Al ver el arma Abigail corre contra el alto intruso – Maldito ¿Qué le has hecho – grita yendo a él en cuanto ve que se aproxima a su hermana, lanza una patada para alejarlo y lo consigue aunque es porque el agresor esquiva, veloz y fácilmente, sin siquiera voltear a verla demasiado atento a la joven en el piso, ella aprovecha impactando un puñetazo a su nuca aunque solo lastima sus nudillos en la gruesa protección del "tipo", este no solo es más alto que el otro, luce bastante imponente sin llegar a ser tosco, calcula que incluso usando gruesas protecciones debajo de ese uniforme militar debe ser bastante fornido, retrocede un poco buscando impulso para el siguiente golpe cuando "él" al fin se voltea hacia ella, lenta y levemente, ella queda aterrada al ver el rostro blanco y esquelético

Pero pronto cae en cuenta que es solo una vistosa máscara de cráneo con cuernos, tras un rápido vistazo supone que tal vez es similar al del otro, solo un protector adaptado o decorado, posiblemente para amedrentar al oponente

Cinco reacciona rápido e insistiendo lo ataca con patadas altas, su especialidad, sin embargo aunque impacta cada golpe no parece dañarlo o mermarlo, él solo retrocede dándole espacio, tal vez, no puede estar segura pero él mueve levemente la cabeza, como si mirara tras ella, indicándole a la chica que el otro tipo está detrás entonces inesperadamente el cornudo lanza la pistola a espaldas de Cinco, veloz interviene ella y la atrapa rápidamente retrocediendo a un costado, expectante a ambos, mientras le apunta al más bajo, aunque atónita e inmóvil ve su cara, los pequeños mechones de cabello rubio rozan sus enrojecidas mejillas y apenas si ocultan la furiosa mirada de la chica frente ella

¿Rachel? – musita Abigail desconcertada pero la rubia arremete sin dudar, sin poder reaccionar Cinco aprieta el gatillo, dispara y la rubia logra esquivarlo agachándose a la vez que va hacia ella tan ágil y rápida que se cuela en la defensa de la morena, golpeándola bajo las costillas, Cinco se tambalea mareada y sin perder de vista a la rubia le dispara, al instante, aunque la otra apenas si interpone instintivamente su brazo, atajando el pequeño dardo plateado que emite el arma, dejándolo encajado en la protección de la rubia, en cambio la morena cae disparando por última vez al techo

Diablos... es... buena – se queja dificultosamente, la rubia – Aguantó... un golpe directo – agrega atenta a la menor, que permanece mareada en el piso, incluso se inclina sobre ella para recuperar su tranquilizador

Aléjate – amenaza Abigail con patearle pero es presionada rudamente por la rubia, que apoya su rodilla sobre el pecho de la morena de tal forma que no puede pararse o respirar fácilmente, aun así Cinco intenta zafarse pero oye el movimiento del otro y aterrada voltea al tiempo que ve como el tipo de negro le arrebata el arma blanca para revisarla

Rompieron la mía, dime que traes más – pregunta la rubia pero el otro niega en silencio, yendo por Cree, que sigue en el piso

Déjala, no... la... toques – grita Abigail jadeando sin embargo parece solo animar a la rubia que se le encima aún más, buscando retenerla o sofocarla mientras la aplasta

Verifica si alguna dosis sirve – ordena seriamente la rubia al otro, lanzando un puñetazo a Abigail, la morena apenas tiene tiempo de cerrar los ojos y apretar la mandíbula

Atalá, sin marcas – suena la grave voz del otro, abrupta y cortamente, Abigail abre los ojos olvidándose de que será golpeada viendo solo de refilón cuando él suelta al brazo de Rachel, que sin golpearla parece haber sido detenida, el tono serio y autoritario del tipo definitivamente es de un hombre pero también es totalmente desconocido para ella

Solo lleva a esa idiota a su cuarto – ordena la rubia sacando un par de cintillas de su traje – Tal vez eres su tipo – sonríe burlista atando al frente las manos de la morena, sacando de otro bolsillo una gruesa cinta adhesiva que usa para taparle la boca

Abigail no puede resistirse apenas si respira semiconsciente, la rubia se endereza para buscar los "dardos" del tranquilizador, disparados por la habitación mientras ella impaciente intenta deslizarse a la puerta, sin embargo en su pesado arrastrar se encuentra con el otro bajando las escaleras, se rueda rápidamente pero es jalada por él, su grito es acallado por la cinta en su boca no obstante él la levanta casi cuidadoso para subirla a su hombro

Oh, que dulce eres – se mofa la rubia reintroduciendo las dosis al inyector

Las puntas están dañadas – musita el otro, Abigail puede sentir y oír claramente su voz atravesar su cuerpo, escalofriantemente

Qué importa – se queja la rubia sujetando la pierna de la morena

Estamos excediendo el tiempo – recalca el otro, al apartar la mano de la uniformada, alejándose

¡Hey! pero va consciente – lo llama su compañera mientras él sale por la entrada del frente, Abigail cierra los ojos con la intensa luz apenas ve la enorme camioneta negra al frente – Me has estorbado todo el rato, el plan era muy exacto ¿sabes? – reclama la rubia tras el silencioso tipo, que abre la puerta lateral para meter a Abigail al asiento trasero, ella intenta levantarse para huir pero la rubia cierra la puerta, siendo la fachada de su casa lo último que la morena ve – Será tu culpa si algo sale mal – recalca Rachel al subir al frente, con el tipo enmascarado al volante

Le diré todo a Chad ¿Entiendes? todo – insiste la rubia en quejarse y Abigail reacciona "¿Chad Dickson? ¿Trabajan con él?" se pregunta moviéndose en el asiento trasero golpeando la puerta al intentar zafarse – ¿Vez? Es mejor si la noqueo – asegura la otra brincando ágilmente al asiento trasero aplacando a Abigail, el repentino acelerón de la van evita que la golpee – Hey ¿Qué diablos? – la mayor se sujeta del respaldo, claramente irritada

Nos siguen – responde el otro, monótono

Entonces su compañera salta a la parte trasera de tal forma que patea a Abigail al piso – Oops – ríe asomándose por la ventana, la morena se remueve para evitar el frío piso metálico del auto, sin embargo el constante movimiento del auto le dificulta todo – Si serán idiotas, solo se atraparan a sí mismos – ríe Rachel volviendo al asiento, pasando sobre la morena, pisándole – ¿Eres muy especial? – le pregunta, aunque Abigail solo puede verla de reojo

¿Intentan emboscarnos? – cuestiona el otro

En cambio Rachel niega – No creo, solo es uno – responde apoyándose más en la menor, que se queja cómo puede

Tu pase – pide el otro y por el movimiento de la rubia sobre ella parece buscarlo entre su uniforme – Cúbrela – agrega reduciendo la velocidad, momento que la rubia aprovecha para levantarse, Abigail también lo intenta pero una pesada lona cae sobre ella, siente como la mayor extiende esa cubierta pero ella lucha para sacarse la cinta, lista a gritar

Sin embargo Rachel se le encima – Si te oyen estas muerta – susurra, aterradora, no por la posibilidad, sino por oír ese cruel y divertido tono que tiene al decirlo, es la voz de su amiga pero suena tan desalmada y la mira tan amenazadoramente que se pregunta si realmente es Rachel McKenzie, no, es imposible que sea ella, ayer la vio y no lucía así

Puede recordar su dulce sonrisa, su lacio y rubio cabello que apenas si le llegaba a los hombros, y no puede evitar lagrimear, ayer la evito porque no quería oír cómo intentaba reconfortarla o ser tratada compasivamente por ella, en cambio ahora le estremece ver lo agresiva e insensible que es esta chica, recordando los últimos días se queda quieta sintiéndose culpable y merecedora de tal maltrato mientras oye las voces de otros afuera, no le importa nada, llora contra el piso del auto con los ojos cerrados recordando todo, repasándolo una y otra vez, sintiéndose impotente.

El auto se detiene y el motor se apaga por lo que el súbito movimiento la sorprende, un ligero vacío se hace en su estómago bajando la presión a su alrededor entonces el leve zumbido resuena alarmándola, asustada se levanta destapándose impulsiva

Es el ascensor – la detiene el tipo, aunque Abigail no puede ver nada de lo oscuro que está dentro de la van, pero seguro es la misma voz

Estará furioso – murmura Rachel algo divertida, apenas iluminada unos segundos por las luces de seguridad entre los pisos, puede distinguirla levemente inclinada sobre el otro, sobre el sitio del conductor

Seguro – contesta él, siendo sólo una silueta en la rápida luz – Buen trabajo, es lo que dirá – musita acomodándose para conducir mientras la rubia se separa volviendo a su lugar, Abigail apenas si puede distinguirlos en esa obscuridad y apoyándose en el asiento se acomoda sin poder ver algo más dentro de la camioneta – Ya estamos aquí, qué más da – suelta él con un tono casi desinteresado, aunque por su movimiento y sombra está colocándose su protector facial, con sumo cuidado, eso llama la atención de la morena – Cálmate, nosotros somos la única forma en que vuelvas a tu mundo – exclama al fin cuando el ascensor se detiene y las compuertas se abren frente la camioneta.