Zarpa de Fuego se dirigió a la hondonada arenosa, donde Rabo Largo le esperaba. Esta iba a ser su primera práctica solos.
Cuando se despertó, el sol todavía estaba saliendo entre las hojas. Se levantó para desperezarse y lavarse tranquilamente, todavía tenía tiempo antes de que comience su entrenamiento. A su lado dormía tranquilamente Zarpa Gris. Zarpa de Fuego no se molestó en despertarlo aun.
Sigilosamente se movió para echarse en una zona a la entrada de la guarida de los aprendices donde daba el sol. El campamento estaba teñido de cálidos tonos amarillentos y pocos gatos caminaban de un lado a otro antes de comenzar las patrullas. El aprendiz pasó su mirada por todo el claro y encontró junto a la Peña Alta a Corazón de León y a Rabo Largo conversando. Esta vez no parecía una discusión. Probablemente estén comentando acerca del entrenamiento de hoy, aunque era el dorado quien explicaba mientras que la mirada de su mentor parecía más de curiosidad, y Zarpa de Fuego se preguntó si le estaba explicando cómo ser mentor. Al fin de al cabo, él era su primer aprendiz y parecía que necesitara unas enseñanzas el mismo.
Por alguna razón, el joven guerrero pareció volverse un poco triste, tornando la cabeza al suelo, pensativo. En un segundo, alzo la mirada hacia la guarida de los aprendices y su mirada azul se topó con la verde de su aprendiz, quien entorno los ojos rápidamente.
Nervioso, Zarpa de Fuego se empezó a lamer la pata trasera para disimular, esperando que no se haya dado cuenta, pero unos pasos ligeros le advirtieron. Cuando se dio la vuelta, vio unas patas negras. Alzo la vista.
-Cuando el sol este más alto, dirígete a la hondonada arenosa. Hoy no estarán Zarpa Gris ni Cuervo.-maulló, pero sonó serio, seco.
Después de un rato esperando, su mentor llego.
-Hoy vas a practicar como cazar aves-. Encogió las patas de manera que su vientre estaba casi completamente apoyado en el suelo.- ¿Puedes hacer esto?
Zarpa de fuego se agacho lo máximo que pudo, hasta sentir la tierra tocar su pecho. Miro al guerrero en señal de aprobación.
Este no se veía complacido, pero realmente nunca lo estaba. Solo cuando llegaba a cazar ratones y ardillas muy gordas parecía sorprendido, y eso se lo tomaba como un triunfo personal, pero nunca le halagaba. Su trato le recordaba al que Garra de Tigre tenía con Cuervo. Podía esperarse un comentario grosero sobre su origen.
Esta vez, levanto una pata. Zarpa de Fuego creyó que le castigaría, pero en vez de eso, solo le apretó con ella la zona de la espalda trasera, haciendo que sus ancas se doblaran hasta que la barriga también tocase el suelo.
-Un pájaro no es un ratón. Si te ven, pueden echar a volar en cualquier dirección antes de que puedas acercarte a ellos. Lo más seguro es ir sigiloso y sin que te vean.
Zarpa de Fuego asintió aturdido. Estaba tan acostumbrado a sus comentarios que le extrañaba la seriedad del día de hoy.
Rabo Largo le señalo con su cola una rama en el centro del claro y el aprendiz comprendió que debía arrastrarse hacia ella. Intento moverse como pudo, pero cada paso necesitaba estirar las patas.
-Así no. Las patas no deben hacer un circulo entero.-Se agacho e hizo una demostración, dando pequeños pasitos, manteniendo sus patas siempre delante de su cabeza.
Zarpa de Fuego le siguió las indicaciones, acercándose lentamente a la rama como si fuera una presa. Cuando llego a cierta altura, echo una carrerilla y al dar un brinco para abalanzarse sobre ella, tropezó y cayó de lado.
-Cuando te abalanzas, usas tu cola para mantener el equilibro.-Se giró en busca de algo con lo que pueda hacer su demostración.
Encontró una ramita llena de hojas, se agazapo y su delgado cuerpo avanzo sigilosamente sobre la arena, su pelaje claro casi camuflado en ella. Al momento de atacar, encogió las patas traseras dando pequeños y acelerados brincos sin levantar el cuerpo. Lo único que llego a sobresalir fue su larga cola negra cuando fue a dar el salto final. En un parpadeo tenia las hojas en la boca. Se giró y le dejo las hojas a Zarpa de Fuego para que lo intentase.
Zarpa de Fuego lo intento, y esta vez consiguió atrapar su presa sin caerse. Rabo Largo le ordeno practicar unas veces más antes de ponerlo en práctica en el bosque. Cuando volvió con una paloma vieja, su mentor simplemente le dijo de dársela a alguna reina.
Zarpa de Fuego se acostó aquella noche perplejo. Hoy Rabo Largo estaba agradable en su propia manera. No le aprobaba como Corazón de León, pero por una vez no se burló de haber sido un minino casero. No estaba positivo, pero tampoco estaba negativo. Simplemente estaba serio, y el aprendiz no podía dejar de preguntarse qué le había dicho el guerrero dorado esa misma mañana.
No me acordaba de como describian la caza de pajaros en el libro asi que busque videos por si quereis haceros una idea
