Disclaimer 1: No me pertenecen ni la historia ni los personajes. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de savvyliterate, yo solo traduzco.
Shikon no Go
El idioma de Shikon
Un fanfic en 100 capítulos
Disclaimer 2 (de la autora original): Esta historia está basada en «Kendo no Go: A Fanfic in 100 Chapters», de Akai Kitsune. Su historia, por su parte, es una parodia de «In the Language of Love», de Diane Schoemperlen. ¡Agradecimientos a Akai Kitsune por dejarme tomar prestada su idea para un fic!
«Inuyasha» es propiedad de Takahashi Rumiko.
Ж•Ж•Ж•Ж•Ж
Capítulo 25: Motamota
Vida. Los ancianos dicen que pasa en un abrir y cerrar de ojos. Parpadeo. Ahí está alguien que amas. Parpadeo. Esa persona se ha ido.
Pero, si pasa tan rápido, ¿por qué parece agonizantemente lenta?
Los minutos pasaban mientras estaba sentado junto al lecho de su madre, mientras observaba su pecho subiendo y bajando trabajosamente con cada respiración. No podía entender por qué no podía salir fuera a jugar con él. No tenía ni idea de por qué no podía darle un abrazo y ella no podía contarle sus historias. Lo único que pudo hacer ella fue agarrarle su manita y decir una y otra vez:
—Te quiero… Te quiero.
En realidad, había ocurrido en solo unos días. Para él, había pasado toda una vida.
Luego hubo otros momentos en los que todo pareció ocurrir a la vez. Los eventos ocurrieron a mucha velocidad hasta que pasaron a desarrollarse en un absoluto paso de tortuga en el momento más crítico.
Como cuando se acercaba al punto de encuentro destinado para recibir la Shikon no Tama, se encontró con una mujer furiosa con una flecha apuntando directamente hacia su corazón en lugar de la paz que durante tanto tiempo había buscado. Desde ese momento, hubo un borrón de eventos en su mente, tan rápidos como sus pies corriendo rápidamente por el bosque.
Hasta que miró y vio la flecha yendo hacia él. Sabía que le daría a su corazón. Sabía que moriría.
Y vio que la flecha se acercaba, la vio ralentizarse centímetro a centímetro mientras alcanzaba su pecho, perforaba su piel y se alojaba en su corazón, la punta salió por la espalda y lo clavó al árbol. Se le cerraron los ojos, su débil voz preguntó por qué había pasado esto.
Cuando volvió a abrir los ojos, vio un rostro que se parecía mucho al de ella… pero no lo era. Entonces su mundo empezó a moverse de nuevo a una velocidad increíble.
Luego, cuando encontraron el último fragmento, derrotaron a Naraku, la miko que le había quitado el sello se giró hacia él. Con lentos pasos que recordaban el camino de la flecha de hacía cincuenta años, se acercó a él. Apoyó una mano sobre su corazón, sintió el lento y firme latido en su interior. Le puso el collar, depositó la recién completada Shikon no Tama alrededor de su cuello y le dijo, con lágrimas en los ojos, que ahora era suya.
Con el mismo lento y deliberado movimiento, él se sacó la tama y volvió a depositarla donde pertenecía: alrededor del cuello de ella. Se quedó mirando aquellos hermosos ojos, sintió la calidez de su mano sobre su corazón y oyó el lento resonar de la voz de su madre de hacía tanto tiempo en su mente.
—Te quiero… Te quiero… Te quiero.
Solo más tarde se dio cuenta de que había dicho esas palabras en voz alta.
Nota de la autora: El título original de este capítulo era «Lento». «Motamota» es uno de los términos japoneses para «lento».
