Rachel se voltea a ella y Abigail retrocede pero la rubia tira de su cabello para detenerla, jala su trenza mientras la morena la aparta bruscamente en cambio la mayor ríe enseñándole la liga que le acaba de quitar usándola para atar su propio cabello trenzado en cuatro gruesos mechones, al terminar lo pasa sobre su hombro mirando fijamente a la morena, el auto avanza suavemente entrando bajo la tenue luz de aquel amplio cuarto blanco, algo que de alguna forma calma a la adolescente y tal vez también a la rubia que sonríe viendo afuera

El tipo baja de la camioneta sin darle más explicaciones aunque la morena intenta detenerlo, pero se cohíbe al verlo de pie afuera del auto, su extraña máscara y el fuerte contraste entre la iluminada habitación blanca contra el oscuro uniforme del tipo le resulta atemorizador, además de las cargadas protecciones y guantes que usa, que le dan un aire sospechoso, la rubia por otro lado no parece preocuparse por volver a ocultar su rostro

Vamos – le llama Rachel pasando al asiento trasero, abriendo la puerta para que salga – Sé que te has soltado – sonríe mirándola aunque ella pretende seguir con las manos atadas – Como quieras – dice bruscamente al ver su renuencia, saliendo antes

Abigail duda pero la sigue abajo, realmente le intriga lo que él dijo, sabe que es imposible que esa sea su amiga Rachel aunque el parecido es asombroso sin embargo esta chica tiene el cabello más largo y una horrenda actitud, fuera de la negra van mira el cuarto, este es bastante amplio para calcular sus dimensiones pero luce muy profundo y alto, el mobiliario en cambio parece reducirse a algunos gabinetes o alacenas blancas en el fondo que le dan mala espina, recordando a los laboratorios o clínicas que ha visitado

Sin embargo le llama la atención una mesa blanca en el centro, apoyado de espaldas a ellos alguien parece esperarlos cabizbajo o mirando algo entre sus manos, ella se aproxima interesada, viste un uniforme negro que parece de alto mando militar incluso ese gorro de gruesa y lustrosa visera negra la desconcierta pero cuando el tipo en la mesa se lo quita puede reconocerlo al fin – ¿Chad? ¿Chad Dickson? – pregunta sorprendida avanzando a él, ya ha aceptado que ese no es su mundo pero esto es demasiado, ESE Chad Dickson no solo es mayor al que ella conoce también la perturba verlo con ese uniforme negro de fría apariencia, con una cinta amarilla en el brazo resaltando un extraño triángulo

¿También lo conoces a él? ¿Quién diablos eres? – pregunta Rachel asustándola al llegar tras ella, el rubio desinteresado va a un gabinete sobre el que pone su gorra

¿Pueden decirme dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? – pide Abigail, sería, encarando a ambos rubios

Sin embargo "McKenzie" pasa de ella – No es mi culpa que esté despierta – se excusa rápidamente ante el mayor, parando repentinamente al verlo – ¿Dónde está tu protector? Dijiste que no debía ver nuestras caras – le pregunta nerviosa, mientras él saca y acomoda una pequeña mochila negra en la mesa

No lo encontré ¿Qué pasó con el tuyo? – cuestiona el supuesto Chad, desinteresado de que la morena los oiga

¿No lo encontraste? – sonríe la rubia mirándolo divertida, al llegar a su lado

No, tiene mucho que lo no uso y no puedo solo ir a pedir otro así como si nada– responde él, dejando lo que hace para acariciar el rostro de la rubia – Ya no importa – le murmura

Rachel sonríe más cariñosa reteniendo su mano – Pude prestarte el mío – susurra al acercarse a besarlo, el suave beso entre ambos desconcierta a Abigail ya que no parecen preocupados por que huya, ella misma no sabe si debería, las palabras del otro tipo aun mellan su decisión

No me quedaría, tu rostro es muy pequeño – contesta Dickson, rompiendo el beso y mirando a la morena exhaló pesadamente – ¿Quién diablos eres? ¿Y cómo nos conoces? – cuestiona a la adolescente, corriendo el cierre de la cuadrada mochila negra, la rubia se aleja al fondo de la habitación hasta uno de los gabinetes abriendo su puerta, el traqueteo de sonidos alarma a Abigail que dispone un plan rápidamente – Hey – exclama el rubio, llamando su atención

Ella es una KND – suena la grave voz tras ella, sorprendida se gira sin perder de vista a los rubios, deja la mesa a su espalda mirando donde el muro

¿Cómo? – duda Chad

Es de un universo donde Grandfather no ganó, donde los Kids Next Door existen – responde el tipo de cornuda máscara de cráneo, asombrando a ambos, Abigail lo había olvidado, de hecho cuando salió de la camioneta no lo vio en el cuarto, sin embargo no sale del asombro mirando como el tipo entra desde una compuerta en el muro, por su uniforme y voz debe ser el mismo que la trajo, no obstante tan pronto avanza la entrada se sella confundiéndose de nuevo con la lisa y blanca pared

Eso es imposible, nadie puede vencer a Grandfather – rápidamente interrumpe la rubia, con disgusto, volviendo sin molestarse en ocultar el nuevo inyector en su mano, tensa Abigail intenta retroceder pero la fija mesa no la deja

¿Es en serio? – cuestiona Chad cada vez más interesado, avanzando hacia la morena

Sí, soy Número Cinco y… – la morena para dudando en darles más información incluso nerviosa se pone en guardia

Realmente no nos importa tu nombre – interviene la agresiva rubia, entregando el inyector al desconocido que aún usa su calavérico protector facial, la mirada de hartazgo que Rachel le da a la menor es muy pesada – ¿Crees que te queremos aquí? te mandaremos fuera lo más pronto posible – agrega molesta, apenas prestándole atención, más interesada en ver como el otro ajusta el aparato

¿En verdad no hay KND en este mundo? ¿Cómo puedo volver al mío? ¿"El abuelo" me trajo aquí? – pregunta apresuradamente Abigail, sin bajar su defensa

¿"El abuelo"? Que irrespetuosa – reclama la rubia volteando a regañarla – Deberías disculparte además ¿Cómo sabes mi nombre? Yo en mi vida te había visto ¿Acaso me conoces? – cuestiona más seria

Entonces ¿Sí te llamas Rachel McKenzie? No lo puedo creer – Abigail la mira desconfiada

¿Incluso sabes mi apellido? ¿Cómo demonios?– se mosquea la mayor – No finjas más, tú no eres de otro mundo – reclama agresiva mientras va a ella, entrando en guardia

Pronto pasarán lista – exclama el otro, tal vez refiriéndose a la rubia, mientras pega un código de barras en el inyector, todo a la vista de la morena

Lo sé pero quiero saber, tal vez solo miente y está volviendo de otro mundo– replica Rachel molesta, manteniendo sus sospechas sobre la menor

No es conveniente saber mucho de otros mundos, debía irse inconsciente – al fin interviene Chad, más autoritario

Todo es su culpa, Él fastidió el plan – la enfadada rubia señala al enmascarado – Perdimos un inyector y causó un alboroto en la casa de los Lincoln– insiste pero rápidamente cambia su molestia por fragilidad – Mi brazo duele, tendré que ir a la enfermería ¿Qué les diré? Esto no pasaría si tu hubieras venido –, Rachel se quita la parte superior de su traje, sacándosela como una chamarra, descubriendo las gruesas protecciones alrededor de su cintura, son entre un chaleco antibalas y una faja metálica que tan pronto se quita cae un pedazo roto

Wow – se sorprende Chad claramente preocupado al ir a verla

Fue esa maldita perra – se irrita la rubia, recordando el suceso

¿Lincoln? – cuestiona el rubio, volteando rápidamente hacia el enmascarado

Cree – grita Abigail al reaccionar – ¿Dónde está Cree? – pregunta desesperada, casi despertando del shock

Está bien pero no tienes que preocuparte, esa no es tu hermana – contesta el desconocido, irritando a la morena

¿Hicieron un escándalo en una casa de élite? – pregunta Dickson con tono autoritario al tipo, ignorándola

Sí – responde el otro, con claro tono calmo casi formal, en cambio el rubio va a él extremadamente serio – Está bien, no recordara nada y borre las cintas – explica el desconocido con notoria seguridad

Buen trabajo – contesta Chad relajado ante la respuesta, volviendo hacia la rubia – Ten más cuidado – le pide gentilmente a Rachel

Puede irse ya ¿cierto? – le pregunta ella, interesando a Abigail

Sin embargo Chad niega – Llegaron tarde, la sala está llena de guardias ahora, tendrán que esperar – explica con cierta molestia en su voz, mientras revisa con cuidado el brazo de su novia

Revisaré las lecturas – responde el otro

Tal vez en la noche – lo detiene el estricto rubio

¿De qué hablas? ¿Dónde se supone que la ocultaremos? – cuestiona Rachel

Pueden dejarla aquí – señala Dickson al cerciorarse que no son graves sus heridas

No entiendo, expliquen qué diablos pasa – exige Abigail avanzando a ellos algo alterada, su cabello se destrenza lentamente mientras y cada vez que se mueve

Ya te lo dije, no te diré nada, es más seguro para ambos – responde Chad tajante.