Entre los brazos de Hoagie, ella puede oír su corazón latir muy rápido y se deja envolver por la sensación junto con su calor y aroma – Abby – susurra él al sostenerla
El aroma especiado de su loción le llena la cabeza a la menor, sin embargo la emoción no es reconfortante ni agradable, al contrario siente un incómodo nerviosismo volverse una sofocante angustia – No – niega Abigail intentando alejarlo pasivamente – Tú no eres Hoagie – llorosa se aparta suavemente, retrocediendo confundida
– NO ABBY, SOY YO – recalca el robusto castaño, desesperado y aferrándose a ella, reteniendola pero temerosa se resiste
– Das miedo, cálmate – le pide Kuki apartandolo de un empujón, alejando a la menor, seria y protegiéndola, aunque Abigail no entiende porque él le da esa terrible sensación
– Sanban – reclama él, en tono muy áspero casi como una amenaza, avanzando listo a cumplirla
– Cállate – gruñe Wally deteniéndolo agresivo – Recuerda donde estas – insiste, Hoagie retrocede cohibido, el rubio apenas ronda 1,70 pero lo mira feroz y fijamente como una bestia encrespada
– Yo la traje aquí, Sanban... y sabes bien porque – titubea al hablar, el robusto chico reclama pero pronto cambia esa desafiante expresión mirando a la menor – Espera Abby, lo siento fui muy efusivo – le sonríe cariñoso – Ya lo sé, es porque soy algo mayor ¿Cierto? Pero no te preocupes apenas tengo veinte ¿No es mucho verdad? Él tenía ¿Qué? ¿16 o 18? – trata de explicarle aunque después del susto Abigail no puede engañarse más, esos ojos no tienen la dulce calidez de Hoagie, aquella que la hace sentir amada y segura, para nada, incluso el inocente brillo de su querido amigo de la infancia no parece existir en estos, además la forma en que la llama la incómoda demasiado
– No tienes que restregarlo, todos sabemos que tú lo hiciste pero ¿Realmente lo puedes presumir? – se burla Jennifer tomándolo del hombro, tal vez para calmarlo o algo más, la morena no está segura de esa interacción sin embargo él se altera más
– ¿Cómo? ¿Acaso alguno de ustedes sabia usarla? ¿Hubieran hecho algo más que quemarla? No lo creo, porque es lo único que consiguieron ¿Saben cuánto tardaré en repararla? – grita harto y desesperado, completamente fuera de sí, hasta que ve a Abigail, entonces avergonzado solo baja la cabeza llevándose la mano al rostro alejándose a las escaleras – Lo siento, no te puedo regresar a tu mundo – se disculpa, su voz temblorosa le cala en la menor, al punto que siente más preocupada por él
– ¿Cómo? ¿De qué hablas? – cuestiona Jennifer yendo a él
– La máquina, el generador se ha quemado – murmura Hoagie, casi confidencial
– No, no es posible, mira tengo una lista de aliados para destruirlo – la joven le enseña la hoja pero el chico llora levemente negando – Repárala, roba otra ¡Lo que sea! NO PODEMOS PERDER – exige Jennifer frenética, tanto que su rostro se enrojece resaltando sus pequeñas pecas
Wally está inmóvil mirando a ambos para al fin mirar a Kuki, en busca de esperanza, pero pálida y atónita solo aprieta los puños de su chaqueta tipo militar, aferrándose a las gastadas orillas de la deslucida prenda verde, pronto su mirada recae en el rubio que por primera vez no desvía sus vibrantes ojos azules de ella – Debe haber una forma – musita la asiática, recobrando color y oprimiendo más la tela – Sí – asevera al soltarlas y avanzar – Ya estamos todos aquí– agrega sonriente – Tienes una lista ¿cierto? Busquémoslos a todos, incluso si sirven a Grandfather no es seguro que estén de acuerdo con él ¿verdad? – su voz tiembla un poco al final
Sin embargo Cinco se convence al instante – Claro, hagámoslo, les ayudare a derrotar al abuelo – asegura, tratando de animar al otro par – No te preocupes – le dice al robusto castaño, que la mira culpable y apenado – Ellos tienen una máquina ¿Verdad? Cuando ganemos podremos usarla, puedo volver a mi universo – aún incómoda trata de calmarlo, aunque es ella quien se tranquiliza al pensar así, no quiere acercarse mucho pero le sonríe amistosa
– Sí, sería genial – musita Hoagie levantándose – Pero creo que ellos me la quemaron, no lo sé – explica o eso intenta, sus ojos están fijos en la ella y eso la escalofría, en cambio él avanza al sofá cuidadoso casi temeroso de que la menor reaccione mal
– ¿Cómo harían eso? Tu escondite es seguro – duda Wally avanzando a la par, claramente delimitando el movimiento del otro
– Bueno, la onda que el portal genera es única y cada una es registrada en el laboratorio principal, desde ahí pueden calibrar y generar una igual u opuesta para contrarrestar o incluso sobrecargarla – Hoagie no explica mucho pero ellos pueden entenderlo
– ¿Había mucha conmoción? – le pregunta Jennifer a la menor, la chica de corto cabello negro luce más en sus cabales pero su mirada aún es intranquila
– No vi nada, yo... realmente solo... estuve en un cuarto blanco, ni siquiera sé dónde estaba – Cinco repasa lo sucedido
– Ya, pero ¿Tienes la máquina?– pregunta Kuki al robusto castaño buscando verle la cara, Wally permanece al lado de ella, dándole espacio al otro, Jennifer en cambio va al descansa brazos del sofá negro sentándose cerca del interrogado científico
– Sí, aunque está inutilizada, no sirve ni de refacción – contesta Hoagie cabizbajo ante la menor – ¡Ah! Oí que te salvaron de Uno ¿No estás herida? – se levanta repentinamente, preocupado
– ¿Eh? No – contesta la morena algo ofuscada, por su extraña angustia
– Llegamos justo a tiempo – sonríe Kuki con satisfacción
– Nunca creí que el mismo iría ahí – murmura Jennifer, sonando culpable
– Sí, es cierto, eso fue extraño – la asiática misma parece quedarse pensando en algo
– Lo siento, no esperaba que ellos llegaran antes, creí que yo podría traerte aquí – se disculpa Hoagie, un poco más tranquilo
– No importa, estoy bien – Abigail intenta sonreír relajada y sincera pero no lo logra, no sabe porque él le da esa terrible sensación de intranquilidad
– No, es mi culpa pudo herirte o sabe dios que, está muy loco, es demasiado peligroso – insiste el robusto castaño en disculparse y por primera vez el grupo parece estar de acuerdo
– El muy hijo de perra salto arriba del auto – exclama Wally demasiado alebrestado, tanto que olvida el regaño de Kuki – Joder ¿Qué mierdas pensaba? Por un segundo temí que trajera una granada y nos volara con él encima– dice, muy incómodo al pensarlo e incluso se frota la nuca, nervioso
– Seguro haría algo así, odia perder – murmura Jennifer al levantarse
– Él Uno de mi mundo también es muy impulsivo, pero no creo que llegara a tanto – comenta Abigail jugando sus dedos, nostálgica al punto de las lágrimas
– ¿Impulsivo? No, no entiendes, él está demente, mata a la primera sin preguntar – refuta Jennifer exaltada
– ¿No exageras? – cuestiona la morena incrédula de un Nigel así, incluso el otro alterno que conoció era muy tranquilo casi tonto, sin embargo ellos la miran impactados
– ¿Exagerando? ESE IMBÉCIL ha desaparecido cientos de chicos, incluso sus amigos y primos, todos lo saben ni siquiera se molesta en ocultarlo – grita la apiñonada irritada, yendo a la menor
– ¿Para qué ocultarlo? Es el nieto del viejo ¿no? es totalmente intocable por la ley – gruñe Wally con hastío
– Esperen ¿Sus amigos y sus primos? No es posible, deben ser rumores – Abigail se niega a creerlo
– No, es verdad, te lo aseguro – la sombría voz de la asiática y su mirada firme la hacen dudar sin embargo no puede aceptarlo
– Oye ¿Eso no es?...–
– Yo lo oí de él – la interrumpe Kuki, el grupo guarda silencio tensos – Viste que no tiene cabello ¿Cierto? – se le acerca – Yo sé cómo lo perdió todo– afirma casi confidencial, el resoplido molesto de Wally las incómoda y aunque Abigail está por explicarle en su mundo él también es calvo, y en parte por su culpa, la mayor no da tiempo – Yo no lo vi pero recuerdo exactamente sus palabras... y sus ojos, dios... – el rostro de la joven palidece aterrado o sobrecogido, ella no lo sabe solo la ve cerrar los ojos, intentando calmarse – Si los hubieras visto no tendrías dudas, eran mucho más chicos que él... y mientras jugaban encendió la máquina y... los lanzó, los cinco fueron absorbidos, nadie los volvió a ver, no lo ves ¿Quién haría algo así? eran niños, de no más de 5 años – la mayor la mira fijamente y angustiada o tal vez temerosa intenta tomar su mano
– ¿Fue un accidente? Le pregunté, realmente... estaba preocupada ¿entiendes? – aun en ese estado de alteración Kuki parece considerar al revoltoso rubio, o tal vez es otra cosa – No, fue lo único que respondió pero… – parece abstraerse mientras su mano tiembla, es demasiado y la misma adolescente siente ese miedo o turbación colársele – No mentía y no creo que sienta culpa, él los mató, no con sus propias manos pero solo los abandono en dios sabe qué universo – luce demasiado alterada y se lleva la mano al rostro como para mantener la calma, su angustia oscila con la ira, en cambio Abigail niega confundida, sí, él chico que conoce también desapareció a los de la otra cuadra pero ellos eran malvados ¿Quién los va a extrañar? Sin embargo la forma en que ellos reaccionan la fuerza a pensarlo dos veces
– No lo tomes a la ligera Abby, él es muy cruel, yo sé muchas cosas pero creo que no es correcto alterarte más – Hoagie parece serio, casi afligido así que ella misma para de cuestionarlo, esta es una realidad diferente y ese chico no es su amigo ¿cierto?
Jennifer parece aceptar eso relajándose un poco – Iré a checar esta lista con mis agentes de inteligencia – le explica a Kuki que aún nerviosa asiente – Nos tomará tiempo pero los encontrare – le comenta la apiñonada a la menor cuando pasa a su lado, Cinco solo la mira de reojo prestando atención a su fino rostro que no puede evitar comparar con 86, por un momento la uniformada se detiene – No tomen más riesgos – dice antes de irse, siendo más una petición que alguna orden
Wally parece sonreír hasta ver a Hoagie – Ya informaste ¿no? ¿Qué más esperas? – pregunta irritado, levantándose de golpe
– Vine a hablar con Abby – responde el robusto castaño, menos pasivo
– No la dejaré a solas contigo – Kuki es directa al levantarse con ella – Ven, necesitas descansar – la lleva pero él es persistente
– Sanban, tú sabes todo ¿Puedes ser tan cruel? – la llama, cuidadoso de no alterar al rubio que ya se alista
– Sí, y puedo serlo incluso más – la asiática es fría y casi brusca aparta a la menor
Sin embargo es ella quien se detiene esta vez – Él me trajo ¿Cierto? ¿Puedo al menos saber porque? – Abigail cuestiona con tranquilidad, No, no quiere estar a solas con él pero quiere saber ¿Porque ella? o si fue un accidente
Kuki parece entender, no obstante mira el lugar, insatisfecha – Bien, pero no aquí y NO SOLOS– decide al señalar el siguiente piso
– ¿Arriba? No– se queja Wally
Pero ella afirma su decisión acompañando a la menor – El cuarto de invitados – le explica al rubio, ambos sonríen en armonía aunque él se gira ruborizado yendo por el robusto castaño
– Rápido, Dos – el australiano se burla del chico
Abigail lo nota, y voltea interesada – ¿Dos? – le pregunta a la mayor
Sanban ríe levemente, subiendo frente ella y pasando sus dedos por su largo cabello – Él era el teniente en el equipo de investigación de Grandfather – responde con algo de burla en su voz
Abigail ve atrás sonriendo triste, incluso en este mundo Hoagie es muy inteligente – ¿Quién es el Capitán? ¿El profesor triple extra grande? – cuestiona más curiosa
Y la sonrisa de Kuki es algo nostálgica al oírla – Estuviste cerca, pero no, Nigel Uno, su mejor estudiante – ríe levemente, el fuerte bufido molesto de Wally no se hace esperar, aunque es más inesperado oírlo acelerar el paso para alcanzarlas
– Hey, cuando le disparaste fue genial, espero que le quede una horrenda cicatriz en la cara – el revoltoso rubio ríe con malicia mientras sube – Vamos, segundón ¿No que te urge hablar? – apresura al otro al sobrepasarlas, a Abigail le sabe amargo el comentario desviando la mirada sutilmente aunque se encuentra con la incómoda y casi dolida expresión de Kuki
En cambio Hoagie sube sonriente – Seguro odiaría que sus ojos se dañen, los adora – comenta siguiéndole el juego al otro, el pesar de la chica de verde chaqueta militar es más evidente, no obstante ambos chicos ríen – Entonces nunca se quitaría su horrenda máscara –
– Claro, seguro tiene tanta vergüenza de ser calvo que por eso la usa – agrega Wally entre varios ademanes
– BASTA – pide Kuki, sería y subiendo rápidamente, sus pasos resuenan en el pasillo sobrepasando al rubio, yendo a la primera puerta – Pasa – le ordena a Abigail, que la ha seguido muy de cerca
Wally se voltea molesto y va a sentarse al filo de la escalera, reacio – Yo los espero aquí – musita con desagrado, evitando mirarlas
– Bien – la corta y brusca respuesta de la asiática sorprende a la morena, que no recuerda haber oído tal tono en su amiga – No intentes nada raro – recalca Sanban para el robusto castaño, enseñándole el arma rosa que ella porta bajo su chaqueta, la frialdad en los ojos de la japonesa les hiela la sangre a ambos.
