Capítulo XXXI
- Estoy recibiendo una señal de Tatooine- informó Tai a su familia, cuando ya todos viajaban dentro del Halcón Milenario- Creo que es Rose.
Rey de inmediato habilitó la comunicación.
- ¡¿Rose, eres tú?!
- ¡¿Rey?! ¡Sí, estamos bien! Muchas gracias por enviar ayuda. ¡Todo fue tan repentino! De pronto llegó una lanzadera junto a muchos TIE y nos empezaron a atacar. No sé cómo anularon nuestros radares.
- ¿Hay heridos? ¿Necesitan más ayuda médica?- preguntó Tai
- Sí hay heridos, pero no de gravedad; aunque hay alguien que sí necesita ayuda.
- ¿Quién?- quiso saber Rey
- Rogue. Lo lamento tanto, Rey. Sé que me pediste que la cuidara y no pude hacer nada. ¡Se la llevaron y no sé adónde! Lo siento...- sollozó desesperada- Al menos logré rastrear la nave, te enviaré las coordenadas.
Dado a que su esposa quedó en shock, Ben tuvo que tomar la palabra.
- Tranquila, Rose. Sé que hiciste lo mejor que podías. Vamos camino a la base de estos infelices. Lo más seguro es que la tengan de prisionera para chantajearnos. Muchas gracias por avisarnos.
- Que la Fuerza los acompañe- se despidió su amiga.
- Las coordenadas que envió indican que la lanzadera sigue nuestro mismo recorrido. Nos lleva ventaja- comentó Shmi
- Mi padre también tiene noticias- anunció Serena, habilitando el otro canal informativo.
- ¡Ben! ¡Tenías razón! Llegaron a Kashyyyk dos destructores estelares que ni sé de dónde salieron, además de decenas de TIE. Me conseguí tantos aliados que estamos bien. Podemos vencerlos -aseguró Dameron
De pronto, un rugido desde el otro canal los sorprendió a todos.
- ¡¿Qué?! ¡¿Es en serio?! ¿Cómo el Almirante Griss va a seguir vivo?- inquirió Ben al escuchar las declaraciones de Lumpy- ¡Poe! ¿Acaso alguien se aseguró de que todos en la Orden Final estuvieran muertos?
Hubo un profundo silencio.
-¿Papá? ¿Sigues ahí?- preguntó Serena, creyendo que la comunicación se había cortado ante la ausencia de respuesta.
- No es momento para recriminarme que hice mal ese trabajo, amigo- por fin le contestó Dameron a Ben.
- Se supone que la Resistencia existía para eso, ¿no? Yo no podía hacer más que destruir bases armamentistas y defender a mi esposa e hijos de amenazas constantes. ¿O querías que hiciera además un catastro de cada miembro de la Primera Orden y de la Orden Final? ¡Ni siquiera los conocía a todos!- contestó enrabiado
- ¡No me culpes a mí! ¡Al resto de los políticos tampoco les importó ese tema!- se defendió Poe
- ¡Basta! ¡Ya habrá tiempo para buscar a los responsables de esta negligencia!- ordenó Rey, al percibir que ahora su esposo se estaba descontrolando- Solo sigamos con lo que planeamos.
Otro gruñido de Lumpy alteró aún más los ánimos.
- ¿Hera?- repitió Shmi- ¿Hera está al mando de los droides junto a otro usuario oscuro? ¡Sí nos traicionó!
Ben suspiró agobiado al observar a su esposa palidecer ante la noticia. Ninguno entendía cómo la joven togruta era capaz de atacar el mismo planeta que la acogió con tanto cariño.
- No pediré que le tengas compasión, Lumpy; sobre todo si ella no la tiene por los tuyos- respondió Rey, antes de cortar la llamada.
-¿Estás listo para hablar de nuevo con él?
- Tranquilízate, Kylo. Todo ha salido bien hasta ahora. Nos creyó la historia. Eso era lo principal, ¿no? Y este alojamiento es bastante cómodo.
-Este no es un hotel, Bail. No seas iluso. Él nos puede mandar a matar cuando quiera. Recién llevamos un día aquí y ya nos exigió cambiarnos la ropa.
-De veras creo que el negro me queda bien- mencionó, mirándose en el espejo. Le agradaba aquel negro traje de fina tela- A ti también te queda bien ese traje de oficial.
-Supongo que no nos podemos negar si la idea es que crea que nos unimos a él. Solo no te precipites.
-Tengo todo bajo control. No te preocupes- le sonrió confiado.
-A eso mismo me refiero: a tu sonrisa altanera- lo criticó- No creas que no sé que deseas eliminarlo tú mismo, pero así no lo conseguirás. Tu familia ya viene en camino. Esperemos sus órdenes.
-¿Qué? ¡Creí que les avisaríamos juntos!- se molestó con su cuñado.
-Este malnacido está atacando otros planetas. Recibí su mensaje de alerta. Yo no alcancé a avisarles nada cuando todo esto ocurrió- le habló en voz baja, temiendo que aquella habitación tuviera cámaras de seguridad.
-Entonces hay que matarlo de inmediato- reafirmó el joven Solo Skywalker.
-¿Cuándo dejarás de ser tan impertinente? Si haces algo extraño, te atacará. Además, ayer vi la duda en ti con lo que Darth Oxylion te dijo. Si le crees, todo nuestro plan se irá abajo.
-No si yo lo ataco primero.
Fue entonces cuando Bail sacó de entre sus ropas la reliquia turquesa que había traído a escondidas.
-Nadie puede contra el poder de esto- agregó, mostrándole el objeto.
-¡¿Se la robaste a tu madre?!
-No sé si es la mitad de mamá o papá. Y no la robé. Solo la tomé prestada, aunque creo que olvidé mencionárselos en la nota- intentó recordar sus palabras escritas.
-¿Sabes qué? Con esto compruebo la teoría de Tai - lo miró inquisitivo
-¿Cuál teoría?-preguntó inquieto.
-Que desde que se fue Rogue, ya no eres el mismo. Estás más impulsivo que de costumbre. ¡¿Cómo se te ocurre traer eso aquí?!-señaló de nuevo la piedra.
-¡No involucres a Rogue! Ella no me importa tanto-gruñó orgulloso.
-¿Ah sí? Entonces, ¿por qué actúas como un demente? - lo encaró.
- ¡Mi padre ya me enseñó a usarla, así que deja de cuestionarme!
Tres toques en la puerta los interrumpió. Kylo fue a atender el llamado, mientras Bail escondía la reliquia en su ropa.
- Oficial Zeythrew, la Capitana Sabrond lo está esperando para su recorrido- le informó un miembro de la servidumbre del lugar-. Darth Oxylion espera al joven Solo en el campo de entrenamiento.
Ambos asintieron y el sirviente se retiró.
- ¿Desde ahora usarás ese diminutivo de tu nombre real?- quiso saber Bail.
- Ya hablaremos de eso. Ahora compórtate y no hagas estupideces. -Entonces salió de la habitación, cerrando la puerta tras él.
Bail rodó los ojos, cansado de que Kylo lo estuviera censurando todo el tiempo. Sin duda, el joven que supuestamente venía de Lothal había madurado; pero aquello lo volvía menos entretenido. Bail todavía recordaba las veces que tanto Kylo como Tai planeaban tonterías por las cuales eran víctimas del enojo de sus padres.
"¡Estás en serios problemas!"
Planeaba salir de la habitación cuando aquella frase resonó dentro de su cabeza. Se le erizó la piel al reconocer que era su madre.
"Lamento irme sin avisar. Lo hice porque ya estoy harto de todo esto sobre el Sith Eterno. Con Kylo logramos que nos aceptaran. Ustedes ya vienen, ¿verdad?"
"¿Sith Eterno? ¿Quién te habló sobre eso?"
"Darth Oxylion. Él también me contó que papá fue quien mató al padre de Kylo. ¿Por qué nunca me lo dijeron? Ustedes decían que no nos ocultaban cosas" le reprochó.
"Bail, esto no tiene que ver con nosotros. Era la vida de Kylo y le prometimos no divulgar asuntos de su familia si él prefería mantener el secreto".
"De acuerdo, pero sí hay algo que nos afecta directamente: dime ¿qué habría pasado con papá si tú hubieras aceptado ser la Emperatriz Palpatine?"
Hubo un profundo silencio ante la inesperada pregunta.
"Te explicaremos eso después, con calma. Ahora necesito que seas un joven responsable, porque no puedo creer que te hayas llevado sin autorización la joya. ¡Es peligrosa!"
"¡NO! ¡Respóndeme ahora!"
"¡Bail! ¡¿Qué ocurre contigo?!"
"¡Tú no quieres que sepa que papá te habría seguido a la Oscuridad! ¡Todas las visiones que he tenido al respecto son verdad! ¡Es otro futuro igual de probable que este!"
"¡No escuches a Darth Oxylion! ¡Él ni siquiera conoce a tu padre!"
"Lo conoce mejor de lo que crees".
Después de esa última frase bloqueó su mente, con profundo pesar, y salió de la habitación dispuesto a enfrentar a su enemigo.
- ¡Hera, ya detén esto! ¡Este era tu hogar y el mío!- le ordenó la Twi'lek, mientras fulguraban los destellos de sus sables cruzándose, una y otra vez.
- ¡No pertenecemos a ningún sitio! Ahora encontré un lugar donde puedo dejar fluir todo lo que siento. ¡Te lo ofrecí y lo rechazaste!- le respondió inflexible, girando en su sitio para atacarla desde otro ángulo.
El resto de los doce usuarios de la Fuerza que protegían Kashyyyk se encargaron de destruir los droides B2 que alcanzaron a bajar al planeta. Poe y su grupo se enfocaron en dejar inservibles a los destructores estelares. Lumpy comandaba el apoyo a los aprendices de Ben y Rey, además de la destrucción de los TIE.
-Deja de jugar con ella y mátala de una vez, Hera- le ordenó su nuevo compañero, un Lannik aprendiz del Sith- ¿O eres tan débil como me lo imaginaba?
- ¡Ya basta! ¡Somos como hermanas! ¡No lo escuches!-le suplicó, intentando hacerla razonar en medio de la pelea.
-Todavía quieres a estos estorbos, ¿verdad? Darth Oxylion estará muy decepcionado de ti, aunque de seguro me envió contigo por eso. Yo terminaré esta misión-agregó, encendiendo su sable rojizo.
El Lannik empujó a la togruta, dispuesto a ser el asesino de aquella Twi'lek. Estaba a punto de conseguirlo cuando enormes rocas se estrellaron contra él, alejándolo de su víctima. Quedó enterrado entre los escombros.
-Busca refugio con los wookies- le recomendó el Nikto a su compañera, al verla herida- Nosotros nos haremos cargo.
-¡¿Qué estás haciendo, Hera?! ¡Enfréntalos!- se enfureció el Lannik, al verla paralizada frente a sus excompañeros. Él se levantó malherido por aquel fuerte golpe.
-Ella jamás mataría a un miembro de su familia-afirmó la Mirialana- ¡Deja de manipularla!
-¿Familia? ¡No me hagan reír! Todos ustedes son unos huérfanos patéticos usados por Ben Solo como simples marionetas- comentó su rival, decidido a volver a la pelea.
-Yo no tengo familia- murmuró Hera, con melancolía, colocándose otra vez al costado del usuario oscuro.
- Pero nos tenías a nosotros y nos olvidaste- le recriminó el Mon Calamari, al mismo tiempo que el resto se reunía alrededor de ellos- Te encaprichaste con Tai y luego con Kylo. Deseo que entiendas que somos más que eso, Hera. Nunca nos olvidamos de ti cuando te fuiste.
- Y la maestra Rey sigue recordándote- añadió el Ithoriano
El Lannik se lanzó rabioso contra los miembros de la Academia, enfadado porque Hera no lo estaba apoyando. La togruta observó de pie, sin moverse, la batalla que se libraba frente a ella. Contempló desde el cielo la caída de los destructores y al enorme ejército de wookies hacer trizas a los droides. Por un momento se sintió fuera de lugar, como si no perteneciera a ninguno de los dos bandos.
-¿Tan frustrada estás, Hera? ¿Tanto te dolió el rechazo de Tai? Porque tú también nos rechazaste a nosotros, a todos- la enfrentó el Czereliano- ¿En serio esto era lo que querías?- le señaló a sus compañeros luchando para salvar Kashyyyk.
La togruta se quedó en silencio y bajó la mirada.
-Ellos consiguieron ser felices, menos yo- comentó entristecida, refiriéndose a sus antiguos caprichos amorosos.
-¿Y qué culpa tiene la galaxia de tus desgracias?
Su compañera wookiee, con quien también había aprendido sobre la Fuerza en Kashyyyk, intervino en la conversación de ambos. Miró a Hera y le gritó en la cara. Con eso no le quedó la menor duda que, si no se decidía ahora por ellos, la misma wookiee acabaría con ella.
Kylo contemplaba impresionado aquella interesante civilización en medio del crudo clima de Csilla. Todos quienes lo veían pasar lo observaban extrañados, porque su piel no era azul como la de ellos. Sin embargo, al caminar cerca de una ventanilla vio su reflejo, asustándose al ver más rojos sus ojos.
- Oficial Zeythrew, esta es la nave que usará para atacar. Su lealtad será probada apenas ingrese a la atmósfera cualquier intruso. Sabe a lo que me refiero, ¿verdad?
Kylo quedó perplejo ante las indicaciones de la Capitana Sabrond. Sospechó sobre a quiénes se refería; no obstante, permaneció callado.
-Tenga en cuenta que solo queremos amenazarlos. El Lord Sith los quiere vivos, por ahora -añadió indiferente la mujer.
La capitana continuó su trayecto, sin prestar atención a las reacciones del joven. Kylo todavía no entendía del todo sus órdenes. ¿Acaso ya sabían que la familia Solo Skywalker venía en camino? ¿Cómo era eso posible si Tai había integrado en el Halcón el mejor sistema para no ser rastreado? ¿Será que simplemente lo intuían o detectaron las naves de los usuarios que viajaban con ellos?
Volvió a concentrarse en las explicaciones de la capitana cuando, de repente, percibió que alguien se le acercaba por la espalda. Volteó listo para atacar hasta que vio a una joven chiss tras él, con los ojos llorosos.
- Pensé que estabas muerto- murmuró frente a él- No puedo creer que estés aquí.
- ¿Quién eres?- preguntó aturdido
- Soy Khytrum. Nací 4 años antes que tú, soy tu prima- le sonrió emocionada- ¿Puedo... abrazarte?- le solicitó con timidez.
Kylo no supo cómo reaccionar. La capitana miraba la escena con fastidio, pero a la chiss no le importó. Ante su silencio, ella igual le regaló aquel gesto cariñoso.
-¿Prima? ¿Tengo otros familiares con vida?-comenzó ansioso a interrogarla
-Sí, aunque no somos muchos. La mayoría murió sirviendo al Imperio y luego a la Primera Orden.
La capitana comenzó a toser, mirándolo fríamente, como una clara señal de que debía seguir con sus labores. Khytrum lamentó separarse de él tan pronto.
-Debemos hablar. Sé que ahora eres su oficial y de seguro pronto te nombrará Almirante debido a tu sangre, pero él no es un buen líder- susurró acongojada- Ha hecho sufrir a nuestro pueblo durante años.
-No dudo de tus palabras y en parte estoy aquí también por eso- al decir aquello, los ojos de la joven se iluminaron- Quiero destruir esto desde dentro.
-Entonces nos veremos al atardecer en la bodega de provisiones. Tenemos mucho de qué hablar...
-¡Oficial! ¡Esta no es una reunión familiar!- lo corrigió la capitana, cansada de tener que esperarlo.
-¡Voy de inmediato!- se acercó a su superior, despidiéndose con una sonrisa de Khytrum
-No entiendo para qué me citó aquí- se sinceró Bail, de brazos cruzados, frente al Sith.
La brisa helada que abundaba en aquel planeta se sentía como cuchillos en la piel. Aquello sería una sensación horrorosa para cualquier ser humano, excepto para el joven Solo Skywalker. Gracias a las salas de entrenamiento climatizadas, su cuerpo se acostumbró a ejercitar en circunstancias así de extremas.
-El hecho que seas un Palpatine no es del todo una garantía para mí -le explicó el chiss- Tienes la sangre y el potencial, pero quiero que demuestres que realmente quieres estar aquí y que mereces el puesto que te ofrezco.
-Ya dije que sí quería unirme a ustedes.
-Eso no es suficiente-agregó Darth Oxylion. Entonces sus otros dos aprendices aparecieron rodeando a Bail: era un Iridoniano y un Neutolano-. Tendrás que vencerlos a ellos primero.
-¿Gano si los dejo inconscientes?-se preparó el joven, colocándose en posición de batalla
-Ganas si los matas- sonrió el Sith
-¿No es esto un entrenamiento?-se perturbó Bail
-Tengo mis propios parámetros para eso. ¿O ahora extrañas las reglas de tu padre?-se burló
-No mataré a menos que sea estrictamente necesario-comentó el joven observando a sus contrincantes, quienes lo superaban bastante en edad.
Ambos usuarios oscuros encendieron sus sables: el Iridoniano llevaba uno siempre, el Nautolano, uno doble.
-Si no eres digno del puesto, serás tú el que terminará muerto. Quien te mate será quien tome el poder.
Los dos aprendices miraron entusiasmados a su maestro. Ellos habían sido entrenados durante años para enfrentar a ese descendiente carnal de Darth Sidious, incluso a Tai y Shmi. Sin embargo, desconocían el hecho de que si los mataban, uno de ellos sería el reemplazante del heredero. Saber eso los alentó muchísimo más a cumplir con su cometido.
-¡Esto no es justo! ¡Ellos llevan entrenando mucho más tiempo que yo!- reclamó Bail, comprendiendo lo arriesgado que había sido ir solo a ese lugar.
-La vida no es justa, Bail, y te puedo asegurar que ninguno de ellos le tendrá misericordia a tu familia después que te maten.
El rostro burlesco y lleno de desdén le hizo entender que sus palabras eran ciertas. Todas las veces que le habló sobre "ocupar su lugar" ahora tenía sentido: él estaba destinado a ser el nuevo líder del Sith Eterno si no quería que otro ocupara ese puesto y destruyera la galaxia entera. De hecho, Darth Oxylion ya lo estaba haciendo y era urgente derrocarlo.
Bail estaba tan tenso que podía oír el palpitar incesante de sus sienes, como si su cabeza fuera a estallar. La presión era inmensa: por un lado sentía que debía tomar el puesto y así evitar una catástrofe mayor, pero por otro temía defraudar a los suyos si lo hacía. Entendía que el Lado Oscuro era sumamente traicionero, que quizás el Sith le estaba mintiendo... Pero ¿y si era verdad? Se sacudió la cabeza, tratando de concentrarse en lo primordial: deshacerse de sus dos rivales para luego atacar y matar a Darth Oxylion.
Esto está cada vez más interesante.
Espero les haya gustado. Muchas gracias por leer y comentar esta historia.
