Disclaimer: Gravity Falls y sus personajes le pertenecen a Alex Hirsch y a Disney.


Capítulo 2

Y allí estaba, envuelto en múltiples abrigos y con equipaje en mano, resguardándose del frío en la estación de autobuses donde esperaba el transporte que lo llevaría a Gravity Falls. Su hermana, más que avisarle, le ordenaba que fuera al pueblo de sus tíos, pues al parecer había acordado con ellos que pasarían la navidad juntos, así que sin más, pararon un poco su travesía marítima para ver a sus sobrinos favoritos.

Al parecer, fue una grata noticia para los padres de los jóvenes gemelos la impulsiva idea de su hija, pues hacía tiempo que necesitaban un espacio a solas y qué mejor que en una playa paradisíaca del caribe, así todos felices y contentos. Excepto Dipper, que aun sentía el rechazo sin palabras que sintió de aquella chica.

Otra vez otro Bill arruinándole la vida. Pero que importaba, al parecer vivía desde hace años enamorada de él, así que su intento igual hubiera sido en vano.


El chico, tomó de algún lugar escondido dentro de sí una falsa cara de desinterés y se dispuso a seguir limpiando el equipo que se había utilizado. Metió las canastillas con objetos llenos de solución, agar, y las pipetas entre otras cosas recién usadas y encendió en autoclave a 121°C. 15 minutos más el tiempo de enfriamiento. Ellos seguían abrazados en la puerta de entrada al laboratorio. Aun si terminase en ese momento no podría escapar de la escena.

– "Han pasado 15 minutos, otros 15 minutos y empezaré a abrir las válvulas, luego lavaré los instrumentos y después sólo lo dejaré secar y me iré. Quizá me tome 30 o 45 minutos" –El aroma del agar empezaba a inundar el laboratorio, Dipper sintió la penetrante ansiedad de querer que pasara todo más rápido, pero incluso el movimiento del minutero del reloj que había en la pared se movía tan lento, como el desplazamiento de una babosa.

Escuchó murmullos, quejidos y un sorber nasal. Temía porque no se apartasen de la puerta y seguir observando la escena, pensó en la posibilidad de lanzarse por la ventana con la ventaja de que estaban en el primer piso, sólo para no observar eso, o quizá iniciar un pequeño fuego en el laboratorio.

Recodó las últimas veces que se había enamorado de alguna chica. Primero Wendy, que al final lo rechazó por ser menor que ella. Luego en la secundaria, aquella chica… Tiffany, que ahora que lo consideraba, tenía un hermoso cabello rubio aunque su hermana siempre le recordaba lo poco agraciada que estaba.

Y es que la primera vez que la vio pensó que era un chico. Cuando el profesor de química les ordenó trabajar en equipo en octavo grado fue la primera vez que habló con ella, aunque Tiffany se expresaba de una manera brusca pero graciosa, o eso quería pensar, como lo haría Grenda. Con el paso del tiempo, cada martes que les tocaba laboratorio, el entregaba el reporte por los dos, pues en realidad ella no aportaba nada, y en el fondo sabía que no era de alguna utilidad, pero le agradaba y ese agrado se convirtió en algo más, tanto que empezó a salir con ella y sus amigos, dejando de lado los almuerzos con su hermana y los amigos de esta. Pero un día, se dio cuenta de la clase de persona que era ella y sus amigos, era peor de lo que esperaba que fuese.

Ten – metió algo en sus bolsillos- Anda. ¡Gareth, muévete! Tenemos trabajo que hacer.

¿Qué? ¿Qué demonios significa esto, Tiffany? – Dipper removió lo que había en sus bolsillos, un par de cajas de cigarrillos y la chica lo sacó casi a rastras de la tienda de conveniencia.

¿Qué crees que signifique, Pines? – Lo tomó de la camisa y lo acercó un poco a su cara, para luego soltarlo y empujarlo.

¡Significa que tendremos una fiesta! – Gareth sacó un par de botellas y las agitó energéticamente.

¡Pero, pero esto está mal, además somos menores de edad!

¿Eso piensas Pines? Quizá fue una mala idea incluirte en nuestro círculo. ¿Qué dicen muchachos si le damos una despedida a este aguafiestas?

¡Siii, hay que llevarlo al barranco!

¡No, mejor lo dejamos colgado en el gimnasio!

¡O mejor en el asta!

Y entre la discusión el chico trató de huir, corrió hasta donde le dieron sus piernas, pero igual fue alcanzado, y aunque no le tocó ninguno de esos destinos, al final llegó a su casa con partes de la piel de distinto color al de su hermana.

Una y otra y otra vez, rechazado o rechazado y golpeado o solamente golpeado. Quizá era ya algo de familia, sus tíos, ignorando el asunto del extravío dimensional de Ford; nunca se casaron, salvo el abuelo Shermie, y por eso Mabel y él existían. Y ahora, de nuevo la situación se repetía, aunque sin dolor físico "Quizá si tan sólo la ventana no estuviera atrancada" pensó. Revisó su teléfono, ya era momento de abrir el autoclave.

El vapor se escapaba con rapidez y se enfriaba a una velocidad constante y rápida debido al tiempo atmosférico. Dipper tomó ventaja de esto y abrió el autoclave un poco antes, realmente al principio le tenía miedo, pero con el uso constante lo fue perdiendo; sacó los objetos y se deshizo del agar en los envases orgánicos. Era menos de lo que pensaba limpiar al inicio, así que acabó pronto y se quitó la bata, tomó su abrigo y algo de valía.

Ya he terminado, nos vemos, felices fiestas. – Dijo rápidamente pasando entre un espacio de la puerta y ellos que habían librado.

Ahh, espera Dipper, tengo que darte algo. –Sorbió un poco su nariz y sacó algo del bolsillo de la bata, una barra de chocolate, pero el otro ya doblaba hacia la salida. – Mmm… supongo que se lo daré después. –William sólo miró como huía, ya le agradecería después.

Llegó a la puerta de la habitación que compartía, agitado y con dolor en el abdomen, sin embargo no entró. Se dejó deslizar sobre la pared frente a la puerta y se sentó en el alfombrado del pasillo, dejando aflorar sus sentimientos. "¿Cómo pude ser tan tonto, cómo podría siquiera pensar en que alguien como ella se fijaría en mí? Como todas las demás"

Su sollozo era tenue, al fin y al cabo de no llamar la atención de su compañero o vecinos. Sintió en sus pantalones vibrar su teléfono y escuchó el tenue sonido de llamada. Una, dos, a la tercera llamada contestó.

¿¡Qué!? ¿Qué pasa? – Respondió a la llamada.

Dipdop, ¡blehhh! – Conocía esa voz, quizá desde antes de nacer.

¿Que pasa Mabel? – Sorbió un poco su nariz. -¿No crees que es muy temprano para llamar?

¿Estas enfermo?- hubo un silencio de unos segundos, los dos gemelos estaban a la expectativa.

Emm… Un poco, tú sabes, lo normal. – Respondió sin más.

Humm… Ya, esa clase de enfermedad. En fin, hablaremos de eso más tarde. Toma el primer autobús a Oregon, a Gravity Falls, nos vemos en la Cabaña del Misterio.

Espera ¿qué? – Alzó la voz y olvidó todo aquello que le congojaba. – ¿De qué hablas, Mabel?

Tú sólo hazlo, veremos quien llega más rápido, no tardes, yo ya te llevo ventaja. – Colgó.

Se quedó mirando la puerta de la habitación que compartía y pensando en qué demonios habría querido decir con eso, sólo faltaban 2 días para la víspera de navidad. Trató de llamar a casa, pero sólo estaba la grabación de la contestadora sobre algo de unas vacaciones. "Bien, ya entiendo una parte de esto. Se deshicieron de nosotros. Bueno, se lo merecen". Se levantó y entró a la habitación a hacer sus maletas.

Nos vemos. – Se despidió de su compañero.

Mhh ghraa. – Había una pequeña mancha de saliva en su almohada. ¿Ahhh ghh donde vash? – Semidespierto y entre un bostezo preguntó mientras limpiaba la saliva de su mejilla.

Iré al pueblo que te mencioné aquella vez. Al parecer pasaremos la navidad allá.

Me puedes traer algo.

Supongo, ¿quieres un recuerdo de la cabaña? – Lo observó dudoso, como a aquellos turistas que visitaban el lugar.

Sería lindo eso, pero preferiría un ramo de flores.

¿Qué? ¿Estás de broma? – Le aventó una almohada de su cama. – ¿Para qué rayos quieres flores? Mejor pídeselas a tu rubia.

¡Hey! No son cualquier flor. Necesito un tipo de lirio llamado Calochortus leichtlinii*. Normalmente lo llaman mariposa de humo.

- Ok, son especiales, ¿Y cuál es el punto?

- Lo necesito para una receta. Y para responsabilizar a alguien. – Esto último lo soltó en voz baja. – En todo caso, necesito la planta con todo y raíces.

- Ok… - Aun no muy convencido, tomó sus cosas y abrió la puerta. – Bueno, nos vemos en unos días, Feliz Navidad.

Igualmente. – Cerró la puerta y escuchó dentro de la habitación el tono de llamada de celular de su amigo seguido de un quejido. Al parecer su amiga estaba por llegar.

Se cruzó con ella por las escaleras. Era una rubia bonita de cabello largo y ojos azules, aunque había algo que aún le perturbaba a Dipper más allá de su carácter, que le recordaba a su hermana, quizá eran sólo chismes de su compañero de cuarto sobre lo destructiva que era, y el aura de rareza que la rodeaba. No sabía explicarlo.

Hey, debes de estar buscando la habitación, ¿no es así? Pero, como debes saber, esto sólo es un edificio para chicos y… Lo tomó de los hombros.

¿Cuál es? – Dijo aplicando una incómoda pero no dolorosa cantidad de fuerza en estos.

Bien, es la penúltima a la izquierda al fondo. – Señaló con una cara de fastidio hacia atrás. Nos vemos, feliz navidad.

Feliz navidad a ti también. – Le contestó con una voz cantarina y terminó de subir las escaleras.

Ya daba por el primer piso cuando escuchó una patada, probablemente la puerta de su habitación seguido de un grito, luego un silencio sepulcral. "Espero que no haya roto la puerta". Continuó caminando hacia la salida y se perdió por la ciudad.


El autobús llegó a la estación. Realmente había poca gente en él, de la misma manera que la primera vez que llegaron al pueblo. Subió a este y espero a la partida, estaba atardeciendo y el naranja y rosa empezaba a cubrir parte de firmamento y algunas nubes rizadas esparcidas y arrastradas por el viento agrupándose anunciaban un cambio de clima, Dipper sintió que había tomado una buena decisión al cubrirse tanto.

El transporte partió después de unos minutos de espera, tardaría en llegar casi 7 horas o quizá más, llegaría casi a media noche o más tarde y sólo tendría que esperar a que alguien fuera a recogerlo a la parada. Las luces de la ciudad poco a poco fueron encendiéndose casi al paso de este, el tiempo que había esperado la llegada del autobús hasta la hora en concreto lo gastó en una cafetería cercana donde dio una revisión a las fotografías que había tomado de los diarios que copió Stan y que hace un tiempo los había encontrado, además de investigar un poco sobre la planta que quería su amigo y la lectura de una novela de misterio, todo desde la mañana hasta esa hora.

Pensó en leer algo más, así que rebuscó entre sus cosas para ver lo que había metido. Sacó un libro de consulta del cual después de un rato se aburrió. Revisó su celular, leyó cosas varias y vio vídeos hasta que la luz le lastimó los ojos y le empezó a ganar el cansancio. Sintió sus parpados pesados y ardientes, se fue inclinando poco a poco hacia un lado hasta apoyar su cabeza entre la ventana y el equipaje, como una almohada, cayó al pozo oscuro del descanso. Transcurrieron varias horas mientras cambiaban los paisajes fuera, uno más oscuro que otro pasando dónde los bosques de secuoyas y después hacia otros de coníferas diferentes.

We'll meet again,

Don't know where, don't know when,

But I know we'll meet again, some sunny day.

Keep smiling through,

Just like you always do,

Till the blue skies drive the dark clouds, far away.

Entre su estado mental de reposo y despertar escuchó la música de época, quizá esta vez algo era parte de un sueño. Esa canción, para él sólo significaba una cosa…

– Vaya, vaya, vaya, vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? – Eso si terminó de despertar a Dipper.

– ¡Bill Cipher! – Casi lo gritó. El conductor estaba frente a él con una cara somnolienta, ya habían llegado al lugar.

– Hey, me confundes con alguien más, yo sólo soy el conductor. Mi nombre es Robert, es sólo que te me hiciste conocido de algún lugar. – Aun no bajaba la guardia y la música seguía sonando al fondo.

– Emm, no lo he visto antes, señor. – Lo miraba fijamente, tratando de descifrar su rostro observando sus ojos, buscando el conocido ámbar felino maldito para decidir qué hacer.

– Ah! Cierto, ¿no eres acaso sobrino del sujeto de la Cabaña del misterio? Si, si lo eres, te parecer un poco a él, ¿no es cierto?

– Supongo. – Pronto pasó a sentir cierta incredulidad. No entendía que demonios pasaba.

– Si, lo conocí en el bar local hace un tiempo, jugamos cartas a veces, aunque estoy seguro de que la última vez me estafó. Incluso se llevó un reloj que me regalaron en mi cumpleaños pasado. Pero es un sujeto divertido.

– Supongo que sí. – Rascó su cabeza, quizá estaba siendo demasiado paranoico. - ¿Eso es todo?

– Ah, no. Te iba a despertar, ya hemos llegado a Gravity Falls. Es bueno porque casi cierran la autopista, al parecer se acerca una tormenta. Tuvimos suerte. – Se fue alejando y se bajó del autobús.

Aun no comprendía del todo, pero al parecer su tío Stan tenía amigos, amigos que no trabajaban en cosas ilícitas como a veces suponía. El también bajó del autobús y recorrió con su mirada el lugar. Estaba cubierto por una fina capa de nieve, la cual pasado el rato engrosaría. Estaba oscuro, pero había algunos postes de luz en el camino, tenía que volver a llamar para ver si lo recogerían y esperaba que fuera así, hasta que escuchó una voz en lo lejano, era su hermana y sus tíos. Mabel corrió hacia Dipper, mientras que sus tíos acercaron el auto.

– ¡Dipper! – Se lanzó hacia él en un abrazo sin alcanzarlo, luego la chica sintió un golpe y el frío recorrer su cara.

– ¡Mabel! ¿Estás bien? – Dipper se acercó hacia ella para recogerla del piso, al parecer había un poco de hielo en algunas partes de la calle además de la nieve.

– ¡Dipper! – Se levantó y lo abrazó con ímpetu. – Te extrañé tanto, Dipsausage – Dipper sentía sus huesos crujir, Mabel quizá siempre sería más fuerte que él. – Tenía tantas ganas de verte, No sabes cuánto.

– Y-yo también, Mabel, ahh… ¿podrías soltarme? Necesito respirar.

– Claro. – soltó el agarre y Dipper inhaló y exhaló, tomó sus maletas. – Ahora, ¿dónde están tío Stand y Ford?

–Aquí, vengan chicos, hace frío y pronto comenzará a nevar. – Saludaron desde el auto estacionado en la acera.

– ¡De verdad están aquí!, los extrañé mucho, tío Ford, tío Stan.

–Lo sabemos muchacho, ahora entra que se me está congelando el trasero. – contestó Stan, quien agitaba su mano en un saludo lejano hacia el conductor del autobús.

Entraron al auto y pronto arrancó, Stan esta vez ya no conducía tan intrépidamente como hace años, esto debido al hielo que cubría un poco el camino y al temor interno de arruinar las cosas. De verdad que esos niños si le habían hecho falta a los gemelos adultos, pues con todo lo ocurrido durante sus vidas, nunca tuvieron tiempo para relaciones serias, y mucho menos Ford, perdido al otro lado del portal entre dimensiones, pero se tenían ahora a ellos dos gracias a esos chicos, y eso era lo que importaba.

– ¿Hey, Soos está en casa?

–No, esta vez pasará la navidad con la familia de su novia. – Respondió Ford mientras miraba por la ventana.

–Aaa… Valla, sí que ha durado mucho con esa chica. – Sonrió alegre para sí mismo recordándolo. – Después de lo que pasó con Giffany pensé que lo mandaría al demonio.

–Es verdad, y pensar que hay gente que se enamora de personas ficticias aunque esa vez fue al revés. –Añadió Mabel. - Hablando de amores, ¿Cómo te ha ido, Dipdop?

La sola pregunta le hizo recordar todo lo que había pasado en la mañana y se le fue toda alegría, William y la chica acudían a su mente, abrazados en la puerta del laboratorio a lágrima suelta como las cascadas que había en el lugar que mañana estarían quizá congeladas por la tormenta. Lo único que esperaba a veces es que se le congelara el corazón, para no dejar traspasar esos sentimientos que terminaba haciéndolo abrigar la fatalidad por la que pasaba justo en ese momento y en todos los anteriores dónde siempre ocurría algo similar.

–Ya… ya veo – bajó un poco la cabeza al darse cuenta en dónde estaba tocando. La herida, fresca aun, quizá pasaría con un poco de comida basura, una manta y los programas irreverentes de la televisión local, eso la mayor parte del tiempo lo hacía sentir bien, o quizá salir a buscar alguna anomalía invernal en el bosque. – Hey… ¿No te gustaría ir a explorar por la mañana?

– Yo diría que no, la tormenta que se avecina al parecer será algo fuerte. – Se introdujo Ford a la conversación sin tomar mucho en cuenta la tensión de Mabel.

– Si quieren podríamos ir al supermercado antes de que tome fuerza por comida chatarra. ¿Qué dicen, niños? – Miró Stan a Ford haciéndole entender la situación. Podría ser un científico con 12 doctorados, pero a veces podría ser un ignorante en cuanto a lo que sucedía en ese tipo de circunstancias.

–¡Yay! – Contestaron los chicos al unísono, aunque una con más furor que el otro.

Llegaron a la cabaña y apenas se instalaron, cayeron rendidos ante el cansancio del viaje entre palabras arrastradas de una conversación extraña como regularmente.

–Es en serio Dipper, dicen que ella se come la belleza de otras chicas – Dijo Mabel tirada en su cama de siempre mientras se tapaba con el edredón a ella y a su hermano, la distancia había dado el fruto de la nostalgia de compartir incluso la cama – Aunque nadie la ha visto hacerlo, creo que no deberían juzgarla, sólo es una europea rara de esas… – Dio un largo bostezo y se quedó dormida sin darse cuenta de que Dipper ya no la escuchaba.

A la mañana siguiente, el viento cargado de nieve azotaba un poco su ventana, esta sería una blanca navidad para ellos, aunque un poco violenta por el clima, incluso los gemelos mayores habían adornado de manera adecuada la cabaña del misterio para la fecha. Stan había mandado a cortar un buen pino con el varonil Dan mientras Ford se encargaba de la iluminación.

Durante la mañana fueron por las compras navideñas así que pelearon contra los otros compradores que a pesar del tiempo atmosférico decidieron salir como ellos. Aunque quisieron hacer mucho con la cena terminaron quemando el pavo y decidieron cambiarlo por la pizza congelada que compraron para reserva como platillo principal y degustarla con el resto de la comida no quemada mientras veían "Santa zombie vs los Aliens de la cuarta dimensión" del canal que antes era de Historia. Así pasó la alegre víspera de navidad entre los pares de gemelos.

Por la mañana, Dipper despertó antes que los demás, el brazo izquierdo donde reposó la cabeza de su hermana durante más de 8 horas no le respondía bien y el insistente hormigueo empezó a parecerle realmente molesto. Fue al baño y después de lo necesario lavó su cara y salió hacia la sala de estar. Por la ventana divisó una cubierta de nieve, impecable salvo por algunas pisadas pequeñas, probablemente de los gnomos, incluso uno había escrito su nombre en la nieve que tenía un color amarillento.

– Sme…smebull… aaa, lo que sea… - Subió a la habitación dispuesto a cambiarse para dar un paseo al bosque, con la idea de matar dos pájaros de un tiro: encontrar un misterio por resolver y las flores que le habían encargado sin muchas expectativas de lo segundo.

Tomó su mochila y metió lo necesario, además de un poco de comida del día anterior por si lo necesitaba y salió al bosque. Le era magnífico recorrer por el mismo sendero por el que muchas veces antes había pasado, pues el frío y la nieve había hecho maravillas con la flora del lugar, incluso pareció distinguir algunos hongos escarchados o cristalizados.

Siguió caminado por cerca de una hora y se detuvo a descansar y tomar un poco de la comida. Había unas partes del bosque que por la frondosidad de los pinos no había dejado tan cubierto de nieve, allí Dipper observó quizá el encuentro con la flor que le habían encargado. Sacó su celular y la comparó con fotografías que había descargado, observando los pétalos y la coloración de estos además de otros rasgos como la forma de los estambres y el pistilo. Decidió desenterrarla y meterla a su mochila entre una libreta para notas y retomó su camino.

Tomó una ruta nueva que daba hacia una saliente de rocas que trató de distinguir a la distancia y a los cinco minutos que llevaba de haber seguido escuchó el suave arrastrar de la nieve detrás suyo seguido de un gruñido. Los lobos que andaban dentro del bosque habían detectado los sabrosos aromas que desprendía la mochila y los habían atraído hasta el chico.

Sin dar más tiempo a pensar, Dipper corrió despavorido hacia la dirección que había decidido poco antes, pues quizá si alcanzaba la saliente podría evitar ser comido por la jauría de lobos hambrientos. Sin ver a detalle el camino, y lo que había delante de este, se estampó contra una sólida roca que lo hizo caer y lastimarse la nariz. Miró hacia el frente contra lo que se había estrellado, apenas tratando de recuperar la compostura y verificar por dónde venían los cánidos para encontrarse con la ciclópea efigie familiar petrificada.

– ¿¡Bill Cipher!?

De pronto cayó su sombrero pétreo que coronó por unos instantes la cabeza del gemelo y lo llevó a la inconsciencia.


NdA.: Bien, me he dado cuenta de algunas cosas. En primera, que creo que estoy publicando cada dos meses (quiero hacerlo antes pero se me atraviesan cosas, la de ahora fue mi trabajo de medio tiempo), ya tenía casi listo el capítulo desde hace casi un mes, si pueden notar la fecha donde se sitúa lo que sucede dentro de la historia verán ello. La segunda es que quizá en algún momento lo publique en Wattpad, si, en el reino de la basura Wattpad, es hermoso, aunque aún tengo que terminar una portada que no me he dignado a digitalizar y a ideas varias que quiero ilustrar en cuanto a la historia. También quiero hacer un fanfiction para San Valentín dentro del universo de los Bad End Friends que espero publicar antes de la fecha.

Por lo pronto me disculpo con las personas a las que les rompí el cora (Malu, Musseta13 y ANGELDELAGUARDA) anunciando que publicaría mi basura pronto uwu y darles las gracias a que hayan leído esto y a mi beta que nunca las leerá de aquí.

Por favor, avísenme si tengo faltas de ortografía o qué les parece hasta ahora esta basura, me encantaría más de lo que me encanta el que tenga esta wea tenga ya varias visualizaciones en la estadística, déjenme un Review, es agradable leerlos y me llega al cora que extraños lean esta basura :'v.

*Calochortus leichtlinii: Su nombre deviene del griego y significa pasto bello. Es una hierba perenne que crece un máximo de 60 cm y sus flores tienen 3 pétalos con manchas de color rojo oscuro a negro en la base. Florece entre los meses de junio-agosto. Su utilidad es como comestible y medicinal (para personas con inmadurez e incapacidad de responsabilizarse). (Fuente: Wikipedia y ). La única explicación de que Dipper la encontrara por esas fechas es por la zona de anomalías que es Gravity Falls.