Capitulo 8 De duelos de honor y barcos en papel

Anna devolvía sus papelitos al cofre, sentada en la cama. Fue entonces que vio ese papel blanco, doblado por la mitad. Lo desdobló y allí estaban el océano y el barco cincelados en grafito. Los trazos eran finos, suaves y el sol era lo único poseedor de algo de color con color. " ¿Cómo sería este dibujo una vez acabado?"Pensó y leyó el nombre de Max Wagner escrito en una esquina de este .Bufó, ahora había otra pertenencia del señor Wagner que devolver.

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Anna se encontró, de nuevo, casi derribada por un par de niños que corrían por allí. La madre habia venido, le habia pedido unas acelaradas disculpas y había corrido para retar a los retoños .

En la mesa ubicada a la izquierda del salón, estaba Maximiliano Wagner. Anna lo saludo, y él alzó la vista azul del libro.

— Mis disculpas por ponerla en una… confusión con su prometido — le reiteró Wagner.

— No es mi prometido— afirmó la joven, con las mejillas rojas y la mirada esquiva.

— De todas maneras, le he traído esto a usted—continuó ella , extrayendo del bolsillo de la chaqueta un papel doblado en cuadrados pequeños. Ella lo desdobló y Vlad fue gratamente sorprendido por la visión de su boceto, sano y salvo.

— Pensaba que lo habia extraviado —le confesó, al levantarse de la silla para tomarlo de las manos de la joven.

—Gracias —le dijo , una vez se hubo sentado y Anna hubiera estado segura de que él era alto.

— El dibujo es muy bueno—le comentó Anna.

Vlad parpadeo y le preguntó

— ¿En serio lo cree usted así?

— Sí. Es decir, no he estudiado pintura, pero me han encantado como sombreo las olas y las curvas del agua.

— Planeo añadirle color. ¿Ha desayunado usted? ¿Le gustaría desayunar conmigo? — le preguntó a la muchacha.

— Sí, gracias… —aceptó ella.

La mesa era redonda, y estaba ubicada al lado de unos ventanales que daban directo al én habia una que otra maceta con flores por allí cerca.D iecninueve mesas más se ubicaban en todo el lugar, como está tenían coloridos manteles de diversos patrones. Dos puertas dobles daban directo a un pequeño pasillo. En él se podía se podía salir a cubierta y constaba de dos escaleras: al bajar de ellas se accedía a los camarotes.

El mozo se les acerco para tomarles él pedido.

— Dos tazas de café, uno negro, el otro con leche. Tres trozos de tarta de jamón, huevos fritos con pan y un tazón de leche por favor— pidió Wagner.

— Vaya, señor, hoy se ha despertado con apetito. —comentó el joven.

— Para mí, unas tortillas y un tazón con leche, por favor…—

— Enseguida, señorita.

— ¿Qué le ha parecido mi barco? — le preguntó Wagner.

— Es precioso— dijo Anna —El ángulo y la perspectiva que ha usado me recordó a las pinturas en mi casa ¿Ha ido a alguna escuela para aprender a dibujar así?

— He tomado unas clases de joven, sí.

Anna lo estudió. El hombre era extrañamente guapo y , pese a que no apararentaba más de cuarenta años, sus ojos lucían cansados, como los de Greta.

— ¿En qué institución? — innqurió la joven, de nuevo

"En el cuerpo de los jenízaros. También me enseñaron a matar y a empalar "pensó Vlad, pero solo dijo:

— Tuve tutores privados y tome algún que otro curso—

— ¿Por qué no se dedicó a pintar? —

— Porque mi tío decía que los pintores se morían de hambre … —dijo Vlad y pusó el maletín sobre la mesa para sacar unos libros y meter el boceto.

— Eso no es verdad. —argumentó Anna— He oído hablar de Picasso y de Miguel Ángelo. Tienen pinturas y esculturas suyas en el Vaticano…

— Digamos que esos están entre pocos de miles de millones que. Los otros murieron en la pobreza, y los reconocimientos les llegaron después de sus muertes . Estoy seguro de que mi familia nunca me hubiera dejado ir a la academia de pintura en Paris aunque la hubiera pagado.

— Oí de esa universidad. Esa esa es una de las universidades más antiguas de Europa… —se interesó Anna.

— Señorita, yo he oído que allí también abundaban los duelos por honor. Si alguien le faltaba el respeto a un compañero, tenga por seguro que este defendería el honor ( hasta el honor de su perro) en un duelo a muerte.

— No se lo creo—replicaba Anna, divertida.

— Hubo fiebres de duelos en las universidades, ya sea por faltas de respeto, ya por simples boberías. Los cadáveres de los perdedores iban directo a la Academia de Medicina para que sirvieran de algo—explicó , aunque ella claramente no le creía

Anna se cubrió la mano por la boca a fin de que no saliera una cargajada : había imaginado a dos gatos con mozo pellirojo de siempre había llegado con dos bandejas, que procedio a colocar en la mesa.

Le agradecieron y Anna preguntó, curiosa:

— ¿En una institución que promueve el conocimiento se realizaban duelos por el honor ? ¿ Es en serio?¡Si yo estuviera allí, me encerraría en la bibloteca!

—Ni que decirle del honor de los caballos o de las botas.. ¿Ha estado mirando la portada de Mujercitas, no? Tomé, léalos le place. Yo, por ahora, estoy seducido por la prosa de Wilde….

— ¿Está seguro?

—Por supuesto. Quizá hasta formemos un club de lectura… —dijo, sin sonreír,con una taza de café en mano.

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Anna vio a Wagner cubrirse las manos sus con guantes negros .La poca piel expuesta dejaba a la vista la blancura de la piel.

Por dos horas, ambos devoraron las páginas de sus respectivos libros y Anna picoteo sin saberlo el desayuno del vampiro, porque Vlad se lo iba pasando sin que la joven lo supiera.

— ¿Qué le ha parecido? — le preguntó Vlad. Anna fruncía el ceño al dejar "Mujercitas de lado"

— Es final es espantoso ¿Por qué Jo no acabó con Laurie? ¡Es que era un joven tan dulce! — decía Anna.

— Señorita, me ha arruinado la novela —bromeó él.

— ¡Lo siento! — se disculpó, y casi saltó de la silla.

— No, es broma, es broma … — la tranquilizó Vlad—Ya lo he leído y no creo que el que Jo no acabará con Laurie me arruinará la novela.

— Pues me alegro…. — dijo Anna bajando la cabeza . Mordisqueó una galleta y señalo el libro que el vampiro leía.

— ¿Es interesante? — le preguntó.

— El señor Dickens escribe bellamente las desgracias del mundo y me atrapa la manera en que construyó a sus personajes. Por cierto, el relato que usted ha escrito "Princesa en un castillo de monstruos", también me ha llamado la atencion

Anna dejó de lado sus galletas y la prestó atención. — ¿Lo ha leído? Pero si nunca lo había terminado …—

— Bueno, señorita estaba en la parte en que la heroína por saliá a caballo para enfrentarse al monstruo. ¿Cómo terminó? ¿Ella vivió o …? —

— No lo sé. Hace mucho que he dejado de escribir — le confesó ella, cruzándose de brazos.

— ¿Pero no tiene alguna idea de cómo va terminar? — insistió.

— Sí, de hecho, la princesa esta por morir a manos del monstruo. Entonces, llega un valiente caballero de blanca armadura, mata al monstruo y ella lo acompaña a tierras lejanas — relató Anna, dándole una sonrisa falsa.

— Es un final feliz. — dijo Vlad, con desgano.

—He estado pensando en otro final. La princesa muere mientras mata al monstruo. Ambos mueren, sí. Fin — recitó.

— Es un horrible final, si me lo permite, que la princesa termine muerta —cuestionó él.

— Sí, pero ¿qué tiene de malo? William Shakespeare lo hizo en Hamlet… — le recordó la joven.

— Sí, pero me hubiera gustado que la princesa tuviera un final diferente….

— A mí también¿ Así que ha leído a Shakespeare? — dijo Anna,deseosa abandonar este tema: Vlad decidio no seguir insistiéndole y contesto:

Es uno de mis autores favoritos; las obras que más he releído de él son Sueño de una noche de verano y Romeo y Julieta.

— A mí me gustan más Hamlet, y Otelo. Pero siempre :"Estamos hechos de…

— La misma materia de los sueños"— terminó el vampiro.

Anna observó a las personas que quedaban en el salón comedor, eran pocas, y Van Helsing podría estar buscándola.

—Gracias, señor que encontrarme con unos amigos.

—He de irme yo también, señorita Valerius. ¿Desea que le preste al señor Wilde?

—Sí, claro— respondió Anna,sin pensarlo.

— Mejor tome a Wilde también. ¡No lo sé, pero siente que estoy traicionando a Shakespeare con este hombre! — dijo Vlad.