Olivia abrió la puerta, se sorprendió al ver a su amo Ralph acompañado de su madre.
- Olivia, ¿Dónde está mi hija? Tengo ansias de verla-Dijo Ralph
- Está en la escuela con sus hermanas.
-¿Hermanas?
-Las hijas de Lord William y la señora Candice.
- ¡Tienes razón! me dijeron que para ellos sería como una de sus hijas.
-Y así ha sido, pasen por favor, en seguida llamo a la Señora Candice, Lord Andrew está en el Banco.
Olivia fue a decirle a Candy de los visitantes, Candy se presentó en el salón, Ralph se puso de pie como cortesía.
-¡Baronesa!, ¡Ralph! ¡que gusto verles!
Candy se acercó a ellos, abrazó a la Baronesa y esta no la soltó sino se aferró a ella para desahogarse, Candy miró con preocupación a Ralph y el miraba sus ojos, pensó: Luce tan bella como la última vez que la vi.
Ralph era como lo buenos vinos con el tiempo se había puesto más guapo,
-¿Ha pasado algo malo?-preguntó Candy
-Hemos sido desterrados del Reino Unido, aparte de eso Ralph enviudó.- Respondió la Baronesa.
- Oh Ralph cuanto lo siento, que terrible será cuando la pequeña Candy se entere que su mami falleció.
-Será terrible pobre hija mía.
¿Ya desayunaron?-preguntó Candy.
-No hemos desayunado, pero no tengo hambre quisiera descansar un poco, estoy cansada por el viaje-Contestó la Baronesa
-Pablo, ven por favor-dijo en voz fuerte Candy.
Pablo entró al salón y reconoció a Ralph y pensó: ¡Otra vez el militar!, Lord William estará de mal humor por su presencia.
-Lleva a la Baronesa a uno de los cuartos de huéspedes que tenemos, por favor
-Si mi señora ¿Y a Lord Ralph?
-Ralph ¿vas a desayunar? O quieres descansar un poco
- Voy a desayunar, Si no es mucha molestia.
Pablo hizo una mueca pensando: Señora Candice, no haga cosas buenas que parezcan malas.
-Pasemos al comedor Ralph, le diré a la cocinera que te preparé algo, Baronesa le diré a Olivia que le lleve un refrigerio a su habitación.
-Gracias por tu hospitalidad Candy-Respondió la Baronesa.
Pablo, después que lleves a la Baronesa avísale a Jack para que entre los dos suban las pertenencias de nuestros huéspedes.
-Si señora, Baronesa por favor acompáñeme.
Candy guió a Ralph al comedor, dio instrucciones que le prepararan el desayuno.
-Siento mucho lo de tu esposa.
-Fue una tragedia, cuando me fueron arrestar se impresionó demasiado que le provocó un ataque cardiaco.
-¡Que terrible!-expresó Candy
- y a ti ¿Cómo te ha ido Candy?
-Albert y yo estamos bien como matrimonio, nos amamos, Dios nos ha bendecido grandemente, lo que si tengo es algunos problemas con mis hijos, Constanza la mayor tiene un mes que está separada del esposo, a mi hijo Will lo tenemos custodiado, porque el que iba a ser su suegro lo mandó a agredir, una de mis hijas pequeñas está enamorada del hijo de Jeremy Day.
-¿Qué has dicho Candy? ¿El hijo de ese asesino que tanto daño te hizo?
-Así es, pero ese chico ha sido criado por Henry Day, es buen muchacho pero Albert no quiere tenerlo cerca, ahora están muy jóvenes pero sé que llegara el día en que querrán vivir su amor, espero que me equivoque y Albert los apoye, y mi otra hija está enamorada de un muchacho de la edad de Constanza precisamente del hermano de mi yerno.
Ralph suspiró y comentó: Y yo que sólo tengo una hija, me encantaría tener el varón.
Olivia se sentía preocupada porque sus amos habían llegado, no quería irse de casa de los Andrew pues estaba siendo cortejada por George, Jack y Pablo aunque el corazón de ella se inclinaba por George, lo admiraba pues era la mano derecha de Albert, en cambio Jack y Pablo sólo eran la escolta de los Andrew y ella no quería ser la esposa de un simple siervo.
Ralph terminó de desayunar y comentó: Es mejor que vaya al banco para decirle a William que estoy aquí.
-¿Estás seguro? ¿No quieres descansar?
-Soy muy vigoroso Candy, para que me canse está difícil.
Pablo quien velaba por los intereses de Albert pensó: ¡Presumido! Piensa que es mejor que mi amo.
Ralph se acercó a Candy y se despidió con un beso en la mano.
Albert estaba revisando una serie de papeles cuando George se le presentó.
-¿Qué pasa George?
-Tiene visita
-¿Quién es?
-Es Sir Ralph de Abercromby
-Viene por la niña, que triste, nos hemos encariñado con la pequeña Candy, Will se sentirá deprimido, hazlo pasar.
-¡William!
-Ralph, los años no pasan por ti, ¿Ya fuiste a saludar a Candy?
-De allá vengo
Albert ocultó su molestia ya que no le había agradado que estuviese en su casa, cuando él no estaba presente
Albert pensó: tengo que reconocer que luce mejor que yo.
-¿Qué noticias me traes? ¿Cómo está tu mamá? ¿Tú esposa vino contigo?
-Me he quedado viudo
-Ralph mi más sentido pésame ¿te llevarás a la niña a Escocia?
-No podemos regresar al reino Unido, he sido desterrado junto con mi madre, por lo que pienso establecerme en América con mi familia.
Albert Pensó: Espero que no se quede cerca de nosotros, siento mucho lo que le pasó pero no lo quiero cerca de Candy y menos ahora que ha enviudado.
-¿Y ya tienes alguna idea de lo que harás?
-No William, créeme estoy deprimido, mi vida a dado un giro de 360 grados.
-Te comprendo, así me sentía yo cuando recién llegamos a New Haven, nos acogieron los Day, pero ya ves como resultó todo.
-Pero tenías una esposa a tu lado que te alentaba.
-Bueno pero tú tienes a tu hija y deberás de luchar para sacarla adelante, puedo sugerirte que te establezcas en Chicago, allá tengo una propiedad que me deja buenas ganancias, claro está que me traje a mi gente de Escocia y ellos son los que la manejan, puedo enviarte con George y puedes crear un banco o bien puedes abrir un almacén de telas finas como el que tenemos nosotros aquí, yo te puedo ayudar con la apertura Ralph.
-Te seré sincero William, quiero que mi mamá tenga amigos cerca y quien mejor que ustedes, si pienso en mi hija, de seguro que le ha tomado cariño a su hermanitas.
-Tienes razón en eso, la pequeña Candy es como si fuera nuestra hija menor.
-Quiero comprar una casa, desgraciadamente me confiscaron mis tierras y no pude vender ninguna propiedad, sólo traje un baúl con algo de dinero y algunas joyas de la familia.
-Entonces te puedo dar la casa que Candy y yo adquirimos cuando llegamos aquí, te quedarás en mi residencia mientras mando a repararla para que quede habitable. Pienso en tu mamá después de tener esa gran mansión en Escocia tenga que vivir en una casa pequeña.
-Se tiene que acostumbrar, estoy pensando a que me podría dedicar ¿Será que entre al ejercito?
-No Ralph, piensa en tu hija, le preguntaré a mi consuegro y a mi yerno, te podemos capacitar para que seas auditor del banco o puedes dar clases en la universidad, sólo que estarías viajando constantemente.
-Lo pensaré bien William, la verdad me costaría un poco estar encerrado en una oficina.
-Te entiendo.
Constanza atendía el almacén de telas, Esteban pasaba diario para verla de lejos, pero ese día se decidió hablarle porque se quedó sola, él entró, cerró la puerta con llave y puso el letrero de cerrado.
-Buenas tardes Constanza
-Esteban ¿A qué has venido?
-A pedirte que regreses a nuestra casa.
-La verdad es que quiero quedarme definitivamente en casa de mis padres, he pensado que sería mejor que anuláramos nuestro matrimonio.
-Ante los ojos de Dios eres mi esposa, no te daré el divorcio, quiero tenerte en mi casa , puedo ir ante la ley para que te persuadan de que regreses conmigo, tengo potestad sobre ti bien lo sabes, juraste amarme, respetarme y que sólo la muerte hará separación entre nosotros dos, estás faltando al pacto que hicimos.
Esteban se acercó un poco a ella y le preguntó: ¿Sientes repulsión hacia mí?
-No
-¿Te parezco feo?
-No eres feo, al contrario eres muy atractivo.
-¿No te gusto ni siquiera un poco?
-Me agradas y deseo lo mejor para ti, por eso quiero dejarte libre para que rehagas tu vida.
-¡Mi vida eres tú Constanza! He estado enamorado de ti por muchos años, ahora que eres mi esposa ¿Crees que te dejare? Nunca, ¿Has escuchado? Me desespera tu actitud, quiero amarte apasionadamente, quiero hacerte mía Constanza, ¿Por qué no me das una oportunidad?
Esteban acortó la distancia entre ellos y la agarró por los hombros. Constanza se quedó estática.
-Déjame besarte, quiero saborear tus labios.
Constanza cerró los ojos, no podía sostenerle la mirada a su esposo, pues era de lujuria y le recordaba a Marcos.
Esteban le rozó los labios tiernamente, después fue intensificando el beso, bajó sus manos de los hombros de Constanza para tomarla por la cintura, Esteban usó su lengua con suavidad para besarla le gustó a Constanza, el separó su rostro y la besó en la mejilla para dirigirse a su oreja y luego bajar a su cuello, ella se estremeció, Constanza sintió que el abrió su boca y pensó que la mordería como lo había hecho Marcos y lo empujó asustada.
Esteban se dio cuenta que Constanza estaba traumada.
-Mi amor ¿Te puedo cortejar?
-¿Cómo has dicho?
-He recordado que no tuvimos un noviazgo, me salté esa parte, me permites visitarte en casa de tus padres y acompañarte cuando vayas de salida del almacén.
-¿Hablas en serio?
-Si Constanza quiero ser tu novio.
Pablo fue por las niñas a la escuela en el carruaje descubierto.
-Niña Candy, le espera una sorpresa cuando llegue a casa
-¿Qué es? –preguntaron Anita y Rosy
-Ya lo van a ver pero es sólo para la niña Candy.
-¡De seguro Will le compró algo bonito!, ¡lo obligaremos a que también nos compre un regalo!-dijo Anita.
La pequeña Candy se ilusionó al pensar que Will le regalaría algo.
Saludos a Isasi, Liovana, Gina Riquelme, Tania Lizbeth, Vialsi, Gaby Grandchester, Verónica, Miriam 811, Sayuri, Maravilla, mercedes, Luz, Glenda, Yuleni, Carolina macias, Loca de amor, Jane, Chidamami, Stormaw (te cumplí), Anmoncer1708, Rixa eve, Susana Rojas, Romis Ardley, Sandy por el pedido que hiciste subí El, ella ellos. Mary silenciosa, lolita de la vega, Rose de Grandchester y Gladys, Loren Rios, Paty, Pathya.
Por cierto luego llegó el amor la actualicé el. Sábado.
