-No quería mirarte a los ojos antes de matarte, pero ya que estás despierto no me dejas otra alternativa.- Dijo Marcos
-¿Por qué quieres quitarme la vida? por mi intervención, mi padre no te mató.
-¡Por eso mismo! era preferible que tú padre me matara a que regalara a Lucy, ¡ese hombre la dañó hasta hacer que perdiera a mi hijo!
-Lo siento Marcos.
-¡Que vas a sentir! Los blancos no tienen sentimientos, Me vengaré de tu padre matándote.
En eso Constanza se despertó y notó que estaba encendida la lámpara de aceite, en cuánto vio a Marcos apuntándole a Esteban se horrorizó.
-Marcos ¡Por favor no lo dañes!
-¡Todas las blancas son unas mujerzuelas! decías amarme y te casaste con él aun estando preñada de mí.
-¡Me casé con él para que no te mataran!, pero ahora le debo respeto por ser mi esposo.
-¡Los mataré a los dos!-gritó exasperado Marcos.
-¡No mates a Esteban!- Constanza lo cubrió encimándose en él.
-¡No lo mataré, si vienes conmigo!-propuso Marcos
-¡No Constanza, no te vayas con él!-Le suplicó Esteban.
-Marcos, ¡no puedo irme contigo! ¡Ahora soy su esposa, le debo fidelidad!
-¡Ahora mismo se morirá!-amenazó Marcos
-¡No por favor! ¡Está bien! ¡Me iré contigo! ¡Pero no le hagas daño!
-¡Vístete!-ordenó
Constanza se puso encima de la bata una blusa y una falda, Marcos sin ninguna piedad le disparó a Esteban.
-¡No!-gritó Constanza golpeando a Marcos –este la noqueó de un solo golpe
-¡Escuchaste eso!-dijo Margarita a su esposo el capataz
-¡Sí! al parecer fue un disparo proveniente de la casa principal.
Ellos salieron de su cabaña así como los demás hombres de Albert que escucharon el disparo, estaba oscuro pero se escuchó el sonido de un caballo relinchando, ellos corrieron hacia la casa principal con sus armas encontraron la puerta abierta, subieron rápidamente a la habitación y vieron que Esteban se estaba arrastrándose en el piso dejando un camino de sangre, ellos lo voltearon.
-¡Se la llevó! ¡No permitan que la dañe! ¡Es un esclavo!- fue lo último que dijo Esteban cuando perdió el conocimiento.
-¡Se llevaron a la niña Constanza! ¡mencionó el amo Esteban que fue un esclavo!- dijo el capataz
¡Ha de ser un negro!- concluyeron todos.
Margarita se quedó atendiendo a Esteban y uno de ellos fue por el médico al centro del pueblo.
Se organizaron para ir detrás de Marcos llevando antorchas para alumbrar el camino, siguieron las huellas del caballo.
Marcos llevaba desmayada a Constanza, mientras galopaba iba pensando: ¡En el más allá podremos estar juntos! ¡Nadie nos va a separar! ¡Estaremos unidos eternamente! ¡Eso era lo que querías Constanza! ¡Yo te lo cumpliré!
Después de una hora de camino, él caballo no pudo más y se dejó caer por el cansancio aplastando a Constanza en el vientre, estaban cerca de un acantilado, Marcos se salió debajo del caballo y luego procedió a jalar a Constanza para librarla del peso, ella abrió los ojos.
-Marcos ¿Qué harás conmigo?-dijo ella con débil voz.
-Te arrojaré al acantilado y luego me aventaré, ¿O quieres saltar conmigo al mismo tiempo?
-Marcos ¡Yo quiero vivir por nuestro hijo!
Marcos se encimó en ella y le dijo: ¡Será negro como yo! ¡Será un esclavo! ¿Qué clase de vida crees que tendrá? ¡Tu marido lo odiará! ¡Es mejor que los tres muramos hoy!
-¡No lo hagas! ¡Será tu hijo! ¡con mi amor será suficiente! ¡no dejaré que nadie lo dañe!-prometió Constanza.
Marcos la besó mordiéndole los labios hasta hacerla sangrar.
-¡Son besos de sangre!, ¡eres mi mujer de sangre!
Él le quiso desgarrar el vestido para ultrajarla nuevamente pero ella forcejeó, él se levantó, la agarró por el cabello y la arrastró hasta la orilla del acantilado, la trató de tirar, pero ella quedó colgada de las raíces de un árbol que estaba cerca, Marcos vio que no se había caído hasta el fondo entonces buscó una roca para tirársela en la cabeza.
-¡Dios mío si muero hoy recibe mi alma!- exclamaba con llanto Constanza
Marcos escuchó que se acercaban unos caballos, vio las antorchas, le tiró la roca a Constanza pero no le atinó.
-¡Allá cerca del árbol se ve una sombra!- gritó uno
Marcos los vio más cerca y decidió tirarse hasta Constanza.
-¡Saltó!-gritaron
Los hombres de Albert llegaron y vieron que Marcos luchaba con Constanza para liberarla de las raíces a fin de que cayera al fondo.
-¡Negro endemoniado! ¡Quiere que caiga al barranco! ¡Hay que dispararle o la matará!
-¡Pero podríamos herirla a ella!
-¡Yo le tiraré a matar!-dijo con decisión el capataz
Le dispararon, Marcos cayó y se agarró de la falda de Constanza.
-Hay que ir por ella, el peso de los dos los hará caer -gritó uno de ellos
-Marcos ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? – le decía Constanza llorando.
-¡Vente conmigo Constanza! ¡No me dejes ir solo al infierno!
-¡Arrepiéntete Marcos! ¡Pídele perdón a Dios para que no se pierda tu alma!
-¡Nunca! ¡No me arrepiento de nada! ¡El me hizo nacer es esclavitud!
Siguieron disparando, Marcos se soltó.
-¡Marcos arrepiéntete!-gritó Constanza.
El Capataz se amarró la cintura con una cuerda que tenía en la silla de montar a fin de rescatar a Constanza, los demás lo sujetaban bajándolo con cuidado.
-Niña Constanza ¿la herimos? ¡está sangrando!
-¡No!- gritó Candy desesperada
-Amor ¿Qué te pasa? ¿tuviste una pesadilla?- preguntó Albert
-¡Constanza está en peligro!
-¡Sólo fue un sueño!- decía Albert tratando de tranquilizarla
-¡Nuestra hija se está muriendo! ¡Tengo que ir a Chicago para estar a su lado!- dijo Candy llorando
-Candy, pequeña sólo fue una pesadilla.
Los hombres llevaban a Constanza al poblado más cercano.
-¡Dios mío que no se muera la niña Constanza! ¿Qué cuentas le entregaremos a Lord Andrew? ¡No pudimos proteger a su hija y a su yerno!
El Doctor que habían llevado a la finca le sacó la bala a Esteban, depositaba los restos en un recipiente que sostenía Margarita.
-¿Logrará salvarse doctor?
-La bala pasó rozándole el pulmón, esperaremos a ver si reacciona, perdió mucha sangre, Dios quiera que no se infecte.
-¡No sabía cómo auxiliarlo! Lord Andrew tiene que enterarse de esto.
Hola chicas han de estar tristes porque murió Marcos ¿Verdad?
Disculpen por el capítulo tan pequeño pero hoy estoy muy cansada.
Bendiciones nenas.
