sting si ella en verdad lo hubiera engañado con Jellal, no quería aceptar que cada minuto previo a estar en ese lugar había querido escapar de algún modo para hacer todo más simple para sí misma, pero ya había dado su palabra de ayudar a un amigo y lo haría a costa de su propia felicidad.

Se alisó el vestido y salió de la habitación, los nervios que sentía eran extenuantes, no daba ni un paso sin sentirse agobiada, sus damas de honor notaron el cambio, pero nadie dijo nada, porque al menos sus amigos más cercanos sabían que todo era falso, porque ella no podía ocultarle algo así a las personas que amaba.

– Lindo cambio – Escuchó detrás suyo, al voltear rio levemente viendo a su madre con una copa de martini en la mano

– Regalo del novio de último minuto – Se encogió de hombros

– ¿De cual? – Emitió Irene con una sonrisa ladeada

– ¡Mamá! – La reprendió bajo no queriendo que alguien más la escuche

La respuesta de su madre fue una risa – Ven mejor a que saludes a tus primos y tíos de Alvarez – La guió en dirección a su familia

Erza con una sonrisa se acercó a su familia de Alvarez aunque notó alguna que otra ausencia, pero aún era muy temprano como para que se encuentren todos los invitados, la verdad cerca de su mamá se sentía segura, pues le había dado la fortaleza para afrontar sus decisiones, aunque su mamá no estaba del todo de acuerdo con su elección, ella confiaba en su hija y sabía que haría lo correcto sin importar que no lo pareciera.

Después de unos minutos la peli escarlata se acercó a la mesa de bocaditos a poder degustar alguno de los dulces que habían, pues no había desayunado y sentía que su cuerpo necesitaba algo de azúcar para poder seguir con el día y la verdad tenía la esperanza de ver a Jellal por ahí, pues aunque él también estaba invitado, ella tenía la seguridad de que él estaría atento a la comida, de todas formas era su trabajo, y a quien se encontró no fue a él, si no a la mejor amiga del peli azul.

– Erza, justo te estaba buscando – Emitió Ultear que estaba enfundada en un bonito vestido morado de día

– Hola Ultear – Intentó sonreír – ¿Por qué me buscabas? – Preguntó extrañada

La pelinegra tomó la muñeca de la peli escarlata apartándola un poco de los invitados, poniéndose detrás de las decoraciones – No puedes casarte – La vio como rogándole con los ojos – Yo sé que lo haces porque eres una buena persona, pero piensa que estás lastimando a Jellal con esto, por más que él no te lo diga o quiera fingir que todo está bien

– Ultear – Erza apretó sus labios no sabiendo que decir, aunque sabía que ella tenía razón y una vez más la pelinegra demostraba lo importante que era el peli azul y su felicidad para ella – Yo no puedo simplemente dejar de casarme hoy, literalmente la boda está sucediendo – Decía con profunda tristeza – No puedo evitarlo, a parte que es un acuerdo que tengo con Sting

– Aún puedes no casarte – Insistió – Solo piensa que Jellal te verá al lado de otro hombre, te verá casarte con otro y aunque no lo creas es… profundamente doloroso ver a quien amas estar con alguien más, te lo pido Erza, no te cases

La peli escarlata no se había puesto a pensar en lo que decía Ultear, es decir claro que de todas formas era una decisión fuerte y conllevaría mucho tiempo y tal vez frustración, lo menos que quería era herir a Jellal.

– Jellal es capaz de soportar ver esta boda por ti, porque sabe que no cambiarás de opinión y te quiere a su lado sin importar qué… – Continuaba diciendo la pelinegra ante el silencio de Erza – Pero si puedes evitarle ese dolor ¿Por qué no hacerlo?

La novia iba a abrir la boca para responderle, pero una tercera voz se hizo presente – ¿Interrumpo?

– No, no – Negó la peli escarlata intentando sonreír – Hola Seilah – Se acercó a darle un beso en la mejilla – Ella es mi prima de Alvarez – La presentó – Y ella es… una amiga – Intentó encontrar una palabra para describir a Ultear – También es la encargada del catering

– Seilah Ryogets – Le estiró la mano

– Ultear Milkovich – Tomó la mano de la aún desconocida, la verdad su mente se había puesto en blanco cuando apareció, es decir Erza era muy bonita, claro que familiares suyos serían igual de atractivos que ella, pero sentía que la chica que tomaba su mano rompía esa escala

– Bien – Suspiró la peli escarlata sintiendo que era totalmente invisible por unos segundos – La ceremonia está por iniciar, deberían tomar sus asientos, recuerden que pueden sentarse en dónde quieran y al lado de quien quieran – Sonrió de lado la peli escarlata no creyendo que ellas la hayan escuchado

– ¿Pasamos? – Preguntó Seilah con educación dirigiendo a Ultear

– Sí – Asintió la encargada del catering siguiendo a esa extraña – Recuerda de lo que hablamos, por favor – Fue lo último que le dijo a Erza en un susurro antes de irse

La novia se sentía abrumada, peor que cuando estaba sola en esa habitación, sabía que lo correcto nunca necesariamente era lo adecuado y este era uno de los casos, alisó su vestido en un gesto de nerviosismo, y pasó a dónde sería la ceremonia, algunos invitados estaban acomodándose aunque aún no llegaba el juez, ella volvió a repasar con la mirada alrededor por si encontraba al peli azul, pero nada, no estaba ahí.

La verdad le preocupaba un poco su ausencia, pues pensaba que tal vez Jellal le dijo algo a Ultear de último momento y por eso ella estaba tan insistente en que no debía casarse.

¿Y si no lo hacía?

¿Y si de verdad no se casaba?

Ella podía no casarse, salir de ahí, no firmar ningún papel, ella podía hacerlo.

Pero… ¿Debía?

¿Traicionaría así la confianza de un amigo?

Es una decisión demasiado complicada ¿No creen?

Y ustedes… ¿Qué harían?

Casarse, no casarse, casarse, no casarse… el reloj apremiaba más la supuestamente ya tomada decisión.

– Ahí estás… – Sintió una mano en su antebrazo, estaba tan metida en sus pensamientos que saltó del susto – Necesito que me digas donde quieres los narcisos – Decía una distraída Mirajane con un sujetapapeles en la mano

– ¿Narcisos? – Preguntó extrañada – No recuerdo haber pedido narcisos

– No fuiste tú, fui yo ¿Dónde los quieres? – Habló rápidamente

– ¿Por qué pediste narcisos? – Preguntó sin entender notando que estaban apartadas de los invitados

– Son la flor de las mentiras – Contestó con una voz de falsa inocencia

– No estoy para bromas hoy – Negó viéndola con seriedad

– Entonces que bueno que no las llegué a comprar y solo quería decírtelo – Sonrió la albina no intimidándose por su amiga – ¿Algo que me quieras contar? – Preguntó después del silencio

– Ultear habló conmigo, me pidió que no me case – Le dirigió la mirada a Mirajane – A pesar de lo que siente por Jellal, ella no quiere que él sea infeliz conmigo, todo lo contrario – Se sentía un poco culpable al respecto

– Y… ¿Qué harás? – Preguntó viendo como Erza parecía plantearse el no casarse

– Por mientras… – Rio levemente viendo como Ultear conversaba y se reía con su prima – ¿Puedes cambiar algún asiento para que Seilah esté junto a ella en la mesa?

Mirajane sonrió – Ultear es una persona muy buena – Asintió – Cualquiera en su lugar te hundiría, pero ella quiere todo lo contrario – Se abrazó al sujetapapeles y vio directamente a su amiga – Tú ya sabes cual es mi opinión, sabes que yo puedo ser quien conduzca el auto de tu huída o sea tu dama de honor con este bonito vestido – Sonrió – Tú eres la que elige – Se encogió de hombros dirigiéndose hacia otro lado – Por cierto… – Volteó a ver a la peli escarlata de nuevo – Cambié sus asientos antes de venir a hablar contigo – Soltó con una sonrisa cómplice dejando a Erza sola nuevamente

La novia no sabía que hacer, aunque ya no estaba tan segura de casarse.

– Erza – Cada vez que decían su nombre los nervios se le ponían peor – Ya llegó el juez – Decía el rubio con calma, aunque le preocupó su expresión – ¿Estás bien? – Se acercó a ella – Te noto pálida – Emitió preocupado

– Estoy bien – Se apresuró a decir – No hagamos esperar más al juez y vamos – Decía conflictuada tomando la mano que Sting le ofrecía

La peli escarlata desde que empezó a caminar en dirección al altar junto a su prometido no supo exactamente que sucedió, no recordaba ni el inicio, ni cuando todos se quedaron viéndola caminar junto al rubio, ni las palabras del juez, ni en que momento sus damas de honor estaban al lado suyo, no recordaba nada, se sentía totalmente ausente a la situación, lo peor era que no se encontraba pensando, más bien debatiendo mentalmente en si casarse o no, pues ese día justo todo el mundo se había puesto de acuerdo en decirle que no era buena idea contraer matrimonio.

– Señorita Scarlet – Esa voz la sacó totalmente de su abrumada cabeza – ¿Acepta usted a Sting Eucliffe en matrimonio? – Repitió el juez la pregunta

– Yo… – La peli escarlata no sabía que responder – Yo, pues… – Continuaba hablando nerviosa viendo a otro lado como si hubiera alguna salida a su predicamento – Yo lo siento – Vio al rubio, el cual la veía con una total sorpresa

– Erza… – Emitió Sting rogándole con la voz

– ¿Acepta usted a Sting Eucliffe? – Reiteraba la pregunta con un tono más severo

La peli escarlata sentía que entraba a un túnel, no se sentía tan segura de la decisión que la había llevado hasta ese día, no creía que seguir mintiéndose a sí misma y al resto de personas fuera algo correcto de hacer, ni si debía seguir con el plan, reafirmó lo que pensaba al ver al peli azul que aunque un poco tarde tomó un asiento atrás del lugar.

– Lo siento – Volvió a decir Erza viendo de reojo a Jellal que le dirigía una mirada tranquila – Sí, acepto – Asintió haciendo lo que había prometido

Considero que siempre debemos tomar decisiones adecuadas más que correctas.

Aunque a la vez ayudar a tus amigos es lo correcto ¿Verdad?

Justo me provocó ir por un té, ya les sigo contando que pasó después…

Les recomiendo ir por uno para la continuación.

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Recuerda dejar tu bello review!

Es muy importante para seguir con las historias y publicar lo más seguido posible.

Hola! Cómo están?! Hace demasiado tiempo que no actualizo,

Esta historia ya casi llega a su fin, ya que el próximo capítulo es el último, el final de este short-fic que por si no saben no conservará el final que pensé en un principio, tal vez el final que todos piensan no sea con el que este fic termine.

Quien sabe…

Espero que les haya gustado el capítulo… aunque no entendí porque Erza después de tanta duda aceptó… ¿Cómo cambió lo que pensaba tan de repente y tantas veces?

La verdad no sé si será cierto que los narcisos representan las mentiras, pero eso decía google xd.

Espero que les haya gustado el cap y tal vez en el próximo les diga como había pensado en un principio que termine este fic.

Bye…

Psdt: Por si no saben, terminé un long fic llamado La directora de cine, que si aún no lo han leído les pido que lo hagan y si lo leen pongan sus reviews al respecto, y justamente estoy iniciando otro fic llamado Perfect Lovers, que apenas y tiene dos capítulos que espero ojalá les guste si lo ven.

Agradecimientos:

Pilikali

Arual17