HARRY POTTER LE PERTENECE A JK ROWLING

Harry Potter, los personajes y todo lo de negrita le pertenecen a

J. K. ROWLING.

Hola, espero que les guste el capítulo,por favor voten y comenten que les parece, recuerden que a los que escriben como invitados les contesto en la misma sección de comentarios. El próximo capitulo es de descaso.

Quién quiere leer este capítulo_ preguntó el director.

Yo lo haré_ dijo Narcissa.

La tercera prueba_ leyó, ocasionando que todos se enderezaran más en sus asientos, sin querer perderse detalle de lo que pasaría.

—¿También Dumbledore cree que Quien-tú-sabes está recuperando fuerzas? —murmuró Ron. Harry ya había hecho partícipes a Ron y Hermione de todo cuanto había visto en el pensadero y de casi todo lo que Dumbledore le había dicho y mostrado después.

Todo_ preguntó Adrián.

Todo menos lo de Neville_ respondió Harry_ no era mi historia para contar_ añadió, ganándose una sonrisa agradecida de Neville, aunque sospechaba que Ron y Hermione ya deberían de saberlo.

Y, naturalmente, también había hecho partícipe a Sirius, a quien había enviado una lechuza en cuanto salió del despacho de Dumbledore.

Naturalmente_ dijo Severus secamente_ apuesto a que la carta empezó con "descubrí que Snape fue un mortifago" _ añadió.

Es probable_ dijo Sirius encogiéndose de hombros mientras Harry sonreía con inocencia.

Aquella noche los tres volvieron a quedarse hasta tarde hablando de todas esas cosas en la sala común, hasta que a Harry empezó a darle vueltas la cabeza y comprendió a qué se refería Dumbledore cuando le había dicho que tenía tantos pensamientos en la cabeza que resultaba un alivio sacarlos.

Se sintió horrible_ dijo Harry.

Eso le pasa por no irse a dormir_ dijo Umbridge_ nada de lo que vio era asunto suyo.

Excluyendo la parte en la que Snape es mi profesor_ preguntó Harry_ y Karkarov estaba cerca de nosotros_ todos asintieron.

Solo vamos a seguir_ dijo Fudge frotándose las sienes.

Ron miraba la chimenea. A Harry le pareció que su amigo temblaba un poco, aunque la noche era cálida. —¿Y confía en Snape? —preguntó Ron—. ¿De verdad confía en Snape, aunque sabe que fue un mortífago? —Sí —respondió Harry.

Tengo muy buenos motivos para hacerlo_ dijo Albus.

Ese es el punto Albus_ Kingsley_ tu tienes motivos para confiar en Snape, pero los estudiantes no, así que no puedes pretender que simplemente lo acepten_ varios de los adultos asintieron, haciendo que Severus se removiera en su asiento.

Solo les pido que esperen a terminar los libros_ suspiró Albus.

Hermione llevaba diez minutos sin hablar. Estaba sentada con la frente apoyada en las manos y mirando al suelo. A Harry se le ocurrió que también a ella le hubiera sido útil un pensadero.

Lo habría sido_ asintió Hermione.

—Rita Skeeter —murmuró al final.

No creo que sea momento para seguir tramando tu venganza_ le dijo Fred.

No era eso_ dijo Hermione.

—¿Cómo puedes preocuparte ahora por ella? —exclamó Ron, sin dar crédito a sus oídos. —No me preocupo por ella —dijo Hermione sin dejar de mirar al suelo—. Sólo estoy pensando... ¿Recordáis lo que me dijo en Las Tres Escobas? «Yo sé cosas sobre Ludo Bagman que te pondrían los pelos de punta...» Supongo que se refería a eso.

Es lo más probable_ dijo Luna_ a menos que Bagman tenga más secretos ocultos_ añado pensativa.

No lo creo_ dijo Theo.

Ella hizo la crónica del juicio, sabía que les había pasado información a los mortífagos. Y Winky también lo sabía, ¿os acordáis? «¡El señor Bagman es un mago malo!» Seguro que el señor Crouch se puso furioso cuando lo dejaron en libertad y lo comentó en su casa.

Seguramente_ dijo Amelia_ Crouch había odiado que Bagman fuera absuelto.

Winky debió haberlo escuchado hablar de eso durante horas_ asintió Tonks.

—Ya, pero Bagman no pasó la información a sabiendas, ¿o sí?

Dudo mucho que a Crouch le importara eso_ dijo Sirius encogiéndose de hombros_ él pretendía llevar a la mayor cantidad de personas a Azkaban.

Hermione se encogió de hombros. —¿Y Fudge cree que Madame Máxime atacó a Crouch? —preguntó Ron, volviéndose hacia Harry. —Sí —repuso Harry—, pero sólo porque Crouch desapareció junto al carruaje de Beauxbatons. —

Lo cual no es motivo suficiente para acusar a alguien_ dijo Sirius_ ese es más el estilo de Crouch, ministro_ le dijo.

Es un error que no volveré a cometer_ aseguró Fudge_ creo que ese día estaba muy tensionado.

Nosotros nunca sospechamos de ella —comentó Ron pensativo—. Tiene sangre de gigante, y no quiere admitirlo...

Ron, espero que no estes sugiriendo que Madame Maxime es sospechosa_ le advirtió Arthur_ la sangre no es motivo para juzgar a alguien.

Lo sé papá_ respondió Ron rápidamente, sabía que para su padre ese tipo de pensamientos era cruzar la línea.

—Claro que no quiere admitirlo —dijo Hermione bruscamente, levantando la mirada—. Mira lo que le pasó a Hagrid cuando Rita se enteró de lo de su madre. Mira a Fudge, llegando a rápidas conclusiones sobre ella, sólo porque es semigigante. ¿Para qué iba a querer que lo supieran?, ¿para hacerse víctima de ese tipo de prejuicios?

Exactamente_ dijo Fleur_ puede que sea divertido que lo justifique diciendo que tiene huesos grandes, pero la verdad es que admitir ser semi gigante le causaría muchos problemas.

Aunque más que nada en gran bretaña_ dijo Narcissa, sorprendiendo a varios_ en Francia no hay tantos prejuicios.

De verdad_ preguntó Collin.

Ella fue contratada como directora_ le recordó Narcissa_ quienes lo hicieron deben saber que no es del todo humana, sería muy difícil que aquí pudiera alcanzar tal posición_ varios asintieron en comprensión.

En su lugar, sabiendo lo que me esperaba por decir la verdad, también yo diría que tengo el esqueleto grande. —De pronto Hermione miró el reloj y exclamó asustada—:

Bien dicho_ asintió Remus con aprobación, recibiendo una sonrisa de Hermione.

¡No hemos practicado nada! ¡Tendríamos que haber preparado el embrujo obstaculizador! ¡Mañana tendremos que ponernos a ello muy en serio! Vamos, Harry, tienes que dormir. Harry y Ron subieron despacio al dormitorio.

Así que les sirves la comida, los mandas a la cama, también les lees historias mamá_ preguntó Cormac, haciendo reír a varios.

No, pero puedo contarte una_ dijo Hermione levantando una ceja_ que te parece al del león que tuvo que hacer un ensayo sobre los mejores momentos de Hogwarts: una historia_ añadió con dulzura.

No gracias_ dijo Cormac alarmado_ creo que ya se cómo termina_ añadió_ y no terminaría bien para mi_ susurró, pero todos lo escucharon y se rieron de su pobre compañero.

Al ponerse el pijama, Harry miró la cama de Neville. Fiel a la palabra que le había dado a Dumbledore, no había contado a Ron ni a Hermione nada sobre los padres de Neville. Mientras se quitaba las gafas y se metía en la cama adoselada, se imaginó cómo sería tener unos padres aún vivos pero incapaces de reconocer a su hijo.

Eso hizo que Neville suspirara, queriendo que Harry dejara de pensar así_ no podías imaginar cómo se siente_ dijo Neville.

Lo sé_ dijo Harry dándole una sonrisa triste.

A menudo él inspiraba conmiseración por ser huérfano, pero mientras escuchaba los ronquidos de Neville pensó que éste se la merecía más.

Esa es una de las razones por las que nunca dije nada_ dijo Neville_ no quiero un trato especial.

No te preocupes Neville_ le dijo Ron_ aun seguirás siendo el chico sin sapo_ todos asintieron.

Definitivamente tengo los mejores amigos_ dijo Neville levándose una mano al pecho como di estuviera sumamente conmovido.

Allí acostado, a oscuras, Harry sintió un acceso de ira y odio contra los que habían torturado al señor y la señora Longbottom.

No eres el único_ dijo Astoria_ realmente son gente despreciable_ varios asintieron, recibiendo una pequeña sonrisa de Neville.

Recordó los insultos de la multitud mientras el hijo de Crouch y sus compañeros eran retirados de la sala por los dementores... y comprendió cómo se sentía la gente. Luego recordó las súplicas del muchacho y su cara blanca como la leche, y con un estremecimiento pensó que había muerto un año más tarde...

Demasiado rápida_ murmuraron varios siendo oídos por todos.

Demasiado rápido_ asintió Augusta, sin notar el intercambio de miradas del trio y la orden, mientras el ministro se preocupaba por la reacción cuando se leyera la verdad respecto a eso, esperaba que estuvieran de acuerdo en que hizo bien al dejar que los dementores lo besaran.

Era Voldemort, se dijo Harry mirando en la oscuridad el dosel de su cama, todo era culpa de Voldemort: él había roto aquellas familias y arruinado todas aquellas vidas...

Así es_ dijo Moody_ pero no hay que quitarles importancia a sus mortifagos_ advirtió.

Voldemort no seria nada sin e dinero y la influencia de sus seguidores_ asintió Kingsley_ además de la falta de escrúpulos de estos_ todos asintieron.

Ron y Hermione tenían que estudiar para los exámenes, que terminarían el día de la tercera prueba, pero gastaban la mayor parte de sus energías en ayudar a Harry a prepararse.

Deberían estar estudiando_ espetó Umbridge, haciendo que Ron y Hermione se esforzaran por no poner los ojos en blanco.

Nos fue bien en los exámenes_ dijo Hermione, Ron asintió.

—No te preocupes por nosotros —le dijo Hermione, cuando Harry se lo hizo ver y les aseguró que no le importaba entrenarse él solo por un rato—. Al menos tendremos sobresaliente en Defensa Contra las Artes Oscuras: en clase nunca habríamos aprendido tantos maleficios. —

Es por qué no los necesitan saber_ dijo Umbridge.

Mucho de eso vendrá en los timos y éxtasis_ dijo Amelia_ si chicos de quinto no conocen los maleficios, entonces hay un problema con la educación_ añadió, haciendo que los del ED escondieran sus sonrisas al ver la mirada preocupada que Umbridge ocultó rápidamente.

Es un buen entrenamiento para cuando seamos aurores —comentó Ron entusiasmado,

Otro buen punto_ asintió Moody_ no necesitamos Aurores que no sepan lanzar o parar un maleficio, verdad ministro_ preguntó.

Desde luego_ confirmó Fudge, evitando la mirada de los estudiantes.

utilizando el embrujo obstaculizador contra una avispa que acababa de entrar en el aula, que quedó paralizada en pleno vuelo.

Así se hace_ dijo Charlie con orgullo haciendo sonreír a Ron.

Al empezar junio, volvieron la excitación y el nerviosismo al castillo. Todos esperaban con impaciencia la tercera prueba, que tendría lugar una semana antes de fin de curso. Harry aprovechaba cualquier momento para practicar los maleficios, y se sentía más confiado ante aquella prueba que ante las anteriores.

Eso es lo que pasa cuando te preparas a conciencia_ dijo Agusta_ y no lo dejas hasta el final_ añadió dándole una mirada severa a Harry.

No lo dejé hasta el final_ dijo Harry tímidamente, pero nadie parecía de acuerdo.

Aunque indudablemente sería difícil y peligrosa, Moody tenía razón: él ya se las había apañado en ocasiones anteriores con engendros monstruosos y barreras encantadas,

Más de lo que me gustaría_ bufó Sirius, Harry le sonrió con inocencia.

y por lo menos aquella vez lo sabía de antemano y tenía posibilidades de prepararse para lo que le esperaba. Harta de pillarlos por todas partes, la profesora McGonagall había dado permiso a Harry para usar el aula vacía de Transformaciones durante la hora de comer.

Me alegra que los apoyes Minnie_ dijo Sirius.

Lo que pasa es que se canso de que obstaculizáramos a nuestros compañeros_ dijo Harry inocentemente, los merodeadores rieron mientras Minerva rodaba los ojos, aunque tenía una sonrisa.

No tardó en dominar el embrujo obstaculizador, un conjuro que servía para detener a los atacantes; la maldición reductora, que le permitiría apartar de su camino objetos sólidos, y el encantamiento brújula, un útil descubrimiento de Hermione que haría que la varita señalara justo hacia el norte y, por lo tanto, le permitiría comprobar si iba en la dirección correcta hacia el centro del laberinto.

Un encantamiento más que útil_ dijo Moody con aprobación.

Parece que estabas realmente preparado para la prueba_ dijo Bill sonriendo.

Estaba decidido a hacerlo lo mejor posible_ asintió Harry.

Sin embargo, seguía teniendo problemas con el encantamiento escudo.

Espero que lograras dominarlo_ dijo Arthur, Harry asintió.

Se suponía que creaba alrededor del que lo conjuraba un muro temporal e invisible capaz de desviar maldiciones no muy potentes, pero Hermione logró romperlo con un embrujo piernas de gelatina bien lanzado. Harry anduvo tambaleándose durante diez minutos por el aula antes de que ella diera con el contramaleficio. —

Le lanzaste el hechizo sin saber el contramaleficio_ preguntó Angelina levantando una ceja.

Yo creo que si lo sabía, pero le divertía ver a Harry con piernas de gelatina_ dijo Ginny, Hermione puso una sonrisita inocente cuando Harry la miró.

Pero si lo estás haciendo estupendamente —lo animó Hermione, comprobando la lista y tachando los encantamientos que ya tenían bien aprendidos—. Algunos de éstos te pueden ir muy bien. —Venid a ver esto —dijo Ron desde la ventana. Estaba observando los terrenos del colegio—. ¿Qué estará haciendo Malfoy? Fueron a ver.

Ven como no soy el que los acosa_ preguntó Draco, intentando desviar la atención.

Estabas actuando muy sospechoso_ dijo Ron.

Y sabemos que no estabas haciendo nada bueno_ dijo Hermione levantando una ceja, Draco se encogió de hombros, sin explicar ante las miradas curiosas de todos.

Malfoy, Crabbe y Goyle estaban abajo, a la sombra de un árbol. Los dos últimos sonreían de satisfacción, al parecer vigilando algo, mientras Malfoy hablaba cubriéndose la boca con la mano. —

Está bien_ dijo Alicia lentamente_ eso es demasiado extraño.

Tal vez ya se volvió loco_ sugirió Collin, Draco mantuvo la vista en el libro fingiendo no ver las miradas curiosas de sus compañeros.

Parece como si estuviera usando un walkie-talkie —comentó Harry intrigado.

Eso hizo que varios fruncieran el ceño, cada vez más intrigados.

Qué es eso_ preguntó Terry.

Un dispositivo de comunicación_ contestó Harry.

—Es imposible —repuso Hermione—. Os lo he dicho: ese tipo de aparatos no funcionan en Hogwarts. Vamos, Harry —añadió enérgicamente, dejando la ventana y volviendo al centro del aula—, repitamos el encantamiento escudo.

Eso es más importante_ dijo Sirius_ si quieres puedes mirar a Malfoy_ añadió moviendo las cejas, haciendo sonreír a varios.

Creí que habías dicho que somos primos_ dijo Harry con una mueca.

Los padres de Sirius también_ dijo Narcissa encogiéndose de hombros, Sirius asintió, haciendo que muchos pusieran expresiones de horror, aunque los sangre pura no parecían afectados.

Por aquellos días, Sirius les enviaba lechuzas a diario. Al igual que Hermione, parecía que su interés primordial era ayudar a que Harry pasara la tercera prueba, antes de preocuparse por otros asuntos.

La prueba estaba más cerca_ dijo Sirius_ si no lograbas prepararte, no tendría caso que te preocuparas por lo demás_ explicó, varios asintieron.

En cada carta le recordaba que, ocurriera lo que ocurriera fuera de los muros de Hogwarts, ni era asunto suyo, ni podía hacer nada al respecto.

Eso es cierto_ dijo Molly_ no había nada que pudieras hacer.

Lo sé_ suspiró Harry.

Si Voldemort está realmente recobrando fuerzas —escribía—, lo primero para mí es tu seguridad. No te puede ponerlas manos encima mientras estés bajo la protección de Dumbledore; pero, aun así, es mejor no arriesgarse: entrénate para el laberinto, y luego ya nos ocuparemos de otros asuntos.

Es un buen consejo_ dijo Amelia_ lo seguiste_ preguntó.

Claro que si_ dijo Harry dándole una falsa mirada ofendida.

Solo me aseguro_ se encogió de hombros Amelia con una sonrisita.

Harry fue poniéndose más nervioso conforme se acercaba el 24 de junio, pero no tanto como ante las dos pruebas anteriores: por un lado, tenía la confianza de que, esta vez, había hecho cuanto estaba en su mano para prepararse para la prueba;

Cierto_ concedieron todos, Harry se sonrojó y les sonrió tímidamente, parecía que nunca dejarían de recordárselo y su yo del libro no ayudaba.

por otro, aquél era el último tramo, y, lo hiciera bien o mal, el Torneo iba a finalizar, lo que sería un gran alivio.

Comprendo el sentimiento_ dijo Fleur.

Ya quería que acabara_ dijo Viktor_ aunque Hermione y yo tendríamos que separarnos_ suspiró con tristeza, haciéndola reír.

Esa fue la mejor parte del año_ dijo Fred mirándolo mal al igual que Oliver.

El desayuno fue muy bullicioso en la mesa de Gryffindor la mañana de la tercera prueba. Las lechuzas llevaron a Harry una tarjeta de Sirius para desearle buena suerte. No era más que un trozo de pergamino doblado con la huella de una pata de perro, pero Harry la agradeció de todas maneras.

Awww_ arrullaron varios, sonrojando a Sirius.

Espero haber ayudado_ dijo Sirius con una sonrisa.

Lo hiciste_ asintió Harry.

Llegó una lechuza para Hermione llevándole su acostumbrado ejemplar de El Profeta. Lo desplegó, miró la primera página y escupió sin querer el zumo de calabaza que tenía en la boca. —

Hermione le dio una mal mirada a Harry cuando todos estallaron en carcajadas.

Debió ser una noticia sorprendente_ dijo Daphne mirándola con diversión, Ron y Harry asintieron.

¿Qué...? —preguntaron al mismo tiempo Harry y Ron, mirándola. —Nada —se apresuró a contestar ella, intentando retirar el periódico de la vista.

La próxima vez que quieras mentir, no escupas tu bebida_ le aconsejó Dennis.

Pero que buen consejo_ dijo Hermione_ cuando tenga un problema, te buscare_ añadió con sarcasmo.

Sabes dónde encontrarme_ asintió Dennis, sonriéndole con descaro.

Pero Ron lo cogió. Miró el titular, y dijo: —No puede ser. Hoy no. Esa vieja rata...

Yo no lo habría dicho mejor_ dijo George entre risas.

—¿Qué? —preguntó Harry—. ¿Otra vez Rita Skeeter? —No —dijo Ron, e, igual que había hecho Hermione, intentó retirar el periódico.

Demasiado tarde Ron_ dijo Astoria_ no debiste quitarle el periódico a Hermione_ ron se encogió de hombros con una sonrisa, aunque estaba sonrojado.

—Es sobre mí, ¿verdad? —No —contestó Ron, en un tono nada convincente. Pero, antes de que Harry pudiera pedirles el periódico, Draco Malfoy gritó desde la mesa de Slytherin: —

Obviamente que ya lo leyó_ bufó Tonks.

Ayudo a escribirlo_ dijo Harry encogiéndose de hombros, haciendo que Draco se pusiera nervioso esperando no meterse en problemas.

¡Eh, Potter! ¿Qué tal te encuentras? ¿Te sientes bien? ¿Estás seguro de que no te vas a poner furioso con nosotros?

Podría hacerlo si quisieras_ dijo Harry.

Realmente no lo recomiendo_ dijo Ron, Draco frunció el ceño y prefirió no contestar.

También Malfoy tenía en la mano un ejemplar de El Profeta. A lo largo de la mesa, los de Slytherin se reían y se volvían en las sillas para ver cómo reaccionaba Harry. —

No les des una reacción Harry_ aconsejó Katie_ ya se cansarán.

Pero son demasiado persistentes_ se quejó Harry.

Preferimos el termino decididos_ dijo Daphne, los Slytherin asintieron.

Déjame verlo —le dijo Harry a Ron—. Dámelo. A regañadientes, Ron le entregó el periódico. Harry le dio la vuelta y vio su propia fotografía bajo un titular muy destacado: HARRY POTTER, «TRASTORNADO Y PELIGROSO»

Recuerdo eso_ dijo Sirius rechinando los dientes_ cuando salgamos de aquí voy a encontrar a esa mujer…_

Dejaras que yo me encargue_ dijo Amelia con firmeza_ estoy bastante segura que está violando la ley para escribir sus artículos_ Sirius no estaba contento, pero asintió.

El muchacho que derrotó a El-que-no-debe-ser-nombrado es inestable y probablemente peligroso, escribe Rita Skeeter, nuestra corresponsal especial. Recientemente han salido a la luz evidencias alarmantes del extraño comportamiento de Harry Potter que arrojan dudas sobre su idoneidad para competir en algo que exige tanto de sus participantes como el Torneo de los tres magos, e incluso para estudiar en Hogwarts.

Por favor, quién podría creer algo así_ bufó Luna.

Gente muy importante_ respondió Harry, dándole una mirada de reojo al ministro.

Qué quieres decir_ preguntó Daphne confundida.

Tal vez sale_ dijo Harry, mientras el ministro se encogió en su asiento, sabiendo que hablaba de él.

Potter, como revela en exclusiva El Profeta, pierde el conocimiento con frecuencia en las clases,

Eso no es cierto_ dijo Parvati frunciendo el ceño.

No perdí el conocimiento_ dijo Harry_ me dormí_ añadió, mientras Sybill suspiraba.

y a menudo se le oye quejarse de que le duele la cicatriz que tiene en la frente,

no me quejó_ dijo Harry_ trato que no lo sepan.

No tienes que repetirlo_ murmuró Remus.

vestigio de la maldición con la que Quien-ustedes-saben intentó matarlo. El pasado lunes, en medio de una clase de Adivinación, nuestra corresponsal de El Profeta presenció que Potter salía de la clase como un huracán, gritando que la cicatriz le dolía tanto que no podía seguir estudiando.

No salí gritando_ murmuró Harry.

Lo que me llama la atención es como lo supo_ dijo Blaise_ estabas muy arriba en la torre_ varios asintieron pensativos.

Ella no estaba ahí_ dijo Sybill_ me habría dado cuenta_ todos los que tomaban su clase asintieron.

Seguro se explica_ dijo Hermione.

Es posible (nos dicen los máximos expertos del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas) que la mente de Potter quedara afectada por el ataque infligido por Quien-ustedes-saben, y que la insistencia en que la cicatriz le sigue doliendo sea expresión de una alteración arraigada en lo más profundo del cerebro.

No es eso_ aseguró Albus_ serian buenas conjeturas, pero no es lo que pasaba.

Entonces_ preguntó Remus, Albus simplemente señaló el libro.

No sé ni por qué te molestas en preguntar_ dijo Tonks, Remus asintió.

«Podría incluso estar fingiendo —ha dicho un especialista—. Podría tratarse de una manera de reclamar atención.»

Me preguntó quién fue ese especialista_ dijo Kingsley_ no puede decir ese tipo de cosas sin haber conocido a la persona_ varios asintieron.

Tal vez fue un invento de Skeeter_ dijo Gerald.

Supongo que lo averigüemos cuando la interrogue_ dijo Amelia.

Pero El Profeta ha descubierto hechos preocupantes relativos a Harry Potter que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, ha ocultado cuidadosamente a la opinión pública del mundo mágico.

No era asunto de nadie_ dijo Albus_ lo que pase con mis estudiantes son ellos quienes deben revelarlo cuando se sientan cómodos mientras no dañen a sus compañeros.

«Potter habla la lengua pársel —nos revela Draco Malfoy, un alumno de cuarto curso de Hogwarts—. Hace dos años hubo un montón de ataques contra alumnos, y casi todo el mundo pensaba que Potter era el culpable después de haberlo visto perder los estribos en el club de duelo y arrojarle una serpiente a otro compañero.

Convenientemente olvidaste que tu convocaste la serpiente_ dijo Theo_ y que iba a atacar antes de que Harry hablara parsel.

Solo dije que lo que vi_ dijo Draco.

Lo que quiero saber es cuando hablo con ella_ dijo Minerva_ pues no está permitida en los terrenos_ eso hizo que Draco se pusiera nervioso y no contestara.

Pero lo taparon todo. También ha hecho amistad con hombres lobo y con gigantes. En nuestra opinión, sería capaz de cualquier cosa por conseguir un poco de poder.»

Y se puede saber que clase de poder es ese_ preguntó Ginny.

Consigo que los maestros hagan mi voluntad_ le "susurró" Harry, haciendo reír a todos mientras los maestros rodaban los ojos.

La lengua pársel, con la que se comunican las serpientes, se considera desde hace mucho tiempo un arte oscura.

El parsel no es oscuro, es solo una lengua_ dijo Albus_ lamentablemente quienes la han heredado si eran oscuros_ suspiró, todos asintieron.

De hecho, el hablante de pársel más famoso de nuestros tiempos no es otro que el mismísimo Quien-ustedes-saben. Un miembro de la Liga para la Defensa contra las Fuerzas Oscuras, que no desea que su nombre aparezca aquí,

Claro que no_ bufó Angelina_ podría haberse metido en problemas.

Debería haberlo hecho_ murmuraron varios.

asegura que consideraría a cualquier mago capaz de hablar en pársel «sospechoso a priori: personalmente, no me fiaría de nadie que hablara con las serpientes, ya que éstas son frecuentemente utilizadas en los peores tipos de magia tenebrosa y están tradicionalmente relacionadas con los malhechores». De forma semejante, añadió: «Cualquiera que busque la compañía de engendros tales como gigantes y hombres lobo parece revelar una atracción por la violencia.»

será mejor que averigüen quien era ese_ dijo Moody a Tonks y Kingsley que asintieron.

Ciertamente_ dijo Fudge_ no podemos tener a alguien con ese tipo de ideas en ese puesto, quién sabe el daño que podría hacer.

Estoy de acuerdo, Cornelius_ dijo Albus, con los ojos brillantes, tal vez aun había esperanza para el ministro.

Albus Dumbledore debería tal vez considerar si es adecuado que un muchacho como éste compita en el Torneo de los tres magos.

No es como que pudiéramos impedirlo_ dijo Albus_ Harry tenía que terminar el torneo.

Dudo mucho que a Skeeter le importe_ dijo Dudley, nadie pudo evitar darle la razón.

Hay quien teme que Potter pueda recurrir a las artes oscuras en su afán por ganar el Torneo, cuya tercera prueba tendrá lugar esta noche. —Ya no me tiene tanto cariño, ¿verdad? —dijo Harry sin darle importancia y doblando el periódico.

Ideas tuyas, Harry_ dijo Susan_ está clarísimo que te ama, de lo contrario no hablaría tanto de ti_ asintió.

Eso significa que Malfoy también lo ama_ preguntó Tracy.

Claro que no_ dijo Draco, sobre las risas de todos.

En la mesa de Slytherin, Malfoy, Crabbe y Goyle se reían de él, atornillándose el dedo en la sien, poniendo grotescas caras de loco y moviendo la lengua como las serpientes.

Y dices que Harry es el trastornado_ murmuró Oliver, pero todos lo escucharon y no pudieron contener las carcajadas ante la mirada indignada de los tres Slytherin.

—¿Cómo ha sabido que te dolió la cicatriz en clase de Adivinación? — preguntó Ron—;.

Eso em gustaría saber_ dijo Amelia apretando los labios en señal de frustración.

Ella no podía encontrarse allí, y es imposible que pudiera oír... —La ventana estaba abierta. La abrí para poder respirar. —¡Estabas en lo alto de la torre norte! —objetó Hermione—. ¡Tu voz no pudo llegar hasta abajo! —

Es cierto_ dijo Ginny_ la única manera de poder escucharte, es si ella estuvo en la clase_ varios asintieron.

Lo estuvo_ informó Harry, haciendo que Sybill frunciera el ceño, no entendía como ella no se dio cuenta.

Bueno, eres tú la que se supone que está investigando métodos mágicos de escucha —dijo Harry—. ¡Dinos tú cómo lo hace! —Es lo que intento averiguar —admitió Hermione—. Pero... pero... De repente, la cara de Hermione adquirió una expresión extraña y absorta.

Lo averiguaste_ preguntó Remus.

Lo hice_ asintió Hermione con una sonrisa orgullosa.

Como lo hace_ preguntó Amelia, pero nadie le contestó.

Levantó una mano lentamente y se pasó los dedos por el cabello. —¿Te encuentras bien? —le preguntó Ron, frunciendo el entrecejo. —Sí —musitó Hermione. Volvió a pasarse los dedos por el cabello y luego se llevó la mano a la boca, como si hablara por un walkie-talkie invisible.

Eso no fue lo que estuvo haciendo Malfoy_ preguntó Collin.

Así es_ dijo Tonks, intentando unir las piezas_ Por qué te pasaste la mano por el cabello_ preguntó.

Pareciera como si intentara quitarse algo_ dijo Luna, haciendo que todos los aurores la miraran, cosa que la puso muy nerviosa.

lo tienen_ le preguntó Sirius a Amelia y Remus al verlos muy concentrados, que negaron, pero parecían estar conectando los puntos.

Harry y Ron se miraron sin comprender. —Se me acaba de ocurrir algo —explicó Hermione, mirando al vacío—. Creo que sé... porque entonces nadie se daría cuenta... ni siquiera Moody... y ella podría haber llegado al alféizar de la ventana... Pero no puede hacerlo... lo tiene tajantemente prohibido... ¡Creo que la he pillado! Necesito ir dos segundos a la biblioteca... ¡Sólo para asegurarme!

No creo que necesitaras la biblioteca_ dijo Sirius_ si crees que la tienes, así es_ añadió con confianza.

Quería asegurare_ dijo Hermione_ habría sido muy vergonzoso si me equivocaba_ Harry y Ron asintieron.

Diciendo esto, Hermione cogió la mochila y salió corriendo del Gran Comedor. —¡Eh! —la llamó Ron—. ¡Tenemos el examen de Historia de la Magia dentro de diez minutos! Vaya —dijo, volviéndose hacia Harry—, tiene que odiar mucho a esa Skeeter para arriesgarse a llegar tarde al examen.

Eres un mal ejemplo para lo más pequeños_ le dijo Fred a su novia.

Porque tu eres un excelente ejemplo_ le respondió Hermione rodando los ojos, Fred asintió rápidamente.

¿Qué vas a hacer en clase de Binns, leer otra vez?

Leer preguntaron los profesores, mirando a Ron, pero este fingió no verlos.

Binns no se da cuenta_ preguntó un primer año.

Claro que si_ dijo Ron, cuando los profesores dejaron de verlo, le guiñó un ojo al niño.

Como estaba exento de los exámenes de fin de curso por ser campeón de Hogwarts, en todos los que había habido hasta el momento Harry se había sentado al final del aula y había estudiado nuevos maleficios para la tercera prueba. —Supongo —contestó Ron. Pero, justo entonces, la profesora McGonagall llegó hacia él bordeando la mesa de Gryffindor. —Potter, después de desayunar los campeones tenéis que ir a la sala de al lado —dijo. —¡Pero la prueba no es hasta la noche! —exclamó Harry, manchándose de huevo revuelto la pechera y temiendo haberse confundido de hora. —

Harry se sonrojó cuando todos estallaron en carcajadas.

No creo que te hayas confundido la hora_ dijo Sirius, que, como buen padrino, era el que más reía.

No era eso_ dijo Harry, dándole una mirada suplicante a Narcissa par que siga leyendo.

Ya lo sé, Potter. Las familias de los campeones están invitadas a la última prueba, ya sabes. Ahora tienes la oportunidad de saludarlos. Se fue. Harry se quedó mirándola con la boca abierta. —No esperará que vengan los Dursley, ¿verdad? —le preguntó a Ron, desconcertado.

Por supuesto que no_ bufó Vernon.

Gracias a Merlín_ dijo Harry mirando al cielo_ quienes vinieron eran parte de mi verdadera familia_ añadió, sin hacer caso de la mirada de muerte que le daba Vernon, mientras Molly y Bill sonreían.

—Ni idea —dijo Ron—. Será mejor que me dé prisa, Harry, o llegaré tarde al examen de Binns. Hasta luego. Harry terminó de desayunar en el Gran Comedor, que se iba vaciando rápidamente. Vio que Fleur Delacour se levantaba de la mesa de Ravenclaw y se juntaba con Cedric para entrar en la sala contigua.

Cedric y yo éramos amigos_ dijo Fleur rodando los ojos cuando varios la miraron.

Sin embargo, parece que siempre te las arreglas para estar cerca de él_ dijo Cho con una sonrisita_ todavía te interesaba_ preguntó.

No recuerdo_ dijo Fleur pensativa_ pero si lo hacia solo durara unos minutos más_ añadió, confundiendo a varios por la sonrisa que tenía.

Krum se marchó cabizbajo, poco después, para unirse a ellos. Harry se quedó donde estaba. Realmente, no quería ir a la sala. No tenía familia, por lo menos no tenía ningún familiar al que le pudiera importar que arriesgara la vida.

A mi me importa_ dijo Dudley_ no eres tan malo_ añadió encogiéndose de hombros.

Eso es lo más lindo que me han dicho_ dijo Harry_ Tampoco eres tan malo_ añadió, haciendo que varios los miraran divertidos.

Pero, justo cuando se iba a levantar, pensando en subir a la biblioteca para dar un último repaso a los maleficios, se abrió la puerta de la sala y Cedric asomó la cabeza. —¡Vamos, Harry, te están esperando! Totalmente perplejo, Harry se levantó. No era posible que hubieran llegado los Dursley,

Realmente estoy empezando a ofenderme_ dijo Bill mirando mal a Harry_ mira que no pensar en nosotros como familia_ toda la familia asintió.

Como iba a saber que la profesora permitiría que ustedes vinieran_ se defendió Harry.

No es excusa_ dijo Molly agitando la cabeza, ganándose una mirada traicionada de Harry.

¿o sí? Cruzó el Gran Comedor y abrió la puerta de la sala. Cedric y sus padres estaban junto a la puerta.

Nadie pudo evitar ponerse triste ante eso, ese había sido el último día que Cedric tuvo con sus padres.

Viktor Krum se hallaba en un rincón, hablando en veloz búlgaro con su madre, una señora de pelo negro, y con su padre. Había heredado la nariz ganchuda de éste.

Harry se sonrojó cuando Viktor levantó una ceja en su dirección.

Mira el lado bueno, Viktor_ dijo Oliver_ al menos no dijo nada de tus cejas_ añadió.

Pero estoy seguro que lo pensó_ dijo Viktor, Harry se encogió de hombros con inocencia.

Al otro lado de la sala, Fleur conversaba con su madre en francés. Gabrielle, la hermana pequeña de Fleur, le daba la mano a su madre. Saludó con un gesto a Harry, y él respondió de igual manera.

Awww_ arrulló Padma_ creo que conseguiste una amiga_ añadió haciendo sonreír a Harry.

Mejor dicho, una enamorada_ dijo Fleur_ Gabrielle no deja de hablar de ti, quiere volver a verte_ le informó a Harry.

Será mejor que lo cuides, Daphne_ dijo Cho_ Gabrielle es parte Veela_ Harry se sonrojó bajo la mirada divertida de su novia.

Luego vio, delante de la chimenea, sonriéndole, a Bill y a la señora Weasley. —¡Sorpresa! —dijo muy emocionada la señora Weasley, mientras Harry les sonreía de oreja a oreja y caminaba hacia ellos—.

Fue la mejor sorpresa_ dijo Harry.

Me alegra haber ayudado querido_ dijo Molly con una sonrisa cariñosa.

¡Pensamos que podíamos venir a verte, Harry! —se inclinó para darle un beso en la mejilla. —¿Qué tal? —lo saludó Bill, sonriéndole y estrechándole la mano—. Charlie quería venir, pero no han podido darle permiso.

Y no dejaste de recordarme que irías_ dijo Charlie mirándolo mal.

Tu presumiste que viste la primera prueba_ le recordó Bill, pero Charlie hizo un ademan sin importancia.

Dice que estuviste increíble con el colacuerno. Harry notó que Fleur Delacour miraba a Bill por encima del hombro de su madre con bastante interés. No parecía que le disgustaran ni el pelo largo ni los pendientes con colmillos.

Eso hizo que todos voltearan a mirar a Fleur, mientras los hermanos le daban miradas burlonas a Bill.

Claro que no me molestó_ dijo Fleur, rodeando el cuello de Bill y besando su mejilla_ todo en William es perfecto_ informó, Bill le sonrió y la besó haciendo sonreír a muchos.

—Muchísimas gracias por venir —murmuró Harry, dirigiéndose a la señora Weasley—. Por un momento pensé... los Dursley... —Mmm —dijo la señora Weasley, frunciendo los labios. Siempre se refrenaba para no criticar a los Dursley delante de Harry, pero sus ojos refulgían cada vez que alguien los mencionaba. —

Pero yo quería saber que piensa_ se quejaron varios.

Es mejor seguir leyendo_ dijo Molly.

No lo vale_ dijo Petunia calmando a su marido.

Es estupendo volver aquí —comentó Bill mirando la sala (Violeta, la amiga de la Señora Gorda, le guiñó un ojo desde su cuadro)—.

Parece que el pendiente es un imán de chicas_ dijo George mirando con burla a su hermano.

Solo estás celoso de mi atractivo _ dijo Bill con arrogancia.

Hacía cinco años que no veía este lugar. ¿Sigue por ahí el cuadro del caballero loco, sir Cadogan? —Sí —contestó Harry, que había conocido a sir Cadogan el curso anterior. —¿Y la Señora Gorda? —preguntó Bill. —

Fleur y Violeta no eran suficientes para ti_ le preguntó Percy levantando una ceja.

Te perdono solo por qué eres el único hermano sin novia_ dijo Bill_ es normal que estes celoso_ añadió haciendo reír a todos mientras Percy lo fulminaba con la mirada.

Ya estaba aquí en mis tiempos —comentó la señora Weasley—. Me echó una buena bronca la noche en que volví al dormitorio a las cuatro de la mañana.

Y por qué estabas fuera_ preguntó Ginny, Molly se encogió de hombros con una sonrisa, mientras Arthur intentaba no sonrojarse.

Bueno, ya sabemos de donde lo sacaron los gemelos_ dijo Minerva mirándola con severidad, haciéndola reír.

—¿Qué hacías fuera del dormitorio a las cuatro de la mañana? —quiso saber Bill, mirando a su madre sorprendido. La señora Weasley sonrió, y los ojos le brillaron. —Tu padre y yo fuimos a dar un paseo a la luz de la luna —explicó—.

Hasta las cuatro de la mañana_ preguntó Luna_ debe haber sido una luna uy bonita.

No creo que realmente miraran la luna_ dijo Hermione con una risita.

HAY QUE SEGUIR LEYENDO_ gritaron todos los hermanos, más que horrorizados por el rumbo de la conversación.

Lo pilló Apollyon Pringle, que era el conserje por aquellos días. Tu padre aún conserva las señales. —

Se lo tiene merecido_ dijo Ron, todos los hermanos asintieron.

Mis suegros fueron jóvenes_ los regañó Astoria_ tenían derecho a ver la luna_ todas las novias asintieron.

Y las estrellas_ añadió Molly.

¿Te gustaría dar una vuelta, Harry? —le ofreció Bill. —Claro —aceptó Harry, y salieron de la sala. Al pasar al lado de Amos Diggory, éste se volvió hacia ellos. —Conque estás aquí, ¿eh? —dijo, mirando a Harry de arriba abajo—.

Donde más se suponía que estuvieras_ preguntó Remus, no le gustaba la actitud de Amos.

El señor Diggory no me tenía mucho cariño_ dijo Harry.

Apuesto a que no te sientes tan ufano ahora que Cedric te ha alcanzado en puntuación, ¿a que no? —¿Qué? —preguntó Harry. —No le hagas caso —le dijo Cedric a Harry en voz baja, mirando con severidad a su padre—. Está enfadado desde que leyó el artículo de Rita Skeeter sobre el Torneo de los tres magos. Ya sabes, cuando te hizo aparecer como el único campeón de Hogwarts. —

Eso lo explica_ entendieron Todos.

Aun así, no me gusta cómo te está tratando_ dijo Sirius.

A su manera solo quería defender a su hijo_ dijo Harry, para él eso ya no tenía ninguna importancia.

Pero no se preocupó por corregirla, ¿verdad? —comentó Amos Diggory, lo bastante alto para que Harry lo oyera mientras se dirigía a la puerta con Bill y la señora Weasley—.

No es como que yo supiera lo que ella publicaría_ dijo Harry encogiéndose de hombros.

A pesar de todo le darás una lección, Cedric. Ya lo venciste una vez, ¿no? —¡Rita Skeeter haría cualquier cosa por causar problemas, Amos! —dijo malhumorada la señora Weasley—. ¡Creí que lo sabrías, trabajando en el Ministerio!

Eso es cierto_ dijo Amelia_ nadie que trabaje en el ministerio podría tomar en serio las palabras de Skeeter_ varios asintieron sin notar la expresión del ministro.

Dio la impresión de que el señor Diggory iba a decir algo hiriente, pero su mujer le puso una mano en el brazo, y él no hizo más que encogerse de hombros y apartarse. Harry disfrutó mucho la mañana caminando por los terrenos soleados con Bill y la señora Weasley, mostrándoles el carruaje de Beauxbatons y el barco de Durmstrang.

Estabas por ahí_ le preguntó Tonks a Fleur, que negó.

Quiero saber como se conocieron_ dijo Hanna.

No creo que salga_ dijo Fleur.

La señora Weasley sentía curiosidad por el sauce boxeador, que había sido plantado después de que ella había dejado el colegio, y recordaba con todo detalle al guardabosque que había precedido a Hagrid, un hombre llamado Ogg. —¿Cómo está Percy? —preguntó Harry cuando caminaban por los invernaderos. —No muy bien —dijo Bill. —Está bastante alterado —explicó la señora Weasley bajando la voz y mirando a su alrededor—. El Ministerio quiere que no se hable de la desaparición del señor Crouch,

Al ministerio no le gusta que se hable de las cosas importantes_ dijo Michael negando con la cabeza.

Era un asunto muy delicado_ explicó Fudge_ era mejor no revelarlo sin conocer todos los detalles.

pero a Percy lo han llamado para preguntarle acerca de las instrucciones que Crouch le ha estado enviando. Piensan que pudieran no haber sido escritas realmente por él.

Supongo que a ellos no les dijiste "conozco la letra de mi propio jefe" _ dijo Ron imitando el tono de Percy, que se puso muy rojo.

Percy está sometido a demasiada tensión. No lo han dejado que sustituya esta noche al señor Crouch en el tribunal. Va a hacerlo Cornelius Fudge.

Por qué no_ preguntó Alicia_ él no tenía la culpa de lo que pasaba y dudo que cualquiera podría no haberse dado cuenta de lo de Crouch_ añadió ganándose una sonrisa de Percy.

Supongo que querían a alguien a quien culpar_ dijo Lee.

No era eso_ aseguró Fudge.

Volvieron al castillo para la comida. —¡Mamá... Bill! —exclamó Ron, atónito, acudiendo a la mesa de Gryffindor—. ¿Qué hacéis aquí? —Hemos venido a ver a Harry en la última prueba —dijo con alegría la señora Weasley—. Tengo que decir que me gusta el cambio, no tener que cocinar. ¿Qué tal el examen? —Eh... bien —contestó Ron—. No pude recordar todos los nombres de los duendes rebeldes, así que me inventé algunos. Pero bien —añadió,

No sabía las respuestas del examen, pero le fue bien_ dijo Percy, haciendo un ademan sin importancia.

Aprobé_ aseguró Percy sonrojado ante las risas de sus amigos.

sirviéndose empanada de Cornualles, mientras la señora Weasley lo miraba con severidad—. Todos se llaman cosas como Bodrod el Barbudo y Urg el Guarro, así que no fue difícil.

No se si quiero saber que nombre inventaste_ dijo Dean.

No quieres_ aseguró Harry, mientras Ron se encogía de hombros.

Fred, George y Ginny fueron también a sentarse con ellos, y Harry lo pasó tan bien que le parecía estar de vuelta en La Madriguera. No se acordó de preocuparse por la prueba de aquella noche, y hasta que Hermione apareció en medio de la comida no recordó tampoco que ella había tenido una iluminación sobre Rita Skeeter. —¿Nos vas a decir...? Hermione negó con la cabeza pidiendo que se callara, y miró a la señora Weasley.

Había olvidado que tenían problemas_ dijo Lavender, varios asintieron.

La comida debió ser muy incómoda_ dijo Seamus.

Solo por un momento_ dijo Hermione.

Bueno ahora sabemos por qué mamá actuó así_ dijo Fred, George y Ginny asintieron.

—Hola, Hermione —la saludó ella, mucho menos afectuosa de lo habitual. —Hola —le respondió Hermione, con una sonrisa que vaciló ante la fría expresión de la señora Weasley. Harry miró a una y a otra, y luego dijo: —Señora Weasley, usted no creería esas mentiras que escribió Rita Skeeter en Corazón de bruja, ¿verdad? Porque Hermione y yo no somos novios. —¡Ah! —exclamó la señora Weasley—. No... ¡por supuesto que no!

Por supuesto que no_ dijo Fred con sarcasmo, sonrojando a Molly.

No entiendo_ dijo Millicent_ por qué creyó lo de Hermione y no lo de Harry_ preguntó, eso hizo que varios fruncieran el ceño.

Es cierto_ dijo Anthony_ además, le dijo al padre de Cedric que no debía confiar en Skeeter.

La verdad, no lo sé_ suspiró Molly_ realmente debí saberlo mejor.

Ya no importa_ aseguró Hermione.

Pero a partir de ese momento empezó a mostrarse más cariñosa con Hermione. Harry, Bill y la señora Weasley pasaron la tarde dando un largo paseo por el castillo y volvieron al Gran Comedor para el banquete de la noche. Para entonces, Ludo Bagman y Cornelius Fudge se habían incorporado a la mesa de los profesores. Bagman parecía muy contento, pero Cornelius Fudge, que estaba sentado junto a Madame Máxime, tenía una mirada severa y no hablaba. Madame Máxime no levantaba la vista del plato, y a Harry le pareció que tenía los ojos enrojecidos.

No le hizo nada a Madame Maxime, verdad_ preguntó Susan a Fudge.

Por supuesto que no_ respondió el ministro al ver que varios lo miraban con sospecha.

Tal vez tenía problemas con Hagrid_ sugirió Blaise.

Madame Maxime y yo estamos en buenos términos_ aseguró Hagrid cuando muchos lo miraron mal.

Hagrid no dejaba de mirarla desde el otro lado de la mesa.

Creo que esto contesta la pregunta_ dijo Adrián, Hagrid se sonrojó y no contestó.

Hubo más platos de lo habitual, pero Harry, que empezaba a estar realmente nervioso, no comió mucho. Cuando el techo encantado comenzó a pasar del azul a un morado oscuro, Dumbledore, en la mesa de los profesores, se puso en pie y se hizo el silencio. —Damas y caballeros, dentro de cinco minutos les pediré que vayamos todos hacia el campo de quidditch para presenciar la tercera y última prueba del Torneo de los tres magos.

En ese momento todos dieron una respiración honda, como si intentaran darse valor para escuchar lo que pasaría, aunque Harry sabía qué lo feo vendría en el siguiente capítulo.

En cuanto a los campeones, les ruego que tengan la bondad de seguir ya al señor Bagman hasta el estadio. Harry se levantó. A lo largo de la mesa, todos los de Gryffindor lo aplaudieron. Los Weasley y Hermione le desearon buena suerte, y salió del Gran Comedor, con Cedric, Fleur y Krum. —¿Qué tal te encuentras, Harry? —le preguntó Bagman, mientras bajaban la escalinata de piedra por la que se salía del castillo—. ¿Estás tranquilo?

Va a seguir intentando darte consejos_ preguntó Arthur con cansancio.

No lo hizo_ respondió Harry.

Ya debe haber entendido que no lo necesitabas para ganar_ dijo Fleur, todos asintieron.

—Estoy bien —dijo Harry. Era bastante cierto: a pesar de sus nervios, seguía repasando mentalmente los maleficios y encantamientos que había practicado, y saber que los podía recordar todos lo hacía sentirse mejor. Llegaron al campo de quidditch, que estaba totalmente irreconocible. Un seto de seis metros de altura lo bordeaba. Había un hueco justo delante de ellos: era la entrada al enorme laberinto. El camino que había dentro parecía oscuro y terrorífico.

Lo era_ estuvo de acuerdo Viktor_ si ya de día era bastante aterrador_ Harry y Fleur asintieron, les hubiera gustado que la competencia no fuera de noche.

Cinco minutos después empezaron a ocuparse las tribunas. El aire se llenó de voces excitadas y del ruido de pisadas de cientos de alumnos que se dirigían a sus sitios. El cielo era de un azul intenso pero claro, y empezaban a aparecer las primeras estrellas. Hagrid, el profesor Moody, la profesora McGonagall y el profesor Flitwick llegaron al estadio y se aproximaron a Bagman y los campeones. Llevaban en el sombrero estrellas luminosas, grandes y rojas. Todos menos Hagrid, que las llevaba en la espalda de su chaleco de piel de topo. —

Hagrid siempre dando la contra a loa profesores_ dijo Marcus negando con la cabeza.

No me gustan mucho los sombreros_ explicó Hagrid sonrojado.

Estaremos haciendo una ronda por la parte exterior del laberinto —dijo la profesora McGonagall a los campeones—. Si tenéis dificultades y queréis que os rescaten, echad al aire chispas rojas, y uno de nosotros irá a salvaros, ¿entendido? Los campeones asintieron con la cabeza. —

Eso fue tranquilizador_ Dijo Viktor.

Fue bueno saber que los profesores estarían vigilando_ asintió Fleur.

No podrían haber prevenido lo que pasó_ dijo Harry cuando vio que los profesores sonreían con tristeza.

Pues entonces... ya podéis iros —les dijo Bagman con voz alegre a los cuatro que iban a hacer la ronda. —Buena suerte, Harry —susurró Hagrid, y los cuatro se fueron en diferentes direcciones para situarse alrededor del laberinto. Bagman se apuntó a la garganta con la varita, murmuró «¡Sonorus!», y su voz, amplificada por arte de magia, retumbó en las tribunas:

Ya se que no era necesario aclarar que era por arte de magia_ dijo Harry.

No iba a decir nada_ dijo Draco.

entonces como sabes que hablaba de ti_ preguntó Pansy.

Por qué no puede estar mucho rato sin hablarme_ respondió Draco, recibiendo una negativa por parte de un indignado Harry.

—¡Damas y caballeros, va a dar comienzo la tercera y última prueba del Torneo de los tres magos! Permítanme que les recuerde el estado de las puntuaciones: empatados en el primer puesto, con ochenta y cinco puntos cada uno... ¡el señor Cedric Diggory y el señor Harry Potter, ambos del colegio Hogwarts! —Los aplausos y vítores provocaron que algunos pájaros salieran revoloteando del bosque prohibido y se perdieran en el cielo cada vez más oscuro—.

Lo mismo pasaba en la sala, los alumnos aplaudían fuertemente, celebrando a sus campeones.

Estoy segura que lo hicieron estupendo_ dijo Cho_ aunque no pudimos ver mucho de lo que pasaba.

Mejor_ dijo Fleur.

No estuvo tan mal_ dijo Viktor, haciendo memoria hasta el momento en que lo hechizaron.

En segundo lugar, con ochenta puntos, ¡el señor Viktor Krum, del Instituto Durmstrang! —Más aplausos—.

En la sala también logrando sacarle una sonrisa a Viktor.

Seguro que lo hiciste bien_ dijo Oliver con seguridad.

Y, en tercer lugar, ¡la señorita Fleur Delacour, de la Academia Beauxbatons! Harry pudo distinguir a duras penas, en medio de las tribunas, a la señora Weasley, Bill, Ron y Hermione, que aplaudían a Fleur por cortesía.

Estoy segura que los aplausos de Bill eran sinceros_ dijo Charlie, Bill rodó los ojos, pero no lo negó.

Los de Ron también_ dijo Astoria, haciendo reír a todos mientras Ron se sonrojaba y le daba una mala mirada.

Los saludó con la mano, y ellos le devolvieron el saludo, sonriéndole. —¡Entonces... cuando sople el silbato, entrarán Harry y Cedric! —dijo Bagman—. Tres... dos... uno... Dio un fuerte pitido, y Harry y Cedric penetraron rápidamente en el laberinto. Los altísimos setos arrojaban en el camino sombras negras y, ya fuera a causa de su altura y su espesor, o porque estaban encantados, el bramido de la multitud se apagó en cuanto traspasaron la entrada.

Debió ser por el espesor_ dijo Michael.

Podrían estar encantados_ dijo Luna Pensativa.

Podría ser ambos_ dijo Cormac_ tal vez lo sepamos leyendo_ añadió para evitar una discusión, al ver que muchos darían sus opiniones.

Harry se sentía casi corno si volviera a estar sumergido. Sacó la varita, susurró «¡Lumos!», y oyó a Cedric que hacía lo mismo detrás de él. Después de unos cincuenta metros, llegaron a una bifurcación. Se miraron el uno al otro. —Hasta luego —dijo Harry, y tiró por el de la izquierda, mientras Cedric cogía el de la derecha.

Entonces no fueron juntos_ preguntó Cho.

Claro que no_ dijo Harry_ ambos queríamos encontrar la meta por nuestra cuenta_ explicó.

Pero como agarraron el cáliz juntos_ preguntó Neville, arrepintiéndose cuando Harry se puso muy serio y no contestó.

Harry oyó por segunda vez el silbato de Bagman: Krum acababa de entrar en el laberinto. Harry se apresuró.

Muy bien Harry_ dijo Tonks_ avanza que Sirius no te quiere cerca de Krum_ todos asintieron.

Espero que el laberinto, le parezca la excepción_ dijo Viktor a Sirius, que se encogió de hombros con una expresión resignada.

El camino que había escogido parecía completamente desierto. Giró a la derecha y corrió, sosteniendo la varita por encima de la cabeza para tratar de ver lo más lejos posible. Pero seguía sin haber nada a la vista. Se escuchó por tercera vez, distante, el silbato de Ludo Bagman. Ya estaban todos los campeones dentro del laberinto. Harry miraba atrás a cada rato. Sentía la ya conocida sensación de que alguien lo vigilaba.

Probablemente lo hacían_ dijo Angelina.

Pero quién_ preguntó Alicia_ no creo que Voldemort esté ahí.

No estaba_ aseguró Fudge.

Tal vez sale_ fue todo lo que dijo Harry, queriendo acabar con todo rápidamente.

El laberinto se volvía más oscuro a cada minuto, conforme el cielo se oscurecía. Llegó a una segunda bifurcación. —¡Oriéntame! —le susurró a su varita, poniéndola horizontalmente sobre la palma de la mano. La varita giró y señaló hacia la derecha, a pleno seto. Eso era el norte, y sabía que tenía que ir hacia el noroeste para llegar al centro del laberinto.

Muy bien_ dijo Moody_ mientras sepas a donde dirigirte, estarás bien.

Así solo tendría que preocuparse de los monstruos del laberinto_ dijo Tonks.

No puse nada que los campeones no pudieran manejar_ aseguró Hagrid.

La mejor opción era tomar la calle de la izquierda, y girar a la derecha en cuanto pudiera. También aquella calle estaba vacía, y cuando encontró un desvío a la derecha y lo cogió, volvió a hallar su camino libre de obstáculos.

Y donde están las criaturas_ preguntó Demelza.

Supongo que Harry aun no llega a ellas_ dijo Collin.

O están esperando el mejor momento para ataca_ dijo Romilda.

Me encanta tu optimismo_ dijo Harry con una sonrisa que la hizo sonrojar, para molestia de su novia.

No sabía por qué, pero aquella ausencia de problemas lo desconcertaba.

Es porque eres Harry Potter_ le informaron Ron y Hermione.

Gracias por la información_ dijo Harry con sequedad.

¿No tendría que haberse encontrado ya con algo? Parecía que el laberinto le estuviera tendiendo una trampa para que se sintiera seguro y confiado.

Suena a algo que el laberinto haría_ asintieron Fleur y Viktor.

El laberinto no está vivo_ les recordó Dean.

Eso es lo que tu crees_ le dijeron los campeones.

Luego oyó moverse algo justo tras él. Levantó la varita, lista para el ataque, pero el haz de luz que salía de ella se proyectó solamente en Cedric, que acababa de salir de una calle que había a mano derecha. Cedric parecía muy asustado: llevaba ardiendo una manga de la túnica. —¡Los escregutos de cola explosiva de Hagrid! —dijo entre dientes—. ¡Son enormes!

Eso explica que ya no estuvieran en la clase_ dijo Remus_ se estaban preparando en el laberinto.

Ojalá se hubieran matado_ suspiraron varios, Hagrid los miró ofendido.

¡Acabo de escapar ahora mismo! Movió la cabeza a los lados, y salió de la vista por otro camino. Deseando poner la máxima distancia posible entre él y los escregutos, Harry se alejó a toda prisa.

Buena decisión_ aprobó Kingsley.

Normalmente corres hacia las criaturas_ dijo Molly, sonrojan do a Harry bajo las miradas divertidas de sus amigos.

Entonces, al volver una esquina, vio... Un dementor caminaba hacia él.

Llevaron dementores_ se alarmó Molly.

Por supuesto que no_ la tranquilizó Fudge_ seguro ahora se explica.

Avanzaba con sus más de tres metros de altura, el rostro tapado por la capucha, las manos extendidas, putrefactas, llenas de pústulas, palpando a ciegas el camino hacia él. Harry oyó su respiración ruidosa, sintió que su húmeda frialdad empezaba a absorberlo, pero sabía lo que tenía que hacer...

Así es_ dijo Remus_ no hay de qué preocuparse.

Gracias al profesor Lupin_ dijo Tonks, sonrojando a Remus.

Intentó pensar en la cosa más feliz que se le ocurriera; se concentró con todas sus fuerzas en la idea de salir del laberinto y celebrarlo con Ron y Hermione, levantó la varita y gritó: —

Harry_ dijo Hermione conmovida pasándole un brazo por los hombros, Harry se sonrojó, pero le devolvió el abrazo.

También queríamos eso_ dijo Ron uniéndose al abrazo.

¡Expecto patronum! Un ciervo de plata salió del extremo de su varita y fue galopando hacia el dementor, que cayó de espaldas, tropezando en el bajo de la túnica... Harry no había visto nunca tropezar a un dementor.

Los dementores no tropiezan_ dijo Fudge_ si fuera real el patronus lo alejaría.

Lo sé_ asintió Harry.

—¡Anda! —exclamó, yendo tras el patronus plateado—, ¡tú eres un boggart! ¡Riddíkulo! Se oyó un golpe, y el mutable ser estalló en una voluta de humo. El ciervo de plata se desvaneció. A Harry le hubiera gustado que se quedara para acompañarlo...

Podría haberlo hecho_ preguntó Justin.

Podría_ dijo Remus pensativo_ pero supongo que Harry aún no sabe cómo mantenerlo.

Eso es lo mejor_ dijo Sirius_ podrías agotar tu energía_ explicó, todos asintieron en comprensión.

Pero siguió, avanzando todo lo rápida y sigilosamente que podía, aguzando los oídos, con la varita en alto. Izquierda, derecha, de nuevo izquierda... Dos veces se encontró en callejones sin salida. Repitió el encantamiento brújula, y se dio cuenta de que se había desviado demasiado hacia el este.

Por supuesto que si_ dijo Bill_ las cosas no podrían ser tan fáciles.

Fue algo bueno que me desvié_ dijo Harry, haciendo que varios fruncieran el ceño, confundidos.

Volvió sobre sus pasos, tomó una calle a la derecha, y vio una extraña neblina dorada que flotaba delante de él. Harry se acercó con cautela, apuntando con el haz de luz de la varita.

Qué manía tienes con seguir la luz_ bufó Kingsley.

Lo siento_ preguntó Harry sobre las risas de los demás.

Parecía algún tipo de encantamiento. Se preguntó si podría deshacerse de ella. —¡Reducio! —exclamó. El encantamiento salió como un disparo y atravesó la niebla, dejándola intacta. Se lo tendría que haber imaginado: la maldición reductora era sólo para objetos sólidos.

Si lo sabias, por qué lo lanzaste_ preguntó Flitwick.

Nada perdía con intentarlo_ respondió Harry encogiéndose de hombros, varios asintieron de acuerdo.

¿Qué ocurriría si seguía a través de la niebla? ¿Merecía la pena probar, o sería mejor retroceder?

Habría sido lo mejor_ dijeron varios.

Seguía dudando cuando un grito agudo quebró el silencio. —¿Fleur? —gritó Harry.

Como_ preguntó Bill, preocupado.

Estoy bien_ dijo Fleur, pero se acercó más a su novio, que la abrazó reconfortante.

Nadie contestó. Miró hacia todos lados. ¿Qué le habría sucedido a ella? El grito parecía proceder de delante. Tomó aire, y se internó corriendo en la niebla encantada.

Gracias Harry_ dijo Fleur.

Si estabas en peligro, no podía simplemente irme_ respondió Harry.

El mundo se puso boca abajo.

Qué pasó_ preguntaron varios, inclinándose hacia el libro.

Literalmente se puso boca abajo_ dijo Harry.

Harry estaba colgado del suelo, con el pelo levantado, las gafas suspendidas en el aire y a punto de caerse al cielo sin fondo. Se las colocó encima de la nariz, y comprobó, aterrorizado, su situación: era como si tuviera los pies pegados con cola al césped, que se había convertido en techo, y bajo él se extendía el infinito cielo oscuro y estrellado.

Eso es genial_ dijeron varios.

Pero yo estaba apurado_ dijo Harry_ tenía que llegar a Fleur_ les recordó.

En otras circunstancias habría sido divertido_ dijo Fleur.

Pensó que, si trataba de mover un pie, se caería de la tierra. «Piensa —se dijo, mientras la sangre le bajaba a la cabeza—. Piensa...» Pero ninguno de los encantamientos que había estudiado servía para combatir una repentina inversión del cielo y la tierra.

Hay hechizos para eso_ preguntó Dudley.

Por supuesto_ dijo Flitwick.

¿Se atrevería a desplazar un pie? Oía la sangre latiendo en los oídos. Tenía dos opciones: intentar moverse, o lanzar chispas rojas para ser rescatado y descalificado.

Y no podías elegir eso_ dijo Daphne.

No iba a perder solo porque el suelo no sabía que debía estar abajo_ dijo Harry encogiéndose de hombros.

Cerró los ojos, para no ver el espacio infinito que tenía debajo, y levantó el pie derecho con todas sus fuerzas, separándolo del techo de césped. De inmediato, el mundo volvió a colocarse. Harry cayó de rodillas a un suelo maravillosamente sólido.

Eso no estuvo tan mal_ dijo Astoria.

Solo espera lo que sigue_ dijo Harry.

Se viene otro de los Escregutos_ informó Fleur, haciendo gemir a todos_ o tal vez era el papá_ añadió, pensativa.

La impresión lo dejó momentáneamente sin fuerzas. Volvió a tomar aliento, se levantó y corrió; volvió la vista mientras se alejaba de la niebla dorada, que, a la luz de la luna, centelleaba con inocencia. Se detuvo en un cruce y miró buscando algún rastro de Fleur.

Eso es lo más importante_ dijo Bill, cada vez más preocupado.

Estoy aquí, William_ le recordó Fred con suavidad, besando su mejilla.

Estaba seguro de que había sido ella la que había gritado. ¿Qué era lo que había encontrado? ¿Estaría bien? No había rastro de chispas rojas: ¿quería eso decir que había logrado salir del peligro, o que se hallaba en un apuro tan grande que ni siquiera podía utilizar la varita?

Lo segundo_ dijo Fleur.

Eso no ayuda a que me tranquilice_ dijo Bill.

Por favor siga, señora Malfoy_ pidió Fleur.

Harry tomó el camino de la derecha con una sensación de creciente angustia... pero, al mismo tiempo, no podía evitar pensar: «una menos».

Harry se sonrojó cuando Fleur lo miró, mientras todos estaban en carcajadas.

Ya no te invitare a mi boda, Harry_ dijo Bill.

Podrías cambiar de novia_ dijo Harry_ así yo podría ir.

Cierto_ asintió Bill, recibiendo un golpe en la nuca de parte de su novia.

La Copa tenía que estar cerca, y parecía que Fleur ya no competía. Él había llegado hasta allí... ¿Y si realmente conseguía ganar? Fugazmente, y por primera vez desde que se había visto convertido en campeón, se vio a sí mismo levantando la Copa de los tres magos ante el resto del colegio.

Todo parecía tan simple_ dijo Harry.

Nadie imagino todo lo que pasaría_ suspiró Albus.

Pasaron otros diez minutos sin más encuentro que el de las calles sin salida. Dos veces torció por la misma calle equivocada. Finalmente dio con una ruta distinta, y comenzó a avanzar por ella, ya no tan aprisa.

Era lo mejor_ dijo Kingsley_ si ibas muy rápido no tendrías tiempo de reaccionar.

Realmente tienes buena mente_ dijo Moody.

La varita se balanceaba en su mano haciendo oscilar su sombra en los setos. Luego dobló otra esquina, y se encontró ante un escreguto de cola explosiva. Cedric tenía razón: era enorme. De unos tres metros de largo,

Como llegaron a crecer tanto, si nadie sabe que comen_ preguntó Zacharias.

Los dedos de Hagrid debieron ser nutritivos _ dijo Pansy encogiéndose de hombros, Hagrid rodó los ojos, mientras los demás asentían como si tuviera perfecto sentido.

era lo más parecido a un escorpión gigante: tenía el aguijón curvado sobre la espalda, y su grueso caparazón brillaba a la luz de la varita de Harry, con la que le apuntaba. —¡Desmaius! El encantamiento dio en el caparazón del escreguto y rebotó.

No es así como se vence a un escreguto_ dijo Hagrid.

Entonces como_ preguntó Collin, pero Hagrid no respondió.

Harry se agachó justo a tiempo, pero le llegó olor de pelo quemado: el encantamiento le había chamuscado la parte superior del cabello.

Con ese pelo, seria raro que no lo hiciera_ dijo Draco, recibiendo una mirada fulminante de Harry.

El escreguto lanzó una ráfaga de fuego por la cola, y se lanzó raudo hacia él. —¡Impedimenta! —gritó Harry. El embrujo dio de nuevo en el caparazón del escreguto y rebotó. Harry retrocedió algunos pasos tambaleándose antes de caer—. ¡IMPEDIMENTA! El escreguto se hallaba a unos centímetros de él en el momento en que quedó paralizado: había conseguido darle en la parte de abajo, que era carnosa y sin caparazón.

Así se hace Harry_ aplaudieron varios.

Lo hiciste bien_ dijo Bill con orgullo_ pero donde está Fleur_ nadie le contestó y Fleur simplemente se recostó en su hombro esperando que se acabara pronto.

Jadeando, Harry se apartó de él y corrió, con todas sus fuerzas, en la dirección opuesta: el embrujo obstaculizador no era permanente, y el escreguto recuperaría de un momento a otro la movilidad de las patas.

No conoces un hechizo para quitarle las patas_ preguntó George

No lo hacía_ respondió Harry.

Tomó un camino a la izquierda y resultó ser un callejón sin salida; otro a la derecha, y dio en otro. No tuvo más remedio que detenerse y volver a utilizar el encantamiento brújula. Desanduvo lo andado

Así se dice_ se defendió Harry cuando todos lo miraron raro.

Pero tienes que admitir que suena gracioso_ dijo Fred entre risas.

y escogió un camino que parecía ir al noroeste. Llevaba unos minutos caminando a toda prisa por el nuevo camino, cuando oyó algo en la calle que iba paralela a la suya que lo hizo detenerse en seco. —¿Qué vas a hacer? —gritaba la voz de Cedric—. ¿Qué demonios pretendes hacer? Y a continuación se oyó la voz de Krum: —¡Crucio!

Qué_ preguntaron todos mirando a Viktor, que hizo una mueca, había olvidado eso.

Uso una imperdonable_ dijo Umbridge_ hay que arrestarlo_ ordenó a los aurores.

Yo no fui_ dijo Viktor_ es decir era yo, pero…_

Ven lo admitió_ espetó Umbridge.

Vamos a seguir para que se explique_ dijo Harry, todos asintieron, sabían que debía haber una buena explicación.

Qué pasó_ preguntó Oliver, Viktor simplemente señaló el libro, agradecido que no lo creyeran culpable, el sapo no contaba.

El aire se llenó de repente con los gritos de Cedric.

Oh cielos_ dijo Cho, Michael la abrazó cuando notó que sus ojos se llenaban de lágrimas.

Horrorizado, Harry echó a correr, tratando de encontrar la manera de entrar en la calle de Cedric. Como no vio ningún acceso, intentó utilizar de nuevo la maldición reductora. No resultó muy efectiva, pero consiguió hacer un pequeño agujero en el seto, a través del cual metió la pierna y pataleó contra ramas y zarzas hasta conseguir abrir un boquete. Se metió por él rasgándose la túnica y, al mirar a la derecha, vio a Cedric, que se retorcía y sacudía en el suelo, y a Krum de pie a su lado.

Ven como si lo hizo_ dijo Umbridge, quien no parecía entender que nadie la apoyaba.

Estaba bajo una maldición_ espetó Viktor_ yo nunca dañaría a alguien solo por un concurso.

Lo sabemos_ dijo Oliver, pasándole un brazo por los hombros_ nadie pensó que lo harías_ todos asintieron, sonriéndole.

Harry salió del agujero y se levantó, apuntando a Krum con la varita justo cuando éste miraba hacia él. Entonces Krum se volvió y echó a correr. —¡Desmaius! —gritó Harry. El encantamiento pegó a Krum en la espalda. Se detuvo en seco, cayó de bruces y se quedó inmóvil, boca abajo, tendido en la hierba.

Gracias, Harry_ dijo Viktor_ no quiero saber que más podría haber hecho_ explicó cuando todos lo miraron, aun si no era su culpa, se sentía mal por haber lastimado a Cedric.

Harry corrió hacia Cedric, que había dejado de retorcerse y jadeaba con las manos en la cara. —¿Estás bien? —le preguntó, cogiéndolo del brazo. —Sí —dijo Cedric sin aliento—. Sí... no puedo creerlo... Venía hacia mí por detrás... Lo oí, me volví y me apuntó con la varita. Se levantó. Seguía temblando. Los dos miraron a Krum. —Me cuesta creerlo... Creía que era un tipo legal —dijo Harry, mirando a Krum.

Soy un tipo legal_ aseguró Viktor.

Nadie lo duda_ lo tranquilizó Oliver, dándole una mirada de muerte a Umbridge retándola a que dijera algo contra Viktor.

—Yo también lo creía —repuso Cedric. —¿Oíste antes el grito de Fleur? —preguntó Harry. —Sí —respondió Cedric—. ¿Crees que Krum la alcanzó también a ella? —No lo sé. —¿Lo dejamos aquí? —preguntó Cedric. —

Espero que no_ dijo Oliver.

No lo hicieron_ lo calmó Viktor.

No. Creo que deberíamos lanzar chispas rojas. Alguien vendrá a recogerlo... Si no, lo más fácil es que se lo coma un escreguto. —Es lo que se merece —musitó Cedric, pero aun así levantó la varita y disparó al aire una lluvia roja que brilló por encima de Krum, marcando el punto en que se encontraba.

Gracias por ayudarme_ dijo Viktor lentamente, no le gustaba lo que dijeron, pero supuso que no podía culparlos.

No hay de que_ dijo Harry_ ahora sé que nada de eso fue tu culpa.

Harry y Cedric permanecieron por un momento en la oscuridad, mirando a su alrededor. Luego Cedric dijo: —Bueno, supongo que lo mejor es seguir... —¿Qué? —dijo Harry—. Ah... sí... bien... Fue un instante extraño: él y Cedric se habían sentido brevemente unidos contra Krum, pero enseguida volvieron a comprender que eran contrincantes.

Eran compañeros de escuela_ dijo Tonks_ es comprensible que por un momento lo olvidaran.

Pero yo imagine que luego de eso buscaron juntos la copa_ dijo Fred.

Nos encontramos, donde la copa estaba_ informó Harry.

Siguieron por el oscuro camino sin hablar; luego Harry giró a la izquierda, y Cedric a la derecha. Pronto dejaron de oírse sus pasos. Harry siguió adelante, usando el encantamiento brújula para asegurarse de que caminaba en la dirección correcta. Ahora el reto estaba entre él y Cedric. El deseo de llegar el primero a la Copa era en aquel momento más intenso que nunca,

Estaba tan cerca_ dijo Harry_ pero empatar con Cedric fue igual de bueno_ añadió, aunque lamentaba haberle dicho que tocaran la copa juntos.

pero apenas podía concebir lo que acababa de ver hacer a Krum. El uso de una maldición imperdonable contra un ser humano se castigaba con cadena perpetua en Azkaban: eso era lo que les había dicho Moody. No era posible que Krum deseara la Copa de los tres magos hasta aquel punto...

por supuesto que no_ dijo Viktor_ y era imposible que nadie lo descubriera_ todos asintieron.

Un torneo no vale, pasar la vida en Azkaban_ dijo Molly.

Empezó a caminar más aprisa. De vez en cuando llegaba a otro callejón sin salida, pero la creciente oscuridad era una señal inequívoca de que se iba acercando al centro del laberinto. Entonces, caminando a zancadas por un camino recto y largo, volvió a percibir que algo se movía, y el haz de luz de la varita iluminó a una criatura extraordinaria, un espécimen al que sólo había visto en una ilustración de El monstruoso libro de los monstruos. Era una esfinge:

Una esfinge_ repitieron todos, Harry asintió.

Esa cosa que le decía acertijos a los viajeros_ preguntó Dudley.

Exactamente_ dijo Harry.

tenía el cuerpo de un enorme león, con grandes zarpas y una cola larga, amarillenta, que terminaba en un mechón castaño. La cabeza, sin embargo, era de mujer. Volvió a Harry sus grandes ojos almendrados cuando él se acercó. Harry levantó la varita, dudando. No parecía dispuesta a atacarlo, sino que paseaba de un lado a otro del camino, cerrándole el paso. Entonces habló con una voz ronca y profunda: —Estás muy cerca de la meta. El camino más rápido es por aquí. —Eh... entonces, ¿me dejará pasar, por favor? —le preguntó Harry, suponiendo cuál iba a ser la respuesta. —

fue un buen intentó_ dijo Sproud mientras todos reían.

Pero era obvio que no funcionaria_ dijo Ginny agitando la cabeza.

No pueden culparme por intentarlo_ dijo Harry.

El por favor me pareció convincente_ dijo Susan.

Gracias prima_ dijo Harry_ al menos alguien me apoya_ añadió mirando mal a sus amigos.

No —respondió, continuando su paseo—. No a menos que descifres mi enigma. Si aciertas a la primera, te dejaré pasar. Si te equivocas, te atacaré. Si te quedas callado, te dejaré marchar sin hacerte ningún daño.

Al menos te deja elegir_ dijo Percy_ los escregutos no te daban opción.

Apuesto a que te gustaría enfrentarte a la esfinge_ le dijo Alicia a Percy, que lo pensó y asintió, pero no parecía ser el único, los Ravenclaw parecían especialmente emocionados.

Se le hizo un nudo en la garganta. Era a Hermione a quien se le daban bien aquellas cosas, no a él.

Tú puedes Harry_ dijo Hermione, todos asintieron con confianza.

Sopesó sus probabilidades: si el enigma era demasiado difícil, podía quedarse callado y marcharse incólume para intentar encontrar otra ruta alternativa hacia la copa.

Perdería demasiado tiempo_ dijo Tracy_ la mejor opción era escuchar el enigma, además siempre puedes quedarte callado.

—Vale —dijo—. ¿Puedo oír el enigma? La esfinge se sentó sobre sus patas traseras, en el centro mismo del camino, y recitó: Si te lo hiciera, te desgarraría con mis zarpas, pero eso sólo ocurrirá si no lo captas. Y no es fácil la respuesta de esta adivinanza, porque está lejana, en tierras de bonanza, donde empieza la región de las montañas de arena y acaba la de los toros, la sangre, el mar y la verbena. Y ahora contesta, tú, que has venido a jugar: ¿a qué animal no te gustaría besar?

Como_ preguntaron varios.

Podrían repetir_ pidió Terry, Narcissa asintió y repitió, mientras varios intentaban descifrarlo.

Lo tengo_ dijo Luna, aplaudiendo.

Yo igual_ repitieron varios.

Para los que no somos tan listos, por favor lea, señora Malfoy_ dijo Katie, recibiendo varios asentimientos.

Harry la miró con la boca abierta. —¿Podría decírmelo otra vez... más despacio? —pidió. Ella parpadeó, sonrió y repitió el enigma. —¿Todas las pistas conducen a un animal que no me gustaría besar? — preguntó Harry.

Así es_ dijo Sirius_ así que piensa, a quien no quieres besar.

A Malfoy_ dijo Harry pensativo.

Tampoco es que tu seas mi tipo_ dijo Harry dándole una mirada indignada, mientras todos reían.

Ella se limitó a esbozar su misteriosa sonrisa. Harry tomó aquel gesto por un «sí». Empezó a darle vueltas al acertijo en la cabeza. Había muchos animales a los que no le gustaría besar: de inmediato pensó en un escreguto de cola explosiva, pero intuyó que no era aquélla la respuesta.

Tampoco me gustaría besarlos_ dijo Lavender_ sobre todo porque nunca llegue a encontrar sus bocas.

Tendría que intentar descifrar las pistas... —«Si te lo hiciera, te desgarraría con mis zarpas» —murmuró Harry, mirándola. «Puede desgarrarme si me come, pero me desgarraría con los colmillos, no con las zarpas —pensó—. Mejor dejo esta parte para luego...»

Mejor_ asintió George dándole una mirada rara.

—¿Podría repetirme lo que sigue, si es tan amable? Ella repitió los versos siguientes. «La respuesta está donde empieza la región de las montañas de arena y acaba la de los toros, la sangre, el mar y la verbena.» El país de los toros, la sangre, el mar y la verbena podría ser España, y la región de las montañas de arena podría ser Marruecos, el Magreb, Arabia. Donde acaba España y empieza Marruecos podría ser el estrecho de Gibraltar, pero no puedo ir ahora tan lejos en busca de la respuesta.

Como sabes todo eso_ preguntó Dudley.

Supongo que todavía recuerdo algo de la escuela muggle_ dijo Harry encogiéndose de hombros.

Claro que Marruecos y Magreb empiezan por «ma», Arabia lo hace por «ara», y España acaba en «ña». Y si me lo hace, si se da maña, no, si me araña... ¿qué animal no me gustaría besar?» —¡La araña! La esfinge pronunció más su sonrisa.

Si_ gritaron varios, casi dejando sordos a sus compañeros de asiento, pero no se quejaron, entendían que todos estaban haciendo lo posible para olvidar lo que les esperaba al final del capítulo.

Se levantó, extendió sus patas delanteras y se hizo a un lado para dejarlo pasar. —¡Gracias! —dijo Harry y, sorprendido de su propia inteligencia, echó a correr. Ya tenía que estar más cerca, tenía que estarlo... la varita le indicaba que iba bien encaminado. Si no encontraba nada demasiado horrible, podría... Llegó a una bifurcación de caminos. —¡Oriéntame! —le susurró a la varita, que giró y se paró apuntando al camino de la derecha. Giró corriendo por él, y vio luz delante. La Copa de los tres magos brillaba sobre un pedestal a menos de cien metros de distancia.

Llegaste_ susurraron todos, de pronto el ambiente se puso más tenso, sabiendo que pronto acabaría el capítulo.

Qué pasa_ preguntó Dudley.

Recuerdas mis sueños_ preguntó Harry, Dudley asintió_ en el próximo capítulo está el motivo_ suspiró, recostándose en el hombro de Daphne, luciendo muy cansado.

Harry acababa de echar a correr cuando una mancha oscura salió al camino, corriendo como una bala por delante de él. Cedric iba a llegar primero. Corría hacia la copa tan rápido como podía, y Harry sabía que nunca podría alcanzarlo, porque Cedric era mucho más alto y tenía las piernas más largas...

Pero lo alcanzaste_ dijo Cho, Harry negó, pero no explicó.

Sigue leyendo, Cissy_ dijo Sirius, Narcissa asintió y continuó.

Entonces Harry vio algo inmenso que asomaba por encima de un seto que había a su izquierda y que se movía velozmente por un camino que cruzaba el suyo.

Ahora que_ suspiró Molly.

Iba tan rápido que Cedric estaba a punto de chocar contra aquello, y, con los ojos fijos en la copa, no lo había visto... —¡Cedric! —gritó Harry—. ¡A tu izquierda! Cedric miró justo a tiempo de esquivar la cosa y evitar chocar con ella, pero, en su apresuramiento, tropezó. La varita se le cayó de la mano, mientras la araña gigante entraba en el camino y se abalanzaba sobre él.

Obviamente las arañas come humanos no podían faltar_ dijo Ron.

Come hombres_ preguntó Dudley, todos asintieron_ cada vez los entiendo menos_ añadió, si eso les parecía normal, no quería saber que era raro.

—¡Desmaius! —volvió a gritar Harry. El encantamiento dio de lleno en el gigantesco cuerpo, negro y peludo, pero fue como si le hubiera tirado una piedra: el bicho dio una sacudida, se balanceó un momento y luego corrió hacia Harry, en lugar de hacerlo hacia Cedric. —

Era lo mejor_ dijo Harry_ Cedric ya no tenía la varita en la mano.

Eso no significa que deba gustarnos_ dijo Amelia, toda la familia asintió, dejando salir un suspiro.

¡Desmaius! ¡Impedimenta! ¡Desmaius! Pero no servía de nada: la araña era tan grande, o tan mágica, que los encantamientos no hacían más que provocaría. Antes de que estuviera sobre él, Harry sólo vio la imagen horrible de ocho patas negras brillantes y de pinzas afiladas como cuchillas. Lo levantó en el aire con sus patas delanteras. Forcejeando como loco, Harry intentaba darle patadas: su pierna pegó en las pinzas del animal, y sintió de inmediato un dolor insoportable. Oyó que Cedric también gritaba «¡Desmaius!», pero sin más éxito que él.

Era necesario, llevar arañas, Hagrid_ preguntó Arthur.

O creí que tuvieran mucho problema con ellas_ explicó Hagrid.

No es su culpa_ dijo Harry.

Lo sé_ suspiró Arthur_ solo estoy preocupado_ todos lo asintieron.

Cuando la araña volvió a abrir las pinzas, Harry levantó la varita y gritó: —¡Expelliarmus! Funcionó: el encantamiento de desarme hizo que el bicho lo soltara, pero eso supuso una caída de casi cuatro metros de altura sobre la pierna herida, que se aplastó bajo su peso.

Por lo menos ya te soltó_ dijo Molly.

Ya falta poco para que esto acabe_ dijo Charlie, acomodándose en su asiento.

Sin detenerse a pensar, apuntó hacia arriba, a la panza de la araña, tal como había hecho con el escreguto, y gritó «¡Desmaius!» al mismo tiempo que Cedric. Combinados, los dos encantamientos lograron lo que uno solo no podía: el animal se desplomó de lado, sobre un seto, y quedó obstruyendo el camino con una maraña de patas peludas.

Así se hace_ alabaron todos.

Ustedes eran los mejores_ dijo Cho_ un equipo imparable.

Eso parece_ dijo Moody_ realmente trabajan bien.

Gracias_ dijo Harry con una pequeña sonrisa.

—¡Harry! —oyó gritar a Cedric—. ¿Estás bien? ¿Cayó sobre ti? —¡No! —respondió Harry, jadeando. Se miró la pierna: sangraba mucho; tenía la túnica manchada con una secreción viscosa de las pinzas. Trató de levantarse, pero la pierna le temblaba y se negaba a soportar el peso de su cuerpo. Se apoyó en el seto, falto de aire, y miró a su alrededor. Cedric estaba a muy poca distancia de la Copa de los tres magos, que brillaba tras él. —Cógela —le dijo Harry sin aliento—. Vamos, cógela.

No_ gritaron todos.

Ninguno de los dos debe cogerla_ dijo Ernie.

Por desgracia no es así como funcionan los libros_ dijo Albus_ están listos para seguir_ preguntó, requirió unos minutos, pero todos asintieron listos para terminar este ultimo tramo.

Ya has llegado. Pero Cedric no se movió. Se quedó allí, mirando a Harry. Luego se volvió para observarla. Harry vio la expresión de anhelo en su rostro, iluminado por el resplandor dorado de la Copa. Cedric volvió a mirar a Harry, que se agarraba ahora al seto para sostenerse en pie. Cedric respiró hondo y dijo: —Cógela tú. Tú mereces ganar: me has salvado la vida dos veces. —No es así el Torneo —replicó Harry.

Así que se pelearon para ver quien no tomaría la copa_ preguntó Luna, Harry asintió.

Ninguno de los dos sentía correcto tomarla_ dijo Harry.

Habían luchado lo último juntos_ asintió Tonks.

Estaba irritado: la pierna le dolía muchísimo, y tenía todo el cuerpo magullado por sus forcejeos con la araña; pero, después de todos sus esfuerzos, Cedric había llegado antes, igual que había llegado antes a pedirle a Cho que fuera su pareja de baile.

Harry se puso muy rojo y se escondió en el cabello de su novia para no ver las sonrisas burlonas de sus amigos.

Cho, en el próximo baile, Harry será tu pareja_ le dijo Daphne.

Solo si promete bailar conmigo y no irse a sentar con Ron_ concedió Cho, todos estallaron en carcajadas, mientras Harry no podía ponerse más rojo.

—El primero que llega a la Copa gana. Y el primero has sido tú. Te lo estoy diciendo: yo no puedo ganar ninguna competición con esta pierna. Cedric se acercó un poco más a la araña desmayada, alejándose de la Copa y negando con la cabeza. —No —dijo. —¡Deja de hacer alardes de nobleza! —exclamó Harry irritado—.

Mira quien lo dice_ dijo Angelina.

Solo quería salir de ahí_ se defendió Harry_ y me parecía que Cedric merecía ganar.

Los dos merecían ganar_ dijeron Viktor.

No tienes más que cogerla, y podremos salir de aquí. Cedric observó cómo se agarraba al seto para mantenerse en pie. —Tú me dijiste lo de los dragones —recordó Cedric—. Yo habría caído en la primera prueba si no me lo hubieras dicho. —A mí también me lo dijeron —espetó Harry, tratando de limpiarse con la túnica la sangre de la pierna—. Y luego tú me ayudaste con el huevo: estamos en paz. —También a mí me ayudaron con el huevo. —

Cuanto tiempo duró este "tu te lo mereces más" _ preguntó Fred.

Mientras más dure mejor_ dijo George, todos asintieron sin querer llegar al próximo capítulo.

Seguimos estando en paz —repuso Harry, probando con cautela la pierna, que tembló violentamente al apoyar el peso sobre ella. Se había torcido el tobillo cuando la araña lo había dejado caer. —Te merecías más puntos en la segunda prueba —dijo Cedric tercamente—. Te rezagaste porque querías salvar a todos los rehenes. Es lo que tendría que haber hecho yo. —

No es así_ dijo Ernie_ salvo a su prenda, era lo que tenía que hacer.

Pero era de esperarse que se sintiera culpable_ dijo Hanna, Cedric era demasiado bueno.

¡Sólo yo fui lo bastante tonto para tomarme en serio la canción! — contestó Harry con amargura—. ¡Coge la Copa! —No —contestó Cedric, dando unos pasos más hacia Harry. Éste vio que Cedric era sincero. Quería renunciar a un tipo de gloria que la casa de Hufflepuff no había conquistado desde hacía siglos.

Realmente debió pensar que la merecías más_ dijo Justin.

Cedric siempre buscó la justicia_ dijo Cho, todos asintieron.

—Vamos, cógela tú —dijo Cedric. Era como si le costara todas sus fuerzas, pero había cruzado los brazos y su rostro no dejaba lugar a dudas: estaba decidido. Harry miró alternativamente a Cedric y a la Copa. Por un instante esplendoroso, se vio saliendo del laberinto con ella. Se vio sujetando en alto la Copa de los tres magos, oyó el clamor de la multitud, vio el rostro de Cho embriagado de admiración, más nítido de lo que lo había visto nunca...

Por qué tengo que pensar así_ gimió Harry.

Será mejor que te acostumbres_ le dijo Cho_ estoy seguro que nos esperan muchos momentos incomodos_ Harry gimió, pero asintió con resignación.

y luego la imagen se desvaneció y volvió a ver la expresión seria y firme de Cedric. —Vamos los dos —propuso Harry. —¿Qué? —La cogeremos los dos al mismo tiempo. Será la victoria de Hogwarts. Empataremos.

Ojalá no lo hubiera dicho_ dijo Harry bajando la mirada.

No es tu culpa_ dijo Sirius_ no podías haberlo sabido_ Harry asintió, pero no levantó la mirada.

Cedric observó a Harry. Descruzó los brazos. —¿Es... estás seguro? —Sí —afirmó Harry—. Sí... Nos hemos ayudado el uno al otro, ¿no? Los dos hemos llegado hasta aquí. Tenemos que cogerla juntos. Por un momento pareció que Cedric no daba crédito a sus oídos. Luego sonrió. —Adelante, pues —dijo—. Vamos. Cogió a Harry del brazo, por debajo del hombro, y lo ayudó a ir hacia el pedestal en que descansaba la Copa. Al llegar, uno y otro acercaron sendas manos a las relucientes asas. —A la de tres, ¿vale? —propuso Harry—. Uno... dos... tres... Cedric y él agarraron las asas de la Copa. Al instante, Harry sintió una sacudida en el estómago. Sus pies despegaron del suelo. No podía aflojar la mano que sostenía la Copa de los tres magos: lo llevaba hacia delante, en un torbellino de viento y colores, y Cedric iba a su lado.

Acabó el capítulo_ dijo Narcissa suavemente.

Ahora…_ Albus fue interrumpido.

A todos les quedó claro que Cedric y yo cogimos el cáliz que marcaba el final del torneo_ preguntó Harry, todos asintieron_ la muerte de Cedric no podría haber sido un accidente_ añadió, no podía hacer nada por su amigo, pero podía hacerle justicia a su muerte y no permitir que cierto ministro lo tratara como accidente.

A todos nos ha quedado claro, la muerte de Cedric NO fue un accidente_ dijo Albus, mientras el ministro se removía en su asiento_ aclarado esto, es hora de ir a dormir.

Pero director…_ Albus levantó la mano para silenciar a sus alumnos.

El libro no podríamos terminarlo hoy_ informó el director_ y es mejor que leamos lo que sigue estado bien descansados, les prometo que mañana no pararemos hasta terminarlo_ añadió.

Además, por la forma en que actuaron en el capítulo, no están listos para leer el que sigue_ añadió Minerva, los alumnos suspiraron, pero asintieron.

NOTA: este capítulo me gustó escribirlo, pero me puso triste, Cedric era tan bueno, que más o menos a la mitad, realmente considere traerlo a la lectura, y al finalizar el capítulo, estoy casi decidida a hacer, así que podría traerlo, además que me lo siguen pidiendo, pero no sería cuando ustedes esperarían, Cedric merecía algo mejor, y ya estoy preparando los pañuelos para escribir el capítulo que sigue.