Desde que habían tenido esa "charla" no habían vuelto a hablar, en realidad el tiempo se le pasó muy rápido, era fin de semana, en toda esa semana ella se concentró en todo menos en él, al principio había resultado difícil ignorarlo, especialmente luego de su ligera amenaza o consejo, pero a mediados de la semana se enfocó mucho en el trabajo, llegó un reporte sobre Matthew, al parecer lo habían capturado y estaba en interrogación desde el miércoles.

- ¡Lo encontramos! - fue lo primero que escuchó de su mejor amigo, estaba que rebosaba de la excitación, los ojos le brillaban mientras la miraba sonriendo de oreja a oreja.

- ¿Qué? ¿A quién? - perpleja se levantó de su silla, Potter la abrazó y la elevo unos segundos antes de ponerla nuevamente en el suelo.

- Encontramos a Matthew- se llevó tremenda sorpresa en cuanto pronunció el nombre del secretario de Mortimer, bien, no podían quejarse, tener a Mortimer era lo primordial, es cierto, pero ambos sabían que Matthew podría aportar mucha información que ellos requerían.

- ¿Cómo pasó? ¿Desde cuándo? - ella alzaba la voz cada que terminaba una pregunta, muy impaciente por conocer las respuestas- ¿Lo sabe Kingsley? ¿Què...?

- ¡Hey, hey! Tranquila- la apaciguo al tiempo que tomaba sus manos para dirigirla al sofá y sentarse ambos- Fue ayer, él seguía en Rusia, de hecho creo que llevaba ahí desde que fuimos, estaba esperando un traslador hacia Francia al parecer, pero por fortuna nos llegó un mensaje y lo apresaron los aurores rusos- ante la mención de ellos él hizo una mueca, parecía no superar su encuentro con los aurores rusos o quizá con su jefe de aurores- Ellos querían hacerse cargo- frunció el ceño- sin embargo, su ministro pidió que lo trasladaran aquí dado que nosotros tenemos los archivos de investigación y tenemos el caso desde hace meses- se encogió de hombros- No ha querido cooperar- su amiga enarco la ceja- Supongo que su fidelidad sigue con Mortimer, incluso cuando le advertimos las consecuencias de reservarse información, por lo que proseguimos a darle veritaserum, no accedió- rodó los ojos- Y estamos en espera, dado que nosotros aunque tengamos todos los datos que él podría aportar mucho en el caso y llegar a donde nos interesa, no es británico, por ende no podremos a menos que…

- A menos que las leyes de su país accedan.

- Exacto- asintió desanimado- Se envió una orden hoy mismo, pero existe la posibilidad que se nieguen y no sólo eso, pueden deportarlo de nuevo a su país.

- ¿Qué nacionalidad tiene? - Harry hizo una mueca y su ojos se oscurecieron.

- Francés- respondió con molestia.

- Entonces…-mierda, mierda- Hasta que su ministro no mande la orden…

- Seguimos en blanco.

- Simplemente genial, ¿por qué carajo tendría que ser francés? ¿Es que cada paso siempre iba a ser bloqueado por el Controlador o por Mortimer? Suspiró cansada mientras se masajeaba las sienes.

- Kinglsey ordenó una reunión con los ministros, todavía hay posibilidad de que podamos interrogarlo de esa forma- había una ligera esperanza- Si por votación acceden entonces en unos días podremos hacerlo, por el momento está bajo arresto en un departamento que está vigilado las 24 horas por mis aurores, no puede escapar- añadió al ver la molestia de su amiga- Sería ilegal tenerlo aquí mientras no tengamos poder para poderlo retener en las celdas- era cierto, lo sabía pero a ella poco le importaba si conseguía al fin saber algo.- ¿Anthony cómo está?

- No lo he visto- no, después de ese incidente no quería volver por un tiempo, aunque sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo.

- Bueno, tal vez yo vaya en estos días, creo que es hora de que vuelva a hacer el mismo, teniendo a Matthew aun cuando no podamos acceder a la información es irrelevante que siga…- se aclaró la garganta- Él debe volver, y definitivamente deberá tener una compensación, incluso si lo hizo voluntariamente. - ella asintió ausente. - Te dejo Hermione, debo hablarlo con Kingsley.

Eso fue hace tres días, y para el sábado él le había comentado que aprobaron la solicitud para interrogarlo, sería hasta el lunes cuando podrían llevar a cabo el interrogatorio dado que al no tener ministro en Francia mandarían a alguien a cargo, alguien por debajo del ministro, al menos una cosa saldría bien, apostaría que el lunes tendrían muchas respuestas.

Alzo la vista hacia la ventana, o estaba loca por los nervios de mañana o juraría que escuchó un ruido provenir de su departamento, sacudió la cabeza mientras se dirigía a la cocina, con parsimonia sirvió agua en una taza antes de meterla en el microondas pero sus sentidos seguían alerta, el sonido del microondas inundo el silencio en el que estaba antes de que diera tres tonos para avisar que debía retirar su taza y así lo hizo, echó dos cucharaditas de café en la taza y comenzó a revolverlo antes de tensarse y tomar su varita girándose hacia la sala.

- ¿Quién está ahí? - dejando de lado su café sostuvo su varita firmemente con ambas manos.

- Buen instinto- susurró en su oído sobresaltándola y girando con brusquedad hacia atrás. - Aunque no necesitas la varita, no te haré daño- prometió- ¿No me vas a invitar una taza de café? - hizo un mohín mientras se sentaba en el sofá.

- Me espantaste- vaya que sí lo había hecho, su corazón latía a mil por hora, bajando la varita fue directo hasta él antes de arrojarle un cojín y pegarle con otro- ¿Se puede saber cómo diantres se te ocurre espantarme así? - dijo mientras lo seguía golpeando, el cabello rubio de él estaba despeinado, pero no parecía importarle mucho pues como podía estaba intentando protegerse del arranque de golpes que ella le estaba dando.

- ¡Mierda Granger! ¿Quieres dejar de hacer eso? - pero evidentemente no le hizo caso, nunca en realidad y ella siguió atacando a diestra, con rapidez le quitó el cojín y la sujeto de la muñeca- Suficiente, ya estarás satisfecha, estoy hecho un desastre- se quejó mientras intentaba acomodarse el cabello y la ropa que estaba arrugada ahora- Para la próxima no vuelvo a entrar a tu casa, no si me tratarás así- masculló fríamente.

- ¡Fue tu culpa! - él enarcó una ceja mientras negaba con la cabeza- Claro que sí, si fueras una persona normal habrías tocado pero en lugar de eso se te ocurrió meterme un susto- lo acusó mientras le quitaba las manos de su pelo y ella intentaba peinarlo, una sonrisa divertida cruzó por su rostro- ¿Quién diría que Draco Malfoy podría verse desarreglado? ¿Debería tomarte una foto? ¿Cuánto crees que me pagué Corazón de Bruja por esa foto? Hum…

- Me mataras de risa Granger- él bufó molesto ante su sarcasmo, ella frunció el ceño fingiendo estar enfadada- Ven- susurró y no pudo negarse, al ver sus ojos grises, siempre tan fríos hasta que tenían momentos como ese donde su mirada se endulzaba solo para ella hacían que accediera a cualquier cosa que él le pidiera como justo en ese momento, se acercó con precaución y nerviosismo y él la sentó en su regazo.

- Te eché de menos- confesó, ahora que estaba tan cerca de él no podía evitar pensar que la semana sin él no le había agradado, extrañó cuando él la visitaba sin avisar y le traía café o las lechuzas que intercambiaban en horario laboral y verlo como solo ella podía, Draco no contestó sino que la observó fijamente mientras el nerviosismo de ella aumentaba, la miró con intensidad, como si quisiera perforar lo más recóndito de su alma, antes de sonreírle torcidamente y acariciarle la mejilla como si temiera romperla, acercándose antes de depositar un beso en sus labios, suave, lento, una caricia, aquel tipo de beso que te hace flotar y te hace querer que no acabe nunca, aquel con el cual te hundes y te das cuenta que ya no podrás escapar, aquel que ella no sabía que quería hasta ese día. Al abrir los ojos sus ojos grises brillaban como cuando había tormenta y los relámpagos iluminaban el cielo, sus ojos tormentosos brillaban por y para ella, no importaba que no le dijera cosas cursis o que él también dijera que la echó de menos, porque le bastaba con verlo para saberlo, le brindó una sonrisa que solo hizo que los ojos de èl brillaran aun más si era posible y ella ahogó un suspiro.

- ¿Me invitarás ese café o aceptarás mi invitación? - preguntó con suavidad.

- Hum… ¿A dónde me llevarás? - se acurrucó en su cuello mientras se dejaba abrazar y el olor de él la embriagaba.

- Estaba pensando que podríamos ir a mi casa…

- ¿De verdad? - ella lo miró sorprendida, nunca había entrado a su casa.

- Así es, pero si quieres quedarte aquí y tomar café pues…- de un salto ella se levantó del sofá.

- Dame cinco minutos- él solo pudo reír.

Apresurada corrió a su habitación antes de cambiarse y cepillarse el pelo que ahora que se veía en el espejo era un desastre por lo que se hizo una coleta, se puso un labial tono rojizo y se calzo un par de botines negros antes de bajar. Algo sencillo, pero era mejor a la ropa que tenía puesta antes, es decir, de sus pantalones rotos y una playera que era tres veces más grande, ahora los pantalones azules y el suéter negro que traía a su medida se le veían mucho mejor.

Él en cuanto escuchó sus pasos se levantó del sofá y esperó a que llegaran para aparecerse en su casa, una sacudida en el estómago y la mano de él rodeando su cintura fue lo último que sintió antes de aparecerse en la sala de él, creía que iban a ir a la Malfoy Mayor pero no fue así, el tono claro de las paredes del departamento la sorprendieron, creyó que él prefería los sitios sin tanta iluminación, la sala era de color negro por supuesto, colocada en la esquina de la pared, enfrente de ella estaba una...una televisión pegada a la pared, lo suficientemente grande que le impresionó que la pared la sostuviera sin ningún inconveniente, del lazo izquierdo estaba la cocina, aunque lo mejor para describirla sería el tipo de cocina que utilizan los chefs, era dos veces más grande que su cocina pero no le sorprendía en realidad, el comedor estaba entre la cocina y la sala, un gran comedor de 6 sillas estaba perfectamente colocado para que se viera a simple vista lo fino y caro que era de color negro, había una vitrina frente a él y en ella reposaban objetos que evidentemente eran tenebrosos, nunca entendió su afán por coleccionar objetos oscuros pero mentiría si no tuviera curiosidad.

- Tengo algo que podría gustarte- tomó su mano y la condujo a las escaleras que estaban al lado de la sala pasando otra puerta que supuso sería el baño, subieron y había tres puertas.

- Esa de ahí- señaló la puerta izquierda- es mi habitación. le guiñó un ojo. - Pero esta- señaló la tercera- es la que te interesa. ¿Lista? - ella asintió y él abrió la puerta, ante ella estaba una biblioteca, una grande biblioteca, tenía al menos 5 estantes repletos de libros y en las dos paredes repletos de libros igual, aunque también estaba un cuadro, más precisamente estaban Draco de pequeño, Lucius y Narcissa, un cuadro que expresaba la realeza y frialdad de la familia- Esa no es la mejor parte- agregó en cuanto vio que perdería su atención.

- ¿Ah, no? - confundida frunció el ceño.

- Mira hacia el frente- así lo hizo pero veía las estanterías, la confusión de ella le divirtió, tomo su mano y paso de largo entre ellas, en lo que debería estar la pared estaba un balcón, tenía una mesa con una sombrilla y dos sillones pero eso no era lo mejor, lo mejor era la vista que tenía, podía verse la mayor parte de la zona residencial en la que estaba, podía ver el horizonte y estaba segura que podría ver el atardecer y los pintorescos colores que el cielo otorgaba todos los días y se imaginó a ella sentada una buena tarde del fin de semana leyendo, tomando algo para después admirar su parte preferida del día.

- Es…es simplemente hermoso- susurró asombrada.

- Sabía que te gustaría. Cuando salgo del trabajo y necesito un respiro paso mis tardes aquí, es relajante. Te dejaré un rato aquí, en lo que preparan la comida- ella asintió y él se fue directo a la cocina, por obviedad no cocinaría, pero tenía ventajas de tener un chef personal.

Hermione se detuvo a recorrer pacientemente todas las estanterías, habían en su mayoría libros de artes oscuras, tomos enormes de maldiciones y pociones, algunos de ellos eran ediciones de hace más de un siglo, incluso encontró uno que otro tomo muggle que estaba segura ése había sido Draco en agregarlo a su colección, siguió pasando hasta encontrar la mitad de la estantería en lo que supuso eran libros antiguos de su familia, lo sabía por el emblema que tenía en el tomo, la inicial "M" resplandecía en ellos de color oro, eran de un color oscuro, algunos de cuero de dragón y otros de un ligero tono café o gris, todos ellos tenían la inicial "M" de color oro, pero otros tenían un pequeño orificio y dentro de él estaba un emblema, lo acarició con los dedos pero recibió una descarga, así que arrugando su frente dejó de tocar los libros y se dedicó a mirarlos, también había una "B" que supuso sería para los Black , eran por lo menos 26 tomos de ambas familias sin embargo no se detuvo a tocarlos prefirió alejarse y perderse en las siguientes estanterías.

No supo cuánto tiempo pasó dentro de la habitación, en realidad desde que eligió la edición especial de un libro de "Historia de Hombres Lobos, Gran Bretaña, siglo XV" perdió la noción del tiempo y así fue como Draco la encontró, sentada justo en el balcón.

- Puedes llevarte el libro Granger, no necesitas acabarlo hoy- se burló mientras se recostaba en el barandal. Ella parpadeo antes de cerrar el libro haciendo una mueca.

- ¿De verdad? - él asintió.

- Ahora, si no te importa podríamos comer algo o cenar…

- ¿Cenar?

- Llevas al menos metida 3 horas aquí- explicó- de haber sabido te hubiera traído desde la mañana- se rio.

- Anda, vamos a comer algo- hasta ese momento no sabía que tenía tanta hambre y ya que le había ofrecido cenar no podía negarse, caminaron entre las estanterías y bajaron las escaleras, el comedor estaba rodeado de comida y dos copas, como todo Malfoy de finos modales recorrió la silla mientras esperaba que ella se sentara para después quedar a su lado.

- ¿Qué te sirvo? Bruno hizo tres platillos, ¿cuál te apetece más? - observó todo antes de decidirse.

- Lasaña, por favor. - con elegancia le sirvió una buena porción, posterior a eso él eligió una pasta con camarones, agitó su varita y la botella de vino flotó para llenar ambas copas y después posarse en la mesa. - Está deliciosa

- Así es, Bruno siempre cocina lo mejor.

- No sabía que tenías un chef, ¿cómo sucedió? - tomo un sorbo de vino tinto.

- Bueno, todo comenzó desde que mis elfos se volvieran locos por una ley impuesta hace tres años- le reprochó- Se negaron a que les diera un sueldo y prefirieron irse con mi madre, quien a regañadientes aceptó tenerlos siempre y cuando aceptaran por lo menos una prenda limpia y descanso, como verás al quedarme sin ellos tuve que contratar a alguien quien hiciera esas labores.

- Como buen niño mimado y rico- él entrecerró sus ojos.

- Aunque te sorprenda sé hacer varias labores de casa, mi madre a escondidas me enseñó un par de cosas, si Lucius se hubiera enterado…- dejó la frase a la mitad entre divertido y molesto. - Como sea, mi madre tampoco estuvo de acuerdo en que contratara a alguien...pero al final lo aceptó.

- Tu madre me agrada- sonrió.

- Es una Black, ¿qué esperabas? - su tono mostraba el orgullo que tenía por ella y por primera vez su arrogancia no le molestó o incomodó, no al menos cuando se refería a Narcissa con ese tono que tenía él para indicar cuán importante era ella para él.

- Vi que tienes varios tomos de tu familia- comenzó.

- Y esos son pocos, solo me traje los relevantes de la mansión. - lo miró incrédula- Te sorprenderás cuántos libros tengo en mi mansión. Algún día te llevaré- agregó.

- De acuerdo- el postre que estaba comiendo era una tarta de maleza- Los estaba revisando y vi que tenían un orificio…

- Algunos, sí, solo los Malfoy o Black podemos abrirlo con esto- le señalo el anillo que portaba siempre en el dedo anular, justo el mismo emblema que vio en los libros- De lo contrario el intruso podría recibir una maldición nada agradable y en el mejor de los casos una simple advertencia- se encogió de hombros- Mis antepasados tenían cosas retorcidas para los intrusos.

- Es un alivio que ya no pueda conocerlos- susurró por lo bajo, pero él lo escuchó.

- Créeme, en todo caso nunca los conocerías, apuesto que estarán retorciéndose en sus tumbas- rio con diversión.

- Supongo que Lucius no estará de acuerdo con que salgas conmigo…- ¿iba a decir como "su pareja"? él sonrió.

- La buena noticia es que a mí me importa un knut su opinión de con quien salgo o no, mi madre es diferente, a ella solo le importa que sea feliz, aunque no te mentiré y diré que se alegra que seas tú, siempre pensó que me casaría con Astoria o Daphne en su defecto- frunció la nariz- Son bonitas, sangre pura y ricas, pero no son mi tipo- le lanzó una mirada- Mis preferencias son muy distintas.

- ¿Cuáles? - se decepcionó un poco al saber que Narcissa tampoco estaba de acuerdo, era mejor tener una suegra feliz que una que te odiaba, pero esperaba pronto que su opinión cambiara.

- Hum...veamos, me gustan con rizos, aunque te aseguro que me gustan aquellas que tienen una cabellera indomable, castañas por obviedad, morenas, muy listas, desafiantes, tercas, apasionadas, nobles, aunque algunos no merezcan su bondad, en definitiva, tú. - y que Merlín la ayudara porque ella estaba perdida por él.

Al regresar a casa y después de despedirse de Malfoy lo primero que encontró fue una lechuza, la pobre se había quedado dormida esperando que ella respondiera, sin más, con suavidad la despertó y abrió la carta.

Necesito verte, tengo información.
A. G

Anthony miraba por la ventana, se preguntaba cuándo podría salir, desde lo sucedido con Hermione no la había visto y sinceramente era lo mejor, no deseaba verla y ver que le odiaba o ver cómo la había lastimado y no solo de forma física, suspiro y se alejó de la ventana, era custodiado las 24h del día y no podía culparlos, simplemente se estaba acostumbrando a las miradas de miedo cuando le revisaban o cuando le dejaban su comida antes de caminar deprisa y dejarlo sol, a veces pensaba que había sido una completa tontería haber hecho lo que hizo pero no había forma de retroceder el tiempo, era una de las tantas consecuencias que él debía afrontar día tras día.

Volvió a su cama y antes de tocarla giró su cuello mientras se tensaba e inconscientemente activaba su poder.

- Nunca creí ver que intentarás utilizar tus poderes. - reconoció esa voz y con furia arremetió contra él. - Lanzarme por la ventana no servirá. - la voz del Controlador sonaba muy aburrida mientras estaba siendo elevado y llevado hacia la ventana.

- Dame una buena razón por la que no debería hacerlo- le respondió apretando los dientes.

- La primera es muy obvia- atónito Anthony vio como el Controlador se liberaba del poder de su mente y se recostaba en su cama-, la segunda, vengo a darte esto. - entre sus dedos forrados de un guante negro estaba una botella con un líquido transparente. - debes entregarla a la srta Granger.

- ¿Por qué? ¿Por qué yo? - sus ojos cafés intentaron enfocarlo, pero fue en vano, así que se acercó a él- ¿Por qué debería confiar en ti?

- Porque eres alguien confiable Goldstein, en cuanto a la última pregunta… ¿Prefieres confiar en mí o en el ministerio? - enarcó una ceja al verlo fruncir el ceño- Eso creí. - sin más él se levantó de la cama.

- ¿Qué es esto? - si al menos fue para darle eso lo mínimo que podía hacer era sacarle más información.

- Es la sustancia que Mortimer utilizó en ti para crearte, si todo marcha bien en pocos días los medimagos tendrán un antídoto o algún medicamento que mejore tu condición. - perplejo miró la botellita y no pudo evitar sentirse aliviado de que muy remotamente había alguna solución para él… En cuanto a la demás información ya la tienen. - se encogió de hombros mientras observaba la habitación hasta toparse con un cuadro que estaba mal colocado, enarcó una ceja.

- ¿A qué te refieres con eso? ¿Atraparon a Mortimer? - la sonrisa burlona del Controlador le dio la respuesta- ¿Quién lo atrapó "oficialmente"? - haciendo las comillas ante la última palabra.

- Creo que eso es bastante obvio, no hay que ser un genio para saber que la comunidad estaría encantada con alguien en particular.

- ¿Qué harás cuando se resuelva el caso? - Anthony tenía muchas preguntas, muchas de ellas seguramente las respondería el ministerio, otras quizá no, pero de todas ellas nunca creyó que le preguntaría eso, no obstante, su curiosidad era mayor y francamente era el único con el cual podía sentir una clase de empatía por la condición en la que estaban y el pánico que seguramente tendría cuando todo se resolviera.

- No lo sé- la voz de él sonó sincera, sin la clásica arrogancia o el hecho de saber todo, él no pudo verlo, pero los ojos siempre inexpresivos se tornaron tristes al comprender que al final no había un futuro para él, al menos no en Londres, y dudaba que en otro lugar. - ¿Y tú?

- Hum… Creo que lo primero que haré será curarme, si encuentran una cura o algo similar, no quiero volver al ministerio, no ahora y es probable que me vaya fuera de aquí, no siento que deba estar aquí, ¿sabes? Es una sensación rara, pero prefiero empezar de nuevo...si es que aún puedo hacerlo...

- Podrás, es cuestión de tiempo Anthony- la mano de él se posó en su hombro y le dio un apretón. - Solo confía en ti.

Y eso fue lo último que escuchó antes de que supiera que se encontraba solo de nuevo, sin más salió del cuarto para informarle a un medimago que requería la presencia de Hermione.


Lo sé, lo sé, he estado muy ausente y he los he abandonado un poco, pero espero puedan disculparme con este cap, un poquito más de nuestros personajes favoritos uwu, justo vengo inspirada por el clima, adoro los días lluviosos y nada mejor para actualizar la historia y leer un par, ¿algùn fic que recomienden?

¿Un review?

Nos vemos en el pròximo cap :).