Rachel ríe divertida al ver la molestia de la morena y está decidida intenta atacarlos, les sacara las respuestas si es necesario, pero es interceptada por el otro que la ataja rápidamente reteniéndola ante los rubios, ella lo empuja y reafirma su defensa con la mirada fija a las negras cuencas del absurdo protector, tétrica mezcla entre máscara antigás y cornudo cráneo
Entre más lo mira nota detalles raros como que parece estar tallado en hueso real o algo así, eso la perturba demasiado, siente la presión de ser observada e intentando enfrentarlo cierra más la defensa, realmente le asusta lo imponente que encuentra al tipo, no solo es esa "máscara" también está el hecho de que le gana en peso y fuerza, casi tiene los dos metros y ella apenas puede adivinar su edad o algo que le indique que es humano, la falta de información le desconcierta demasiado
Él mueve el brazo hacia ella y Abigail apenas si puede atraparlo sujetándolo con su mano derecha sin embargo él ya retiene su medio deshecha trenza en su mano, la hala ligeramente alterando a la morena que lo golpea en el brazo y patea las piernas pero él solo aparta el puño de la chica
– Solo queremos regresarte, este no es tu mundo y no te conviene saber más que eso, guarda silencio mientras preparamos todo – él es muy serio al decirlo, soltando el cabello de la chica, sus manos siguen cubiertas por los gruesos e inusuales guantes que hacen lucir a las de la menor muy pequeñas, al menos a Abigail le parece así ya que al soltarlo roza las suaves puntas de sus guantes sorprendiéndose porque le parecían muy duras, metálicas y frías
– ¿Cómo sabes quién soy? – cuestiona ella mirándolo insegura, pero la rubia interviene bruscamente alejando al tipo de un empujón
– Yo hago las preguntas ¿Cómo sabes mi nombre? – exige Rachel mirándola agresiva
– En mi mundo somos amigas, bueno, la Rachel que conozco es mi amiga, desde niñas – responde Abigail revisando su cabello, una liga negra ata su trenza antes que se siga deshaciendo
– ¿Amigas? – musita la rubia, incrédula – ¿Quién más? – cuestiona interesada
– Para – la llama el desconocido, con cierta gentileza pero McKenzie niega
– No te das cuenta, es recopilar información, ella incluso podría decirnos nombres de los rebeldes – explica confiada pero el otro niega
– Ya no y en todo caso serían los de su mundo – aclara él, desinteresado va a la mesa a revisar el pequeño maletín que ha sacado Chad, y por la tranquilidad que tiene ante las órdenes de la rubia Abigail cree saber quién es
– ¿Patton? ¿Tú eres Patton? – cuestiona esperanzada, tiene bastante tiempo que no ve al pelinegro y no recuerda muy bien su voz, él pará claramente sorprendido
– ¿Quién? – se extraña Rachel – Dinos el nombre completo – sonríe con falsa dulzura
– No creo que toda la gente que conozcas en tu mundo existan aquí – responde el desconocido sin remover su careta volteando a ver a Chad que asiente ligeramente
– ¿Qué? Ya he viajado a un universo alterno y ahí todos mis amigos existían – refuta Abigail rápidamente sorprendiendo al rubio que mira al inmóvil enmascarado
– ¿Ya has viajado? ¿Cómo? – pregunta la rubia interponiendo el brazo para que no avance
– Atravesamos un portal cuando éramos niños, mis amigos y yo – responde Cinco, cuidadosa de medir lo que dice
– ¿Ustedes lo crearon? – cuestiona Dickson menos reacio
– No, creo que alguien lo hizo desde el otro lado pero fue por la piscina de Cuatro – explica la morena al recordarlo
– ¿Una piscina? – ríe Rachel divertida – No niña, eso fue un sueño – se burla al ir con su novio – Es imposible, las ecuaciones son muy complejas para que cualquier niño las haga – desestima a la morena, abrazando al rubio
– Fue real incluso intentaron conquistar nuestro mundo – explica la Cinco comenzando a irritarse
– No importa, cada universo es diferente en algún sentido – interviene el desconocido apartándose de la mesa, tal vez dispuesto a explicar más pero Chad lo detiene tomando su brazo
– ¿No importa? Son mis amigos ¿Mi mundo estará bien? O ustedes planean invadirlo ¿es eso? – Abigail se altera repentinamente al pensarlo recordando que en su mundo sus amigos están solos, pronto su mente es arrastrada rápidamente por todos los recuerdos de los últimos días
–No te aceleres, el portal que atravesaste ya fue cerrado y en cuanto a la maquinaria la estamos buscando ¿ok? – interviene Rachel – Sí Grandfather quiere tu mundo lo tomaremos – sonríe amenazante
Pero Cinco limpia sus lágrimas, – Inténtalo – la desafía, apretando los puños irritada
– ¡Hey! Paren – pide duramente el rubio
– Déjenla descansar – exclama el desconocido alejándose para salir pero Rachel lo detiene
– Tendrás que cuidarla tú, yo iré a mi revisión – se adelanta Chad – Veré que más descubro mientras tanto mantenla en el edificio, no creo que se atrevan a entrar – sonríe al tomar el gorro de su uniforme yendo a la compuerta que se abre tan rápido él se acerca
– Espera, debo pasar revisión y… –
– Yo te cubro – le interrumpe el rubio
– Yo también debo pasar lista – recalca Rachel recogiendo la parte superior de su uniforme para subirla a su hombro, el rubio detiene la puerta esperando que ella entre
– No la pierdas de vista – sonríen juntos mientras se toman cariñosamente de las manos, el otro permanece inmóvil apoyado en la mesa viendo cómo se cierra la puerta
Abigail aun lagrimea pero ve cómo se van sin entender porque no le explican nada, sin embargo lo que más le turba es ver al indescifrable hombre frente ella, él permanece inmóvil tanto que ella se cuestiona si es humano
– ¿Tienes hambre? – le pregunta repentinamente el tipo levantándose
Ella duda nerviosa – ¿Qué hora es? – cuestiona, recordando que al salir de su casa eran casi las ocho, así que aunque no sabe a qué hora llego quiere calcular el tiempo que ha pasado
– Son las 10 de la mañana, te duele la cabeza ¿cierto? – insiste el tipo yendo al fondo de la habitación, algo zumba desde él llamando la atención de la morena, que mira como él parece buscarlo en su uniforme sacando claramente un Smartphone, algo grande pero por su forma es claramente igual a los teléfonos que ella conoce, eso la hace reaccionar buscando el suyo entre su ropa pero no lo trae encima
– Tus cosas están en la van – exclama el tipo mientras va al fondo para sacar algo de una "alacena" y ponerlo en la mesa, ella asiente al caminar hasta el auto subiendo con cuidado revisando en la parte trasera donde ve su mochila roja, bajo la lona, la jala pero se atasca con la tela tal vez por sus pines o figuritas, intenta removerla cuando la puerta de la camioneta se cierra detrás, alarmada voltea y la puerta del conductor se abre entonces la mochila cuadrada cae sobre el sitio de pasajero
– Saldremos – anuncia el enmascarado al subir lanzando otras cosas en el asiento trasero
– ¿Qué? Chad dijo que nos quedáramos aquí – intenta reclamar la chica pero él le pide silencio mientras cierra la puerta y teclea algo en la consola del auto
Abigail ve por primera vez el tablero de la van, dos pantallas con varios medidores, el teclado luce más avanzado que cualquier computadora que ella haya visto, pero el auto entra en reversa al ascensor, que se activa al instante – Cúbrete con la lona – ordena él cuando la compuerta cierra totalmente
– ¿A dónde vamos? – pregunta Abigail sin obedecer
– No importa, si quieres salir debes hacerlo – él insiste, como una orden y sin intención de explicar más
– Tal vez no quiero salir – contesta la desafiante morena dejando su mochila para avanzar a él
– Si alguien de aquí te ve, te mataran – contesta él sin mirarla, solo teclea rápidamente antes de encender el motor mientras bajan, ella lo mira fijamente, es imposible saber si es enserio pero algo en su forma de moverse le da una sensación nostálgica, como inclina la cabeza y tensa los hombros la llena de una extraña tristeza haciéndola lagrimear, apenada se voltea despejando sus ojos
– Rápido – insiste él y ella se cubre con la fría tela sin pensarlo.
Notas: ¿Preguntas? No, aún no puedo responderlas, la paciencia es una gran virtud.
