Abigail sigue en shock, se mantiene junto a la ventana aunque hace mucho que se alejaron de la zona, el joven de alborotado cabello rubio va a ella y la acerca a su asiento señalándole el cinturón, la morena asiente completamente confundida, mirándolo nota sus verdes ojos atentos en ella – Es más seguro si lo abrochas – bromea el chico, tratando de enderezarse y deteniéndose del techo
– No te preocupes, somos amigos – sonríe la chica asiática de largo cabello negro, acelerando tan pronto ella se abrocha
En cambio el chico apenas si puede detenerse evitando caer – Diablos, conduce con cuidado – le reclama molesto – No queremos llamar la atención – agrega al tomar su asiento
– Tampoco queremos tardar mucho ¿cierto? – cuestiona la conductora volteando a verlos, pero ellos solo miran el camino que el acelerado blindado recorre, aterrados
– Solo mira al frente – pide el preocupado rubio
– Sí, sí, claro pero no te alteres– ríe despreocupadamente la asiatica, esa risa suena igual a la que Abigail recuerda y añora de su dulce amiga – Bunny-chan sabe andar en la ciudad – insiste la pelinegra, tranquila y confiada al dar vuelta en un pequeño callejón, por el que apenas cabe el blindado y que termina con un altísimo muro, un callejón cerrado
– Para – grita Abigail, alarmada, pero el muro se mueve cual puerta corrediza dejándolos entrar – ¿Cómo? – musita antes de comprender todo y sonreír emocionada – Ustedes son KND ¿verdad? – pregunta intentando levantarse aunque el cinturón le estorba
– ¿Qué? – se desconcierta el revoltoso rubio, confundiendola por su sincero desconcierto
– Kids Next Door– le aclara Cinco pero pronto recapacita – Bueno… Teens Next Door – corrige avergonzada aunque sonriente, en cambio ninguno de los chicos parece entender, la asiática estaciona al fondo de aquel oscuro lugar, que parecen ser el estacionamiento subterráneo de un edificio bastante grande, en especial por las gruesas columnas que lo sostienen
– Lo siento pero no – la chica apaga el motor, volteando a verla mientras desabrocha el cinturón – Somos de la resistencia – aclara – Pero ya te diste cuenta de eso ¿no? –
– ¿Qué? ¿Entonces no eres Wally Beetles? – pregunta la nerviosa morena al chico
– Claro que soy yo pero ¿Cómo lo sabes? ¿Viste nuestros expedientes? Creí que eras de otro mundo – cuestiona el incrédulo rubio, totalmente extrañado
– Ah, yo soy Abigail Lincoln, Número Cinco del KND y… – duda un poco al mirarlos – En mi mundo somos amigos – agrega apretando la tela de su pantalón, angustiada
– ¿Lincoln? – cuestiona él, retrocediendo
– Mucho gusto, yo soy Kuki Sanban – sonríe la asiática estrechándole la mano con sinceridad
– ¿Kuki? No, tú eres mucho mayor, ella es menor que yo... unos meses pero... yo… – duda Abigail, desconcertada y tomándola del brazo para acercarla a ver su rostro – No, no es posible que tú seas… – murmura apartando el cabello de la chica y alzándose para verla mejor
– En serio soy Kuki Sanban – sonríe la joven, levantándose con cuidado del asiento delantero para que la morena la vea
Sus claros ojos son exactamente como los que Abigail recuerda y esa resplandeciente sonrisa sigue ahí pero su piel algo bronceada y ese ligero cambio de facciones la hacen dudar, el dulce rostro redondeado de su amiga no encaja con el de esta joven que es ovalado y demasiado delgado, aunque sus finos labios y largas pestañas tienen las mismos modos que la menor – Pero – murmura al soltarla
– ¿Cuántos años tienes? Cinco – cuestiona la asiática con interés, mientras amarra su cabello en una coleta alta
– 15 – responde cortamente la adolescente
– Ah, entiendo, veras yo tengo 20– comenta Kuki señalándole que por su altura está algo encorvada adentro del auto – Es más claro ahora ¿cierto? Ven bajemos, arriba estaremos más cómodos – sonríe y abre las puertas, bajando de un brinco, el preocupado rubio mira a la menor
En cambio Abigail duda al seguirlos – ¿Ustedes me trajeron? ¿Y por esa atacaron a...? – quiere preguntar pero se detiene confundida, no soporta pensar que ese tipo es Uno, aunque tal vez es por haberlo herido
Kuki que iba al frente regresa – No te preocupes, no está muerto – le sonríe tomando su hombro para calmarla, claramente esa es su intención pero el irritado resoplo del chico suena al oírla, mientras se aleja hacia las escaleras del fondo, la morena tiene cientos de preguntas sin embargo esta liada y nerviosa, sin saber por dónde empezar – Solo conozco rumores del Kids Next Door, pero mi padre siempre dijo que eran muy hábiles y valientes – le sonríe la mayor, expectante
Cinco lo entiende y se calma, sabe que ahora no es ella pero debe serlo para volver – ¿Rumores? Entonces ¿El KND existe secretamente? ¿Tu padre los conoció? ¿Sabes dónde encontrarlos? – esta imparable, interrogando mientras van a las escaleras
Y aunque la mayor escucha cada pregunta con tranquilidad, parece pensarse la respuesta – No, el KND fue destruido por Grandfather – contesta al fin – Mi padre los vio hace años, cuando era pequeño, lo salvaron de una fábrica... de Grandfather pero esos niños fueron... capturados –
Las constantes pausas desconciertan a la menor, no son de indecisión, parece demasiado seria al decirlo como si en el fondo no quisiera alterarla más, en silencio Cinco la sigue intentando comprender – Los KND ya no existen, viste la ciudad ¿no? No existe ninguna casa del árbol y el resto del mundo no es muy diferente – Kuki para, mirándola seria y la molestia en su voz es clara
– No, no es posible, tú no entiendes, no hay forma de que no existan, los chicos del barrio resisten, siempre lo hacen y siempre lo harán – se exalta Cinco, sus emociones están revueltas ahora mismo le es imposible pensar que eso les pasará a ellos, a ella y a...
Wally no entiende, ve a ambas e intenta acercarse pero Kuki lo detiene – No, existen lo sé, si ustedes están aquí entonces… – la menor parece enredarse en sus pensamientos y la joven le toma el hombro
– No entiendes, todos los chicos que eran de esa resistencia y todos los que intentaron detener a Grandfather ahora trabajan para él, son terriblemente crueles, sonriendo destruyen a todo lo que se interponga para complacerlo – la frustración de la asiática se cuela en su voz, tensa parece contenerse para intentar explicárselo a la menor
– Son solo sus "encantadoras" marionetas – suelta con disgusto el revoltoso rubio, adelantándose, helada Cinco no puede imaginarse a todos los anteriores líderes supremos al servicio del villano
– Dicen que algunos lograron huir, pero nosotros no tenemos tanta organización para buscarlos o llamarnos de otra forma más que "la resistencia" – Kuki luce inconforme al decirlo, molesta aunque algo animada le insiste a la menor a avanzar – Esta es nuestra base, un viejo edificio que solía ser una dulcería – sonríe al llegar a los primeros escalones, antes de subir
– Dijeron que ellos no me trajeron ¿Fueron ustedes? – continúa preguntando Abigail mientras Wally ya va bastante arriba dando la vuelta para entrar al primer piso
– Escucha, vamos a subir y ahí está lleno de adolescentes ¿Podrías ser cuidadosa con tus preguntas? – pide Kuki en voz baja a lo que la morena asiente, no entiende muy bien pero supone que la mayor tendrá buenas razones
La desgastados maderos de la escalera le dan una idea de cuánto tiempo llevan ahí sin embargo conforme sube oye el bullicio en el nivel iluminado, varios chicos discuten y ríen en el primer piso, que ligeramente amueblado parece más un área común de dormitorios escolares que la base de un grupo de oposición, aunque tan pronto ellas entran los chicos van sonrientes y emocionados – ¿Es cierto que mataron a Uno? – pregunta un chico castaño, Abigail retrocede atónita al oírlo
– No, para nada, él no morirá tan fácil, no bajen la guardia – les llama la atención la mayor
– ¿Qué? Pero oí que… – intenta decir una chica sin notar a Wally volver del fondo
– Ese imbécil no se moriría tan fácil, no lo olviden – la interrumpe el revoltoso rubio, molesto y despejando al grupo solo con su presencia, su acento australiano resalta mucho en ese momento
– Ojalá estuviera muerto, así Sanban sería… – murmura otro chico pero es interrumpido por el codazo de otro adolescente, ambos miran al australiano mientras se alejan rápidamente, el grupo se dispersa fingiendo no haberlos oído
– Si no fuera él sería otro – resalta Wally volviendo con un par de sodas, siendo su acento más evidente cuando se irrita
– ¿Cuándo llegaste de Australia? No llevas mucho aquí ¿verdad? ¿Allá también gobierna "el abuelo"?– pregunta Cinco interesada, seguramente esa es una pregunta que puede hacer
– ¿Lo notaste? Eres muy astuta – responde el rubio algo más animado, el resto pasa de ellos volviendo a sus labores – Llegué hace seis meses y no, creo que el viejo le teme a mi país– se jacta al entregarle una de las latas de soda
– ¿Por qué? – cuestiona la morena, tomandola y reaccionando a lo fría que está
– La mayoría de los animales son venenosos – sonríe el chico al abrir su propia soda – Aunque intentó reclutar "ciudadanos" hace años – parece recordar con desagrado
– ¿Ciudadanos? – cuestiona Cinco
– Sí, así le dice a sus soldados, los civiles son... civiles – el revoltoso rubio parece confundirse solo
– Igual le costó trabajo llegar desde allá ¿No es cierto? – bromea Kuki con él, pasando a su lado y revolviendole más el cabello – Ese y otros países están sitiados, es muy difícil salir de ellos – le comenta a la menor, señalando que la siga al siguiente piso – Tenemos los primeros seis pisos pero más arriba son solo escombros, este edificio soportó la guerra con Grandfather, creo que un antiguo líder KND vivía aquí ¿Entiendes? – la mayor lo explica como si fuera un tour turístico, mirando constantemente a su alrededor y ella también lo hace, tal vez sospechan de infiltrados o algo así Abigail no está segura pero decide seguirles
El siguiente piso parece ser el de inteligencia, los pocos computadores tienen los monitores encendidos aunque sus puestos están desocupados, claramente la pelinegra acaba de desalojar el sitio para ellos, un par de viejos sillones discordantes y desgastados son lo único frente la enorme pantalla al fondo, ellos parecen ir ahí – Ven, te explicare lo que sé – le invita Sanban a sentarse en el mullido sofá
Ella va con dudas aun cuando esta Kuki le parece sincera – Ok, dime ¿Qué pasa en este mundo? ¿Realmente "El abuelo gobierna aquí? – pregunta directa, de pie ante la joven
Esta insiste en que se siente a su lado – Sí, pero no todo el mundo, Él y Father controlan gran parte, aunque el resto de países no tienen recursos para seguir sobreviviendo – explica, su chaqueta verde militar parece demasiado grande para ella siendo que las mangas a veces cubren sus manos, por momentos a Abigail le recuerda a su alegre contraparte sin embargo aun cuando esta chica le explica todo con un rostro relajado y manteniendo su tono serio, resuenan en su voz la molestia y frustración
– Pero ¿Cuándo? ¿Cómo? – para ella nada tiene sentido, aquella vez que lo enfrentaron pudieron ganarle en poco tiempo, incluso pensando que Cero y Uno no pudieran vencerlo debió haber más quienes lograran detenerlo.
