Otra vez, pido perdón por tardar tantoo, y volver con un capitulo mas corto aun :(
Me siento bastante contenta con este, y mas adelante la historia se va a separar mas del libro :)
-Nos estamos acercando al territorio del Clan del Rio –susurró Zarpa Gris-. Las Rocas Soleadas están por ahí.- Señaló con el hocico un montón de piedras peladas.
A Zarpa de Fuego se le erizó la punta del pelo. Allí era donde habían asesinado a Cola Roja.
Rabo Largo se detuvo a mirar unas marcas de la reciente batalla.
-Sangre guerrera se derramo aquí.- Todos bajaron las orejas con el recuerdo del cuerpo muerto de Cola Roja, con grandes agujeros de gruesas fauces destrozándole el cuello.-Verdadera sangre guerrera.- Ante este remarque, Rabo Largo se giró y se acercó a una roca plana. Zarpa de Fuego rodo los ojos.
-Este es el límite entre el territorio del Clan del Trueno y el del Rio. Este domina el terreno de caza que hay junto al gran rio. Respira hondo, Zarpa de Fuego.-Maulló Corazón de León, cuando llego al lado del otro guerrero.
El olor acre de gatos desconocidos le impactó en el paladar. Lo sorprendió lo diferente que resultaba del cálido aroma de su campamento. Y también lo sorprendió darse cuenta de lo familiares y reconfortantes que le parecía ya las esencias del Clan del Trueno.
-Es el olor de las marcas del Clan del Rio. Más adelante será más intenso en los árboles que lo limitan. Recuérdalo.- Corazón de León se dispuso a continuar la marcha.-Continuaremos por la frontera que llega a los Cuatro Árboles.
-¿Qué son los Cuatro Arboles?- pregunto Zarpa de Fuego jadeando.
-Es donde se tocan los territorios de los cuatro clanes. Allí hay cuatro magníficos robles, tan viejos como los clanes. Cada cuatro lunas…- Fue silenciado por un movimiento de cola de Corazón de León, que levantaba la nariz para obtener información del territorio enemigo que tenían tan cerca. Ambos aprendices comprendieron que significaba eso y guardaron silencio.
Tras cruzar un pequeño arroyo, Zarpa de Fuego se estaba quedando sin energía, pues no acostumbraba a recorrer tales distancias ni a tal velocidad. Rabo Largo se dio cuenta de esto.
-¿Ya estás cansado?- pregunto, sin ningún rastro de preocupación en su tono.-Supongo que hay cierto lecho de mentira todavía esperando por ti
El aprendiz volvió a levantar la cabeza y se forzó a caminar recto, aunque los músculos le dolieran.
-No, puedo continuar.
Los guerreros los condujeron al borde de una pendiente donde había cuatro robles enormes, cuyas copas llegaban casi hasta lo alto de la ladera.
-Como te conto Zarpa Gris, esto es los Cuatro Arboles, donde se tocan los territorios de los cuatro clanes. El Clan del Viento gobierna el terreno alto que hay ante nosotros, donde se pone el sol. Hoy no podrás captar su olor; el viento sopla en su dirección. Pero lo conocerás pronto.
-Y el Clan de la Sombra domina la parte más oscura del bosque- añadió Zarpa Gris, ladeando la cabeza-.. Los veteranos dicen que los fríos vientos del norte soplan sobre los gatos del Clan de la Sombra y les hielan el corazón.
-¡Cuantos clanes!- exclamo Zarpa de Fuego. Y que bien organizados, agrego para sí mismo, recordando las fantasiosas historias de Tiznado sobre gatos salvajes que causaban terror en el bosque.
-Ahora ya ves por qué las presas son tan valiosas- maulló Corazón de León-. Por qué debemos luchar para proteger lo poco que tenemos.
-Pero ¡eso me parece absurdo! ¿Por qué no pueden los clanes cazar juntos y compartir los terrenos de caza, en vez de pelear entre sí?- sugirió con atrevimiento.
Un silencio escandalizado siguió a sus palabras. Los otros tres gatos se quedaron mirándole con los ojos bien abiertos y las pupilas como rendijas. Entonces, Rabo Largo se acercó lentamente. Él tenía la mirada más amenazante, incluso más que durante la pelea donde perdió el collar.
-Si eso no te gusta, eres libre de volver a tu vida de minino casero. Si vas a faltar el respeto a nuestras tradiciones, eres libre de volver a tu casita y vivir una vida cómoda y feliz con tus dos patas-Escupió sus palabras en un tono tenso y monótono, a apenas unos centímetros del aprendiz, sus narices casi rozando y su mirada intimidante clavada en los ojos verdes del más pequeño. Parecía a que a cualquier movimiento levantaría las garras y se las clavaría en la cara.
-Rabo Largo, no seas así.-Suspiro Corazón de León, acercándose para romper la tensión.-Estas costumbres son nuevas para él.
Pero antes de que este pudiera llegar, Zarpa de Fuego parpadeo y maulló con determinación.
-No lo haré.
Corazón de León paro sorprendido, a Zarpa Gris se le erizo el pelo e incluso Rabo Largo pareció inclinarse hacia atrás. Entonces, es gran guerrero dorado volvió a su paso y se puso al lado del guerrero claro, con una pata colándose entre mentor y aprendiz.
-¿Porque no continuas el camino por los Cuatro Arboles?- El guerrero claro lanzo una última mirada al aprendiz antes de girarse y continuar su camino. Corazón de León lo siguió y detrás de él Zarpa de Fuego. El dorado se agacho a su altura.
-Hablas con el corazón- le susurró al oído-. Eso hará de ti un guerrero más fuerte.
